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Ben Diez: C-Alt
Capítulo 1: Y Fueron Diez
Sonó la campana, y un coro de gritos de libertad sacudió cada aula de la escuela de Bellwood.
Las clases al fin habían terminado, y después de una brutal semana de exámenes y una aburrida semana de despedida, el Verano había llegado.
Entre los niños que ahora corrían fuera de sus salones a pesar de las protestas de sus maestros estaba Ben Tennyson.
El niño castaño corría por los pasillos a tal velocidad que casi tropezaba con varios de sus compañeros, cosa que le preocuparía un poco más si dichos compañeros no lo estuvieran siempre molestando por su gusto por el color rosa y su afición por los superhéroes.
De todos modos, no volvería a ver este lúgubre lugar o a esta gente por meses , y ese pensamiento solo sirvió para acelerar a Ben aún más.
Al salir de la puerta principal con una ventaja multimétrica sobre sus compañeros, Ben se sintió tentado a parar y oler el aire fresco del verano mientras el cálido sol le avivaba la piel.
Pero en lugar de eso, Ben escuchó un sonido familiar… y desagradable.
Contra sus primeros instintos, y contra sus deseos de irse de aquí a disfrutar sus vacaciones de una buena vez, Ben decidió seguir el sonido. El sonido de un par de carcajadas malintencionadas.
Al doblar a la izquierda y caminar un rato, las sospechas de Ben fueron confirmadas cuando vio una escena con la que ya estaba muy familiarizado, considerando que él fue el protagonista de esa misma escena en más de una ocasión.
Cash y JT, un par de matones de la escuela tenían arrinconado a un niño gordinflón, riendo mientras lo empujaban fuera de la vista de maestros o adultos.
“Bueno perdedor, ha sido un buen año, ¿no lo crees?” Cash preguntó con una risa mientras JT empujaba al pobre niño. “¿Qué tal si terminamos en buena nota y nos das tu dinero? ¡Como regalo de despedida, prometemos no golpearte esta vez!”
El niño parecía mudo del miedo, recargándose contra el árbol a su espalda en un vano intento de alejarse de Cash y JT, lo cual solo le sacó una cruel carcajada a los muchachos.
“¡Oigan!” Gritó Ben, causando que los matones se voltearan. “¿¡Porque no se meten con alguien de su tamaño, eh!?”
El primero en reconocerlo fue Cash, quien cambió su expresión de confusión a perversa alegría al ver a Ben. “¿Qué? Si tu ni siquiera eres de nuestro tamaño Tennyson!” Se burló, chocando los cinco con JT. “Pero bueno, ya que te ofreces, héroe . Hehehe.”
Ben sintió el nudo en su garganta al ver al par de bribones acercarse a él con sonrisas maliciosas y tronando los nudillos. Sin embargo, Ben no retrocedió.
Si había una cosa que los héroes nunca hacían, era huir.
Así que apretando los puños y tomando un profundo respiro, Ben corrió hacia Cash y JT gritando como un maníaco, listo para terminar el año escolar con una pelea.
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“¡Disfruten su regalo de despedida, perdedores!” JT gritó mientras que Cash se sacudía las manos y veía con satisfacción su trabajo antes de que el dúo se diera la vuelta, riéndose mientras se alejaban.
Decir que Ben estaba decepcionado con el resultado de su intento de ser héroe hubiera sido quedarse corto. Pero por más decepcionado que estuviera, no estaba sorprendido. Esto ya había pasado más de una vez, después de todo.
“Vaya, gracias.” El niño gordinflón sarcásticamente murmuró desde la rama vecina a la de Ben, cruzándose de brazos.
“De nada.” Fue la igualmente sarcástica respuesta que le dió Ben en lo que los dos esperaban a que Cash y JT se alejaran lo suficiente como para que pudieran bajarse del árbol al que habían sido colgados por los calzones en paz.
Una vez abajo y después de sobarse la adolorida ingle, Ben decidió ahorrarse más bochornos y se alejó del niño gordinflón sin más. Ben sollozo levemente, frotándose los ojos para quitarse las lágrimas nacientes antes de partir. No iba a permitir que nadie lo viera así.
Además, con su pequeño desvío probablemente ya iba tarde.
Ben corrió por el césped de la escuela hasta llegar a la rotonda donde los niños se subían a los carros de sus padres. Entre estos carros había un vehículo que sobresalía al instante; Una vieja casa rodante con mucho ‘carácter’, como su dueño lo ponía.
Dicho dueño está parado al pie de la puerta del vehículo con los brazos cruzados, claramente esperando a alguien. Cuando el gran hombre pasó la vista sobre la escuela y vió a Ben, una sonrisa apareció en su rostro.
“Ben!” El hombre saludó con ánimos, alzando el brazo alto sobre su cabeza.
“¡Abuelo Max!” El niño gritó de vuelta, abalanzándose sobre su abuelo para abrazarlo.
El Abuelo soltó una carcajada mientras ponía sus brazos alrededor de su nieto. “¿Listo para un verano de aventuras?”
“¡Claro que sí!”
“Pues apresúrate. Quiero llegar al campamento antes de que anochezca.” El viejo dijo, subiendo a su vehículo y dejándole la puerta abierta a Ben.
Todo el mal ánimo que sentía por el incidente de Cash y JT se había evaporado por completo.
Ben corrió para entrar a la casa rodante tan rápido como pudo. Al ver el pintoresco interior de la casa, dejó sus cosas en el piso y dejó que su entusiasmo tomara control. “¡He estado esperando este momento!”
Sin embargo, algo se movió en el borde de su visión, y por un segundo Ben quería pretender que lo había alucinado. Pero cuando la imagen permaneció en el rabillo de su ojo, el niño se dio cuenta de que esto no era un mal sueño.
“Espera,” El niño registró lo que pasaba, apuntándole a la causante de su penuria. ¿¡Qué hace ella aquí!?” Ben le preguntó casi a gritos a su abuelo antes de voltear a su prima. “¿¡Qué haces aquí!?”
“Tranquilo, tonto. Esta no fue mi idea.” Gwendolyn Tennyson, vestida en su atuendo celeste característico, respondió con el ceño fruncido. “Resulta que alguien convenció a mi madre de que acompañarte a este viaje sería una buena idea.” La niña le lanzó una mirada al Abuelo mientras hablaba, lo cual le dejó en claro la situación a Ben.
“Oh no. Abuelo, dime que no lo hiciste…” El niño prácticamente imploró.
“Pense que les haría bien tenerse de compañía,” Max explicó con tono inocente. Sin embargo, su expresión y tono se volvieron más serios al continuar. “¿Por qué? ¿Acaso hay algún problema?”
Si que lo había. Solo que Ben, y al parecer tampoco Gwen, querían armar problemas con el Abuelo tan temprano en el verano. Así que, resignado y en silencio, Ben se sentó al otro lado de la mesa en donde estaba su prima.
Poco tiempo después, el niño pudo oír y sentir a la casa rodante comenzar a desplazarse, indicando que el Abuelo ya había comenzado a manejar. Pero la vista de dejar atrás a su escuela no le causó a Ben ni remotamente la alegría que originalmente esperaba. “No lo puedo creerlo,” Dijo el niño. “Esperé todo el año escolar para ir a este viaje, y ahora la niñita lo acaba de arruinar.”
“Oye, yo también tenía planeadas mis vacaciones, ¿sabes?” Gwen declaró, frunciendo el ceño a Ben mientras agarraba algo de su mochila. De esta, la niña produjo un calendario con cada fecha marcada de un color, y mientras que ella parecía desplegarlo con orgullo, a Ben la sola vista del objeto le estaba dando nauseas. “Cada actividad está codificada con color para que nunca haga la misma cosa dos días seguidos.” La niña explicó con entusiasmo, cosa que desvaneció cuando guardo el calendario y miro con enojo a Ben. “Y ahora estoy atrapada por casi tres meses con mi primo baboso.”
“Idiota.”
“Tonto.”
Mientras que Ben sostenía con furia la mirada de su prima, escuchó el suspiro de su abuelo a sus espaldas. “Algo me dice que este será un largo verano.”
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Al llegar al campamento justo antes del anochecer tal como quería el Abuelo, Ben se dijo a sí mismo que las cosas no podían empeorar mucho.
Luego, como si para probar lo contrario, el Abuelo llegó a la mesa donde él y Gwen estaban sentados y les presento la cena.
O lo que el Abuelo consideraba la cena: Un tazón azul lleno hasta el desborde de gusanos vivos. “Guzanos Marninados!” El viejo nombró al platillo. “Muy difíciles de encontrar. Estas bellezas se consideran comida delicada en muchos países.” Dijo mientras agarró uno a mano limpia y se lo llevó a la boca.
A Ben le dio reflejo.
“Siiii…” Gwen comenzó, visiblemente asqueada. “Y en otros se consideran asquerosos.”
“Si no les gustan, tengo unas lenguas de cabra en el refrigerador.” El Abuelo ofreció sin perder el ánimo.
“Umm, Abuelo no podemos comer una hamburguesa, o algo así?”
“No Ben,” Abuelo respondió con una sonrisa y tono amigable, como si no estuviera obligando a su nieto a comer gusanos. “Este verano será una aventura para sus paladares. ¡Voy por la lengua!”
Ben tomó la ausencia de su abuelo para hacer algo que nunca creyó que iba a hacer: Pedirle ayuda a su prima. Se deslizó hasta llegar al lado de Gwen y le susurro, “Ey, tengo media bolsa de papas y una barra de chocolate en la mochila, ¿que traes?”
“Pasteles de arroz y dulces.” Respondió, sorpresivamente cooperativa.
