Work Text:
Una vez más era el centro de atención, una vez más todos los y las Omegas del salon parecían lamerle los pies, una ves más Suguru lo obligaba a saludar a todos y cada uno de estos idiotas solo por cortesía.
Él mismo se sorprendía, usualmente estaría completamente feliz de ser el protagonista del evento, pero por segunda vez en su vida Satoru Gojo solo quería salir de la fiesta y encerrarse en su habitación.
-Suguru... Realmente me quiero ir...!- le susurró suplicante a su mejor amigo.
-No volveras a dejarme en ridículo, entiendes? - respondió cortante el pelinegro.
-Oye! Eres mi amigo!! Deberías apoyarme!
Al darse cuanta de que el Beta no le ayudaría, Satoru lo arrastró disimuladamente hasta el balcón, donde no había muchedumbre.
-Satoru! Se que no quieres estar aquí, lo sé muy bien! Quien crees que fué a sacarte de tu cuarto?!
-Fuiste tu...
<-Entiende, todos ellos están aquí por ti - colocó su mano sobre el hombro del peliblanco, sabía que la estaba pasando mal - Debes ser fuerte, si? Y controla tus feromonas, están más acidas que nunca.
-Y tu cómo lo sabes? No puedes sentirlas, pende-
-Se nota en la cara de todos a nuestro alrededor!!
-No voy a dejar que nadie se me acerque, así tenga que intoxicarlos!! No es justo, sabes?! Por qué demonios me tengo que casar con alguien que no amo!!! Además... todos huelen horrible, hay calor, la música está del asco!!
-Callate! Yo elegí esa música! - le dió un pequeño golpe al Alpha en la mejilla.
Justo ahora, se encontraban en la "ceremonia de emparejamiento real", que según Satoru era más como "buscar un maldito Omega que mis padres encuentren conveniente para amarrarme a él para siempre"; Una fiesta en la cual el principe heredero buscaría entre los Omegas de mayor estatus un candidato para casarse, obviamente todos los asistentes ya previamente confirmados por los reyes, con el suficiente poder o los suficientes aliados para beneficiarlos.
Satoru estaba asqueado con esta idea, Suguru lo sabia, todos en el palacio lo sabían, no es como si hubiese hecho algún esfuerzo por disimulan. Pero eso a los soberanos les importaba un bledo, al fin y al cabo, terminaría casándose con alguien quisiera o no.
Cómo todos los presentes en el evento estaban aprobados por sus padres, Satoru no quería ni verlos.
Él y su Alpha se negaban rotundamente a sentir algo que no fuera repulsión por alguno.
-Se que te esforzarse en la organización de toda esta estupidez pero me vale un carajo - hablo con toda sinceridad
-Pues será mejor que cambies esa idea, si arruinas ésta también, tendremos que hacer una tercera reunión.
-Si se hacen dos o mil eso no me importa, yo no voy a casarme! - terminó alzando la voz y se cruzó de brazos molesto.
-Bien! - respondió igual de fastidiado el pelinegro, dió media vuelta y se fue caminando lo más rápido que pudo.
Satoru se quedó pasmado, no esperaba una reacción así por parte del Beta, lo estaba abandonado?!!
-Suguru?! A dónde vas??!! - susurró desesperado, pero su mejor amigo ya lo había dejado atrás.
•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•
Después de un tiempo seguía divagando por el salón, no tenía más opciones, había hecho lo posible por no acercarse a ninguna persona, soltando agresivamente sus feromonas con un solo mensaje "ni se les ocurra".
Cómo es posible que es idiota de Suguru lo abandonara!! Después se las iba a pagar, por ahora se dedicaba a buscar alguien seguro para refugiarse.
Si conseguía a Shoko quizá puedan salir un rato de todo este desastre aunque lo dudaba, seguro lo regañaria y le diria que volviera a dentro, y si encontraba a Yuta podría convencerlo de hacer un drama sobre un robo o algo así y sacar a todos esos invasores de su territorio.
Siguió pensando y caminando sin un rumbo fijo hasta que algo llamó su atención. Un aroma de algo muy dulce... no, de alguien. Un Omega con el olor más dulce que jamás hubiese imaginado. Chocolate, a eso olía y, demonios, el amaba el chocolate.
