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ROTTEN FEELINGS

Summary:

Un día una chica de apariencia frágil decide suicidarse al mismo tiempo que otra chica es asesinada por una de sus compañeras del campamento, lo siguiente que se sabe es que han comenzado una serie de misteriosas muertes en todo South Park, el pueblo esta aterrado.

Notes:

Intentaré no cambiar mucho los nombres, por el momento se tienen:
Marjorine – Butters
Kenny – Kenny
Bradley - Bradley
Stacy - Stan
Kyle - Kyle
Claire - Craig
Erika – Eric

Chapter Text

-Nos encontramos en el campamiento religioso para bi-curiosos, lugar donde esta mañana fue encontrado el cadáver mutilado de una joven campista de tan solo 15 años de edad- Hablaba firmemente una joven dama de aspecto formal mirando hacía la cámara –Hanny Dalthi es la campista sospechosa de haber cometido asesinato de primer grado, tanto sus compañeros como encargados del campamento reportan que Dalthi tenía una mala relación con su víctima llegando al acoso y amenazas de muerte-

La mujer y el camarógrafo comenzaron a caminar entre los árboles con gran cuidado de no tropezar con ninguna rama, a medida que iba avanzando más cintas policiales se mostraban en la escena.

-Después de haber cometido dicho homicidio, la joven de 16 años se dio a la fuga esta madrugada por lo que si poseen alguna información sobre su paradero favor de reportarlo al número en p-pantalla para ayudar con las investigaciones policiales- Continuó hablando, intentando mantener el tono más profesional posible, pero las salpicaduras de sangre en algunos árboles y el olor a carne quemada que podía sentirse en el aire le dificultaron en gran medida la tarea –Posé un c-cabello rizado de tono rubio claro dorado, piel pálida, estatura promedio de complexión delgada y ojos color verde, si ven a alguien de estas mismas características es importante no acercarse, solo llamar a la policía y en seguida las autoridades correspondientes atenderán el reporte-

Los árboles poco a poco se fueron despejando dejando ver un hermoso lago de agua azul junto a un gran número de personas moviéndose de un lado a otro y un grupo de adolescentes y niños aterrorizados a unos cuantos metros donde se encontraba la reportera.

El camino carmesí esparciéndose lentamente en el cristalino liquido mostraba pruebas de lo sucedido hace unas horas, junto a ello un recipiente vació con olor a gasolina, un cúter escolar tirado entre las rocas, un bat de madera y una piedra partida en dos salpicadas en rojo.

-I-Informes f-forenses...- Comenzó a tartamudear, no podía creer que una menor de edad haya provocado tan violento suceso y que este hubiera estado planeado, pero tenía una noticia que dar por lo que tuvo que aguantar sus náuseas y calmar su agitado corazón –Nos reportan que la víctima se encuentra completamente irreconocible, se sospecha que Dalthi cito a su víctima a altas horas de la noche para aprovechar la visión limitada, cuando la joven llegó, Dalthi la golpeo con el bat para noquearla, los doctores forenses sospechan que fueron alrededor de 7 golpes para dejar a su víctima inconsciente, pero esto no se puede confirmar correctamente ya que el cráneo está completamente destruido-

Con tan solo imaginar la escena las náuseas incrementaban, pero la gente tenía que saber qué tan peligrosa era esa chiquilla que ahora mismo podría estar deambulando por las calles buscando su siguiente víctima.

-Luego de esto, con una navaja hizo cortes profundos en el rostro contrario, seguido tomo una roca y destrozo sus dientes para finalizar arrancando sus ojos los cuales aún no se ha podido encontrar rastro de ellos; en un intento de deshacer las pruebas de su delito vació un galón de gasolina sobre el cuerpo y lo prendió en fuego, para cuando uno de los campistas la encontró, su cabello como parte de su piel ya había ardido en llamas-

Finalmente se alegró de haber terminado con la peor parte que tenía que hablar a la cámara.

