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De amor que muera, Y, que cuando muera, Que sea de amor por ti.
“Si me muero,
Si yo me muero,
De amor que muera,
Y que cuando muera,
Que sea de amor por ti”.
Los Addams y los Sinclair habían pasado tanto tiempo enemistados que, si les preguntabas la razón, ninguno de los dos clanes podría decir desde cuándo y el por qué.
Las dos familias eran nobles y leales, poseían en igualdad de condiciones: tierra, influencia y poder ...
Incluso, alguien diría que les convendría ser aliados, pero, si alguien se atreviere siquiera a sugerirlo sería encontrado muerto al día siguiente... Con suerte, si no, jamás sería encontrado.
Pero, a pesar de las rencillas, ambas familias vivían en el mismo pueblo y más propiamente, una a lado de la otra.
Las peleas eran tantas y tan variadas, que los vecinos de ambas familias ya se habían acostumbrado al bullicio y a las pequeñas querellas, a tal grado que nadie hacía nada por impedirlas.
Al final de cuentas, los Addams y los Sinclair terminarían la batalla en algún punto y fingirían llegar a una tregua hasta que algo nuevo por lo cual pelear se les presentará, otra vez...
Ese, era el estilo de vida de las dos familias, un patrón que se transmitió de generación en generación, inculcando el mismo tipo de valores y creencias... O al menos, hasta Gomez y Murray.
Por qué sus hijas – milagrosamente, ambos patriarcas se habían sincronizado y procrearon a la siguiente generación casi al mismo tiempo - Wednesday y Enid, no parecía importarles esa herencia en lo más mínimo.
Es más, les parecía aburrido cada vez que sus padres peleaban.
Y, de hecho, si alguien hubiera visto de cerca, notaría que parecían más interesadas en la niña que vivía al lado contiguo de su casa ...
AAA
Habían acabado de cuidar el jardín delantero de su hogar, cuando paso.
Era un día soleado, las nubes blancas y esponjosas poblaban la bóveda celeste propiedad de Zeus, y los brillantes rayos cálidos del sol de Helios, se reflejaban en las espaldas de tres nobles miembros de la familia Addams.
Thing – el jardinero principal, mejor amigo del patriarca de la familia y padrino de la hija mayor de la familia, se limpió con un fino paño de seda el sudor de la frente, había sido un arduo trabajo el de aquella mañana, en cuanto término de su labor, bajo la vista, comprobando el bienestar de su joven ayudante.
Una pequeña niña, de no más de cinco años, con un escorpión negro como la obsidiana posado sobre su hombro, se hallaba con su propio paño fino color negro secándose la frente.
-¿Qué tal va todo por ahí abajo, mi pequeña y adorable daga afilada?
La niña, termino rápidamente de secar su frente y entonces, elevo su mirada hacia su acompañante.
-Todo se encuentra perfecto padrino, un poco de sol no implica ningún desafío real para nosotros, ¿No es así Nero? – la joven pelinegra se dirigió al escorpión, y el animal elevo su cola como respondiendo a la pregunta de su dueña.
-Me alegra escuchar eso, ahí temí por un segundo que hubiera sido demasiado para ustedes.
-Un poco de jardinería matutina nunca será problema, somos Addams, además, sería una misma ofensa a las diosas de la tierra fértil y de sus frutos, sino cuidamos adecuadamente de este espacio.
El hombre mayor solo levanto una ceja y movió la cabeza afirmativamente, divertido de la seriedad de las palabras de su joven ahijada.
-Bien, en ese caso, son libres de hacer lo que les plazca mis jóvenes ayudantes, hicieron un excelente trabajo con los rosales de tú madre – Thing paso suavemente su mano por la cabeza de Wednesday, pero ni bien intento terminar la caricia, la niña tomo la muñeca de su mentor y la alejo con violencia de su cabeza, al tiempo que su escorpión salto de su hombro, escalo por el brazo de Thing y, al acercarse a su cuello, se puso en posición de ataque.
Los ojos de su protegida perforaron los suyos en una mirada intensa y llena de enojo.
-¿Qué dije sobre las caricias y los toques inesperados? – la voz salió susurrada pero lo suficiente amenazante.
-Woah, alguien mejoro en sus clases de defensa, eh? bien, bien, ya entendí Wednesday, calma, por favor – El hombre, con la mano restante hizo un ademan de calma, mantuvo su cuello rígido, y su mirada se notó asustada y cautelosa.
-¿Qué entendimos? – la niña se mostró insistente e inflexible.
-Nada de caricias o toques inesperados.
La joven pareció analizar a su padrino de arriba abajo y cuando se sintió satisfecha soltó la muñeca de Thing, mientras Nero descendía rápidamente del hombre.
-Más vale que lo hallas entendido bien esta vez padrino, o no responderé la próxima ocasión.
Thing solo le brindo una pequeña sonrisa entre divertida, orgullosa y nerviosa, antes de sacudir levemente la cabeza y poner pies en polvorosa.
La niña, sin parpadear, observo la cobarde huida de su protector, hasta que lo perdió de vista, se dignó a bajar la guardia.
-Odio cuando hace eso – susurro enfadada y procedió a buscar a su escurridizo escorpión con la mirada.
Lo hallo debajo de los rosales.
Entonces, con pasos firmes se acercó a la planta, para después hincarse y ofrecer la palma de su mano derecha al animal, elevo a Nero a la altura de sus ojos y orgullosamente le dijo:
-Buena reacción Nero, estoy orgullosa de tu agilidad – el escorpión, una vez más pareció entender lo que dijo su dueña, porque pareció desprender orgullo antes de recorrer el brazo de Wednesday y tomar lugar en su hombro derecho.
Hasta que la Addams sintió bien afianzado a Nero, se levantó.
De lo que Wednesday no se percató, fue que los rosales estaban directamente frente a la fachada del extremo izquierdo de su vecino y nada más levantar la mirada fue que la miro.
Ahí, frente a ella, una pequeña niña, con cabellos de color semejante a los rayos del sol y piel sonrosada como la aurora, la miraba atentamente.
Su cabeza estaba ligeramente inclinada y sus ojos azules desprendían curiosidad.
Wednesday sintió como Nero se deslizaba hacia el suelo otra vez, sin embargo, no le importo demasiado, porque en este momento tenía una tarea mucho más importante:
Observar a la otra pequeña también.
Ambas niñas siempre se habían conocido, pues eran vecinas desde que recordaban y aunque siempre que sus padres se encontraban discutían, las niñas usualmente solo miraban la pelea, o se observaban a la distancia, hasta que una de ellas se retiraba a su hogar.
Así que era toda una novedad encontrarse cara a cara, solo separadas por el rosal.
Ambas jóvenes no se llevaban mal como sus papás, nunca se ofendieron, ni se desagradaban visualmente, así que el tenerse frente a frente les resultaba sumamente curioso.
La Addams analizo a su vecina.
Su cabello rubio le resultaba hermoso, sus mejillas eran rosadas y regordetas, la piel se le asemejaba a la nieve y ni hablar de los ojos azules…
Su vecina … era muy bonita.
Debió fijar demasiado tiempo su mirada en la niña, porque la pequeña rubia se removió un poco incomoda, lo que genero que Wednesday saliera de su trance, la pequeña Addams, que era muy torpe socialmente, se sorprendió de sus acciones y algo asustada hizo amago de alejarse.
Entonces, la pequeña rubia que hasta ese momento se hizo consciente de lo que había provocado, sin pensar mucho se intentó acercar a la pequeña morena y movió una de sus manos como queriendo frenar a su vecina.
-No!, ¡Espera no te vayas! – la rubia hablo por fin.
Al escuchar a su vecina, Wednesday se frenó de golpe.
-Te vi – la niña se acercó lo más que pudo -Soy Enid – la rubia le dio una brillante sonrisa.
Wednesday que solo estaba mirando, sintió sus mejillas calientes al ver sonreír a su vecina.