Su Alpha le decía que debian seguir ese olor y él estaba más que de acuerdo. Salió del salon como pudo, entre todas las personas que se aglomeraban a su alrededor, olvidando por completo la promesa que hizo con Suguru horas antes, dónde le habia dicho que no huiría sin una buena razón.
Caminó por los pasillos guiado por el delicioso aroma, al parecer el dueño de éste era alguien curioso, que carajo hacia en los pasillos?! Cruzó una vez más y...
Terminó chocando con alguien.
-Tu idiota que crees... Ay... Lo siento mucho, Gojo-San! - Dijo la chica de manera rápida apartandose y agachando la cabeza, cambiando por completo el tono molesto a uno de disculpa.
-Ah sí, no importa...Utahime, verdad? - Usualmente habría gritado y empujado a quien fuera, pero... esa frente a él... era la dueña del olor?
-S-Si señor, así es!! - De verdad se recordaba de ella? No puede ser! - Yo estuve hace un rato en la fiesta, nos presentaron...
-Ajá... - No, ella no era la dueña del aroma, estaba impregnado en ella pero no era suyo. Que alivió, pensó, realmente le había caído mal esa tipa.
-Está bien? Podemos volver juntos si quie-
-No. Lárgate tu - Y sin más paso por su lado, si ella no era la Omega que buscaba no tenía porque quedarse allí, así que siguió su camino.
Escucho algunas cosas que dijo la contraria pero y estaban bastante lejos así que no entendió nada. Su misión no se vería interrumpida por un maldito tercero entrometido.
Aún así se detuvo más adelante... había perdido el rastro del olor, a dónde iba ahora?
•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*
Vago un rato por los pasillos buscando alguna pista pero no encontró nada. Se pregunto si debió preguntarle a esa mujer... Urakine? No lo recuerda, si ella tenía ese olor impregnado es por qué se había topado con el dueño de éste.
Decidió salir al jardín, trataría de calmarse allí. Luego de pensar llegó a la conclusión de que quizás ese aroma tan delicioso solo era producto de su imaginación, buscando una excusa para salir de ese infierno, después de todo, realmente es posible que alguien asi exista, un Omega tan dulce? Está seguro de que solo fue una alucinación.
Bueno... estaba, ya que una vez más ese olor vuelve a su nariz y se gira sin pensarlo. Vuelve a correr como idiota tas el, entrando de nuevo a las habitaciones.
Caminó bastante hasta llegar al cuarto de... Espera... A la cocina? Que mierda hacia un invitado en la cocina?! Se paró justo frente a la puerta.
Por qué entraría allí alguien? Lo primero que le llegó a la mente fue para esconderse, se estaba escondiendo aquel Omega?? Por qué?
Aún así, él mismo había pensado que un olor tan dulce atraería a cualquiera, que no el olor de los Omegas se intensifica cuando están el celo?! Y si este Omega estaba en celo y por eso era tan persistente su olor!?! Se estaba escondiendo el la cocina?
Todo cuadraba, si estaba en celo era obvio que buscaría un lugar donde esconderse, en la cocina ya no quedaba mayor gente, el banquete ya habia sido servido, por lo que era un buen lugar para entrar.
Entonces, debería entrar y ayudarlo? No, eso sería contraproducente, verdad? El es un Alpha, si está en una habitación con un Omega en celo no sabe que podría pasar, no con ese Omega de olor tan dulce.
Aún así, si no entraba, quizás perdería la oportunidad de saber quién era...
Decidió qué entraría, dejaría todo en manos del Señor. Abrió la puerta y entró, cerrando detrás de él. Aún así, no obtuvo lo que quería.
-Gojo? Que haces aquí? - Una voz profunda proveniente del interior de cuarto lo interrogó.
-Ah... Eres tu, Choso... - Suspiró decepcionado.
-Que pasa con eso? No suspires luego de ver a alguien a la cara - Le reprochó el mayor cruzándose de brazos, dejando lo que estaba haciendo para volverse hacia el más alto.
-Si si, ya lo sé, solo que esperaba a alguien más - Sabía que Choso no era el dueño de ese olor, empezando porque era un Alpha y porque después de tantos años de conocerse no podría confundirlo.
-Y a quien esperabas?
-La verdad ni yo sé - Aunque... Choso también estaba impregnado por ese olor.
