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Si le dieran a Aziraphale una moneda por cada ser celestial que se le ha aparecido en su puerta desnudo, le darían dos monedas, lo cual no es mucho, pero es raro que pasara dos veces.
Y más siendo ese “nuevo” ser celestial, nada nuevo para Aziraphale
—Crowley…? —dijo el ángel perplejo.
—¡Aziraphale! —grito emocionado el ser celestial que aguardaba completamente desnudo en la puerta antes de lanzarse sobre él a abrazarlo.
En este caso, Aziraphale si respondió al abrazo.
Y sin dudas, lo levantó, metiéndolo a su librería. Chasqueo los dedos y todas las personas boquiabiertas porque, de nuevo, alguien completamente desnudo había caminado por la calle y entrado a la librería de Aziraphale, continuaron andando como si nada. Con todas las fotos, videos, y mensajes eliminados de sus dispositivos electrónicos.
Dejó al recién llegado en mitad de la habitación y tomó distancia, queriendo ser prudente.
—¡¿Crowley que…?! ¡¿Q-Qué haces así?! —trato de no mirarlo de arriba a abajo.
—Mmmm... —el ser desnudo se rascó la barbilla, pensativo —No sé qué es "Crowley", pero estoy muy contento de verte de nuevo —dijo, con esa sonrisa preciosa que Aziraphale vio alguna vez en su viejo amigo
—Si no eres Crowley... entonces quién… —frunció el ceño, mirándolo cauteloso.
De pronto abrió los ojos, dándose cuenta de a quien podía ser. Se acercó a él, poniendo su mano en la mejilla de este.
—Rafael… pero que… ¿cómo es posible…? —recorrió si rostro con la mirada. Sus ojos, su nariz, su pelo... Rafael sonrió y dejó caer su cara en la palma de la mano de Aziraphale, feliz de haber sido reconocido finalmente.
Aziraphale recordó de la situación poco decorosa en la que se encontraba y fue a buscar una manta de tartán, con la que lo cubrió
—¿Como es posible? ¿Cómo puedes estar aquí? El cielo ha... Oh, señor! Aguarda un momento
Sin tardar, tomó el teléfono que, sin necesidad de marcar ningún número, hizo sonar la llamada al otro lado del país, por los altavoces del Bentley.
Crowley descolgó sin dudar —¿Qué?
—Crowley, soy Aziraphale ¿Estás bien? ¿Dónde estás? ¿Puedes venir? —trato de mantener su tono neutro, intentando no poner su voz de que algo mala pasaba para no preocupar al demonio, aunque sin mucho éxito, ya que lo notó
—¡Se quien eres! ¿Que ocurre? —ignoró todas las demás preguntas, en un tono más serio.
—Pues verás… —se giró, mirando a su invitado, que arrastraba la manta por el suelo, recorriendo las estanterías y mirando los libros, curioso, pasando un dedo suavemente por los lomos de estos sin comprender que ponía.
—¿Que es todo esto? ¿Son tuyos? —preguntó Rafael
—Ángel, ¿con quién estás? —frunció el ceño al oír la voz de fondo de alguien más —¿Qué está pasando? ¿No me digas que otro ángel desnudo ha entrado en tu tienda? —se burló, dando casi una carcajada
—… —el ángel guardó silencio al otro lado de la línea
—Oh, vamos, no me… —golpeó el volante —Dame 10 min, estaré allí
Colgó la llamada y dejó sobre el asiento del conductor un paquete que contenía un clootie dumpling (un budín de postre tradicional escocés) que había comprado en una famosa pastelería en Fife, al sur este de Escocia, que Aziraphale, hablando con Maggy, dijo que quería probar de nuevo.
Arrancó el motor y se puso a más de 200 km/h en menos de un segundo por las sinuosas carreteras, convencido de que podría hacer en 10 minutos un viaje que a una persona normal le llevaría 8 horas mientras maldecía todo y a todos, y sin saber a quién preguntar por qué siempre a ellos.
A más de 600 kilómetros de distancia, Aziraphale colgó el teléfono, un poco más tranquilo, sabiendo que Crowley estaba bien y venía a ayudarlo.
