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Noche en la ciudad

Summary:

Todo empezó una noche en la ciudad: Chifuyu dijo que amaría a Baji aunque sus sentimientos no fueran correspondidos, pero, lo que jamás pudo imaginar, era que Baji sentía lo mismo.
Entre peleas de pandilla, deudas con yakuzas y problemas con la legalidad, lo que fuera que ellos dos tuvieran crecía con cada mañana que pasaba.
Las noches en las que daba paseos nocturnos con Baji-san en su moto eran especiales.
Las tardes que pasaban juntos, lo incondicional que era Baji para él, lo fuerte y admirable que era su capitán, parecía que duraría para siempre, nadie podría detenerlos.
Sin embargo, encontrarían su final en el mismo escenario donde comenzaron, en una noche en la ciudad.

Chapter 1: Noche en la carretera

Chapter Text

-☾-

Estaba actuando como si Baji-san no me gustara. Me agarraba a su espalda como un koala mientras él conducía su moto, también hacía lo posible para no abrazarlo más de la cuenta, pero era difícil, su espalda era ancha y me estaba derritiendo por el pequeño y miserable contacto de mi cuerpo con la tela de su ropa.

—¿Fuyu?— Me llamó. —¿No estás muy callado hoy?

—¿Ah?, no.— Le respondí sin dejar de mirar su espalda y pensar en lo mucho que me gustaba Baji-san.

—Cuéntame algo, me aburro.— Dijo, no despegó su vista de la carretera.

—Ayer se unió un chico nuevo a la Toman, creo que se llama Takeru.

—Mmm.

—Ah no, espera, creo que era Takemichi...

—No me importa, cuéntame algo interesante.

"¿Desde hace cuanto me gusta Baji-san?"

Miré su espalda y la forma en que su cabello caía y se movía un poco con el aire.
El ambiente era relajante; el frío aire de la noche golpeaba un poco mi cara, porque Baji-san estaba enfrente y él recibía todo el aire por mí, así que no tenía tanto frío.
Era una sensación curiosa, como si Baji me estuviera cubriendo o algo así.

—¿Chifuyu?

"¿Eso significa que soy gay?
No tengo idea. Es que no es como que me gusten otros tipos, solo me gusta Baji-san.", pensé.

—¿Sigues aquí, Chifuyu?

"¿Y debería decírselo?
No."

Estaba distraído pensando en todo eso y no me di cuenta de que Baji-san me estaba hablando, es que realmente estaba perdido en mi mente.
Pero Baji-san dejó de insistir en hablarme y volteó hacia atrás durante un milisegundo y después, yo no lo ví, pero sonrió como un sádico por la idea que se le ocurrió.

Justamente atravesamos una parte muy inclinada de la carretera que era como una rampa de concreto, y él aprovechó la oportunidad para acelerar de repente.
Entonces yo sentí como si nos cayéramos al vacío, así nada más, sin aviso. Y grité muy fuerte del susto.

—¡Aaaaaah!

Baji-san comenzó a reírse de mí y siguió conduciendo por la carretera que ya no era empinada, como si nada hubiera pasado.

—¿¡Pero que estás haciendo!?, ¡Baji-san, conduce con cuidado!

—¡Que buena reacción!— Se ríe más. —Por fin vuelves a ser el de antes.

Muevo mi cabeza hacia la izquierda con confusión.

—¿De qué estás hablando?

—Pues que estás perdido en tus pensamientos desde hace rato. Te estaba hablando y no me respondiste, ¿te sientes bien, Chifuyu?

—Ah... sí, estoy bien. Solo hay muchas cosas en mi cabeza en este momento.

—¿Estás cansado?, si quieres podemos regresarnos.

—No, así estoy bien. Tal vez solo necesito tomar un poco de aire.

No podía ver el rostro de Baji-san estando sentado atrás, era más difícil saber lo que estaba pensando sin verle la cara.
Hubo un rato donde no dijimos nada y solo se oía el sonido del motor.

Baji-san no es la persona que más ama el silencio, así qué tal vez pensó en algo que decir o hacer para dejar de estar callados, aunque aún así el silencio siguió. Pero yo no quise decir nada, así estaba bien porque me sentí extraño en ese momento.

Sinceramente, me empecé a sentir triste por el hecho de que me gusta Baji-san, pues nosotros solo somos amigos y nada podría pasar entre él y yo. Es muy probable que no le guste porque soy un hombre, igual que él.
De todas formas evité sobre pensar las cosas como siempre hago, pero no hubiera funcionado si Baji-san no hubiera hecho lo que hizo.