-Si buscas a Geto, no a estado aquí desde la mañana - volvió a lo que estaba haciendo, poco le importaba que el que estaba en esa habitación fuera el principe.
-No, no lo voy a buscar, él me abandono allá en el salón.
-Seguro por tú culpa.
-Qué comes que adivinas? - Dijo en un suspiro apoyándose de la mesa a su lado.
Choso llevaba muchos años trabajando en el castillo, podía bajar la guardia con él presente.<
-Oye... - se dió cuenta de que en toda la habitación estaba presente el olor a delicioso chocolate, no lo estaba imaginado - Si hueles eso, verdad?
-Qué cosa?
-El Chocolate, lo hueles?? - insistió.
-Olor? - El Alpha pelinegro dejó lo que estaba haciendo una vez más, levantó un poco la cabeza, parecía que estaba olfateando...
Y Satoru no entendia, no hacia falta esforzarse, el olor estaba presente, podía respirarlo sin buscarlo.
-No hay ningún olor a chocolate, no huele a nada - respondió el mayor volteando a verlo - lo más que podría oler aquí es a carbón y carne.
-Claro que no!
-Estás alucinando - Su expresión cambio a un de preocupación - tal vez es el estrés, sabes?
-No, no es... o tal vez si, no lo sé... - Se llevó las manos a la cara. El estrés por el compromiso era mucho pero no se creyó capaz de hacerlo imaginar cosas.
Aún así, el olor volvió, desde fuera de la cocina. De inmediato levanto la cabeza y quitó las manos.
-Hay otra puerta de salida, verdad??
-Por la que entraste tu y otra por allá - se sorprendió un poco por el cambio de humor repentino en el peliblanco pero solo se limito a señalar la salida.
Gojo salió de inmediato por donde le había indicado, su Alpha le decía que faltaba poco para encontrarnos a ese Omega.
Volvió a correr y girar por los distintos pasillos hasta llegar a una puerta. Todo su ser gritaba que la abriera de inmediato, que justo detrás estaba ese que tanto había buscado.
Eufórico abrió la puerta listo para encontrarse con la persona dueña del olor, sin embargo, una vez abierta lo que recibió fue un golpe de feromonas ácidas con un mensaje demasiado claro "lárgate".
Su Alpha tembló al recibir un desprecio tan directo, haciendo que se congelará en su sitio. Sin embargo, analizó la escena frente a sus ojos.
Un hombre y una mujer, los cuales identifico como Alphas, tenían rodeado a un muchacho... un muchacho... muy hermoso, de hecho. Cabello corto de color rosa, ojos grandes color avellana, era un poco bajo, quizás le llegara a los hombros. Además... olía a chocolate... justo ahora bastante amargo, pero era él a quien había estado buscando.
Parecía tener una discusión bastante acalorada con los otros dos idiotas. Le tranquilizó bastante saber que esa amarga descarga de feromonas no iba en su contra. Entró a la habitación y se paró justo detrás de los dos Alphas y, aunque estaban de frente, el muchacho no pareció notarlo.
-Qué es lo que está pasando aquí? - Alzó la voz, dejando su ver su molestia a través de sus feromonas.
Los dos desconocidos voltearon, parecían asustados por su llegada. El precioso Omega pelirosa pareció más sorprendido, no mostraba miedo en su rostro, pero sus ojos estaban muy abiertos.
-G-Gojo-San, nosotros... estábamos... hablando y... arreglando un malentendido con este chico - Hablo el hombre Alpha.
-Hablar? Me parecen más gritos e insultos que charla.
-No, no es eso... - trato la mujer
-Largo - Ordenó Gojo, los demás temblaron
-Señor...
-Te atreves a desobedecer? - Su tono se profundizó más, mucho más amenazante que antes - Dije largo, ustedes dos.
-S-Si señor... - Y los dos Alphas de echaron a correr
Satoru se quedó a solas con al pequeño Omega. Suspiro y se relajó, realmente odiaba esas personas que pensaban que podían mandar en su territorio. Solo él podía dar las ordenes aquí.
Observó al hermoso ser delante suyo, tenía la cabeza gacha y miraba hacia un lado, como tratando de evitar el contacto.
-Oye... - llamó lo más suave que pudo.
-Ah?! Si! Dígame?! - El menor parecía asustado, no, más bien nervioso.
-No te asustes, no voy a hacerte nada - le dedico una sonrisa sincera, definitivamente no podía ser más lindo.
