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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-02-12
Completed:
2023-03-13
Words:
4,613
Chapters:
3/3
Comments:
6
Kudos:
105
Bookmarks:
12
Hits:
1,988

Hopelessly devoted

Summary:

No recordaba en qué momento empezó a sentir cosquilleos en el estómago cada vez que le escribía o llamaba, desde cuándo empezó a sentirse triste cuando no podían verse o desde qué momento había empezado a tomar prestadas sus sudaderas, solo para sentir su aroma, su aroma que lo volvía loco, y tampoco recordaba cuándo empezó a usar dichas sudaderas para atravesar sus celos solitarios.

Chapter Text

No recordaba con exactitud cuándo fue la primera vez que lo vio, pero siempre recordaba la primera vez que sintió su olor.

Su olor a cedro era un suave olor atrayente, tan elegante como especial, tan extravagante y salvaje... Cada vez que lo tenía cerca sentía que era transportado a un bosque del que no podía escapar, un bosque del que no quería escapar.

Cuando hablaron por primera vez le sorprendió lo amable que era Leo, lo fácil que era conversar con él, lo fácil que era hacerlo reír. Pensó con ironía que los clichés de alfa dominante perfecto encajaban completamente con él. Pero había algo que le molestaba y era que Leo controlaba muy bien sus feromonas, demasiado bien para su pesar, nunca podía saber si estaba molesto, alegre o triste y lamentablemente siempre quería más sin poder obtenerlo.

Con el pasar del tiempo se dió cuenta que le gustaba mucho hablar con él, mandarse mensajitos y hacerse llamaditas eran su rutina diaria y sus encuentros los fines de mes su forma de desconectarse del mundo. No sabía en qué momento se había acostumbrado tanto a Leo, a su leve olor, a su sonrisa… No sabía cuando sus encuentros de fin de mes dejaron de ser suficiente y se habían convertido en encuentros de fin de semana, con Leo manejando a Madrid para verlo o él mismo yendo a Barcelona cuando Leo no podía ir.

Para Cris cada partido que jugaban era un deleite, era un tiempo extra en su tiempo juntos, pero al final del día sin importar cómo terminará el marcador las críticas siempre caerían duramente sobre él. Desde "perdió como siempre ante el mejor" hasta "le ganó por un golpe de suerte" para el mundo era impensable que el gran alfa Messi sea derrotado por el omega Cristiano. Siempre era así…

Muchos decían que Cristiano era la imagen perfecta de la arrogancia y tal vez tenían razón porque cada uno de los comentarios le molestaban como pequeños piquetes de mosquitos, solo quería callarles la boca y sonreír mientras lo hacía. Era increíble el grado de competitividad que Messi le generaba, solo quería superarlo y ser el mejor. Era gracioso el contraste de su relación fuera y dentro de la cancha, ambos eran muy competitivos y siempre daban lo mejor de sí.

Sin embargo, para Cristiano hablar de Messi y Leo era completamente diferente, Leo era un chico amable, dulce y sencillo al que le gustaba hablar, un chico que era un poco bromista o hasta coqueto en ciertas ocasiones, le sorprendía la forma en la que Leo se comportaba frente a las cámaras siempre frío, distante, perfecto e inalcanzable poniéndose en su papel de Lionel Messi. Le gustaba eso porque él mismo no podía actuar de esa forma, él siempre decía lo que pensaba y esa talvez era la razón de sus críticas, era bastante impulsivo.

A pesar de todo le agradaba Leo, tal vez un poco demasiado y aún no sabía cómo nombrar a ese sentimiento tal vez ¿Amor?

No recordaba en qué momento empezó a sentir cosquilleos en el estómago cada vez que le escribía o llamaba, desde cuándo empezó a sentirse triste cuando no podían verse o desde qué momento había empezado a tomar prestadas sus sudaderas, solo para sentir su aroma, su aroma que lo volvía loco, y tampoco recordaba cuándo empezó a usar dichas sudaderas para atravesar sus celos solitarios.

Solo recordaba que todo cambió desde la primera vez que lo hizo… no podía ver a Leo a la cara, sentía que se moría de la vergüenza y el alfa lo noto, claro que lo hizo.

