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Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 1 of C.H.
Stats:
Published:
2024-07-31
Completed:
2024-07-31
Words:
13,130
Chapters:
2/2
Kudos:
65
Bookmarks:
8
Hits:
877

C.H. 0.5

Summary:

Joven, coreano y apuesto, Sonny atrae atención no deseada en la cárcel. Cuando su compañero de celda le ofrece protección, Sonny acepta la oferta, aun cuando él no confía en el hombre. Poco sabe él sobre cuánto esto cambiará su vida. Cuando es liberado de la prisión, Sonny se encuentra a sí mismo necesitando y queriendo cosas que no debería desear. Sonny es heterosexual. Él lo és. Él tiene una novia. Lo que pasó en la prisión se quedó en la prisión. O eso Sonny se dice a sí mismo. Hasta que se encuentra con su ex compañero de celda de nuevo. Cristian. El hombre al que odia y anhela.

Chapter 1: Derecho en la prisión

Chapter Text

La madre de Sonny solía decirle que un día su rostro lo metería en problemas. 

Parecía que hoy era el día. 

Manteniendo sus ojos hacia abajo, Sonny siguió al guardia a su celda, sintiéndose incómodo y extraño en su mameluco nuevo. Como un criminal. 

Sonny casi se rió de sí mismo. Él era un criminal ahora, después de haber sido condenado a un año en prisión por conducir bajo influencia y herido a otra persona. Había sido un accidente, pero a nadie le importó. Bueno, a él sí, y a Jisoo, su novia, también lo hizo, y su madre había llorado cuando la sentencia fue leída. 

Sonny tragó, recordando la expresión impactada de su mamá. Ella se veía tan pequeña y vieja de repente, y fue su culpa. Ella siempre se preocupó demasiado por él. 

Empujó el pensamiento lejos, tratando de ignorar a los otros prisioneros golpeando contra las barras y mirando de reojo mientras él pasaba. Ellos gritaban obscenidades que hicieron a su estómago girar en nudos y a la bilis subir a su garganta. 

Esperaba que no fuera obvio lo asustado que estaba. Él no era exactamente delgado y bajo -era más alto que el promedio, y tenía algunos músculos decentes- pero no era tan grande como algunos de esos chicos. Fueron construidos como tanques. La verdad sea dicha, Sonny estaba completamente aterrorizado, y una vez más, quería patearse a sí mismo por emborracharse y terminar en este lío. 

Cuando saliera de aquí, él nunca, nunca, se emborracharía otra vez -si es que saldría de aquí en absoluto. Él estaría compartiendo su celda con alguien que muy probablemente era más fuerte, más duro y más malo que él- con un criminal real. 

El guardia lo empujó dentro de la celda. La puerta se cerró y trabó detrás de él, con un alto y de algún modo indiferente. “Clic” 

Sonny se humedeció los labios, mirando a su compañero de celda. 

El chico estaba tumbado en la litera inferior, sus ojos cerrados, por lo que Sonny tuvo la oportunidad de estudiarlo. Era alto y bien construido. Pelo oscuro y ligeramente rizado, nariz ancha, cejas gruesas, piel naturalmente bronceada. Parecía casi hispano, pero no del todo. Él estaría probablemente alrededor de los veinte, tal vez veinticinco como máximo. 

—¿Has terminado de mirar? —El tipo dijo, sin abrir sus ojos. 

Sonny se estremeció. 

—Um, sí. Lo siento. 

—La litera de arriba es mía. 

Sonny quería preguntar por qué él estaba acostado en su litera entonces, pero tuvo que morderse la lengua. Ser un culo-ingenioso no era probablemente una buena idea. 

—Soy Sonny. 

El chico abrió los ojos. Eran marrón oscuro y extrañamente intensos. Su mirada recorrió a Sonny antes de lamerse los labios. 

—Encantado de conocerte, Sonny. ¿Qué tan bien chupas la polla? 

Sonny se sonrojó, dando un paso atrás. 

