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Si hace diez años alguien le hubiera preguntado: ¿Alguna vez pensaste en casarte? Probablemente se hubiera reído hasta quedarse sin voz, habría golpeado al autor de la pregunta hasta matarlo para luego beber su sangre sin siquiera pestañear o inmutarse. No obstante, aquí estaba ella, Manon Blackbeak, la otrora orgullosa heredera del clan Blackbeak, ahora gran reina de las brujas; mirándose en un espejo de cuerpo completo mientras a su alrededor sus “damas de honor” discutían por cual sería el vestido apropiado que debería usar en la ceremonia que se llevaría a cabo dentro de unas horas.
- Te digo que debe ser negro con rojo, es la combinación perfecta – casi grito Aelin, gesticulando hacia el vestido que sostenía.
- La tradición dicta que la novia debe vestirse de blanco – rebatió Elide.
- Eso es solo si dicha novia es virgen – objeto Aelin – y nuestra querida bruja es todo menos eso.
- Puedo dar fe de esa afirmación – añadió Petrah. Manon la fulmino a través del espejo.
Ella no dijo nada, solo siguió mirándose a sí misma en el espejo, cualquiera diría que tenía la misma apariencia de hace veinte años, pero había algo en las líneas de su rostro, en su postura y en sus ojos, que daba la impresión de estar viendo una persona totalmente diferente. Realmente no sabía porque había aceptado la propuesta de Dorian; nunca antes buscó ningún tipo de unión como el matrimonio, se lo había ofrecido al rey durante la guerra, pero eso fue un acto desesperado en un momento desesperado y estuvo completamente agradecida de que la rechazara por esa precisa razón.
Pero cuando retomaron su relación y Dorian le confeso que ella era la única mujer con la que quería estar, hubo algo en su consciencia que le impidió decir no, así que sencillamente acepto. La expresión de sorpresa, alegría y un poco de miedo que adquirió Dorian al ver que ella aceptaba se quedaría grabada para siempre en su memoria.
La puerta de la habitación se abrió y revelo a la madre de Dorian, la reina madre Georgina, cargando con un paquete envuelto en papel. La mujer mayor entro sin inmutarse por todos los presentes: brujas, Faes y humanos por igual. Manon se dio la vuelta para enfrentarse a ella.
- Quisiera poder hablar contigo – le pregunto a Manon – en privado.
Ella asintió y las demás ocupantes de la habitación y uno por uno salieron en silencio.
- Nunca di mi aprobación para esta unión – dijo sin rodeos.
- Estoy consciente.
- Mi hijo es un hombre que puede tomar decisiones por sí mismo, aun así, a veces tengo mis dudas de su juicio.
- Pues no deberías – aseguro Manon – pero no nos importa que opinen de nosotros. Él es un rey y yo soy una reina.
- ¿Lo amas? – pregunto la mujer tras un largo silencio.
- Si – contesto la bruja sin pensarlo.
Georgina sonrió, solo un poco.
- Cuando me case con el padre de Dorian, su madre, me dio el vestido que use ese día, es una tradición que se ha mantenido entre la familia Havilliard desde hace mucho tiempo, así que no quise romperla.
Le tendió a Manon el paquete que traía, ella lo tomo y lo abrió con cuidado en una mesa cercana. Vio que se trataba de un vestido de bodas, rodando los ojos Manon lo colgó de manera de pudiera verlo completo y cuando lo hizo… se quedó boquiabierta ante lo que vio.
había pensado que nunca encontraría un vestido adecuado para ella, sin embargo, mirando el que tenía frente a ella, solo pudo pensar en lo perfecto que era.
- Entre el anuncio de su compromiso y la fecha prevista para la boda no tuve mucho margen de acción, así que hice lo mejor que pude - comento distraídamente.
- ¿Tú lo hiciste? – pregunto Manon en voz baja.
- Exactamente.
Era impresionante, no podía encontrar las palabras para describirlo, pero estaba segura de que era perfecto, estaba segura de que sería la envidia de todas las doncellas que presenciaran la ceremonia.
- Mi suegra nunca mostro ningún gesto de amabilidad hacia mi más allá de seguir con esta tradición. Pero realmente espero que en nuestro caso pueda ser diferente, talvez podamos llevarnos bien.
Para su propia sorpresa, Manon se encontró deseando lo mismo.
- ¿Me ayudarías a ponérmelo? – le pregunto.