-Lo único que pudo ayudar a identificar la identidad de la víctima fueron los restos de su ropa y la cruz de plata que siempre portaba, su nombre era...-

La televisión se apagó inmediatamente en la sala interrumpiendo abruptamente la noticia.

-Es casi la hora para entrar a clases y Marjorine aún no ha bajado, los exámenes se acercan y su semana de baja por enfermedad no le ha ayudado- Hablo preocupada su madre y un tanto irritada por el comportamiento tan a la defensiva que últimamente había estado teniendo su hija.

-Su temperatura bajo, pero aun así insiste en que aún no está del todo recuperada, tal vez solo se peleó con una de sus amigas otra vez- Comento su padre tomando un sorbo de su taza de café del desayuno.

-Si es así es aún peor, no estamos criando a una mocosa mimada que descuidará sus estudios solo por un pequeño problema insignificante como ese- Contesto mordiendo con rabia su uña del dedo pulgar arruinando el esmalte en el proceso.

-Estoy de acuerdo contigo, ayer salió durante todo el día a pesar de estar "enferma", temó que esto afecte sus calificaciones-

-Iré ahora mismo a verla, no me importa con cual de sus amigas haya discutido, está actitud es inaceptable- Dijo antes de levantarse de la mesa e ir directamente a la habitación de su hija, no toleraría ni un segundo más sus rabietas.

¿Cuánto tiempo más podría ocultarse de la realidad? Lo mejor que puedes hacer cuando tienes un problema con alguien es solo agachar la cabeza y disculparse incluso si no es tu culpa, si tan solo su querida hija hiciera lo que le han enseñado no se metería en tantos problemas, ¿Es tan difícil ser una chica buena? Tal parece que para Marjorine sí.

-¡Es hora de ir a la escuela, no puedes inventar excusas todos los días para faltar y terminar repitiendo un año!- Toco la puerta fuertemente sabiendo que no habría respuesta, desde que inició la preparatoria se había vuelto tan insoportable –Si tienes tan solo una nota baja en este semestre me aseguraré que te arrepientas, levántate ahora mismo y ve a la escuela, tu padre y yo no pensamos volver a llamar a tus profesores para reportarte como enferma-

Siguió sin haber respuesta, no quería llegar a esto, pero no le dejaba otra opción.

Tomo la llave de repuesto que estaba oculta sobre el marco de la puerta y abrió está encontrándose con una habitación oscura y desordenada, su primer pensamiento al ver tanta tranquilidad fue que Marjorine ya se había ido a la escuela más temprano, pero ver uno de sus zapatos tirados cerca de la entrada la hizo perder las esperanzas.

Con pasos fuertes camino hacía la ventana intentando no tropezarse con nada y una vez que lo logró abrió las cortinas encontrando a su hija aún bajo las sabanas.

-¡Marjorine!- Levanto la voz sin ocultar su enojo -¿¡Acaso no escuchas!? ¡Levántate ahora mismo!-

La mujer tomo la sabana que cubría a la adolescente y la arrojó al suelo teniendo ahora a su vista algo aún peor.

Una chica aún en pijama de cabello rubio mantequilla y ojos azul celestes la miraba de manera retadora mostrando que simplemente no le importaba ninguna de las órdenes dadas hasta ahora.

-¡No me importa cuál sea la razón por la que evitas la escuela, pero debes dejar de ser perezosa y empieza a actuar de acuerdo a tu edad!- No hubo respuesta provocando aún más estrés en la mayor -¡Lo diré solo una vez más, levántate, toma un baño, cámbiate y ve a la maldita escuela!- Dijo enterrando sus uñas en sus brazos provocando una mueca de dolor en la joven.

Conforme más pasaba el tiempo sus uñas se iban enterrando y el cuerpo de la menor se iba tensando, ninguna de las dos parecía ceder, hasta que una gota rojo brillante se asomó sobre la blanca piel de la adolescente.

-¡Vístete! El autobús ya pasó por lo que tendrás que ir a píe en invierno, considéralo como un castigó ligero por tus malas acciones- Finalizo su madre antes de soltarla, esto no era nada a comparación con lo que le esperaba después de que volviera de clases, le haría entender a las malas el cómo ser una chica obediente.

