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Tipo ideal

Summary:

"Rin Itoshi no es el tipo de omega que alguien quisiera marcar"

O simplemente quien piense eso no conoce a Isagi Yoichi

Notes:

Llevaba tiempo sin publicar Isrn, cada mes en mayor decadencia sin Rin en el manga

Comisión realizada para Nini
Muchas gracias por tu confianza, y me hizo feliz escribir algo de mi otp

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

—Entonces… ¿Estás saliendo con alguien?

Rin suspiró, y se repitió así mismo internamente que sabía que era mala idea haber ido a esa maldita salida, y, aun así, estaba ahí y esa era su consecuencia.

Aiku se sentó al lado suyo en ese pequeño sillón, como si no fuera suficiente, que el ceño de Rin le decía que claramente no lo quería ahí, y que seguro ya la estaba pasando mal encerrado en esa pequeña habitación de karaoke con Sendou y Ryusei cantando a todo pulmón, y que el alcohol ya se les estaba subiendo a la cabeza.

—No estés tan tenso hombre, jamás coquetearía contigo, es genuina curiosidad —Aiku prosiguió, mostrando una sonrisa picarona, e inclinándose más hacía él—. Escuche que tienes a alguien detrás de ti —lo dijo en voz baja, pero la palmada que le dio en la espalda bastó para llamar la atención por un momento de los otros dos, que parecía darles gracia la incómoda situación entre ellos.

—No me toques, borracho de… —Rin no terminó de hablar, solo empujo a Oliver lo suficientemente fuerte como para que este cayera de espaldas, y se limpió la nariz con el dorso de la mano como si eso pudiera quitar el aliento lleno de alcohol de Oliver de su mente— No es importante… —agregó, deseando sin muchas esperanzas que fuera el final de la conversación.

No lo fue, el hombre se apoyó de sus brazos para mirar a Rin al rostro.

—¿No es importante? Hay alguien que realmente te ve como compañero, hombre —Aiku se terminó de sentar otra vez, con una risa lenta entre dientes —… ¿No es impresionante?

Rin no sabía bien como tomar eso, la manera de hablar de Aiku era sincera, la honestidad que el licor podía dar, y, aun así, quería patear su cara, por más que tuviera algo de razón, y hasta las entrañas de Rin supiera que era inusual.

De alguna manera, incluso yendo contra su propio instinto, era difícil ver a alguien como Itoshi Rin dentro de algún tipo de relación, por más que su presencia en algunas salidas entre compañeros se volviera más contante con el tiempo, y finalmente fiera paso a conversaciones que no terminaban en desprecios, seguía siendo Itoshi Rin.

Era confuso, pero no solo era confuso para lo que los rodeaban, y por eso simplemente, Rin deseaba tanto que la insistente mirada de Aiku sobre él no lo estuviera presionando tanto como lo estaba haciendo.

—Solo es un idiota —Rin contestó, y por primera vez en toda la noche, sintió la necesidad de levantarse a buscar algo que beber.

Oliver no parecía del todo satisfecho con esa respuesta, su semblante cambió entre la seriedad y la duda de volver a abrir la boca, pero por supuesto lo hizo de todos modos.

—… ¿No te gusta? —Rin no respondió, agradecía de haber marcado un poco de distancia en ese momento, no querían que sus feromonas lo delataran en lo más mínimo, pero al parecer, su silencio y la forma en la que su cuerpo se tensó involuntariamente fueron suficiente para que el buen humor de Oliver volviera a él con una breve y burlona risa, como si pudiese ver a través de él— Entonces… ¿Qué se los impide?

—Rin no es un omega que alguien buscaría para marcar.

Alguien más hizo el favor no solicitado de responder. Una silueta familiar reposando en el marco de la entrada y un olor fresco que ardía en la garganta del omega, un tono de voz como si no hubiera nada que lastimar con ello.

—Sae, llegaste —Aiku habló—, e Innecesariamente cruel.

—Es un hecho —el pelirrojo alzó los hombros mientras se terminaba de adentrar en el lugar, y la mirada emocionada de Shidou caía sobre él, tropezando con todo para llegar hacía él—.… Búscalo por internet.

Esas fueron sus últimas palabras sobre el tema, Shidou se abalanzó sobre Sae con chillidos de felicidad, y todo pareció pasar a segundo plano. No era importante, Rin apretó una de las latas de cerveza y bebió un gran sorbo para convencerse de ello.

