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- ¿Los términos y condiciones son claros? -preguntó el abogado de tez blanca, lentes de montura metálica y ojos vacíos. Apenas levantó la vista para mirar desinteresadamente a los presentes.
- Sí, por mi parte no hay ningún problema- respondió el chico de rulos, era obvio que quería terminar con ello e irse.
- También por mi parte- dijo asintiendo; a su lado su mánager y representante legal correspondieron el gesto, complacidos, después de todo, habían firmado uno gordo.
- Bien -el abogado deslizó el montón de papeles hacia el frente de los dos protagonistas de los documentos, extendiéndoles una pluma- señor Norris, por favor firme.
El aludido se inclinó hacia el escritorio, escribiendo su nombre en silencio. Una vez hubo terminado, deslizó el papel hacia ella, mirándola brevemente a los ojos y con una sonrisa educada.
-Ahora firme usted por favor, señorita Corceiro- imitó las acciones del corredor, sin siquiera preocuparse por revisar el contrato, tanta terminología le hacía doler la cabeza, y su representante legal había hecho un excelente trabajo sentándose una tarde y explicándole todo con paciencia. Dejó la pluma sobre el escritorio, esperando más indicaciones.
- Bien, eso sería todo – habló nuevamente el licenciado soltando un suspiro, acomodando los papeles. Se dirigió hacia sus acompañantes, obviándola a ella y al corredor- necesito hablar un momento con ustedes antes de pasarles las copias de los contratos.
- Entendido, andando – dijo su mánager levantándose, a su alrededor todos imitaron su acción, excepto el británico- por favor espérame aquí, Magui.
- Ah, sí.
- Fue una buena reunión, muchachos- giró su cabeza hacia quien había hablado, tenía entendido que era el director ejecutivo de McLaren, Zak Brown. El italiano que estaba a su lado, Andrea Stella rodó los ojos con un mohín en los labios.
- Sólo terminemos esto de una vez por todas, hay cosas que apremian más… y tú, Lando -el aludido le observó atento- también espérame, tenemos que ir a hablar con Will.
- ¿No debería ir directamente a la oficina de Will? -preguntó el moreno alzando una ceja. El director deportivo imitó el gesto como si con ello le enviase un mensaje que solo ellos entendían- Vale, vale, te esperaré aquí, mamá.
- Y deja de decirme así…
Una vez los mayores salieron, sólo quedaban ella y Lando en la oficina. La habitación era amplia, con un estilo moderno, decorada con una gama de colores anaranjados, insignia de la escudería británica. Se encontraban en el Centro Tecnológico de McLaren, a las afueras de Woking, y aunque hasta el momento las cosas habían ido… bien, la ligera incomodidad en el aire seguía presente, especialmente si tenían en cuenta lo que acababa de ocurrir.
-¿Cómo te sientes? -fue la pregunta que le hizo el chico de ojos color avellana. Al observarlo, recostado cómodamente en la silla, con sus piernas estiradas, no sabía a ciencia cierta si estaba tranquilo o lo fingía. Soltó un suspiro.
- Bien -sin embargo el tono de voz que usó ni siquiera parecía convencerla a ella misma, y por la mirada que le dio el otro parecía pensar lo mismo. Negó con la cabeza- no, de verdad estoy bien, sólo que nunca me había imaginado en esta situación ¿sabes?
- ¿Firmando un contrato donde tenemos que fingir que somos novios? – no pudo evitar soltar una risa; aunque esa era la realidad, la forma en la que lo había dicho había sonado muy graciosa.
- Sí, básicamente eso.
- Pero… eres una actriz ¿no? – rodó los ojos, recostándose en el espaldar de la silla mullida.
- Bueno, una cosa es yo actuar para una novela, una película o incluso un comercial. Hay un guion y estoy fingiendo ser alguien más aquí, un personaje -añadió- … aquí sigo siendo yo.
- … tiene sentido, la verdad -Lando estuvo de acuerdo con ella. Antes de volverse a sumir en otro silencio, ella tomó la palabra.
- ¿Y tú cómo te sientes?
Había conocido al británico por primera vez hace unos meses por Pietra. Simplemente había sido casualidad: su amiga la había invitado a un almuerzo que tenía en su casa con Max en el Reino Unido, y aprovechando de que estaba trabajando para una campaña de una marca de ropa, se había decidido a pasar a saludar; de igual forma, Fewtrell había invitado a su mejor amigo, quien según había comentado, también había visitado a su familia.
El almuerzo había ido bien, con charla trivial, preguntas básicas sobre la profesión de cada uno, sin pasar a mayores, ni siquiera habían intercambiado números. Sin embargo, no fue hasta unos meses después que Pietra le había comentado, durante una noche de chicas, que Max le había dicho que Lando le había contado (huh…) que por alguna razón, McLaren estaba interesado de que su corredor estrella estuviese en una relación. El “argumento” (si es que se le podía llamar así siquiera), es que sólo querían seguir atrayendo la mayor cantidad posible de atención, pues atención era atención, fuese buena o mala.
Vale, ella como actriz y modelo sabía que era así, pues no era ignorante a este tipo de cosas en el mundillo de la farándula; sin embargo, no terminaba de entender cómo uno de los corredores más exitosos del momento, con una amplia fanaticada y su propia marca, necesitaría AÚN más atención.
-Yo creo que sólo están desesperados por desmentir cualquier rumor de que sea gay- había dicho la brasileña mientras terminaban de ponerse la mascarilla en sus rostros.