Y en un arranque de locura, se acercó a los rosales, no sin antes dar un rápido vistazo a su vecina y corto tiernamente una de las rosas, para después acercarse rápidamente a la niña y ofrecerle la rosa.
La rubia, algo sorprendida acepto el regalo e inmediatamente llevo la flor hasta su nariz.
El hermoso olor que desprendía le encanto.
-Wednesday Addams – murmuro rápidamente la morena a su vecina, antes de inclinar la cabeza levemente y salir corriendo del lugar.
Enid solo observo confundida lo que ocurrió.
Bajo la mirada a la rosa que su vecina le había regalado y elevo la flor una vez más hasta su nariz e inhalo profundamente.
-Wednesday … Addams – pensó – es un bonito nombre … me gusta!
Con una sonrisa, Enid dio la media vuelta para regresar a su propio hogar.
Ese sería su único contacto, pero bastaría para seguirse de vista durante los periodos siguientes.
AAA
Los años pasaron muy rápidamente, sin embargo, el recuerdo de ese pequeño contacto aquella mañana soleada perduraría en la mente de ambas jóvenes.
Las dos muchachas crecieron lo suficiente para convertirse en dos encantadoras doncellas y tanto la una como la otra jamás se perdieron de vista.
Lo que había iniciado como un simple contacto promovido por la curiosidad, se convirtió en algo muchísimo más profundo, la simple intriga, dio paso a la observación abnegada desde la distancia, para terminar como un dulce pero tortuoso enamoramiento, semejante a una dulce droga, que es deliciosamente adictiva, pero que consume y arrasa con el ser de una persona.
O así lo pensaban las dos jóvenes, que, debido a las disputas de su familia, sabían que seria casi imposible lograr sus bendiciones para poder dar inicio a una unión más formal.
Por lo tanto, durante todos estos años, se tuvieron que conformar con mirarse y mandar gestos discretos a la otra, todo desde la distancia…
SSS
Wednesday acaba de cumplir catorce años, y para festejar el cumpleaños de su hija, Gomez y Morticia Addams habían organizado una fiesta, aunque para cualquier vecino que mirara, el jardín lucia más como un campo de batalla cuerpo a cuerpo, que un lugar donde se celebraría una fiesta.
Y es que no era para menos, a la hija mayor de los Addams le encantaban todas aquellas artes que involucraran luchar, cualquiera de los vecinos de la familia estaría de acuerdo en ello, si es que las prácticas de combate, que ocupaban gran parte de las tardes de la heredera tenían algo que decir al respecto.
Por lo cual, para los vecinos más próximos – los Sinclair - era espacialmente obvio que así sería como resultarían las cosas.
-Miren a esos barbaros – fue el primer comentario que salió de la matriarca Sinclair – cambiando un bello jardín, perfecto para una fiesta CIVILIZADA, por esa… esa … cosa de ahí.
El patriarca miro hacia el jardín de sus vecinos, seguido de cerca por su hermosa hija.
-No tendría una queja oportuna, si no fuera porque no creo que este tipo de educación sea la adecuada para una joven doncella como la hija de Gomez - Murray, el patriarca movió la cabeza negativamente, al tiempo que colocaba una mano firme sobre el hombro de su hija – las artes de la guerra no son adecuadas para una señorita de nuestra posición.
-Si, definitivamente estoy de acuerdo, menos mal nuestra Enid aquí, es muy diferente a la chica salvaje de allá – la mano de su madre rodeo el otro hombro de Enid.
-Si, nuestra hija solo recibirá la mejor educación posible para una noble doncella como ella – su padre le brindo una dulce caricia a su hija, antes de que un horrible estruendo rompiera con el momento.
La familia dirigió su atención al patio de sus vecinos.
Allí, enfrascada en un combate de exhibición, Wednesday y otro joven se hallaban dando un espectáculo a los invitados, por un breve momento, los ojos de Wednesday conectaron con los de Enid.
La Sinclair le dio una breve sonrisa, que fue contestada de igual manera por la Addams.
Si bien, los padres de la rubia no lo sabían, desde que habían comenzado los entrenamientos de Wednesday, Enid se encargaba de observar todos y cada uno de ellos desde su patio, nunca se perdió de alguna exhibición e inclusive, en algunas ocasiones, se escabullo de sus tareas solo para observar a la Addams y a su tío Fester – Si, Enid lo sabía porque observaba y escuchaba muy bien - combatir.
Y en todas las ocasiones, la pelinegra parecía buscarla con la mirada también.
Entonces, cuando sus ojos se conectaban, parecían comunicar mil palabras que no podían decirse.
A veces, la breve sonrisa de Enid significaba un: Te quiero, confió en ti, por favor cuídate.
Mientras que la Wednesday era un: No te defraudare, ganare esto para ti… también te quiero.
Y como en todas aquellas ocasiones, el combate termino cuando el filo de la espada de Wednesday se posó sobre la garanta de su contrincante.
Un estallido de vítores, aplausos y felicitaciones estallaron, pero como ya era costumbre, los ojos de la Addams solo buscaron a esos ojos azules y vibrantes, semejantes al océano…
Cuando chocaron, el mar en calma le dijo: Sabia que lo harías, felicidades … Mi campeona.
Y entonces, la sonrisa de Wednesday, era todo orgullo.
SSS
Aunque ese fue solo un momento, también hubo otros más...
SSS
Enid odiaba las clases de hilado.
Era simplemente frustrante.
La rueca era muy incómoda, sin contar las horas - eternas - que se debía de sentar en una posición sumamente incomoda, la rubia odiaba totalmente el trabajo de hilar, sin embargo, no es como que pudiera escapar, pues en cuanto su madre noto sus intenciones, contrato a la institutriz más despiadada que pudo encontrar…
-Necesitas aprender Enid – su madre la reprendió.
-Pero madre… - la joven fue interrumpida.
-Sin protestas Enid, hilar es una tarea muy importante, es tú responsabilidad saber cómo realizar esta actividad adecuadamente – su madre, en un tono altanero y sin escuchar, le dijo - ¿Qué clase de doncella serias si no puedes hacer la cosa más básica?, además, debes recordar que estas próxima a cumplir dieciséis años, no falta mucho tiempo para que tu padre encuentre un joven adecuado para desposarte, ¿Qué clase de esposa serías? – le miro con reproche – una inadecuada muy seguramente, pero ni yo, ni tu padre, dejaremos que eso suceda.
La rubia se limitó a bajar la mirada y contemplo sus manos en su regazo.
-Entonces, al notar el poco interés que demuestras para aprender esta habilidad primordial, decidí hablar con tu padre, y él estuvo de acuerdo en que necesitabas una buena institutriz que te ofrezca no solo el conocimiento, sino, la disciplina adecuada.
Enid, que para entonces había juntado el valor suficiente para levantar la mirada, observo a su madre, la mujer desprendía un aire regio y dominante, tanto, que la muchacha se sintió pequeña e indefensa ante la mirada de la mujer que la trajo al mundo.
-Me di a la tarea de encontrar a la persona adecuada para esta tarea y al fin la encontré, mañana, la hermana del ilustre Garret Gates, Laurel Gates, te comenzará a instruir.
Mientras madre e hija se hallaban inmersas en su “platica”, ninguna de las dos se percató de que una joven pelinegra las observaba a escondidas desde los rosales contiguos.
En su cabeza, Wednesday, que había sido educada de manera muy diferente a su vecina, no daba crédito a lo escuchaba, hilar … ¿Un trabajo necesario?, ¿En serio? … ¿Y qué obsesión hay con casarse?, si los muchos “jóvenes adecuados” con los que trataba la Addams en sus combates de exhibición, eran en su mayoría imbéciles y bastante mimados, ni hablar del ego de enorme tamaño que todos tenían…
Pensar en uno de esos imbéciles cerca de Enid le causo escalofríos por algún motivo.
