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THEODORA: El Amado de Anathēma

Summary:

En la opresiva República Autoritaria de Theodora, donde el régimen de la Presidenta Brenda Elaine Stokes impone un férreo culto a la "pureza" y la "normalidad", existe un grupo marginado y temido por encima de todos: las Futanaris. No son simplemente mujeres, sino seres que albergan una esencia antinatural y un poder físico aterrador: un pene de caballo monstruoso y grotesco, legado de una diosa primigenia, que es a la vez su maldición y su fuerza.

En este mundo gris, Lincoln Alexander Alistair White, un joven de 16 años vanidoso y soñador, vive obsesionado con la idea de construir su propio "harem" con las chicas más populares, cegado por una fantasía que oculta su profunda inseguridad. Lo que ignora es que a su alrededor, las mujeres más importantes de su vida guardan un secreto que podría destruirlos a todos.

Chapter 1: El Eco de la Soledad Primigenia

Chapter Text

En el país de Theodora, o también conocido por sus ciudadanos como La República Autoritaria de Theodora.

El sol de la mañana se filtraba a través de la espesa capa de smog que coronaba la capital, una metrópolis de acero y concreto donde la opresión era tan tangible como el aire húmedo. Theodora se erguía como un monumento al orden y la pureza, un ideal distorsionado impuesto por un régimen que categorizaba a sus ciudadanos no por su valor, sino por su conformidad. Y en los márgenes más oscuros de esta sociedad, vivían las más odiadas, las más temidas, las más incomprendidas: las Futanaris.

No eran simplemente mujeres con una particularidad anatómica. Eran una aberración para el estado, una mancha en el perfecto cuadro de la “normalidad” que la Presidenta Brenda Elaine Stokes y su maquinaria propagandística defendían a ultranza. Los rumores sobre ellas eran el combustible de pesadillas y susurros en los callejones. Se decía que poseían una fuerza sobrehumana, que sus cuerpos albergaban una esencia antinatural y, el detalle más grotesco y repetido hasta la saciedad, que cada una de ellas poseía un pene de caballo enorme, grotesco y monstruoso, un miembro de proporciones tan colosales y antinaturales que desafiaba toda lógica biológica, capaz de crecer y extenderse en un frenesí de poder primal, una bestia de carne y venas palpitantes que era a la vez su maldición y la fuente de un poder que el gobierno no podía controlar, pero sí temer y reprimir.

En una escuela, se encontraban dos jóvenes de 16 años. Eran dos hermanos huérfanos, un peliblanco llamado Lincoln Alexander Alistair White y otra peliblanca llamada Lyra Charlotte Alistair White, que sin Lincoln saberlo, era una futanari con un pene de caballo enorme, grotesco y monstruoso.

El Instituto Estatal N°7 era un microcosmos de la propia Theodora. Aquí, las jerarquías sociales estaban tan claramente definidas como el uniforme gris que todos vestían. En un pasillo abarrotado, bajo la luz fluorescente que parpadeaba intermitentemente, Lincoln se apoyaba contra una hilera de casilleros, desplegando una sonrisa confiada que ocultaba una profunda e ingenua vanidad. Frente a él, dos chicas, Sofia y Amy, intercambiaban miradas nerviosas.

Lincoln: Oigan, muñecas, ¿qué tal si estudiamos juntos? La verdad es que sois unos bombones que podríais alegrar hasta la clase más aburrida de matemáticas.

Su voz era un dechado de falsa seguridad. Lincoln se veía a sí mismo como el héroe de su propia historia, un galán destinado a un harem de belleza inigualable.

Sofia (Con una sonrisa forzada que no llegaba a sus ojos, que recorrían el pasillo buscando una salida):Lo que digas, Lincy. Suenas… muy entusiasta.

Amy (Con una sonrisa igualmente tensa, jugueteando con el borde de su falda):Sí… Oh, ¡casi es la hora de nuestra clase! No podemos llegar tarde otra vez, ¿sabes? La Sra. Gilliam nos mataría.

Lincoln:¡Cierto! Nos vemos luego, bombones. No os olvidéis de mí.

Sofia/Amy (Con sonrisas forzadas, casi gritando en su desesperación por escapar):Sí………….

Se alejaron a un ritmo que rayaba en la carrera, sus suspiros de alivio ahogados por el bullicio del pasillo. Lincoln, cegado por su propia narrativa, interpretó su huida como timidez. No muy lejos, observando la escena con una mezcla de exasperación, amor fraternal y una angustia profunda que le corroía las entrañas, estaba su hermana, Lyra. Su cabello blanco, tan parecido al de él, caía en ondas suaves sobre sus hombros, pero donde los ojos de Lincoln brillaban con una ambición superficial, los de Lyra guardaban océanos de secretos y un dolor silencioso. Ella sabía la verdad sobre sí misma, sobre la pesadilla corporal que se escondía bajo su uniforme, y cada vez que su hermano hablaba de su “harem”, un escalofrío de terror recorría su espina dorsal.

En la clase.

La clase de Historia de Theodora era un suplicio monótono. El profesor dron daba una lección sobre las “Gloriosas Conquistas de la Unificación”, una versión tan lavada y alterada de la historia que era irreconocible. Lincoln, aburrido hasta las lágrimas, se inclinó hacia su hermana.

Lincoln:¡Esta clase es aburridísima! Ya me quiero ir a casa o estar ya con mis dos novias. Cassandra dijo que hoy tendríamos una…sesión de estudio muy privada.

Sus cejas se movieron sugerentemente. Lyra apretó la mandíbula, sus nudillos palidecieron alrededor de su bolígrafo.

Lyra mira a Lincoln, sus ojos, del mismo color ambarino que los de él, reflejaban una preocupación maternal y una rabia contenida.

Lyra: Vamos, Oni-chan, si acabamos de llegar. Además, estamos a unos días para una prueba importante… y esa tal Cassandra es una pu-

Lincoln: Vamos, Lyra, si te llevas bien con Eleanor, ¿por qué no con Cassandra? Además, ¿no te alegra que tu hermano apuesto tenga un harem de mujeres hermosas? ¡Es el sueño de cualquier hombre!

Lyra: Sí, “harem”… Lo que digas, Oni-chan. Pero yo prefería al Oni-chan de antes. Esa maldita Cassandra te cambió. Lyra le pasó sus apuntes de la pizarra con un movimiento brusco, sus dedos rozaron los de él y un estremecimiento eléctrico, familiar y prohibido, la recorrió.

