Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2025-11-29
Words:
2,035
Chapters:
1/1
Kudos:
5
Bookmarks:
1
Hits:
52

Penumbra

Summary:

Junhui haría cualquier cosa por Wonwoo.

Cualquier cosa.

Notes:

Lean bajo su propio riesgo, no quiero poner TW que spoileen mi historia.

Como en los viejos tiempos 🚬

Espero que te guste Tata, me tardé, pero aquí está tu fic gay 🫶🏻

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Junhui sabía sobre las sombras gracias a Wonwoo, quien tenía la habilidad de verlas desde que tenía memoria. 

Nunca se imaginó que llegaría el día en que también las vería con sus propios ojos.

—¿Desde cuándo puedes verlas? —Wonwoo está recostado frente a él, la preocupación enmarcando su mirada.

—Comenzó hace unos meses… Pensé que era el cansancio, imaginaciones mías. Solo sucedía por las noches, cuando me encontraba en el estudio sin percatarme del amanecer… —relató Junhui, acariciando la mano de su amado distraídamente, incapaz de sostenerle la mirada al rememorar aquel día. —Pero entonces aparecieron en los rincones oscuros, sin importar la hora del día, podía verlas de reojo en cada habitación.

—¿Y desaparecen cuando tratas de mirarlas fijamente?

—Sí… O al menos, así fue por un tiempo. —El colchón soltó un chirrido cuando Wonwoo se acomodó más cerca de su cuerpo, y llevó la mano con la que jugaba hacia su mejilla, una petición silenciosa para encontrarse con sus ojos. —¿Cómo soportas ésto? ¿Cómo puedes parecer siempre tan tranquilo sabiendo que están ahí?

—Para mí, siempre han sido una presencia más en este mundo. Como las aves escondidas en los árboles, o las hormigas que se cuelan en la cocina. Solía llorar porque nadie más podía verlas, pero con el tiempo aprendí que no me harían nada, ni a mí, ni a nadie. 

—¿Nunca te preguntaste qué eran? ¿De dónde venían?

—Lo hice, incluso recurrí a diferentes clarividentes e investigadores paranormales en mi desesperación por encontrar alguna cura para ya no verlas más. Claro que algunos solo fueron charlatanes pero… 

—Hubo algunos que coincidieron, ¿cierto?

—Así es. Nunca supe si era correcto creerles o no, pero finalmente llegó el momento en que tendría que resignarme y aceptar que así sería por el resto de mi vida. 

—¿Y entonces, qué te dijeron?

—Vigilantes, Protectores, Guardianes. Ninguno supo explicarlo, eran palabras sueltas que simplemente llegaban a ellos, pero te lo digo yo, fueron bastantes las personas que ví, y muchas las que me repitieron esas palabras.

Junhui suspiró con pesadez, tomó la mano de Wonwoo que aún se encontraba en su mejilla, y besó su palma largamente, arrancándole una risilla. Entonces la guió hasta su propio pecho, una manía que tenía cuando estaban tan cercanos en esa posición.  

—¿Y qué es lo que piensas tú?

Claramente, Wonwoo no esperaba una pregunta como esa. Él y Junhui llevaban años juntos, y era la primera vez que hablaban tan a profundidad de ese tema; aunque eso fue cosa suya, pues aún si Junhui se mostraba abierto a creer cualquier cosa que le dijera, Wonwoo tenía ese deje de desconfianza y vergüenza al hablar de algo que nadie más que él podría comprender.

—Son solo siluetas borrosas en la oscuridad pero… la sensación que me provocan es la de ser observado —explicó, incómodo al verbalizar por primera vez ese sentimiento. —Me llegué a preguntar si acaso eran los ángeles de los que se habla en algunas religiones, o si serían otras entidades que juzgan nuestro actuar a lo largo de nuestra vida… ¡Tonterías! Nada serio, solo-… 

Sus excusas se vieron calladas por una repentina presión sobre sus labios. Fueron tan solo unos segundos, pero la acción tensó por completo su cuerpo. 

Eran los labios de Junhui los que sentía sobre los suyos. 

—No hagas eso, nada de lo que dices podrían ser tonterías —susurró, aún a corta distancia del rostro contrario.

La respiración de Wonwoo se había cortado, literalmente, ante la sorpresa del acto.

—Dijiste que nada de besos hasta que mejorara. —Su semblante se ensombreció al hablar, lo que no pasó desapercibido por Junhui. 