Como sea, después de sus reflexiones, la mente de la pelinegra ya se hallaba maquilando ideas para tratar de “ayudar” a su joven… bueno, en realidad, no le habían puesto nombre a lo que tenían, pero, ¿Acaso importaba?, las dos se querían lo suficiente como para preocuparse y tratar de ayudar a la otra cuando lo necesitaban, desde la distancia …
Con miles de ideas rondando, sigilosamente, la heredera de los Addams se retiró a su hogar...
Estaría al pendiente de mañana…
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Sorpresa fue la que se llevaron ambas muchachas al conocer a la institutriz Gates.
La mujer no solo era enfermizamente dulce con los adultos, engañándolos, sino, que trataba de forma horrible a Enid y nunca se cansaba de descalificar por la más mínima cosa a la doncella.
La Addams más de una vez quiso olvidar todo esto de las rivalidades entre familias, saltar los malditos rosales y la valla que dividía los hogares, solo para poner en su lugar a esa mujer, que más que mujer se asemejaba a una esfinge en persona.
En más de una ocasión presencio como se atrevió a ponerle la mano encima a su hermosa vecina.
Como hoy, por ejemplo.
Estaba siendo un día especialmente duro para Enid, pues desde que la señora Gates llego, no le dio un segundo de descanso, a tal grado que su pie derecho ya se halla entumecido, sus manos sentían que no podrían moverse más, aunque la misma diosa Hera se los exigiera, de sus dedos, mejor ni hablar, y la despiadada mujer le había hecho rehacer un mismo paso tres veces, porque según ella, estaba muy mal ejecutado y a cambio le había propinado tres varazos en la espalda.
Enid se sentía francamente miserable.
Wednesday, que se hallaba observando todo desde la distancia, sentía como la ira se apoderaba de su ser, con suavidad llevo una de sus manos a buscar su suave espada, cuando comprobó que su arma estaba bien enfundada sobre su muslo, decidió que ella misma acabaría con este trato tan ruin hacia la chica que quería.
En cuanto elevo su cabeza, la mirada dolida de Enid la recibió.
Los hermosos ojos azules, el pacífico y eterno mar de sus ojos, en el que sentía que se podía perder por horas, ahora estaba acuoso – amenazando con lágrimas no derramadas – y en lugar de su resplandor habitual, se encontró con un pozo opaco, tormentoso, lleno de dolor.
Su mandíbula se tensó, pudo oír rechinar sus dientes, sin embargo, se obligó a tratar de transmitir fortaleza, pero no creía haber realizado bien su tarea, porque su querida princesa pareció alarmarse y tratando de ser sutil, le hizo un gesto negativo con la cabeza.
-Por favor, por los dioses eternos… No vengas.
Pero Wednesday no estaba conforme con la petición, así que al inflar su pecho y con una mirada de fiereza se lo hizo saber.
-No importa, ya vi suficiente, esa mujer estará durmiendo hoy mismo en el hades de ser necesario, te ha lastimado y eso, para mi es imperdonable… cualquier castigo en el Tántalo queda corto con lo que quisiera hacerle y no hada que me haga cambiar de opinión …
Enid, que había pasado toda su vida observándola, pudo leer su lenguaje corporal perfectamente, parecía un libro hecho solo para que la rubia lo leyera.
Entonces, con la resolución saliendo de todos sus poros, se preparó para saltar rosales, pero antes de que siquiera pudiera hacer algo, una mano fría y firme se colocó sobre uno de sus hombros.
-¿Guardia baja mi querida y afilada espada?
Los delirios de muerte fueron ligeramente olvidados cuando el filo de la espada de la Addams se dirigió con la velocidad de un rayo a la cara de su oponente, más en lugar de encontrar la tersa carne humana, se produjo el sonido que genera el choque de espadas.
-¿Qué hacías observando tan de cerca al enemigo?, ¿Acechando acaso? Palas Atenea estaría complacida por tan brillante estrategia.
Un hombre de mediana edad, calvo y con unos ojos que decían haber visto cosas innombrables, le sonrió espeluznante. - Si no lo supiera mejor, pensaría que estabas a punto de saltar al otro lado.
Wednesday solo gruño.
-Tío Fester – le dio una última mirada de reojo a su rubia del otro lado.
-Disculpa mi falta de defensa, por esta ocasión, me temo, la desdichada esfinge se ha salvado – capto el mensaje de la fugaz mirada chocolate.
Enid, suspiro suavemente, por una vez en la vida agradeció al loco del tío de su vecina por aparecer… a pesar del dolor, no le gustaba pensar en su vecina manchándose las manos con sangre sin valor alguno…
Aunque pensar en los limites hasta los que llegaría Wednes para salvarla, por algún extraño motivo, le acelero y le calentó el corazón.
AAA
Fue cuando cumplieron diecisiete años el día en que sucedió.
Wednesday, que estaba explorando por el cuarto desocupado de su hogar, fue la que se dio cuenta.
Se hallaba inspeccionando la estructura de su casa a petición de su padre, cuando noto una grieta mediana.
A primera vista, no parecía profunda, así que no le dio la mayor importancia e iba a continuar inspección cuando de pronto, escucho una voz familiar.
Una suave voz como seda, similar a un hechizo de sirena la atrajo.
Wednesday, se propuso encontrar la fuente de tan majestuoso sonido, no tardo demasiado en localizar su origen.
La preciosa voz se deslizaba desde la pequeña grieta que había encontrado minutos antes, cautivada por su descubrimiento y hechizada, cual Ulises hipnotizado por Circe, la hija mayor de los Addams pego la oreja a la pared…
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Enid estaba reposando tranquilamente en su cuarto, esas cuatro paredes eran su único lugar seguro, donde podía ser ella misma y no solo la hija mayor de los Sinclair.
Donde no había agujas y tejidos que elaborar.
Donde no existían ruecas e institutrices que hacían de su vida un castigo cual Tántalo día a día.
En donde no había represión, expectativas o tradiciones a seguir.
Su cuarto era su propio templo sagrado, donde solo era Enid, sin ataduras, donde se permitía soñar, jugar y sentirse libre de ser quien quería ser…
Entonces, sintiéndose segura bajo las cuatro paredes de su espacio, comenzó a tararear una melodía que había escuchado unos días antes, ni siquiera recordaba de que trataba la oda, sin embargo, el recuerdo de la melodía que habían producido los instrumentos se quedó impregnada en su memoria.
La noble doncella se recostó y cerró los ojos, disfrutando de su propia voz.
Poco a poco, la calma se apodero de su ser, cuando sintió que estaba a punto de ser reclamada por los brazos de Hipnos y de sus hijos, una voz de tono monótono y aburrido, pero que de alguna manera parecía tener tintes de diversión se filtró por algún lado del cuarto.
-No sabía que poseía una hermosa voz, tu canto es hipnotizante mi magnifica doncella, me temo que las mismas sirenas estarán envidiosas de tu don natural, que no necesita de crueles hechizos para equiparar su efecto.
Aquello hizo que no solo se despertara, sino, que casi le causa un infarto.
-¿¡Quien está ahí!? – alarmada Enid se levantó de un salto de su cama y empezó una búsqueda frenética por la habitación, si sus padres encontraran a otra persona dentro sería el fin para ella, una deshonra, nunca le dejarían explicar, sin mencionar que la echarían de casa; En medio de su pánico frenético ni siquiera proceso que, de hecho, conocía esa voz.
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Del otro lado, la hija de los Addams dedujo la confusión que su vecina debía de estar librando en su cabeza.
Por su mente, la idea perversa de jugar una broma a Enid apareció, pero fue rápidamente descartada al escuchar la angustia en la voz de su amada, la rubia parecía estar sufriendo con mucha fuerza, aquello hizo que el corazón de Wednesday se apretujara.
¿Qué clase de cosa pensó Enid que era como para estar genuinamente asustada?
La pelinegra solo podía tener algunas ideas de aquello, sin embargo, no había tiempo para sus cavilaciones mentales, tenía una tarea más importante entre sus manos ahora mismo.
-Tranquila Enid, calma, por favor, soy… soy yo, Wednesday.
