Chapter Text
Se removió en su lugar , hijo adoptivo del hombre mas cercano a ser rey de los piratas, un hombre que nunca le dio la espalda a una batalla y le guste o no también es hijo del antiguo rey de los piratas, descendiente de un demonio pues asi lo dice la D en su nombre, técnicamente el príncipe de los piratas y morira con la frente en alto, con orgullo como debe de ser, porque el es un Portgas D Ace, God D Ace o Ace puño de fuego no importa como lo conozcan, el es un orgulloso pirata, vivio su vida como quiso, conoció la felicidad de una familia y la dicha del amor, vivio feliz y nunca se arrepentirá de como llevo su tiempo en este mundo.
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Desde donde esta puede ver a Boa, esa mujer que le dijo que su hermanito venia a salvarlo, sabía que esa afirmación era verdad pero no ocurrira, Luffy no llegara antes de que corten su cabeza, asi que ahora solo le queda levantar la cabeza, y ver al horizonte esperando pacientemente a su propia muerte...
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Sanji gruño, de alguna manera logro adelantar su aterrizaje quedando mucho mas cerca del archipiélago de lo que originalmente debió aterrizar, estaba sentado en una cama, sus heridas habían sido curadas por una dulce viejecita, prácticamente se sentía como nuevo, no sentia dolor o algo parecido más que un muy ligero entumecimiento en sus piernas pero quitando eso estaba en perfectas condiciones, la mujer había salido para que pudiera cambiarse la ropa por un conjunto que ella misma le trajo, no era algo que usaría normalmente pero no estaba mal, unos pantalones simples, pero calidos, un sueter azul celeste y sus zapatos con punta de hierro, bastante comodo al ver por la ventana que el lugar parece tener un clima templado, tal vez podia agradecer por la hospitalidad de la mujer preparando una comida deliciosa y de hecho asi lo hizo, preparo algo delicioso como agradecimiento a la mujer. Penso en buscar una manera de regresar para ayudar a sus Nakamas, tenian que estar bien pero entonces vio el periódico, la foto de Ace y el anuncio de su ejecución prácticamente le rompió el corazón, no podia dejar que algo así pasara, asi que en contra de todo su buen juicio decidió que se colaria a algun barco de marines que fueran rumbo a Marine Ford, tenia que salvar al hermano de su capitán, a su novio, seguro que los demas lo perdonaran, Luffy probablemente aria lo mismo que el estaba por hacer. La mujer que lo ayudo le deseo buena suerte y le dio medicinas del lugar, prometio que pediría por su bienestar y el de Ace, segura de que lograria su cometido pues a palabras de ella, el amor es una fuerza misteriosa que puede con todo para que dos almas destinadas a estar juntas se mantengan asi en contra de todo pronóstico.
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Asi que aqui esta, el lugar es un desastre, logro ver a Luffy enmedio del desastre, su suegro luchando por salvar a Ace junto a todas las divisiones del yonkou, pero su principal preocupación era encontrar a su pecosito y sacarlo de todo ese desastre, para su horror no fue tan dificil encontrarlo, apunto de recibir el puño de Akainu por Luffy, sus piernas se movieron solas, esquivando balas, cañonazos y espadas sin dificultad, solo una cosa en mente, salvar a su capitán y a su novio, no piensa perder a nadie mas, no a quienes creen en el, no quiere perderlos igual que a su madre, no cuando al fin puede hacer algo para impedirlo.
¿En que momento sus piernas se prendieron en fuego?, la verdad es que no lo sabe, solo registro cuando su pierna golpeo directamente al almirante en el costado mandando lo a volar lejos de los hermanos, sentía el pulso acelerado y la adrenalina correr por su cuerpo cuando se volteo a ver a Ace y a Luffy.
—¡Sanji!— gritó Luffy antes de brincar sobre el rubio para abrazarlo— estas vivo— el alivio en la voz del chico de goma era evidente.
—Sanji— Ace susurro tomando al rubio de las mejillas— ¿Por qué estas aqui?— murmuro con la voz temblorosa.