 

—¡Rin Rin! ¡Sae y yo nos vamos! —Shidou avisó, asegurándose de que su voz le llegara entre el escándalo de la música, y Rin arrugó la nariz de inmediato. Se sentía algo mareado, no estaba seguro de cuanto había bebido, había algunas latas a sus pies que no tenía deseos de contar, sin embargo, no era lo suficiente para tomarse de buenas el ver a su hermano una vez más, aunque este no le estuviera prestando la mínima atención, así que bebió un sorbo más para también olvidar eso—… ¿Quieres… venir con nosotros?

La pregunta los tomó por sorpresa a ambos, a Rin solo le tomó un instante poder reaccionar, bufando.

—¿Tú quieres que yo este? ¿No voy a… interrumpir algo? —había burla con una mezcla de desagrado ahí. Rin no estaba al pendiente de la vida de Sae, por su propio bienestar no quería profundizar, pero Sae estaba parado en la puerta esperando al moreno, esa era su forma de decir que era importante, su manera de decir que le gustaba estar con él.

No importaba si Shidou lo notaba o no, el problema es que Rin sí.

—… Tú… Estás borracho… Creo que te conviene que te lleven a casa…

—Yo podría hacerlo —una voz interrumpió. Era un extraño, específicamente un alfa que se sentó a su lado, y no titubeo ni siquiera en pasar su mano sobre el cabello de Rin, levantó su flequillo, Rin movió la cabeza, pero el otro parecía satisfecho con lo que había visto—. Sí, definitivamente puedo.

Rin normalmente hubiese empujado a ese tipo, soportando el impulso de escupirle en la cara.

Pero estaba tan cansado de ser el mismo en ese momento, aun así, no se atrevió a hacer algo más, el hombre paso su brazo por sus hombros y comenzó a hablar, Rin ni siquiera podría prestar atención a lo que decía, notó a Shidou después de unos segundos alejarse, y llego otro alfa extraño en su lugar.

—Sabes, realmente no pareces un omega, pero comenzaste a oler bien —el alcohol era suficiente como para que el sistema de Rin hubiese dejado de suprimir sus feromonas a toda potencia, así que, había un poco de aroma esparcido libremente por ahí, y el de los alfas parecía hacerse más fuerte a su alrededor—. ¿No estás marcado o algo así?

—… No —a pesar de su respuesta, el desconocido se fijó en su cuello, uno de sus dedos jaló el cuello de la camisa exponiendo la piel para comprobar. Rin lo dejó pasar y sintió un pequeño escalofrío con su nuca expuesta.

En una situación promedio, no tenía la necesidad de llevar un protector, nadie se acercaría lo suficiente a él en primer lugar; nadie tendría el valor para coquetearle tan descaradamente, y de tratar de marcarlo con su olor como un perro marcando que llego a un primer lugar.

Había algo que muchos sabían sin tener que decir, pero a los omegas les gustaba la atención, había algo muy bueno de sentir que estaban siendo cazados.

—Aquí parece que hay algo —la mano del hombre de alguna forma estaba en su pecho, el primer botón de la camisa de Rin estaba abierto y el dedo ajeno presionaba en un lugar exacto, Rin no necesitaba mirar para saber que se refería a un chupón.

Ser deseados era bueno, ser sometidos, ser tratados como “muy buenos” por complacer, se sentía bien, el aroma de un alfa haciéndote mojar.

—¿Hay alguien? ¿Un novio? —el alfa preguntó, pero muy lejos de parecer saber si existía un límite, su cuerpo estaba más sobre él.

Y Rin suspiró, porque siendo sincero, le encantaba todo lo anterior, su cuerpo se sentía más relajado con solo pensar, su aroma se volvía más suave, como si pidiera ser combinado con el de alguien más, diciendo a gritos que “sería fácil de tratar”.

Pero, había una cosa más…

—Hay alguien… que me gusta… —respondió.

Rin, su omega interno, todo él, era tan molestamente quisquilloso que incluso hecho mierda en el suelo solo habría alguien en ese momento que iba a querer que lo levantara.

Era tan cansado no poder ser un omega cualquiera.

—Pero… ¿No llegaste hasta aquí para pensar en él, ¿cierto?

—¡¿Rin?! —el omega sintió un fuerte jalón, e inmediatamente, su mirada se encontró con familiares ojos azules.

Isagi se veía confundido y agitado, estaba sudado.

