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El Pequeño Zerg Fantasma

Summary:

Tetsuya nunca pensó que al defender a sus amigas de unos tipos molestos terminará con su vida y lo hiciera transmigrar al mundo de los zerg.

En este mundo se convirtió en un escaso y precioso macho zerg, ahora que ha alcanzado la mayoría de edad tiene que cumplir con su obligación de casarse con hembras zerg y empezar a tener muchos huevos (hijos).

Entonces decidió buscar a su futura esposa, pero se dio cuenta que al cruzar trajo consigo su poca presencia volviéndolo así "invisible" a simple vista de los zerg.

Tetsuya: Nunca pensé que encontrar una esposa sería tan difícil. (· _ · )ヾ

Sus seis prometidas: "..."

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-Los personajes de Kuroko no Basket no me pertenecen, le pertenecen a Tadatoshi Fujimaki-

Chapter 1: CAPÍTULO 1: Saliendo (al parecer) de un huevo en un desconocido nuevo mundo…

Notes:

Hola, me di cuenta que no subí bien el capítulo jajaj pido perdón.

Esta historia esta publicada en Ao3 y Wattpad.

Muchas gracias por sus kudos los tqm <3

Chapter Text

Ring, ring, ring.

 

Sonó su alarma con el ritmo predeterminado que tenía su celular, avisando que debía de despertarse.

 

Con un perezoso bostezo se levantó de su cama, dirigiéndose automáticamente al baño para tomarse una ducha. Al sentir el agua tibia caer en su cuerpo, eliminó la somnolencia que todavía le quedaba. Terminando de lavarse y secarse, vio por su ventana el clima soleado de aquel día, por lo que decidió vestirse con ropa fresca de verano.

 

El sonido persistente de la alarma resonaba en la habitación, recordándole que en todo este tiempo se olvidó de apagar su alarma. Vaya, al parecer se le iba a hacer un poco tarde para su desayuno con Momoi y Riko, con lo que procedió a cepillarse los dientes para luego salir corriendo de su casa.

 

Corría hacia la estación de metro y, gracias a su "invisibilidad" (que realmente el término correcto para llamarlo sería poca presencia), no tuvo ningún problema en pasar entre todas las personas que se dirigen al metro. 

 

Llegando al punto de encuentro, se detuvo para apoyar sus manos en sus rodillas, recuperando el aliento mientras pensaba que debía de aumentar un poco más su ejercicio de ahora en adelante.

 

Habiendo recuperado el aliento, empezó a buscar entre la multitud el característico cabello rosa de Momoi, pero antes de poder encontrarla, escuchó a unas señoras cuchichear: —Oh, mira a esas pobres chicas, a pesar de que se negaron, esos tipos siguen insistiendo.

 

—¡Cierto! Creo que lo mejor sería llamar a la policía.

 

Curioso, dirigió su mirada al lugar en el que las señoras miraban "disimuladamente"; reconociendo inmediatamente a las dos chicas, salió disparado al auxilio de sus amigas.

 

Llegando rápidamente para interponerse entre ellos, habló con calma: —Te dijeron que no, así que vete, por favor, y déjanos en paz.

 

Hubo un breve momento de silencio para después escuchar un: "Mierda, ¿de dónde rayos salió este tipo?"

 

Acostumbrado a que las personas digan algo similar cada vez que "aparece fantasmalmente", volteó para confirmar el estado de sus amigas. —Momoi-san, Riko-senpai, ¿se encuentran…?

 

Pero antes de terminar de hablar, fue interrumpido por el repentino abrazo de la pelirrosa que de inmediato acurrucaba coquetamente en su pecho y con agravio llamaba su nombre. Detrás de ellos, Riko rodó los ojos divertida para luego decir: —Llegas tarde, Kuroko.

 

—Lo siento, lo compensaré comprando los postres.

 

—Tetsu-kuuun, eres mi héroe.