-¿Wednesday?, ¿Pero cómo? – La rubia se oía perpleja.
-Por la grieta Enid, mira la pared de cerca, debería de existir una fisura de tú lado también – fue la explicación que brindo la Addams.
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Enid, comenzó a buscar la fisura, pronto, no tan lejos de donde se situaba su cama la encontró, no era ni muy pequeña ni muy grande.
Por algún motivo, esa grieta la hizo extremadamente feliz.
-Pensar que todo este tiempo estuvo aquí – susurro mientras sus delgados dedos trazaban los bordes de la grieta.
-Lo sé, este descubrimiento nos habría ayudado demasiado, ¿No lo crees? – Enid casi podía imaginar la suave sonrisa que seguramente tenía su vecina en ese momento – Creo que Eros y Afrodita se decidieron apiadar de nosotras al fin.
-Si… eso creo – el suave susurro de la rubia aún se notaba incrédulo, más, a medida que transcurría el tiempo y la idea de lo que estaba ocurriendo se asentaba en su cabeza, una sonrisa se apodero de sus finos y hermosas facciones.
Sin duda, este descubrimiento sabía a ambrosia.
Sabia a calidez.
Sabia a amor…
AAA
Durante los meses que siguieron, ambas mujeres se sentían flotar entre las nubes.
Se sentían como el mismo dios Zeus inalcanzable, poderosas e imparables, que nada ni nadie podía tocarlas ni dañar su relación incipiente.
Por supuesto, eso no pasó desapercibido para las dos familias, que en muchas ocasiones notaron como las chicas siempre parecían tener la cabeza en las nubes, soñando despiertas, con un humor mucho más alegre de lo habitual y que perduraba por largos periodos.
Ni Marilyn podía arrebatar su sonrisa a Enid.
Ni los hermanos de Wednesday lograban que su antes irritable hermana saliera de su estado predeterminado de felicidad.
Pero, aquello que mantenía felices a las dos doncellas se mantenía como un secreto, y ninguna de las dos familias rivales podría saber con certeza que era lo que causaba tal felicidad, ya que nada fuera de lo habitual se desarrollaba en las rutinas de las chicas.
Quizás, si el par de familias se hubiera detenido a mirar más a detalle, se habrían percatado de que, si había un ligero cambio, y es que por las tardes noches, después de que las dos muchachas hubieren terminado con sus deberes, solían pasar mucho tiempo en ciertas habitaciones…
SSS
Cuartos en donde se desarrollaban distintas platicas.
Desde charlas que podían ir de lo más trivial…
SSS
Como todas las tardes de los últimos dos meses, Wednesday y Enid se hallaban sentadas a lado de la grieta, las dos chicas estaban con un oído pegado a la fisura, la pelinegra estaba relatando para la rubia su desempeño en el último torneo de lucha con espadas al que había asistido junto a su tío Fester, su hermano Pusgley, su padre y su padrino Thing.
-Espera un momento, me gusta saber sobre tus combates, aunque me causes un ataque de nervios cada vez, pero ahora mismo, me ha surgido una duda – interrumpió abruptamente la rubia – siempre mencionas a tu padrino, pero nunca creo haber escuchado su nombre hasta hoy, y no quiero sonar descortés o grosera, sin embargo… ¿Qué clase de nombre es Thing?
-Mhm – Wednesday pareció pensarlo profundamente un momento – Bueno, en mi familia siempre existieron esta clase nombres poco comunes… Creo que Thing, es de hecho, uno de los menos impresionantes?
-¿Me estás diciendo que hay más “Thing´s” en tú familia?
-No, si busco en nuestros registros familiares no creo encontrar a otro “Thing”, sin embargo, creo que hay nombres mucho más interesantes…
SSS
Pasando por las charlas de apoyo, muy comunes…
SSS
-Solo di la palabra – el susurro furioso salió de sus labios, similar a un siseo.
-No … - aun con la emoción en su garanta logro hablar.
-¿Por qué soportas a esa mujer Enid? – La ira se filtraba.
-Tu sabes por qué … - los sollozos se escuchaban perfectamente.
-¡No puedes complacerlos por siempre!
-Son … son mis padres y quieren lo mejor para mi – las palabras salieron rotas y dolidas.
-¡Pero esto no suena como lo mejor para ti!, Además no puedes vivir toda tú vida bajo su yugo!
-Dime una cosa Wednes… Aún con toda tu libertad… ¿A caso tú has salido del de los tuyos?
La pelinegra se calló de golpe.
-A eso me refiero – las lágrimas silenciosas escurrían por las mejillas de la rubia – tú amas a tus padres, tanto como yo a los míos…
De esa manera, ambas chicas sufrieron en silencio, ambas queriendo atravesar al otro lado e ir donde la otra para poder consolar a su enamorada, queriendo refugiarse de su dolor entre los brazos de aquella a la que amaban…
SSS
Hasta las declaraciones de amor más apasionadas, nacidas del corazón de la otra.
SSS
Habían pasado cinco meses desde que su contacto se había vuelto estrecho, cuando Enid al fin se atrevió a abrir una parte completamente oculta de su corazón, algo tan profundo, a la que ni siquiera Wednesday había podido acceder…
-¿Wednes? – pregunto dubitativa la rubia.
-Sí? Mi preciosa doncella.
-Te he dicho que yo escribo… cosas, ¿cierto?
-Eso me has comentado, pero desafortunadamente me has negado el placer y la divina oportunidad de escuchar tus magnificas prosas. – Enid podía decir que casi podía oír el amor saliendo a raudales de aquella voz.
-Creo que estas exagerando, no creo que sean tan buenas… - A lo largo de sus encuentros, Wednesday había aprendido que su amada parecía una mujer extremadamente ansiosa y poco confiada en sí misma.
-Yo sin duda, puedo asegurar, que tu prosa avergonzaría al más famoso de los poetas que residen en el Oriente y al más capaz de los Aedo aquí en nuestra tierra. -La cara de enamorada que tenía la Addams en ese instante debería ser todo un poema en sí misma, Enid daría todo por poder verla en ese mismo instante.
-Creo que tus palabras son venidas desde el corazón y tienen un filtro de amor en ellas.
-¿Y acaso, eso no es mejor?
-No estoy segura de que lo sea.
-Pero amada mía, yo misma te he recitado versos salidos de mi mente enamorada y mi corazón anhelante, no me niegues el placer y la maravilla de escucharte.
Se hizo silencio durante unos segundos que parecieron eternos.
-Bien… solo, por favor, cierra los ojos y al terminar… no menciones nada…
-Te lo prometo, mis labios estarán cerrados – La pelinegra sabía que era muy probable que estuviera diciendo una mentira, porque todo lo relacionado con Enid la descontrolaba.
-Aquí va.
Hubo un breve silencio antes de recitar el corto verso.
Me muero por robarte un beso,
Y por que pierda la razón,
Tal vez así me atrevería,
Y pierda miedo mi corazón.
Me muero por amar despacio,
Por frenar la prisa que nos quiere apurar,
Ya que la vida es un viaje,
Y a tú lado yo lo quiero disfrutar…
No hizo falta que Wednesday dijera algo, porque ella también anhelaba lo mismo.
SSS
Al día siguiente, Enid encontró un pequeño pedazo de pergamino doblado y bastante maltratado, pero que milagrosamente había sobrevivido el viaje a través de la grieta.
SSS
Me muero por vivir contigo,
Lo que me queda de vida por andar,
Quisiera pedirle a Cronos que cambie el tiempo,
Para que lo vuelva eternidad,
Y si llego morir,
Si yo me muero,
De amor que muera,
Y que cuando muera,
Que sea de amor por ti…
El corazón de Enid se lleno de calidez y amor profundo al leer las palabras de su amada.
AAA
Fue diez meses después de haber encontrado esa venerada grieta, cinco después de que comenzaran a declarar su amor en prosa y lirica mientras esa pared hacía de médium entre sus declaraciones de amor, que ocurrió.
