Chapter Text
Cuando te dicen que siempre vuelves a donde fuiste feliz, no te dicen que va a ser por sentimientos diferentes a la felicidad o nostalgia que te trae la ciudad donde creciste. Porque si fuera por mí, viviría muy feliz en la otra punta del mundo si eso significaba que podía seguir olvidando; o fingir que olvido todo lo que alguna vez sentí en esta maldita ciudad.
El conductor del taxi no parece darse cuenta o mejor dicho no le importa como mi rostro parece estar en un perpetuo ceño fruncido y simplemente me dice el costo del viaje desde el aeropuerto hasta el lugar en el que me quedaré. Sin mediar más palabras que un simple “gracias”, le doy los billetes y bajo del auto para proceder a sacar de la cajuela la única valija que llevé conmigo.
- ¿Mary?
Me congelo por un segundo al escuchar ese viejo apodo que ya poca gente usaba. Ni siquiera me doy cuenta de lo mucho que aprieto el agarre en mi valija hasta que veo lo blancos que están mis nudillos y me obligo a relajar mi mano. Solo entonces me atrevo a voltear rezando que la persona que me reconoció no sea una de las tantas que deseo evitar.
La sonrisa llena de dientes perfectos y cabello plateado son lo primero que reconozco de Eva y sonrio aliviada y genuinamente feliz de verla. Había olvidado completamente que ella era quien me recibiría en el departamento donde me quedaría, pues lo había conseguido para mí.
-¡Ay por dios, tu pelo! — Se llevó las manos a la boca en shock, pues la última vez que me vió tenía el cabello casi rapado por la nuca y ahora prácticamente me llegaba a la cintura.
Sin dejarme siquiera reaccionar o decir algo, se abalanza hacia mí para abrazarme y por un momento me siento como si regresara en el tiempo a cuando teníamos 16 y éramos como hermanas. Le devuelvo el abrazo riendo y ella ríe cuando la estrujo.
-¡Me vas a romper una costilla tonta! — Su voz suena medio ahogada y suelto un poco mi abrazo siendo ahora mi turno de soltar una carcajada.
-Mi venganza por no ir al aeropuerto a recogerme. — Bromeo y ella sabe que lo hago porque me saca la lengua.
-No es mi culpa que me digas solo una semana antes que ibas a volver a la ciudad, tuve que ser rápida en conseguirte un lugar y recién hoy me dieron las llaves.
Empieza a quejarse de cómo el propietario del edificio le quiso presentar a su hijo y que el viejo parecía muy interesado en si estaba soltera o no, todo mientras me guía al tercer piso de un edificio antiguo que se convertirá en mi residencia por el próximo año.
-Por cierto, con Cas vamos a ir a un club esta noche, siempre vamos los viernes pero hoy tenemos la excusa de tu regreso así que aprovechamos y convencimos a Kim, Violeta y el resto.
Dejo la valija a un lado de la puerta mientras debatía internamente si debería ir o no. No era para sorpresa de nadie que las interacciones sociales o los grupos grandes de personas no eran lo mío, ni hace 4 años ni ahora. Eva lo sabía pero también sabía lo mucho que extrañaba a Kim y Violeta. Aún así, el hecho de que haya mencionado “al resto” me puso algo nerviosa.
-Cuando hablas del “resto” espero que no te refieras a…
No me atrevo a terminar la oración pues no quiero siquiera mencionar su nombre y Eva parece entender incluso si me quedo a mitad de frase. Se me revuelve el estómago cuando su expresión pasa a la pena y al entendimiento, odio que sientan pena por mí aunque sé que ella no me ve como alguien débil, el sentimiento sigue pareciéndome desagradable.
-No te preocupes, no habrá nadie a quien no quieras ver. — Ella me tranquiliza y procede a cambiar el tema. — Ahora, tenemos que al menos acomodar lo esencial antes de poder salir de fiesta y que no vuelvas a dormir en un colchón sin sábanas.
Las siguientes dos horas son un descontrol de cajas, ropa y objetos de primera necesidad. Eva parece algo horrorizada con lo desactualizado que esta mi armario y yo solo me encojo de hombros pues tampoco salgo demasiado y la moda siempre fue lo suyo y no lo mío. Aun así me hace prometer que estos días iremos de compras y me encontrará algo que sea de mi talla y que no sea ropa de deporte.