—soy tu novio Ace, estare siempre que me necesites — murmuró juntando su frente con la del pecoso sin apartar a su capitan, al cual tenia abrazado— ahora salgamos de aqui, no estare tranquilo hasta que todos estemos lejos de aqui— hablo viendo como Akainu se removió en donde calló.
Tomo al pecoso de la mano y levanto a Luffy sobre su hombro, la velocidad era uno de sus fuertes y entre mas rapido aborden el Moby Dick mas rapido se iran del lugar, asi que empezó a correr cargando a ambos hombres de forma en que estos aun puedan atacar, el los lleva y ellos le cubren la espalda., sus pasos eran seguros, nadie se opondría a qué suba al Moby Dick, no cuando prácticamente era parte de la familia asi que corrio, corrio tan rapido como sus piernas se lo permiten, la adrenalina aumentando, escuchaba las explosiones a su alrededor pero eso era lo de menos, asi siempre era en el campo de batalla, brinco hasta aterrizar en la cubierta del barco dode le quitaron a Luffy y a Ace para llevarlos al ala medica, tenian que largarse de hay pero Barba blanca aun no regresaba y no lo iban a dejar, sabe que tan importante es el hombre parar todos abordo de esos barcos, es quien les dio la oportunidad de tener una familia, es para ellos lo que Zeff es para el y no lo dejaran almenos de que muera y aun si lo hace lo mas seguro es que buscaran la forma de encontrar su cuerpo para darle un entierro digno, vamos Sanji, no eres un cobarde, sobreviviste a experimentos, a una roca y cucho mas, esto no es nada, formaste parte de esta familia desde el momento en que aceptaste salir con Ace de forma romantica y a la familia nunca se le deja de lado sin importar nada.
—Marco— hablo cuando el fénix aterrizó a su lado, muchos de los piratas de Barba blanca estaban corriendo de regreso a sus barcos, listos para largarse en cuanto su capitan regrese nuevamente al Moby Dick.
—es bueno verte Sanji —sonrio viendo al otro rubio.
—lo mismo digo, aunque me habría gustado que fuera en unas circunstancias un tanto mejores—suspiro analizando el campo de batalla, tenian que sacar a Edward de ahí para poder largarse, de algo debian servir las constantes lecciones en Germa.
—ya deben haber dejado a Ace y Luffy en la enfermería, ¿Los vas a revisar?— murmuro subiendo a la barandilla del barco.
—no puedo irme y dejar a papá solo— gruño volteando a ver al chef.
—yo me encargo de el—sonrio viendo al de lentes— ve con los chicos, ellos te necesitan, yo nos saco de aqui.
—¿estas seguro? Ace nunca me perdonara si te pasa algo— pregunto con temor.
—tranquilo, me las arreglare, ademas no estoy solo, tengo a las flotas de mi lado— sonrió entendiendo un cigarro.
—esta bien, no mueras Sanji— sonrió alejándose, tenia pacientes a los que atender.
Sanji sonrio viéndolo irse, brinco del barandal cayendo perfectamente en tierra, no tiene tiempo que perder, pasos decididos, necesita toda su fuerza para sacarlos de aqui, corre hasta llegar a Barba Banca que lo ve con sorpresa de que este hay.
—Ace esta en el barco, tenemos que largarnos de aqui— gruñe pateando a alguien lejos del yonkou.
—no deberías estar aqui, niño—suspiro sin dejar de luchar.
—pues esta loco si cree que iba a quedarme de brazos cruzados con la noticia de Ace, y a usted tampoco lo puedo dejar, somos familia y nadie se queda atras.
—tienes razón, son unos tercos tu y el hermano de Ace—sonrio antes de ver como alguien lanzaba lejos al rubio que se interpuso en un ataque que se dirigia hacia el—mierda— gruño.
No pares, el dolor es mental, no puedes rendirte ahora, aun si tus heridas de Sabaudy aun no han sanado, aun si te rompen los huesos en esta nueva pelea, no te rindas, todos deben salir de aqui.
