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Fandom:
Character:
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Language:
Español
Series:
Part 4 of Loonatics
Stats:
Published:
2024-08-20
Updated:
2024-08-20
Words:
3,030
Chapters:
1/2
Kudos:
1
Hits:
19

Perdida

Summary:

La niña se apartó, pero no quiso moverse, siguiendo de pie ahí mirando hacia Lexi.

-nos… ¿volveremos a ver?-

Lexi agrando los ojos, pensó por un momento y sonrió.

Chapter Text

-nena… ¿quién te golpeo? - hablo con dulzura Lexi agachándose a la altura de la pequeña niña humana de aspecto frágil. Con lentitud y con cierto cuidado en su toque, su mano toco la mejilla hinchada con la notoria coloración morada y amarilla del moretón.

La niña simplemente miro aquella coneja rubia con timidez, sus manos se abrían y cerraban, manos ociosas, no sabiendo como interactuar.

Cuando Lexi quiso volver a preguntar, un grito de un hombre la sobresalto, provocando que su pelaje rubio se erizara de punta. En eso la niña se levanto corriendo, siendo tan rápida que no le dio tiempo a Lexi de reaccionar. La coneja solo se quedó ahí de pie en el peldaño de las escaleras viendo a la niña correr hasta perderse por el pasillo.

Lexi no supo que hacer, quedándose incomoda en ese silencio lúgubre.

La chica trago saliva y volvió a retomar camino a su propio departamento que se encontraba un par de pisos más arriba hasta que algo más atrajo su atención.

Ella parpadeo y se agacho, sosteniendo entre sus manos la pequeña muñeca de trapo que la niña dejo olvidada, con trenzas rubias y orejas de conejo largas que le caigan a ambos lados de la cabeza. Lexi acaricio a la muñeca con un suave rose de sus dedos.

Frunció el ceño y volvió a mirar al pasillo, no sabiendo en que dirección había ido a correr aquella niña.

 

 

 

Después de un parde noches, unos pesados golpes en la puerta la despertaron de la cama.

-¡ábreme la puerta! Soy el del alquiler-escucho la voz de un hombre, dejando desorientada a Lexi quien apenas se tambaleaba del sueño, restregándose el rostro entre sus manos, en un intento de espantar el abrazo de Morfeo. Sentada ahí en la improvisaba cama en medio de su única estancia, su sala, Lexi miro de reojo en dirección de reloj de la cocina, mostrando que eran apenas las diez de la noche.

Más golpes en su puerta la hicieron despertar por completo.

-¡denme un segundo!-

Busco a tientas sus pantuflas y camino hacia la puerta. En el momento que su mano toco el seguro de la cadena, ella se detuvo, quedándose ahí inmóvil, un extraño sentimiento floreció en su pecho y decisión mejor mantener la cadena puesta.

La puerta se entre abrió, teniendo solo el marguen que la cadena le permitía abrir, y se asomo para ver al hombre del otro lado. Un humano con notoria calva y de brazos velludos, vistiendo camiseta y pantalones anchos con algunas partes descosidas.

El rostro le era familiar y en pocos segundos Lexi rápido lo reconoció como el hermano del dueño del edificio.

¿Frank era su nombre?

-perdóneme en molestarle señorita, pero vengo a hacer un chequeo de la luz-

Aquello fue extraño, sobre todo en tales altas horas de la noche. Sobre todo, el dueño del alquiler y su esposa no le había dado una notificación sobre la realización de un chequeo.

-ah ¿eres Frankie?-hablo Lexi, ubicando si el nombre era el correcto-¿Frankie Madison?-

-ah, me conoces, soy el hermano de Tory- sonrió el hombre-perdone en molestarla en tan altas horas de la noche, señorita… pero me han informado una queja sobre fallos en la luz que hay en esta área-

Lexi parpadeo, asintiendo y luego sonrió con suavidad.