 

Cuando Tetsuya iba a responder, alguien lo tomó del cuello de su camisa, volteándolo para gritarle directamente en la cara. —Maldito, ¿te crees mejor que nosotros?

 

Limpiándose la saliva que le escupieron a la cara, tranquilamente dijo: —Cualquiera sería mejor que la basura.

 

La “basura” frente a él rechinó los dientes tan fuerte que los que estaban más cerca (que de por sí ya tenían una sonrisa burlona) lo escucharon y se rieron fuertemente, algunos de ellos tapándose la boca para disimular.

 

Con gran vergüenza, al ser humillado frente a mucha gente por un chico mucho más pequeño y débil que él, se enojó tanto que, sin pensarlo dos veces, lanzó a Tetsuya hacia las vías del tren.

 

Mientras Tetsuya caía, parecía ver todo a su alrededor en cámara lenta: el rostro de incredulidad de los transeúntes, sin poder creer que alguien se atrevería a hacer aquello frente a tanta gente; el tipo que lo lanzó, mirándolo con mofa mientras policías llegaban a arrestarlo y sus amigas tratando de agarrarlo desesperadamente sin tener éxito.

 

Trató de levantarse, pero un dolor agudo en su tobillo lo hizo consciente del impacto de la caída. Sonó el silbato del tren para avisar de su llegada a la estación. Con gran desesperación trató de levantarse, pero siempre terminaba cayendo. Con impotencia vio cómo la luz de los faros del tren se volvía más intensa conforme se acercaba, cegando completamente su vista, pero al final todo se oscureció, siendo lo último que escuchó los llamados desgarradores de sus amigas. 

 

 

Con una extraña somnolencia que era muy parecida a cuando estás reposando en una bañera con agua caliente después de un día difícil, Tetsuya abrió sus ojos perezosamente, dándole la bienvenida a la completa oscuridad.

 

¿Dónde es que se encontraba para que no pudiera distinguir nada de su alrededor? Levantó su mano para poder ubicarse mejor, encontrando de manera casi inmediata una pared frente a él. Inspeccionado en el limitado espacio en el que estaba, parecía que estaba rodeado de forma circular por paredes que, mientras tanteaba con diversos golpes, se dio cuenta de que en algunas partes se agrietaban, como si estuviera dentro de un huevo.

 

¿Dentro de un huevo? Es impresionante a qué conjeturas uno puede llegar estando encerrado solo en un espacio limitado. Pero si realmente su suposición era correcta, eso no significa que si rompe las "paredes", podrá salir de aquí. 

 

Sin nada que perder (y sin nada más que hacer), busca una zona de la posible pared del huevo (¿cascarón?) que sea débil para golpear y salir de aquí.

 

Golpe, golpe, golpe.

 

Un poco de descanso para reponer energías.

 

Golpe, golpe, golpe.

 

Oh no, en algún momento se quedó dormido, pero no importa; podemos seguir.

 

Golpe, golpe, golpe.

 

Pero claramente Tetsuya había subestimado el arduo trabajo que era salir del cascarón. No sabía cuánto tiempo había pasado tratando de romper el cascarón, pero creía que llevaba días en esto; no sabía si era porque era muy duro el cascarón o simplemente él era realmente débil.

 

Con las esperanzas ya muy bajas, siguió tratando hasta que de repente se escuchó un fuerte crujido de la pared. La luz tenue se colaba por las rendijas de la cáscara, dándole la suficiente esperanza como energía para golpear con todas sus fuerzas; de un instante a otro el cascarón cedió y cayó para revelar la luz del exterior, cegándolo temporalmente.

 

Parpadeaba constantemente para ver si así podría enfocar o distinguir algo, pero nada; el cansancio llegó tan pronto como se calmó. Un lechoso sonido acompañó el bostezo que hizo, pero estaba tan cansado que no le dio importancia. Sin tener un lugar en el cual descansar, simplemente se tendió en lo que suponía que era el suelo y se acurrucó para dormir a gusto.