¿Había corrido? ¿Shidou le había dicho algo?

Estaba apretando con fuerza el brazo de Rin, buscaba en sus ojos alguna respuesta sin atreverse a decir nada, y quizás, si hubiesen seguido así, Isagi lo hubiese ayudado a levantarse y caminar de ahí sin más, pero, Isagi se veía bien, tan preocupado, y alterado, y Rin estaba tan borracho y caliente que solo dejo sus feromonas salir.

Era una señal, una señal que solo él había provocado, pero que todos a su alrededor habían recibido.

Y al parecer Isagi lo malentendió, eso también era excitante.

 

Isagi no había bebido una gota de alcohol y aun así se sentía mareado, era completamente asombroso lo que el aroma de un omega podía hacer en él viéndolo así.

Pero su cabeza no solo se estaba derrumbando, se sentía molesto, del tipo en que solo mordía su lengua para no decir una idiotez, donde solo buscabas desesperadamente algo de aire fresco para pensar bien. Por eso, tomó la muñeca de Rin con fuerza y lo estaba arrastrado tan fuera de ese lugar como podía.

—Isagi…

Su garganta ardía, no quería hablar, había estado gritando desde que llego a la sala de karaoke, pero la música estaba tan alta y Rin estaba tan perdido rodeado de alfas que no logro escuchar su voz.

—¡Isagi!

Seguro el karaoke hacía sentir bien a Rin, el alcohol también, ser cortejado por un tipo mucho más alto y fornido que él también, y quizás, Isagi fue muy idiota y solo tuvo que dejarlo ahí, con Rin dejando salir todas esas feromonas de “Fóllame” que quizás solo querían decirle en su cara que lo estaba pasando bien antes que llegara ahí.

—¿Estás celoso? —Rin se detuvo de repente, haciéndolo casi caer al piso. Isagi muy pocas veces veía sonreír a Rin, era curioso que justo en esta situación pareciera entretenido, sus labios estaban curvados, con malicia y duda. El omega se inclinó más hacia él— ¿Qué se siente… ver a otros alfas alrededor… de mí? ¿Verme deseado?

Isagi tuvo que tragar saliva, Rin hablaba arrastrado, incluso con más fuerza, incluso con cada parte de él buscando intimidarlo, Isagi podía notar fácilmente como se balanceaba un poco; era absurdo tener una discusión así.

—Vámonos…

—¿Mm? Tan alterado —Rin se acercó, hasta que sus labios estuvieron rozando la mejilla del alfa — ¿Qué tal huelo?

Isagi trató de empujarlo, si el aroma de Rin no fuera tan fuerte definitivamente se hubiera asqueado por el del otro alfa. No, no era solo algo de asco, era alimentar su instinto de la peor manera, sentir su boca haciéndose agua queriendo escupir sobre el cuerpo del omega para opacar todo lo demás, o morder su garganta para que se callara.

Pero nada de eso era necesario, una respuesta racional era marcar espacio, no obstante, a Rin le valía mierda todo eso, ser apartado pareció provocarlo más, y empujo a Isagi contra la pared del pasillo, sostuvo sus brazos contra ella para inmovilizarlo.

—¿Vas a desesperarte por esto? Uhg —Rin se rio, ligeramente, casi con un ronroneo al final—, esto decepcionaría tanto a tus fans, Isagi, ellos creen que… eres mucho más… exigente… ¿Sabes?

—Rin…

—Ellos creen… que solo puedes sentirte atraído por una sonrisa linda… como Bachira —Isagi frunció el ceño—… o atractiva… Kaiser… Ellos creen que eres tan bueno… que algo así te dirá si es tu “omega ideal”, pero no es así, ¿verdad, Isagi? Tú… puedes tener una erección por cualquiera.

Rin presionó su cuerpo contra el del alfa, bajo lentamente hasta que su vientre estuvo sobre su entrepierna y volvió a presionar, aplicaba un poco de fuerza para luego liberar un poco y repetir, suspirando al ver el rostro de Isagi tomando algo de color y su bulto comenzar a crecer.