—¿Aziraphale? —Rafael se acercó por detrás a este, poniendo una mano en su espalda
Aziraphale se giró rápidamente, y como si lo mirara por primera vez, se le quedó mirando a los ojos. No encontró sus ojos de serpiente, a los que ya estaba tan acostumbrado, sino ojos humanos, que mostraban preocupación por el tono de voz de Aziraphale.
—Yo… sí, sí, está todo bien, es solo que no esperaba visita, eso es todo —rió nervioso —¡¿Qué te trae por aquí?!
—Hice algunas preguntas, cómo me advertiste que no hiciera… —sus ojos ahora se veían tristes —Y bueno… intenté obtener respuestas y creo que intentando huir toqué algo que no debía en una de las salas centrales. Recordé que me dijiste que todo esto acabaría en unos 6000 años, así que, en una pantalla, puse 6000 y algo de años y le di a un botón azul y PUM —hizo gestos con las manos, y se movió de un lado a otro, moviendo los rizos de su cabeza—
Aziraphale lo miraba casi con la boca abierta, oyendo sus palabras, casi sin poder creérselo
—Entonces… sí que eres tú… —puso una mano en su mejilla de nuevo, acariciándola suavemente. Y notó como su corazón latía rápido, como todas aquellas veces que lo miraba en el pasado, cómo latía cuando volvía a ver a Crowley después de años y años sin verlo, o como latía cuando cenaban en el Ritz y eran libres de mirarse con todo el amor que sus corazones podían emitir después de anhelarse por siglos…
—Sí, soy yo —apoyó de nuevo la cabeza sobre la mano de Aziraphale, cerrando los ojos y dejando que el calor del cuerpo de Aziraphale lo rodeará al estar pegados —Me gusta esto… —suspiró
Aziraphale se sonrojó sin apartar la mirada de este. Ahora era libre de poder hacer esto a Crowley sin ningún miedo ni remordimiento, pero hacerlo cuando parecía su primer amor… provocaba unas cosquillas en su estómago que lo hacían sentir que flotaba.
El sonido del derrape de rueda y la puerta abriéndose de una patada alertó a los dos y tanto Aziraphale como Rafael giraron su cabeza rápidamente.
—Como Gabriel, o Miguel, o cualquiera de tu antiguo bando, haya vuelto, JURO POR EL AMOR DE ALGUIEN QUE… —Se quedó congelado al ver la escena delante de él. —¿Qué cojones...?
Aziraphale se separó de Rafael y corrió hasta Crowley, y el pobre ángel se sintió muy solo de repente sin el calor de Aziraphale.
—Puedo explicarlo… bueno, realmente no puedo, no sé que ha pasado, pero… —miró a Rafael y de nuevo a Crowley, que no había movido un músculo —Vamos, ¡Di algo, por favor!
—¡¿Qué cojones?! —Se quitó las gafas, mirándose a sí mismo de mucho, mucho más 6000 años atrás.
—Aziraphale, no quiero dar problemas, solo… —dijo acercándose hacia él de nuevo, buscando su calor.
Crowley se interpuso entre ambos con un solo movimiento y mostró sus colmillos —Aléjate de él, bastardo, no sabemos tus intenciones —gruñó muy enfadado
Rafael retrocedió, pero sin apartar la mirada de Aziraphale.
—Crowley, no creo que tenga malas intenciones.—dijo Aziraphale desde detrás de Crowley
Este se dio la vuelta rápidamente, encarándose con él y dándole la espalda a su "invitado"
—¡Ángel! Gabriel tampoco las tenía y mira en lo que nos metimos. No puedes darle asilo a cualquier ángel random que se aparezca en tu tienda, y menos si lo hace desnudo… —miró de reojo a Rafael y la manta de tartan que tenía sobre sus hombros
—Él no es un ángel cualquiera, Crowley. Él eres tú —puso ambas manos en las mejillas de Crowley para que lo mirara a él de nuevo—. Se escapó del cielo, antes de caer, y voy a protegerlo, con mi vida si hace falta, porque eres tú.
Crowley gruñó y después dio un fuerte suspiro —¿Da igual lo que diga verdad? —apoyó su frente contra la de Aziraphale —No voy a convencerte de lo contrario, te conozco lo suficiente.
Aziraphale sonrió complacido.
Rafael los miraba atento —¿Puedo quedarme entonces?