“¿Crees que nos durará todo el verano?” Preguntó Ben, aun cuando él mismo sabía la respuesta.
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Había pasado cerca de una hora, y la breve tregua entre los primos ya se había roto.
Ben sacó su consola de juegos y comenzó a jugar a los Sumo-Golpeadores para quitarse su situación actual de la cabeza, aun cuando podía escuchar a su prima tecleando velozmente en su computadora a unos pocos metros de distancia.
Luego oyó los pasos de su abuelo, lo cual le hizo pensar que le venía a traer hígado de vaca o grillos caramelizados como postre. “¿Quien quiere malvaviscos?” Fue la inesperada sugerencia del viejo. Aun así, Ben se rehusó a responder, cosa que el Abuelo tomó para hacer otra sugerencia. “Bueno… ¿Qué tal si contamos historias de terror?” Ofreció con una tonada que hizo a Ben visualizarlo moviendo los dedos y poniendo su cara a contraluz.
Pero Ben ya tenía todo el terror que necesitaba en la vida real. “¿Qué puede ser más terrorífico que pasar todo el verano con tu prima desquiciada?”
Gwen no tardó en contraatacar. “Lo siento abuelo, pero estoy buscando curas en internet para la torpeza extrema. ¡Todavía nada, Ben, pero tenemos esperanzas!”
Eso malhumoró al niño, haciendo que bajara la cabeza y se enfocara en su juego.
“Basta, estamos juntos en esto,” El Abuelo intentó desescalar la situación. “Pueden pasar todo el verano así, o podemos divertirnos. ¿Qué dicen?” Dijo, en son de porra.
“Voto por quedarnos así.” Gwen respondió.
Ben se paró de repente, la paciencia colmada y el cuerpo inquieto. “Voy a ir a caminar. Nos vemos luego, Gwen.” Fue todo lo que dijo, vista al frente todo el tiempo que le tardó dejar atrás a su prima y abuelo.
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Después de andar por minutos sin rumbo, con nada más que los árboles y los sonidos del bosque para hacerle compañía, Ben decidió sacarse un poco de su irritación del pecho. “Oh, hermano, estas serán las peores vacaciones de la historia. Debí haber ido a la escuela de verano.” Se quejó, queriendo a medias sus propias palabras.
Tanto esperar por algo que no tenía manera de cumplir sus expectativas y atrapado con alguien que rayaba en detestar, el entusiasmo de Ben estaba por los suelos. El niño apretaba los puños dentro de sus bolsillos y gruñía entre dientes ante la injusticia del asunto.
Pero entonces algo le llamó la atención.
Ben noto que el oscuro bosque a su alrededor parecía subir en brillo, y luego detectó un sonido similar al estruendo de un cohete espacial que había visto en las noticias.
El niño alzó la cabeza y vio en el cielo estrellado un objeto moviéndose a gran velocidad, dejando un breve rastro de humo detrás de sí. El objeto emitía una intensa luz roja, y parecía volverse más grande mientras se movía.
El asombro dejó paralizado a Ben, quien veía al objeto boquiabierto. “¡Wow, es un meteorito!” Exclamó el muchacho, feliz de al menos poder ver una cosa interesante en sus vacaciones.
Pero el asombro de Ben se transformó en pavor cuando el meteorito cambió repentinamente de curso y aceleró, como si fuera un misil que había encontrado su blanco.
Y ese blanco era el mismo Ben.
El niño pegó un grito y se echó a correr en la otra dirección a toda velocidad mientras que la luz del meteoro se volvía más intensa y un abrasador calor comenzaba a manifestarse.
Ben sintió un impacto a sus espaldas. Casi se quedó sordo del estruendo, y por un terrorífico momento, no tenía idea de que ocurría a su alrededor. La próxima cosa que sabía, Ben estaba tirado en el suelo, dolorido y aturdido. Miró a su alrededor para orientarse y vio que el bosque había cambiado.
Docenas de árboles habían sido derribados, y un enorme cráter había aparecido a unos metros de distancia, como una gran y fresca herida en la tierra. Una luz tenue podía verse desde el corazón del cráter, opacada por el humo que venía de este.
Al levantarse, casi que poseído, Ben se dirigió al cráter, tomando lentos pasos hasta llegar al borde de la hendidura. Se asomó, y a través de la pantalla de humo vió una forma definida de un material metálico. “Parece un satélite, o algo.” Ben dijo en voz alta, inclinándose más al frente.
Ben entonces sintió el suelo colapsar bajo sus pies, y entre gritos y quejas de dolor, el niño terminó en el fondo del cráter junto al extraño satélite. Sobandose la cabeza, Ben jadeó en sorpresa al ver al satélite abrirse con un siseo, revelando su oscuro interior.
Ahí dentro, una luz rosada apareció, iniciando como un débil brillo para volverse en un intenso resplandor que bañaba al cráter entero. Esta bella luz provenía de un objeto que descansaba en el centro del satélite. Una especie de reloj, por lo que Ben podía notar desde donde estaba.
“¿Qué hace un reloj en el espacio?” Se preguntó, curioso.
Llevado por esta curiosidad, sintiendo como si el objeto le estuviera llamando el nombre, Ben alzó la mano izquierda hacia el satélite para tomar al peculiar reloj.
Pero al momento que su mano cruzó el umbral del contenedor, el reloj cobró vida. El dispositivo casi se volvió líquido, saltando y envolviéndose alrededor de la muñeca de Ben.
La sorpresa puso a Ben en shock.“¡Ah! ¡Quitate, quitate, quitate!” El niño gritaba y gritaba, sacudiendo su brazo en un intento de zafarse el reloj. Cuando esto no dio resultado, Ben escaló el cráter y se puso a correr de vuelta al campamento con el corazón latiendo alocadamente. “¡Abuelo!” Pidió auxilio al único adulto que tenía cerca, aun cuando ‘cerca’ significaba al otro lado del bosque.
Ben comenzaba a respirar alteradamente, cosa que emperoro al ver al reloj negro y rosa todavia en su muñeca. Agarró una rama cercana e insertó la punta en el punto donde su piel y el reloj conectaban. Intentó usar la rama de palanca, aplicando toda su fuerza, pero esto solo causó que la rama se rompiera, dejando al reloj intacto e inmovil y un raspón en su muñeca.
Desilusionado, Ben se cayó de rodillas y se puso las manos en la cara. “Como voy a explicarle esto al Abuelo?” Se preguntó. “Oh y apuesto que Gwen va a estar estática de molestarme por esto.” Agregó con molestia al ver al reloj más detenidamente.
Ya un poco más calmado, Ben pudo ver que el reloj, aparte de tener luces y botones rosas que por su cuenta harían que gente como Cash y JT se burlaran de él, tenía un grueso anillo en su centro el cual tenía una imagen de dos corazones opuestos que hacían una figura de reloj de arena.
Suspirando, Ben se puso a analizar el reloj más de cerca, concluyendo que debía de haber algún botón para abrirlo y quitarselo. En lo que le pasaba los dedos, Ben presionó algo que causó que el anillo central se elevara repentinamente. El niño se asustó ante el movimiento, pero fue cautivado al ver los corazones en la cara del anillo comenzar a moverse al ritmo de un pitido, creando un solo corazón mucho más grande, en el centro del cual había una silueta negra. Parecía una especie de humanoide con manos grandes y un cabello extraño.
“Que cosa…” Dijo Ben al ver esto, dejando que el instinto y la curiosidad lo guiaran y poniendo su dedo sobre el anillo. Después de una breve duda, Ben presionó el anillo hasta que regresara a su lugar original.
Hubo un cegador destello de luz rosada y Ben tuvo que cerrar los ojos un momento.
Un sonido como una mezcla entre una botella de soda abriéndose y un silbido le llegó a los oídos, pero cuando Ben abrió los ojos y vio al reloj, nada había pasado. El niño se miró a sí mismo y no noto ninguna diferencia. No se sentía diferente tampoco, lo cual lo llevó a mirar enojado al reloj. “Oh, ¿en serio? Un aparato espacial que solo sirve para crear destellos? ¿Es una broma? Apuesto a que ni siquiera da la…” Ben se detuvo cuando alzó la vista y vio lo que estaba enfrente de él. “...Hora…”
Parada a meros metros de distancia, con ojos cerrados y manos a sus costados, había una criatura hecha de piedra rojiza y lava. Su cuerpo era tal como aparecía en la silueta que Ben había visto en el reloj, humanoide con manos grandes, solo que esta criatura tenía una figura femenina que le recordaba a Ben a su madre. Sin embargo, la cabeza de esta criatura no tenía cabello, sino que estaba cubierta en llamas que parecían subir desde un grueso collar negro que rodeaba la base de su cuello. En este collar había una réplica del símbolo de dos corazones que había en el anillo del reloj.
Pero este detalle no pudo ser remarcado por el ahora mudo Ben Tennyson, porque la mujer llameante abrió los ojos, órbitas sin pupilas tan brillantes como el fuego que cursaba todo su cuerpo. Estos ojos parecieron enfocarse en Ben después de un segundo, y luego…
“¡Hola!” La criatura saludó.
“¡Aaaaahhhh!” Ben gritó a todo pulmón.
“¡Ahhhh!” La mujer ardiente también gritó, solo que ella cortó al grito de Ben al abrazarlo fuertemente. ¿¡Qué pasa, qué pasa!?” La extraña mujer preguntó alterada, girando la cabeza como si estuviera buscando una amenaza.
Ben, quien tenía la cara pegada al pecho de la mujer, trató de hablar. “¿¡Qué qué pasa!? ¡Señora, usted está en llamas!” Ben gritó, empujando con sus brazos para quitarse a la criatura de fuego de encima.
“¡O-Oh! G-Gracias.” La mujer murmuró con una sonrisa.
