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Un día más

Summary:

No.

No, por favor no.

Por favor no...

Zoro abre el ojo y las lágrimas que no sabía que estaba conteniendo, se deslizan por su sien, hasta perderse en sus cabellos.

Una tos sacude su decrépito cuerpo y se siente convulsionar. Pero algo o alguien lo sostiene y no lo deja caer.

El ya no quiere caer. No otra vez. El mar fue tan horrible al "recibirlo", cuando se volcó de la barandilla que no quiere volver a pasar por eso, nunca más.

Notes:

Hola a todos, espero que estén bien, en este fin de semana.

Bueno, yo me encuentro un poco inspirada en estos días. Ya casi termino de escribir el tercer capítulo de "La mar hoy se viste de turquesa" y estoy muy satisfecha con como va quedando.

Y es gracias a esa inspiración que me he animado a escribir está loca y triste idea que ha estado rondando por mi cabeza desde hace tiempo.

Espero que les guste tanto, como a mi me gusto planearla y escribirla.

Sin más, los dejo leer y disfrutar. Y espero puedan brindarme su apoyo con este pequeño proyecto.

Chapter Text

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Contenido del capítulo:

 

Hoy me despierto con el alma hecha pedazos

Hoy me despido sin querer decir adiós

Vete despacio para no sentir tus pasos

Vete en silencio para no escuchar tu voz

 

By: Canción de Christian Daniel. Ahora que te vas.

 

 

El tiempo se vuelve extraño cuando ocurre la explosión.

 

Se alarga, estira y deforma; hasta convertirse en una entidad extraña y desconocida, que los deja flotando en el suspenso del: ¡¿Que mierda está pasando?!.

 

Los tres son los primeros en darse cuenta.

 

Intercambian miradas aterradas, mientras el Haki de observación pica, quema y desgarra su cordura.

 

Los primeros en caer son Franky y Usopp. Lo cual es lógico, pues fue su extraña invención, la que comenzó a sacar chispas, para luego explotar en llamaradas rojas y verdes. Blancas y azules.

 

Pero, antes de las llamas, estuvo la onda de choque, que mandó a toda la tripulación a "volar".

 

Estaban jugando cerca del timón. Franky había dicho que era seguro, cuando Nami preguntó.

 

"El olor es muy fuerte, Franky. ¿Estás seguro que es prudente hacerlo aquí y no en el taller?"

 

Robin, que había estado al costado de Nami, igualmente sentada en una silla de playa, en la cubierta, había contestado en lugar de Franky. "Es justo por el olor, que no deben hacerlo en un lugar cerrado. Claro, a menos que quieras que tengan una severa irritación en nariz, garganta y pulmones y su inhalación prolongada les provoque la muerte. Chopper que estaba sentado en sus piernas, leyendo un libro, chillo.

 

"¿Pero qué cosas más oscuras dices?". Habían llorando Nami y Usopp al unísono, ganándose una sonrisa divertida de Luffy, que miraba toda la interacción, sentado desde el bauprés.

 

"No te preocupes, hermanita, todo está controlado". Franky la tranquilizó, alzando ambos pulgares de sus mini-manos robóticas.

 

Pero nada estuvo bien. 

 

Zoro se dió cuenta que las cosas comenzaron a fallar, cuando Franky instó a Usopp a alejarse.

 

"Eso suena mal. Por qué no mejor das un paso atrás, en lo que trato de averiguar qué está pasando", habló Franky, con la voz tensa. Aquello llamó la atención de Zoro, que inmediatamente paró sus sentadillas, dónde se encontraba cerca del tobogán, para clavar la mirada en el hombre de cabello azul. Lo miró alejar a Usopp de un empujón, lo cual provocó que este trastabillara. Luego su mirada se fijó en él cocinero, que estaba al otro lado de la cubierta, bajando las escaleras, con las manos ocupadas sosteniendo charolas llenas de copas altas de helado, recién hecho. 

 

Cuando el azul y el gris se enfrentaron, ambos levantaron las cejas en una interrogante.

 

Luego de eso, ambos lo supieron. 

 

Zoro se paró de golpe, de dónde estaba en cuclillas y comenzó a correr. Sintió a Sanji, dejar ambas bandejas en las manos de Brook, el cual estaba sentado en el columpio; para igual que él, emprender una carrera para detener lo inevitable. 