Lincoln mira a Lyra, su rostro se suavizó por un momento, alejándose de su fachada de galán.

Lincoln (pensamientos):Lyra… se ha convertido en una otaku empedernida, con la mente obscena, muy pervertida, muy fetichista, muy nerd. Recuerdo cuando solo coleccionaba cartas de ese anime de chicas mágicas. Ahora su habitación está llena de figuras y cómics que ni me atrevo a describir. Pero cuando estamos solos, o cuando estamos con Hana, Artemis y Amelia, ella no para de hablar de cualquier cosa, con una luz en los ojos que no tiene en ningún otro lado… y tiene este… fetiche extraño que me cuenta sin filtro, sobre el futanari, el incesto y lo tabú. A veces me pregunto si es solo su imaginación o si hay algo más… pero no, es mi hermana. Es solo Lyra siendo Lyra.

Cuando Lincoln estaba anotando sus apuntes, sintió una mirada de enamorada y deprimida…….. de hecho, siempre lo había sentido, desde el jardín de niños. La mirada de una chica de 16 años, Hana Tanaka.

Era una sensación constante, un peso dulce y agobiante en su nuca. La sentía ahora, atravesando la nuca, cargada de una devoción tan absoluta que era aterradora.

Lincoln (Pensamientos):Y hablando de Hana….. No es que me moleste, es que…….. simplemente es raro….. cuando cruzamos nuestras miradas por primera vez y la rescate de Brandon y Luis hace 13 años, Hana no ha parado de mirarme. Es como un faro en la tormenta, pero un faro que solo ilumina hacia mí. Todos bromean con que me ama, y supongo que es obvio, pero… ¿por qué yo? Con toda la reputación de su clan, ¿por qué se fijaría en un chico normal como yo? Aunque, si soy honesto, Hana es… hermosa, de una manera frágil y etérea. Pero ese clan… los rumores…

Hace 13 años atrás.

En el Jardín de niños, Lincoln y Lyra.

El sol brillaba genuinamente en aquel entonces, o al menos así lo recordaba Lincoln. El patio de recreo era un reino de posibilidades. Lincoln, con una capa de toalla atada al cuello, y Lyra, con una espada de plástico, estaban inmersos en su juego favorito.

Lincoln (fingiendo ser un caballero, con voz grave y pomposa):¡No te preocupes, princesa! Yo te salvaré del temible dragón de los casilleros. ¿No es así, hermana?

Lyra (fingiendo ser una caballera, con una reverencia exagerada y un rubor que teñía sus mejillas):¡Así es, Oni-chan! ¡Juntos protegeremos el reino!

Los dos hermanos rescataban la muñeca de juguete de Lyra de donde había “caído” al abismo debajo de los columpios.

Lincoln (fingiendo ser un caballero, alzando la muñeca triunfante):¡Logramos rescatar a la princesa!

Lyra (fingiendo ser una caballera y sonrojada, mirando a su hermano con adoración):¡Y todo gracias a ti, Oni-chan! Tú te sacrificas por los demás antes que por ti mismo, eres tan bondadoso. Apuesto a que incluso sacrificarías tu propia reputación por los demás.

Lincoln (fingiendo ser un caballero y sonrojado, bajando la mirada):G-Gracias, hermana. No exageres.

???:¿Y si mejor rescatas a una verdadera princesa, Lincoln?

La voz era clara, como campanillas de cristal, pero con un deje de sorna que helaba la sangre. Una niña de pelo rubio ceniza, tan perfecta que parecía una muñeca de porcelana, los observaba. Era Artemis Vale Stokes. A simple vista, compartía los rasgos angelicales de su gemela, pero había una cualidad inquietante en su presencia. Sus movimientos eran lentos, medidos, como si cada gesto fuera calculado en un tablero de ajedrez invisible. Donde Amelia irradiaba calidez, Artemis emanaba un frío que hacía bajar la temperatura del ambiente. Sus ojos, de un gris plateado con destellos violáceos, no reflejaban la luz; la absorbían, dejando un vacío hipnótico en su lugar. Su sonrisa era un movimiento de labios casi imperceptible, una imitación de emoción que no llegaba a sus pupilas dilatadas. En sus brazos llevaba un muñeco grotesco, hecho de cables y retazos de tela, al que llamaba “Madre”.

???:Hermana, por favor, no los molestes.

Detrás de ella, como un eco de luz, apareció Amelia Grace Stokes. Donde Artemis era el crepúsculo, Amelia era el amanecer. Su cabello rubio pálido parecía capturar el sol, y sus grandes ojos azul celeste brillaban con una curiosidad y bondad genuinas. Su rostro redondeado, salpicado de pecas, se iluminó con una sonrisa torpe y encantadora. Llevaba un vestidito azul pastel y abrazaba con fuerza a un conejo de peluche desgastado llamado Luciencito. Su mera presencia era un bálsamo.

Artemis: Amelia, no moleste. Mirando a Lincoln con esa intensidad gélida. ¿Qué opinas, Lincoln? ¿De rescatar a una verdadera princesa?

Lincoln (sonrojado, capturado por la extraña belleza de Artemis):Bueno, me gus-

Antes que Lincoln pudiera terminar, Lyra se interpuso, su rostro contraído por el disgusto.

Lyra:¿Por qué no mejor te bañas con vagabundos y con animales, cochina!

Artemis (sus ojos grises se enfriaron aún más, y el muñeco “Madre” en sus brazos pareció crisparse):¿Qué dijiste, fantasma?

Amelia se metió entre las dos, su voz un tembloroso susurro de angustia.

Amelia: P-por favor, no peleen…

Lyra:¡No puedo creer que Amelia tenga una hermana tan horrible!

Artemis:¡Y a ti qué te importa!

Mientras la tensión crecía entre Lyra y Artemis, un secreto profundo y bien guardado latía bajo los impecables vestidos de las gemelas Stokes. Lincoln y Lyra no tenían idea, pero Artemis y Amelia eran, por una cruel ironía del destino, exactamente lo que su madre, la Presidenta Brenda Elaine Stokes, más odiaba y perseguía: dos futanaris.

Era el estigma más grande del linaje Stokes, una mancha en su pureza impuesta que Brenda había enterrado bajo capas de mentiras y poder. En la intimidad de los baños de la mansión presidencial, lejos de los ojos de los sirvientes más leales, las niñas tenían que enfrentar la verdad de sus cuerpos. Amelia, con un terror paralizante cada vez que sentía el dolor agudo y el crecimiento monstruoso en su entrepierna, y Artemis, con una fría resignación que ocultaba un océano de rabia contenida. Ambas cargaban con el mismo legado anatómico aborrecido por el régimen de su propia madre: un pene de caballo enorme, grotesco y monstruoso.