-ha bueno… no se preocupe, yo no he tenido problemas con la luz, de seguro debe de ser la queja de algún otro de los vecinos-

-¿estas usted segura señorita? Es un chequeo rápido, nada más-

Lexi nada más se le quedo mirando

Realmente eran tan altar horas de la noche…

-comprendo… podría revisar eso mañana-

El hombre insistió, no pareciendo aceptar un no como respuesta.

-me han estado lloviendo quejas y eso en estos momentos estoy libre para realizar las revisiones, será un momento rápido señorita, veo cual es el problema y me iré rápido-

-… son apenas las once de la noche-

Lexi hizo una mueca, un dolor fugaz golpeando el lado frontal de su cabeza. Cerro los ojos y se masajeo la lateral del cráneo.

-estoy muy cansada, prefiero revisar eso en la mañana, señor Madison-

-… de acuerdo, pasare temprano en la mañana, que pase buenas noches señorita-

Ella cerró la puerta y se encamino hacia la cocina, en donde se preparo un té y saco del cajo de la alacena inferior el frasco de pastillas de analgésicos.

Era otro de esos dolores crónicos de dolor de cabeza.

Lexi tuvo que esperar una hora para asegurarse que el dolor se apaciguara y así poder seguir durmiendo en la comodidad de su sofá/cama.

En la mañana ella se aseguro de comunicarse con el dueño del alquiler, no menciono la visita de Frank pero la confirmación de las quejas sobre problemas con la luz fueron confirmada y eso la tranquilizo un poco a la joven chica.

 

 

Pasaron dos meses y ella no volvió a ver a Frank, salvo en pequeñas ocasiones donde se lo encontraba en la tienda de comentables o casualmente en el estacionamiento del edificio, donde lo veía fumando un paquete entero de cigarros.

 

 

 

Alguien tocaba la campanilla de la puerta de entrada, llamando la atención de una coneja adulta, rubia y regordeta, quien hacia su labor en la pequeña jardinera de la cual se encontraba tan orgullosa de dedicarle su tiempo floreciendo hermosas gardenias y lilas.

-en seguida voy- dijo la coneja dejaba de lado las tijeras de podar, pasando a limpiarse las manos con un trapo y lavarse rápidamente las manos en el fregadero. Luego prosiguió en verificar si su pañoleta se encontraba bien ajustada en su cabeza mientras se encaminaba en dirección de la puerta, pensando por unos momentos que era su vecina quien siempre la visitaba cada sábado de la semana como un ritual.

Para su sorpresa, no fue a su vecina. Sino su hija, Lexi.

-¡Lexi! ¡cariño! -dijo Lola abrazando amorosamente a su única hija, y abrazo siendo correspondido con el mismo amor que madre e hija compartían. Al romper el abrazo, Lola observo a su hija de pies a cabeza, la alegría inicial cambia a la preocupación-mírate nada más, amor… que delgada estas ¿has estado comiendo? ¿y estas ojeras bajo tus ojos? No es maquillaje…-

Lexi sonrió, sintiendo el calor de la mano de Lola en su mejilla. Cerro los ojos por unos breves segundos, disfrutando de aquella sensación antes de apartarse.

-estoy bien, mamá… yo… aun sigo en recuperación, es todo-

Lola frunció el ceño. Se hizo a un lado permitiendo a su hija a pasar por la estancia de la casa.

-me preocupas mi amor… ¿Cuánto tiempo a pasado desde que te hiciste esos estudios? -

-un par de meses… pero en serio me encuentro bien, aun he estado yendo a terapia y me darán de alta muy pronto-

-Lexi, estuviste sepultaba bajo esas ruinas… es un milagro que aun te tenga aquí conmigo-

Lexi bajo la mirada al suelo.

Los recuerdos del accidente, el impacto del meteorito.

La imagen de los cuerpos inertes de las porritas y la sangre entre los escombros.