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Finalmente estaba pasando, se estaba casando con Manon. Todavía no podía creer que ella de verdad hubiera aceptado, casi pensaba que solo lo había hecho creyendo que se arrepentiría, pero esa no era su intención y para su fortuna tampoco la de Manon.
- Ya casi estamos listos – informo Chaol.
- Gracias.
Dorian apenas cabía de la emoción, dentro de unos minutos iniciaría la ceremonia, dentro de unas horas seria la fiesta y al día siguiente desaparecerían durante tres semanas las cuales dedicaría solo a su esposa. Para ello había hecho construir en secreto una cabaña en un bosque cercano, el cual solo conocía el, Glennis y Chaol, por lo que nadie podría molestarlos allí. Yrene entro a la habitación, llevando a su hijo de la mano.
- Cálmate un poco – lo regaño – parece que estas a punto de salir volando por la ventana.
- ¿Tanto se me nota?
- Si, se nota mucho.
Dorian se rio, pero tomo un trago de vino para intentar calmarse. Yrene se acercó a él y le organizo un poco el traje ceremonial.
- Asegúrate de no arrugarlo, me esforcé mucho porque estuviera perfecto para la ocasión. Además, habrá cientos de personas viéndonos, así que las apariencias, en efecto, importan.
Un suspiro salió de sus labios y solo se limitó a sonreírle perezosamente. Un sirviente se asomó a la puerta.
- Majestad, todos los invitados están en sus asientos, ya debe tomar su posición para dar inicio.
- Gracias Nolan, informa que saldremos de inmediato – pidió Chaol.
Dorian se levantó con cuidado y se dirigió a la puerta.
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Cientos de personas habían luchado por conseguir un lugar para presenciar el gran evento. Los cien mejores asientos ya estaban reservados para los familiares y amigos de la pareja; la realeza de Terrasen, representantes de Eyllwe, el rey Galan de Wendlyn, el Kan del sur Sartaq con la emperatriz Nesryn, su prima Bronwen con su inesperada amante Petrah Blueblood, su bisabuela Glennis con muchas líderes de aquelarres mayores y muchos miembros de las cortes de todos los reinos. Sobre todo, la nobleza de Adarlan, Manon sospechaba que solo estaban aquí por compromiso, mas no por gusto, pero no le importaba en lo más mínimo, ella felizmente los mataría a todos para quitarle ese problema a Dorian, pero era su voluntad ganárselos con sus propios medios y ella respetaría sus deseos, eso sin mencionar que no estaba allí para darle un espectáculo a nadie, estaba allí ese día para unirse al único hombre que ella llego a amar.
Se suponía que ella debía caminar entre todos los invitados hasta llegar a Dorian quien debería estarla esperando en el altar.
Primero se dio una señal para que todos los invitados se sentaran en sus lugares asignados. Luego, comenzó a sonar la balada elegida para la ocasión, Manon sintió como su corazón rebotaba en su pecho con fuerza. Antes de que ella hiciera su entrada salieron desfilando Aelin, Elide e Yrene, quienes actuaban como sus damas de honor, sabía que en posiciones adyacentes estaban Rowan, Lorcan y Chaol, actuando como los padrinos de Dorian. Ella no vio a las tres mujeres más allá de unos pocos metros.
Finalmente, cuando la música alcanzo un tono mucho más suave y constante, Manon supo que era su turno. Tomo una gran bocanada de aire y empezó a caminar siguiendo el patrón de pétalos que conducían hacia el altar.
Mantuvo siempre su paso firme y su frente en alto, ella era conocida y temida por su gran determinación, así que no dejaría que el miedo la venciera en ese momento. Siguió caminando con la vista al frente, podía sentir todos los ojos sobre ella, podía escuchar vagamente los murmullos de la multitud, algunos alabando como su vestido abrasaba su cuerpo realzando su belleza, otros (sobre todo los nobles de Adarlan) susurraban su disgusto por la bruja y como desearían que una de sus hijas ocupase su lugar; seguro ya estaban empezando a planear los muchos intentos de asesinato que sufrirían Manon y sus futuras hijas con Dorian. Pero Manon los ignoro a todos, los ignoro porque en ese momento toda su atención estaba en su inminente marido.
Dorian estaba más guapo que nunca, el uniforme militar con el que se había enfundado se veía impecable en sus tonos rojos y dorados, su corona estaba pulida casi hasta el extremo, aunque no brillaba tanto como la de Manon, cuya corona de estrellas en conjunto con su vestido le daba la apariencia de ser el más hermoso sueño celestial.
