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My Little Obsession

Summary:

Harry está obsesionado con Draco Malfoy. Pero no es el único.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: I. Conocerte

Chapter Text

Nunca fue considerado normal. Su forma de amar era extraña. Aunque él solía decir que no era nada del otro mundo querer saber qué le gustaba a esa persona, llegaba a un punto que parecía conocer hasta el mínimo detalle de ella. Su forma de caminar, lo que hacía cuando se ponía nervioso. Familiares cercanos o lejanos. Se obsesionaba. Aunque esa obsesión no llegaba hasta ahí. Harry nunca fue Harry, siempre fue alguien diferente. Ya sea que su pelo fuera de color castaño o pelirrojo y sus ojos variaran del azul al miel; a veces tenía barba o era lampiño; otras hablaba muy bajo e incluso a veces no hablaba. Nunca fue él. Pelo negro alborotado que a veces dejaba crecer; ojos verdes que intimidaban, parecían escanear hasta lo más profundo de las personas. Casi nunca sonreía con los dientes, ni era muy expresivo. Lo único que nunca pudo cambiar fue su piel bronceada, y aunque tenía cicatrices, incluso esas las ocultaba.

Su forma de amar rebasaba los límites de lo sano. Odiaba que alguien más se le acercara al chico que le gustaba. Siempre los seguía a lo lejos para saber donde vivía y que lugares frecuentaba, que tipo de comida le gustaba o cuál era su color favorito. Cuántas veces salía por semana y con quién. Y siempre era el mismo tipo de chico. Piel pálida, pelo y ojos claros, contextura delgada; la altura no le interesaba. Si cumplía estas características, automáticamente estaba en la lista de Harry.

Nunca se quedó quieto. Principalmente solía pasar en Escocia, procurando no quedarse mucho tiempo en la misma ciudad. Aunque todo se complicó cuando conoció a Colin Creevey. Un muchacho de baja estatura con pelo castaño y ojos color miel. Era delgado y muy torpe para el gusto de Harry, pero de todas formas no pensaba pasar mucho tiempo con él. Cuando lo llevó a su cama, lo dejó. Esto no le agradó a Colin, empezando a hostigarlo a donde iba, llamándolo constantemente y amenazado con quitarse la vida. Al final, Harry le puso una orden de alejamiento, lo cual le pareció irónico. Al principio fue él quien lo seguía, y ahora que Creevey lo hacía; lo alejó.

Harry se mudó a Inglaterra, específicamente a Mánchester, donde dejó sus pelucas y lentes de contacto de lado y empezó a ser él. Sabía que esto le iba a dificultar a Colin seguirlo, ya que no conocía como era realmente , ni siquiera sabía su nombre real. Mánchester no era muy grande, pero era tranquilo, algo que Harry buscaba, alejarse un poco de las personas y empezar a descubrir que le gustaba. Aparte de seguir a las personas, claro.

Luego de un año fue hasta Sheffield, donde vivió dos años en una pequeña casa en Chaucer Rd. Aunque Harry no se interesó en nadie en esos tres años, seguía pasando su tiempo en redes sociales, buscando chicos de su agrado. Pero nada parecía satisfacerlo, todos eran lo mismo. Superficiales. Fingían tener una vida interesante más allá del dinero y lujo que les daban sus padres. Subían fotos de un libro cualquiera que probablemente ni siquiera leían y fotos con sus amigos en fiestas de gente rica, donde el alcohol y las drogas abundaban. Harry estaba harto de eso, buscaba algo diferente. A alguien un poco más único.

Se terminó mudando a Londres. En Welbeck St, las casas eran pequeñas por dentro, pero no quería algo muy grande. Cerca de su casa, quedaba una cafetería que se volvió su favorita en muy poco tiempo. Siempre ocupaba las sillas de afuera, donde podía ver a las personas pasar, sentir la brisa fresca y disfrutar de su café y los ruidos de la calle.