—¡Si! Por supuesto, querido —Aziraphale, fue hacia él, tomándolo de la mano y llevándolo escaleras arriba —Hay que vestirte, no puedes ir así
Rafael lo siguió felizmente, simplemente disfrutando de volver a estar en contacto con Aziraphale
Crowley vió como ambos desaparecieron escaleras arriba. Fue hacia el sofá, materializó una de las más caras botellas de Aziraphale y la descorchó. Se tiró en el sofá y comenzó a beber hasta agotarla.
Oyó risas y pisadas rápidas provenientes del piso de arriba.
Miró la botella vacia, la cual, aunque era muy buena, apenas tenía todo el alcohol que Crowley requería para pasar por todo esto. Y tras dar un suspiro, fue escaleras arriba.
Se apoyo en el marco de la puerta del pequeño dormitorio apenas usado de Aziraphale. Allí vio a Rafael, sentado en la cama, que miraba con adoración a Aziraphale, que estaba de espaldas a este sacando varios chalecos y camisas.
Recordaba las veces que había mirado en la distancia a Aziraphale así, viendo cómo iba de un lado a otro, revoloteando cuál querubín, emocionado por cualquiera pequeña ayuda que pudiera proporcionar o tarea que hacer, siempre con esa cara de completa felicidad. Sacudió la cabeza, queriendo olvidar aquellos lejanos tiempos.
—Ejem… —Llamó la atención a ambos —Estáis haciendo mucho escándalo.
—¡Crowley! —gritó con deleite Aziraphale —¿Cuál crees que le quedará mejor? —se acercó a él con un par de camisas, una beige clara y otra blanca
—No juegues a las muñequitas conmi… con ese —se corrigió
—No juego a las muñequitas, solo quiero que se vea bien.
—No me importa probarlo todo si eso te hace feliz —los brazos de Rafael rodearon la cintura de Aziraphale y frotó su cara con los esponjosos rizos del ángel.
—Entonces eso haremos. —resñondió, dejandose despeinar por Rafael.
Crowley gruñó y se acercó a Aziraphale, rodeando su cuello con un brazo, pegándolo a él y separándolo de Rafael
—He aceptado que te quedes, pero no acepto que te des tanta confianza sin mi permiso con él.
—Cro-Crowley…! —Aziraphale se sonrojó, notando lo posesivo que se había puesto —No tienes que ponerte así.
—No he venido a causar problemas —quiso aclarar Rafael, esta vez sin retroceder ni soltar a Aziraphale —Además, ¿se puede saber qué eres tú? No eres humano, y no noto presencia angelical en ti.
Crowley sonrió de forma malvada y puso su mejor voz de demonio —Yo soy en lo que te convertirás cuando vuelvas a tu tiempo
—… ¿Me convertiré en alguien que viste de negro y es tan cercano a Aziraphale? No está mal.
—¡¿Qué?! ¡No!
—¡Bueno, ya está bien! —Aziraphale empujó a los dos, haciendo que ambos lo soltarán.
—Tú —señaló a Rafael —toma esta camisa y pruébatela, y lo mismo con los pantalones de allí. Si no sabes, espera y te ayudaré —le empujó hacia el cuarto de baño, y una vez que esté se hubo metido, cerró la puerta y se dirigió a Crowley
— Y tú, no seas así con él, eres tú mismo, no le hables así del pasado, ha sonado como…
—¿Si quisiera volver? Sí, es lo que debería de hacer.
—Pero Crowley, si vuelve… él… tú... —miró a la puerta del cuarto de baño, en el que se oían golpes, probablemente de intentar ponerse los pantalones y tropezar.
—Es como tiene que ser las cosas, ángel —Volviendo a centrar la atención de este en él —Además, ya sabes que todo lo que salió de ese momento no fue malo, pudimos estar más juntos que antes ¿No es así? —rodeó la cintura de Aziraphale con ambos brazos y este apoyo las manos sobre el pecho de Crowley
—No, no todo fue malo —sonrió el ángel con dulzura.
—Pues entonces ya está. Tendrá que volver tarde o temprano, supongo que lo que activaría será una visita transtemporal o algo así.
—¿Eso es lo que estuvieron probando los altos cargos?