—Pero tal vez… te gustaría más con alguien más bajo, ¿sí? —Rin preguntó, Isagi lo observaba como si quisiera entender que había detrás de todo lo que decía, pero su concentración se veía contantemente interrumpida por su deseo, su vista se iba a los labios húmedos por el alcohol, o a su cuello desbordante de olor, también se había fijado en su pecho— ¿No se siente mal que te vean desde arriba? ¿Es molesto? Sería mucho más fácil si fuera más pequeño que tú… Si fuera más obediente, que estuviera esperando por…

Rin se tuvo que tragar sus últimas palabras, Isagi deslizó su muslo entre las piernas de Rin, y frotó su pierna en la caliente entrepierna del omega, y las extrañas oraciones de antes habían cambiado por gemidos ahogados.

Rin estaba mojado, incluso por encima de la pierna del pantalón podía sentir la humedad filtrándose poco a poco de su coño, estaba demasiado sensible, un poco de fricción fue suficiente para deshacerse de su fuerza, más que mantener atrapado a Isagi, parecía querer sentarse sobre él, dejar caer un poco de su peso en su pierna mientras el alfa mantenía un ligero movimiento a los lados para estimularlo, y las manos de Rin pasaban a solo tratar de sostenerse para asegurarse de no caer al piso.

—No necesitas ser más pequeño para ser tomado, Rin… Yo creo que es peor… Eres un tonto presumido y confiado que se deja demasiado vulnerable —Isagi alzó su pierna con fuerza, moliendo justo encima de su clítoris para arrancarle un gemido agudo, besó su frente inocentemente mientras el omega jadeaba— ¿Es una buena idea, Rin? ¿Acorralarme? Levantarme la polla, y acercarte con las piernas abiertas… A veces siento que me ves de forma tan insignificante que crees que dudaré en aprovecharme si te pones así…

Isagi mordió su mejilla, rodeó el torso del omega para asegurarse de que no escapara tan fácil, mordió su oreja, bajó a su quijada, y se enterró en su cuello.

—Isagi… —Rin gimió, empujando su pecho, mientras la lengua de Isagi lo lamía.

Rin olía bien, era un omega, olía justo de la forma en la que haría agua la boca de Isagi y hacía saltar su polla; era fresco y dulce, pero mucho más intenso de lo normal, Isagi no tenía de opacar su aroma con su propio olor, era como si Rin lo tragara por completo, la única forma de mezclarse un poco más era dejando su saliva, justo encima de su glándula de olor, forzando de manera sucia y desordenada a unirse con él.

Se sentía bien, podía sentir la vibración de cada ruido obsceno de Rin, como luchaba por tragar su propia saliva; sus colmillos picaban con ganas de hundirlos en su piel.

Las manos de Rin dejaron de empujar, acariciaron hacia abajo, tocando su abdomen, y realmente, parecía que todo Rin se estaba derritiendo, cediendo y buscando más.

Era un omega tan bueno.

—Ah, Yoi… chi… —Rin se inclinó, susurrando— ¿Solo puedes verme… como un omega cuando tocas mi coño?

Otra pregunta extraña, y el aroma de Rin se intensificaba, desesperado, por la excitación y una respuesta.

Rin no era del tipo de omega que estaría bien con apodos cursis.

Si Rin era retado o se peleaba con alguien, era casi una norma invisible que Rin iba a defenderse solo, necesitaba calmar su instinto tratando de pisotear a la persona, e Isagi solo intervendría cuando necesitara forzar una retirada.

Tampoco le gustaría si Isagi dejara su olor notablemente sobre él, solo imaginar tener que lidiar con las miradas, preguntas y risas por sus confirmaciones le daba dolor de cabeza.

Rin no parecía del tipo que lo necesitara, pero Isagi de todas formas había logrado llegar hasta ahí.

—Rin, en la cancha tú eres mi rival —y era tan molesto ahí, Isagi mentiría si a veces no sentía ganar de besarlo luego de una jugada genial, pero en todo el tiempo, su conexión era únicamente como compañeros, la emoción y frustración que podían compartir mientras iban tras el balón—, pero fuera de ahí… Tú no eres mi omega —Isagi deslizó uno de sus brazos justo debajo de los glúteos de Rin para cargarlo.

—Pero cada día me esfuerzo para que eso cambie —prosiguió, caminando lentamente, sin dejar de repartir breves besos en la quijada del omega—, entreno para ser el tipo de alfa que pueda cuidar tu espalda y tomarte en sus brazos al iniciar nuestra luna de miel, y definitivamente, sabré todo lo necesario para atenderte cuando hagas tus nidos —Isagi esta vez besó sus labios, y Rin abrazó su cuello profundizando.