Cuando marcan las ocho de la noche ya puedo ver por la ventana que la ciudad cobra vida y Eva se marcha para prepararse alegando que necesita bañarse después de tanto ejercicio.
La soledad de pronto me aterra y el silencio me asfixia como pocas veces. No sé si es por donde estoy o por el cambio de ambiente tan repentino; porque la seguridad que me brindaba mi prima ya no está y ahora tengo que enfrentar al hecho de que cada vez que salga de este apartamento un poco destartalado, existirá la probabilidad de encontrarme con él.
Es ridículo, lo sé, pero no me largué de aquí solo para acompañar a mi madre en su carrera y conocer el mundo; no, simplemente huí lo más lejos que pude. Pero estoy acá una vez más.
Regresé y el miedo lo hizo conmigo.
El club del que me habló Eva no estaba muy lejos de mi casa y ella misma me pasó a buscar. Se excusó diciendo que estaba de paso pero recuerdo bien que su depa está en dirección contraria. Aún así ninguna dice nada y yo solo puedo agradecerle eternamente por dentro lo considerada que es conmigo.
No tardamos mucho en llegar y es fácil distinguir a nuestro grupo, Castiel sigue teniendo el pelo rojo y resalta como un maldito semáforo o una señal de alto, le queda bien de cualquier forma. Mas ahora que se volvió famoso haciendo música con su grupo.
Es solo cuando nos acercamos a la mesa que noto como está firmando algunos autógrafos a unas chicas que lo veían como si fuera alguna clase de dios y tengo que hacer un esfuerzo por no reirme cuando nos nota y automáticamente las ignora para saludar a Eva.
-¡Pulga!
-¡Cassy!
Eva lo abraza y él pasa su brazo por su espalda, de pronto las chicas que seguían ahí parecen querer protestar pero Castiel las despacha como si ya estuviera acostumbrado a cosas como estas.
-Vengan al próximo recital y me aseguraré de firmar todo lo que quieran.
Siento que mi ceja toca el nacimiento de mi pelo y cuando finalmente me ve solo rueda los ojos pues debe notarse en mi cara lo mucho que lo juzgo.
-Vamos, si no las contentas con algo después se la agarran con Eva.
-Y pensar que el emo pelirrojo podía controlar tan bien a sus fans.
-También es bueno verte rubita.
Ambos compartimos el mismo sentido del humor ácido y de vuelta me siento 4 años más joven ¿Acaso todo mi día me hará pensar que los últimos años simplemente no ocurrieron? Hago lo posible por sacarme esta sensación de nostalgia y me siento en la mesa. Habíamos llegado temprano y solo estábamos nosotros tres así que puedo relajarme y entablar conversación con bastante facilidad.
Quince minutos después, 4 brazos me abrazan y casi entro en pánico hasta que el rostro sonriente de Kim y de Violeta entra en mi visión. No se me empañan los ojos en lo absoluto y Kim me apretuja de la misma forma que yo hice con Eva más temprano. Violeta ríe a nuestro lado y me siento más en casa que nunca.
-No puedo creer que nuestra friki favorita esté de regreso.
-¿Cómo está Agatha? Su última peli me gustó mucho, hasta hice un fanart.
Sonrío al ver que ambas siguen siendo las mismas y me olvido todo lo malo y todo el miedo que sentía por este lugar. No me doy cuenta cuando todo el grupo ya está un poco borracho incluyendome y solo puedo reír ante las anécdotas de todas las cosas que pasaron mientras no estaba.
-Te juro que nunca vi a nadie cambiar de color tan rápido, el chico estaba hablando mierda de Crowstorm y ni se dió cuenta que tenía al vocalista justo al lado. — Kim contaba mientras Castiel a un lado solo bufó divertido al recordar el momento.
De pronto, toda la mesa quedó muy callada y primero pensé que me estaban mirando a mí.
-¿Qué?
No tardé mucho en darme cuenta de que no me veían a mi, si no a algo o alguien detrás mio. Volteé pensando que algo estaba pasando pero solo había una persona ahí. Fruncí el ceño sin entender qué pasaba pues no lo reconocía, tenía el pelo rubio alborotado y una cortada en la boca, vestía pantalones ajustados blancos y una camiseta básica con un abrigo verde. Solo cuando vi sus ojos, conmocionados y con un sentimiento que no comprendí, fue que lo reconocí.
-¿Mar?
¿Nathaniel?