—Sí, una especie de máquina del tiempo, un seguro por si algo salía mal para poder ir hacia adelante o hacia atrás. Solo la vi una vez, en la sala donde se llevó acabo el juicio, se ve que esta vez sí toque ese estúpido botón azul.
Aziraphale apoyo su cabeza en el pecho de Crowley y cerró los ojos, dando un largo suspiro —Entonces... ¿Puede que desaparezca de forma inminente?
—La verdad no lo sé —dejó caer su cabeza sobre la de Aziraphale, apoyando su barbilla en este —No participé en ese proyecto, no era de mi departamento, yo solo estrellas y nebulosas.
—Sí, las recuerdo —sonrió, aún contra su pecho
La puerta del cuarto de baño se abrió y Rafael salió —¿Qué tal? Los pantalones creo que me quedan bien, pero esta cosa ha sido muy difícil y lento de poner.
Aziraphale reprimió una risa, se había puesto la camisa al revés, abrochando los botones que se encontraban en la espalda
—Que idiota --Crowley rodó sus ojos
—Ven aquí, te ayudaré con eso —dijo Aziraphale, saliendo del agarre de Crowley y yendo hacia Rafael, dándole la vuelta y desabrochando los botones.
El ángel comenzó a sonrojarse a medida que iba desabrochando lo botones. Cuanta más espalda de este iba liberando, veia una espalda llena de lunares como constelaciones, hasta desabrocharle todos. Rafael se quitó la prenda y se dio la vuelta, quedado sin camiseta frente a este
—¿Te encuentras bien? —lo miró extrañado —Nunca había visto a nadie rojo —puso una mano sobre la mejilla de este
—Y estás caliente, mucho —
Aziraphale se puso mucho más rojo aún
—¿Es algún fallo en tu corporación? Déjame revisarla —Le desabrochó el primer botón de su camisa
—¡N-No! Estoy bien, es solo…
—Me gusta… tu cara así, se ve tan adorable... —acercandose a este hasta quedar pegados. Notando en su piel desnuda el calor que irradiaba a Aziraphale.
Crowley apareció tras Aziraphale —Te gusta, ¿verdad? Es una tentación cuando se pone así
Tomo la mejilla de Aziraphale y la guió hacia su boca, besándolo, al principio una suave presión en los labios y después desesperado, introduciendo su lengua en la boca de este, haciéndolo cerrar los ojos y gemir.
Miró a Rafael fijamente, para enseñarle quién mandaba y de quién era territorio el ángel, pero este, lejos de asustarse o retroceder, los miraba extasiado, no perdiéndose ni un toque, ni una caricia de sus lenguas
—Quiero probar también… —dijo por fin, cuando estos dos se separaron, quedando unidos por un fino hilo de saliva
Crowley rió —¿Te crees que vas a saber besarlo así de bien? Adelante
Empujó levemente a Aziraphale, que apenas estaba abriendo los ojos, aún medio confuso por el beso.
—¿Puedo…? —Imitó el movimiento de Crowley y le puso la mano en la mejilla, atrayéndolo hacia sí, a escasos centímetros de unir sus labios, aguardando la respuesta.
—Si… —dijo, simplemente, cerrando sus ojos de nuevo, dejándose arrastrar
Rafael presionó los labios con los de Aziraphale del mismo modo que había visto antes a Crowley, notando el calor de estos, y como un sentimiento nuevo surgía en él, algo que no había sentido antes, una especie de urgencia y mariposas en el estómago, pero más potente, y más abajo.
Sus manos se movían queriendo agarra y tocarlo todo, no encontrándose lo suficientemente cerca de Aziraphale, quería más.
La lengua de Aziraphale salió de su boca y lamió sus labios, haciendo que la sensación se disparará. Abrió la boca, justo cómo lo había visto previamente, y lo dejó pasar.
Dejo que el ángel jugara con su lengua, acariciara sus dientes y le hizo desear más y más, que esto nunca acabase.
Cómo todo en la vida, tuvo que acabar.
Aziraphale se alejó lentamente de Rafael, aunque esté lo siguió, no queriendo acabar aún.
Las pupilas de ambos estaban dilatadas y sus labios hinchados. No sabrían decir cuánto tiempo permanecieron unidos en el beso.
Unos aplausos los sacaron a ambos de la ensoñación.