—Soy heterosexual. 

El hombre levantó las cejas, mirando vagamente divertido. —Todo el mundo es heterosexual aquí, ojos marrones. 

—¡Tengo una novia! 

El tipo no parecía impresionado. 

—La mayoría de nosotros tenemos esposas y novias de regreso a casa. —Él salió de la litera. Un depredador. Parecía un depredador. 

Con su corazón en la garganta, Sonny dio un paso atrás. 

Pero en lugar de abusar de él, el hombre extendió su mano para un apretón de manos. 

—Soy Cristian. 

Desconcertado, Sonny estrechó la mano con cautela. 

—Probablemente ha sido un largo día para ti, —dijo Cristian—. Ve a dormir. 

Nadie deambula durante la noche. 

—Sí, está bien. —dijo, inmensamente aliviado. El tipo había estado probablemente sólo bromeando cuando dijo eso de chuparle la polla. Por supuesto que estaba bromeando. 

—Yo no voy a joderte esta noche, —dijo Cristian—. Buenas noches. 

Sonny parpadeó. 

—¿Pero qué? ¡No me estarás jodiendo, amigo! —Cristian sonrió. Fue una sorprendentemente bonita sonrisa, sus dientes blancos y parejos. Se acercó más a él hasta que no estaban siquiera a una pulgada de distancia. Sonny tragó, muy consciente de que el hombre era más alto que él y mucho más amplio de hombros. 

—Vamos a cortar por lo sano —dijo Cristian suavemente, mirándolo a los ojos—. Voy a joderte. Va a pasar y es mejor que tú te acostumbres a la idea. Tienes suerte de que estás conmigo. Yo no te voy a lastimar, no te obligaré a tomarme, y te protegeré de los demás, si chupas mi polla bien. Créeme, otros chicos no serían tan agradables como yo. 

—Si no me vas a obligar, no pasará —dijo Sonny, tratando de mantener su voz firme—. Lo siento, pero realmente soy heterosexual. Tengo una novia que amo. 

Por alguna razón, eso hizo que Cristian riera. 

—Tienes suerte de que aquí es aburrido como el infierno y me gusta un buen desafío. 

Antes de que Sonny pudiera decir nada, Cristian se subió a la litera de arriba y al ratito estaba dormido. 

Sonny se quedó inmóvil, mirando a la nada por un largo tiempo. 

Apenas durmió esa noche. 

La mañana siguiente llegó demasiado rápido para su gusto. 

Pero no fue tan malo como él había esperado, y temido. 

El día transcurrió suficientemente normal. Sí, él recibió más miradas lascivas y fue más manoseado de lo que había sido nunca en su vida, pero no fue tan malo. Nadie trató de atacarlo. Nadie intentó... cualquier otra cosa. 

Cuando su día de trabajo había terminado, era la hora de la ducha, algo que había estado temiendo todo el día. 

Una vez en las duchas, Sonny no sabía para que lado girar. Él no quería que otros reclusos comieran con los ojos su polla, pero no quería darle la espalda a nadie, tampoco. Así que se lavó, torpemente cambiando y girando. Había chicos manoseándose entre sí y algunos haciendo más que eso, pero los guardias no parecían interesados en detenerlos, mientras pareciera mayormente consensual. E incluso si no lo era, no parecían demasiado deseosos de hacer nada. Había un tipo grande en la esquina opuesta forzando su polla en la garganta de otro tipo. Sonny intentó duro no mirar en esa dirección. Su corazón latía tan rápido que pensó que iba a vomitar. 

Vio a muchos otros chicos mirándolo con interés, pero nadie intentó nada. Sonny 

sospechó que tenía algo que ver con Cristian, quien se quedó cerca de él, en silencio y con cara de piedra. 

Decidiendo que nadie iba a atacarlo, Sonny se relajó un poco. 

Fue un error. 

A mitad de la ducha, lo sintió: una mano en su culo. 

Sonny se congeló y luego miró a Cristian. 