—Oye, Chifuyu, agárrate fuerte a mi espalda.— Sabía que sería él quien rompería el silencio. —Vamos a pasar por una zona donde solo hay carretera y voy a acelerar.

Asentí con mi cabeza y con mi voz al mismo tiempo y me aferré a la espalda de Baji-san.
Otra vez sentí la fría tela de su chamarra y mis manos sintieron lo calientito que estaba su playera cerca de su pecho y abdomen, porque tenía la chamarra abierta.

La moto soltó un ruido muy agudo y la velocidad aumentó.

Una corriente de aire mucho más fuerte que las anteriores me golpeó la cara y yo me agarré más a Baji-san. Puse mi cabeza contra su espalda y me escondí en él.

Baji-san sonreía de forma vigorosa cuando disfrutaba de la velocidad, lo pude ver a través del espejo lateral.

—¿Por qué vas tan rápido de repente?— Pregunté hablando más alto.

—Dijiste que necesitabas aire, ¿no?, ¿ya te sientes mejor?

Por unos segundos sonó como si se burlara de mí, pero en realidad Baji-san había hecho algo bueno para mí.

—Se me taparon los oídos.— Respondí.

—Maldita sea.— Gruñó.

Atravesamos un túnel y fue ahí cuando por fin el aire me permitió escuchar un poco mejor, pero mis oídos dolían por dentro.

—Oye, ¿y no piensas decirme que es lo que te pasa o qué?

—Estoy bien.

—"Istoi bin", sé un hombre y dímelo de una maldita vez, Chifuyu.

"Es muy incrédulo de su parte creer que le voy a decir que me gusta."

Seguimos atravesando el túnel. Yo miré a su espalda fijamente y presioné la tela de su ropa. Estaba un poco tenso y por un momento pensé realmente en decírselo.

—¿Alguna vez te has enamorado de alguien, Baji-san?

—Ah, así que es eso. No.

"¿No?"

Quería que dijera que sí, aunque a la vez no quería pensar que le gustara alguien que no fuera yo.

—¿Te rechazaron?— Me pregunta.

—No.

—¿Entonces por qué estás tan decaído?

—Porque me va a rechazar de todas maneras. Es demasiado probable, yo no le gusto para nada.

—Entonces tal vez deberías dejar de pensar en esa persona. Ya sabes, déjala ir. Pero no sin antes intentar decirle como te sientes. Si te rechaza pues ya puedes mandar el asunto a la mierda.

—Tal vez se lo diga... algún día. Pero ya no quiero pensar en eso.

Algo dentro de mí le dio la razón a Baji-san.

—¿Quieres ir a comer algo?, conozco un restaurante de carretera que está en la ruta cerca de aquí. No es peyoung yakisoba, pero su comida no sabe mal.

—Lo siento, no tengo mucho dinero.

—¿Y eso qué?, yo te invito.

—¿En serio me invitarías...?

—Ya te dije.

Sentí una explosión de emociones muy agradables dentro de mí. Internamente estaba gritando por lo mucho que quiero a Baji-san.

Él volteó a verme y me sonrió como si fuéramos cómplices de un crimen. Después siguió mirando el camino.

Yo no pude contenerme por las cosas que él hizo y dijo, así que lo abracé sin ser tan obvio y volví a juntar mi cabeza con su espalda.
No pude evitar sonreír ni impedir que mis mejillas se pusieran tan solo un poco sonrojadas.

—Sí quiero ir.— Respondí con un tono sereno y feliz.

—Bueno, entonces hay que apurarnos antes de que cierren.

Baji-san aceleró otra vez y fuimos a gran velocidad. Me cuidaba del viento con su cuerpo y conducía con la frente en alto, hacia el lugar que sonaba tan maravilloso con tan solo una simple descripción.

Algo dentro de mí le daba la razón a Baji-san. Podía intentar olvidar eso de que me gusta. Quizá cosas como el amor romántico no estaban hechas para personas como nosotros, personas rodeadas de pandillas y violencia, donde una pequeña muestra de sentimientos o debilidad podría significar perderlo todo.

E incluso si mis sentimientos jamás serán correspondidos... sé que él siempre estará aquí para mí y yo siempre estaré para él, aunque no lo digamos con palabras.

Y no necesito nada más.