Había preguntado si es que había hecho algo malo… Cris se sentía aún más culpable por ello.

"No hiciste nada, es solo que… cómo que hice algo malo y no me lo puedo sacar de la cabeza" había respondido y Leo al ser una persona de pocas palabras no insistió y solo dijo

"Algún día me tendrás que contar"

Ojalá no llegue ese día. Pensó

***

Para su mala suerte el día llegó, era un día caluroso de verano y él había entrado en su ciclo de celo, se sentía tan caliente.

Al igual que en su anterior celo usó una de las sudaderas de Leo, pero algo había cambiado y se dio cuenta que en esta ocasión no era suficiente ni el aroma de la prenda, ni su consolador… se sentía tan vacío, tan desesperado por el alfa, quería… quería tenerlo a su lado.

Un fuerte sentimiento de anhelo lo había golpeado y se sintió peor, quería a su alfa, eso fue suficiente para que buscará su celular y sin dejar de masturbarse llamó a su contacto más frecuente, ya se avergonzaría más tarde, en ese momento solo quería escuchar su voz…

- ¿Cris? ¿Todo bien? Pensé que no llamarías…
- Leo… estoy tan caliente… - hubo un largo silencio, como si Leo no hubiera escuchado - Leo… ah…- el consolador empezó a vibrar, en su defensa lo había encendido por accidente.
-Dios Cris ¿Que haces?- su voz sonaba extraña pero no le dió importancia
-¿Quieres saber?- se había sorprendido de lo rara que sonaba su voz- Leo… ah… no es suficiente te quiero aquí…- estaba gimiendo demasiado - quiero que me folles, Leo - su mente perdida por el celo no tenía filtro
-Joder Cris, ¿Con que estás jugando? Suena demasiado, debes verte tan bonito - su voz sonaba acalorada - follate mejor amor, quiero que hables más

Eso último, lo hizo vibrar se sentía aún más caliente, Leo le estaba dando una charla sucia y aunque sus sentidos no estuvieran muy enfocados podía sentir un sonido acuoso desde su teléfono como si Leo también estuviera… ese pensamiento lo desconecto aún más

-Ya no es suficiente olerte, quiero tenerte aquí - tardíamente se dió cuenta que no quería confesarle eso- se suponía que no te diría eso- sentía que su clímax se acercaba y empezó gemir aun más fuerte.

-¿Eso fue lo malo que hiciste? ¿Estás usando mi ropa amor?- su voz sonaba salvaje - tienes suerte de que no esté ahí, porque no podrías caminar en días amor.

Eso había sido suficiente para que el Omega se viniera entre fuertes gemidos y el alfa no estaba en mejor estado. Después de ese increíble orgasmo Cris se quedó dormido, se sentía tan bien, que no le importaba nada.

***

No podía expresar en palabras lo mortificado que se encontraba, había pensado que había soñado con la llamada a Leo, hasta que vio su registro de llamadas y quería golpear a su calenturiento yo que no había soportado el celo y llamó a Leo.

¿Qué pensaría Leo?

Estaba muy avergonzado, tenía suerte de que Leo estaba en otro país por un amistoso. No sabía cómo afrontar lo que había pasado y como que empezó a ignorar las llamadas de Leo para evitar que hablaran de ello.

Había pasado casi una semana de eso y aún no podía hablar con Leo, lo gracioso era que se tendrían que encontrar por un partido que tenían, un partido que tenía que ganar.

***

Cuando por fin se vieron, Leo se veía algo molesto, sus feromonas no delataban nada como siempre y no le dirigía la mirada ni su atención, ni siquiera le había hablado. Eso le molestó, pero lo entendía, lo había estado evitando por un tiempo.

No pudo concentrarse durante el partido, su mirada estaba en la constante búsqueda de Leo y había perdido innumerables veces el balón. Incluso la gente había empezado a abuchearlo furiosos por su desempeño en el clásico, pero por más que tratase no podía concentrarse. Su existencia misma anhelando la atención del alfa que aún lucía molesto incluso aún más que al inicio del partido.

