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Instintos

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“Ambos eran un par de animales envueltos en sus más primitivos instintos, si iban a morir, al menos podría primero buscar la forma de copular con la única persona cercana a ellos y dejar algo antes de que alguno de los dos muriera”

Work Text:

La escena ante ellos podía ser todo menos normal; Hyung Suk y Daniel estaban “en ese estado” del que alguna vez oyó por parte de Samuel que debía correr si lo veía alguna vez en ese estado.

 

La inconsciencia.

 

Ambos se gruñían como animales salvajes; cuando uno daba un par de pasos hacia la izquierda, el otro los daba hacía la derecha en una sincronía perfecta.

 

Eran un par de bestias rodeandose, acechando a quien tenían a un par de metros enfrente suyo, a la espera de ver quién daba el primer paso al frente para lanzarse al ataque.

 

El peligro era palpable, siquiera una mosca se cruzaba en el lugar, ellos siquiera podían respirar por temor a que ambas bestias se lanzarán hacia ellos en coordinación.

 

Era aterrador, como si estuvieran encerrados en una jaula con dos leones hambrientos que no sabían si lanzarse a comerse al otro o a las presas que tenían ahí.

 

Iban a morir si no hacían algo.

 

Vasco entonces tomó la decisión más importante y fue quien cargó el cuerpo de su rubio amigo que seguía inconsciente; él entendió lo que quería decir e hizo señas a Jerry que se fueran, podía notar su reticencia a irse pero, por más que quisieran ayudar a Hyung Suk, sabían que ellos tenían la de perder, no podrían siquiera ayudarlo antes de que Daniel en ese estado los dejara inconscientes.

 

Esto sería entre ellos dos.

 

Apenas dieron unos cuantos pasos fuera de la habitación cuando estos se lanzaron sobre el otro, golpeando y jalando a su oponente de forma brusca mientras seguían gruñendo y lanzando golpes a diestra y siniestra a la espera de que alguno conectará.

 

Las manos de Daniel rompieron la camisa de Hyung Suk y esté en respuesta le dio una patada en la nariz dejándolo aturdido lo suficiente para que se lanzará sobre él.

 

El pequeño Hyung Suk mordió el cuello de Daniel con fuerza, sólo oyeron el gruñido de Daniel aunado al fuerte golpe de este cayendo al suelo con el más bajo encima suyo, antes de salir de la habitación dejando a las dos bestias solas.

 

— Necesitamos (buscar) ayuda, alguien que (pueda detener) a ambos — Propuso con rapidez y tanto Vasco como Jerry le dieron la razón y los tres corrieron en búsqueda de ayuda con el rubio sobre los hombros de Vasco.

 

Solo esperaba que el pequeño Hyung Suk todavía estuviera de pie cuando trajeran a los refuerzos.

 

(...)

 

Daniel gruñía mientras Hyung Suk se hallaba lamiendo la sangre en sus labios, sus manos apretaban las caderas del más bajo, oyendo un gruñido en el macho.

 

Las caderas de Hyung Suk se mecían sobre su polla cubierta, jadeos eran emitidos por ambos, sus instintos deseaban matar al contrario, pero también había algo más primitivo que su instinto de pelear contra el más fuerte de ambos para demostrar su dominancia.

 

El instinto de reproducción.

 

Ambos eran un par de animales envueltos en sus más primitivos instintos, si iban a morir, al menos podría primero buscar la forma de copular con la única persona cercana a ellos y dejar algo antes de que alguno de los dos muriera.

 

Las manos de Hyung Suk rompieron la camisa de Daniel, apretando sus pechos con fuerza, oyendo los suspiros de Daniel; Daniel hizo un desastre con el pantalón y el bóxer de Hyung Suk, dejando salir a su polla que ya estaba erecta mientras amasaba su trasero con dureza.

 

Ambos gemían, sus cuerpos se pegaron más, restregandose con su contrario con desespero, buscando lo que tanto deseaban. 

 

Hyung Suk bajó sus manos y rompió la tela suave del pantalón, dejando al descubierto la polla de Daniel; sus pollas se rozaron, Hyung Suk gimió y Daniel apretó con más fuerza el trasero del más bajo, obligando al más bajo a inclinarse, buscando una mayor fricción entre ambos sexos.

 

Las caderas de Hyung Suk se movían, rozando la parte del glande de ambos, un gruñido salió de sus labios al no sentirse tan bien y Daniel también dejó de actuar; ambos se vieron fijamente, pensando en posibilidades que nadie más entendería, antes de asentir en un acuerdo mutuo.