“¿¡Cómo que gracias!? ¿No te duele?” Ben preguntó, de repente muy consciente del hecho de que él no se había quemado cuando la mujer lo agarró.
“Pues no…” La mujer dijo, mirándose a sí misma y a sus manos. “¿Eso es un problema?” Le preguntó a Ben.
“No… no diría que es un problema…” Ben pensó por un momento, llevándose una mano a la barbilla. “Diría… ¡Diría que es genial!” Concluyó, la idea que estaba formándose en su cabeza haciéndolo sonreír.
“¿Enserio? ¿Crees que soy… genial?” Preguntó la dama en llamas, llevándose las manos a las mejillas.
“¿Señora, usted puede controlar el fuego?” Continuó Ben con ansias.
“Uhhhh, creo que sí.”
“¡A ver! ¡Trata de lanzarle fuego aaaa…” Ben pausó un momento, escaneando sus alrededores por un buen blanco. “¡A esa rama!”
Ben vio a la mujer alzar una ceja y ladear la cabeza, como si no supiera exactamente qué estaba pasando. Sin embargo, ella apuntó un dedo a la rama que había señalado y cerró un ojo.
La luz que salía de las manos de la mujer se intensificó en su dedo, y después de un momento, Ben vio con regocijo como un rayo de fuego salió del dedo de la mujer e impactó contra la rama. Una pequeña explosion despues, la rama era historia.
“¿Así?” Fue la tímida pregunta de la mujer.
“¡Exactamente así!” Animó el niño, a duras penas conteniendo su alegría. “¡Hazlo de nuevo, hazlo de nuevo!”
La mujer le dio una sonrisa a Ben, antes de apuntar a otro árbol con el ceño fruncido, más confiada de sí misma. Ella entonces disparó una bola de fuego, el triple del tamaño de la anterior, la cual partió un árbol a la mitad al impactar.
“¡Eso fue genial !” Ben prácticamente rugió, dando un salto y riéndose al hacerlo. “Rayos señorita, ¿¡quien es y de donde viene para ser tan genial!?”
“Ah… p-pues yo…yo…” La mujer tartamudeaba sonriente, rascándose la mejilla y apartando la mirada de Ben. Pero de repente, su actitud cambió, volviéndose más solemne y su mirada enfocándose en algo muy lejano. “Yo… no lo sé… no sé de dónde vengo…” Ella dijo, mirándose a sí misma con detenimiento. “Ni siquiera sé cual es mi nombre.” Terminó, cabizbaja.
Hubo un momento de silencio, y Ben se puso a pensar. “Wow… ¿sabes lo que eso significa?”
La mujer sacudió lentamente la cabeza.
Lo que Ben dijo a continuación lo dijo con tantos ánimos como para ahogar un concierto en vivo. “¡ERES UNA SUPERHEROÍNA!” Le salió del alma.
La mujer dio un pequeño salto asustadizo ante esto. “¿Eh?”
Ben, mientras tanto, estaba en su propio mundo. “¡Vaya, yo creía que los superhéroes solo existían en las historietas y en la tele! ¡No puedo creer que tengo a una de verdad enfrente! ¡Este va a ser el mejor verano de la historia!”
“¡Espera, espera!” La dama de fuego lo detuvo, moviendo las manos para llamarle la atención. “¿Que es un superhéroe?” Pregunto con cara seria. “¿Y como sabes que yo soy una?”
La blasfemia de que esta mujer no supiera lo que era un superhéroe le pasó por alto a Ben, quien estaba mucho más emocionado por explicarle la situación. “¡Un superhéroe es alguien que ayuda a los demás! ¡Tienen poderes increíbles que usan para hacer el bien, tienen trajes que los hacen ver geniales, tienen historias y trasfondos llenos de misterio y siempre salvan el día!” El niño catalogó. “¡Y tú cumples con todo eso! ¡Y con creces! ¡Tienes que ser un superhéroe!”
La dama de fuego se vio pensativa un momento. “Hmmmm, pues… poderes si tengo… un traje…”
“No tienes, ¡pero aun así te ves genial!”
La cara de la mujer se oscureció un poco y le apartó la mirada a Ben, cosa que confundió un poco al niño. “A-Ah, si. S-Si tu lo dices. Y pues, una historia misteriosa…” Pausó, volviéndose a ver a sí misma, pero con su mirada eventualmente descansando en el reloj de Ben. “Supongo que eso también lo tengo. ¿Pero qué hay de ‘salvar el día’?” Preguntó de repente. “Yo no he salvado a nadie.”
“Claro que lo haz hecho,” Corrigió Ben. “¡Me salvaste a mi del verano más aburrido de todos los tiempos!”
“¡Oh! Pues… de nada.”
“¡Hahaha! ¡Hasta tienes los chistes! ¡Eres el paquete completo!” Se rió Ben, sintiendo una electricidad alucinante correr a lo largo de su cuerpo. “Ahora solo falta una cosa… Se me olvido que los superhéroes tienen una cosa más que los caracteriza.”
“¿Ah sí?”
“Si. Es lo único que te falta. Te falta… un nombre de superhéroe.” Dijo el niño con detenimiento dramático. “Generalmente es algo que demuestra tu carácter o ideales, pero que también está ligado a tus poderes.” Explico, viendo a la mujer oyendo detenidamente mientras se rascaba la cabeza por ideas. “Tu tienes poderes de fuego… así que…”
Hubo una pequeña pausa en donde la llameante criatura veía al muchacho con gran expectación, hasta que esté al fin dijo:
“Heatblast.”
“¿Heatblast?”
“¡Heatblast!” Repitió Ben con energía, los puños en alto. “¿Qué te parece?”
La mujer tarareo, poniendo su mano en su barbilla. “Heatblast…” Entonó lentamente… saboreando el nombre. Llevó la mirada al cielo. “Heatblast.” Dijo con firmeza, de tal forma que a Ben le pareció que hasta la postura de la mujer se solidifico. Ella entonces miró a Ben, asintiendo. “Me gusta.”
“Asombroso.” Pronunció el niño.
Pero algo sacó a Ben del momento. Un olor acre, y un repentino incremento en la temperatura. “Oye, ¿no hueles que algo se quema?” Preguntó, agitando su mano enfrente de su nariz.
“Um, ¿no lo sé? ¿No seré yo?” Dijo Heatblast, alzando un brazo para olerse la axila.
Ben iba a decir algo, pero las palabras se le trabaron en la boca al ver el bosque detrás de Heatblast.
“¡Ah! ¡Incendio, Incendio!” Chilló Ben, apuntando a las grandes llamas que habían aparecido enfrente de ellos. Las llamas amarillas creaban una pared impresionante que bloqueaban el camino devuelta al campamento, y una torre de humo negro surgia hacia los cielos.
“¡Oh diablos!” Heatblast exclamó. “¿¡Qué hacemos!?”
Ben por su lado estaba casi que paralisado ante el fuego. “Ay que mal, definitivamente me van a castigar por esto.”
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Gwen estaba sentada cerca de la fogata, calentando un malvavisco, descansando su cara en la palma de una mano, aburrida. Por más molesto que fuera Ben, al menos él estimulaba las cosas cuando estaba presente.
En su aburrimiento, Gwen comenzó a divagar la mirada alrededor del campamento en busca de algo interesante. Lo encontro cuando al llevar la vista al bosque, vio una enorme torre de humo negro alzarse sobre las copas de los arboles.
Gwen se paró casi en automático, un mal presentimiento apretando el pecho. “Abuelo, ¿qué es eso?” Preguntó la niña al apuntar a la torre.
El anciano se levantó de su asiento al lado de Gwen y miró a donde apuntaba su nieta con expresión seria. “Parece el inicio de un incendio forestal.” Declaró. “Creo que deberíamos irnos del área. Probablemente fue un tonto campista encendiendo una fogata en donde no debia.”
En ese momento, el mal presentimiento de Gwen incrementó cuando recordó algo, o más bien a alguien importante.
“¡Ben!” Ella exclamó, al mismo tiempo que lo hizo el Abuelo.
Gwen vio al adulto tomar cargo de la situación, yendo hacia una caja que había bajado del Camper y extrayendo de ella dos extinguidores. “Llevaremos esto.” Le dijo, dándole uno y corriendo hacia el bosque.
Gwen lo siguió de cerca.
Al cruzar la línea de árboles y correr por minutos sin parar, Gwen vio las llamas arrasando con el bosque. El intenso calor ya estaba haciéndola sudar.
“Hay que dividirnos para intentar contener el daño y encontrar a Ben.” Declaró el abuelo. “Solo no te separes tanto, y aléjate de los árboles más grandes.”
Gwen le asintió al abuelo para despues dar la media vuelta y comenzar a buscar al idiota de su primo.
Tuvo que abrirse el paso con el extinguidor cuando ramas llameantes caían desde el cielo y le bloqueaba su camino, así como evitar secciones del bosque más densas donde el fuego era demasiado intenso. Sin embargo, después de un rato, Gwen oyó una voz familiar a la distancia.
“Ay no, esto sería super cool si no fuera tan poco cool!” Chilló la voz de su primo.
Gwen suspiro al saber que al menos seguía vivo, y con la voz tan fuerte y chillona como siempre. Ella entonces se dirigió a la fuente de la voz tan rápido como pudo. Pero, mientras más se acercaba, más se confundía, ya que podría jurar que había otra voz ahí con Ben.
“Ay no, por favor, ¡No era mi intención! ¡Esto no está pasando!”
La voz era de mujer, pero sonaba extraña. Como si viniera del otro lado de una fragua.
“¿Pero que-?” Cuestionó la niña ante la escena frente a ella.