Mientras Harry tomaba su café, un destello de un cabello rubio llamó su atención. Alzó la vista para encontrarse con el chico más lindo que había visto nunca. Piel pálida, pelo rubio; sus ojos grises cubiertos por sus largas pestañas rubias. Su semblante era serio y vestía bien. Caminaba en dirección a la cafetería. Harry agradecía llevar gafas oscuras. Se fijó muy bien en él hasta que entró en la cafetería. Probablemente medía de un metro setenta y cinco para arriba, pero no más de un metro ochenta. Era delgado, su camisa celeste se ajustaba a sus brazos, dejando ver un cuerpo algo trabajado.

Harry esbozó una pequeña sonrisa. Tomó de su café y miró hacia otro lado. La campana de la cafetería volvió a sonar cuando aquel chico salió con un café en la mano. Harry alcanzó a percibir la palabra "miel", escrita en el vaso. Solo había un café que llevaba miel en esa cafetería. Justo en la calle de en frente había una librería en la que el chico entró. Harry terminó de beber su café y caminó hasta ella. Después de todo, él también iba a buscar un libro.

Al entrar fue hasta la sección donde estaban las novelas policiacas. Miró algunos libros por unos minutos antes de tomar uno y caminar hasta la caja, donde aquel chico estaba por pagar un libro. Harry se puso detrás de él, viendo que libro llevaba. Romance, no parecía alguien que leyera ese tipo de novelas, y sus sospechas fueron confirmadas cuando lo escuchó decir:

—Envuélvalo en papel de regalo, por favor—. Su voz era suave, Harry cerró los ojos, tratando de grabar en su memoria ese sonido.

—¿Desea ponerle alguna dedicatoria?—, la bibliotecaria se acercó con una pequeña nota en mano.

—Póngale feliz cumpleaños Astoria—, el chico bebió de su café, mirando como la chica escribía la dedicatoria.

Astoria era un nombre muy común como para ser de ayuda. Harry vio como el chico sacaba su teléfono, no podía ver la pantalla estando tan lejos. Vio hacia otro lado y se fijó en un libro infantil, pensó en su ahijado y se acercó para tomarlo. Volvió a la fila, notando que aquel chico lo miró por un segundo. ¿Fue su imaginación?

Al final la chica le dio su libro a aquel chico y se marchó luego de firmar la factura. Harry vio de soslayo como se iba con su regalo.

—Buenas tardes, envuelva este en papel de regalo—Harry le pasó el libro a la chica.

Cuando esta se fue a envolver el libro, Harry se percató de que la factura estaba en la mesa. Con cuidado se acercó para verla, fingiendo que veía algo de las cosas que estaban debajo del vidrio.

"Draco Malfoy". Perfecto. Se volvió a enderezar y pagó los dos libros, también compró un pequeño muñeco que estaba en la parte de la vitrina. Salió de la tienda y sacó su teléfono para anotar el nombre y pedir un taxi.

***

—¡Tío Harry!— el pequeño niño saltó a los brazos de su tío con una sonrisa. Este lo sostuvo y le dio un fuerte abrazo.

—Teddy, te tengo un regalo.

—¡¿Un regalo?!—Harry asintió—, ¡Quiero ver, quiero ver!

Harry dejó a Teddy en el piso y le tendió el libro envuelto y el pequeño muñeco.

—No tenías que haberte molestado Harry—, su padrino le dio unas palmadas en la espalda—. Siempre dice que quiere verte porque le traes regalos.

—¿Así que solo me quieres por mis regalos?

—¡Claro que no!— Teddy lo vio con una sonrisa—, también te quiero porque eres mi tío favorito.

—Me alegra saber eso—Harry le dio una leve sonrisa viendo como Teddy abría su regalo y saltaba de la emoción al ver que era un libro infantil de animales.

—¡Es un libro de animales!—Teddy amaba describir datos interesantes sobre los animales. Algunas veces decía datos aleatorios cuando se quedaba con una persona por mucho tiempo.

—¿Cómo se dice Teddy?—Remus lo miró esperando respuesta.

—Muchas gracias tío.

—No hay de que pequeñín, me gusta verte feliz.