Era el arma de propaganda definitiva en contra de su familia si se llegaba a descubrir. ¿Cómo podría la “Gran Dictadora”, como algunos la llamaban a sus espaldas, gobernar con puño de hierro un país hacia la “pureza” si sus propias hijas eran la encarnación de la “aberración”? Por eso, su existencia como futanaris era el secreto mejor guardado de la nación, un hecho que condicionaba cada una de sus interacciones públicas. La fría calculadora de Artemis y la timidez de Amelia no eran solo rasgos de personalidad; eran armaduras esenciales para la supervivencia.

Artemis (Con una mirada que podría helar el magma, dirigida a Lyra): Deberías cuidar tu lengua, fantasma. No sabes nada de lo que significa llevar un apellido que todo un país observa.

Dijo esto con una convicción que iba más allá de una simple riña infantil. Era una advertencia velada, nacida del conocimiento de su propia monstruosidad oculta y el precio absoluto de ser descubiertas.

Amelia (Con lágrimas asomándose en sus ojos azules, angustiada por la pelea y por el miedo constante a que su secreto se filtrara):¡P-por favor! ¡Hermana, Lyra! ¡Basta!

Su súplica no era solo por la paz en el patio, sino por la paz en su propia vida, constantemente al borde del precipicio.

Se escuchó la voz de 2 niños y una niña llorando, todos ellos de 3 años.

Brandon: Al parecer la yegua va a llorar. Jajajaja.

Luis: Al parecer la coneja no encontró a su conejo. Jajaja.

Hana estaba llorando, acurrucada contra la valla del patio. Sus pequeños hombros temblaban.

Lyra, Lincoln, Amelia y Artemis voltearon hacia la escena.

Amelia: Esa pobre niña…

Lyra: Luis y Brandon son unos mal paridos, siempre abusan de esa pobre niña.

Artemis:¿Y a quién le importa? Es una Tanaka. Está en su naturaleza ser el blanco.

Lincoln: A mí… me importa.

Lyra, Amelia y Artemis miraron sorprendidas. La cara de Lyra y Amelia se iluminó con una felicidad radiante. Hasta Artemis mostró un destello de algo… inesperado, no alegría, sino un interés agudizado, como si Lincoln hubiera dicho la combinación de una cerradura muy compleja. Para Artemis, cuya vida era una prisión de secretos, la simple y valiente compasión de Lincoln por una paria social como Hana era un concepto tan ajeno como poderoso.

Lyra (sonrojada): ¿Lo ves, Oni-chan? Yo no exageraba cuando dije que eras tan bondadoso. A ti no te importan esos rumores.

Amelia (sonrojada):Eres el mejor, Lincoln, tan bondadoso…

Artemis (sonrojada, un rubor pálido y fantasmal en sus mejillas):Al parecer mi príncipe siente pena por gente que no debería… eso te hace único… interesante.

Lincoln: Sí… no está bien.

Volviendo con Brandon, Luis y Hana.

Brandon: ¿Qué pasó, yegua? ¿Necesitas un equipo de cura de caballo?

Luis: He escuchado que los conejos con la imposibilidad de reproducirse generan estrés. ¿Es por eso que corres tanto?

Hana empezaba a tener un ataque de pánico, su respiración se convirtió en jadeos cortos y agónicos. Miraba alrededor, buscando una salida que no existía.

Lyra: Luis y Brandon son unas mier-

Lincoln:¡Lenguaje, Lyra!

Lyra miró alrededor y vio que los adultos, los cuidadores, deliberadamente desviaban la mirada. La regla no escrita era clara: el Clan Tanaka estaba solo.

Lyra: Debemos ayudarla, Lincoln.

Artemis: Mi príncipe, mi Lincoln, ¿ayudando a un integrante de ese clan? Es un suicidio social. Su tono era de advertencia, pero sus ojos no se apartaban de él, estudiándolo.

Lyra lanzó una mirada asesina a Artemis antes de comenzar a marchar decisivamente hacia donde estaban Brandon, Luis y Hana.

Lincoln (pensamientos): Pero relacionarnos con el Clan Tanaka… eso sería… mi madre siempre dijo… “Lincoln, aléjate de ese apellido”. Pero… mira su carita. Está aterrada. No puedo… no puedo solo quedarme aquí.

Lyra se paró frente a Luis y Brandon, su pequeño cuerpo temblando de rabia.

Luis/Brandon:¿?

Lyra: Oigan, por qué no se van a-

De repente, Lincoln apareció a su lado. No con la confianza arrogante de su yo del futuro que mostraba con Sofia y Amy, sino con una determinación tranquila y genuina. Se colocó entre Hana y sus acosadores, y aunque su voz sonó como un eco de su juego de caballeros, esta vez no había fingimiento en sus ojos.

Lincoln (con una voz más firme de lo que esperaba):¡Oigan! ¿Por qué no la dejan en paz?

Hana, Luis, Brandon, Lyra, Artemis y Amelia miraron sorprendidos a Lincoln. Las lágrimas de Hana se detuvieron por un instante, reemplazadas por un asombro absoluto. Lyra y Amelia sonreían con orgullo. Artemis observaba, inmóvil, con la cabeza ligeramente inclinada.

Hana miró a Lincoln, y por primera vez ese día, el miedo en sus ojos se disipó, reemplazado por una admiración y un fulgor que haría palidecer al sol. Su pequeño corazón latió con una fuerza que resonó en lo más profundo de su ser.

Lincoln (pensamientos):Sé que me voy a arrepentir de esto. Será un adiós definitivo a mi estatus social si me relaciono con el Clan Tanaka, pero… no puedo dejarla así. No soy ese tipo de persona. O… quizás no quiero serlo.

Brandon:¿Y tú quién eres, anciano?

Lincoln (inflando el pecho):¡Yo soy Lincoln Alexander Alistair White! ¡No lo olvides, ruffianes!

Lyra (poniéndose a su lado, imitando su postura):¡Y yo soy su hermosa hermana, Lyra Charlotte Alistair White!

Brandon:¿Lincoln, eh? ¿Querrás decir “caballo blanco”? Jajajajaj.

Luis: Jajajajaj, sí. Al parecer, la coneja encontró su conejo blanco. Oye, conejo blanco, ¿te digo algo? He escuchado que su “zanahoria” te dejará en silla de ruedas. Jajajaja.