Fue por aquella grieta que las ayudaba a colocar palabras a sus sentimientos y que les permitía una forma de contacto, por la cual se enteraron de una funesta noticia…
SSS
-Wednes – la voz de Enid salió entorpecida, la propia doncella estaba más blanca que la nieve, su mirada se notaba atormentada, e incluso su silueta estaba desgravada.
-Enid? – La pelinegra no había podido observar a su linda ojiazul hoy, por lo que estaba ansiosa por hablar con ella, aparte, era su cumpleaños …
Cuanto daría por poder mostrar a su linda compañera a sus amigos y familia…
Hoy, que había estado rodeada de las personas que apreciaba y amaba fue especialmente difícil no querer correr a la otra casa, tomar entre sus brazos a su amada pareja y olvidar todas aquellas rencillas que aquejaban desde generaciones atrás a sus familias y que ahora mismo le hacían imposible imaginar un cortejo formal siquiera, un permiso de pretensión digno del nivel de su amada.
-Mi querida, ¿Esta todo bien? – La Addams dejo a un lado sus cavilaciones, cuando una opresión apareció en su pecho al oír la inestabilidad en la voz de Enid.
-No – la palabra salió forzada y quebrada.
-Eni, ¿Qué?, ¿Qué es lo que ocurre amor mío?, Por favor amada mía, dime ¿Qué es aquello que perturba tu alma? Para que pueda ofrecer mi consuelo e incluso, una rápida solución – la ansiedad se apodero de la doncella de ojos cafés.
-Wed… Wednes…day – La rubia parecía estar teniendo un ataque de llanto genuino, porque no podía hablar, y sus sentimientos no le permitían expresarse libremente.
-Mi amor – a este punto, la morena estaba frenética.
-Wed, Wednes… Mis padres, ellos …
A la mención de sus padres, la Addams se tensó notablemente y miles de ideas le llenaron la mente, pero ninguna de ellas podría haberla preparado para lo que estaba a punto de ocurrir…
-Me quieren casar – las palabras salieron rápidas, frenéticas y desesperadas.
Wednesday tardo un momento en procesarlo, pero en cuanto las palabras se arraigaron, la opresión en su pecho se agrando, sus ojos se ampliaron por la sorpresa y las emociones amenazaron con consumirla, como un fuego devastador en medio de un bosque nutrido y frondoso.
-No – fue la primer palabra, la negación fue su instinto inicial – No! Enid… ellos … Ellos … NO!
¡No pueden! Ellos simplemente… ¡NO PUEDEN HACER ESTO ENID!
El escuchar a Wednesday así de alterada, desgarro el corazón de Enid.
Esa noche, Nyx y su etérea compañera, Selene, fueron testigos del sufrimiento de dos corazones y, de las lágrimas sin consuelo de dos jóvenes almas enamoradas que estaban profundamente lastimadas...
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Las dos doncellas habían estado rogando por señales de ayuda durante los días que siguieron.
Señales que parecían nunca llegar…
A Enid, se le había informado que su boda se realizaría dos meses después de su cumpleaños, el cual, se celebraría en un mes y medio, por lo que las dos mujeres tenían un tiempo limitado para pensar en las opciones que tenían.
Desde entonces, Wednesday y Enid trataban desesperadamente idear cuantas soluciones podían encontrar, pero el tiempo las presionaba y a medida que la fecha limite se acercaba, el sentimiento de estar atrapadas las consumía agónicamente.
Más una tarde, sus ruegos y lamentos parecieron tener una respuesta, ¿Seria acaso que los dioses se habían compadecido de sus desdichadas almas al fin?
SSS
La respuesta a su dilema le llego a Wednesday una tarde.
Los Addams eran una familia devota y fiel de la diosa Atenea.
Por lo que siguiendo una de sus más antiguas e importantes tradiciones, habían acudido a presentar sus respetos a la diosa de la sabiduría; mientras sus hermanos, padre, tío y padrino se encargaban de preparar la ofrenda que habían traído para la ilustre diosa, Wednesday, su madre y su abuela habían decidido comenzar a orar.
Sumida en profunda calma y concentración, Wednesday inclino su cabeza ante el altar y mientras elevaba sus oraciones a la diosa, sin querer, escucho una conversación que se realizaba a su costado.
SSS
-Recuerda preparar bien la ofrenda. – se oía una suave voz femenina.
-¡Por supuesto! – contesto otra mujer - ¿Cómo es posible que dudes de mis capacidades en algo tan importante como esto?
-No puedes culparme, te he visto hacer el ridículo en múltiples ocasiones… y si mal no recuerdo, el más recienten en ¿Dónde fue? – se oyó el sarcasmo goteando de la voz – Ah – fingió pensar - si! ¡Ya lo tengo! ¿Acaso no fue en el templo de Afrodita? – la voz, ahora parecía levemente enojada – Creo recordar que habías dicho unas palabras similares a estas y según mi memoria, casi logras incendiar el templo!
-Oye! – la segunda voz parecía entre molesta y avergonzada – Ese fue un accidente.
-Sí … Un accidente… ¡Ni siquiera tenías objetos con fuego!
Su acompañante no dijo nada.
-Entonces, sí, YOKO, no confío lo suficiente en ti, para que no provoques la ira de una diosa, y menos de esta diosa!
-Perdón cariño, yo solo… - la pobre alma incauta fue interrumpida.
-Nada de “perdón”, sabes lo afortunadas que fuimos de que pudiéramos llegar a un acuerdo con la sacerdotisa del templo de Afrodita para que intercediera por nosotras y no desatar la ira de la deidad sobre nuestras cabezas; NO y repito, NO podemos darnos la oportunidad de repetir ese error aquí ¿Entendido?
-Si amor mío – el tono fue de total sumisión.
Aquello sorprendió profundamente a Wednesday, que no pudiendo evitar la curiosidad, discretamente dirigió la mirada a la pareja.
Allí, a su lado derecho, se encontraban dos mujeres, una llevaba múltiples objetos, mientras que su compañera llevaba otros más, un detalle que atrajo especialmente su atención, fueron sus manos – las dos estaban firmemente entrelazadas y sus hombros se iban rozando a cada tanto.
Aquello golpeo profundo a su pecho, lo lleno de una sensación de anhelo y envidia… oh cuanto daría por poder hacer lo mismo con Enid…
Su mente estaba a punto de perderse en sus propios pensamientos depresivos, antes de que las voces de la pareja la devolvieran a tierra nuevamente.
-Creo que lo tenemos todo en orden.
-Si mi querida sirena.
-Entonces, comencemos… ¿Cómo dijo la sacerdotisa?
-Bianca nos instruyó que una vez que termináramos de colocar la ofrenda, nos agarráramos de las manos y eleváramos la oración de gratitud.
La Addams miro a la pareja, las dos mujeres se colocaron frente a frente, tomaron sus manos y recitaron:
-Diosa excelsa, oh todo poderosa Atenea, siguiendo los mandamientos del oráculo, después de haber presentado nuestra ofrenda y respeto a la eterna Hera, diosa de los matrimonios fructíferos, guardiana de las esposas abnegadas y de dar nuestras muestras de gratitud a la siempre magnifica Afrodita, creadora y protectora del amor eterno y pasional, nos presentamos ante ti para ofrendarte esta muestra de nuestra gratitud, en virtud de tu ayuda para planear y ejecutar de forma exitosa nuestra huida, para poder unir nuestras vidas y almas con aquella a la que amamos profundamente …
Wednesday dejo de escuchar la oración en el segundo después de escuchar la oración.
Una huida…
¡Eso era!
¿Cómo no lo había pensado antes?
Huir con Enid… ¿Y si acaso esa era la señal que estaba buscando?
¿Qué tal si huir era la solución a su problema?
Con la idea asentándose en su cabeza, la Addams se concentro de nuevo en sus oraciones.
Quizás esta era la única forma en que ella y Enid podrían, no solo evitar un matrimonio, sino, podrían estar juntas, como una pareja … finalmente, ¿Cierto?