—Mantén tus manos para ti mismo, —dijo entre dientes. Él sabía mejor que para hacer una escena. 

Sonny podría no saber mucho acerca de la jerarquía en la prisión, pero sabía lo suficiente. Él sabía que Cristian tendría que demostrar quien estaba a cargo aquí si Sonny le hacía parecer débil. 

Cristian lo miró con calma, ojos oscuros ilegibles.

—Tengo que demostrar a todos que eres mío —dijo en voz baja—. Si no lo hago, 

otros chicos tendrán ideas. Tu no quieres eso, ¿verdad? 

Sonny le clavó la mirada, pero por mucho que lo odiaba, el chico tenía razón. Si tuviera que elegir entre ser considerado el juguete de su compañero de celda y ser jodido a repetición, él sabía lo que elegiría. 

Así que no se alejó, dejando a Cristian mantener una mano de propietario en su trasero. Su rostro estaría probablemente de color rojo brillante, era un duro golpe a su masculinidad. Se preguntó si así era cómo las mujeres se sentían cuando los hombres las trataban como objetos. 

Cuando el tiempo de la ducha hubo finalmente terminado, sacó la mano de Cristian fuera, se vistió y se dirigió de nuevo a la celda rápidamente. 

Cristian no regresó de inmediato. 

Cuando lo hizo, Sonny se tensó involuntariamente, apretando el libro que estaba tratando, y fallando de leer. 

—Relajate, Labios Sensuales. —Cristian dijo con un bufido.

—No me llames así. 

—Te llamaré lo que yo quiera. 

Sonny sintió una oleada de rabia impotente, pero no dijo nada. La verdad sea dicha, Cristian le ponía nervioso. Él era diferente de otros internos: tranquilo e intenso de un modo extraño. Él no levantó su voz, no alardeó como otros reclusos hicieron, pero por lo que Sonny había visto ese día, Cristian parecía muy respetado, incluso temido. 

—¿Por qué estás tú aquí? —Preguntó Sonny, incapaz de reprimir su curiosidad. 

—Matar ocho personas en un centro comercial —dijo Cristian, mirándolo a los ojos. 

Sonny parpadeó. 

—Estás bromeando, ¿verdad? 

Cristian hizo un gesto de encogimiento que podría interpretarse en ambos sentidos. Sonny realmente esperaba que él estuviera bromeando. 

—¿Cuántos años tienes? —Cristian dijo de repente, mirándolo. 

—Treinta y dos. 

Cristian lo observó durante unos momentos antes de meterse en su litera. 

Qué tipo extraño. 

 

__________________________________________

 

Los días pasaron, y la vida de la prisión no era nada como Sonny imaginó. Por un lado, era mucho más aburrida de lo que había pensado nunca. No podía hacer nada de lo que quisiera. Todo lo que hacía era controlado y regulado, y estaba comenzando lentamente a volverlo loco. A veces estaba tan aburrido que sentía como si tuviera que hacer algo drástico sólo para escapar de la monotonía. Ahora podía entender por qué había tanta violencia en la cárcel: la gente tenía que entretenerse. Le alteraba y le daba miedo el que estaba empezando a identificarse con esos criminales. 

Los otros reclusos mayormente lo dejaban solo, pero Sonny no se hacía ilusiones sobre eso. Vio las miradas que otros hombres le dieron. Él era coreano, de ojos marrones y demasiado malditamente “bonito” para no llamar la atención. Tanto como él odiaba tener que depender de Cristian, el tipo era lo único que mantenía a otros lejos. Para el final de la segunda semana, Sonny estaba ya tan acostumbrado a la mano de propiedad de Cristian sobre él en las duchas que simplemente la ignoraba. 

Pero a pesar de que él sabía que todo el mundo pensaba que era la puta de Cristian, ser llamado así en su cara era una cosa totalmente diferente. 

—Yo no soy su puta —espetó cuando Emerson, el hombre con el que había formado una amistad tentativa de algún tipo, lo llamó así en tono de broma—. Él no me está jodiendo. 