Brandon: Jajajajajajajajaja.

Brandon y Luis se alejaron, riendo y empujándose, su misión de crueldad cumplida por el momento.

Lincoln: Ahí va mi vida social…

Lyra: ¿A quién le importa la vida social, de todos modos, Oni-chan? Eso está sobrevalorado. ¡Fuiste increíble!

Amelia y Artemis se acercaron. Amelia corrió directamente hacia Hana, mientras Artemis se detuvo frente a Lincoln.

Artemis: De hecho, sí importa, fantasma. Mira a Lincoln. Y no te preocupes, mi príncipe. Le diré a mi mami que todos digan que ayudaste a una niña, no a una Tanaka. Luego, su mirada se desplazó hacia Hana, y por un microsegundo, no hubo asco, sino algo más complejo: un destello de empatía y una identificación profundamente enterrada. Ella… también tiene frío.

Lincoln, Lyra y Amelia ayudaron a Hana a levantarse y a secarse las lágrimas.

Lyra:¿Estás bien?

Hana aún seguía viendo a Lincoln, hipnotizada.

Hana (sonrojada, con una voz tan suave que era casi un susurro):S-si… Yo… yo soy Hana Tanaka.

Lyra: Yo soy Lyra Charlotte Alistair White, ella es Amelia Grace Stokes y esa es su hermana, Artemis Vale Stokes.

Artemis ignoró a Amelia, Lyra y a Hana, y se enfocó únicamente en Lincoln, como si fuera el único objeto de valor en el universo.

Lyra: Y él es mi Oni-chan, Lincoln Alexander Alistair White.

Hana (sonrojada, probando el nombre en sus labios como si fuera un caramelo):Lincoln… Alexander… Alistair… White… chan.

Lincoln (sonrojándose a su vez ante la intensidad de su mirada):¡Sí, ese es mi nombre!

Hana (sonrojada, bajando la mirada por un instante antes de atreverse a mirarlo de nuevo):Sí… que hermoso nombre.

Lincoln se sonrojó más profundamente. Había algo en la forma en que ella decía su nombre que lo hacía sentir genuinamente especial, no solo un galán de pacotilla de su yo del futuro.

Lyra: Oye, Hana, ¿quieres acompañarnos? Nos gustaría tener un nuevo miembro para nuestros juegos.

Hana los miró, y la tristeza volvió a sus ojos.

Hana: Yo… no quiero molestar a Lincoln-chan y a Lyra-chan. Mi clan tiene una reputación… muy horrible. No quiero que la gente se aleje de ustedes dos por mi culpa.

Lyra: No te preocupes, a nosotros no nos importa, ¿cierto, Lincoln?

Lincoln:¡Claro que no!

Artemis: Pues a mí sí me importa. Su voz era un hilo de hielo.

Lyra lanzó otra mirada asesina a Artemis.

Amelia: Hermana… por favor.

Hana (sonrojada y esperanzada, mirando directamente a Lincoln):¿E-Enserio?

Lyra: Es enserio, Hana.

Lincoln: Sí, no hay ningún problema. Cuantos más, mejor.

Hana, con una sonrisa tímida pero radiante, se unió a ellos, posicionándose instintivamente un poco más cerca de Lincoln. El círculo se había expandido. Lincoln y Lyra eran los caballeros; Hana, Amelia y Artemis, las princesas. Mientras Lincoln explicaba las reglas de su próximo juego de aventuras, ninguno de ellos notó, ni podría haberlo notado, el súbito y poderoso espasmo que recorrió el pequeño cuerpo de Hana bajo su vestido. Ninguno vio cómo, en la intimidad oculta de su ropa interior infantil, el legado de su linaje, el pene de caballo enorme, grotesco y monstruoso que llevaba en su interior, tuvo su primera erección infantil, un leve pero inequívoco pulso de poder ancestral, despertado por el primer acto de bondad verdadera que había conocido, latiendo con una promesa de futuro vinculada irrevocablemente a la imagen del niño de cabello blanco que la había defendido. Tampoco vieron cómo Artemis, con su percepción anormalmente aguda, inclinó ligeramente la cabeza, como si hubiera captado un cambio imperceptible en el aire, un susurro de la realidad alterándose alrededor de Hana.

En la actualidad.

Lincoln (pensamientos): En verdad no entendía por qué la gente se alejaba de los Tanaka, hasta que crecí. Y, bueno, por culpa de los gustos de mi hermana y los rumores que las cuidadoras susurraban, supe más. Que Hana no es muy sociable, no por nada le dicen “la Coneja”. Puede correr tan rápido como uno, dicen. Tiene autofobia, lo que le impide realizar actividades en solitario (por ejemplo, almorzar en la escuela e ir al baño sola), pero tiene que contenerse por un corto tiempo. Entra en pánico, sale corriendo llorando y, según los rumores más oscuros, quiere suicidarse si se siente sola, como un conejo acorralado. Pero… no veo por qué burlarse de ella diciendo que tiene un pene de caballo enorme, grotesco y monstruoso. Eso es… estúpido. Los rumores del Clan Tanaka… solo está compuesto por mujeres, son futanaris, que tienen superpoderes, que apoyan el incesto, la poligamia, que están rodeadas de seres de fantasía, mitológicos, mágicos, etc., como elfos, duendes, orcos, hadas, etc., tienen una extraña religión, tienen unos fetiches extraños como el vómito, la orina, pañales, sudor, juego de edades, gases y pedos, masoquismo, etc. y más fetiches asquerosos. Su Clan vive en una mansión que es tan grande como el infinito y que son longevas, que pueden vivir billones de años o que no pueden morir de vejez. Pero yo no creo en eso. Solo son rumores… aunque, ahora que lo pienso, nunca he escuchado a nadie hablar sobre el padre de Hana, solo de la madre, que es la matriarca del clan. Es… extraño.

Lincoln (Pensamientos):…….Mierda. Cierto. Es hoy. Tengo una cita íntima, sexual. O sea, ¡por fin voy a perder mi virginidad con mis 2 novias! Cassandra Seraphina Van Houten, que tiene 17 años, y Eleanor “Lena” Corinne Van Houten, que tiene 16 años. Ellas son hijas del gobernador de nuestro estado, el alcalde es amigo de la Presidenta. Las conocí en el jardín de niños, un día después del suceso con Hana. Cassandra, incluso entonces, era “La Princesa de Hierro”. Siempre con su lazo perfecto y su mirada que calculaba el valor de cada uno. Y Lena, su hermana menor, siempre un poco detrás, con su oso de peluche y una sonrisa genuinamente dulce. Hace 3 años, dijeron las dos que si podía ser su novio, y por supuesto que dije que sí. ¡2x1! Brandon y Luis no entienden por qué las mujeres más hermosas y populares del estado quieren ser mis novias, pero para mí son celos de ellos… Aunque Lyra, Artemis y Amelia dicen que Cassandra no es de confiar y es una mal parida… Y cuando le dije a Hana que Cassandra, Eleanor y yo éramos novios… cada vez que lo veo, la veo con lágrimas y como si estuviera muy deprimida… No entiendo lo que le pasa.