-S-Si yo solo... - Volvió a desviar la vista, Satoru pudo captar un sonrojo en su cara, era tan tierno!!
-Cómo te llamas? - Necesitaba saber, deseaba con todo su ser saberlo.
-Yuji, señor. Yuji Itadori - Claro, un nombre hermoso para alguien hermoso, fue lo único que llegó a su mente - Yo... Empecé a trabajar hoy aquí.
-Trabajar? - Escaneó las ropas de Yuuji, es cierto, llevaba la ropa de los sirvientes! Todo este tiempo juro que el Omega que perseguía era un invitado de la fiesta!! - Oh... ya veo. Bueno no importa, esos dos malnacidos no te hicieron nada verdad?
-Eh? No para nada, gracias por la ayuda - Yuuji seguía un poco aturdido, ese hombre... era Satoru Gojo?! El principe, no? Y en específico la persona para la que ahora trabajaba! Que demonios hacia el principe preguntandole si estaba bien?! Qué hacia ayudándolo?!! Por qué sus ojos son tan hermosos?!?! Y por qué olía tan bien?!?!?!!
-No te preocupes, no fue nada~ - su tono juguetón había vuelto, desde que sus padres le dijeron que debía casarse hace un mes, había sido más cortante y menos feliz.
Yuji solo sonrió, pero Satoru sintió que se derretía, Su Alpha estaba tan feliz! Quería abrazar al Omega frente a él y nunca dejarlo ir.
Mientras, Yuji tenía su propia batalla interna. No entendía como, pero... ese olor que provenía de Gojo, cada vez era más y más dulce. Así que... Eso eran las feromonas? No no, es imposible. Él no podía sentirlas, era un Beta, no es posible algo así. Sin embargo... eran tan dulces... Algo dentro suyo le gritaba y suplicaba que se lanzara a los brazos del Alpha, que buscará más de ese aroma tan embriagante... Fresas... Amaba las marditas fresas.
Sentía que su cara se calentaba cada vez más, tenía que salir de hay o algo malo iba a pasar.
-Bueno... Agradezco mucho su ayuda, Gojo-San, pero debo volver al trabajo - se inclino y paso al lado del más alto, caminando lo más rápido que podía. Sin embargo, fué jalado así atrás.
Cuando se giro para ver que pasaba, encontró al peliblanco aferrado a su brazo.
-Espera! Espera, Yuji! No te puedes ir así! - subió el tono, casi se le sale en corazón cuando el pelirosa se despidió -Por qué no hablamos un rato? No te gustaría?
-Qué?? Hablar?
-Por supuesto, ya no hay mayor trabajo para ustedes. Estoy seguro de que se pueden encargar sin ti.
-Señor yo... no debería...
-Acaso no quieres estar conmigo?
Yuji lo miro fijamente, eso último lo hizo dudar, la voz del mayor se escuchó tan suplicante y triste, su olor se volvió amargo y parecía que en cualquier momento iba a llorar. No, no podía dejarlo así, tenía que ir con él.
-Esta bien... Vamos - Satoru parecía brillar de felicidad - Aunque, usted no debería estar el la fiesta?
-No seas tan formal, llámame Satoru - Se acercó, deslizando su mano por el brazo de contrario hasta llegar a su mano, tomándola y entrelazando los dedos con los ajenos - Y no te preocupes, estarán bien sin mí.
-Yo... no puedo hacer eso. Ustedes es el principe - Dejo que Satoru lo guiara, no tenía ni idea de adonde iban, pero estaba bien, tenía la sensación de que si el peliblanco estaba allí, no tenia que preocuparse por nada - A demás la fiesta es para usted, no?
-Tu tranquilo, ya no la necesito - Miro al pelirosa, sonriendo de todo corazón, mientras salían al jardín.
No mentía, ya no necesitaba esa asquerosa fiesta, él ya había elegido con quién se casaría, solo debia enamorarlo y Yuji sería suyo. No pensaba separarse de él, ni siquiera sus padres lograrían alejarlos.
Yuji no tenía idea de dónde se había metido, pero estaba feliz al lado de Satoru, no lo conocía de nada pero aún así se sentía tan bien. Cuando Choso le ofreció trabajar juntos en el palacio, nunca le dijo que el príncipe fuese tan lindo...