Harry se sentó en la sala junto a Sirius y Remus. Ambos eran pareja desde que Harry era un niño. Querían tener un hijo, así que alquilaron un vientre, la chica era muy unida a la familia, siendo considerada una tía para Teddy, quien le tenía mucho cariño.

—Me alegra que te hayas mudado aquí Harry, ya te extrañábamos—Sirius se recostó en las piernas de Remus, quien tomaba el té mientras acariciaba la cabeza de su esposo—. ¿Cómo te ha tratado Londres?

—Muy bien, hay muchos lugares que visitar. Además de que estoy cerca de ustedes.

—¿Ya tienes amigos?

—Aún no, pero saben que no soy mucho de amigos. Solo hablo con Ron y Hermione.

—Deberías salir más y conocer otras personas.

—Sirius, no lo presiones, sabes que Harry es algo tímido—Remus le dio una sonrisa suave a Harry—, es bueno saber que al menos sigues teniendo contacto con ellos.

—Si, aunque Sirius tiene razón, debería conocer más gente—. Harry se recostó en el respaldar del sillón, recordando a Draco—, buscar pareja o algo.

—¿Pareja?—Sirius volteó a verlo—, luego de lo de Creevey te haría bien, pero trata de no buscar gente loca.

Harry sonrió un poco y negó con la cabeza. Sus tíos sabían de sus parejas, pero no sabían cómo las conocía. Y realmente prefería que se mantuviera así. No quería que la única familia que le quedaba se alejara de él o lo tacharan de loco.

—Bueno, se los aseguro que no. Trataré de conocer gente más "normal"—Harry se levantó del sillón—. Debo ir a trabajar.

—Bien, ven a comer con nosotros este sábado, va a ser el cumpleaños de Tonks y queremos celebrarle con una pequeña comida—Sirius se levantó y le dio un abrazo.

—No es necesario que traigas algo—aclaró Remus—. Ya nos encargamos nosotros.

—Bueno, si vengo a comer sería necesario traer algo. Voy a hacer un pastel, así que no se preocupen por eso.

—Gracias Harry.

Harry se despidió de Teddy y salió de la casa luego de darle un abrazo a Remus. Decidió caminar a la casa. Quería tener tiempo para pensar en todo.

***

Cuando llegó a su casa, dejó su abrigo en el perchero de la entrada y subió las escaleras hasta su oficina. Aún tenía algo de tiempo antes de entrar a trabajar. Se sentó frente a su laptop y la encendió, entró en Instagram e ingresó el nombre de Draco. Para su mala suerte, el perfil era privado. Harry suspiró pasándose una mano por el cabello, desordenándolo más. Harry cerró la laptop y fue a cambiarse, ya se le ocurriría algo.

Pidió un taxi hasta su trabajo. Había conseguido un puesto de cocinero en un restaurante de lujo. Su horario variaba dependiendo la semana o incluso que tan lleno estaba el lugar. Harry entró por la puerta trasera y se puso el delantal, el gorro de cocinero y se registró. La noche fue tranquila, hubo un evento donde prepararon más de cincuenta platos y habían recibido muy buena propina.

Un compañero de Harry, Neville, entró en la cocina y se acercó a él.

—Harry, ¿me puedes cubrir como mesero?, creo que voy a enfermar y sabes que al jefe no le gusta que estemos aquí en este estado.

—No hay problema Nev, yo te cubro.

Harry pasó a los vestidores y se cambió. pasó por la cocina hasta la puerta que daba a la parte frontal del restaurante. Harry se la pasó entregando platos, hasta que un grupo de amigos entraron y logró diferenciar una cabeza rubia. Miró de soslayo a la puerta. Draco.

la chica que estaba en caja se acercó a Harry y le susurró:

—Se supone que Neville era el encargado de la mesa de ellos, ve.

Asintió y fue hasta la puerta, sonriendo un poco.

—Buenas noches.

—Buenas noches, tenemos una reservación.

—Acompáñenme por favor—, Harry los llevó hasta la parte de arriba.

