Chapter Text
Prólogo
Hace 10 años, en 2015, tuve el placer de conocer una de las series animadas (bueno, en este caso, miniserie) más hermosas de la historia del medio de la animación. Se trata de Over the Garden Wall, titulada Más allá del jardín en español. La miniserie, creada por Patrick McHale y transmitida por Cartoon Network como la primera producción del canal con este formato, nos cuenta la historia de Wirt y Greg, dos hermanos que se encuentran perdidos en un bosque misterioso dentro de un lugar llamado Lo Desconocido, siendo acompañados en sus aventuras por Beatrice, un azulejo quien en realidad es una chica humana que fue transformada en dicha ave debido a una maldición.
A lo largo de la miniserie, vemos toda clase de aventuras y personajes fantásticos y misteriosos, sin embargo, todo se centra en que Wirt y Greg son acechados por un ser oscuro simplemente conocido como La Bestia, quien busca que los hermanos pierdan toda esperanza de salir de ese misterioso lugar. En el penúltimo episodio de la miniserie, descubrimos que en realidad Wirt y Greg son dos chicos normales del mundo real, quienes han caído a un lago y se encuentran inconscientes en riesgo de morir ahogados.
En el último episodio, Wirt logra afrontar sus miedos y enfrentarse a La Bestia, logrando así escapar de ese lugar junto con su hermano y, a su vez, salvarse de la muerte. Descubrimos que, en el mundo real, Wirt, un adolescente tímido y reservado a quien le gusta escribir poesía y tocar el clarinete, está enamorado de una chica de su misma edad llamada Sara, una chica de piel oscura quien se desempeña como mascota de la escuela (una abeja). No conocemos mucho sobre Sara, sin embargo, todo el argumento de la miniserie inicia debido a que Wirt es incapaz de declararle sus sentimientos. Wirt grabó una cinta recitando poemas y tocando piezas de clarinete dedicada a Sara, y cuando la cinta accidentalmente llega a manos de esta última (sin que ella sepa quien la grabó), Wirt se siente tan mortificado que junto con Greg salta el muro del jardín del cementerio local (o para que se entienda, se van más allá del jardín), donde para esquivar una locomotora que se dirigía hacia ellos, acaban rodando por una colina y terminan en el lago.
Cuando Wirt y Greg regresan al mundo real y son llevados al hospital, Sara le muestra la cinta a Wirt y le revela que ella no tiene un reproductor de cintas, así que Wirt le ofrece escuchar la cinta juntos en su casa. La serie deja a la interpretación de cada uno, si Sara corresponde los sentimientos de Wirt y si esto les permite iniciar una relación romántica, así como si dicha relación hipotética es duradera o simplemente no funciona.
Debo confesar, que la relación de Wirt y Sara es mi aspecto favorito de toda la miniserie, y podría considerarla mi pareja (o ship) favorita de toda la ficción. En lo personal, me identifico con Wirt y su enamoramiento por Sara me hace recordar a mi primera novia cuando tenía su edad, si bien yo no escribo poesía ni toco ningún instrumento, esa maravillosa sensación de sentirte atraído por otra persona y que esta corresponda tus sentimientos es algo que siempre permanece en tu mente. Por lo tanto, y dado que a lo largo de una década he permanecido como un orgulloso shipper de Wirt y Sara incluso si no son considerados una pareja oficial, sentí las ganas de escribir una historia sobre lo que sucede con ellos en el futuro.
Capítulo 1
Walter Wood había sido un niño introvertido y muy cercano a sus padres, Patrick y Whitney. La familia vivía en Aberdale, un pequeño suburbio de la ciudad de Boston, Massachusetts, un lugar tranquilo, amigable y lleno tanto de trabajo como de esparcimiento. Walter desde niño mostró interés en la escritura y en la música, influenciado en parte por los gustos de su padre Patrick, quien se dedicaba a escribir en la sección de sociales del Boston Globe y también tocaba en una banda llamada Isle of Dogs. Su madre, Whitney, era la cocinera principal del restaurante Caribou Kitchen, uno de los más populares de Aberdale. Walter obtuvo su sobrenombre por el cual sería conocido el resto de su vida, Wirt, simplemente por la mala pronunciación de su nombre cuando comenzaba a hablar y porque a sus padres les pareció gracioso. A Walter, a quien a partir de ahora llamaremos Wirt, nunca le importó realmente, y ese detalle lo hacía sentirse como alguien muy especial.
