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Mantenerse Vivo

Summary:

Wally estaba harto de todo, sabía la verdad o la mitad de ella, incluso no saberla lo atormentaba, sentía que iría a ahogarse muy pronto, hasta que pudo sentir la alegría de aquella chica a su lado, anhelando no perder algo que lo hacía sentirse vivo e importante, incluso siendo alguien de dos caras.

Notes:

Mi primer fanfic de este fandom y pareja.
Como aún no se sabe mucho del ARG, traté de hacer lo más minimo aquel detalle, no explorando en eso.

POR FAVOR, si no te gusta la pareja, o consideras que no es apropiado o que tu los ves de otra forma, no lo leas y evitar ser molesto con los que si quieren leer, por favor. Leer los tags y advertencias antes de entrar.

Amo la idea de Wally asustado de todo y a la vez autoritario.
Julie tiene idealizado a Wally hasta el punto de no ver lo roto que está.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

Realmente Wally odiaba aquel lugar, todo aquello le resultaba muy falso, sobre todo, porque él tendría que creerse esa vida que estaba usando. Las flores, las casas, el ambiente tan pacifico y precioso, todo eran rosa en el paraíso, tan perfecto, incluso cuando te lastimas, en vez de sangre roja, solo soltaban risas y diversión, dando lecciones de aprendizaje y autoconocimiento, algo que lo tenía podrido, quería que fuese su turno para expresar su conocimiento y su alta belleza, comportándose más educado, sofisticado e inteligente que los demás, aunque jamás los haría sentir menos, no podía evitar querer las luces del cielo se reflejaran en su silueta.

¿Qué había de malo en aquel mundo? Incluso cuando era supervisado por aquellos que quieren mantener aquel orden, el mundo se volvía cada vez más falso a sus ojos, su piel, sus risas, los demás, ¿era esa su única función? ¿Acaso estaba condenado a ser la diversión de los demás? Todo aquel talento que tenía sería desperdiciado para entretener a un público que ni era capaz de entender las cosas a su alrededor, dudaba de todo, incluso no sabría que era real o no, todo era tan extraño y horrible, ser el títere de todo era un rol que estaba cansado de interpretar.

Iría a arrancarle la cabeza a alguien si seguía aquello.

Hasta que empezó a tratar más a Julie.

Desde que la vio a lo lejos, se veía muy amable, demasiado divertida y muy hábil para los juegos, siendo el pasatiempo que hacía todos cuando ella estaba a su alrededor. Quizá jamás se lo preguntaría, pero ella parecía demasiado real en aquel mundo tan caótico, ¿sabría algunas cosas?

Empezó a pasar más tiempo con ella, siendo contagiosa aquella sonrisa y tan agradable sonido de su voz, dulce y sensible, ella era el recordatorio de la felicidad y pureza, quedando casi en el olvido todos sus desagrados y malestares de su “vida”, olvidando por un momento porque habría estado tan molesto. Sus ojos tan lindos, caídos, pero siempre optimistas, igual que su espíritu, tal vez no era tan malo estar allí después de todo.

Después de días juntos, Wally pudo tener la oportunidad de confesarle su cariño, aún habiendo algo más arriba de él que los vigilaba, nada evitó que le dijera aquellas palabras tan bonitas.

—Pienso que eres alguien muy especial para mí, Julie —su voz calmada y suave escapaba de su ser, mostrando un lado tierno, mucho más de lo que se mostraba en pantalla, aunque ahora solo actuaba como él mismo—. Has alegrado mis días y los vuelves más dulces, me gustaría poder quedarme contigo.

La pequeña sonrisa de Julie empezaba a hacerse más y más tierna, notando como la mejillas sonrojadas se volvían carmín, estaba apenada, pero no pudo evitarlo, a sus ojos, Wally también era especial, era tan lindo, fuerte, valiente, siempre sabía qué hacer y decir, siempre cuidaba de todos y estaba para todos, ¿cómo alguien tan perfecto podría haberse fijado en ella?

La luna sonriente iluminaba sus rostros, el panorama era bello, como una película diría la alegre jovencita, jugando con un mechón de su cabello rubio.

Aquella noche, ambos se quedaron en casa de la joven, sonriendo y durmiendo juntos mientras miraban una película, y Julie no podía dejar de ver lo caballero que era Wally. ¿Ella era la princesa del cuento? Era tan perfecto, y se mantendría a su lado siempre.

Aunque jamás pensó en las consecuencias.

Wally siempre anhelaba estar junto a ella, y ella quería lo mismo también, aunque a veces… Wally se portaba muy raro, en un momento estaba feliz, al otro día desaparecía y se comportaba como un paranoico, atrapándolo una vez mientras le gritaba al cielo, parecía verdaderamente enojado.

—¿Wally, estás bien? —preguntaba la dulce chica, tomando del brazo de su pareja.

Él se tomaba su tiempo, girando a verla con una sonrisa, diciendo:

—¡Claro que sí, querida!

Le asustaba pensar que quizá estaba triste, y siempre lo animaba con juegos, pasar el rato con todos en el vecindario y charlar, notando como el tiempo pasaba, y las pinturas del joven artista se tornaban más y más extrañas, casi solo viendo unos ojos y ciertas manzanas.

Lo había notado raro, aunque nunca se detuvo, siempre creyó en el poder del amor y la compañía, si le daba el amor que tanto tenía para darle, quizás Wally pueda mejorar y seguir siendo el mismo chico de sus sueños; perfecto.

Ya no había mucho, sus salidas y visitas a casa de Julie se volvieron lo único que lo salvaba de no caer en la locura, quería que ella se quedara todo el rato, admirando lo, alabándolo, amándolo, los demás eran solo ilusión de un mundo tan negro y rojo, las alucinciones y las pesadillas se iban solo al tener a Julie, pero pensar en ella hablando con alguien más… lo hacía sentir que perdía algo más en su vida, como si le quitaran lo único que lo mantiene vivo, ¿qué tal si Julie se vuelve más cercana a alguien más? ¿Si se la quitan? Sus pinturas retratan sus pesadillas, sus miedos, sus verdades, todo, aunque algunos de ellos tenían los ojos de la rubia mirando el cielo, como siempre la veía hacerlo.

Ella era lo único puro en aquel mundo, lo que le daba sentido a su miserable vida, lo que lo hacía sentir completo e importante, alguien que genuinamente se preocupaba por él.

—¿Sabes? —habló Wally, mirando la pared, actuando como si tuviese la cámara en frente suyo, tratando de hablar con nosotros— Me gustaría que Julie no trabajara más en este programa, que ya no tuviera esa casa y viviera solo en la mía, que sea una ama de casa que me espera cada que llegó, para que solo piense en mí.

Guió sus ojos hasta el lienzo que estaba trabajando, mostrando a Julie, pero esta vez, mirando hacia el frente, mirándolo con una sonrisa de oreja a oreja.

—Si la matara, al menos no tendría la oportunidad de mirar a alguien como lo hace conmigo…

Aquel pensamiento hizo que bajara un poco los párpados y dibujara una sonrisa extraña, aunque, segundos después, abrió los ojos con mucho pánico, tirando el bote de pintura al lienzo fresco, quedando una gran mancha de sangre en el rostro, tapando aquellos ojos.

No quería que ella conociera esta realidad, no sería lo mismo, necesitaba esa fuente de alegría a su lados, necesitaba tenerla a su lado. Agarró con mucha fuerza su rostro, ocultando sus ojos desesperados en sus dedos.