Unos pasos más fueron suficiente para que Isagi llegara a los baños, entró a uno de ellos, y a penas sentó a Rin sobre la tapa del retrete, sus manos fueron directo a su pantalón; Rin gimió sobre su boca, e Isagi aprovecho para hacer su beso más desordenado y húmedo con la pequeña abertura, mientras su mano se apuraba a entrar y tocar el borde de su ropa interior.

—Seré alguien que pueda hacer en ti —Rin suspiró cuando los dedos Isagi finalmente llegaron más abajo, acariciando sus labios exteriores, solo la delgada e incómoda tela. Y se separaron un poco, Rin se recostó hacia atrás, abriendo más las piernas para que Isagi pudiera acariciar todo su coño, desde un rápido vaivén en su clítoris hasta su agujero—… Y… —Isagi quería decir tantas cosas, pero su lengua se sentía pesada, la necesidad de agachar su cabeza y chupar todo el fluido de Rin lo estaba nublando; aun así, se tomó un momento, su orgullo lo obligaba a tantear la ropa interior empapada de Rin, sentir bien que tanto había recorrido su lubricación, que tanto había filtrado a su alrededor— Y… Rin…

—¿Uh…?

—Tú… te empezaste a excitar, fue cuando me viste, ¿cierto? —Isagi preguntó, con algo de seguridad, y la mirada algo ida de Rin pareció centrarse solo para mirarlo mal, pero su ceño se relajó casi al instante.

—¿Estás viendo que tan mojado estoy, maldito perver…? —Rin se tragó el final de sus palabras cuando los dedos de Isagi hicieron a un lado su ropa interior, las yemas cálidas del alfa se abrían paso con facilidad.

Y la polla de Isagi se sentía tan dolorosa atrapada en su pantalón cuando Rin gemía roncamente y alzaba sus piernas solo por rozar su entrada. Con la molestia y confusión lejos de su mente, Isagi estaba tan caliente, no sabía que tan mal lo dejaba como persona lo que pasaba por su mente, pero las inseguridades y vulnerabilidad de Rin era excitante, un Rin que lo provocaba, que lo cuestionaba y arrinconaba para asegurarse si era igual de deseado como cada día, era emocionante.

—Tus piernas son tan bonitas, Rin —Isagi murmuró, jaló el pantalón y bragas de Rin hacia abajo, hasta que cayeron al suelo, y las acarició, mientras se inclinaba para besar su pecho—, me gusta mucho cuando las aprietas —Isagi usó una de sus manos para guiar al omega a unir sus piernas y subirlas, le dio un poco de apoyo empujándolas y manteniéndolas contra su pecho. Rin soltó un pequeño quejido por la flexible posición, pero no protesto—, la vista de tu coño así es linda, regordete y expuesto, yo podría…

—¡Bebiste demasiado, hombre!

Ambos chicos por un momento dejaron de respirar por igual, la voz de alguien o varias personas acercándose por el pasillo congeló sus cuerpos. Rin fue el primero en reaccionar, trató de bajar sus piernas para poder agarrar su ropa, vestirse como podía o solo cerrar la puerta del baño, sin embargo, Isagi no movió su mano, más bien, presionó más las piernas de Rin cuando las trató de mover.

Incluso entre el alcohol, todo el sentido común que le quedaba a Rin fue para ver casi de forma aterrada a Isagi. Su alfa solo se estaba relamiendo los labios, con ojos brillantes y depredadores, sonriendo, saboreando el reto, aunque titubeara por los nervios.

—Tú… Querías ser visto como un omega, ¿no, Rin?

—Yoichi…

—A veces, me siento afortunado de sentir que soy de los pocos que te desea así, pero —Isagi volvió a poner su mano libre en el coño de Rin, se enfocó en dos de sus dedos, acariciando, presionando y estimulando con cuidando para cubrirlos con la lubricación del omega—, no puedo ser tan egoísta, cuando te veo pedir tan desesperadamente ser tratado así… Rin, ¿tú querías sentir como todos te desean? ¿Y aun así solo quererme a mí aquí? —Isagi alineó sus dedos y comenzó a presionar, los a la vez estirando fácilmente la vagina de Rin— Qué bastardo…

Isagi lo besó una vez más, insertando con más dureza hasta sus nudillos. Las voces seguían, pequeños comentarios notando el olor, y Rin no pudo evitar gemir confirmando las sospechas de los extraños. Isagi estaba tapando su visión, los ojos de Rin solo podían estar sobre él, no sabía las personas se estaba asomando a la puerta, si decidieron irse en silencio, quedarse cerca y mirar, o incluso si los estaban grabando. Isagi tampoco volteaba para confirmarlo, y la especulación provocaba un cosquilleo que apretaba los dedos del alfa.