Todo en la vida de Wirt cambió cuando él tenía 7 años. Una noche, su padre Patrick había ido a un concierto con su banda en el parque de la ciudad, y mientras él y sus compañeros se disponían a volver a casa, su camioneta fue impactada por un tráiler a exceso de velocidad, lo que provocó la muerte inmediata de Patrick y de uno de sus compañeros de banda, el baterista Quincy Lyncott. En casa de Wirt sonó el teléfono el cual contestó Whitney, quien casi se desmaya al escuchar la terrible noticia. Cuando tuvo que revelárselo a Wirt, el niño lloró desconsolado. En el funeral de Patrick, Wirt y su madre se despidieron para siempre del hombre que tanto los amó. La vida parecía seguir su curso, pero el impacto que la muerte de su padre dejó sobre Wirt lo cambió, se volvió un tanto más retraído e introvertido, casi sin convivir con niños de su misma clase.
Mientras tanto, Whitney, quien seguía trabajando en el restaurante, un día conoció a Jonathan, un hombre que se dedicaba a la alta repostería fina. Después de unos días de conocerse y tratarse, se dieron cuenta de que estaban enamorados. Para Wirt, conocer a Jonathan fue difícil al principio, pero con el tiempo comenzó a llevarse bien con él y aceptó el que su madre ahora tuviera una nueva pareja. Dos años después, Wirt se enteró que su madre tendría un bebé con Jonathan, lo cual lo emocionó muchísimo. Fue en ese momento que, en su escuela, se integró a su clase una niña nueva llamada Sara Brundige. De piel oscura, cabello ébano y cuyos padres se dedicaban a la confección de ropa, un día Wirt chocó con Sara al entrar al salón de clase.
- ¿Estás bien? Preguntó la niña tímidamente.
- Oh, si, gracias. ¿Quién eres?
- Me llamo Sara, soy nueva en tu salón. Gusto en conocerte.
- Yo me llamo Wirt, igual gusto en conocerte.
- ¿Te importa si me siento junto a ti en la clase?
- No, puedes hacerlo.
- Gracias, Wirt.
Unos meses después, Wirt y Sara ya se habían vuelto buenos amigos. Había otros niños en la clase, pero Wirt casi no convivía con ellos. A Sara también le gustaba mucho la música, sobre todo el jazz, y también el teatro.
Un día, mientras estaba en la escuela, Wirt se enteró de que su madre había sido llevada al hospital pues su hermano ya iba a nacer. Jonathan recogió a Wirt a la salida de la escuela y lo llevó a conocer a su hermanito. Wirt lo vio por primera vez en los brazos de su madre, con una mirada tranquila.
- Te presento a Gregory, él es tu nuevo hermano – dijo su madre.
- Es bonito – respondió Wirt.
Wirt tomó la pequeña mano de Gregory y este apretó su pulgar y le sonrió.
Días después, sus padres volvieron a casa con Gregory, a quien a partir de ahora siempre llamarían simplemente Greg. Wirt le contó a Sara en la escuela sobre su nuevo hermanito.
- Genial, yo siempre he querido un hermano – le dijo Sara.
- ¿Te gustaría que tu familia tuviera otro bebé? – respondió Wirt.
- Si, la verdad sí. Oye, Wirt, ¿tú sabes cómo se hacen los bebés?
- Umm, no realmente, solo sé que crecen dentro de la barriga de mamá y cuando se hacen grandes cortan la barriga y lo sacan, al menos así me contó mi mamá que nací – respondió Wirt.
- Bueno, esa es una forma – dijo Sara – pero una vez leí un libro sobre como se hacen y desarrollan, es algo muy interesante. Si quieres, puedes ir a mi casa para que veas ese libro.
- Está bien, ¿puedo ir este viernes?
- Claro - respondió la niña.
Llegó el viernes, un día en que toda la escuela primaria de Aberdale salía de descanso. Jonathan llevó a Wirt y Sara a la casa de esta última, ubicada a cinco cuadras de la casa de la familia Wood. Les dijo que se divirtieran y que pasaría por Wirt después de la hora de la cena. Una vez en casa, Wirt saludó a los padres de Sara: Arnold y Phoebe.
- Encantados de conocerte, Wirt, se ve que eres un buen niño.
- Gracias, señores – respondió Wirt.
Sentados en la mesa de la cocina, Sara trajo el libro que le había mencionado a Wirt sobre los bebés. Estaba lleno de fotografías reales y textos interesantes. Sara lo veía con naturalidad, pero Wirt empezó a ponerse rojo al mirar la sección sobre como los bebés eran concebidos.
