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01. Serca Del Final
Temporada 2. Capítulo uno.
(Final del tercer año y final del cuarto año)
La euforia por haber ganado la copa de Quidditch le duró a la casa de los leones más de una semana. Incluso el clima pareció celebrarlo. A medida que se aproximaba Junio, los días se volvieron menos nublados y más calurosos, eso a pesar de que los dementores estaban presentes. A todos mundo le gustaría era pasear por los terrenos del colegio y dejarse caer en la hierba, con grandes cantidades de jugo de calabaza bien frío, o tal vez jugando una partida inofensiva de gobstones, o viendo los fantásticos movimiento del calamar gigante por la superficie del lago negro.
Pero divertirse era algo que no podían. Con los exámenes a la vuelta de la esquina, los estudiantes tenían que permanecer dentro del castillo haciendo enormes esfuerzos por concentrarse mientras pof las ventanas entraban tentadoras ráfagas de aire estival. Incluso los gemelos Weasley habían sido vistos trabajando; estaban a punto de obtener sus TIMO'S (Título Indispensable De Magia Ordinaria). Percy se preparaba para el ÉXTASIS (Exámenes Terribles De Alta Sabiduría e Innovaciones Secretas), la titulación más alta que ofrecía Hogwarts.
Era por eso por lo que el chico se vio arrastrado nuevamente a la oficina de McGonagall el fin de semana previo a sus exámenes.
- ¿Profesor...?
- Adelante, Sr. Weasley, pase -Minerva levantó la cabeza, sonriendo debajo de su máscara estoica a uno de sus leones más queridos.
- ¿D-Deseaba verme, profesora? ¿hice algo malo?
- En lo absoluto, S... Percy, no hiciste nada malo, y si, te llamé aquí. Pasa, toma asiento -Minerva indicó, con voz suave h calmada.
- ¿Qué pasa, Profesora? ¿Ésta todo bien?
- Sí... En realidad tenía dudas, Percy... tal vez puedas solucionarla.
- ¿D-Dudas?
- ¿Has considerado mi oferta de trabajo, Percy?
- Y-yo... b-bueno... lo intenté hablar con mamá por correo, pero... solo envió un Vociferador... así que... ya envié mi solicitud al ministerio y...
- Pero, ¿es lo que ti querés? No olvides lo que te dije una vez, percival Weasley, esta es tu decisión, tu futuro, no el de tu madre.
- Profesora...
- Si quieres una vida tan miserable como la de tus padres, adelanta, adelante. En el ministerio nadie recibirá a un Weasley con los brazos abiertos, incluso con el esfuerzo que tu padre ha hecho por más de 20 años por ganar nombre y subir en la jerarquía, todo para que sus hijos y familia tengan un nombre nuevamente, te aseguro no ganarás más que tu padre y...
- ¡Profesora! Creo que...
- ¡Señor Weasley! Hago esto, no porque odie a tus padres, ni tampoco con la intención de menospreciar sus esfuerzos. Te estoy dando una idea general de lo que pasará cuando pongas un pie en el ministerio de magia. Esto tampoco fue idea mía. El señor Potter vieno a mi, antes de nuestra primera charla a principios del años escolar, y luego tu abuelo y abuela, a principios de febrero.
- ¿H-Harry? ¿Mis a-abuelos?
- Señor Weasley, solo tiene que mirar a sus hermanos mayores. En un mes, ganan más que su padre en un año, y en un menos de 2 años en sus trabajos, han ganado más que tu padre en casi 20 años trabajando para el ministerio. También están sus hermanos menores, los gemelos. Si bien no apruebo que vendan sus bromas entre los alumnos, no puedo negar que nunca he hecho nada para detenerlos... personalmente soy quien se encarga de asesorarlos en finanzas, Percy.
- ¡¿Qué?!
- Tus abuelos, viejos amigos míos. Ellos vinieron a mi durante el primer año de los gemelos pidiendo asesoramiento. Así que les enseñé a invertir, a financiar, a rrecaudar, ahorrar, etcétera, y le aseguro, tal vez no sea más que lo que gana su padre al año, pero es mas que suficiente para darse una buena vida por un tiempo. Si ellos logran conseguir el dinero para financiar su tienda de bromas soñada, serán millonarios, sobre todo en las vacaciones cuando los alumnos deseen algo para divertirse en la escuela.
- Ellos... ¿lo han hecho por su cuenta? -Percy miró a la nada, sorprendió.
- Mayormente, si... aunque, tengo un pequeño secreto. Siempre tengo a uno de mis elfos Domésticos asegurándose de que no sufran heridas durante las pruebas de sus productos.
- P-pero mamá... ella no...
- Como dije antes, Percy, es tú futuro, no el de Molly. Mi oferta seguirá en pie hasta el treinta y uno de julio... a más tardar el primero de agosto. Es tu decisión.