Lexi cerro los ojos y soltó un pesado suspiro. La opresión en su pecho formándose como un nudo doloroso.

-no he faltado a ninguna de mis secciones de terapia mamá-

Mientras su madre preparaba bebidas poniendo calentar agua para el té, Lexi miraba a las fotografías sobre las repitas o colgadas en las paredes de la casa de su infancia. Cada fotografía mostrando una pequeña parte de su vida…

Lola con su esbelta figura de modelo sosteniendo a una pequeña Lexi en sus brazos protagonizaban la mayoría de las fotos. Una Lexi de cinco años saludando a la cámara con un diente caído o corriendo en la playa con un papalote volando en alto. Manos y ropa manchadas de pintura haciendo manualidades artísticas y recitales de baile. Su mirada azul se detuvo en una imagen casi oculta entre las demás, con un ligero desgaste en la imagen se podía apreciar la elegancia de la figura de Lola como bailarina de ballet profesional.

En cada una de ellas, siempre ausente de una figura paterna al cual nunca conoció.

Se aparto de la repisa de recuerdos, mirando en dirección de su madre en la cocina, observándola preparar las tasas y dejándolas en la mesa con sus bases para el calor.

Ella amaba a su madre, la amaba mucho.

Lola sonreía iniciando una animada plática mientras dejaba un recipiente de crema y azúcar en la mesa. Ella comentaba sobre sus reuniones con las vecinas y del grupo que habían formado reuniéndose en las chanchas del parque en donde realizaban yoga.

También comento con mucho entusiasmo como una de las hijas de la vecina estaba esperando un segundo bebé.

Lexi sonrió, escuchando a Lola, degustando del sabor de frutos secos tropicales de su bebida y el reconfortante calor de la tasa en sus manos.

-Marcy aún tiene esperanzas de que él encuentre un trabajo decente y que deje de una vez sus locas ventas de autos ¿pero quien la puede culpar? Su marido es una liebre salvaje-

La mujer guardo unos minutos en silencio notando la tensión en la joven coneja.

-¿ocurre algo cariño? Te ves tensa-

-mami… la razón por mi llegada tan repentina es porque quería contarte algo… es muy importante y… y no creo poder seguir guardándolo por más tiempo esto…-

Lola asintió con lentitud la cabeza. Dejando su tasa en la mesa, observando a su hija con cuidado.

-¿es grave?... ¿Tienes problemas de dinero? –

Lexi se mordisqueo el labio inferior, no atreviéndose a mirar a Lola a los ojos.

-no exactamente… yo, tengo dinero, gano bien como mesera, es solo que…- con gesto decaído y apenado.

Al parecer Lola pareció comprender algo, malinterpretando las acciones de Lexi. Ella agrando los ojos, llevándose una mano a la boca.

-cielo, cariño… ¿estas embarazada? -

Los pelos rubios y blancos de Lexi se erizaron violentamente de golpe siendo tomada desprevenida ante la precipitada conclusión de su madre. La cara de Lexi completamente roja y sus ojos azules abiertos.

-ah ah.. yo ¿Qué?-

Las manos de Lola cubrieron las de Lexi.

-cariño, tranquila, está bien, es un proceso muy normal que pasa toda mujer, no hay porque avergonzase… si necesitas ayuda con el bebé, sabes que puedes contar conmigo-

Pero Lexi no la dejo continuar, negando firme con la cabeza. Apartando sus manos de las de ella.

-no mamá, no estoy embarazada-Lexi soltó un suspiro, su ceño frunciéndose de frustración al no poder encontrar como poder explicarse a si mismo-vine aquí para confesarte algún muy pero muy importante y… y delicado-Lexi se removió incomodo en el asiento, sintiendo la pesades de la mirada de su madre sobre ella-sé que estos últimos meses han sido difíciles, para todos, para mi en especial y para ti… yo estuve sepultada durante días y estuve hospitalizada-

-cariño…-

Lexi finalmente mira a Lola directo a los ojos.