Lyra mira a su hermano, que tiene la cara roja como un tomate, perdido en sus pensamientos lascivos y llenos de ansiedad.

Lyra:¿Pasa algo, Oni-chan?

Lincoln (sobresaltado):¡N-Nada, hermana! ¡Estaba pensando en… en ver los globos! ¡Sí, globos! ¡Qué divertidos son!

Lyra lo miró con escepticismo. Conocía cada uno de sus tics, cada mentira infantil. Sabía exactamente en qué estaba pensando: en esa “cita” con su “puta novia Cassandra”. Lyra y Artemis, a pesar de su mutuo desagrado, tenían un acuerdo tácito: Cassandra era una amenaza. Eleanor, al menos, era buena gente, una chica dulce atrapada en la órbita de su hermana.

Lyra:……………

Lincoln (pensamientos):¡Mierda, está sospechando! Debo cambiar de tema rápido.

Lincoln: Oye, ¿sabes? He oído que al Clan Tanaka le gusta la gente que tiene el pelo blanco. ¿Crees que por eso Hana me mira mucho, por mi cabello?

Lyra miró seriamente a Lincoln, su expresión era una mezcla de exasperación y un profundo conocimiento de algo que él ignoraba por completo.

Lyra:¿Te molesta, Oni-chan? ¿No es acaso que querías un “harem” de hermosas mujeres? ¿O es acaso que consideras que Hana es horrible?

Lincoln: ¡No es que me moleste! Y Hana no es horrible, es solo que…….. simplemente es raro….. cuando nos vimos los ojos por primera vez en el jardín de niños, Hana no ha parado de mirarme. Todos bromean con que ella me ama… o sea, no me molesta, digo, Hana es hermosa, pero no sé.

Lyra: Solo te diré una cosa: si piensas que si fueras un joven de cabello castaño, Hana ni siquiera se hubiera fijado en ti, entonces eres un idiota, Oni-chan.

Lincoln:¿A qué te refieres con que Hana se hubiera fijado en mí?

Lyra: Ah, Oni-chan, eres tan inocente… y a veces tan ciego.

Mientras tanto, Hana observaba desde unas filas más atrás.

Hana (pensamientos):Lincoln-chan…… ♡ Tu cabello… es como la nieve pura de los picos más altos de nuestra mansión. Tus ojos… son como ámbar caliente. Tu voz… es la única que calma la tormenta en mi cabeza cuando siento que el mundo se cierra a mi alrededor. Cassandra y Eleanor… no te merecen. Ellas no saben el dolor que llevas dentro, el vacío que tratas de llenar con esa fachada. Yo sí lo sé. Yo lo veo. Y mi cuerpo, este cuerpo maldito y bendito, te desea… te necesita. Lincoln-chan… si supieras cuánto… ♡

Hace unas horas atrás, en la Mansión Tanaka.

La Mansión Tanaka no era una casa; era un ecosistema, una realidad alternativa que existía en un pliegue del espacio de Theodora. Sus pasillos se extendían hacia la eternidad, habitados por susurros, risas de criaturas no humanas y el peso de eones. En una biblioteca tan vasta que su techo se perdía en la oscuridad, iluminada por luz de luciérnagas mágicas atrapadas en frascos, Hana estaba sentada en un sillón gigantesco. Sus ojos, rojos e hinchados por el llanto, estaban fijos en un antiguo tomo de cuero escrito en una lengua que solo su clan podía leer. Era el cuento que ella solía contar en el jardín de niños en la hora de lectura, a pesar de que todos los niños la veían con asco, incluyendo, obviamente, a Luis y a Brandon. Pero sus amigas Amelia, Lyra y Eleanor, y para sorpresa de ella, incluso Artemis, la escuchaban con atención… y, por supuesto… su amado… Lincoln…

Con una voz quebrada por los sollozos, Hana murmuró las palabras sagradas para su pueblo, el mito de su origen, la razón de su ser:

Hana (Con los ojos rojos, leyendo en un susurro lloroso):“En el principio, antes de que el concepto de ‘principio’ tuviera significado, existía la Unidad. No era un vacío, ni una plenitud, sino la absoluta e indiferenciada totalidad de todo lo que era, es y podría ser…”

Ella continuó, narrando la épica de Anathēma, la Diosa Primigenia, de su soledad cósmica, de su monstruoso y glorioso falo equino, del secuestro de Aethelred, el dios de cabello blanco, de su amor prohibido y la concepción de Futa, la primera de su estirpe. Cada palabra era un recordatorio de lo que ella era: una descendiente directa de esa unión, una sacerdotisa de un amor que trascendía todas las leyes mortales.

Hana (leyendo):“… Y Futa, comprendiendo su propósito con una claridad instantánea, reclamó su derecho de nacimiento. Se quedó para siempre al lado de Aethelred, amándolo no como un acto de perversión, sino como el acto más profundo de devoción… Y fue bueno. Era el nuevo orden divino… Anathēma le dijo a su amado Aethelred que ‘Si recibes la bendición de una futa, si tu eres genuinamente amado por ellas, recibirás un fragmento de mi amor, de mi esencia. Seré yo amándote a través de ellas, protegiendo tu esencia a través de las edades.’”

Al terminar, Hana dejó escapar un sollozo seco. El libro se cerró con un suave golpe.

???:Oni-chan… ¿tu “papi” aún sigue triste? Se refería, con la jerga infantil y pervertida del clan, al pene de caballo de Hana.

Una niña más joven, de unos 13 años, asomó por la puerta de la biblioteca. Era Sakura Tanaka. Su apariencia era la de una muñeca de porcelana viviente, vestida con un elaborado vestido Lolita de encajes negros y rosas. Llevaba un pañal abultado bajo la falda, y un leve olor a talco y orina la seguía como un perfume peculiar. Sus ojos grandes, del mismo color violeta que los de Hana, brillaban con una inocencia calculada y una inteligencia antigua. Tenía infantilismo, comportándose como una niña pequeña, y un Fetichismo del pañal profundamente arraigado, que incluía una excitación por defecar y orinarse encima, un hecho que para el clan no era asqueroso, sino una forma más de conexión y placer.