Habían sido los 90 minutos más largos de su vida y había terminado en un desgarrador 0-3 y todo por su culpa… se sentía tan molesto consigo mismo que prácticamente huyó de la cancha, caminando rápido quería salir de ahí o eso pensaba hacer hasta que alguien lo sujetó del brazo.

-Cris tenemos que hablar - era Leo que por fin se había dignado en notar su presencia.
-No es el momento - solo quería irse de ahí
-Entonces ¿Cuándo será? Te recuerdo que has estado ignorando todas mis llamadas- Leo sonaba muy molesto- Cris estoy siendo muy paciente, pero…
-No te pedí que lo fueras - lo interrumpió - solo déjame - su ira estaba hablando por él

Y entonces lo sintió, el fuerte aroma de Leo, la potencia de sus feromonas dominantes y se sintió tan pequeño, tan indefenso, tan a la deriva, tan perdido… como una pequeña presa que se perdió en un gran bosque, no podía moverse, sus piernas empezaron a temblar y el agarre en su muñeca se hizo más fuerte, casi doloroso. Su mente estaba entumecida y le gritaba "Es tu alfa quédate quieto" nunca había sentido algo parecido Leo se veía tan salvaje, tan furioso…

No sabía cómo lucía, pero Leo recobró sus sentidos rápidamente, se disculpó y se fue rápidamente, dejándolo desconcertado.

Y desde ese día, el alfa no trató de contactarlo.

***

Había pasado medio mes desde eso y Cris se sentía tan desolado y arrepentido,

No debí hablarle así…

Había tratado de llamarle, pero no había respuesta y sentía que era una especie de karma.

Desde ese día las críticas hacia él habían empeorado y se sentía aún peor porque no tenía las mismas ganas de jugar. Irónicamente se sentía abandonado…

Se la pasaba encerrado en su casa cuando no tenía entrenamiento, ahogándose en su miseria, recordando los días que pasaba con Leo. Se había dado cuenta tardíamente que lo que sentía por Leo era amor y eso le había hecho sentir aún peor.

Había pasado una semana más, y tenía que asistir a un evento futbolístico, no tenía ganas de ir, pero la esperanza de ver a Leo de nuevo lo había motivado a asistir. Leo tendría que ir, al ser uno de los mejores jugadores de fútbol.

El día de la gala había llegado y se sentía muy nervioso, quería arreglar las cosas con Leo, estaba decidido a hacerlo, pero no sabía cómo. Solo esperaba que su instinto lo guiara.

Cuando por fin pudo verlo, sintió una nostalgia inmensa, pero no tenía el valor de acercarse y decidió esperar en una esquina del salón.
-Que milagro verte fuera de la cancha Cris- alguien le habló - Pensé que usarías una excusa de nuevo - era Marcelo.
-Eso había pensado, pero es bueno salir de vez en cuando - le gustaba hablar con Marcelo, era uno de sus pocos amigos y pensó que sería bueno hablar con él para calmar sus nervios.

Marcelo le empezó a hablar de una de sus nuevas conquistas, sonaba divertido y Cris se había relajado bastante, sus nervios estaban controlados. Hasta que sintió un fuerte aroma familiar y sintió un remolino de emociones en su estómago.

-Cristiano, pensé que vendrías a saludar - su voz sonaba tranquila y tenía un deje de arrogancia - un saludo a ti también Marcelo - su aroma se había hecho ligeramente más fuerte y Cris se sentía mareado.
-Leo es un gusto verte - Marcelo estaba extrañado - parecías ocupado - dijo algo divertido
Tuvieron una breve charla, pero Cris no podía intervenir, se sentía mareado y un poco acalorado. No sabía en qué momento sus piernas empezaron a temblar y entonces su cuerpo empezó a lubricarse lo cual era ridículo porque estaba un poco lejano a su celo. El pánico empezó a consumirlo…

-Tengo que irme - su voz sonó como un susurro.
-Cris ¿estás bien? Te ves pálido - Marcelo sonaba preocupado - te acompañar…
-No es necesario
Tenía que salir de ahí…