-mamá… nunca te has preguntado como fue que… ¿me recupere tan rápido, mientras que otros no?-

-Lexi-

-estuve en el hospital, pero me recuperé, en cuestión de días-

-porque eres una niña muy fuerte, mi amor-

Lexi negó con la cabeza.

-algo ocurrió, algo cambio dentro de mi, mamá…me siento diferente-y con voz baja susurro-yo debí de haber muerto bajo esa colisión, pero sobreviví-

Lola solo la miro en silencio.

-¿los dolores de cabeza? Se volvieron cada vez más fuertes al paso de las semanas… me recetaron unos analgésicos muy fuertes, al principio creí que era por el traumatismo en mi cabeza, pero… luego comencé a percibir cosas que antes no hacia… cuando dejé de tomar los medicamentos, estos dolores solo… se calmaron y fue ahí donde comencé a entender un poco-

La coneja mayor mira a su hija con suma atención, con sus altas orejas levemente inclinadas hacia adelante, dándole a entender a Lexi que continuara.

-lo que quiero decir es, mamá… que creo que también yo soy una de… una de ellos-

-… ellos…-

-Si…  como ellos-

La mujer guardo en silencio con se ceño fruncido, haciendo desaparecer su alegre rostro, visiblemente en tensión.

-estas… ¿estas segura, cariño?-

Ahí es cuando Lexi decidió probar hacer un movimiento arriesgado.

Lola se estremeció soltando un leve grito repentino, siendo testigo del cambio del color de los ojos azules a verde acompañado de un chispazo de energía saltar de su mirada.

-puedo escuchar a los vecinos del otro lado de la calle discutir sobre divorciarse, un par de casas de aquí, los niños de una familia estas discutiendo sobre quien tiene el mando del control de la consola… también… -Lexi frunce el ceño-hace un momento un auto aparco en el estacionamiento de abajo, creo que son inquilinas de este edificio, son dos mujeres, una de ellas se llama Martha y está hablando sobre productos de bebé para su hija Sofia…-

Lola se levanta y sin decir nada se encamina hacia la ventana cerca de la puerta de entrada, apartó un poco la cortina y ahí, justo en el pasillo divisa a Martha y su hermana Caroline, hablando animadamente.

Lexi suspiro, cerrando los ojos, aclaro su garganta y continuo, haciendo unas imitaciones de las voces que escuchaba con claridad.

-es una lastima que ese chico no quiera hacerse responsable, Sofie es una buena chica… no te preocupes Carol, la niña puede tomar sus clases en casa, ella dispone de una buena beca y puede tomar clases en línea, no es el fin del mundo-

Lola agranda los ojos, escuchando a su hija sin apartar los ojos de sus vecinas.

-ay Carol ¿en dónde dejaste las llaves?... ¿en mi bolso?... ¡no están! ¿no me digas que otra vez los dejaste en el auto … espera, mira, tengo este repuesto… ¿qué estás haciendo?... no pienso volver a bajar, no con este dolor de rodillas que me está matando… no crees que es inapropiado dejar llaves escondidas debajo de las masetas? … no te preocupes, este vecindario es seguro…-

-Lexi….-

La joven coneja dejo de hablar, aun con ese inusual verde en su mirada.

Lola parpadeo, al principio sorprendida por todo, pero luego asustada.

-como… como es que…-

Silencio.

Un largo e incómodo silencio.

Lexi grado saliva, el corazón de Lola palpitaba como loco martillando su sensible y aguda audición. Ella rápido lo comprendió.

Su madre es encontraba asustada.

Asustada de ella.

Se levanto, dejo la tasa en el fregadero y camino con lentitud hacia su mamá.

Madre e hija se observaron mutuamente en silencio.

Lexi tenia miedo de hacer un movimiento incorrecto, todo esto también resultaba ser nuevo para ella y tampoco tenia ni idea de que hacer.