Fue hasta que su madre salió cuando Marjorine ahogo un grito frustrado en una de sus almohadas, esto era un completo desastre, un gran y jodido desastre del cual ella no tenía la culpa.

Sabía que sus padres tarde o temprano notarían sus faltas y la regañarían por ello, pero qué más podría hacer, estaba en un callejón donde no había salida.

-¡Mierda!- Grito lanzando un peluche de conejito al suelo con rabia.

No tenía otra opción, tal vez estará a salvo si se queda cerca de la sala de profesores.

......

Tiro su mochila al suelo a un lado de su asiento, los casilleros ya no eran lugar seguro desde que empezó todo esto; en completo silencio se sentó en su lugar correspondiente, sus piernas y brazos temblaban por el "Castigo ligero" sin contar que aún tenía ciertos espasmos por el cambio de temperatura.

Sin mirar a nadie más sacó un libro de su mochila, tenía tanta tarea acumulada que debió entregar ayer, pero en todo el tiempo que se ausento por enfermedad no tuvo ni las fuerzas ni las ganas para hacerla incluyendo esos 3 días libres extra que se tomó cuando su salud ya había mejorado.

Estaba apoyando la pluma sobre el cuaderno cuando una bola de papel mojado aterrizo en su mejilla.

-Malas noticias, la puta sigue viva, se cancela la fiesta del fin de semana- Hablo en voz alta la responsable de tal acción, una chica de cabello castaño, suéter rojo y falda corta negra sentada sobre el escritorio mirando con una expresión de superioridad.

Los susurros no tardaron en llegar al igual que las burlas.

-Qué mala suerte, ya había invitado a algunos chicos de ultimo año a asistir- Siguió otra chica de oscura tez del otro lado del salón.

-Incluso había comprado ropa nueva para esta gran ocasión, no todos los días se puede celebrar como una perra arde en el infierno- Esta vez fue un chico de cabello negro y ojos rosas quien tomó la palabra algo decepcionado por el anunció.

-Cállense...- Susurro Marjorine bajando la mirada y apretando entre sus manos el lapicero.

-Si tan solo acabará de una vez con su vida podría hacernos tan felices a todos, incluyendo a sus padres- Un amigo del chico siguió, su característica principal era su gorro donde colgaba una flor purpura -Lloro de tan solo pensar lo lamentables que son sus vidas por tener a una golfa como hija-

-Si yo fuera sus pa-padres no dudaría en suicidarme, prefiero dejar este mundo a compartir la casa con alguien co-como ella- Otra cruel burla le siguió proveniente de una chica en muletas.

-Cállense...- Su tono de voz aumento al igual que la presión en su pluma, empezaba a escucharse como el material del que estaba hecho se quebraba, pero era rápidamente opacado por las voces de sus compañeros.

-¿Es que acaso era tan difícil faltar otro día? Le hubieras hecho un gran favor a los profesores- Comento una chica de abrigo celeste y cabello negro.

-Pudiste haber muerto en estos días que faltaste, ¿Por qué no lo hiciste?- Pregunto un estudiante de cabello rojo mirándola algo decepcionada.

-¡CALLENSE DE UNA V...- No dejaría que otro puto comentario saliera de la boca de alguien más, estaba lista para defenderse incluso si esto le provocaba una detención, un citatorio o incluso una suspensión.

Pero sus planes se vieron frustrados cuando la puerta se abrió de par en par mostrando un grupo de tres estudiantes mirando con cierto desagrado la escena, su sangre palideció y toda la valentía y determinación desapareció en un abrir y cerrar de ojos.

-¡Paren de una maldita vez con esto!- Grito una joven entrando con su amiga y Erika.

-¿¡Es que acaso solo saben hacer eso!? ¿¡Lanzar horribles comentarios esperando tocar un punto débil!? ¡Esperaba más de ustedes!- Regaño la más joven de los Marsh caminando hacía la victima.