 

Hyung Suk posó su mano alrededor del miembro de Daniel y Daniel copió su acción; ambos comenzaron a subir y bajar sus manos alrededor de la polla de su contrario, acariciando desde la base hasta el glande, masturbando a su contrario con base al placer que sentían.

 

Y si que estaban sintiéndolo.

 

Hyung Suk comenzó a mover sus caderas con necesidad, ambos jadearon y, luego de unos movimientos más, llegaron a la culminación; sus respiraciones eran agitadas y sus ganas de llegar al final no habían menguado en lo más mínimo, si no que habían incrementado.

 

Daniel jaló de la cintura a Hyung Suk, pasando su lengua por sus pezones erectos que le llamaban con tanto desespero y chupando sus tetillas, oyendo gemir al más bajo quien subía y bajaba sus caderas, rozando sus pelvis; ambos estaban disfrutando de las acciones que efectuaba su contrario lo suficiente para que volvieran a tener una erección. 

 

Ambos se miraron por unos instantes, sus cuerpos seguían calientes y querían más del otro.

 

Mucho más.

 

Daniel entonces rozó con sus largos dedos el agujero de Hyung Suk, oyendo al más bajo maullar de placer cuando ingresó un poco de su dedo anular y Daniel sintió las paredes internas de Hyung Suk chupando su dedo.

 

Lo encontraron.

 

(...)

 

Jinyoung se hallaba caminando a paso apresurado hacia la sala donde le contaron que estaba ese monstruo y el amigo de los chicos que habían irrumpido antes de dar la explicación más importante de ese día; Jake se hallaba detrás suyo y el resto los seguían un par de pasos atrás pero también estaban extremadamente preocupados por el más pequeño de los dos que se hallaban luchando.

 

— Primero entraré yo, no quiero que vean una carnicería humana — Habló en tono imponente, los jóvenes iban a replicar pero los vio mal, eso los hizo callar — Respeten a sus mayores, mocosos, si es que quieren que saque a su amigo de ahí.

 

— Ayúdalo, tío Jinyoung, Hyung Suk nos ayudó tanto y…

 

Abrió las puertas, siquiera ingresó al interior de la habitación cuando los sonidos de cuerpos chocando y gemidos se oyeron desde donde se encontraban.

 

Sus ojos se abrieron al ver como ambos jóvenes, lejos de estar peleando, estaban copulando.

 

Cerró la puerta de golpe pero, por cómo estaban los chicos, entendió que, aunque fue por unos breves instantes, no fue el único que había visto aquello.

 

Carajo, necesitaba borrar eso de su cabeza.

 

— ¿Por qué el pequeño Hyung Suk tenía su polla en…?

 

— No lo termines, Vasco — Interrumpió su ahijado, Jake, con las manos cubriendo su rostro sonrojado; estaba detrás suyo, había visto lo mismo que él.

 

— ¿Por qué ellos están haciendo… eso?

 

Dio masajes al puente de su nariz, no sabiendo que decirles.

 

Había drogado al grande, pero esperaba sacar sus instintos primarios de pelear a matar a sus contrincantes, no quería que fuera…

 

Mierda, el instinto de reproducción también era un instinto primario y mucho más fuerte que el de pelear.

 

Una pelea podía ser con todos, pero para reproducirse un animal siempre buscaría a la mejor opción

 

Y ambos estaban encerrados, claramente habían encontrado al otro como su mejor opción y la más cercana.

 

— ¿Cuánto tiempo dura el efecto, tío Jinyoung?

 

Revisó su reloj, sintiendo el estrés recorrer todo su ser.

 

— Una hora… eso espero.

 

Todos lo vieron aterrados.

 

¡¿Tendrían que esperar una hora a qué ellos acabarán de hacerlo?!

 

(...)

 

Hyung Suk abrió los ojos en su cuerpo perfecto, sus ojos brillaron al saber que todo había acabado finalmente hasta que sintió una punzada en su cadera.

 

Se sentó en el suelo solo para notar su desnudez y, no sólo eso, sintiendo como algo escurría entre sus muslos.

 

Casi sintió que iba a morir al ver una gran cantidad de semen derramándose de su agujero; buscó con desesperación a alguien que le dijera que había sucedido y encontró a su cuerpo original recostado en su vientre, también escurría semen de su agujero y tenía varios chupetones en cada parte de su piel.

 

¡¿Qué carajo había hecho el tiempo que estuvo inconsciente?!

 

— ¿Ya acabaron?, voy a mandarles un par de batas, no quiero verlos en bolas — Una voz resonó del otro lado de la puerta confirmando lo que más temía.

 

Había tenido sexo con su otro cuerpo mientras estaba inconsciente.

 

Su cuerpo perfecto lo había follado como una bestia y había sido follado de igual forma.

 

… Mierda.

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