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"Algunos dicen que eres tan puro. Otros que te relacionas con algún demonio, pero todos murmuran que te comportas raro cuando bajas a la tierra. Y yo, en vez de tomar distancia por ser mi enemigo, aquí estoy, venerando el amor de tus caderas esperando abrir las puertas del infierno que cierras. Un demonio puede pecar cuando cela un ángel, aunque el único demonio que te posee soy yo."
—Te quiero.
Al escucharlo, Mephiles se tenso. Se giró y estrelló el puño en la pared, justo al lado de la cara del Sonic, El ojo que todo lo ve o Nuriel, como se le quisiese llamar.
—Ya lo sé —dijo con un tono amargo y profundo, con su exquisita voz grave—. Pero no me gusta que me lo digas.
Bajo ellos burbujeaba un mar de lava naranja, entre llamas que salían de la nada como fuentes en todo un esplendor digno de la belleza de un rayo de sol y que se meneaba al punto que parecía bailar cual serpiente hipnotizada por flauta, algunas burbujas estallaban que daban paso a olas de fuego líquido. Solo había alrededor edificios indescriptibles que decían ser en algún otro tiempo magnificas arquitecturas, eso era lo que antes se conocía como la gloriosa Soleanna, no se vislumbraban el inicio de los edificios, las calles estaban en algún punto debajo de la lava, al que no alcanzaba la vista. Se podían escuchar alaridos entre la lava, las almas del juicio de Nosis, nadando buscando la salida de su corriente, cuando la guerra acabo gracias a el, ahora quedaba la tarea de volver a comenzar.
Sonic se acercó a Mephistopheles. Lo golpeó en la cara con la palma de su mano, con fuerza, al tiempo que le sujetaba la nuca colocándole una mano por detrás. Entonces lo besó. El demonio lo rodeo con sus brazos y se relajo. Dejó que sus labios se abrazaran más de lo que se habría permitido. Cuando se dio cuenta, se apartó de un salto y lanzó una patada para esconder la debilidad que brillaba en sus reptiles ojos y en sus mejillas.
—Se que sí te gusta, no puedes ocultármelo, lo se casi todo. —Sonic le sonrió con cariño y rió.
La patada había fallado, pero la segunda no. Le dio de lleno en el estómago. Sonic se dobló soltando todo el aire que le quedaba dentro. El demonio no esperó a que se recuperara, pero el ángel era más fuerte; resistió varios golpes y, mientras, sonreía. Mephiles también, sin darse cuenta, le devolvía la sonrisa a pesar de sus esfuerzos por no corresponderle. No era dueño de sí mismo ante ese hermoso ser y le gustaba, mas de lo que quisiera admitir. Y sin embargo lo deseaba al ángel con todas sus fuerzas. Era lo mejor que le había sucedido nunca. Eso le gustaba menos todavía. Las consecuencias en el futuro serian catastróficas, muchos sabían de ello y no decían nada, a estas alturas ya nada parecía importar, los demonios estaban casi extintos y los ángeles igual, ahora la balanza esta pareja, eso ultimo seria algo de ese extraño Nosis, la copia de Nuriel, los Sonic's, como se les conocía, uno un demonio y el otro, el ángel que lo acompañaba, el que le dio ese beso que nadie podría atreverse a darle.
El ojo que todo lo ve lo golpeó más fuerte. El demonio de vetas respondió, sin aumentar la fuerza, aunque el contrario evito los golpes, era casi imposible golpear a ese vidente celestial.
—Te quiero mucho —dijo Sonic justo lo derribó—. Y se que tu también, aunque no lo creas, no puedo captar emociones, solo percibirla ligeramente, es Nosis quien puede percibirla mejor que yo.
Mephiles no quería escuchar esa voz juvenil, no quería contemplar esos ojos esmeralda ni captar ese olor a Hortensias. No quería. Pero lo hacía. Igual que repasaba su cuerpo de arriba abajo, deleitándose en cada detalle, cada músculo. Ahora ya era tarde, se había enamorado. Algunos golpes más tarde, terminaron las caricias. Y llegó lo que ambos deseaban. Y fue extraordinario.
—¿Por qué nunca me lo dices? —preguntó Sonic algo después—. Sé que tú sientes lo mismo.
Caminaban ya con sus ropas puestas, sin ningún rumbo en ese destruida ciudad, hace mucho había sido un lugar magnifico para alabar al Dios del Sol, Solaris.
—¿Por qué le das tanta importancia? ¿Tuviste alguna visión del futuro? —preguntó Mephiles siguiéndole con mucha calma, su abrigo largo de color negro con detalles plateados.
—Porque es lo único auténtico que de verdad poseemos.
Mephiles asintió, le comprendía demasiado bien. Poseían algo que tenía un valor especial, mucho mayor que para quienes no eran como ellos. Y ni siquiera los suyos podrían comprenderlo del todo, dado que eran muy escasos los que llegaban a conocer una sensación como esa.
—Quiero que te calles de una vez —bufó Mephistopheles.
—Entonces te diré algo importante. Ven, te lo mostrare. —Sonic con seriedad le tiró de la mano—. Es algo que debes saber.
El veteado tomo su mano y una serie de imágenes empezaron a aparecer ante sus ojos, un bebe entre los brazos de alguien que no podía ver, una voz de un chico diciéndole que lo quería, sintió escalofríos ante lo ultimo, por lo que aparto su mano como si quemara.
—¿Que fue eso?