-¡Es verdad! ¿Acaso piensan que presionar la situación más y más llegará a algo?- Se apresuró Erika a hablar –Si quieren hacer algo para romperla las burlas no son suficientes, necesitan algo más permanente que le recuerde lo horrible persona que es- Finalmente revelo sus verdaderas intenciones.

-Tan solo ver su cara me provoca repulsión, podríamos hacerle unos cuantos cortes para que vuelva a tomarse unos días de vacaciones, ¿Alguien más está de acuerdo?- Sugirió Kyle lanzando un objeto metálico a Stacy quien firmemente lo atrapo con las manos.

No fue necesario pensarlo cuando la respuesta era clara, todos asintieron juntándose alrededor de Stotch tomándola de sus brazos y piernas para inmovilizarla, ni siquiera tuvo tiempo de defenderse o quejarse cuando una mano cubrió su boca.

-Esto es tu recompensa por todo lo que has hecho, todas las veces en que heriste a alguien fingiendo inocencia no serán perdonadas fácilmente- Dijo Stacy acercando el cúter escolar hacía ella y riéndose de las lágrimas que caían de su asustada cara.

El filoso metal toco una de sus mejillas y algo más tibio que las gotas saldas comenzó a recorrer su piel, no importaba que tanto intentara en liberarse, era ella contra todo un salón si es que no era contra toda la escuela.

-¡Ahí viene el maestro!- Grito alguien más que se había quedado cerca de la puerta para reportar si algún adulto de acercaba.

No tardaron mucho es esparcirse y regresar a sus asientos continuando con sus actividades escolares, Marjorine también se acomodó en su silla luciendo perturbada e incrédula de lo que había sucedido, quería creer que fue solo un mal sueño, pero las salpicaduras de sangre que había en su cuaderno mostraban lo contrario.

-¿Por qué no nos haces un favor y desapareces?- Dijo Marsh soltando el cúter dejando que este cayera al suelo antes de regresar a donde estaba Kyle.

-Buenos días, abran sus libros en la página donde nos quedamos ayer, este tema es imp...- Sus palabras callaron al ver a cierta estudiante en un estado tan desastroso –Señorita stotch, es la cuarta vez de este mes, si quiere saltarse la clase no es necesario cortarse para hacerlo, es libre de retirarse antes de que llegué-

-Pero yo...- Trato de defenderse, pero fue en vano.

-¡Suficiente! ¡Vaya a enfermería y no regrese hasta que realmente quiera aprender!- El profesor la interrumpió antes de seguir con su clase, estos jóvenes de ahora no entendían la importancia de la escuela y creían que el campo del saber era un patio de recreo de kínder.

Varios murmullos y burlas se mezclaron en el fondo y la joven chica entre lágrimas de frustración solo pudo limitarse a guardar los pocos útiles que había sacado en su mochila y a marcharse del salón.

Los odiaba, los odiaba a todos, deseaba que todos desaparecieran.

Justo cuando iba a la salida, Erika movió su pierna sigilosamente provocando que la joven mantequilla tropezara y cayera al suelo seguido de escuchar las risas de todo el salón.

-Lo siento p-por llegar tarde, ¿P-Puedo pasar?- Entro al mismo tiempo una chica jadeando de perfecta silueta y gran pecho cubierto por un abrigo naranja -¿Ma-Marjorine? ¿Estás bien?- Le tendió su mano cuando vio a la mencionada en el suelo sin importarle los miles que susurros que habían remplazado las burlas.

-Yo..- Levanto también su mano dispuesta a aceptar la contraria.

-Tan inocente es mi linda Kenny, no puedo creer que siga tratando a esa perra como una humana- Comento cubierta en lágrimas falsas una de sus mejores amigas, Kyle.

-Vuelve a repetir eso una vez más y juro que destrozare tu cara en la salida- Fue imposible para Kenny no escuchar ese comentario tan descarado sobre su novia al igual que le fue imposible dejarlo pasar.