—Yo soy tu doctor, y justo en este momento decreto que has mejorado lo suficiente como para poder besarnos sin ningún impedimento.  

Y era verdad, la condición de Wonwoo había mejorado bastante a como estaba meses atrás: su pálida piel recobró su color natural; la frialdad de su cuerpo se había esfumado por completo e incluso ahora su rostro se adornaba con mejillas coloradas cada que Junhui lo molestaba un poco; su movilidad seguía siendo un poco limitada, pero sabía que con terapia y tiempo seguiría mejorando; su apetito había vuelto casi a la normalidad, salvo algunas restricciones; pero al final, Junhui sabía que todo había valido la pena.  

—Llegué a pensar que jamás volverías a hacerlo. —Se sinceró, a pesar de sentir cada palabra como una aguja clavándose en su garganta.

—Tu cuerpo estaba débil, todos tus sistemas lo estaban. —Junhui notó el brillo en los ojos de Wonwoo, sus sentimientos siempre fueron tan sinceros como su manera de demostrarlos. Nunca quiso lastimarlo, era incapaz de hacerlo. —Solo quería esperar hasta que fuera seguro para ti. Yo… no me habría perdonado si algo te pasaba. 

Ambos se dejaron envolver en un abrazo tan apretado que comenzaba a ser difícil respirar con normalidad; manos explorando con suavidad el cuerpo del otro, como un acto de reafirmación para convencerse de que estaban ahí, juntos, después de tanto dolor y tristeza. 

—Las sombras son algo que puedo manejar… pero perderte es algo que no podría soportar. 

Junhui no lloraba, y Wonwoo lo sabía a la perfección; así que no temía mostrarse vulnerable frente a él, dejando sus sentimientos desbordarse en nombre de ambos. Sentía las huellas clavándose en su piel, como si tratara de aferrarse a su existencia; podía percibir el miedo en el corazón de Junhui, un miedo que esperaba disipar con solo un “está bien, estoy aquí”.

 

Pasaron un par de horas, la noche los envolvía por completo.

Se habían quedado dormidos. 

Junhui respiró profundo, descubriéndose aún envuelto por los brazos de Wonwoo. Trató de soltarse sin despertarlo, pero un quejido entre sueños le hizo ver que no sería una tarea fácil. 

—Wonu… Necesito preparar tu medicina —explicó en un murmullo, a la par de unas palmaditas en los brazos de Wonwoo, pidiéndole que lo soltara.

—No tardes… —dijo, más dormido que despierto, concediéndole su libertad para reemplazar el abrazo de su pareja con su almohada.

Junhui sonrió ante la escena, y se permitió peinar con suavidad un par de cabellos que caían sobre el rostro de Wonwoo antes de dirigirse a su estudio.

Conforme alumbraba su camino, sentía su corazón saltarse un latido cada que aquellas sombras se hacían presentes en los rincones de su casa; incluso dudó un poco al ver una de ellas al final de las escaleras que lo llevarían a su destino pero… no les tenía miedo, solo era cuestión de tiempo para que se acostumbrara a su presencia. 

Le había pedido a Wonwoo que no se acercara a ese lugar por la cantidad de químicos y otros objetos peligrosos que eran bastante delicados, y sintió un enorme alivio cuando aceptó de buena gana a la primera, con lo curioso que solía ser. Por mera precaución, mantenía la puerta bajo llave.

Cuando llegó al desordenado escritorio al fondo de la habitación, se recordó que debería comenzar a organizar sus últimos descubrimientos antes de que las notas se perdieran en el mar de papeles que tapizaban las paredes y algunos muebles. 

Pronto tendría que quemar la mayoría de esos textos.

Toma un par de frascos de una de las alacenas, así como el libro que mantiene bajo llave en su escritorio. A pesar de llevar casi un año repitiendo el mismo procedimiento, prefiere seguirlo paso a paso cada vez, asegurando un menor margen de error.

Abre la cortina más cercana, permitiendo que la luz de la luna inunde el lugar, y una brisa repentina le hace saber que puede comenzar.

Con un movimiento de manos, enciende las velas que ya se encuentran en posición frente la ventana, y toma asiento sobre la alfombra roja en el suelo, colocando con cuidado los ingredientes que tomó y el libro a su alrededor. Muele un par de plantas secas en un mortero, y añade una pizca de polvo de huesos a la mezcla. Toma un bisturí de la bandeja a lado de él, y hace un pequeño corte en su dedo anular, apenas lo suficientemente profundo para que la sensación su piel rompiéndose provoque un sonido fantasma en sus oídos; deja caer su sangre sobre el mortero, contando con atención hasta llegar a veintiocho segundos.