Sanji gruño, levantándose con dificultad de donde calló apenas para esquivar un puño hecho de lava que se dirigia directamente hacia su cara, levanto la vista vislumbrando al almirante que habia mandado a volar hace apenas unos minutos, su uniforme habia quedado chamuscado justo donde lo pateo para alejarlo de Ace y Luffy, vino directo hacia el, que rencoroso.
—¿Es todo lo que tiene? Almirante— sonrio, este hombre tuvo la osadia de intentar matar a dos de las personas que mas quiere y no lo dejara salir ileso de esto, aun si tiene que morir aqui.
—maldito pirata— el hombre gruño lanzando otro golpe que fue evitado por el rubio de cejas peculiares.
El hombre atacaba impulsado por la furia, puños impregnados por la fuerza ardiente de la lava, cada uno de esos golpes tiraban a matar, eso era mas que evidente con forme esquivaba y contra atacaba con sus propias patadas, ahora sin la preocupación de sacar de hay a Ace al fin todos se consentraban mas en la batalla con la unica intención salir ilesos de hay.
Sanji tenia mucha energía aun, ignoraba el dolor en sus huesos gracias a la adrenalina y ademas lograba hacertarle algunos golpes al almirante pero eso no lo ayudo a evitar que el marine lograra atrapar una de sus piernas y lo estampara contra el suelo unas cuantas veces, no podian ser buenos los golpes en la cabeza asi que como pudo le lanzo una patada directamente a la mandíbula del almirante logrando que lo soltara, estaba algo mareado pero ahora eso no importaba asi que se levanto sintiendo la sangre bajar por su frente hasta su barbilla, de reojo vio perfectamente como Barba blanca casi se acababa de deshacer de sus enemigos, solo tenia que aguantar un poco mas y podrán largarse, ahora su prioridad era mantener al almirante lejos del hombre mayor, se tambaleo ligeramente antes, le dolia el respirar como el demonio y la vista un tanto nublada pero eso no evitó que lograra esquivar un nuevo golpe del almirante, ni siquiera lo pensó, fue algo de instinto, lamentablemente para el, eso no lo salvo del siguiente puño bañado en magma que lo golpeo de llenó en el costado mandando lo a volar cayendo entre escombros, el polvo se había levantado y sobre el podia ver el cielo.
—vamos Sanji, no te rindas—gruño para sus adentros.
Aun tiene muchas cosas por hacer, tiene que asegurarse de que Luffy y Ace esten bien, encontrar a sus amigos, asegurarse de que su capitán logre encontrar el one piece, que sus amigos cumplan sus sueños, joder, el tiene que encontrar el Todo Azul y llevar a Zeff a conocerlo, no puede dejar a su padre sin su hijo, no soporta el simple hecho de que el hombre que dio su pierna por el sufra la perdida de un hijo, se niega a aceptarlo, asi que con un gruñido aparta los escombros, levantándose en los escombros sin darse realmente cuenta de que el dolor en sus musculos disminuye rápidamente o del hecho de que en realidad no esta sangrando en donde resivio el golpe, solo tiene algo en mente, tiene que deshacerse de Akainu, ya sea dejandolo fuera de combate o de cualquier otra forma, camina lentamente hacia el almirante conforme el polvo se asienta.
—¡¿Como es que puedes pararte?!— grito el marin, las venas se marcaban en su cuello, ese pirata debería haber muerto con ese golpe pero hay esta, frente a el como si nada, no sangra donde lo golpeó, el unico rastro del impacto es la ropa chamuscada.
Sanji no levantó la mirada, su fleco cubria su ojo y parcialmente el otro mientras volvia a prender sus piernas en fuego, al fin levantó la mirada, había odio puro en su mirada, odio hacía ese hombre.
Akainu dio un pasó atras desconcentrado, ¿Era su imaginación o los ojos de ese chico estaban brillando ligeramente? No importa, esa pelea aun no termina.