Emerson le dio una mirada extraña y no dijo nada. 

Sonny no pensó nada de eso hasta que regresó esa noche a su celda y encontró a Cristian esperando por él. Y él estaba enojado como el infierno, sus oscuras cejas dibujadas en una línea, con los labios apretados. 

Cristian estaba sobre él antes de que pudiera parpadear. Él empujó a Sonny contra la pared, presionando su brazo contra su garganta. 

—¿Quieres que te mate? Me hiciste quedar como un jodido mentiroso. ¿Es esa tu gratitud? 

Sonny se humedeció los labios. 

—Lo lamento. No pensé que Emerson le diría a nadie. 

Cristian se burló. 

—Tú eres un bebé tan ingenuo. Nunca confíes en nadie. 

—¿Y debo confiar en ti? 

Cristian sonrió. 

—Tú no deberías confiar en mí, tampoco. —Su sonrisa desapareció tan rápido como apareció. Su rostro era sombrío ahora—. Si las personas te llaman mi puta, tú dices que eres mi puta. ¿Lo tienes? 

—Jódete. —Sonny intentó empujarlo fuera, pero sólo terminó frotándose contra Cristian. 

—Lo haré. —Cristian murmuró en su oído, mordiéndolo.

Sonny se sonrojó. 

—Vete a la mierda. 

—Tú estarás rogándome pronto, —dijo Cristian, presionando cada vez más contra él. Su peso, su fuerza, su olor... Estaba abrumando los sentidos de Sonny en un extraño e inquietante modo. 

—Nunca. 

Cristian se empujó alejándose. Sonny exhaló. 

—Bien. Si tú no quieres mi protección, eres libre de hacer lo que quieras. Voy a dejar que la gente sepa que me importa un carajo si alguien te toca. 

Sonny tragó al recordar las miradas que otros reclusos le dieron en las duchas. Siendo su culo pasado de uno a otro no era su idea de diversión. Podría odiar a Cristian, pero al menos era poco probable que el tipo lo forzara. No porque él fuera tan buen tipo, Cristian era un idiota, pero era un idiota al que le gustaba jugar juegos mentales y que estaba dispuesto a esperar hasta que Sonny le rogara que lo follara. Y ya que nunca iba a pasar, él estaba más seguro con Cristian. Probablemente. 

—Espera, no. 

Cristian no se regodeó, pero Sonny realmente no lo había esperado. 

Cristian solo asintió y dijo: 

—Ahora ve a dormir. 

—Tú no eres mí jefe, —Sonny murmuró, frunciendo el ceño. 

Pero él hizo lo que le dijo. 

 

________________________________________

 

 

La siguiente vez en las duchas, el dedo enjabonado de Cristian se deslizó entre sus nalgas. 

Sonny se congeló. 

—Tu dijiste que no me forzarías, —dijo entre dientes. 

—No lo estoy haciendo y no lo haré, —dijo Cristian, empujando el dedo dentro de él lentamente—. Tengo que tocarte para asegurarnos de que los demás me ven tocándote. Si no lo hago, ellos van a empezar a pensar que tú me has envuelto alrededor de tu dedo meñique. 

Sonny resopló él ni siquiera podía imaginar eso, pero se obligó a relajarse. Cristian estaba en lo cierto, maldito sea. 

El dedo empujó más profundo. No hacía realmente daño, pero se sentía extraño. Muy extraño. 

El dedo salió, luego de nuevo se movió dentro. El rostro de Sonny se volvió caliente. Tenía el dedo de otro hombre en su culo. No podía creer que tenía el dedo de un hombre en su culo. 

El dedo rozó algo dentro de él, y los ojos de Sonny se ampliaron, su boca cayendo abierta mientras un rayo de placer disparó a través de él. 

—Dile hola a tu próstata, —dijo Cristian contra su oreja por detrás, cepillando ese lugar de nuevo. 