SSS
En la tarde del día siguiente, Wednesday se lo dijo a Enid…
-Enid, tengo la repuesta a nuestro problema – Soltó de repente.
Su pareja, algo confundida intento que su pareja se explicase mejor.
-Wednesday – solo usaba su nombre completo cuando hablaban seriamente - ¿De qué estas hablando?, ¿A qué te refieres?
-Se cómo solucionar nuestro problema.
-Wedny … ¿Qué…?
-Huyamos – dijo de golpe.
AAA
Durante las dos semanas siguientes, la idea de huir se volvió una posibilidad real para la pareja, pues a medida que se consumía el tiempo, la familia Sinclair parecía más y más entusiasmada con los preparativos de la boda.
La reacción inicial de reticencia que tuvo la ojiazul, se diluía a medida que su madre, padre, hermanos, y familia extendida, se involucraba más y más en la planeación de la unión.
El punto cúspide llego una semana después de la propuesta de la pelinegra y faltando un mes y una semana para la unión; cuando la familia de la rubia decidió hacer una cena para que Enid conociera al hombre que sería su esposo y a su familia.
La rubia termino con secuelas mentales después de eso.
Y es que el problema ni siquiera había sido su “futuro esposo”, Ajax Petropolus se le hizo un hombre amable y educado, físicamente tampoco era desagradable y a primera vista, le parecía que era un hombre honorable.
Llego a pensar que, de no estar enamorada tan profundamente de su magnífica vecina, quizás no le hubiera molestado ser su esposa.
Sin embargo, el problema no había sido ese hombre, sino, su familia, específicamente, su primo, un tal Tyler Galpin, el hombre no podía quitar su mirada de ella y Dioses, fue tan aterrador, el desagradable sujeto parecía mirarla como una presa, siempre observándola, analizando sus movimientos …
Enid no tenia la menor duda, si Wednesday hubiera presenciado tan incomodo espectáculo, conociendo a su valiente guerrera, la morena no hubiera dudado en dar un paso al frente e increpar con ingeniosas palabras a tan desagradable ser, en el mejor de los escenarios, en el peor, el lado impulsivo de su enamorada saldría a flote y retaría a un duelo por su honor a Tyler o simplemente desenfundaría la espada y daría una estocada sin medir consecuencias, aunque a Wednesday no le importaría ni un poco las represarías.
Pero Enid estaría mintiendo al decir que solo Tyler le había resultado desagradable, pues hubo otro hombre: Xavier Thorpe, el que, en palabras del propio Ajax, era su mejor amigo y casi su hermano.
Aquel hombre, aunque, no le dio miradas depredadoras, si que le miro mal durante toda la cena, reprobando cada movimiento que hacia y dejando cada uno de sus comentarios en ridículo, haciendo que se sintiera pequeña, sin valor y derecho alguno.
Todo el ambiente fue tan malo y horrible que tan pronto como vislumbro una salida, la rubia no dudo en tomarla, para luego dirigirse al único lugar que consideraba su sitio seguro, corrió a refugiarse en la voz que le traía amor, calma y consuelo…
-Acepto – fue la única palabra que Enid tuvo que decir y Wednesday no necesito más para comprender.
-Tengo un plan.
-Estoy escuchando …
AAA
Una semana más tarde, siendo lo más silenciosa posible Enid se levantó de su lecho, con nostalgia trato de observar lo más que pudo su habitación en penumbra, había tenido todo el día anterior para memorizar lo mejor posible todo su hogar para poder conservar su recuerdo en su memoria y cuando se sintió satisfecha, comenzó la tarea que tenia entre manos: de forma cauta se colocó un lindo vestido blanco, que Wednesday le había dado dos días antes, la tela fina se acomodaba perfectamente a su figura, resaltando sus caderas.
A continuación, busco las sandalias nuevas que su padre le había comprado semanas antes para que usara en su “boda” y de la misma delicada manera, las ato a sus hermosos pies – si alguien la hubiera visto ataviada de esa manera, probablemente la hubiesen confundido con una deidad del olimpo que hubiere bajado a la tierra, porque se veía tan hermosa y etérea, Pero ¿Quién podría culparla? ¿Acaso una mujer que se dirigía al encuentro de su amada no podía sentirse dichosa?
Huiría con el amor de su vida – sintió un montón de mariposas revoloteando en su estómago – al fin seria libre de vivir su amor junto a la persona que más amaba desde que tenía memoria.
Enid, que iba de camino a la salida, casi se había olvidado de un ultimo detalle: el velo, casi se había olvidado de aquel artefacto fundamental, por lo que, estando casi en la puerta principal, no tuvo más opción que dar la media vuelta y volver por él.
Busco rápidamente por la habitación, hallo el objeto cerca de una mesa, lo tomo y se dirigió fuera de la habitación.
A medida que sus pasos se dirigían a la salida un sentimiento agridulce la invadió, tantos recuerdos acumulados en esta casa…
Las tardes de juegos con sus hermanos, las mañanas que se la pasaba sentada sobre el césped recién cortado mirando nubes, las veces en que su padre la cargo sobre sus hombros mientras jugaban … las tardes que cocinaba con su madre…
Todos los recuerdos la golpearon, provocando una sensación nostálgica en su pecho, el sentimiento fue tan abrumador que las lágrimas no tardaron en salir, sin embargo, usando toda su fuerza de voluntad, se obligo a salir de aquel hogar tan querido y amado por ella.
Una vez se halló en el jardín delantero, recorrió con la mirada todo el lugar, casi podía ver cada momento que se la paso admirando a su pareja al otro lado del jardín, sus sentimientos estaban al límite, tanto que incluso podía percibir el sabor saldo de las lágrimas que derramaba.
Un extraño sentimiento se instalo en su corazón, el desasosiego se hizo presente, pero no llego solo, se acompaño de un profundo estado de tristeza – quizá por que era muy probable que jamás volviera – pensó – y un sentimiento de despedida la envolvió.
Enid jamás se había sentido tan inestable y vulnerable.
Sin embargo, no pensaba dar marcha atrás, así que, con pura fuerza de voluntad, tomo su vestido, dio una breve mirada a la puerta de su hogar y pronuncio una despedida.
-Lo siento, mamá, papá, los extrañare por siempre, pero … la amo demasiado como para dejarla ir… Lo siento, perdónenme … Los amo.
Con esas ultimas frases, dio la media vuelta y marcho al lugar de encuentro en el que esperaría a su amada.
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Wednesday se levantó ágilmente de su cama, se vistió con la primera túnica que encontró, se ato las sandalias a los pies y procedió a enfundar su fiel espada, luego, aseguro bien la correa a su cadera, el peso de su arma la reconforto para que pudiera hacer la siguiente parte de su plan.
Una vez que se sintió satisfecha con su vestimenta, ordeno su cama y a continuación procedió a buscar el pergamino que ya tenía preparado desde el día anterior, cuando lo encontró, deposito el escrito suavemente sobre una mesa en la que solía trabajar, lo dejo en un lugar que consideraba perfectamente visible, necesitaba que su familia lo encontrara tan pronto como pudiera.
Dio un vistazo a la que había sido su habitación desde su nacimiento, se permitió un segundo de recuerdos, tantas cosas habían sido las que vivió no solo en esa habitación, si no, en esa enorme casa, todas las cosas que sabía hacer las había aprendido aquí, todos los mentores e instructores le habían enseñado en algún lugar de este confortable hogar …
Un vacío se instalo en su pecho, pero no se permitió sentirlo, no ahora, no cuando tenia una cita que cumplir.
Así que con renovado valor, tomo la empuñadora de su espada y salió a paso veloz de su cuarto, trato de no demorar demasiado en llegar a la puerta principal, sin embargo, el recorrido que no tardaba más de cinco minutos, se hizo eterno al pasar por los familiares pasillos del que hasta ese momento era su hogar, pues en cada esquina, cuarto y pasillo miles de imagines atrapadas en el tiempo la golpeaban, cientos de recuerdos acumulados que no hacían más que hacerla sentir añoranza por aquellos días, la nostalgia la golpeo duramente, cual acero al escudo del enemigo, creando un eco que resonaba en su mente y su corazón.