—Aunque no lo creas, o parezca imposible, no existiré para siempre —Sonic le dio la espalda viendo como algunos hombres lobo saltaban entre edificios en ruina, ocultándose de ellos—. No digas nada por lo que te diré, solo recuerdalo porque sera un punto importante de tu vida, así como yo —eso confundió mas al demonio—, cuando un corazón purificado hasta cierto punto es atravesado por una espada, este se oscurece y una mano cálida con una cura lo sanara, mas no podrá quitar la cicatriz que el dolor del arma dejo.
Mephiles no entendió esa predicción, solo veía la espalda del sabelo-casi-todo, este desplegó unas grandes y hermosas alas blancas, voló lejos de el y Mephiles no decidió seguirlo, se dirigió hasta un edificio donde estaba un ser idéntico al que estaba con hasta hace poco con el, acompañado de un pequeño idéntico a Mephiles, solo que sus vetas de color carmesí.
Nosis, el otro Sonic, lo vio con el ceño fruncido, extendió el brazo hacia un anillo que flotaba a unos metros cerca de el. Le hizo la ceña hacia el niño y desplegaron ambos sus las parecidas a las de un murciélago, aunque las de Nosis eran mas grandes que las de Mephiles, el pequeño los imito, solo que sus alas eran similares a las del cobalto angelical.
—¿Hacia donde vamos? —pregunto Mephiles viendo a Nosis y al ahijado de Nuriel, su Sonic.
Su angelical imitación lo miro y contesto.
—Iremos a Angel Island.
Mephiles iba a replicar, allí no era bueno ir, a menos que quieran ver al guardián de la isla, un ser gruñón. De repente Nosis paro en seco, miro hacia todos lados.
—Mephiles ve al norte, yo iré con Shadow a Angel Island, tengo el presentimiento de que algo le paso a Nuriel.
—Muy bien —Mephiles salio volando.
Nosis suspiro con una especie de lamento, viendo a la lejania a la peligrosa figura de un erizo que entre la oscuridad de un edificio, se vislumbraban su orbes de color zafiro junto a unos iguales.
Siguió hasta un sitio, donde una gran llama surgió y tuvo que usar su espada para eliminarla de su camino. Vio a Doeller, el subordinado de Nosis, muerto con un cuerpo sangrando junto a el, sentado con la espalda contra un pilar, bajo hasta allí, se acerco y tomo el cuerpo de Sonic, quien se veía muy lastimado, con una herida grabe en el pecho, su capa con capucha de color blanco inmaculado, empapada de su carmesí vital liquido.
—Nuriel no cierres los ojos, te llevare con Nosis, esta en Angel Island —Mephiles no tenía inconveniente en reconocer su preocupación por el cuando era necesario.
—No.
Mephiles frunció el ceño.
—¿A qué juegas ahora?
—A nada. Te dije que esto pasaría.
"Cuando un corazón purificado hasta cierto punto es atravesado por una espada, este se oscurece y una mano cálida con una cura lo sanara, mas no podrá quitar la cicatriz que el dolor del arma dejo."
Mephiles abrió los ojos y sintió su pecho contraerse.
—No.
—Claro que sí.
—No puedes hacerme esto.
—Si no lo aceptas mi predicción solo sera una alternativa espacio temporal.
Sonic/Nuriel hablaba en serio. Mephitopheles no podía creer que tan solo hace unos minutos este suceso se lo había dicho, ni en el peor de sus pesadillas imagino a ese ser morir por amor. Se quedó sin palabras. Sonic lo miró a los ojos.
—Por favor acaba con mi sufrimiento, pero hay una cosa que quiero que me digas antes. Y no es gracias por la predicción. Pero eso sí, que sea de verdad. Nunca nos hemos mentido. Si no lo sientes, no hables.
Por primera vez en su vida se le aflojaron las piernas. El sostenía entre sus fornidos brazos el cuerpo de un ser que no podía evitar ver morir, como demonio no podía usar su poder oscuro sobre el ángel. El ángel le abrazó y enterró la cabeza en su pecho. Permanecieron así un tiempo indeterminado, entre los rugidos de la lava y la oscuridad que flotaba sobre ellos.
Al final Mephiles recobró el dominio de sí mismo entre el dolor de su corazón. Tensó los músculos de los brazos, que rodeaban el cuerpo de Sonic, volteo el cuerpo del erizo y apretaba un brazo contra su cuello, mientras se colocaba a su espalda. Apretó, cada ves mas. El cobalto resistió cerca de cuatro horas antes de que las fuerzas le abandonaran por completo. Mephiles acercó los labios a su oreja, muy cerca. Una lágrima resbaló y mojó el hombro de Sonic.
—Te quiero —susurró.
Mephiles giro el cuerpo entre sus brazos, su corazón brillaba por lo que de un tirón arranco el corazón que parecía una roca en su mano, acaricio su rostro, y le dio un beso en los labios.
—Te quiero—repitió.—. También quiero a Shadow, tu hijo, mi hijo.
Su llanto en silencio, solo era percibido por la contraparte oscura de El ojo que todo lo ve, con un pequeño Shadow entre sus brazos, totalmente ajeno a la muerte mas importante de esta guerra, una lagrima cayo mientras el anillo rodeado de energía oscura en su mano le tentaba a ir con el demonio y revelarle la verdad.
Los humanos lo habían matado.
Los hombres lobo lo habían matado.
Pero un erizo plateado de peculiar peinado, con una mente retorcida, apuntaba su destrucción a su mundo y a su razón, debía cumplir con lo ultimo que le prometió a Nuriel, a ese Sonic.
"Protegeré tu mundo, tus seres amados, y te traeré de vuelta cuando pueda voltear la jugada de la Faker A".
¿Quien podía tener tan poca razón para condenarlo a Mephiles a esto?