-¿Qué? Dije lo que todos en esta escuela piensan- Se defendió mirando sus uñas de manera desinteresada –Solo tú eres tan ciega para no verlo, pero está bien, mientras no sea nada serio supongo que no habrá ningún problema- Sonrió segura de sí misma, como si cada una de sus palabras fueran un hecho real.

-¿¡Sigues con eso!?- Reclamo concentrando su atención en la joven adolescente de cabello rojo -Créelo o no mi relación con Marjorine es de verdad, no un simple capricho y todos los que tengan problema con ello, dejen de ser unos malditos cobardes y díganmelo en la cara-

Las miradas de todos los estudiantes se compadecieron con dos personas al mismo tiempo que lanzaban su odio a otra.

La protagonista de esta historia, una bella chica de cabello azabache y gorro azul acompañado de un pompón amarillo fue abrazada por sus amigos más cercanos mientras ella escondía su cara entre sus brazos.

La segunda, el caballero en armadura y héroe de la historia, Kenny McCormick fue perdonada ya que después de todo ella no tenía la culpa de haber caído en la trampa de la malvada bruja, solo tenían que ser pacientes y esperar por el beso del verdadero amor que la salvará del hechizo puesto sobre ella.

Y por último, la horrible villana que espera pacientemente el día de su juicio, la chica sin sentido de moda que portaba tres desalineados moños verdes, Marjorine; todos querían ver su cabeza rodar en la horca.

-¡BASTA!- Interrumpió el profesor perdiendo la poca paciencia que le quedaba -¿¡Tan desesperada estas por ser el centro de atención!?- Se dirigió a la joven que aún seguía en el suelo mirando como la mayor la defendía inútilmente -¡Esta suspendida de mi clase! Regrese en veranos-

Las risas y burlas no tardaron nuevamente en llegar, hacer su vida tan miserable como fuera posible era la tarea que se había asignado cada estudiante del salón.

-Mary- La llamo Kenny por el apodo que le había puesto con una expresión de arrepentimiento al darse cuenta que la había cagado –Yo lo sient...-

-N-No tienes que disculparte- Corto lo que iba a decir mientras se levantaba por cuenta propia del suelo –C-Creo que ha sido mi culpa por no advertirte que el profesor no estaba de buen humor hoy- Sonrió tontamente jugando con sus manos adoptando una actitud tímida y torpe.

-Aun Así Mary, yo realmente lo siento, no debí...- Otra vez fue interrumpida en medio su hablar.

-Cambia esas disculpas por lindos halagos, tu cabello se ve lindo a pesar de que viniste corriendo a la escuela- Acomodo su mochila detrás de su espalda sin impórtale la mirada a muerte que le estaba dando el profesor.

-¡Eres tan dulce como siempre! ¡Quisiera guardarte en el bolsillo como un caramelo y comerte a besos!- Sin pena alguna la rodeo entre sus brazos y apretó el agarre de la emoción tratando de no lastimar su frágil cuerpo.

-Pero si me comes no podré seguir viendo tu hermosa sonrisa- Se dejó abrazar cerrando sus ojos para intensificar sus otros sentidos –¿Nos vemos en el mismo lugar a la misma hora?- Se separó tomando la iniciativa en irse antes que el libro del profesor o de alguien más la golpeara.

-Sin duda ahí estaré y llevaré el pastel de frutas que tanto te gusta como forma de disculparme contigo- Se despidió acariciando la suave cabeza de la menor.

-Aún que si sigues interrumpiendo la clase entonces yo también tendré que llevarte un pastel- Tiro la indirecta del rostro rojo del hombre que a pesar de intentar ignorarlas estaba a un pelo de sacar a Kenny también de su clase.

-¡Tan bella! ¡Preocupándote por mí!- Sus ojos dorados se conectaron con los brillantes ojos celestes de su pareja antes de dirigirse a su asiento.

La chica de tres listones miro por última vez al salón antes de retirarse en completo silenció hacía la salida.

......