Ella tampoco era ajena a los incidentes que había estado ocurriendo alrededor de la ciudad con respecto a los… a los otros, a los mutantes.

Al dar un paso fuera, Lexi se detuvo cuando Lola rompió el denso silencio.

-envíame un mensaje… cuando llegues-

Su madre aún se veía temerosa de tocarla, pero a pesar de todo ese miedo a lo desconocido, aun se encontraba ese brillo de preocupación de una madre hacia su hija.

-lo hare-

 

 

 

Días después, Lexi volvió a ver a la niña.

Esta vez su rostro se veía bien, ausente de ese feo moretón. El cabello castaño trenzado con listones de colores.

La niña, sentada en las escaleras un par de peldaños cerca del piso de Lexi, miraba en silencio a Lexi con una curiosidad en su rostro.

-ah… hola-

La niña no respondió, pero por supuesto, Lexi tampoco estaba esperando recibir una respuesta. Y ahí fue cuando Lexi notó el aparato en la oreja de la niña.

Era un aparato auricular.

La niña es sorda.

Sus ojos se abrieron ante la compresión de esto

-¡se acabó, Ana! ¡Me llevare a mi hija conmigo! –

Las orejas de Lexi se tensaron, captando la discusión tan cerca de ella pese a que se encontraban tres pisos más debajo de su planta. Ella supo quiénes eran, después de días, había logrado dar con el paradero de la familia de la niña.

Y ciertamente, le disgustaba las acciones inconscientes de su madre, quien llevaba borracha acompañada de otros hombres a su techo.

-¡no puedes llevártela! ¡yo soy su madre!-

-¡eres solo una borracha alcohólica! Esto es el colmo, Ana ¿Quién diablos era ese hombre? ¡Como puedes pensar traer hombres con la niña dentro! -

-¡es mía, Derek! Soy su madre-

-¡has perdido la cabeza!-

Lexi miro a la niña con cierta lastima, esa niña se encontraba en ese piso en una clara muestra de desesperación de huir de los gritos de una familia rota. Lexi se agacho, quedando de cuchillas con los brazos apoyados sobre sus rodillas, sonriendo.

-sabes… me gustan mucho tus trenzas… ¿tu sola las hiciste? -

La niña parpadeo, se toco las puntas de las trenzas antes de volver a mirar a Lexi.

-mi… mi papá las hizo-

-te quedan muy bien, te ves muy bonita-

Los gritos de las discusiones siguieron, siendo Lexi la única en captarlos, pero toda su atención se centro en la niña, conversando con ella. Luego de lo que pareció horas, un hombre se asomo al final del pasillo y al ver la niña, suspiro aliviado.

-Beca, ya es hora de irnos, tus abuelos nos esperan-

La niña dio un salto quedando de pie, pero se volteo sobre sus talones para ver a Lexi, observándolas con sus enormes ojos marrones. Lo siguiente que paso fue que Lexi fue abrazada por la niña, en un abrazo que seguramente era manera de decir adiós.

Una suave sonrisa se dibujo en los labios de Lexi, abrazando con fuerza a la niña.

-cuídate mucho Beca, pórtate bien-

Los ojos de la niña se fijaron en los labios de Lexi, al parecer comprendiendo lo que le estaba diciendo la coneja leyendo sus labios e imitando la misma vocalización.

La niña se apartó, pero no quiso moverse, siguiendo de pie ahí mirando hacia Lexi.

-nos… ¿volveremos a ver?-

Lexi agrando los ojos, pensó por un momento y sonrió. Levanto su mano al frente en un puño con el dedo menique extendido. Beca lo comprendió rápido y enlazo su menique con el de Lexi.

-Promesa-

Y por primera vez desde que conoció a la niña, Lexi vio a Beca sonreír con una gran inocencia infantil, conmoviéndola.

-Promesa-

 

 

 

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