Crowley aplaudía sentado en la cama —Bravo, un primer beso de película
—Calla, demonio —dijo Aziraphale, yendo hacia él.
—¿Por qué? Ha estado muy bien y puedo notar que ha cumplido su cometido correctamente, en ambos casos
—¿Qué cometido? —preguntó curioso Rafael
—Lujuria. En vosotros dos. Irradias lujuria. No es muy angelical de vuestra parte.
—Ha sido tu culpa, tú has empezado esto —Aziraphale se puso delante de este, para hacerlo callar.
—Sí, y yo puedo terminarlo —con un chasquido de sus dedos, desabrochó los botones su camisa, mostrando su pecho y torso, quedando igual que Rafael —Ya sabes cómo —le sonrió
Aziraphale apoyo las manos sobre el pecho de Crowley y lo besó de nuevo. Sus lenguas se movían en la boca del otro, exigiendo más y más. Se sentó en el regazo de este, notando como la dureza del pene de Crowley crecía bajo él.
—No os olvidéis de mí —dijo Rafael desde detrás de Aziraphale, exigiendo también su boca, que este le dio con gusto.
Crowley paso a su cuello, lamiendo y mordiéndolo, desabrochándole los botones del chaleco y de la camisa de Aziraphale. Este dio un gemido cuando Crowley finalmente libero su pecho, y empezó a prestarle la atención que necesitaba, succionando un pezón y pellizcando el otro.
Las manos de Rafael bajaron hasta su cadera, apretándolas, generando otro gemido.
—Me gusta mucho ese sonido… hace que note cosas en mi interior —jadeo Rafael
—Aún no has notado nada —respondió Crowley, que terminó de desabrochar la camisa de Aziraphale y ahora iba por sus pantalones.
Metió la mano en la ropa interior de Aziraphale, acariciando suavemente los pliegues, mojándolos en el flujo vaginal que ya había generado —Mírate, ángel ¿Ya tan mojado solo por besos y un par de mordiscos?
—Ohhh… Crowley… —Se mordió los labios.
—¿Te excita esto, eh? Dos seres locos por ti, dispuestos a dártelo todo, ha hacerte sentir tan bien… —Con los dedos bien lubricados, comenzó a frotar su clítoris muy lentamente.
Aziraphale dio un fuerte jadeó y apoyo su cabeza contra Rafael, que miraba la expresión de Aziraphale sin perderse ni un detalle.
—Hermoso… eres hermoso, Aziraphale —Rafael volvió a tomar la mejilla de Aziraphale y comenzó a besarlo de nuevo, esta vez siendo él el que metió la lengua, haciendo que Aziraphale lo agarrara fuertemente para no perder el equilibrio, pues ya no era consciente de apenas nada.
Crowley comenzó a subir el ritmo, notando como Aziraphale estaba más y más mojado, mientras que con la otra mano, desabrochaba sus propios pantalones, que ya se estaban volviendo muy incómodos debido a la gran erección que tenía.
—Ángel —Llamo la atención Crowley, sacando lentamente los dedos de la ropa interior. —Túmbate, estarás más cómodo
Aziraphale asintió, dándole un último beso suave a Rafael, que no quería soltarlo. Se bajó de Crowley y se tumbó en la cama.
—Venid, os necesito
Ambos no perdieron tiempo, y mientras que Rafael fue directo de nuevo a la boca Aziraphale, Crowley termino de sacarle los pantalones y la ropa interior, dejándolo solo con la camisa y el chaleco desabrochados puestos.
Se colocó entre sus piernas y dando suaves besos desde el pecho, pasando por la cadera, en la que dejó alguna marca de mordisco que lo hizo gemir. Paso por sus muslos, haciendo marcas de succión y acabó pasando su lengua por la intimidad de Aziraphale.
Este se agarró a la almohada sobre la que estaba, mientras que con la otra mano agarraba el pelo de Rafael, que no le daba descanso a su boca.
Nunca antes había probado los besos con su ángel y ahora no quería parar, y Aziraphale estaba dispuesto a complacerlo.
La lengua de Crowley rodeaba, acariciaba y presionaba el clítoris, haciéndolo tener pequeños espasmos de placer
—Sabes delicioso, ángel —continuó con su labor, bajando un poco de vez en cuando, lamiendo su entrada y metiendo la lengua, haciendo que Aziraphale pidiera más, poniendo una mano sobre el cabello de este.