Sanji corrió evitando las arremetidas del almirante para brincar en el aire, con suerte el golpe dejaria al almirante fuera de combate el suficiente tiempo para que regrese al Moby Dick aprovechando que Barba Blanca ya no tenia tantos enemigos encima ahora que algunos de sus hijos lo ayudaban.
—¡Diable Jambe!— grito dejando caer su pierna envuelta en fuego sobre el marin. Un estruendo y luego nada, lo vio caer, claro esta que eso no lo dejaria mucho tiempo fuera de la lucha, es un almirante y eso no lo detendra, asi que tiene que aprovechar la oportunidad, corrio de regreso a donde se encontraba Barba Blanca justo cuando este se deshace de su ultimo oponente —¡Vamonos!— gritó reviviendo un gruñido de afirmación por parte del yonkou.
Subió al barco con pasos temblorosos, la adrenalina empezaba a dejar su cuerpo ahora que el Moby Dick se alejaba lentamente del campo de batalla, Edward fue tomado por sus hijos que lo miraban con clara preocupación en sus ojos, todos atendiendo las heridas del hombre mayor, los cañones se sentían lejanos conforme los segundos pasaban, todos en la cubierta eran un caos atendiendo a los heridos y lo mismo podia ver en los demas barcos que se retiraban junto a ellos, no registro mas que a alguien gritando su nombre cuando su visita se nubló y se desplomó hacía adelante.
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Suspiro viendo el agua moviéndose dentro del vaso en la mesita de noche a un lado de el. No tenía mas de diez minutos despierto y no se había movido y mucho menos llamado a nadie, estaba cansado tanto físicamente como mentalmente, se moria de ganas de saber del estado de Ace y de Luffy pero no tenia fuerzas para moverse en ese momento, no lo había notado hasta ahora que ya no tenia que lidiar con la adrenalina de la pelea, pero ahora, en la tranquilidad de una habitación de un lugar en el que sabe que esta a salvo en que se da cuenta de lo que paso por alto durante su pelea con Akainu. El hecho de que el golpe de Akainu no le provocará ninguna quemadura mas que el daño a sus ropas, que cada golpe que resivio contaba con el sonido del metal, que el dolor habia disminuido drásticamente de un momento a otro o que sin motivo aparente se sintiera con fuerzas nuevamente. Nada de eso era normal y el lo sabe, lo sabe porque lo vio infinidad de veces cuando era solo un niño... El no puede ser como ellos, se niega a ser como sus hermanos.
—¡Entiendan que tienen que descansar!— escucho el grito fuera de su habitación, la voz de Marco era muy clara, asi que se sentó en su lugar mirando a la puerta.
—¡Lo haremos, pero primero queremos ver como esta Sanji!—oh, ese era Ace.
—¡SANJI!— Y ese era Luffy. Par de idiota, deverian estar preocupados por ellos mismos y no por el. Pero eso no evitó que una sonrisa surcara sus labios y que un calorcito inundara su pecho antes de que la puerta fuera abierta de golpe y por ella entraran los hermanos D.
—perdon Sanji, enserio intente detenerlos— suspiro cansado el de lentes desde detras de los morochos.
—esta bien Marco— sonrió viendolo suspirar antes de alejarse para dejarlos solos.
—¡Sanji!— el de sombrero de paja sonrió corriendo hasta el rubio para abrazarlo— estas aqui.
—si capitan, estoy aquí — oh Luffy, no quiere ni imaginar como se sintio viendo a toda su tripulación desapareciendo frente a sus ojos solo para tener que venir a rescatar a su Hermano. Un peso extra se sumo a el, dos brazos mas lo rodearon con cariño— también te extrañe pecosito — sonrio divertido.
—Luffy me conto lo que paso en el archipiélago — murmuró sentándose al lado de Sanji.