¡La odiaba! ¡La odiaba tanto! ¡Quería destruir a Kenny y borrar de una vez su estúpida sonrisa! ¡Quería verla llorar y caer tan profundo en el abismo! ¡Quería que McCormick estuviera tan desesperada como ella buscando una salida inexistente!

Esto era jodidamente injusto, de tan solo pensarlo le causaba nauseas, ambas fueron descubiertas, pero entonces, ¿¡Por qué es ella quien tiene que pagar los pecados de las dos!?

-¿Preocupándome por ti, eh?- un murmuro cansado salió de sus labios al esbozar una amarga sonrisa.

Sintió la brisa del aire correr moviendo a la par su larga falda y cabello, ¿Esto sería suficiente para cumplir con su más oscuro deseo? ¿Haciendo esto la conciencia de Kenny jamás estaría tranquila? ¿Con esto sería capaz de destruirla para siempre?

No era un secreto que desde su infancia había pasado sus horas encerrada dentro de la torre oscura también llamada habitación por cualquier pequeño error que cometiese, castigada por no ordenar bien la alacena, castigada por tener pesadillas, castigada por no venderse a un famoso que le cuadriplicaba la edad, incluso querían castigarla si los chicos de su clase llegaban a pensar que era la más fea.

En cambio, ¿Que tenía Kenny? Fácil, todo lo que ella anhelo y rezo a dios para obtener, pero cada suplica fue ignorada por ese maldito dios rencoroso.

La odiaba, la había odiado desde el momento que la conoció, odiaba tanto que alguien más hubiera tenido la bendición de ser el fruto de unos padres que no les preocupaba en lo más mínimo su existencia poseyendo así la libertad que ella tanto envidió. Esa zorra podía hasta drogarse y sus tutores no harían nada al respecto, ella siempre pudo salir y regresar a la hora que quisiese a casa, podía tener la apariencia que quisiese sin ser criticada o que le plantaran miles de inseguridades dentro de su corazón, podía huir y el mundo nunca la detendría; para ella la vida sería un paraíso donde sus amigas siempre la apoyarían, amigas que alguna vez la traicionaron.

Stacy que siempre la vio como una perdedora, Erika que hizo de su vida un infierno, Kyle que disfruto degradándola frente a los demás, las odiaba a cada una de ellas, pero odiaba más a la golfa que le clavo una estrella ninja en su ojo dejándola permanentemente semiciega.

¿Mientras tanto ella qué tenía? Un cadáver y una chiquilla de secundaria con quien había perdido el contacto cuando dejo sus fantasías infantiles atrás.

No sabía cuándo o como paso, pero el retorcido anhelo de ver a Kenny tan miserable como ella empezó a crecer desde lo más profundo de su conciencia, empezó a querer verla llorar, verla sufrir, verla morir, no, morir sería misericordioso, quería ser su perdición, hacer que su vida llegará a no tener rumbo ni sentido, quería torturarla.

Había pasado estos últimos 6 años saboteando cada uno de sus logros, relaciones amorosas o trabajos de medio tiempo, todo lo que Kenny tocara debía de terminar en tragedia, pero nada de eso llego a satisfacer los miles de pensamientos impuros que recorrían su ser.

Palabras como "linda" y "dulce" sabía perfectamente que no encajaban con alguien como ella, no después de haber cometido actos tan atroces y sucios como juntar todo su dinero durante meses para dárselos a unos vagabundos a cambio de que violaran a su novia, solo para verla al siguiente día actuando tan perfecto que todo estaba bien y que nada había pasado.

Estaba sucia, estaba podrida, y aun así sucedió lo imaginable.

Justo cuando iba a ir en contra del único rayo de luz de Kenny, su preciado hermano menor, su obsesión con arruinarle la vida por sus tóxicos celos se mezcló con extraños sentimientos y algo parecido al amor empezó a surgir, quería estar a su lado apreciando en primera fila su camino hacia la desesperación, pero también quería estar a su lado para apoyarla dando miles de ánimos como una perra inocente con el propósito de que fuese la única persona en la que ella pudiese confiar, incluso si era la que lo había provocado en primer lugar.