En un claro en el incendio estaba su primo, Ben Tennyson. Ileso y con una cara que ella esperaría ver en un niño que había hecho algo mal más que en alguien preocupado por morir horriblemente en un incendio. Y hablando de incendios, parecía que un segmento del mismo había cobrado vida, ya que una monstruosa criatura hecha de lava estaba parada a un lado de su Ben.
En su paralítica sorpresa, Gwen le dio tiempo a Ben de enfocarse en ella. “¿Gwen?” La llamó el niño. “¿Eres tú?”
“¿Ella es… tu amiga?” El incendio viviente preguntó al voltearse y ver a Gwen ella misma. Los ojos ardientes de la criatura estaban sesgados con confusión.
Gwen tuvo que gritar para quitarse el shock de encima, lo cual le dejó rienda libre a enojarse . Esto causó que Ben y la criatura dieran un salto hacia atrás.
“Oye Gwen, espera,” Empezo Ben poniendo las manos en alto y avanzando. “Se que ella se ve extraña pero no te-”
Gwen le dio un batazo a la cabeza de la criatura, tirándola al suelo. La criatura emitió un quejido de dolor mientras se trataba de levantar, cosa que Gwen no iba a permitir. La niña tomó el extinguidor y apuntó al monstruo de fuego, rociándola con sus contenidos.
Gwen vio con satisfacción a la criatura desteñir y apagarse, tosiendo. Sin embargo, sus llamas regresaron después de poco con nueva intensidad, y la criatura le lanzó una mirada iracunda.
La niña no se intimidó. “No se lo que seas, ¡pero quédate ahí si sabes lo que es bueno para ti!” Amenazó, apuntando el extinguidor nuevamente.
Gwen estaba lista para arremeter, pero se detuvo cuando a Ben le dio la brillante idea de interponerse en su camino. “¡Oye! ¿¡Qué diablos te pasa!?” Demandó el niño, como si ella no le estuviera salvando la vida. “¡Te dije que no hicieras eso!”
“¡Ben, hazte a un lado! ¡Es un monstruo!” Gritó Gwen.
“¡Oye, no soy un monstruo!” Interrumpió la criatura de fuego. “Me llamo Heatblast, ¡y soy una superheroína!”
Antes de que Gwen pudiera comenzar a debatir la locura que acababa de escuchar, la voz del Abuelo sonó a sus espaldas.
“¡Gwen! ¿¡Estás Bie-” El Abuelo dijo a medias al llegar corriendo, reemplazando su previa duda por una mucho más importante. “¿¡Pero qué sucede!?”
Gwen iba a responder, pero Ben le ganó. “¡Yo iba caminando y derrepente un meteorito cayó del cielo y casi me golpea, pero no era un meteorito sino un satélite que tenia algo como un reloj dentro que saltó y se pego a mi muñeca y cuando quise quitármelo salió un botón que presione y luego apareció Heatblast y me asusté porque creí que era un monstruo pero me di cuenta de que no era un monstruo era una heroína y accidentalmente causamos este incendio porque estábamos descifrando quien era y que podía hacer y pues resulta que tiene poderes de fuego pero no puede apagar las llamas que ella crea una vez que las crea!”
El niño parecía que se iba a desmayar después de tal explicación, tomando bocanadas de aire desesperadamente. Gwen a duras penas pudo entender una palabra de lo que su primo dijo, y aun le echaba el ojo a la tal ‘Heatblast’, pero al alzar la voz el Abuelo, ella se quedó callada.
“Bueno, en otra ocasión,” Suspiro el viejo. “Ahora mismo hay un incendio de qué preocuparnos.”
“¿Qué hacemos?” Preguntó Ben, visiblemente más calmado por alguna razón.
El Abuelo miró a su alrededor, los ojos entrecerrados mientras pensaba. De pronto, se abrieron de lleno, su foco encendido. “Fuego contra fuego.” Dijo como eureka, girando hacia Heatblast. “Tú, crea un nuevo incendio y deja que se queme con el viejo, así los dos se apagaran.”
Gwen vio a Heatblast encogerse un poco ante las órdenes, claramente abrumada. Pero eso fue cuando Ben le tomó la mano, o más bien, de uno de sus grandes dedos. “Oye, tú puedes. Eres una heroína, ¿recuerdas?”
Gwen observó como Heatblast se quedó quieta, mirando a Ben. En ese momento, su carácter se solidificó, y la niña vio como los ojos de la mujer llameante se enfocaban, pasando de Ben al incendio. “Si… quemar cosas, claro que puedo hacerlo.”
“¡Muy bien!” Exclamó Ben, dejando ir la mano a Heatblast para agitar el puño.
Ella entonces asintió, las manos hechas puños como si estuviera lista para pelear, se dio la media vuelta y se lanzó corriendo hacia las profundidades del incendio, atravesando las llamas sin problemas.
“Asombroso…” Murmuró Ben, haciendo que Gwen rodara los ojos.
La repentina caída de una rama llameante saco a todos los presentes de su asombro, y el Abuelo fue el primero en hablar. “Bueno, hay que salir de aquí y tratar de evitar que el fuego principal llegue al campamento.”
“¡No te preocupes Abuelo!” Dijo Ben, poniéndose las manos en la cintura. “Estoy seguro de que Heatblast tendrá todo bajo control.”
“Y hablando de eso,” Continuó el viejo. “Tendremos que tener una seria charla sobre todo esto, Benjamin.”
Gwen hubiera sentido una leve satisfacción al ver a Ben desinflarse al oír su nombre completo, si tan solo ella no estuviera tan confundida y con tanta hambre de respuestas.
Mientras corría a través de un incendio, Gwen se preguntaba cómo era posible que su verano se hubiera descarrilado tanto en un solo día.
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Pasó cerca de media hora desde que Ben había visto a Heatblast entrar al incendio.
Al salir del bosque, Ben vió como una nueva torre de humo ahora oscurecía el cielo, indicando que Heatblast había hecho lo que el Abuelo le pidió. Poco después, tal como dijo el viejo, el calor seco en el aire se redujo, y la intensa luz proveniente del incendio disminuyó, marcando el final de ambas calamidades.
Poco después de eso, Ben vio una figura resplandeciente emerger del ahora ceniciento bosque, y no pudo contener la alegría.
“¡Heatblast!” Llamó, corriendo hacia ella. “¡Lo lograste!”
“Si, supongo que sí lo hice…” Dijo la mujer, mirando sobre su hombro a su trabajo. “Huh… nada mal para mi primera vez siendo una heroína, eh B-”
La mujer no pudo terminar, ya que Ben la había abrazado fuertemente de la cintura. “¡Eso fue increíble! ¡Contigo este va a ser el mejor verano de la historia! Tenemos que hacer eso otra vez, ¡eso fue lo más bárbaro que he visto en mi vida! Tal vez podemos descubrir si tienes otros poderes, y-”
“¡Ben!”
El niño se detuvo al oír la voz de su abuelo, quien estaba sentado junto a Gwen alrededor de una fogata, malvaviscos a la mano.
“Tenemos que hablar, ¿recuerdas?” Le recordó el anciano. “Y además, creo que estas incomodandola un poco.”
Ben puso cara de confundido. Alzó la cabeza para ver la cara de Heatblast, solo para ver que la mujer estaba viendo decididamente a un lado y que se veía tiesa de pies a cabeza. Esto solo sirvió para confundir más a Ben. Él abrazaba a su madre y tías así y nunca les molestaba. Pero suponía que Heatblast era una ‘extraña’ todavía y recordó que su madre le enseñó que los abrazos no eran para extraños.
“Bueno.” Cedió el niño, dejando ir a Heatblast para unirse a su abuelo en la fogata.
Ben se sentó en un tronco derribado al lado opuesto del Abuelo, y Heatblast se sentó justo al lado de él. Ben esperó en silencio a que la mirada severa de su abuelo se suavizara y comenzara a hablar.
Esto pasó después de un suspiro y de que le lanzara un malvavisco que atrapar, a él, y sorprendentemente a Heatblast también. El niño sonrió ante esto, llevándose el dulce a la boca, y notando que Heatblast hizo lo mismo, aunque solo después de que lo hiciera él.
“Okay,” Comenzó el abuelo. “Entonces dijiste que esta cosa, este reloj , saltó y se adhirió a tu muñeca, y que… Heatblast , apareció después de que presionaste un botón, no?”
“Si, ¡y-y esta vez no fue mi culpa! ¡En serio!” Juró rápidamente Ben.
“Tiene razón, no fue su culpa.” Lo respaldo Heatblast.
“No te preocupes, te creo.” Aseguró el Abuelo.
El buen ánimo de Ben al oír la aceptación de su Abuelo decayó cuando Gwen decidió que este era el momento para alzar la voz. “¿Y ahora el monstruo de fuego se va a quedar con nosotros?”
“¡Oye! ¡Ella no es un monstruo!” Le gritó Ben.
“¿A si? ¿Entonces que es, idiota?”
“Una alien.” Dijo el Abuelo de repente, voz firme.
Todo mundo se calló ante esto, todos los ojos puestos sobre el Abuelo. Cuando el anciano continuó, la seguridad en su voz se esfumó. “Erm, es que… mírala ,” Dijo, gestionando hacia Heatblast. “¿Qué más podría ser?”
“Wow, una alienígena.” Dijo Ben, estrellas en los ojos al dirigirle la mirada a Heatblast. “¿Oíste? ¡Eres del espacio! ¡Eso va a hacer una historia de origen genial!”
“Hmm, pues es bueno saber al menos de donde vengo…” Dijo Heatblast, rascándose la barbilla. “Pero, ¿no que el espacio es enorme? ¿Cómo sabremos de qué parte vengo?”