- Cuando un hombre y una mujer se aman mucho, se quitan la ropa, se abrazan, se acarician y se besan, usualmente en la cama, donde entonces el hombre introduce su pene erecto dentro de la vagina de la mujer y se mueven frotándose uno contra el otro, lo cual les proporciona mucho placer – narraba Sara sin inmutarse, todo era perfectamente normal para ella. Pero Wirt se notaba incómodo; era demasiada información para él.
- Entonces el hombre eyacula dentro de la mujer, con lo que sus espermatozoides corren dentro para encontrarse con el óvulo, fecundarlo y así empezar a desarrollar un cigoto el cual se convertirá en un embrión y luego en un feto – continuó Sara.
- Emmm, ¿entonces así fue como Greg…y yo… y tú también… empezamos a existir?
- Exactamente, Wirt. ¿Sabías también que la forma en que tu naciste en realidad no es por la que todos nacemos?
- No, no lo sabía – dijo Wirt con reservas.
- Mira, en lo que se llama parto natural, el bebé simplemente empieza a hacer que el vientre se contraiga y empiece a expulsarlo a través de la vagina, el mismo lugar por donde entra el pene cuando fabrica al bebé – dijo Sara con una risita – la mamá siente ganas de pujar como cuando quiere hacer popó y finalmente el bebé sale. Es doloroso, pero todas las mujeres sienten alivio cuando finalmente tienen a su bebé entre sus brazos.
Wirt, boquiabierto y sorprendido, finalmente recobró su compostura absorbiendo esa nueva información. Era interesante, pero un tanto incómoda. Le sorprendía como Sara lo tomaba con total naturalidad. Después de un rato, ambos escucharon música y comieron sándwiches de pavo con jugo de naranja, posteriormente se sentaron a cenar junto a los padres de Sara. Prepararon spaghetti blanco con enchiladas verdes. Los abuelos maternos de Sara eran mexicanos que habían emigrado a Aberdale en busca de un mejor porvenir, empezando su propia familia en la comunidad. A Wirt la comida le pareció deliciosa y les agradeció a los padres de Sara por ella. Finalmente, Jonathan llegó para recoger a Wirt y él se despidió de Sara. Se sentía agradecido de tener a una amiga tan franca y sincera como ella.
Ya en casa, Wirt miraba maravillado a su nuevo hermanito, y sintió que sería el inicio de una hermosa historia junto a su familia. Los años pasaron, Wirt terminó la primaria e ingresó a la secundaria. Seguía escribiendo poesía y cada vez tocaba mejor el clarinete, además de llevar buenas calificaciones en todas sus materias. Greg creció y dejó de ser un bebé para empezar a dar sus primeros pasos mientras Wirt, su madre y su padrastro se maravillaban de como su familia estaba tan unida. Wirt también comenzaba a hacerse de otros amigos quienes lo trataban bien sin prejuzgarlo, pero su amistad más cercana seguía siendo la que mantenía con Sara, con quien le encantaba estar el mayor tiempo posible.
Un día, durante un pequeño convivio en la escuela, Sara se sintió mal. Wirt se preocupó por ella y la acompañó a la enfermería de la escuela, donde tras unos largos treinta minutos, Sara salió con la cara roja entre pena y alivio.
- ¿Estás bien, Sara? ¿Qué te pasó?
- Um, me pasa algo normal que les ocurre a todas las niñas, Wirt, pero creo que me tomó por sorpresa.
- ¿Normal? ¿Qué puede ser normal si hace que te sientas mal, Sara? – preguntó Wirt muy consternado.
- Se llama menstruación, Wirt, o tener el periodo. Básicamente es la forma en que mi cuerpo me dice que ya no soy una niña, bueno, aún lo soy, pero eso significa que mi cuerpo ya puede desarrollar a un bebé.
- ¿Qué? – dijo Wirt asustado - ¿Vas a tener un bebé?
- Claro que no – dijo Sara riéndose para tranquilizar a su amigo – solo significa que estoy creciendo. Se que esto te va a dar vergüenza, pero te lo contaré. La menstruación consiste en que mi útero – la parte donde crecen los bebés antes de nacer – expulsa un óvulo que no fue fecundado en forma de sangre por mi vagina, por lo que, um, además, necesito ropa interior limpia. Eso también significa que voy a empezar a usar toallas femeninas, ya sabes, esas cositas que parecen colchones en miniatura.
Wirt, a pesar de su shock inicial, comprendió bien lo que le pasaba a Sara y se dio cuenta que no era algo por lo que ni él ni ella deberían sentirse avergonzados. Wirt abrazó a Sara impulsivamente y ella le correspondió. Su amistad era algo muy bonito.