Hana (Llorando):Sakura-chan………… Lo… perdí para siempre…

Sakura: Oni-chan…………Sakura se acomodó su pañal abultado con un movimiento natural y se acercó a Hana, trepando al sillón junto a ella. ¿Fue por lo de Lincoln?

Hana (Llorando): Cassandra Seraphina Van Houten y Eleanor “Lena” Corinne Van Houten……… Ellas… tienen un hermoso cuerpo y grandes pechos…Hana miró deprimida sus pequeños y firmes pechos. ¡Además, no tienen esto! Se golpeó suavemente el pubis, refiriéndose a su pene oculto.

Sakura: Oni-chan, eres perfecta tal como eres…Sakura sabía todo el bullying que Hana sufría en la escuela. A pesar de que todas en el clan le sugerían que asistiera a la Academia Privada Tanaka, Hana se negaba, argumentando que eso la alejaría de sus únicas amigas y, sobre todo, de Lincoln. Tu don es el legado de Anathēma. Es hermoso.

Hana (Llorando):¡Pero él no lo entenderá! ¡Cree que todos los rumores son mentira, pero si supiera la verdad…! ¡Si supiera que somos nosotras las que tenemos apetitos tan… tan intensos! ¡Que nuestra familia se ama entre sí de la manera más pura y a la vez más prohibida! ¡Que tu… que te gusta jugar con tus heces! ¡Que a la tía Himawari le excita ver llorar de dolor! ¡Él nos vería como monstruos!

Sakura: Oni-chan…Sakura la abrazó, haciendo caso omiso del olor que emanaba de su propio pañal. ¿Acaso tú no estás enamorada de Lincoln?

Hana (Llorando):¡SÍ!

Sakura: Y, Oni-chan, ¿no eres tú la que, cuando estamos en la mansión, no paras de hablar de su hermoso cuerpo, sus axilas, su trasero, sus ojos, su boca, sus orejas, su pecho, sus gustos y más cosas sobre él?

Hana (Llorando):¡SÍ! … pero no lo sé, hermana, no quiero que Lincoln-chan nos vea con asco.

Sakura: Oni-chan… si es cierto lo que dices de él, de su bondad, yo creo que él no sentiría as-

Hana (Llorando, interrumpiéndola):¡ÉL LO SENTIRÍA! ¡YA QUE CREE QUE TODOS LOS RUMORES DEL CLAN SON FALSOS, PERO EN VERDAD… SON VERDADEROS! ¡TODOS SON VERDADEROS!

Sakura miró a Hana, su rostro infantil se ensombreció por un momento. Luego, una idea brilló en sus ojos.

Sakura: Tengo una idea. ¿Aún tienes esa foto escondida que tienes de él?

Hana (Llorando):¡Sí! Sacó de entre las páginas del libro una foto desgastada y ligeramente manchada. Era una foto de Lincoln sonriendo, tomada a escondidas durante el recreo.

Sakura: Pues hagamos lo que siempre hacemos cuando una de nosotras está triste por un amor no correspondido. El Juego del Consuelo.

Hana le pasó la foto a Sakura. Sakura la sostuvo frente a su propia cara, tapando sus características .

Hana miró su propio regazo, donde la tela de su vestido comenzaba a distenderse levemente, una presión familiar y vergonzosa creciendo en su interior. Su respiración se aceleró.

Hana (sonrojada y llorando):Lincoln-chan♡… ¿Me aceptas como soy♡? ¿Con todo lo que soy?

Sakura respondió, imitando la voz de Lincoln, una imitación sorprendentemente buena, dulce y un poco arrogante:

Sakura (fingiendo ser Lincoln):Sí, Hana-chan♡. Eres perfecta.

Eso fue suficiente. Hana gimió, y su mano descendió bajo la mesa, hacia su entrepierna. Su cuerpo se estremeció. Bajo su falda, la realidad se distorsionó. Lo que antes era una suave prominencia se convirtió en algo más, algo inmenso y vivo. El pene de caballo enorme, grotesco y monstruoso de Hana emergió de su vaina oculta, no en su totalidad, pero sí lo suficiente para llenar el espacio bajo la mesa. Era una columna de carne divina, pálida y venosa, con una cabeza bulbosa y coronada por un surco profundo. Latía con una potencia ancestral, cada latido un eco del corazón de Anathēma. Las venas serpenteaban como ríos de potencialidad, y un calor húmedo y creativo emanaba de él. Era, tal como decían los rumores, monstruoso. Y también, para Hana y para su clan, era sagrado.

Hana (sonrojada y llorando, acariciándose con movimientos cada vez más frenéticos):Lincoln-chan♡, Lincoln-chan♡, Lincoln-chan♡, Lincoln-chan♡, Lincoln-chan♡, Lincoln-chan♡, Lincoln-chan♡, Lincoln-chan♡, Lincoln-chan♡, Lincoln-chan♡, Lincoln-chan♡, Lincoln-chan♡…

Su cuerpo se arqueó. Un sonido gutural, mitad sollozo, mitad grito de éxtasis, escapó de sus labios. Un chorro de semen divino, claro y brillante como el néctar de las estrellas, manó de su miembro, empapando la alfombra antigua debajo de la mesa. El aire en la biblioteca vibró con la liberación de energía.

Hana (jadeante, sonrojada y llorando):Lincoln-chan♡, ¿tú me amarás♡? ¿Amarás a Sakura-chan♡? ¿Amarás al Clan Tanaka♡?

Sakura (fingiendo ser Lincoln, con la foto aún frente a su rostro):Siempre te amaré, Hana-chan♡. Siempre amaré a esa tal Sakura-chan♡. Y siempre amaré al Clan Tanaka♡.

Sakura se inclinó, apuntando sus labios para besar a Hana a través de la foto. Pero Hana se apartó bruscamente. No fue por asco; en el Clan Tanaka, tales actos entre hermanas, primas, madres e hijas, eran tan comunes y naturales como respirar. De hecho, en la mayoría de estos “juegos de consuelo”, la participante solitaria sería atendida oralmente por otra, o se entrelazarían en un acto sexual completo. Pero Hana tenía un juramento.

Hana (con una determinación feroz a través de sus lágrimas):Quiero guardar mi primera vez… para él……..