La reina de las brujas llego hasta Dorian y ambos se dieron la sonrisa más radiante que alguna vez habían compartido. Manon dejo que Dorian la tomara de las manos mientras el sacerdote iniciaba con la ceremonia.
- Queridos hermanos, estamos hoy aquí reunidos para celebrar la unión en matrimonio de Dorian Havilliard II, Rey de Adarlan con Manon Blackbeak Crochan, Reina de las brujas…
La pareja realmente no presto mucha atención a las palabras que estaba pronunciando, solo podían mirarse si mismos.
- Te ves hermosa – murmuro Dorian.
‘
Manon resoplo suavemente.
- Dice eso todos los días.
- Sin embargo, ahora parece mucho más adecuado decirlo.
La bruja se rio entre dientes, pero eso no borro su sonrisa. Cuando el sacerdote termino su primer discurso, Dorian tomo un anillo de manos de Chaol y Manon hizo lo propio de manos de Elide.
- Con este anillo te tomo, Manon Blackbeak Crochan, como mi esposa – pronuncio Dorian – juro amarte, cuidarte y respetarte, ahora y todos los días de mi vida.
- Con este anillo te tomo, Dorian Havilliard, como mi esposo – Pronuncio Manon – juro amarte, cuidarte y respetarte, ahora y todos los días de mi vida.
La pareja se puso los anillos el uno al otro, pero no soltaron sus manos.
- Por el poder que se me ha conferido, ahora los declaro desde este día hasta el fin de los tiempos: Marido y mujer, puedes besar a la…
Dorian no espero, tomo a Manon por la cintura y le dio el beso más ardiente de su vida, la propia bruja sujeto a Dorian por el cuello mientras su beso se intensificaba y la multitud estalla en virotes y aplausos, sobre todo por parte de Aelin cuya voz se hacía sonar por encima del resto.
La pareja se separó y se miraron como si nada más en el mundo existía.
- Te amo – murmuro Dorian besándola de nuevo.
El corazón de Manon se apretó en su pecho, supuso que ese sentimiento que la inundaba era lo le hizo decir sus siguientes palabras.
- Yo también te amo.
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Tras la ceremonia todos los invitados más importantes se trasladaron al interior del castillo y fueron conducidos al salón de baile más amplio que tenían disponible, el cual tenía capacidad para casi trecientas personas. En la parte más alta del salón había una enorme mesa rectangular con una docena de asientos. Estos estaban ocupados por la pareja y sus familiares más cercanos. Dorian, la reina madre Georgina y su hermano menor Hollin, además por insistencia del novio, Chaol e Yrene estaban allí también. Al otro lado, Manon junto con Glennis, Bronwen y Petrah, a pesar de que esta última no era una familiar directa, era parte de su círculo más íntimo, por tanto tenía el derecho de estar allí.
Las demás mesas fueron ocupadas por los invitados a la fiesta, en su mayoría eran solo los miembros de las realezas extranjeras y nobleza de Adarlan, pero eso significaba que estuvieran menos animados. El baile todavía no iniciaba, pues correspondía que lo iniciara la pareja de recién casados.
Dorian se inclinó para murmurarle a Manon.
- ¿Lista para lo que sigue brujita? – pregunto en su oído.
- Siempre estoy lista para todo principito.
El rey de levanto y le tendió la mano a su esposa, quien se levantó y dejo que el rey la guiara hasta el centro del salón. Todos los presentes viendo que la pareja se había levantado, inmediatamente se dirigieron a sus mesas respectivas y guardaron silencio. Dorian tomo puso su mano derecha en la cadera de Manon mientras esta ponía la suya en su hombro, luego Dorian tomo la mano libre de Manon para entrelazar sus dedos firmemente.
Los músicos empezaron a tocar el vals destinado al baile de apertura que habían ensayado durante varios días.
- Siempre pudimos fugarnos brujita, así nos ahorraríamos todo esto – dijo Dorian contra la mejilla de Manon, mientras los hacia girar a ambos.
- Podríamos – aseguró Manon – pero no era conveniente.
- ¿De qué hablas?
- No tienes que mentirme Dorian. No soy estúpida, sé que a casi toda la nobleza de Adarlan no le gusto en absoluto que me eligieras como tu esposa.
La mirada de Dorian se ensombreció, el sabia aquello, su madre y Chaol se lo habían advertido, pero él no los escucho. Chaol le pidió que pensara como rey no solo como hombre, pero su corazón le pertenecía a Manon, lo que más anhelaba era pasar su vida junto a ella, por suerte para él, la bruja deseaba lo mismo.