“No te preocupes. Resolveremos todo esto juntos.” Prometió el Abuelo a Heatblast, aun cuando le dirigió la mirada a Ben.
Pero entonces, un sonido extraño comenzó a chirriar en los oídos de Ben, algo como una cuenta regresiva digitalizada la cual parecía venir desde Heatblast.
Al voltear a ver a la mujer llameante, Ben notó que el símbolo en su collar parpadeaba de rojo al compás de la cuenta regresiva. La mujer vio esto y luego a Ben en lo que la cuenta acelera, solo para que llegara a su fin en un destello de luz rojiza que le picó los ojos al niño.
Después de frotarse los ojos para poder abrirlos nuevamente, Ben vio que Heatblast había desaparecido, y que sus familiares se veían igual de sorprendidos que él. “Ey, ¿a dónde se fue?”
El niño giró la cabeza en todas direcciones, buscando cualquier rastro de la chica de fuego, pero no encontró ninguno. Fue entonces que miró a su reloj, el lugar del que había salido en primer lugar. Al acercarse para verlo, Ben notó que cada luz y botón que previamente eran rosas, ahora estaban rojos. Era el mismo tono rojo que el de un celular apunto de acabarse la batería.
Estaba apunto de mover el anillo o presionar botones para ver si surtía algún efecto o si podía llamar a Heatblast otra vez, pero el Abuelo habló primero. “Creo que es mejor que no le muevas nada hasta que sepamos lo que es exactamente.” Advirtió. “Voy a investigar el lugar de impacto para ver si hay pistas. Ustedes quédense aquí mientras tanto y no muevas el reloj hasta que regrese.” Dijo, tomando una linterna y dirigiéndose hacia el bosque, tomando el mismo camino que Ben había tomado cuando se había ido hace un rato.
Ben estuvo quieto, tal como le pidió su abuelo… hasta el momento que vio la silueta del viejo y la luz de su linterna desaparecer en el grosor del bosque. Ahí fue donde se paró de golpe e inmediatamente se puso a inspeccionar el reloj.
“Oye, el Abuelo dijo que no usaras eso hasta que volviera.”
“Si… ¿y?”
“¿Te le caíste a tu mama de bebe?” Preguntó Gwen de una forma que sonaba casi genuina.
“Oh, ¡por favor!” Exclamó Ben, soltando el reloj. “No puedes decirme que esto no te intriga el saber que es esta cosa.”
“Ni en lo más mínimo.” Declaró la niña, como si fuera algo digno de aplaudir.
“¿Estás segura que somos parientes?” Preguntó Ben, ahora él también en tono de duda genuina. Sin embargo, el niño sacudió la cabeza y le alzó el reloj a la cara a su prima. “Escucha. Heatblast es una principiante, ¡pero claramente tiene potencial! Si puedo descifrar cómo funciona esta cosa, ¡creo que puedo usarla para ayudar a la gente! Digo, realmente ayudarlos, no solo empeorar las cosas.” Agregó al final, recordando su intento de heroísmo en la escuela. El niño regresó a manosear el reloj después de esto.
Gwen se relajó un poco ante sus palabras, inclinándose hacia el frente. “Bueno… Entonces cómo se sintió poder convocar a una alien de fuego, eh? ¿Cómo supiste que no te iba a hacer daño?”
“No lo sé. Al inicio me asuste porque no tenía idea de que estaba pasando, pero me di cuenta de que ella realmente no era mala persona.”
Al pronunciar la última palabra, Ben sintió al reloj moverse bajo su mano. Volteó a ver para darse cuenta de que el anillo había subido nuevamente, y que el característico color rosa había regresado. Luego vio la secuencia de los corazones repetirse, y cuando el gran corazón regresó a la pantalla del anillo, Ben pudo ver otra vez la silueta de Heatblast.
“Ah, creo que ya recuerdo que hice para activarlo.” Concluyó el muchacho, moviendo la mano al anillo y, dejando que la curiosidad lo guiará, dándole vuelta. Fue recompensado con el descubrimiento de que el borde del anillo era una especie de dial, el cual al girar, cambiaba la silueta dentro del corazón.
Ben se maravillo al ver ni más ni menos que diez siluetas diferentes, contando la de Heatblast. La idea de que este reloj podría contener hasta diez heroínas diferentes casi pone al niño en éxtasis.
Se decidió en una silueta de una criatura cuadrúpeda que estaba en una pose genial, como a medio rugido. Y aunque a Ben le agradó mucho Heatblast, su curiosidad por ver a las otras heroínas le terminó ganando. “Veamos qué más puede hacer esta cosa.” Dijo el niño con una sonrisa mientras acercaba la mano al anillo.
“Yo no lo haría.” Comentó Gwen.
“Claro que tu no lo harías.” Respondió el chico, rodando los ojos ante la aburrida absurdez de su propia prima.
Sin más, Ben presiona el anillo, y tal como la vez pasada, un destello de luz rosa salió del reloj, el cual cegó momentáneamente a Ben. Cuando el niño abrió los ojos para ver que había aparecido, en el lugar de Heatblast había una mujer completamente diferente.
Era alta, y debajo de un traje negro con rallas blancas que le cubria todo el torso, Ben podia ver que ella era más corpulenta y tonificada que muchos hombres que había visto. Tenía un largo y espeso cabello naranja que salía a mechones en todas direcciones y que le llegaba hasta la cintura, además de taparle los ojos. Pero lo más peculiar de esta mujer eran sus extremidades, las cuales tenían un grueso pelo naranja que cubría casi por completo la bronceada piel de la mujer, además de terminar en patas que se asemejan a las de leones, con enormes garras negras en cada dedo.
La mujer estuvo estática un momento, para después olfatear el aire como un sabueso. Al hacer esto, la mujer sonrió, y Ben pudo ver los afilados colmillos en su boca.
Un segundo después, la mujer se lanzó hacia Ben y por un instante el niño se sintió como gacela en documental, en especial con el gritó que lanzó Gwen cuando pasó. Pero cuando Ben sintió los brazos de la mujer rodearlo y alzarlo del piso, junto a cosquillas generadas por el alocado pelo de la señora, Ben comenzó a reírse al darse cuenta de que estaba siendo abrazado.
Los cariños comenzaron a subir en energía mientras más se reía Ben. La mujer saltaba y giraba con el niño en brazos, llegando casi por encima del techo del Camper.
El niño reía y reía mientras la mujer lo tomaba de los brazos y daba vueltas como un carrusel, acoplándose cuando Ben le pedía que fuera más y más rápido. Luego, en el auge de un giro lo lanzó al aire y al caer Ben se encontró montado en la espalda de la energética dama, mareado pero regocijado y con risas escurriéndose de su boca al cerrar los brazos alrededor del cuello de la pelinaranja.
Aqui, Ben pudo notar la hombrera de metal negro que la mujer llevava puesta. En esta hombrera, estaba el mismo símbolo que había tenido Heatblast en su collar, un detalle que le pareció peculiar, pero que no pudo profundizar gracias a su prima.
“Augh, esa cosa huele peor que tu, Ben,” Se quejó Gwen. “Ponle un collar antipulgas y comprale unas mentas a tu amiga, ¿quieres?”
La mujer resopló ante el comentario, poniéndose en cuatro patas. Ben entonces vio cómo ella empezó a lanzarle tierra a Gwen con las zancas, como un perro. Esto causó que la niña se quejara y tratará de bloquear la tierra, y que Ben comenzara a carcajearse.
Poco después, Ben se tuvo que agarrar fuerte y enterrar la cabeza en el largo pelo de la mujer, ya que esta se había echado a andar en cuatro patas a tal velocidad que Ben podía sentir el viento y a duras penas pudo oír las indignadas quejas y amenazas de su prima.
“¡Esto es lo máximo!” Declaró el niño al abrir los ojos y ver por sí mismo como estaba yendo su inesperada, pero muy bienvenida excursión.
La mujer saltaba entre las ramas y los troncos con agilidad y fluidez que excedía a cualquier atleta que Ben hubiera visto. Por más humana que pareciera sin contar sus extremidades, esta chica definitivamente también era una alienígena.
Se habían adentrado al bosque en su aventura, y aunque Ben no tenía idea de a donde lo estaba llevando, la emoción que le causaban los saltos y columpios alocados de la dama, los cuales lo hacían sentir como si estuviera en una montaña rusa, al fin le dieron a entender lo que la gente se refería con ‘lo importante es el viaje, no el destino’.
Pero entonces, Ben luego sintió a la mujer detenerse.
“Eh, ¿Qué pasa?” Preguntó al oír como la pelinaranja comenzó a olfatear el aire. Después de hacer esto, la mujer comenzó a gruñir, profundo e imponente, sacando los colmillos. “¿Hay algo m-huaaahh!”
La pregunta de Ben se descarriló en un grito cuando la mujer saltó abruptamente. Sin embargo, su duda fue respondida en la forma de una explosion que engulló la mitad del árbol en el que ellos habían estado.
Este desconcertante ciclo se repitió tres veces antes de que Ben se sintiera cómodo abriendo los ojos y alzando la cabeza del pelo de la ágil dama. Agarrado fuerte, Ben miró hacia atrás para ver que los había atacado.
Al ponerle los ojos encima a su perseguidor, Ben solo podía describirlo como un platillo volador rojo con pistolas láser, las cuales estaban abriendo fuego sobre ellos.
“¿¡Eso es un robot!?” Exclamó antes de que la mujer se columpiara de una rama de árbol para evitar un disparo.
El movimiento terminó por catapultar a la ágil dama y a Ben por encima de los árboles, y muy por encima del robot asesino. Al caer, la mujer lo hizo con las garras de fuera y con un rugido.
