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Cuatro y media de la mañana, el reloj suena varias veces para despertarme, un sonido molesto, estoy casi seguro que hasta mis vecinos pueden escucharlo. Estiro la mano un poco adolorida y apago la alarma, rápidamente me siento en mi cama, sé que si sigo acostado dentro de mis sábanas volveré a dormir y nada ni nadie me podrá despertar, debo ser rápido para que el sueño no me gane. Llega lo más difícil de la mañana, levantarme, no tengo mis pastillas cerca y sé que no me las puedo tomar antes de tiempo, solo a la hora exacta. Con un poco de dificultad me levanto, todo el cuerpo me duele y caminar ya se vuelve una imposibilidad para mí, por suerte tengo mi bastón conmigo que facilita mi vida, es mi tercera pierna y sin ella no podría ni siquiera llegar al baño. Quitarse la ropa también es un reto pero con el tiempo te acostumbras a hacerlo y al final llega el baño, quizás el momento más peligroso en la mañana, por suerte las barandas de metal me ayudan a no caerme y lastimar mis frágiles huesos. El agua siempre sale fría, no me molesta, de hecho me agrada. Camino lentamente hacia la habitación, ella todavía está durmiendo, siempre ha tenido el sueño pesado, le puede pasar un camión encima y seguirá durmiendo, por suerte ella no tiene que madrugar como yo. Rápidamente me visto y camino hacia la cocina, preparar el desayuno es otro reto pero no me molesta hacerlo, cada vez que lo hago me salta el recuerdo de cuando ellos aún vivían con nosotros, Elliot siempre era el primero en levantarse y el primero en desayunar, le gustaba comer lo mismo que a mí, no sé si realmente le gustaba o en realidad solo me imitaba. Siempre dejo las cosas preparadas la noche anterior, siempre es bueno estar preparado y prevenido, reviso que llevo todo varias veces, no se me puede quedar nada, mucho menos si es la primera clase. Sé que está demasiado temprano pero es bueno empezar a experimentar, saber cuánto me demoro, cuándo llegan los niños y quién es el primero en llegar. El viaje no es más que unos cuantos minutos, puedo estar viejo pero mi magia sigue estando fuerte, el cielo está completamente despejado, hay pocas personas que vuelan por aquí, el aíre está frío pero despejado, no hay nubes, no está lloviendo, es un cielo perfecto. Cuando llego a la escuela tengo cuidado al caer, mis rodillas no son como las de antes, desciendo lentamente y con cuidado hasta poder tocar el suelo. Camino hacia la entrada principal, entrar por la azotea está prohibido y protegida, eso aprendí mi primer día del trabajo, me choqué contra una barrera invisible.
―Buenos días señor Venegas, tan temprano como siempre – me saluda el vigilante de la puerta, alto, de cuarenta años, ojos azules y siempre con una sonrisa, él no solo se encarga de la puerta, también alimenta la barrera protectora de la escuela.
―¿Hay alguien más? – él lentamente me abre la puerta.
―Solo un profesor, el de matemáticas, es joven y se ve emocionado, está preparando todo para su clase, el resto debe llegar en una hora o menos.
Entro a la escuela y voy a la sala de profesores, veo el reloj y noto que son las cinco y quince, la mayoría de los profesores llegan tarde, por lo menos el primer día de escuela, incluso hay algunos que ni siquieran llegan el primer día. Llego al salón y conozco el nuevo profesor, debe tener unos veinticinco años, lo veo haciendo cálculos matemáticos, lo que en mis tiempos era cálculos imposibles, para él es solo un hobby, está claro que su don es la inteligencia. Intenté entablar conversación con él pero habla poco, demasiado poco, se ve concentrado y en otro mundo. En su escritorio veo los temas que debe dar y un pequeño guión, ser nuevo siempre debe ser aterrador. Poco a poco los profesores van llegando y ocupando su puesto, hay pocos nuevos, la mayoría los conozco y entablamos una pequeña conversación, lo que nosotros llamamos como las charlas de ascensor, cortas y directas. Suena la alarma, el tiempo de charla ha terminado, todos los profesores nos alistamos y caminamos hacia los salones, a mí me toca sexto de primaria. Entró a clases y encuentro con la misma situación de todos los años, niños acostados en la silla, casi durmiendo, algunos charlando a lo bajo y algunos que siguen en vacaciones.
―Hola, mucho gusto, soy su profesor de historia – solo algunos le prestan atención, otros siguen algo dormidos, por lo menos todos han hecho silencio – supongo que ustedes ya me conocen, ya han conocido antes cómo su profesor en primaria de historia también así que podemos dejar las presentaciones de lado. Si no me conocen, la verdad es que mi aspecto lo dice todo y mi materia también, saben porque están aquí – la mayoría de sus estudiantes fingen poner atención y lo sé – ya sé que para ustedes esto es aburrido, también fui joven, estuve en sus zapatos pero cuando crezcan empezaran a entender la importancia de esto.
―¿Por qué no nos enseñan algo más útil? – pregunta uno de sus estudiantes aburrido.