Rafael se separó de su boca, los labios de ambos estaban completamente rojos, como si se acabarán de echar carmín.
Besó el cuello de este —Aquí también sabe muy bien —mordisqueo y chupo, dejando también sus marcas
—Oye, pelirrojo, ven aquí
Rafael fue a donde le indico Crowley, poniéndose entre las piernas de Aziraphale que los miraba expectante.
Tenía entre sus piernas al ser que más amaba en la faz de la tierra, en su versión demoníaca y en su versión angelical. La sola idea lo hizo estremecerse.
Mientras tenía este pensamiento, era vagamente consciente de que estos dos estaban hablando y que Crowley le explicaba algo a Rafael, pero no fue consciente de que hasta que no sintió la lengua de este último sobre él. O más bien, dentro de él.
La sensación lo llenó sin previo aviso, haciéndolo jadear de sorpresa y satisfacción, coloco una mano en sobre este, para indicarle que siguiera
—Lo haces muy bien, cariño —Las palabras de amor de Aziraphale le dieron más confianza a Rafael, que empezó a hacerlo más profundo, provocando más placer.
—Después dices que no se me da bien enseñar —sonrió triunfante Crowley junto a este
Aziraphale no tenía suficiente conciencia como para darle una respuesta ingeniosa, pero sí suficiente fuerza como para agarrarlo y acercarlo a él, besándolo apasionadamente.
Así continuaron los tres. Las piernas de Aziraphale temblaban cada vez que Rafael rozaba la parte delicada de Aziraphale y se aventuraba también a succionar suavemente el clítoris. Haciéndole gemir en la boca de Crowley mientras lo besaba y frotaba su pene bajo los ajustados vaqueros.
—Chicos… —Dijo Rafael un poco nervioso —Mmm, notó mucha presión aquí —llevándose la mano a la entrepierna, que en este momento no tenía nada.
—Haz un esfuerzo, un milagro, y créate una pene, o una vulva, cómo prefieras. —movió la mano con indiferencia mientras seguía complaciendo a su ángel
—¿Pene? ¿Vulva?
—Sí, eso —Señaló la entrepierna de Aziraphale —Es una vulva, y esto —se enderezó, tomó sus pantalones y los bajó hasta la mitad de sus muslos, liberando su pene. —Es un pene.
Los ojos de Aziraphale se pusieron sobre esta con deseo. Cosa que no se le escapó a Rafael.
—Quiero eso Solo tengo que pensar que lo tengo y ya ¿No? —Hizo un movimiento con la mano de arriba a abajo y… —Ngg… es muy… los pantalones me aprietan —se quejó.
—Quítatelos, estás duro ahí dentro, es normal que moleste.
Siguiendo el consejo de Crowley, los bajó, liberando su nuevo pene, que era, cómo no, idéntico al de Crowley, ya que era la misma corporación
—¿Y ahora? ¿Para qué sirve?
Crowley sonrió —Ahora empieza lo bueno
Aziraphale se incorporó en la cama —¿Te parece si le mostramos?
Crowley asintió. Aziraphale tomó la mano de Rafael y tiro de él y, poniéndolo a su lado y haciéndolo acostarse
—Déjame mimarte a mí ahora —Rafael asintió rápidamente.
Vio como Aziraphale comenzó a besar su cuello, provocándole cosquillas por todo su cuerpo Bajando por su pecho, estómago y finalmente llegando a su pene, en el que dio un beso en la base.
Rafael soltó un largo suspiro, tembloroso desde el comienzo
Aziraphale metio la cabeza en su boca, absorbiendo una gota de líquido pre-seminal que salía de esta y gimiendo al saborearlo.
Rafael no apartó la vista de Aziraphale en ningún momento, forzándose a no cerrar los ojos por el placer, viendo la mirada de deseo de este y como su pene desaparecía en su boca, apretando fuertemente las sábanas cada vez que Aziraphale bajaba, lento y cada vez más profundo. Sabiendo exactamente como complacer ese pene que conocía tan bien.
—¿Sabe bien? —preguntó entre jadeos, apenas pudiendo conectar dos pensamientos.