Sakura: Oni-chan……

Hana:¡Voy a esperar! ¡Incluso voy a esperar hasta mi muerte, Sakura-chan! ¡Él es mi Aethelred! ¡Lo sé!

Era un hecho conocido en el Clan Tanaka: apoyaban el incesto al 100%. Las mujeres del clan se reproducían entre ellas, y daban a luz solo a hijas, quienes a su vez se reproducían entre sí en un ciclo eterno. Madres con hijas, hermanas con hermanas, tías con sobrinas, abuelas con nietas, primas con primas. Era la forma de mantener pura la línea de sangre de Anathēma. La introducción de un macho externo era un evento de proporciones míticas, algo que no ocurría desde los tiempos de Aethelred.

Sakura: Oni-chan…… tu sa-

Hana:¡LO SÉ, LO SÉ! ¡NINGÚN OTRO HOMBRE SE ACERCA AL CLAN! ¡PERO LINCOLN ES DIFERENTE, SAKURA-CHAN!

Sakura: Oni-chan……. Lincoln tiene 2 novias.

HANA:¡PERO PUEDE TENER UNA TERCERA! ¡LOS HAREMS SON BENDITOS POR ANATHĒMA! ¡ES UNA SEÑAL!

Sakura miró a Hana, con una mezcla de lástima y admiración por la fe inquebrantable de su hermana.

Sakura: Lo que digas, Oni-chan. Parece que llegarás tarde a tu clase. Mejor apresúrate. Mientras tanto, yo iré a la Escuela Tanaka.

Hana: Sí… Lincoln estará ahí……..

Sakura:…………me puedes dar otra foto de Lincoln. Es para… practicar para otro momento. Sus mejillas se sonrojaron levemente. Aunque prefería la compañía de sus hermanas, la obsesión de Hana era contagiosa, y la imagen del chico de cabello blanco comenzaba a despertar su propia curiosidad.

Hana le dio otra foto de Lincoln a Sakura.

Hana :Sakura-chan… tu pañal está lleno de heces y orina. Lo dijo con naturalidad, como quien comenta que está lloviendo.

Sakura (sonrojada, con un brillo de excitación en sus ojos):Sí… al parecer me dejé llevar con… la escena. Te dejaré a solas para que te cambies.

Hana: Sí… Sakura, gracias por consolarme.

Sakura: No hay de qué, Oni-chan.

Sakura abandonó la habitación. Una vez en el pasillo infinito, se detuvo y miró la foto de Lincoln. Sus grandes ojos infantiles la escudriñaron.

Sakura (susurrando para sí):Lincoln-chan……… nunca te he visto cara a cara, pero Oni-chan no para de hablar de ti en los desayunos, comidas, cenas o cualquier momento… Sabes, normalmente, cuando una integrante del clan se enamora de un forastero y no es correspondida, otra de nosotras finge ser él, para ser su pareja sustituta y formar una familia aquí, en la mansión… Yo, al igual que muchas otras, preferimos estar con nuestras hermanas, primas, tías, madres, abuelas, sobrinas, nietas, bisnietas, etc., para no sufrir el dolor que sufre Hana ahora………. Pero… espero que seas el compañero de juegos del que ella no para de hablar. Sería… interesante. Se llevó la foto de Lincoln a su cara, respirando profundamente, y una mancha húmeda se expandió en el frente de su pañal.

En la actualidad, de vuelta en el aula.

El zumbido de la clase era un ruido de fondo que Hana apenas registraba. Su mundo entero se había reducido a la nuca de Lincoln, a la manera en que su cabello blanco caía sobre su cuello. Un suspiro silencioso escapó de sus labios.

Hana (pensamientos): Lincoln-chan… ¿aceptaría una tercera en su harem? Él siempre dice que quiere muchas chicas hermosas a su alrededor… ¿podría yo ser una de ellas? Un rayo de esperanza, débil pero terco, se encendió en su pecho, solo para ser inmediatamente opacado por una sombra de realidad. Aunque… a Cassandra la noto. Ella me mira con asco. Pero no es como el asco de Artemis, que a veces parece esconder un destello de… ¿entendimiento? No. El asco de Cassandra es verdadero, puro, como si mi sola existencia ensuciara el aire que respira.

La certeza de ese rechazo fue como un puñal. Unas lágrimas calientes e involuntarias asomaron en sus ojos, empañando su visión de Lincoln. Él es su novio… ella le dice al oído cosas que yo ni siquiera puedo imaginar… y me odia por existir.

Fue en ese momento, con esas lágrimas silenciosas recorriendo sus mejillas, que Brandon notó la mirada preocupada de Lincoln hacia Hana. Una sonrisa burlona se dibujó en sus labios.

Brandon(en voz lo suficientemente alta para que todos lo oyeran): Oye, abuelo, ¿te gusta el Clan de los Fenómenos? ¿Te va la emoción de que te partan el culo con su… zanahoria?

Toda la clase contuvo la respiración. Los ojos de Lyra se clavaron en Lincoln, llenos de advertencia. Los de Hana, ahora llenos de un miedo esperanzado y vergüenza por haber sido el centro involuntario de la burla, se encontraron con los de él por un instante. Lincoln sintió que el mundo se reducía a ese momento.

Lincoln (pensamientos):¡Mierda! Si digo que no, Lyra me matará, y Hana se pondrá aún más triste. Pero si digo que sí… Cassandra se enterará. Mi estatus… Mi “harem”…

Lincoln (tosiendo, con una voz forzada):¡Y-yo digo que sí, eh! ¡A mí me gustan todas las mujeres! ¡Sin distinción! Intentó que sonara como una bravuconada de galán, pero sonó falso y débil.(Por lo menos tengo a Artemis y Amelia para borrar este evento de la memoria de todos, espero).

Hana escuchó eso. No fue un “sí, me gustas”, pero era mucho mejor que un rechazo. Unas lágrimas de felicidad silenciosa brotaron de sus ojos y rodaron por sus mejillas. Luis lo vio.

Luis:¡Qué ironía! El conejo blanco encuentra a su coneja, pero al parecer esta vez la coneja será la dominante. ¡Te dejará el culo roto, Lincoln!

Brandon: Jajajaja! ¡Prepara la silla de ruedas!

Lincoln (pensamientos):Luis y Brandon, siempre me molestan diciéndome abuelo, anciano, etc. La mala reputación del Clan Tanaka es, como dice Artemis y mi novia Cassandra, una mancha de la que no se puede lavar nadie. Si me acerco al Clan Tanaka, eso sería un adiós definitivo a mi estatus social, que incluso Artemis no podría ayudarme con eso… Cassandra me mataría.