Se colocó un algodón con alcohol en la herida, y apretó su puño esperando a que dejara de sangrar. Tomó el libro con su mano libre, colocándolo sobre sus piernas, y buscó el separador para el hechizo que necesitaba: en una hoja se vislumbraba un círculo con diversas marcas y patrones dentro de él, y en la otra, párrafos en un idioma diferente, uno que solo Junhui era capaz de leer.

La lengua de los muertos.

Recitó aquellas líneas en voz baja, siguiendo el ritmo que marcaban la vorágine de voces que comenzaban a invadir su mente. Las flamas de las velas comenzaron una danza apacible, así como las cortinas que formaban agraciadas sombras sobre el piso.

Seis repeticiones con su mirada centrada en la luna llena, dos repeticiones con los ojos cerrados, centrado únicamente en las voces de sus guías y la luz que tomaba forma tras la oscuridad de sus párpados. 

El repentino silencio, y la usual oscuridad al mantener los ojos cerrados, eran señal de que habían terminado.

Junhui cerró el libro con prisa al sentir que algo escurría de su nariz.

Sangre.

Suspiró, y usó el mismo algodón con el que cubrió su herida para contener el flujo de su nariz. Su cabeza se despejó al oler los restos del alcohol en él, y miró a su alrededor. 

Nunca se imaginó que volvería a hacer este tipo de rituales, se había prometido que no volvería a conectar con los espíritus al lograr convertirse en médico para ayudar a los demás. 

Su corazón seguía siendo débil, lo supo desde el momento en que conoció a Wonwoo, desde que escuchó su risa, desde que probó sus labios, desde…

Desde que aceptó que deseaba pasar el resto de su vida con Wonwoo a su lado. 

Junhui sabía de sobra que ellos lo buscarían en cuanto bajara la guardia, sabía lo sensible que se volvía a su presencia conforme más alterada se encontrara su alma. 

Fue una presa fácil cuando la salud de Wonwoo empeoró. Cuando le pidió que siguiera con su vida cuando él ya no estuviera. Estuvo a su lado cuando dió su último respiro, y Junhui jamás había llorado tanto en su vida.

No podía abrazar un mundo en donde Wonwoo ya no estuviera, no quería una vida si él no era parte de ella.

Otros dirían que Junhui perdió la razón y su propio corazón ese día, pero perdió mucho más que eso. 

Cada luna llena, perdía un poco de la humanidad y cordura que le quedaban. Cada ritual completado, repercutió en su cuerpo y mente; dándole una ilusión de felicidad que duraría tanto como su propia energía vital.

Todo tiene un precio, y revivir a los muertos es uno que es casi imposible de pagar. Junhui lo sabe, aceptó las condiciones que se le impusieron sin titubear. La vida de Wonwoo sería tan larga como la suya, y solo quedaría esperar el momento en que Junhui ya no tuviera más vida que compartir con su amado.

 

Junhui se sentía cansado, como si un muro le hubiera caído encima. Metió la mezcla que hizo a un molde de pastillas, y se prometió que ya se encargaría en la mañana de prepararlas correctamente.

Ignoró las sombras en los rincones de la casa, y se apresuró a llegar a su habitación.

Apenas se metió en la cama, apartó la almohada con la que lo había reemplazado Wonwoo y se coló entre sus brazos de nuevo. Esta vez, el sueño del otro era más profundo, por lo que se limitó a acomodarse bajo las sábanas.

Junhui lo observó por varios minutos, feliz de sentir su respiración mezclándose con la suya, sentir el calor de su cuerpo, vivo, tranquilo. 

“No sé cuánto tiempo dure, pero no me importaría que todo termine así, con ambos dormidos, abrazados… corazón con corazón.” 

Junhui cayó completamente agotado, sin saber que Wonwoo también veía a aquellos que él solo escuchaba, y que siempre esperaba despierto a que volviera, a salvo.

—Descansa, Junnie…

Notes:

Son las 5 am y al rato me iré a la proyección del concierto de Seventeen, me lo merezco después de chillar sangre tratando de escribir 4 historias de estos mensos las últimas semanas orz