—¿Quieres probarlo? —Crowley acercó su pene a la cara de éste
Rafael lo miro y no dudo en abrir la boca.
—Buen chico —Metio el pene en la boca de Rafael, lentamente, dejando que esté se acostumbra a la sensación.
Rafael trataba de estar inmóvil, recibiendo lo que ambos le estaban dando, aunque no podía controlar los espasmos de placer, los gemidos y los jadeos que el placer de ambos le proporcionaba.
Rápidamente, el pene de Rafael desapareció por completo en la boca de Aziraphale, llevándolo hasta lo más profundo, haciendo que las caderas de Rafael se movieran con espasmos de forma involuntaria.
Por su parte, Crowley le follaba la boca, viendo que se acostumbró fácil a contener todo su pene.
El nuevo cúmulo de sensaciones hizo que Rafael se viniera, llenando la garganta de Aziraphale de su semen, y este tragara todo. Crowley retiró el pene de su boca para dejarle respirar.
Rafael se quedó completamente inmóvil, con los ojos cerrados
—Creo que… creo que he visto como nacía una nebulosa de nuevo…
Crowley rio —Sí, es uno de los efectos secundarios
Aziraphale le hizo un puchero a Crowley, suplicando —Yo también quiero
—Es todo tuyo, ángel —puso un dedo en su mentón y trayéndolo hacia sí para besarlo. Llevó la otra mano de nuevo a clítoris y comenzó a masturbarlo, llevando sus dedos hasta su entrada, presionando y tomando dos sin problemas.
—Oh, buen señor... Crowley, más, por favor... —rogó
—Yo puedo seguir—dijo Rafael ya volviendo de su confusión post-orgasmo
—¿Crees que tendrás fuerza para volver a empalmarte?
—No sé qué sea eso, pero sí —dijo decidido
—Habrá que comprobarlo —Aziraphale se sentó a horcajadas sobre Rafael y empezó a masturbarlo
—Ohhhh, esto también está muy bien —Suspiró mientras volvía a ir poniéndose duro lentamente
Aziraphale tomó con la otra mano el pene de Crowley —No creas que me he olvidado de ti
—Ni por un momento —cerró los ojos, dejándose llevar por la sensación
—Crowley… Os quiero a los dos, a la vez, dentro de mí
—Ngk… No me puedes decir eso así, ángel, vas a acabar conmigo —se situó tras este.
Con la mano con la que masturbaba a Rafael alineó el pene de este y se colocó encima, dejándose caer lentamente. Ambos gimieron a la vez
—Esto es mejor que todo lo anterior —Rafael agarrando fuertemente los muslos del ángel, clavando sus dedos
—Pues espera a qué empieza a moverse, ahí sí que te va a hacer ver las estrellas —Crowley lubricó milagrosamente un par de dedos que alineó con la entrada del culo de Aziraphale y comenzó a introducirlos suavemente, acompañándolo con el movimiento lento de sube y baja de este.
—Podrías prepárame milagrosamente —jadeo al rozar Crowley un punto sensible dentro de él.
Lo bueno de hacer milagros es que podías tener un punto G en ambas entradas.
—Me gusta prepárate para mí —metió un tercer dedo y continuo frotando ese dulce punto una y otra vez, haciendo que Aziraphale moviera más rápido
—Y a mí que me uses para tu placer —gimió fuerte, notando entrar un cuarto dedo.
Cuando Crowley notó que ya estaba lo suficiente suelto, los saco y alineó su pene lubricado contra Aziraphale —Aquí voy.
—¡Si, por favor!
De un empujón, metió el pene hasta el fondo de una vez, notando como de apretado estaba
—Mierda, ángel… esto es demasiado bueno
Aziraphale comenzó a moverse más rápido hacia arriba y abajo, notando como ambos entraban y salían de él, dando fuertes gemidos
Rafael apretaba fuerte los muslos de Aziraphale, dejando marcas, y Crowley lo tomo por las caderas, incitándolo a moverse cada vez más rápido y profundo.
Mordió de nuevo su cuello, lo que hizo al ángel dar un fuerte gemido
Rafael gruñó fuertemente, notándose a punto de explotar de muevo —Cre-Creo que de nuevo voy a… —Aziraphale bajo la velocidad y Crowley chasqueo los dedos, todo el sentimiento de éxtasis de Rafael desapareció
—No antes que el ángel, eso sería de mala educación.
