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La araña y la desolación

Summary:

Au BSD× The Magnus Archives.
son viñetas sobre todo, nunca una historia mayor a 1000 palabras. Intentaré de todas las maneras posibles no dar spoilers sobre MAG, pero si tienes conocimiento del podcast seguro que entenderás mejor.

Work Text:

Osamu.
Shūji.
Yōzō.
Masaki.

¿Importaba el nombre? De cualquier manera, ninguno de los que lo conocieron lo recordarían alguna vez, no realmente.
Los que vivan lo verán en sus sueños, hablarán de él con su terapeuta y llevarán su trauma con el archivista, pero nunca recordarán cómo era realmente.

La madre le había dado ese regalo desde que era un niño: Mil máscara hechas de seda, para ser quien quisiera. Ojos capaces de ver los hilos de cada persona que conociera y manos hábiles para moverlos según sus deseos.

"El mundo es un escenario y todos somos marionetas"

O algo así decían.

Sin embargo, crear la misma obra de teatro una y otra vez puede ser agotador. Dazai lo sabría, ha orquestado este baile tantas veces que... sería bueno un poco de variedad ¿no?

Y aun así, todos somos marionetas, él incluido. El mundo se moverá de acuerdo a los deseos de la gran araña, no hay nada por hacer y todos tenemos un papel por cumplir.
Recita tus líneas, ejecuta tu baile, ocupa tu lugar en el escenario. Tira de las cuerdas que te han sido entregadas y disfruta de tu lugar privilegiado.

A veces, sería bueno alimentarse de algo más que el miedo, a veces, le gustaría mirar la ciudad sin miles hilos. A veces, le gustaría un nombre para conservar.

 

— oi ¿tus telarañas te atraparán si te arrojo desde aquí?

Osamu se gira para mirar al ignorante que ha decidido hablarle de esa manera. Seguro que le gustará caer por el acantilado por el que quiere arrojarlo.
Es bajo y guapo. Pero un imbécil seguro.

— Apreciarías la caída mejor que yo ¿Por qué no lo intentas?— pregunta, atando sus hilos a las extremidades del hombre.

El hombre se ríe, una risa de verdad, que hace sus ojos se arrugen y le hace mostrar sus dientes. Su cabello se agita cuando hecha la cabeza para atrás. Rojo, rojo como el fuego. Rojo como las llamas que eliminan por completo los hilos de Dazai.

— No, no lo creo. Pero si te haces a un lado y me dejas mirar, no te arrojaré.

Atónito, se hace a un lado.
Es molesto estar cerca de él. Puede sentir dentro de sí que hay algo mal con este hombre. Y sin embargo, por primera vez no se siente como la araña atrapando una mosca, sino como una polilla cerca de la llama que la matará.

— Este es un buen mirador —murmura mientras mira la ciudad con la mirada perdida.— Cuando el sol se pone, parece que la ciudad se quema, es un segundo, pero puedo ver todo ardiendo hasta sus cimientos. Cuando llega la noche, puedo ver las cenizas restantes de la gran ciudad. O podría —dice esta vez molesto, saliendo de su trance— si no tuvieran tanta luz en todas partes.

Osamu, sin detenerse a pensar por una vez, mueve su muñeca. Unos segundos después, el sol se pone y... todo queda a oscuras. Un corto en toda la ciudad. Alguien se tuvo que sacrificar para ello, sí, pero la risa encantada de su compañero hace que valga la pena.

Esto no lo alimenta, él prefiere la manipulación, el terror de no saber si lo que haces es por ti mismo o porque alguien te obliga. Pero algo dentro de su pecho se calienta.

—Soy Chuuya Nakahara — dice el hombre mientras le tiende la mano. Tiene guantes, no le hará daño.

— Osamu Dazai.

Chuuya tiene un apretón de manos fuerte y sus manos están tibias pese a los guantes.

Y aunque Dazai no puede conocer el futuro, esta seguro que, inevitablemente se quemara, arderá en agonía si no se aleja.

Devuelve la mirada a Chuuya, que no ha dejado de verlo y... No cree que le importe ver el mundo arder mientras esos ojos brillan.