—P-para, —Sonny susurró, odiando lo insegura que su voz sonaba. En contra de su voluntad, su polla empezó a endurecerse. 

—Esto es lo único que voy a hacer, —dijo Cristian —. Tu puedes masturbarte. 

—Que te jodan, —Sonny dijo débilmente mientras Cristian movió el dedo dentro y fuera lentamente. Se cuestionó cómo muchas personas estarían viéndolos. Él no miró. 

—Te gusta esto, —dijo Cristian en su oído. 

—No lo hace. 

—Lo hace, —dijo Cristian, frotándole la próstata de nuevo. 

Sonny no pudo contener un gemido. 

—Soy heterosexual. 

—Por supuesto que lo eres. —Cristian empezó a mover el dedo rápidamente—. solo te gusta tener mi dedo en el culo. 

Sonny se mordió el labio para evitarse a sí mismo gemir. 

—No. 

—¿No? Bien. —Cristian le lamió la oreja y sacó el dedo fuera—. Vas a estar rogándome por esto pronto. 

Sonny cerró los ojos. Se sentía extraño. Vacío. 

—Te odio, —dijo, volviendo la cabeza para mirar a Cristian. Trató duro de no mirar la erección de Cristian. 

—Por supuesto que sí, Bonito.

 

__________________________________________

 

 

Al día siguiente, su novia fue a visitarlo. 

Sonny la miró a través del cristal que los separaba y trató de encontrar algo que decir. Jisoo se veía adorable, como de costumbre, su cara en forma de corazón muy bonita y muy femenina. Ella también parecía muy fuera de lugar. 

—¿Cómo... cómo estás? —Dijo al teléfono.

Sonny sonrió con ironía. 

—¿Cómo crees? 

—Tú... te ves bien —dijo Jisoo después de un momento. 

Casi se echó a reír. Si ella sólo supiera. Si ella sólo supiera lo mucho que le hubiera gustado no verse bien. Si hubiera sido feo, nadie le habría regalado una segunda mirada. Si hubiera sido feo, Cristian- Sonny empujó el pensamiento lejos. No; no iba a pensar en ello. No ahora, no con su novia aquí. 

—Gracias, —murmuró, con torpeza—. ¿Cómo va el modelaje? 

—Bien, —respondió Jisoo. 

Un incómodo silencio se extendió entre ellos.

Sonny la miró fijamente, evaluándola. La echaba de menos echaba de menos su vieja vida antes de todo esto. Él la amó. Y sin embargo... Se sentía tan desconectado de ella. Ella pertenecía a otro mundo. Un mundo en el que él era sólo un chico promedio, que no obtenía manoseos públicos y folladas con los dedos de otro hombre. 

Con su rostro caliente, Sonny desvió la mirada y miró hacia abajo. 

—Tú no tienes que visitarme, ya sabes, —él dijo sin mirarla—. Tú no tienes que esperar por mí. Un año es mucho tiempo. 

—¿Tú… tú quieres que te espere? 

Suspirando, Sonny se pasó una mano por la cara. 

—No tengo derecho de pedirte eso. Yo la cagué, ahora estoy pagando por mi estupidez. —Él le dio una sonrisa torcida—. Tú no tienes que esperarme, solamente si tú quieres hacerlo. 

Sus ojos marrones brillaban con lágrimas contenidas. Despacio, ella asintió. 

—Su tiempo se ha terminado, —dijo el guardia, caminando hacia él. 

Sonny colgó y dejó que el guardia lo guiara alejándose, con el corazón pesado. 

Se dijo a sí mismo que era lo mejor. Jisoo no lo habría querido de todos modos si se enteraba lo que había estado sucediendo. 

Era lo mejor.

 

___________________________________________

 

 

Se convirtió en una rutina. Cada vez que estaban en las duchas, Cristian deslizó un dedo en él, y para finales del mes, Sonny estaba tan acostumbrado a ello que el dedo de Cristian no encontró ninguna resistencia. En realidad... él había empezado a sentir como si un dedo no fuera suficiente. Él como que quería más. Y él realmente quería venirse, pero se negó a masturbarse con el dedo de Cristian en él. Se negó a darle a Cristian la satisfacción. 