—Oh... Ya veo —Dijo con la mente más despejada —Entonces, hay que hacerle ver las estrellas tambien
Rafael tomó la cadera de Aziraphale y comenzó a moverse de arriba a abajo, a más velocidad que antes, frotando una y otra vez el punto sensible del ángel, haciendo a este temblar y jadear, poniendo una mano sobre el estómago de Rafael para mantener el equilibrio, mientras la otra permanecía en el cuello de Crowley.
—Exacto —Crowley por su parte, no se quedó atrás, follando el culo de su ángel fuertemente.
Ahora era Aziraphale el que recibía por ambos lados sin poder hacer nada, disfrutando de la sensación de los dos dentro suya.
Cuando uno salía, el otro entraba, no dejando ningún momento de piedad al ángel.
No podía mantener los ojos abiertos y comenzó a babear por la comisura de su boca debido a la gran cantidad de placer que estaba sintiendo. —OOOH!! Delicioso!! Esto se siente divino!!
Rafael lo tenía fuertemente agarrado de las caderas mientras Crowley le clavaba las uñas en los hombros, quedando competente, inmovilizado en el centro de ambos.
—Sí... Sííí!! No paréis!! Estoy a punto de… —dio un fuerte grito, viniendo e instantes después, Crowley y Rafael, lo agarraron fuerte y vinieron dentro suya, llenándolo por ambos lados
Aziraphale no pudo más y se dejó caer hacia atrás sobre Crowley, que lo agarró y lo mantuvo abrazado
—¿Estás bien, ángel?
Este asintió, con los ojos aún cerrados, acurrucándose entre los brazos de Crowley. Rafael se incorporó y beso el pecho y el cuello de Aziraphale
—Ha sido maravillo, espero que hayas...
—¿Visto las estrellas? Sí, si lo he hecho, querido —Acarició suavemente la mejilla de Rafael y este cerró los ojos, disfrutando de las caricias.
Se quedaron así un rato, en completo silencio, recuperándose de todo, soltando suaves suspiros y dulces besos entre ellos.
Crowley chaqueño los dedos y los tres pasaron a estar limpios y vestidos con suaves pijamas, Aziraphale de tartán, Rafael de blanco y Crowley de negro.
—Woo, asombroso —se asombró Rafael, mirando su nueva ropa
—Gracias, cariño —suspiró Aziraphale
—Todo por ti, ángel.
Ambos lo ayudaron a tumbarse en la cama. Con Rafael acurrucado entre sus brazos y su cabeza apoyada en el cuello de Aziraphale. Crowley se puso tras él, abrazándolo y hundiendo si nariz en los rizos rubios, que olían a recién lavado. Aziraphale le dio un suave beso a Rafael, después se giró e hizo el mismo gesto con Crowley.
—Ha sido maravilloso.
Ninguno de los tres tardó en quedarse dormido.
Aziraphale abrió los ojos lentamente, tratando de despejarse, al notar una leve presión en sus labios. Un beso.
Había un hueco a la izquierda de Aziraphale.
—¿Se ha ido…?
—Eso parece —dijo Crowley desde detrás de él, aún medio dormido.
—Eso significa que él va a… —no pudo terminar la frase, con un nudo en la garganta
—Sip
—… —Aziraphale se giró y se acurrucó contra el pecho de Crowley, y este lo abrazó fuerte.
—Si no fuera ocurrido, no habríamos acabado así, lo sabes, ángel
Aziraphale asintió —Pero no lo hace mejor…
—… Al menos le hemos dado un buen recuerdo de su último viaje. Igual hasta aprendió algo y se lo enseña a cierto angelito en el Edén. —sonrió.
Aziraphale trato de sonreír, y tras unos segundos de silencio, dijo —Te amo.
—Y yo te amo a ti.
Se besaron con amor. Sin la necesidad de las palabras que tardaron más de 6000 años en decirse para que el otro supiera cuánto se adoraban.
Cuando terminaron el beso, frotaron sus narices, completamente enamorados.
—¿Comemos? —preguntó Aziraphale
—¿Ritz? —propuso Crowley
Y Aziraphale sonrió.