Ben vio como la pelinaranja se abalanzó sobre el robot y comenzó a desgarrarlo como si estuviera hecho de cartón barato. Las garras de la mujer cortaban el metal del platillo y ella le arrancaba las extremidades con facilidad.
Después de dejar humeante y abollado al robot, la feroz mujer saltó de nuevo, aterrizando en el piso de tal forma que Ben pudo ver cómo el robot se estrellaba contra una colina cercana, explotando.
“Wow… parece que también existen los robots asesinos.”
El impacto de la situación se suavizó cuando Ben sintió a la mujer regresar a su juguetona actitud como si nada, dando círculos rápidos para animar al muchacho. “Hahaha, solo que no tengo nada de que temerles contigo aquí, ¿cierto?”
“¡Ben!” Una voz familiar sonó de la nada, oyéndose distante. “¿¡Ben, en dónde estás!?”
Ben gruñó de molestia, bajándose a regañadientes de la espalda de la pelinaranja, cosa que le causó un triste gemido a ella. “Bueno, parece que ya llego la aguafiestas.” Murmuró al ver acercarse a su prima.
“¡Oye, oí eso!” Dijo Gwen, poniéndose las manos en las caderas. “¿Y qué diablos pasó? ¿Por qué oí explosiones? ¿Acaso tu nueva amiga tiene mocos explosivos o algo?”
“No, solo es asombrosa y le pateó el trasero a un robot.” Presumió por parte de la mujer, que sonreía y asentía detrás de él.
“A-ha…”
“Hablando de eso, ¡tú también necesitas un nombre!” Recordó el muchacho, girando hacia la feroz mujer. “Si eres como Heatblast, creo que tu tampoco recuerdas cómo te llamas, ¿Cierto?”
La mujer sacudió la cabeza lentamente.
“Bueno, en ese caso… creo que te llamarás…” Pausó. “¡Bestia!” Declaro, alzando un brazo y sonriendo al ver a la mujer asentir energéticamente, despeinandose aún más de lo que ya estaba.
Bestia entonces abrazó a Ben nuevamente, levantandolo del piso y haciéndole cosquillas cuando los mechones de su cabello le rozaron la nariz.
“¿Bestia? ¿En serio?” Preguntó Gwen con brazos cruzados. “¿No te parece que ella es demasiado… mansa, para un nombre así?”
“¿Mansa? ¿Estas bromeando?”
El niño estaba a punto de respaldar la ferocidad de su nueva amiga, pero le llamó la atención el hecho de que Bestia había dejado de abrazarlo, dejándolo nuevamente en el piso. Ben vio como la pelinaranja se puso a olfatear el aire de nuevo.
Entonces, Bestia dobló las piernas para impulsarse a dar un enorme salto.
Antes de que Ben pudiera alzar la cabeza, Bestia ya había bajado con un fuerte estrépito, y con un robot asesino idéntico al anterior debajo de ella.
Con el robot en el piso, la gruñente Bestia tomó lo que parecía la cabeza del constructo en una mano y comenzó a tirar. El metal protestó con un chirrido, pero ni un segundo después, Bestia había decapitado al patético robot, dejando los cables que hacían de cuello colgando y chispeando. Bestia entonces se giró a Ben con una sonrisa que hubiera sido adorable, si no fuera por los afilados colmillos de la dama.
Ben tomó el momento para volver a ver a su ahora silenciosa prima y decirle: “Conque muy mansa , ¿Ey?”
Gwen solo pudo resoplar ante esto.
Pero fue entonces que un pitido familiar empezó a chillar, y Ben notó el símbolo en la hombrera de Bestia comenzar a parpadea para la aparente sorpresa de la mujer. Poco después, Bestia desapareció con un destello de luz roja, tal como lo había hecho Heatblast.
“Aww… siempre es justo cuando empiezan a agradarme…” Se quejó Ben suavemente, bajando la vista al ahora rojo reloj.
“Yo diría que siempre desaparecen en el momento indicado,” Opinó Gwen, cruzándose de brazos y mirando a Ben con una mueca de soberbia. “Porque ahora te toca explicarle al abuelo porque lo desobedeciste.”
Ben sintió una sacudida pasarle por el cuerpo. “Oh… cierto…”
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Ben tenía los ojos cerrados y la cabeza baja mientras el Abuelo lo regañaba.
“Me preocupaba que te volvieras popular con esa cosa en la muñeca. Por eso te pedí que no jugaras con ella hasta que supiéramos qué demonios es.”
“Lo siento, Abuelo,” Ofreció el niño, diciendo en serio al ver la expresión decepcionada del viejo. “¡P-Pero al menos descifré como funciona!” Agregó, en son de justificación, mostrándole el reloj al Abuelo. “Solo tienes que presionar este botón, entonces sube el anillo. Luego giras el dial para seleccionar a la que quieres, presionas el anillo, y luego, BAM!” Exclamó, haciendo que el Abuelo alzara una ceja y Gwen diera un salto. “¡Puedo convocar a una de esas asombrosas alienígenas!”
“Oh, muy bien,” Inició Gwen. “Y como le haces para que no desaparezcan esas asombrosas alienígenas ?”
Aunque el niño quería refutar el tono de burla de la pregunta, debía aceptar la realidad. “Bueno… todavía no he descubierto eso.”
Ben cambió el enfoque de su prima a su abuelo, y lo vio con una mano en la barbilla, pensante. Tenía el ceño fruncido y la mirada distante, pero el inicio de una sonrisa apareció en su rostro. “Bueno, con un aparato tan poderoso como ese fijado a tu muñeca… supongo que deberías aprender a dominarlo rápido.”
Le tomó a Ben un segundo procesar lo que había dicho su abuelo, pero al final de ese segundo, la alegría lo dominó. “¡Muy bien!” Exclamó el niño, saltando de su asiento de la emoción.
Pero entonces, algo irrumpió en la conversación; Una voz distorsionada por el filtro de la radio del Abuelo. “ ¡Auxilio, auxilio! ¡Ayudenos porfavor! ” La voz suplicó. “ Estamos siendo atacados por- se que no van a creerme- por un robot gigante ! ”
Ben conectó los puntos rápido. “Han de ser de los mismos que me atacaron en el bosque. Deben estar buscando el reloj.” Dijo, bajando la vista al dispositivo. “Esa gente está en problemas por mi culpa… ¡Tenemos que ayudarlos!”
El Abuelo lo vio con una expresión furtiva la cual Ben no pudo descifrar.
“¿Ah sí?” Alzó la voz Gwen al pararse. “Y tu que vas a hacer tu solo, Tennyson?”
Ben miró al reloj. Sonrió. “No voy a estar solo.”
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Después de que el Abuelo manejara a las afueras del campamento de donde venía el ataque, Ben y su familia bajaron de la casa rodante y corrieron hacia la cima de una colina que pasaba por alto el lugar.
Desde su elevada posición, Ben podía ver los estragos.
Carros y edificios de guardabosques en llamas, cráteres y quemaduras en la tierra, gente corriendo y gritando, intentando alejarse del origen de toda esa destrucción: Un enorme robot rojo, alzado por tres piernas el cual disparaba lasers desde sus manos con garras de metal.
“¿A cual heroína vas a llamar esta vez?” Preguntó el Abuelo con urgencia.
“Sea la que sea, hazlo rápido, tonto. Esa cosa puede lastimar a alguien.”
Ben no necesitaba un recordatorio. Ya con el anillo arriba, Ben movió el dial hasta que vio una silueta con espinas y una apariencia robusta, alguien que a Ben le daba pinta de ser un buen peleador.
El niño presionó el anillo y, después del destello, vio a su nueva campeona.
Ella tenia un traje blanco y negro similar al de Bestia. Tenía un cinto y pantalones de camuflaje blancos que terminaban en unas gruesas botas de combate y tenía el símbolo de corazones a un lado del pecho. Esta mujer parecía estar hecha de gemas preciosas. Su piel tenía un aspecto brilloso y sus extremidades eran angulares como las caras de un…
“Diamante.” Susurró Ben, el nombre de su nueva heroína llegandole en automático.
La mujer abrio los ojos de golpe, revelandolos de color rosa puro. “¿Quien me llamó así?” Pregunto, viendo a Ben.
“Amm,” Le dio un leve pánico al niño. Esta dama se veía más… ruda, que las anteriores. “Fui yo… ¿no te gusta?”
La mujer entrecerró los ojos y estuvo callada un segundo. “Si me gusta.” Declaró a secas. “¿Pero qué demonios está pasando aquí? ¿Y qué diablos es todo ese ruido?” Inquirió con fuerza, moviendo la cabeza en dirección al campamento atacado.
Ben se encogió un poco ante la actitud mordaz de la nueva heroína. “Escucha, necesitamos tu ayuda,” Suplicó el niño, reclamando la atención de Diamante. “Ese robot está atacando a gente inocente y creo que quiere atacarme para robarse este reloj-” Le mostró el aparato. “-Nosotros no podemos hacer mucho, pero tu-”
“Espera.” Ordenó Diamante, levantando una mano a Ben e inclinándose para quedar ojo-a-ojo. “¿Dijiste que esa cosa quiere lastimarte?”
“Uhhh, pues sí, eso creo.”
Diamante entrecerró los ojos y se levantó para lanzarle una mirada fulminante al robot gigante. Ella entonces comenzó a alejarse, dándole la espalda a Ben y dirigiéndose al campamento. Uno de sus brazos se transformó en una dentada espada de cristal, dejando boquiabierto a Ben. “Ustedes vayan a ayudar a la gente. Yo me encargo del grandote.”
Sin más, Diamante comenzó a correr directamente hacia el robot.