Al llegar pasar por las puertas familiares de sus padres, hermanos, tío y abuela le fue especialmente difícil, más se obligo a dar un susurro de despedida a cada uno mientras pasaba frente a sus habitaciones.
Cuando por fin llego al pasillo principal la tristeza la inundo, tan pronto como se hallo frente a la puerta, antes de abrirse paso a la libertad, llevo su mano derecha a la entrada, acaricio la madera y hasta entonces permitió que las lagrimas escaparan libremente de sus ojos negros.
-Mamá, Papá, la amo demasiado como para dejarla ir por un estúpido rencor sin sentido... Espero, que algún día puedan perdonarme.
Hasta pronto ... Los amo ... – Penso la pelinegra antes de salir rápidamente del lugar.
Al salir al patio principal, sintió sus emociones atrapadas en su garganta, asfixiándola, no dejándola respirar tranquila, fue tan intenso que termino a cuatro puntos en medio de su jardín, sus manos, ásperas por el trabajo, se enterraron profundamente en el pasto recién cortado, allí, los recuerdos de los entrenamientos con su tío y de la jardinería con su padrino, emergieron profundamente.
El sentimiento de despedida se adhirió a sus huesos, angustiándola profundamente.
La morena dejo que sus lagrimas cayeran al suelo, antes de elevar la mirada al cielo, donde la luna se alzaba orgullosa e imponente, su luz, le recordó a la mujer que le esperaba, entonces, lentamente se puso de pie.
-Selene, magnifica señora, dame fuerza e ilumina mi camino hacia mi nueva vida…
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Enid había llegado recientemente a su lugar de encuentro.
El sitio estaba solitario y obscuro, la única fuente de luz constante era la luna, que servía de faro para la joven doncella, el rio que estaba a su lado reflejaba la luz que emanaba del astro, dando un aspecto mágico al lugar.
La rubia observaba fascinada la escena, antes de que un ruido la sacara de sus ensoñaciones, ahí, acerca de la orilla del rio, unos ojos ámbar salvajes la miraron.
Un león, se acercaba lentamente desde su lado izquierdo.
Enid se paralizo durante unos segundos.
-Si no huyo, estaré condenada – pensó con pánico, sin embargo, la hermosa doncella se obligó a moverse, por lo que, lentamente, tratando de no llamar la atención del salvaje animal, la rubia se alejo de su posición debajo del enorme árbol bajo el que se refugiaba, al tiempo que buscaba un lugar en el cual esconderse.
Allí, unos cuantos metros detrás del enorme árbol se encontraba una línea de matorrales, todos lo suficiente grandes como para resguardarla del animal.
Entonces, Enid a paso rápido pero sigiloso corrió a refugiarse, sin darse cuenta que, producto de su huida, su velo se había enganchado en una de las ramas del árbol, dejándolo en suelo, a unos cuantos pasos debajo del antiguo árbol.
El león, que había acabado de tomar agua, noto con curiosidad la prenda color blanco que yacía sobre el suelo, haciendo caso a su instinto, se acerco a averiguar que era el extraño objeto.
Lo olfateo y al no detectar ningún olor extraño, decidió jugar un poco, entonces, con sus patas – manchadas de sangre debido a una reciente cacería – jugueteo con la prenda hasta que se aburrió, y partió a seguir tomando agua, dejando el velo con importantes rasgaduras y manchas de sangre.
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Wednesday llego prácticamente corriendo al punto de reunión.
Había pasado demasiado tiempo pensando en su casa, ampliando el dolor de la partida, entonces, con el mayor entusiasmo posible, se dirigió hacia el árbol.
En su memoria iba recitando plegarias a cuantos dioses se le ocurría, no obstante, no importaría todas las oraciones que elevo al Olimpo, ninguno de los dioses podría salvarla del trágico escenario que encontró al llegar.
En aquel lugar, a unos metros desde donde estaba, tirado frente al enorme árbol un velo maltratado se podía observar.
La pelinegra, sin poder dar crédito a lo que sus ojos le mostraban corrió hacia la prenda, al llegar encontró un escenario grotesco, una brutal vista que ningún enamorado debería ver jamás.
Un velo – el mismo velo que ella había comprado para Enid un par de días antes estaba ferozmente desgarrado y coloreado por obscura y metálica sangre, mientras que en el mismo suelo se podían observar huellas de patas y garras.
El sanguinario y horroroso espectáculo le causo nauseas, mientras una sensación de vacio, culpa, desolación y furia la desgarraban por dentro.
Los ojos atormentados de Wednesday escanearon el área, en aquel rio, apenas un par de metros delante de ella, un salvaje león movía sus enormes patas cruzando el caudal del agua.
Las piezas encajaron en su lugar.
Un dolor atroz se apodero de ella.
Wednesday, no pudo soportar su propio peso, cayo de rodillas, con manos temblorosas llevo sus manos al velo y con todas sus fuerzas lo apretujo contra su pecho – la prenda aun desprendía un leve aroma floral – la esencia de Enid - Con la culpa arrasando su memoria se meció durante unos segundos.
Todo esto es mi culpa.
Nunca debí de citarla aquí.
Este siempre fue un lugar peligroso.
Los dioses nos están castigando por nuestra desobediencia familiar.
Pero … yo… yo la amo, la amo tanto.
Sin ella, no tiene sentido mi existencia …
Un momento … eso es …
Sin ella … sin ella ya no existe mi sentido, mi razón de vivir se fue con ella…
En ese instante, recordó una pequeña frase que había recitado para su sol meses antes.
SSS
-Si yo me muero … moriré de amor por ti …
SSS
-Eso es – susurro al viento con el alma hecha pedazos y el dolor consumiendo su cuerpo, su fiel compañera – su espada – que hasta ese momento había quedado olvidada, se presento como un leve peso a su costado, hipnotizada por el dolor y hechizada por Thanatos que le rondaba a la espalda, se limpió suavemente las lágrimas.
Luego, llevo de manera lenta su mano derecha hacia su espada, saco la reluciente hoja bien cuidada y pulida – esa, que había sido su más fiel y dulce compañera – observo como refractaba la luz de la luna como encantada.
-Solo espera un momento mi amor … pronto estaré junto a ti en el hades.
Con el razonamiento completamente nublado por el dolor de la perdida, provo por ultima vez el peso de su espada, la posiciono para que la punta estuviera frente a su corazón.
-Lo siento mi amada familia – las lágrimas escurrían cual rio sobre sus mejillas – Pero seria un infierno estar sin ella… Perdona mi imprudencia que te costo la vida mi adorada estrella de la mañana, pero descuida, en un momento reposare junto a ti.
Y con esa despedida, sin dudar, se atravesó el corazón.
Su cuerpo cayo a los pies del árbol y su sangre se esparció por el prado.
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Enid perdió el sentido del tiempo, pero por la posición de la luna, había estado escondida una hora quizá.
Aun con el temor recorriendo su cuerpo, la rubia salió cautelosa de su escondite, a pasos pequeños salió de entre los matorrales, con la poca visibilidad que tenía, intento vislumbrar alguna señal de su amada, pero el árbol en el que se encontrarían obstruía su vista.
Armándose de valor, apresuro el paso para llegar al punto de encuentro.
La rubia miraba con alerta máxima todo a su alrededor, por ello, cuando tuvo visibilidad suficiente, su corazón se paró cuando lo miro.
Su reacción inicial fue tallarse los ojos.
No podía ser real.
Aquello debía ser una alucinación producto del miedo.
Si… eso tenia que ser … ¿¡Verdad!?, ¿¡Cierto!?
Desesperada corrió hasta donde yacía la figura de su amada.
Cuando estuvo frente al cruento espectáculo se llevo una de sus manos a su boca para acallar el desgarrador sollozo que salió de su cuerpo.
