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Rose era la antigua líder de las Crystal Gems, era la líder perfecta, a quien todos admiraban y de quién querrías ser amiga. Comprensiva, empática y tan risueña, ingenua a veces y caprichosa otras. Muy pocos sabían realmente su pasado, su fachada, para muchos era Rose, y para ella eso era más que suficiente, no necesitaba ser nadie más, hasta que decidió ser alguien más.
Tras conocer a Greg, un simple humano que decía viajar por el cosmos y le gustaba la libertad tanto como a ella, fue cuando ella verdaderamente entendió un poco más lo que era crecer. No la juzgues, ella sabía el concepto de la vida y la muerte, lo efímeras que las vidas eran; y por ello muchas veces no se tomaba en serio las opiniones de los humanos, tal vez nunca los entendió realmente.
Pero Greg fue un poco diferente, él estuvo ahí, y convirtió las cosas tan simples en cosas tan maravillosas, así que en un acuerdo mutuo ambos decidieron que querían crear a un ser nuevo. Rose sabía los riesgos pero aun así quiso hacerlo, le contó a su fiel equipo sobre su decisión y aunque se mostraron preocupadas y algunas simplemente se parecieron resignar, Rose jamás se arrepentiría de esta decisión.
Cuando Rose desapareció, las Gems no lo procesaban, ¿Cómo podrías? ella era la luz de sus vidas, su inspiración para alcanzar un futuro brillante.
La más afectada fue Perla, no debería de sorprenderse, Rose era impulsiva por naturaleza, ella lo sabía mejor que nadie, siempre hacía lo que quería, era una rebelde, igual que ella, y aun así no dejaba de doler.
Cuando finalmente las Gems conocieron a Steven, hubo mucha confusión, no sabían que sentir, era un ser diminuto, pequeño pero tan risueño como Rose. Todo se volvió peor cuando el niño en un momento de suma felicidad comenzó a brillar. En ese momento las Gems decidieron tomar el asunto en sus manos y secuestrar al bebé, entre teorías y suposiciones llegaron a una misma conclusión: respetar la decisión de Rose, esto era lo que ella queria, asi que su voluntad se cumplio, ya no se trataba de Rose, ahora era sobre Steven, y aunque fuera difícil, tarde o temprano lo aceptarían.
Los años pasaron y con ello el niño que en un momento brillaba literalmente, comenzó a brillar de otra forma, el niño iba creciendo y con ello cambiando, era tan risueño como su madre, tan encantador, fácilmente te sacaba alguna sonrisa y no tenía problemas en mostrarte sus sentimientos, parecía tan fácil para él, ver el lado positivo de las cosas.
Al cumplir los 8 años Steven comenzó a vivir en el templo con las Crystal Gems, un acuerdo mutuo entre las Gemas y su papá, quien lo seguía visitando. Para el niño era un sueño hecho realidad, pero porque era demasiado ingenuo para su propio bien ¿Lo puedes culpar? Es solo un niño.
Vivir con las Gems trajo cosas buenas y malas, como las misiones a las que Steven solo podía soñar con ir, debido a que aún no activaba sus poderes al 100%, en ocasiones las misiones se trasladaban a su casa, gemas corruptas, plagas de una gema madre entre otras cosas, todo cambio cuando un ojo gigante apareció en la Tierra, nadie sabría que esa de hecho sería su perdición.