Hubo un breve silencio en la ausencia de Diamante, el cual fue roto por el Abuelo. “Vaya, supongo que es del tipo de chica que se hace cargo .”
Sin más tiempo que gastar, los Tennyson corrieron hacia el campamento tan rápido como pudieron. Mientras más cercanas se volvían las explosiones y los sonidos de gritos, Ben se armaba de valor. Porque lejos en frente suyo estaba una heroína de verdad y no había manera en el mundo de que él se acobardara ahora.
Porque si había una cosa que los héroes nunca hacían, era huir.
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Al adentrarse más al estacionamiento del campamento, Ben vio cómo la gente corría despavorida en un intento de alejarse del robot que se acercaba. También veía a gente tropezada, o que intentaban esconderse debajo de carros, tapándose los oídos ante las sonoras explosiones que causaba el robot.
Algo que también le llamó la atención en el caos, fue que había un hombre todavía dentro de su carro. “¡Ayuda, auxilio!” Un hombre gritaba, golpeando el vidrio de su ventana. “¡El seguro se daño, ¡No puedo salir! ¡Auxilio!”
“Yo iré a ayudar a ese sujeto,” El Abuelo declaró, girando hacia Ben. “Tu y tu prima intenten recoger a los rezagados y saquenlos del campamento. Diganles que huyan hacia el bosque.”
“¡Entendido!” Dijeron Ben y Gwen al unísono.
Los primos entonces se adentraron en busca de gente que ayudar. Ben vio a un par de camperos en apuros, una mujer escondida debajo de un auto, y un hombre tirado en el suelo, posiblemente desmayado.
“¡Gwen! Tu ve a llevarte a la mujer, ¡yo veré si puedo levantar a ese sujeto!”
Su prima, para su sorpresa, no le dio batalla y corrió directamente hacia la temerosa mujer.
Ben por su lado, corrió hacia el sujeto y se puso de rodillas ante él. El hombre estaba espalda arriba, por lo cual Ben tuvo que usar toda su fuerza para voltearlo y poder verle la cara.
“¡Oye viejo! ¿¡Estás bien!?” Ben preguntó, tomando al hombre de sus hombros y sacudiéndolo en un intento de despertarlo.
El hombre abrió los ojos, recuperando la conciencia. Pero antes de que Ben pudiera suspirar, los ojos del hombre se enfocaron en algo detrás de Ben, y se llenaron de terror.
El hombre gritó y se tiró a Ben de encima en un intento de escapar.
“¡Ey!” Se quejó el niño al intentar pararse, solo para congelarse al oír un ruido detrás de sí.
Ben se volteó para ver la figura del robot cerniéndose sobre él. Los ojos del robot, que se veían como réplicas de vidrio de los ojos de una mosca, estaban enfocados en él. O más bien, en su muñeca.
El robot entonces movio un brazo, y Ben vio como el punto negro en el centro del barril del cañon que ahora le apuntaba comenzaba a brillar de blanco.
Pero de repente, una ráfaga de cristales afilados se incrustaron en el brazo del robot, y un sonido como un motor apagándose salió del arma.
“¡Oye, imbécil!” Rugió una fuerte voz, causando que el robot moviera la vista.
Ben también volteo para ver a Diamante parada en lo abierto, mirando al enorme constructo con un brazo lleno de púas cristalinas apuntándole. “Si quieres molestar a alguien, ¡atacame!” Le dijo, golpeándose en el pecho. Ben tuvo que suprimir la necesidad de echar una porra.
El robot accedió, apuntando el cañón de su otra mano a Diamante y disparando un rayo que impactó a sus pies. La explosion resultante mandó volando a la mujer cristalina a caer sobre un camión cercano. El robot arremetió disparando un segundo rayo hacia el camión, haciendo que este detonará con Diamante dentro.
“¡Oh no! ¡Diamante!” Ben gritó.
Pero entonces, de los escombros del camión, una espada cristalina emergió, cortando el chamuscado metal como si fuera papel. De la cortada se levantó Diamante, y para el alivio de Ben, la mujer se veía totalmente ilesa.
La heroína entonces salió de los escombros y comenzó a caminar hacia el robot, su espada volviéndose más dentada y afilada con cada paso. Ben entonces vio a Diamante saltar hacia el robot, blandiendo su espada-brazo para tratar de cortarle una pierna.
Sin embargo, el robot dio un gran salto, girando sus piernas como hélices de un helicóptero para suspenderse en el aire un momento y dispararle a Diamante, aturdiéndola antes de caer encima de ella.
Ben iba a llamar a la heroína otra vez a puro instinto de preocupación, pero cuando el humo bajó y Ben pudo ver a Diamante de nuevo, el notó que su expresión era más de molestia que de dolor, aún estando debajo del robot. Un destello peculiar pasaba por los ojos rosas de la dama que le dio un leve escalofrío a Ben.
Diamante entonces encajó uno de sus brazos en el cuerpo del robot, haciendo que este se alzara y bajara un brazo para tomar a Diamante y arrancarsela. El robot entonces disparó su cañón con Diamante en mano, mandando a la heroína a volar de nuevo.
Pero la heroína cayó de pie, y no tardó ni un segundo en abalanzarse hacia el robot de nuevo, disparando fragmentos de cristal desde sus manos en lo que se le acercaba.
En lo que el combate continuaba, los ataques del robot se desviaban cuando Diamante esquivaba, aunque Ben a veces notaba que Diamante se quedaba extrañamente quieta y dejaba que los láseres le dieran de lleno, aunque no parecían tener ningún efecto en ella.
Uno de estos láseres pasó por encima de Ben y a sus espaldas. El niño siguió el camino del proyectil para ver a donde había dado.
Fue entonces que vio a Gwen.
No tenía idea de que hacía su prima ahí, o que había estado pasando. Solo sabía que ella estaba justo en el lugar correcto para ser aplastada por el tronco de un árbol.
Gwen se quedó paralizada, viendo con grandes ojos como el tronco caía hacia ella.
Ben se movió en automático.
El niño corrió hacia su prima, lanzándose hacia ella y tacleandola fuera del camino del árbol justo antes de que el gran tronco cayera sobre ellos.
Después de esto, el niño vio a su aturdida prima y preguntó, “¿Estás bien?”
Gwen asintió en silencio, afortunadamente ilesa.
La preocupación de Ben fue redirigida cuando los sonidos de la pelea detrás de él llegaron a una extraña pausa. El niño se levantó y giró para ver al robot- golpeado y chispeante- y a Diamante parados a extremos opuestos de un claro en el campo de batalla.
Diamante tenía el ceño fruncido, y había retractado sus armas cristalinas devuelta a manos. Parecía disgustada con algo.
“Llevo toda esta pelea dejando que me golpearas, y a duras penas he sentido algo. ¡Eres lamentable!” Se burló del robot, ese leve brillo en sus ojos incrementando. Ella entonces abrió los brazos y sacó el pecho. “Es hora de terminar con esto, ¡así que dame con tu mejor golpe, imbécil!”
El desafío de la heroína le causó preocupación a Ben. Aun si después de todo lo que había pasado, ella no tenía un solo raspón encima.
El robot por su lado, parecía feliz de obedecer. Le apuntó su cañón a Diamante y abrió fuego a un torrente de energía más brillante e intenso que cualquiera que había disparado hasta ese momento, acompañado de un estridente zumbido.
Ben entonces vio a Diamante alzar los brazos y bloquear el láser a mano limpia.
La mujer emitió un gruñido de esfuerzo mientras que el láser la empujaba. Pero en un punto, Ben vio como ella dejó de retroceder, como si se hubiera anclado al piso.
“A ver si aguantas lo que llevas, tecno-fenómeno.” Murmuró la heroína.
Las manos de Diamante entonces cambiaron de forma y Ben vió como el láser del robot rebotó de ellas como si fueran un espejo. Diamante entonces movió las manos y el rayo redirigido se movió repentinamente, pasando por el robot.
Momentos después el rayo se cortó.
Ben vio con asombro como el torso del robot gigante se deslizó a lo largo de un corte diagonal que había aparecido en su cuerpo, cayendo al suelo con un estruendo, seguido por una explosión.
El brillo de está sirvió de contraluz para la silueta de Diamante, quien se había dado la vuelta para mirar a Ben, accidentalmente creando en los ojos del muchacho una imagen de portada de historieta en la vida real.
“¡Oh sí! ¡Pero qué bárbaro!” Dijo Ben en un alarido. “¡Eres lo máximo, Diamante!
La mujer abrió grandes los ojos y sacudió la cabeza, apuntando a algo detrás de Ben.
El niño confundido pero obediente, miró detrás de sí y vió a lo que la heroína se refería. Aparte de ver a Gwen con la mano sobre la cara, Ben vio que había muchos espectadores presentes, muchos de los cuales miraban a Ben con cejas alzadas.
“Um… Quiero decir, ¡como te llames!” Corrigió el muchacho apresuradamente.
“Bien hecho, tonto,” Dijo Gwen a modo de burla antes de tomarle el brazo. “¡Ahora salgamos de aquí antes de que te expongas!”
Sin mucha razón para llevarle la contraria, Ben le hizo caso a su prima, dejándose llevar por ella fuera del campamento hasta llegar al bosque y lejos de ojos fisgones.
“Voy a ir a buscar al abuelo,” Le dijo Gwen al dejarlo ir. “Tú puedes llegar al Camper solo, ¿verdad?”
“Claro que puedo, no tengo cinco años.” Respondió Ben. “Además, quiero esperar a Diamante.”
La explicación pareció bastarle a su prima, quien solo asintió y comenzó a alejarse de Ben a trote. Solo que antes de que desapareciera entre los árboles, la niña pausó, dándose la vuelta. “Y bueno… gracias… por lo del árbol.”