Sonny lo odiaba. Lo odiaba y odiaba que últimamente había llegado al punto de tenerla medio-dura cuando ellos iban a las duchas. Odiaba que a él se le pusiera dura como piedra al momento en que el dedo de Cristian tocaba el agujero de su culo. Odiaba que él comenzaba a retorcerse en el dedo de Cristian. 

Odiaba que él quería más. 

Sonny estaba tan frustrado sexualmente últimamente que se sentía como para golpear a alguien. Preferiblemente a Cristian. 

Se rompió dos semanas más tarde. 

Estaban en las duchas de nuevo. Sonny tenía la frente apretada contra la pared, mientras que Cristian empujaba su dedo dentro y fuera de su agujero. Era demasiado lento y Sonny no podía soportarlo. Él empujó hacia atrás, gimiendo cuando el dedo de Cristian frotó con fuerza contra su próstata. Personas los estaban mirando, pero Sonny no pudo obligarse a que le importe. Él estaba demasiado ido para que le importara. 

Él gimió cuando Cristian empujó otro resbaladizo dedo dentro y comenzó a follarlo con ellos. Se sintió bien. Tan bien. Sonny cerró los ojos y, envolviendo su mano alrededor de su polla, comenzó a masturbarse. 

Trató de pensar en su novia, pero la gran mano de Cristian acariciando su estómago y culo lo hizo imposible. Tenía los dedos de un hombre en su culo y le encantaba. Pero en ese momento, no le importaba cuan malo y sucio, y gay, era. 

Sonny gimió cuando los dedos de Cristian comenzaron a moverse más rápido. Él quería venirse. Él estaba ardiendo con ello. Acarició su polla, pequeños gemidos escapando de sus labios mientras Cristian torturaba su próstata. Él no era gay. No lo era. Pero Dios, se sentía tan bien. 

Cristian metió un tercer dedo en él, y la quemadura hizo a Sonny gritar y correrse, temblando con todo su cuerpo, sus rodillas apenas sosteniéndolo. 

Cuando Sonny abrió los ojos, la realización de lo que acababa de suceder lo golpeó duro: Se vino con los dedos de Cristian dentro de él. Otro hombre le había hecho acabar. Y todo el mundo lo vio. 

Aturdido, Sonny saltó alejándose de Cristian. Se enjabonó todo, tratando de ignorar los silbidos. 

Se negó a mirar a Cristian. 

 

__________________________________________

 

Ellos no hablaron sobre ello. 

Sonny ignoró a Cristian, y Cristian le dejó ignorarlo. 

La próxima vez que estuvieron en las duchas, Sonny se tensó, esperando que Cristian empujara sus dedos dentro de nuevo, pero no lo hizo. 

Eso desequilibró a Sonny. 

Se dijo a sí mismo que se alegraba, y lo hacía. Ser penetrado con dedos en público iba más allá de lo mortificante. 

Él se alegraba. 

 

___________________________________________

 

 

Algunas semanas pasaron, y todo lo que Cristian hizo fue acariciarlo un poco. A veces, manoseó el culo de Sonny y masajeó su agujero, pero nunca empujó los dedos dentro de nuevo. La peor parte fue, que Sonny todavía tenía una erección, incluso cuando la mano de Cristian apenas tocaba su culo. 

Eso lo confundió y le hizo enojarse consigo mismo. Y le molestaba que Cristian constantemente caminara alrededor sin camisa. Un vanidoso. 

—¿No tienes una camisa? —Sonny rompió una noche. 

Cristian solo lo miró por un largo rato, con los ojos brillantes. 

—Nunca te molestó antes. 

Sonny frunció el ceño. 

La mirada evaluadora que Cristian le dio le hizo sentirse incómodo. 

—¿Qué?, —Dijo Sonny. 