 

Zoro miró a Luffy, pararse sobre la cabeza de Sunny, listo para estirar la mano y tomar a Franky y Usopp y alejarlos lo más posible del inminente desastre que se avecinaba.

 

Pero el desastre los alcanzó antes de poder hacer nada. 

 

La onda de impacto fue tal que sacudió todo el barco y volvió embravecidas las aguas del mar.

 

Vio a Luffy caer de espaldas, hacia el mar. Las manos prendidas en llamas.

 

Quiso llegar a él. Pero la onda lo aventó hacia atrás donde chocó contra el tobogán. 

 

Zoro escuchó algo romperse. Pero no estaba seguro si fue él o el Sunny. De lo que si estaba seguro es que le dolió lo suficiente, como para dejarlo chillando y con puntos negros en la mirada.

 

Pero, aún a través de su mirada defectuosa, pudo ver el cuerpo de Franky envuelto en llamas, seguir a su Capitán al fondo del mar.

 

Vio el cuerpo de Usopp retorcerse, convulsionarse y consumirse por el fuego que lamía y se envolvía sobre él.

 

¡Oh!. Su pobre y asustado Usopp.

 

Vio a Robin, aferrarse a la cubierta, con sus múltiples manos, con Chopper abrazado a ella; para que, después, esas mismas malditas llamas los devorarán por completo. 

 

Vio a Nami, salir volando por el impacto de la explosión. Su cuerpo, no más que una marioneta a la que le han cortado los hilos. Y lo único en lo que Zoro pudo pensar fue en cómo no podía permitir que ella chocara con cualquier cosa. No cuando solo estaba en un diminuto Bikini rojo, que dejaba su piel más expuesta a raspones y posibles moretones.

 

Con dolor, Zoro empujó su cuerpo en dirección al de su Navegante, el cual atrapó al vuelo. El ligero peso de Nami fue devastador para él. Pero aún así fue bien recibido. La abrazo fuerte. La envolvió con su cuerpo y se preparó para el impacto contra la dura pared de ladrillos, que era el mar.

 

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"...os ma...o"

 

Algo zumbaba en sus oídos. Como un ruido lejano. Era entrecortado, nasal y desesperado. Y Zoro quería sacudirse de él, por qué aunque no sabía exactamente de donde conocía ese zumbidito, sabía con gran certeza, que no debía sonar así.

 

Sintió unas manos pequeñitas y de largas uñas, hundirse en su sensible y adolorida carne. El toque lo estaba lastimando en su desesperación de retenerlo y sostenerlo. Por lo cual no pudo evitar que el grito de agonía rompiera su garganta y perturbara aún más al zumbido que revoloteaba sobre él. 

 

"¡No!. ¡Mi...a, n...o!". Aquella voz se volvió más rota y desesperada. Algo en el fondo de su cabeza le hizo saber que la voz, empujó a las manos pequeñas lejos de él. Por lo cual, Zoro, tarareo agradecido.

 

Una vez sin las uñas punzantes sobre su piel, Zoro decidió que podía descansar en paz. Estaba cansado y todo dolía. Desde las uñas de sus pies, hasta el cabello en su coronilla. Pasando por sus órganos, costillas y terminando en su corazón, el cual estaba sangrando y supurando. Zoro no sabía cómo era consciente de eso, pero para él, así es como se sentía.

 

"Vam..os Marimo". Un susurro, le rozó la oreja, dónde sus pendientes colgaban. El aliento era frío y amargo. Lo que le provocó arrugar un poco la nariz. Mitad por el olor, mitad por las cosquillas. "Eso es. V...amos mi espi...ca. Vuel..ve....a...nosot...os."

 

La voz es suplicante. Está implorando, pidiendo, rezando y rogando, por él. Y aquello duele. Duele tanto por qué es incorrecto. Está mal. Esa voz no debería rogar por nada. Esa voz es fuerte y fiera. Esa voz es astuta y amable. Es la voz de un pirata que toma lo que quiere cuando quiere, si es que antes no se le ha dado libremente; lo cual en sí, es una rareza. Por qué es amable y astuta. Y es fiera y fuerte.

 

El quiere matar al que lo ha hecho sonar así.