Lo admite, soltó una carcajada que le hizo derramar lágrimas. ¿Se tenía que creer que una empresa multimillonaria como lo era McLaren estaba desesperada por asegurarle a Raimundo y todo el mundo que Lando Norris era heterosexual?
-¡Es verdad! -replicó Pietra, aunque ella también reía- Creéme que tampoco lo termino de entender, pero cuando Max me lo explicó, vi algo de lógica. Es el mundo de los deportes, Magui, ya te imaginarás.
Asintió volviendo a acomodar la mascarilla, que con su ataque de risa se había torcido.
-¿Y entonces? ¿qué piensan hacer?
- Bueno, Max me dijo que le habían pedido a Lando que buscase entre sus amistades alguna chica con la que se sintiese lo suficientemente cómodo, pero parece que no hubo suerte- su amiga dio un sorbo al refresco en sus manos- … y parece que están contemplando contratar a alguien que finja hacer eso.
- ¿No es muy arriesgado? -preguntó levantando una ceja- Digo, así consigan una excelente actriz, ¿qué tanto puede sostenerse una mentira así?
- Uh huh… -su amiga parecía estar de acuerdo, sin embargo, su semblante cambió repentinamente, mirándola fijamente… ¿por qué algo no se sentía bien- Max le sugirió a Lando que considerasen a alguien de confianza… incluso si fuese referida por una amistad, ¿sabes?
Detuvo lo que hacía, girándose hacia la rubia… parecía incluso nerviosa.
-Oye… Pietra…
- Y Max recordó que tengo varias amigas… chicas lindas… -siguió hablando, aunque pudo escuchar su voz temblar ligeramente.
- Pietra… -sintió un tic en su ojo izquierdo, ya ni le importaba que la mascarilla se estuviese deslizando por su rostro.
- … amigas modelos… y actrices.
- ¿Qué… hiciste? – ahora era su turno de sentir el temblor en sus manos, ignorando si era por la ansiedad o la ira.
- … amiguis… te tengo una super propuesta de trabajo para estas fechas… -mordió sus labios, sintiendo un grito en la punta de su lengua- … ¿felicidades?
Magui tuvo que hacer acopio de su fuerza de voluntad para lanzar el recuerdo de aquella fatídica noche a lo más profundo de su mente. El punto es que la brasileña había logrado convencerla de alguna manera (entre lágrimas y miles de “por favor”)… no ayudó que también había convencido a su manager, así que había tenido que soportar a esos dos insistiéndole durante toda una semana, hasta que les dio el “sí”.
“Piensa en el dinero, Magui… piensa en el dinero… trabajas para poder comprarte cosas lindas a ti y a tu familia”
Volvió a centrarse en Lando quien parecía haberse tomado su tiempo reflexionando en la pregunta.
-Estoy de acuerdo con que yo tampoco me habría esperado encontrarme en esta situación -dijo con calma- cuando te metes al mundo del automovilismo sólo estás pensando en carros y hacer broom broom ¿sabes?
“Eh... ¿supongo?”
-Pero con ello vienen un montón de cláusulas en tu contrato… actividades que ni en un millón de años te hubieses imaginado hacer, a veces solo para darle el gusto a la empresa y los fans- con ello si podía empatizar más, el mundo del modelaje y la actuación era igual en ese aspecto. El más alto suspiró- creo que sólo será dar una imagen lo suficientemente creíble ¿no?
-Estoy de acuerdo- dijo intentando alivianar el ambiente- demos lo mejor de nosotros, noviesito.
“¿Es decir que él sabe que su empresa hace esto porque no quieren que todos crean que es gay?”
Maldijo su mente porque ¿a qué venía eso en ese momento? ¿qué tenía que ver? Además, fuese heterosexual, homosexual, bisexual o incluso arromántico, no era su asunto.
El corredor rio ante su frase, pero ahora sí parecía genuinamente tranquilo, eso al menos le dio la garantía de que dijo lo correcto.
-Bien, hemos terminado aquí- su mánager entró repentinamente a la habitación, haciendo que los dos diesen un respingo. Frente a ellos se encontraban Zak, Andrea y su mánager ¿por qué se sentía como si sus tutores hubiesen llegado a la guardería a recogerlos?- vamos, Magui. Más adelante tendremos otra reunión para discutir otros aspectos más prácticos como tu asistencia a las semanas de carreras y cómo se te introducirá poco a poco al ojo público.
-Fue un gusto tenerlos aquí -habló Zak con aquella sonrisa que por alguna razón, no terminaba de transmitir confianza- nos estaremos viendo, y comportense chicos, la juventud hoy día está muy alocada ¿no?
Nadie se rio.
-Lando, andando, Will nos espera- Andrea fue directo al grano. El aludido asintió levantándose y caminando hacia el italiano.
-Sí, sí, ya sé, mamá.
-Ya te dije que… -sin embargo, el británico le interrumpió.
-Adiós, Magui -se despidió de ella con la mano.
-Adiós, Lando - correspondió el gesto.
Mientras salía de las instalaciones de McLaren, con su manager a su lado, y sus representantes legales detrás de ellos (quienes hablaban de cosas seguramente legales), se sintió más liviana. Tal vez las cosas no estarían tan mal, sería un trabajo sencillo, viajar a algunos destinos turísticos, sonreír y escoger los outfits adecuados, tal vez tomar unas fotos con Lando y dejarse comentarios en redes sociales ¿qué podía salir mal?
Oh… Magui… que tan equivocada estabas.