Ben tuvo que dedicar un momento a procesar lo que había pasado. “Um… No lo menciones.”
“No te preocupes,” Respondió Gwen, poniendose una sonrisa burlona. “No lo haré más.”
Con eso, la niña resumió su caminata, dejando a Ben a solas en el bosque.
Antes de que pudiera pensar en lo que había dicho su prima, Ben escuchó una rama romperse detrás de él. Giró rápidamente, creyendo que podría ser otro robot. Pero al darse cuenta de quién era, el muchacho se relajó al instante.
“Oh, Diamante, eres tú.” Suspiro el niño, acercándose a la cristalina mujer. Tuvo un instinto de abrazarla, pero al ver como Diamante lo veía con cara seria, el niño optó por quedarse a una distancia respetuosa. “Estuviste increíble,” Alabó Ben, mirando arriba para poder verla bien. “Fuiste una heroína de verdad.”
“No fui la única,” Declaró Diamante, haciendo que Ben entrará en silencio. “Te vi. Entraste a una situación peligrosa sin dudarlo. Salvaste a ese hombre y a tu prima. Tu también eres un héroe.” Lo dijo como si estuviera diciendo un hecho, no halagando a Ben.
Diamante entonces le puso la mano en la cabeza, despeinandolo. “No estuviste mal, chico. Nada mal.” Dijo la mujer, su voz más suave de lo que Ben la había oído antes
Poco después, comenzó la cuenta regresiva que Ben ya había comenzado a detestar. Pero antes de que Diamante desapareciera en luz roja, Ben pudo haber jurado que la vio sonreír.
Una vez solo, Ben se quedó quieto por un segundo, las palabras de Diamante dando vueltas en su cabeza. El niño entonces miró a su reloj, y un sentimiento que no supo nombrar revoloteó en su corazón.
Fuera lo que fuera, casi le saca lágrimas al muchacho.
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“¿Dónde rayos está Ben? ¡Se supone que tenía que ayudarnos a empacar y no lo he visto desde el desayuno!” Gwen preguntó con enojo mientras que apilaba las sillas retráctiles como le había dicho el Abuelo.
“Tal vez le dio algo. Mi cocina puede ser ruda en estómagos inadaptados.” Sugirió el abuelo.
Antes de que pudiera decir que la comida del abuelo era ruda, punto , Gwen vio algo en el horizonte. Un rastro de polvo que parecía acercarse a gran velocidad, el cual venía acompañado de un sonido que se volvía más y más fuerte mientras se acercaba.
Cuando el rastro llegó a la casa rodante, este se dispersó dentro de poco, revelando a los causantes.
Riéndose a carcajadas, estaba Ben montado en los hombros de una de sus nuevas amigas, una mujer cuya anatomía le recordaba a Gwen a un velociraptor- cosa que ella se guardó en el momento- de complexión atlética y piel azul, que tenía unas extrañas bolas negras en los pies.
La tal XLR8, como le había puesto Ben, quien también se estaba riendo. “Oh, amigo ¿Acaso les viste la cara? ¡Hahaha!”
“¡Claro que sí! ¡Estuvo genial!” Dijo el niño mientras se bajaba de su amiga, deslizándose por su espalda y su larga cola hasta llegar al piso. “Perdon por desaparecer”
“¿Y adónde fuiste? Si es que puedo saber.” Pregunto Gwen con ojos entrecerrados.
“Ummmm,” Entonó el niño mientras que la cola de XLR8 se movía de lado a lado y la chica silbaba y veía al cielo. “Digamos que… tenía un par de cosas que arreglar antes de iniciar las vacaciones.” Dijo ambiguamente, dejando a Gwen muy insatisfecha.
“Oigan, ¡miren esto!” Llamó la reptiliana mujer de repente, desviando la atención antes de que Gwen pudiera presionar a su primo.
Un segundo despues, Gwen vio un rastro azul y negro moverse a su alrededor a tal velocidad que creo una rafaga de viento que le despeino el cabello. Entre quejas y confusión, Gwen abrió los ojos para poder regañar a la criatura, pero se quedó sin palabras al ver sus alrededores.
Todo lo que tenían que empacar había desaparecido. La niña en leve pánico corrió a ver el interior del camper y vio todo ya adentro y ordenado.
“Nada mal, ¿eh?” Presumió XLR8, quien tenía las manos en las caderas y una gran y santurrona sonrisa en la cara.
“¡Nada mal es quedarse corto!” Grito Ben saltando para darle las cinco. “Creo que este será el mejor verano de mi vida.”
“Creo que tienes razón.” Acordó el Abuelo, sonriente.
Gwen por su lado, estaba muy en desacuerdo.
Atrapada con su primo demente, su abuelo demente y ahora tambien atrapada con un elenco de chicas alienigenas dementes, la niña no podia ver la luz al final del tunel. Habría que perseverar y tratar de sacar cual provecho pudiera por los largos meses que la esperaban.
“Debí haber ido a la escuela de verano.”
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El mundo tenía un color amarillento desde el interior del tanque.
Las burbujas que subían por el fluido que lo embalsamaba distorsionaba aún más su visión, al punto que a duras penas podía ver al robot navegador enfrente de él.
“Los drones fueron destruidos señor.” Dijo el constructo con monotonía. “Sus señales se detuvieron dentro de horas de llegar al planeta y las transmisiones que pudimos rescatar muestran que fueron atacados por las criaturas del reloj.”
Sus cuerdas vocales estaban dañadas por la explosion, tal como el resto de su cuerpo, y él no supo si el dolor que sentía venía del daño que había sufrido o de los pequeños robots araña que intentan repararlo.
Sin embargo, su furia lo obligó a hablar. “Manda otra oleada al planeta… No permitiré que esta ofensa pase sin castigo…”
“Mi protocolo me indica que debo aconsejar contra eso, señor.” La insolente máquina respondió. “La nave está a la deriva a más de uno punto cuatro millones de kilómetros del planeta. Todos los sistemas están redirigiendo energía a su cápsula de soporte vital. Mandar más ataques al planeta gastaría recursos y podría llevar a-”
“No me importa…” Dijo, rabia absoluta pasando por sus venas ante el sonido débil de su propia voz. “No permitiré que un asqueroso terrícola deshaga todo lo que he hecho con ese inmundo aparato…”
“...Quien sea que esté ocultando al Chaquetrix de mi… terminará con su cabeza cercenada en mi pared de trofeos…”
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NOTAS DEL AUTOR
Bueno, eso fue el primer capítulo. ¡Espero que les haya gustado!
Ahora, antes de continuar, puede que haya dudas acerca de esta historia, asi que aqui estan los puntos principales:
- La historia se llama C-Alt, porque aunque toma el concepto principal del Chaquetrix; El que las aliens sean entidades separadas a Ben, así como unos otros elementos del “Lore Chaquetrix”, la historia no se apegará religiosamente ni a dicho lore, ni al lore original de la serie. Como todos sabemos, hay muchas inconsistencias y/o cabos sueltos en la historia original de Ben10, en especial entre una serie a otra (todo el cagadero con Kevin, por ejemplo) y quiero intentar hacer algo un poco diferente. De ahí el nombre: C-Alt, o Chaquetrix-Alternativo.
- Nada de cochinadas con Ben pequeñeno, no quiero ir a la cárcel. Si llego hasta Alien Force (en donde ajustare el TimeSkip para que Ben quede de 18), ahí vemos.
- Pero, es posible que las cosas se pongan “pesadas” de vez en cuando (Más violentas, todavía sin cochinadas).
- Las chicas todas van a tener personalidades y diseños diferentes. Me inspiré un poco en como se muestran en la serie original, pero para todos los efectos, ellas son personajes ‘originales’.
- Desde ahorita les aviso, van a haber varios episodios que van a ser:
- Alterados significativamente
- Cambiados de lugar en la cronología
- Reemplazados tal cual
¿A qué se debe esto? A que la trama ahora esencialmente tiene 10 (y pronto más) personajes nuevos con sus propias personalidades, metas y arcos de desarrollo que tengo que atender, y esto conlleva muchas ramificaciones. Por ejemplo, uno de mis episodios favoritos “El Juego Termino” no podría pasar en el contexto de C-Alt, porque Ultra-T- quién es clave en el episodio original- es su propio personaje aquí, y- sin spoilers- digamos que ella no haría lo que Ben hace en ese episodio. Así mismo, episodios que o son puro relleno y no llevan a nada (“Visitando a los Viejos”) o que solo son “What If’s…” interesantes pero sin relevancia de trama (“Gwen 10”), también serán reemplazados a favor de episodios ‘nuevos’ que puedo usar para desarrollar mejor a las chicas y/o darle seguimiento a la trama. Así que disculpas de antemano si me sudó sin saber a su episodio favorito.
Con eso dicho, creo que verán que las primeras dos temporadas están *casi* iguales que sus contrapartes originales, y que la movedera de cosas empieza en la Tres, y se agravia en la Cuatro.
- Tengo a Alien Force y las subsecuentes series en mente. Si bien no hago promesas de seguir la historia hasta llegar a Omniverse, puedo decir que me interesa la idea de seguir si hay suficiente entusiasmo. Y pues fuera de que venga Trix a decirme que valgo v***a, me gustaría hacer al menos la primera serie entera.
- Y pues finalmente, con lo de los nombres. Si, voy a cambiar algunos a sus versiones en inglés. No todos, pero algunos. ¿Cómo decido cuál cambiar? Pues mi proceso es; Si es suficientemente bueno para un X-Men, se queda.
Con todo eso, los dejo.
Siéntanse bienvenidos a dejar reseñas/comentarios y los veo en la próxima.