- No me importa lo que los nobles quieran. Lo único que quiero eres tú.
Manon le sonrió.
- Opino lo mismo principito. Pero ahora que seré tu reina, puedo encargarme del problema de la nobleza por ti. Seguro nadie sospechara nada.
El hombre casi soltó una carcajada por la forma inocente en que sugirió realizar una purga que conllevaría docenas de asesinatos. Pero así era ella: firme, feroz y despiadada. Dorian no quisiera que fuera diferente.
La pareja aumento el ritmo de su baile, Manon domino los pasos a la perfección pese al poco tiempo de practica que tuvo. Cada vez sus giros eran más rápidos conforme la propia música adquiría acordes mucho más constantes y frenéticos. Continuaron hasta que con una última tonada la música se detuvo precipitadamente, la pareja detuvo sus pasos al mismo tiempo que lo hicieron los instrumentos, en perfecta sincronía. Dorian inclino la cabeza para capturar los labios de su esposa a la vez que los invitados en sus mesas estallaban en una nueva ronda de aplausos y vítores.
Tras su apertura oficialmente el baile comenzó y todos los invitados pudieron levantarse con sus parejas y hacer uso del salón mientras que Manon y Dorian volvían a sus asientos. Los músicos reanudaros el toque de sus instrumentos de inmediato.
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La cena transcurrió sin ninguna novedad. Los recién casados compartieron caricias cuando pensaban que nadie más podía verlos. Manon había salido minutos antes, su esposo desconocía el porqué, pero tampoco pregunto.
Dorian pudo salir del salón y camino hasta uno de los balcones puesto que necesitaba tomar aire fresco. Para su sorpresa allí se encontró con Manon.
- Hola – saludo y se acercó a ella - ¿Qué haces aquí?
- Pensando – contesto suavemente tenía la mirada fija en el cielo nocturno.
El solo le rodeo la cintura con su brazo y se quedó a su lado, esperando a que ella hablara primero.
- ¿Crees que nos estén viendo? – pregunto Manon.
- ¿Quienes?
- Todos a los que hemos perdido.
La miro de verdad, no lo había notado antes, pero tenía lágrimas en sus ojos que se negaban a salir.
- Ellas estarían orgullosas de ti – le aseguro Dorian.
- Quiero pensar eso. Pero todavía, hay una parte de mí, que no puede continuar sin ellas, que no quiere hacerlo.
- Asterin quería que vivieras – dijo Dorian en voz baja – será difícil mi amor, pero yo estaré contigo, aun cuando no creas que no, siempre estaré contigo.
Ella volvió su rostro hacia él y asintió.
- Gracias – contesto en voz baja y dejo que sus lágrimas salieran.
Dorian solo la sostuvo allí, hasta que poco a poco, su esposa se calmó. Él sabía que no sería sencillo, que probablemente tomaría décadas incluso siglos para que superara su dolor, pero Dorian la acompañaría todo el camino, mientras su vida se lo permitiera, porque esas doce brujas de corazón noble murieron para que su reina viviera y él se aseguraría de que ese sacrificio fuera honrado hasta el fin de sus días.
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La fiesta termino hasta el anochecer del día siguiente. Bailaron, rieron y bebieron como si no hubiera un mañana, sin embargo, todavía no había terminado para Manon y Dorian.
- Nos iremos por tres semanas. Trata de que el reino no se desmorone para entonces – le dijo Dorian a Chaol. Ambos estaban parados en las puertas del castillo.
Manon se encontraba hablando con Glennis, Petrah y Bronwen. Ambos lo habían acordado, tendrían un descanso de todo para terminar de celebrar su boda, tres semanas donde no serían reyes de nada ni nadie, serian solo marido y mujer. Ya realizarían la coronación de Manon como reina consorte de Adarlan a su vuelta y dado que no había un título oficial para el esposo de la reina de las brujas, no se molestaron realmente con eso.
- Cuiden bien a Abraxos mientras no estoy – ordeno Manon al trio de brujas con las que estaba – solo déjenlo en un campo de flores y no se preocupen del resto.
- Lo haremos querida – prometió Glennis – disfruta tu tiempo con tu esposo. Estaremos aquí cuando regresen.
Ella asintió y se dio la vuelta para acercarse a Dorian. El solo la abrazó y la ayudo a subirse al caballo que tenía listo mientras que el montaba tras de ellas, ambos iniciaron el galope sin mirar atrás. Hacia lo que seria el inicio de su muy larga vida juntos.