Se terminó la clase y los estudiantes comenzaron a salir, pero no sin antes dejar escuchar sus comentarios.

Estudiante 1:He escuchado que todos los del clan, ya sabes, lo tienen no igual, sino demasiado superior al de una yegua de verdad.

Estudiante 2:Ese clan está formado por fenómenos. Deberían estar encerrados.

Estudiante 3:Seamos honestos, si un hombre se acerca a las Tanaka, será que le gusta ser un pasivo y que le encanta que se lo metan por detrás.

Estudiante 4:Oí un rumor que a una integrante del clan le gusta beber orina, y a otra le gusta el gore.

Estudiante 5:También escuché que otra tiene fetiche con los pañales, que no para de cagarse y orinarse encima y le da excitación. Es una asquerosa.

Los comentarios se multiplicaron, un coro de crueldad e ignorancia. Hana, que intentaba recoger sus cosas, se congeló. Su respiración se volvió entrecortada. El pánico, su viejo enemigo, se apoderó de ella. El mundo comenzó a estrecharse. Sentía que se ahogaba. Las lágrimas de felicidad se convirtieron en lágrimas de pura vergüenza y agonía.

Todos los compañeros se reían y se iban del aula, dejándola sola en medio de un círculo de desprecio implícito.

Luis (gritando desde la puerta):¡Mañana te traigo tu silla de ruedas, Lincoln! ¡La vas a necesitar cuando Hana te lo meta!

Luis y Brandon se fueron, riendo a carcajadas.

Lincoln y Lyra se acercaron a Hana, que estaba temblando, con la cabeza gacha.

Lyra (con una voz suave pero firme):Ignóralos, Hana. Son unos estúpidos… Ya sabes, ¿por qué no comemos en el patio hoy? Podemos ir a la azotea.

Hana (con la voz quebrada):Sí…

Hana comenzó a dirigirse hacia donde Lyra señalaba, pero Lyra le agarró suavemente del brazo.

Lyra: Oni-chan… me alegra que no hayas dicho que no te gusta el Clan Tanaka. Eso… alegra a Hana. Su mirada fue intensa, significativa. Por lo menos sé que esa maldita Cassandra no te ha arruinado por completo.

Lincoln: Vamos, Lyra, tú sabes que Cassandra quiere lo mejor para mí. Además, ¡me está buscando más integrantes para mi harem!

Lyra: Sí, tu “harem”…Su tono fue sarcástico. Sabes, Oni-chan… sé que tú tienes esta noche tu actividad de “ver los globos”, pero hoy en nuestro apartamento haremos una pijamada. Y hoy le preguntare a Hana si quería asistir…Miró a Hana, que levantó la cabeza con una chispa de esperanza.…a ella seguro le encantaría que tú te unieras.

Lincoln: Pero, Lyra… Cassandra y Eleanor…

Lyra:………..Amelia va a traer varias películas. E incluso Artemis va a venir hoy a nuestro apartamento. Es un milagro que haya aceptado… y……… hablando de Hana, lo repito, a ella le encantaría pasar tiempo contigo, Oni-chan…………

Sin esperar más respuesta, Lyra se dirigió hacia Hana, dejando a Lincoln sumido en un mar de confusión.

Lincoln (pensamientos):Oh, vaya, qué decisión tan difícil… ¡espera, no lo es! Es estar con mis 2 novias de mi harem y por fin perder mi virginidad, o estar…

Su mirada se posó en su hermana y en Hana. Lyra le sonrió, una sonrisa genuina y rara que le recordaba a cuando eran niños. Hana lo miró con esos ojos grandes y húmedos, llenos de una devoción que era aterradora y profundamente conmovedora.

Lincoln (pensamientos):…o estar en una pijamada con mi hermana y mis amigas… donde nada “interesante” va a pasar… Pero… Lyra parece tan feliz. Y Hana… parece que necesita esto.

Mientras tanto, Hana y Lyra.

Lyra: Oye, Hana-chan.

Hana: Hola, Lyra-chan.

Lyra:¿Estás bien? Lo de antes fue horrible.

Hana: Sí… un poco…

Lyra: Oye, olvídate de Luis, Brandon y todos esos estúpidos. No les prestes atención. Su opinión no vale nada.

Hana: Gracias, Lyra-chan.

Lyra: Hana-chan, ¿tienes algo que hacer esta noche?

Hana: No… ¿por qué?

Lyra: Bueno, estaba pensando en invitarte a una pijamada esta noche en mi apartamento. Estará Amelia, e incluso Artemis vendrá.

Lincoln (apareciendo detrás de ellas, con una sonrisa resignada pero amable):Y no olviden a este apuesto galán.

Hana y Lyra se giraron, sorprendidas y felices por la llegada de Lincoln. La cara de Hana se iluminó como si hubiera visto al mismo sol.

Hana: Lincoln-chan…

Lyra:¿Qué pasó con “ver los globos”?

Lincoln (encogiendo los hombros, con una sonrisa un poco avergonzada):No malpienses, hermanita. Obviamente, cuatro mujeres hermosas necesitarán ser protegidas por este caballero blanco. ¡No puedo eludir mi deber!

Lo dijo en voz un poco más alta de lo necesario, para que los pocos estudiantes que quedaban lo oyeran. Era su coartada, su última línea de defensa para su reputación. No podía decir que iba específicamente por Hana, pero podía enmarcarlo como un acto de caballerosidad general.

Hana (susurrando, solo para ella):Mi caballero…

Lyra: Eh, bueno. ¿Y qué esperamos, mi caballero?

Lincoln:¿No querías decir “compañero”?

Lyra: Ah, cierto. Compañero. ¿Y qué esperamos, compañeros?

Lincoln, Hana y Lyra comenzaron a caminar juntos hacia la salida, formando un triángulo imperfecto de amistad, deseo y secretos familiares. Lincoln no lo sabía, no podía siquiera imaginarlo, pero esa pijamada aparentemente inocente en su pequeño apartamento no sería solo una noche de películas y palomitas. Sería el catalizador, el punto de inflexión que desgarraría la frágil fachada de su mundo y lo arrojaría de cabeza al abismo de un amor prohibido, a una realidad donde los rumores más oscuros eran verdades vivientes, y donde el legado de un pene de caballo enorme, grotesco y monstruoso reclamaría su destino, cambiando su vida para siempre, atándolo a un linaje de diosas solitarias y a un amor que desafiaría los cimientos mismos de la realidad.