—¿Quieres algo, Sonny? 

Sonny. Su propio nombre sonaba extraño. Cristian generalmente lo llamó algo ridículo, sabiendo lo mucho que le molestaba. 

—No sé lo que quieres decir. —Sonny giró sobre su estómago, decidido a ignorarlo. 

Pero Cristian no le dejó ignorarlo. 

Se tensó cuando sintió a Cristian sentarse en su litera junto a él. 

Una gran mano tocándole el culo. 

—¿Quieres que te toque? —La voz de Cristian era tranquila. 

Sonny se humedeció los labios. 

—No. 

Un dedo se deslizó bajo sus shorts y le acarició entre sus mejillas suavemente. 

—¿Estás seguro de eso? 

—Soy heterosexual. 

—¿Quieres que te toque? —Repitió Cristian, como si no hubiera dicho nada. 

Sonny se mordió el labio y se quedó quieto. 

Probablemente tomándolo como un sí, Cristian empujó sus pantalones hacia abajo. 

Esto no está sucediendo, Sonny se dijo a sí mismo. No podía estar pasando. Él no estaba acostado en una litera de la cárcel mientras que su compañero de celda manoseaba y extendía sus nalgas. 

Estaba realmente sucediendo. 

Sonny mordió el interior de su mejilla cuando el dedo de Cristian rodeó su contraído ano. Luego hubo algo húmedo presionando contra su agujero. Sonny se puso rígido. Una lengua. Cristian estaba lamiendo su agujero. 

Sonrojándose, Sonny susurró: 

—¿Qué estás haciendo? es asqueroso- —Y gay. 

Sonny trató de empujar la cabeza de Cristian lejos de su culo, pero Cristian simplemente agarró sus nalgas con fuerza y, extendiendo sus mejillas, forzó su lengua dentro. 

—¿Estás Loc- mmhm... —las protestas de Sonny se convirtieron en un largo gemido mientras Cristian jodía su agujero con su lengua, profundizando más y más, una y otra vez, hasta que no fue lo suficientemente profundo. Sonny gimió y comenzó a empujarse atrás a la lengua, queriendo más, necesitando más, su agujero palpitando hambrientamente alrededor de la lengua. Él gimió, empujando su culo más alto. Era sucio y obsceno, y tan malo en varios niveles, pero le encantó. Lejanamente, se preguntó qué diría Jisoo si ella lo viera ahora, retorciéndose en la lengua de un tipo como una puta. Se sonrojó ante la idea, pero no podía dejar de hacerlo, así como no podía parar los gemidos necesitados. 

—Por favor. —Él quería venirse. Quería algo más profundo en él. La lengua se 

sentía increíble, pero no era suficiente—. Más. 

De repente, la lengua se había ido. 

Sonny jadeaba pesadamente, frotando su polla con fugas contra el colchón, su agujero palpitante y vacío. Finalmente, dos dedos lubricados empujaron en su agujero, y su culo inmediatamente apretó alrededor de ellos. 

—Tú jodidamente naciste para esto, —dijo Cristian con voz ronca, bombeando los dedos dentro y fuera de él. Sonny gimió mientras que repetidamente rozaron suavemente contra su próstata, demasiado brevemente; él lo quería más fuerte. 

—Más fuerte, —dijo, empujando atrás contra los dedos de Cristian. 

Cristian se rió entre dientes. 

—Te daré mi polla en un momento. 

Los ojos de Sonny se agrandaron. 

—Yo no soy gay. 

Cristian sacó los dedos, y Sonny se quejó, su agujero palpitando convulsivamente. 

Tan vacío. Él nunca pensó que era posible sentirse tan vacío. 

Se retorció, anhelando

Cristian rodeó con sus dedos sobre su agujero. Sonny intentó empalarse a sí mismo en ellos, pero Cristian retiró los dedos, riendo suavemente. Al momento siguiente, Cristian rodó encima de él y Sonny sintió algo resbaladizo y romo tocar su agujero. 