Pero esta arma de doble filo no tardaría en perforarla, su divertido show de marionetas acabo cuando estaba cerca de la cima.

Kenny y Claire habían estado teniendo una relación por medio de chats en línea con perfiles anónimos y no se enteró hasta un mes después, la primer noche no paro de golpear su cabeza contra la pared por haber sido tan estúpida y distraída, la segunda noche planeo un ataque para separarlas.

Por haber estado tan concentrada en esas estúpidas mariposas revoloteando por su estómago no pudo notar todo lo que sucedía tras el telón.

Todo sucedió tan rápido que ni siquiera pudo hacer nada para evitarlo y su verdadera apariencia quedo expuesta al público quien no tardó en razonar que todas las rupturas de Kenny habían sido obra suya.

Afortunadamente su plan estaba por finalizar y pudo usar la carta de victima para que no todas sus armas cayeran, para poder salvarse tuvo que admitir una pequeña parte de sus deseos carnales y esconder los más oscuros detrás de ella.

Ahora toda la escuela sabe que le bajo la novia a Claire y que es una potencial psicópata por haber saboteado tantas relaciones, pero a los ojos de Kenny es solo una joven inexperta que no sabe expresar sus sentimientos de la mejor manera; ser una de sus amigas desde la infancia tuvo sus privilegios, Mccormick conocía perfectamente el abuso psicológico que sufrió por parte de los Stotch, pero no lo suficiente para conocer sus oscuras intenciones.

Pero no soportaba que ahora la mierda se había salido de su control, "La puta roba novias de Marjorine" era la peor escoria que podía existir mientras que "La inocente Kenny que esta cegada por la bruja" debía apresurarse y ver la realidad para ser feliz junto la hermosa heroína Claire.

Bajo ella podía escuchar la corriente del agua fluir en una dirección, el fondo de esta se veía tan lejos y tan mortal, este era el último recurso que poseería para borrarle la esperanza a Kenny, este recurso era nada menos que su propia vida, una caída en este lugar era todo lo que tenía para ver a su novia perder todo lo que quería.

No mentiría, tenía miedo y sus manos temblaban mientras se preguntaba cómo sería la vida después de la muerte, ¿Renacería? ¿Vería desde arriba lo que provoco en el frágil corazón de su mejor amiga y novia? ¿O gritaría durante toda la eternidad mientras su cuerpo y alma arden?

Suspiro intentando miserablemente calmar los latidos incontrolables de su corazón, ya estaba todo preparado, en cuanto salió de la escuela arranco una hoja de su cuaderno y escribió una nota de suicidio que responsabilizaba completamente a Kenny incluso si no era su culpa que todos en la escuela la odiaran, pero sin duda sus palabras dejarían un gran agujero imposible de curar en su pecho por toda su vida, el pensamiento de que la siguiera en cuanto leyera la nota hizo que las mariposas volvieran a jugar entre ellas frotando sus pequeñas alas en una danza morbosa, además dejo un pequeño regalo en el inicio del puente, uno de sus listones del cabello para que Kenny siempre recordará lo que causo, lo que su estúpida existencia causo.

Deslizo sus dedos sintiendo el frio barandal de metal, lo haría, saltaría del puente y moriría, moriría con tal de que Kenny también lo hiciera, muerta en vida o muerta en verdad eran los dos únicos caminos victoriosos que esta situación podía tomar.

-Te veré en el infierno- Esas fueron sus últimas palabras antes de girarse en el aire y soltar poco a poco su agarre dejando todo su peso hacía el vació detrás suyo –Kenny- Murmuro su nombre en repudio cerrando sus ojos esperando sentir la caída.

En el hermoso momento donde se desligo de su cuerpo y lo arrojo en la oscuridad una lágrima cayó al suelo seco sin dejar un rastro, estos eran los verdaderos sentimientos de Marjorine, la desesperación de un ave por conseguir su libertad junto las limitaciones de unas alas rotas, su sincera carta de amor y odio reflejada en renunciar a su vida.