—oh, si—murmuro mordiéndose el labio, su mano acariciaba los mechones negros de la cabeza del chico de goma— estoy seguro de que los demas estan bien, Luffy y yo estamos vivos y los demas no son tan fáciles de vencer, estaran bien, lo se—suspiro apoyando su frente en el hombro de Ace—¿Tu estas bien?—murmuro casi en un susurro.
—estoy bien Sanji, ahora lo estoy, gracias a sustedes—sonrio levantando la cabeza del rubio con sus manos—tenia tanto miedo a no volver a verte—las lágrimas se empezaban a formar en las comisuras de los ojos del pecoso.
—yo también tenia miedo de no poder volver a ver tu sonrisa — Sanji hablo juntando sus frentes también con lágrimas en los ojos—se quedo dormido —murmuro al ver al de sombrero de paja suspirando suavemente en su regazo — deve estar cansado.
—si—sonrio acariando el cabello de Luffy junto a Sanji— pops dijo que iríamos al Archipiélago, vamos a recibir otra vez el Moby Dick y podemos aprovechar a ver qué averiguamos de los demas— hablo volviendo a ver a Sanji.
—eso suena bien...Ace— susurró con cansancio —creo que desperte los genes Germa—murmuro con la voz temblorosa viendo al pecoso tensarce en su lugar.
—oh, Sanji— susurro jalando al rubio a sus brazos, recuerda cuando el rubio le conto su pasado, no mentiria si dijera que en ese momento tenia muchas ganas de conocer a Judge y hermanos de Sanji para poder quemarlos vivos, no merecían a alguien como Sanji o Sora en sus vidas, la madre de Sanji sonaba como una persona encantadora, justo como el hombre al que le dio la oportunidad de conocer—todo estara bien, tu no eres y nunca seras como ellos, tu eres mucho mas— susurro contra el oido del rubio— tu no tienes que ser ni vivir a la sombra de tu padre— justo las palabras que Sanji uso con el cuando el mismo le conto quien era su padre.
"¡Ja! Entonces yo también puedo decir que tengo un príncipe azul"
Lo recuerda decir, palabras que usó para alijerar el ambiente, prácticamente la misma broma que el hizo cuando Sanji le conto que era un príncipe deshonrado.
—Jajaja, si te tengo a mi lado no lo dudo— murmuró antes de darle un rápido beso en los labios al pecoso — ¿Quieres quedarte aqui a dormir?, la cama tiene suficiente espacio para los tres y creo que ya hemos pasado por muchas cosas hoy y necesitamos un descanso — sonrió acariciando la mejilla del morocho.
—me encantaría — junto otra vez sus labios en otro besó mientras se acostaban, Sanji acomodó las sábanas para taparlos a los tres, con Luffy aferrado a Sanji y ligeramente a Ace mientras dormia en el pecho del rubio, y Sanji siendo abrasado por los hombros por Ace, dandole la seguridad de que su pecosito esta aqui, vivo y completo con el es que los tres al fin se duermen mas tranquilos que hace unos dias.
—es bueno que duerman— el de bigote en forma de luna hablo asomado desde la puerta.
—si, tienen que descansar, ya fueron muchas emociones por un día y aun son unos niños—hablo Marco contento de ver a su hermano descansar en la comodidad y calidez de sus seres queridos.
— vamos, los despertaremos cuando lleguemos al archipiélago— llamo el hombre mayor caminando por el pasillo — yo también nesecito dormir un poco.
—si, papá — suspiro el de lentes volviendo a cerrar la puerta para correr detras del otro hombre.
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Sanji y Ace miraron el archipiélago alejarse, Luffy se quedaria a entrenar en el y le pidio al rubio entrenar también, volveran a verse dentro de unos años, por ahora la tripulación estara disuelta de manera temporal, algo dijo Barba Blanca de tener una idea de una isla en la que el rubio podra entrenar y mejorar mucho su estilo de pelea, enrealidad no sabe a donde van mas que le pediran el favor de entrenarlo a un tal Ivankov. En este momento eso le da un poco igual.
Ace aprieta sus manos estrelasadas mientras enciende el cigarro entre los labios del rubio.