—Esta es mi polla, —dijo Cristian roncamente—. Si tú lo deseas, vas a pedir por ello. No voy a joderte si no quieres pedirlo. 

—Tengo una novia, —susurró Sonny. 

Pero ¿lo hacía? ¿Tenía una novia? 

Cristian chupó su cuello, su aliento caliente contra su piel. 

—No me importa. Tú puedes tener una novia, pero ahora mismo quieres mi polla dentro tuyo. 

La cabeza de la polla acarició su agujero, pero no empujó dentro. Sonny reprimió un gemido. Él lo quería. Él quería una polla dentro suyo. Él lo deseaba tanto que estaba temblando por ello. Quería que Cristian lo jodiera. Él quería abrir sus piernas como una puta y mendigar. Dios, en realidad era la perra de Cristian. ¿Qué le había hecho esta prisión? 

—Te odio, —dijo, con sentimiento. 

—Seguro, —dijo Cristian, colocando besos por todo su cuello y haciendo que su cuello cosquilleara—. Ahora pídelo. 

Sonny negó con la cabeza, pero su cuerpo tenía mente propia y ya estaba empujando contra la polla. Él abrió la boca cuando la cabeza violó su esfínter. No dolió tanto como él esperaba, por lo que empujó de nuevo, gimiendo cuando la polla de Cristian se deslizó todo el camino hasta el fondo. 

—Se suponía que lo pedirías —Cristian dijo entre dientes. 

Sonny sonrió. 

—¿sí? 

—Descarada pequeña mierda, —dijo Cristian entre dientes antes de comenzar a moverse. Él impuso un ritmo rápido, jodiendo en él sin restricciones. 

Sonny cerró los ojos. No podía creer lo bien que se sentía. Él estaba gimiendo y jadeando mientras empujaba contra la polla de su compañero de celda, su propia polla goteando por todo el colchón. 

—Eso es todo, —dijo Cristian contra su oreja, lamiendo y besándola—. Eres mío ahora. Mío. 

Sonny gimió, empujando de nuevo en la polla de Cristian, deseándolo más profundo. 

Sus gruñidos y gemidos hicieron eco en la celda mientras se movían juntos, follando cada vez más rápido. 

Sonny sabía que cualquiera podría verlos, cualquiera podría oírlos, pero el pensamiento lo encendió aún más. 

No le importaba, no ahora. 

Empujando una mano debajo de él, Cristian envolvió la mano alrededor de su pene y comenzó a masturbarlo. Era demasiado de una sola vez y el orgasmo golpeó a Sonny duro. Él se vino con un largo gemido ronco. Lo dejó sin huesos, y él simplemente se quedó quieto mientras Cristian golpeó en él un par de veces más antes de venirse con un gemido. 

Descansaron así por un largo tiempo, todavía respirando con dificultad. Cristian era demasiado pesado, pero Sonny no quería que se moviera. Se sentía bien. Tan bien. Todavía podía sentir a Cristian dentro suyo, pero su esperado enloquecimiento no llegó. Todavía no, al menos. 

Por fin, Cristian salió y se puso de costado, tironeando a Sonny contra su pecho. Probablemente parecía como que estaban haciendo cucharita, pero por supuesto que no lo estaban haciendo. Simplemente la litera era demasiado estrecha. Pero Sonny tuvo que admitir que se sentía bien sentir a alguien tan cerca después de meses de sentirse solo. 

Tal vez estaba hambriento de contacto. 

Tal vez así era como el síndrome de Estocolmo se sentía. 

Puede ser. 

Por ahora, Sonny se negaba a preocuparse. 

Él enterró su rostro en el brazo de Cristian y respiró. 

—¿Todavía heterosexual? —Cristian murmuró a su oído, tironeando de él más apretado contra sí. 

—Síp, —dijo Sonny, cerrando los ojos. 

Pero no lo empujó lejos. 

Él absolutamente lo haría. 

Luego. 

 

Fin de la primera parte.