Los llevó hasta un cuarto privado, los colores beige y café estaban cubiertos por los globos y las serpentinas, además de un cartel que decía "Feliz cumpleaños Astoria".

—Chicos, son un amor, voy a llorar—una chica de cabello negro y un vestido rojo sonrió de oreja a oreja y entró al cuarto mientras secaba una pequeña lágrima que caía por su mejilla.

Los demás la siguieron, Draco entró al último, deteniéndose para hablar con Harry.

—Tráenos una botella de Rosé Champagne, por favor.

—Claro que si señor.

Harry se dio vuelta y fue a traer la botella. Subió con esta y el pastel de cumpleaños. Dejó el pastel en el centro de la mesa y abrió la botella, sirviéndole a todos.

—Gracias—un chico de piel morena se levantó—. Mi querida Astoria, esta cena va por nuestra cuenta, lo único que queremos es que disfrutes y la pases increíble. Vamos a tomar tanto que el mesero nos va a tener que llevar a nuestras casas.

Harry esbozó una pequeña sonrisa, Draco lo observó por unos segundos antes de volver su vista a su amigo. ¿De nuevo?.

Harry sirvió a la mesa todo el tiempo que estuvieron ahí. Tomaban y reían de forma escandalosa. Incluso le invitaron un trago a Harry.

Cuando se estaban marchando, Harry ayudó a las dos chicas a bajar las escaleras. Ya no quedaba nadie.

—Gracias guapo—, la cumpleañera caminó tambaleándose hasta la puerta.

—Cóbranos por favor—, el chico moreno le pasó una black card—, y ponte el diez porciento de propina.

—Muchas gracias señor.

Al final todos se fueron en un taxi, excepto Draco. Harry trató de no sonreír y se dedicó a ordenar las mesas, subir las sillas y limpiar el piso. A veces miraba a Draco de soslayo, este estaba recostado en uno de los sillones con una pierna sobre la otra y miraba sus manos.

—Disculpe que me entrometa—, dijo Harry cuando se acercó—, ¿alguien lo va a traer o desea que le pida un taxi?

—Estoy esperando a alguien, pero creo que no va a venir—, Draco miro por la ventana del restaurante y suspiró.

—No se preocupe, lo puedo esperar hasta que la persona llegue.

—Gracias—Draco le dio una leve sonrisa.

Harry se dio la vuelta y fue hasta los vestidores. La sonrisa de Draco era linda. Se terminó de quitar su uniforme y cerró todo. Ya no había nadie del personal, así que era el encargado de ver que todo quede limpio y cerrado.

Fue de nuevo hasta la parte delantera del restaurante. Draco estaba llamando a alguien.

—Hijo de puta—susurró y golpeó el teléfono con fuerza en el sillón.

Harry esperó un momento antes de acercarse.

—Señor, ¿desea que le pida un taxi?

—No confío en los taxistas—dijo mientras movía su pierna desesperadamente.

—Lo puedo acompañar si desea.

Draco lo miró de reojo y luego de pensarlo un momento susurró:

—Bien.

Salieron y tomaron un taxi luego de cerrar el local. Harry abrió la puerta y dejó que subiera primero. Draco dio la dirección y el taxista avanzó. Llegaron a una zona donde había múltiples penthhouses. Harry procuró no mirar la calle y centrarse en su teléfono.

El taxi frenó en un edificio de color negro.

—Listo.

Draco iba a extender la tarjeta cuando Harry lo detuvo con un leve movimiento.

—No hay problema, yo pago.

Salieron del taxi y Draco volteó a ver a Harry con la misma sonrisa de antes, pero más sincera.

—Muchas gracias, en serio.

—No hay problema, tenga una linda noche señor.

—Gracias—, le dio una sonrisa más sincera que antes.

Draco fue hasta su edificio. Harry entró en el taxi y le dio su dirección. Durante todo el camino no paró de pensar en él. Ahora sabía donde vivía y Draco le había sonreído por segunda vez. Harry sentía como esa pequeñas obsesión iba creciendo en su interior.

Tenía que ser suyo.