- Y... si decido tomarlo... ¿qué tengo que hacer? -Percy preguntó, sintiendo un nudo en su garganta al hablar. Percy, sin notarlo o siquiera verlo, fue testigo de la sonrisa más brillante que McGonagall había dado en más de cinco décadas.
- Auto estudio, Percy. Soy consciente de que desistió de la clase de Binns, por lo que los libros son tu mayor arma en este caso.
- Ya veo... ¿alguna sugerencia?
- Por ahora no. No soy conocedora del tema, pero haré mi investigación y te conseguiré una guía después de tus ÉXTASIS.
- Bien, gracias, profesora... ¿si me permite?
- Si, adelante, puedes retirarte.
Percy miró una vez más a McGonagall antes de marcharse. No sabía el porqué de su dureza, el por que de la forma amable con la que hablaba de su padre, Arthur, o de la forma tan venenosa y rencorosa con la que hablaba de Molly.
Camiando por los pasillos desiertos, Percy tubo que sujetarse a la pared para evitar caer, sujetando su cabeza con fuerza con su mano libre, evitando gritar por el fuerte dolor que inundó su cráneo en un instante... Molly...
su madre... ella...
Molly...
Molly...
Molly...
¡MOLLY!
- ¿Papá? -susurró, apoyando su espalda del la pared y evitando retorcerse.
¡Arthur, cálmate, no es el momento!
'Ésa voz... ¿tío Fabian?' Pensó débilmente.
Por favor, Arti, tranquilo cariño.
'El tío Gideon... ¿cariño?'
¡lo que ella hizo... ¡es imperdonable!
Lo sabemos, Arti...
¡no me llames Arti!
¡Arthur! Tienes que entender... ella nos ayuda, nos protege de Quien-tu-sabes y sus Mortifagos.
¡Ella provocó la muerte de mi hermano...
- ¡Weasley! -Una voz, femenina, gritó desde el pasillo, corriendo hacia el pelirojo- por Merlín, ¿te encuentras bien? ¿Weasley? ¿Weasley? ¿Me oyes, Weasley? -llamó, pero el chico no respondió- Mierda... ¡Expecto Patronum! ¡Ve y trae aquí a Madame Pomfrey y al profesor Snape, ahora! -una pantera, plateada y brillante, se inclinó y comezo a correr hacia el enfermería primero.
- ¡¿Evelin?! -La voz de Marcus Flint resonó del otro lado del pasillo.
- Gracias a Merlin, Marcus, ayúdame aquí -Evelin, la prefecta de séptimo año de Slytherin, dijo aliviada de ver a otra persona- ayúdame con Weasley.
- ¿Qué pasó aquí? -Dijo Marcus, frunciendo el seño
- No lo sé, escuche un gemido de dolor y corri hasta aquí... ya sabes, creí que eran alumnos haciendo...
- No necesito la imagen en mi cabeza, Evi -Dijo molesto, inspeccionado al pelirojo con su varita.
- ¿Tiene algún daño, o magia residual?
- No, a ninguna de tus preguntas... pero mira, se sujeta la cabeza, como si le doliera... hay que llamar a Madame Pomfrey y a S...
- Ya lo hize... envíe a un Patronus antes de que llegaras... Snape acaba de recibir el mensaje, y Pomfrey viene en camino desde sus aposentos.
- Bien, busca también a la profesora McGonagall. Por lo que sé, ella lo llamó a su oficina después de la cena.
- De acuerdo... ¡Expecto Patronum! Busca a la profesora McGonagall, hay un alumno, Percy Weasley, herido en el corredor, a tres pasillos de su oficina... -nuevamente, la pantera salió corriendo, esta vez hacia donde estaba McGonagall.
Pasaron algunos minutos en los que ambos Slytherin intentaron calmar a Percy sin resultado hasta que llegó Madame Pomfrey seguida por McGonagall.
- ¡Merlín santo! -exclamó Minerva al ver al pelirojo en el suelo- Señorita Lishton, Señor Flint, ¿qué fue lo pasó aquí?
- No lo sabemos, Profesora -Marcus habló por su compañera- Lishton lo encontró hace un rato, estaba temblando y sujetando con fuerza su cabeza... lo revisé, no tiene heridas físicas, ni hay residuos de magia.
- ¿Amapola?
- El señor Flint dice la verdad... será mejor...
- ¿qué? -Minerva miró a Madame Pomfrey.
- Dormirlo... mágicamente, es a lo que me refiero.
- Adelante, hazlo...
- ¿Segura? No está muy concentido y...
- Septimus Weasley tendrá que escucharme a mi si se atreve a decir algo. Hazlo.
- Muy bien... ¡Requiem!