-Wednesday – el nombre de la morena salió estrangulado.
Sin repudio a la sangre que manchaba gran parte del lugar, se hinco y movió suavemente a su amada, una vez teniéndola en su regazo lo mejor que pudo – por que no se atrevió a mover la espada – Enid intento de manera infructuosa sacudir y llamar a la morena para que despertara.
-Wedny? Cariño, anda … no me hagas esto – quito unos cuantos cabellos de la frente de la Addams – Wednesday!? – las lagrimas ya manchaban el hermoso rostro de la joven.
Meciendo frenéticamente el cuerpo de Wednesday, Enid se aferro a la chica mientras lloraba, así duro un largo tiempo, hasta que sus brazos se cansaron, las lágrimas se secaron y su alma estaba quebrada.
Sus ojos, que ya no poseían su brillo, observaron fugazmente a su amante, Enid, que no había podido encontrar la razón inicial para tan violento suicido, noto como las manos de su amada sostenían un velo ensangrentado entre sus manos.
La rubia llevo entonces uno de sus brazos a su cabeza, allí, noto que el velo que llevaba no estaba en su lugar, entonces, una historia de lo que pudo haber orillado a Wednesday a darse la muerte apareció.
Su amada debió haber observado al león que ella misma encontró, quizás lo vio con su velo entre sus garras y se formo alguna idea dolorosa y cruenta de muerte …
Creyéndose culpable del espectáculo que encontró y todavía entumecida para sentir nada, Enid dirigió la mirada a la punta afilada de la espada…
Intercambio su mirada entre el mortífero artefacto y su amante fallecida.
Si Wednesday había muerto por su causa …
Si ella había agonizado de pena por ella…
Entonces ella misma no era digna se seguir viva mucho más tiempo que Wednesday.
Si ver muerta a su amada, la había dejado entumecida para sentir nada, Enid no podría imaginar una vida después de esto…
No podría imaginar una vida sin ella.
Por que con Wednesday no solo se había ido su felicidad, no, con la morena se había ido una parte de ella misma.
Una con la que no podría sobrevivir, por que vivir… vivir sin su morena le era imposible.
Con la idea de ser la causa de la muerte de Wednesday, Enid observo embelesada aquella espada.
-Wednes … sin ti … mi amor, te llevas mis ganas de estar viva … mi capacidad de amar se fue contigo…
A su mente, mientras acariciaba el rostro de la pelinegra, le llego una imagen de ella casándose…
Pero no con Wednesday.
Si no con aquel hombre al que había sido prometida unos meses antes.
La imagen la hizo querer vomitar.
Ella no podía, nunca podría …
Se negaba a ser de alguien más.
Se negaba a ser de otra persona que no fuera Wednesday…
-Me niego a casarme con alguien que no seas tú amor mío – le susurro – Nunca podría amar a otra que seas tú …
Con una suave sonrisa llena de tristeza y resolución acerco sus labios a los de Wednesday, dando un fugaz beso.
-Te amare por siempre cariño, solo espera un momento que ya me reuniré contigo.
Entonces, con la mayor delicadeza posible, deposito a su amada en la posición en la que la había encontrado inicialmente, una vez que lo hizo, dejo que la punta de la espada ensangrentada sobresaliera.
Lentamente se posiciono para que su pecho quedara frente al arma, la dulce llave de unión hacia su amante.
-Te amo… - Le susurro.
Cerro los ojos y de un golpe se empalo en la espada.
Su cuerpo cayo sobre el de su amada.
Un segundo flujo abundante de sangre mancho el suelo, ambas sustancias se mezclaron.
Para entonces, las raíces de un pequeño árbol logro absorber parte de la sangre de las jóvenes, haciendo que sus frutos se comenzaran a tintar levemente de rojo…
Dando fin así, a la historia de las dos amantes.
AAA
Al día siguiente, las familias, al notar la desaparición de sus dos hijas las buscaron desesperadamente por el pueblo.
Las dos estirpes rivales se vieron frente a frente, ni los Addams, ni los Sinclair podían creer que estuvieran en la misma situación, por primera vez, las dos familias se miraron con empatía, antes de que cada grupo se devolviera a su hogar desanimados y sobre todo, muy preocupados.
Pubert, el hermano menor del matrimonio Addams que se había unido a la búsqueda de su hermana fue el iluminado por su pensamiento, su familia había buscado a su hermana por todo el lugar, pero ninguno se había atrevido a investigar entre las pertenecías de su hermana a fondo, por lo que se debatió unos segundos sobre si hacerlo o no.
Decidiendo que esto era más importante que un posible enfado de su desaparecida hermana – en caso de que volviera por su propio pie – abrió la puerta de la habitación y comenzó a buscar por todo el lugar.
Pronto, un papel finamente doblado llamo su atención
Querida Familia Addams – se podía leer, estaba escrito con la exquisita caligrafía de su hermana.
El joven con curiosidad abrió el papel, su contenido lo dejo perplejo.
Con la sorpresa y la incredulidad en su rostro corrió en busca de toda la familia … Esto lo debían de saber …
---
Los Sinclair estaban reunidos en su cocina, el semblante de todos era cabizbajo, cada uno en su sumido en su propio mundo interno.
Enid.
Su Enid no estaba por ningún lado que ellos conocían, buscaron en todos los lugares que frecuentaba la chica, más no la encontraban…
Murray, el patriarca, que estaba jugando con su comida fue sacado de sus pensamientos cuando un toque desesperado se oyó en su puerta.
La familia se miró, un rayo de esperanza adorno sus rostros, pronto, el patriarca corrió a la puerta, la sonrisa fugaz se fue de su rostro al mirar a la persona que estaba del otro lado.
Gomez Addams.
Su vecino tenía un semblante apesumbrado.
Perplejo, Murray lo invito a pasar.
---
A Gomez nunca le gusto ser portador de tristes noticias, sin embargo, en cuanto su hijo menor había encontrado la carta que su mayor había escrito supo que no había opción, así que olvidando viejas rencillas y dejando su orgullo de lado, fue a tocar la puerta de sus vecinos.
Una vez que Murray abrió y le invito a pasar, les presento la carta que Wednesday les había dejado.
En ella, se narraba todo su romance con la hija mayor de los Sinclair, su hija había escrito su historia de amor prohibido para sus padres, explicando que había huido por temor a un rechazo de sus sentimientos de amor por la hija de los vecinos rivales.
Una vez que acabaron de leer, los dos patriarcas se miraron a los ojos y con dolor compartido, se entendieron:
Por sus hijas …
Por su amor.
Dejarían todo atrás, lo olvidarían todo, en cambio, unirían fuerzas para buscarlas en los límites del lugar.
Las dos familias se negaban a permitir que sus hijas vagaran solas por un lugar nuevo, no cuando tenían dos familias que las amaban estando en casa.
Murray mando a un mensajero donde la familia Petropolus, el compromiso debía ser cancelado a cualquier costo y mando a una buena parte de sus hombres donde la familia Addams, organizarían una búsqueda en conjunto, lo harían por cielo, mar y tierra de ser necesario …
---
Las malas noticias no demoraron.
Pugsley Addams, junto a Thing y un buen amigo de la familia llamado Lurch hallaron los cuerpos de las jóvenes.
Las dos familias, al enterarse de la triste noticia se consolaron mutuamente, antes de iniciar los preparativos para la trágica pareja.
Gomez y Murray acordaron sepultar juntas a sus hijas, a ningún familiar les pareció mal tal acuerdo.
Así, los Addams y los Sinclair una hermosa tarde, mientras el atardecer se hallaba en su apogeo, sepultaron a sus dos hijas, una tumba a lado de la otra, ya habían vivido el suficiente tiempo separadas, era justo que, en la muerte, tuvieran la oportunidad de estar juntas.
Al terminar, las familias, antes rivales, ahora compañeras de penas se abrazaron, dejando las tontas rivalidades que habían orillado a sus hijas a huir y que las habían guiado a su trágico final…

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