—Estás en una de mis posiciones favoritas, Rin —Isagi uso sus dedos para abrir el agujero del omega, dejando a la vista todo, como un bonito y obsceno recipiente que no podrían usar—, no hay forma que no se vea, lo suave y bueno que está para recibir todo aquí —Isagi rozó sus colmillos por su hombro, subió succionando justo sobre la manzana de Adán para finalizar lamiendo su boca, y aprovecho en hundir sus dedos dentro de Rin, comenzar a embestir con fuerza, que el chapoteo húmedo despertaran los ruidos obscenos de Rin, poder limpiar la saliva que se iba desbordando de la comisura de sus labios—… A los pervertidos como yo nos encanta…

Rin entrecerró sus ojos, perdido entre toda la retorcida estimulación, en los dedos de Isagi llegando hasta el fondo de él sin compasión, la cercanía, el calor de su cuerpo, el sudor mezclado con las feromonas le estaba dando vueltas a su cabeza.

Aun así, debía responder a toda la desesperación de Isagi, no podía dejar a su alfa así sin más mientras era bombeado con tanta devoción. Así que sonrió, de la forma sutil y maliciosa que Isagi sabía qué podía hacer, y una de sus manos jalaron el pantalón del alfa.

—Es tu momento, ¿no? —Rin comenzó a hablar, relamiendo sus labios para arreglar un poco de su desastre— De que marques sobre tu coño favorito —bajó el cierre de su pantalón, sus dedos podían delinear tan fácilmente el miembro duro e impaciente encima del bóxer, buscando cualquier abertura donde salir. Y Rin fue lo suficiente amable para ayudarlo—. La diferente entre el resto de pervertidos y tú, Yoichi…

Rin sacó el miembro del alfa, no dudo en masturbarlo de inmediato, no necesitaba ni verlo, conocía lo rojo y marcado que se ponía al estar tanto tiempo esperando, sabía que tanto le gustaba que acariciara su glande, que apretara ligeramente el tronco mientras su pulgar acariciaba con delicadeza el borde de su punta mojada por el líquido pre seminal. Por eso, podía seguir viéndolo a los ojos mientras lo tocaba, capturar como tragaba saliva, como empujaba con más fuerzas sus piernas sin querer por todos sus sentidos, yéndose en su propio deseo y seguir dedeando a Rin.

Isagi cambió un poco su técnica, usando uno de sus dedos libres para también estimular el clítoris de Rin, el omega jadeó como respuesta, y quizás, si Isagi no hubiese tenido su polla tan al límite de tanto esperar, se hubiese llevado orgulloso el orgasmo de Rin antes de acabar. Pero su falta de resistencia le falló. Rin notó las señales cuando el alfa tensó la mandíbula y encajó las uñas dolorosamente sobre sus piernas, soltándolo justo a tiempo para que le diera el tiempo de mover su pene sobre su coño para venirse encima de él.

Hubo un jadeo largo y desgastado, mientras la sensación de semen tibio iba cayendo y deslizándose sobre la entrepierna del omega, seguían bajando hasta llegar justo entre su entrada y los dedos de Isagi.

Isagi tenía el rostro rojo y a penas recuperaba el aliento, aprovecho ese pequeño rato en el que se recuperaba para finalmente voltear a la puerta, afrontar el espectáculo que posiblemente habían hecho entre extraños, ver que tan mal estaba la situación.

Volvió a ver a Rin sin ninguna expresión que le diera una pista a Rin, solo cansancio, respirando hondo, y moviendo sus dedos aun dentro de Rin para disfrutar del semen, mezclándose con los fluidos de Rin.

—Lo que decías antes… de Bachira… Kaiser… ¿De dónde sacaste esas ideas?

—… Comentarios en internet —Rin confesó, no diría más, especificar que se emborrachó leyendo las opiniones de los fanáticos encada partido de Isagi que Rin no estaba era demasiado para él, ni su vagina inquieta por un clímax cercano le podía nublar tanto.

Isagi asintió, asintió un par de veces como si procesa la información y luego se rio.

—Creo que… Creo que mañana habrá comentarios muy diferentes en internet.

Notes:

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