 

"Y ¿Quién sería esa persona?. ¿Tu por hacerlo llorar o Franky por hacerlos explotar?.

 

...

 

No.

 

No, por favor no.

 

Por favor no...

 

Zoro abre el ojo y las lágrimas que no sabía que estaba conteniendo, se deslizan por su sien, hasta perderse en sus cabellos.

 

Una tos sacude su decrépito cuerpo y se siente convulsionar. Pero algo o alguien lo sostiene y no lo deja caer. 

 

Él ya no quiere caer. No otra vez. El mar fue tan horrible al "recibirlo", cuando se volcó de la barandilla, que no quiere volver a pasar por eso, nunca más.

 

Lo recibe la vista de un ojo azul, igual de lloroso que el suyo, coronado por esa tonta ceja rizada.

 

Nunca había visto algo tan bonito como lo era esa ceja, y aquello lo hizo llorar más fuerte.

 

"Shhh... aquí estamos". Dijo el cocinero, que estaba empapado hasta los huesos y con la cara llena de moretones y cortadas. Sus manos en sus mejillas son glaciales. Son gloriosas.

 

Un lloriqueo a su izquierda, lo sobresalta. Y bendita sea Nami, que tiembla bajo su pequeño bikini y el saco del cocinero.

 

"La salvé", piensa con alivio.

 

Nami solloza de repente y se lanza sobre él. Escondiendo su pálido rostro en su pecho. Sus costillas arden ante el peso, pero no se atreve a decirle que se quité. No cuando se siente tan bien.

 

"Si, marimo. Salvaste a Nami-swan". Confirma el cocinero, aún acariciando sus mejillas. Zoro se da cuenta que había dicho lo que había pensado.

 

No le importa. Lo único que importa es que Sanji y Nami están a salvo. Aquí con él. Como un magnífico regalo caído del cielo.

 

"Y ¿Los demás?".

 

Aquel pensamiento corta su respiración y le hunde el estómago.

 

No quiere preguntar. Por dios, él no quiere saber. No quiere la confirmación de lo que ya sabe. No lo soportará.

 

"No quiero caer otra vez". Nami se aferra a él, lo cual confirma que lo volvió a decir en voz alta. El agarre de Nami es tan duro que su mirada se vuelve borrosa en los bordes. El dolor es bienvenido. Todo lo que Nami le de, es bienvenido.

 

"¡No lo toques así!. ¡Carajo!". Escucho, más que ver, el como Sanji apartaba a Nami de un empujón de él. Aquello lo aterrorizo. Sanji nunca trataría así a una mujer y menos a su adorada Nami. "Lo estás lastimando". Sanji le gruñó y Zoro vio de reojo como Nami se encogía sobre sí misma, con el rostro destrozado. Sabía que estaba adolorida por ser apartada de él, tanto como lo esta por ser tratada así por Sanji, de entre todas las personas.

 

"¡Te hizo daño!". Sanji le preguntó frenético. Sus cuidadosas manos, volaban a lo largo de su cuerpo destrozado, sin querer tocarlo y por consecuencia dañarlo. 

 

Zoro sabía que debía regañarlo. Quejarse por como trato a Nami, pero existe algo aún más urgente en su mente que el corazón roto de Nami. Por qué Nami está ahí, con él y Zoro puede lidiar con un corazón herido, él puede pasar el resto de su vida compenzando su negligencia, pero lo que él no puede hacer es volver a caer.

 

No sabe cómo preguntárselo a Sanji. 

 

¿Quién murió?

 

¿Encontraron sus cuerpos?

 

¿Tienes el sombrero de Luffy?

 

¿Robin y Chopper murieron juntos? 

 

¿Dime qué Chopper no pasó por eso solo?

 

¿Todos murieron quemados?

 

¿Los usuarios se ahogaron? 

 

¿Ya los buscaron?

 

¿Usopp sufrió mucho?

 

¡Ay! Usopp, su pobre y asustado Usopp. No creía que existiera algo peor que la vista de Usopp gritando y tirando de su piel, envuelta en llamas. Esa imagen lo perseguirá

por siempre. 

 

En su lugar, Zoro pregunta. 

 

"¿Alguien más, aparte de nosotros?".

 

Una mano blanca y huesuda le revuelve el pelo y Zoro vuelve a llorar.