―Porque ustedes aún no están listos para eso. Es cierto que sería más importante explicarles cómo pagar los impuestos o que son los impuestos pero ustedes no están preparados para eso, no están listo para tener esas responsabilidades así que aquí empezaran a ser pequeños hombres, preparando para el mundo. Cómo no sabemos qué te prepara el futuro, te prepararemos para todo, poco a poco todo se hará haciendo más difícil para que el golpe de realidad no sea tan fuerte – algunos empezaron a mirarme con más atención – sé que a muchos de ustedes no se interesan esto, lo sé, por eso me gusta jugar un poco con ustedes a cambio de que los exámenes sean más retadores, si veo que ustedes están interesados los exámenes serán más interesantes, si no volvemos a lo de siempre. Para qué arreglar algo que todavía no está roto – hice una pausa y escribí mi nombre en el tablero – alguien me dice ¿qué vamos a ver? – algunos movieron sus labios, como si hubieran respondido en voz baja o para ellos mismos – les daré una pequeña pista, es algo que siempre hemos escuchado, siempre e incluso sabemos que es. Obviamente algo que tiene que ver con la historia y es algo reciente, algo que nos concierna a todos – un estudiante habló, no se le entendió nada a ese estudiante y todos se burlaron – Arthur, tu comunicador está dañado – por suerte no era mi primer chico pez que le había dado clase, ya podía entenderlo pero no hablarlo – pero tienes razón, la guerra de la cosmópolis. Lo sé, un nombre horrible y bastante inexacto pero yo no soy quien le puso el nombre. Algunos la conocerán cómo la guerra con G mayúscula – dije mientras escribía en el tablero – otros cómo el castigo o cosas por el estilo, pero nos referimos a lo mismo – yo me volví a girar para mirar a mis estudiantes – la guerra que ocurrió hace seiscientos años y casi destruye todo el mundo, muchas ciudades cayeron, miles de muertos pero la humanidad siguió adelante.
―¿Esa no es última vez que se vio a Freddy? ¿esa persona con un poder único? – yo sonreí, me estaban siguiendo el ritmo.
―Sí, en realidad no murió y tampoco desapareció solo que ninguna hazaña fue tan importante cómo esa. Y aunque quiera decirles detalle por detalle que paso ese día, primero debemos hablar de algo más importante, cómo llegamos a este punto sin retorno, es cómo en los libros, donde en la historia siempre hay un punto sin retorno, un giro que cambia todo y nada vuelve a ser igual. Cómo no soy profesor de lengua castellana no me meteré mucho en esto pero la historia tiene muchos componentes con los libros ficcionales, no los libros autobiográficos sino los otros, los de mundos imposibles, la historia es igual pero mucho más complicada, ese giro no sale de la nada, siempre hay algo que provoca el cambio. Para eso debemos hablar de los inicios, de una persona muy importante – yo me volví a girar hacia el tablero – todos lo conocemos, incluso me había dicho su nombre, el gran Freddy – rápidamente escribí ese nombre en el tablero – ahora díganme ¿quién era él? ¿qué tenía de especial? – espere unos segundos antes de que me respondiera.
―Era talentoso, era fuerte con un futuro brillante – rápidamente escribí eso en el tablero.
―¿Qué más? – nadie me respondió – vamos, debe haber una razón por la que era muy fuerte.
―Podía quitar los poderes de los demás – rápidamente chasqueé los dedos.
―Exacto, podía quitar los poderes, aunque en realidad… - rápidamente me gire – él era bastante inútil, quizás ya se los hayan dicho pero Freddy empezó siendo la persona más inútil de todas – todos mis estudiantes empezaron a murmurar – ya le explicaré por qué, no digo que no sea inteligente o aplicado, de hecho no sé cómo eran sus notas pero lo que si sabemos era una cosa muy importante. Él no sabía controlar sus poderes – me iba a girar y escribir eso pero vi de reojo que uno de mis estudiantes estiro la mano - ¿diga Sebastián? – el chico bajo la mano.
―Mi padre siempre me dice que lo correcto en esa situación era matar esa persona, era una amenaza para todos, lo mejor hubiera sido matarlo – yo sonreí un poco.
―¿Crees que ellos no lo intentaron? ¿qué Freddy no intentó matarlo en cada ocasión que pudo? Incluso personas antes que él.
―Pero matar está mal ¿no? No es lo correcto – yo me quedé callado, estaba en un callejón, mi respuesta cambiaría a ese chico de alguna manera, aunque sea mínima lo haría.
―Mira, no es mi deber decir que es lo correcto o que no, eso lo debes descubrir tú solo, yo solo te entrego la evidencia que tiene la historia para valerse por sí misma, yo solo cuento lo que paso, correcto o no es algo que no está en mí, yo les enseñare cómo defender sus creencias a través de la historia, cómo leerla y aprender de ella, no puedo darle la solución ya que ustedes deben aprender a hacerlo. Si lo hago solo se quedarán con la solución y nunca harán el recorrido para hacerlo, no construirán su propia solución, su propio carácter. Ahora sé que eso suena hermoso pero también sé que ustedes sabrán mi posición, la solución que he llegado gracias a aprender la historia, el final del camino ya que eso es inevitable, sabrán que es lo que opino con todo esto pero eso no importa, importa saber cómo construir el camino, no el final del recorrido ¿entendido Sebastián? – él asintió y yo sonreí, sé que ser profesor no es un trabajo difícil pero tiene sus riesgos, riesgos que la mayoría ignora y no le importa pero al que le gusta su trabajo se preocupa por eso, evita caer en el error que la mayoría de los docentes caen – ahora volvamos a nuestro tema principal, Freddy, un chico normal hasta los doce años, donde descubrieron sus poderes y la forma en la que hizo, no fue la mejor de todas. Nos remontamos hace mucho tiempo…
