Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2026-01-13
Completed:
2026-01-13
Words:
5,367
Chapters:
6/6
Comments:
5
Kudos:
31
Bookmarks:
6
Hits:
380

Recipiente del Sol

Summary:

Cuando Lex Luthor es secuestrado de una prisión diseñada para contener dioses, la Liga de la Justicia descubre que no es solo humano…
Una raza alienígena lo reclama como recipiente biológico perfecto, y Superman responde con una protección que cruza límites que nunca se permitió reconocer.
Entre ciencia imposible, territorialidad solar y una atracción que no puede nombrarse, Clark y Lex quedan atrapados en una órbita peligrosa donde nadie es solo víctima, nadie es solo salvador, y el Sol no suelta aquello que una vez sostuvo.

Notes:

yeb

Chapter Text

Apertura

La prisión de máxima seguridad de Stryker’s Island nunca había sido un lugar silencioso. Incluso en las noches más controladas, siempre había algo: el zumbido eléctrico de los campos de contención, el eco lejano de pasos armados, el latido constante de un sistema diseñado para recordarles a sus habitantes que el mundo había decidido olvidarlos.

Lex Luthor estaba sentado en su catre metálico cuando el silencio llegó.

No fue inmediato ni violento. Fue, simplemente, incorrecto.

Los monitores dejaron de parpadear uno por uno. El campo de energía que sellaba su celda se apagó con un suspiro largo, casi respetuoso. Lex alzó la vista, atento, con esa calma peligrosa que solo los hombres que siempre calculan pueden permitirse.

—Interesante —murmuró.

El aire se volvió denso. No caliente. No frío. Antinatural.

La pared frente a él se abrió como si la materia hubiera decidido obedecer otra física. De la grieta emergieron formas que no pertenecían a ningún catálogo terrestre: cuerpos altos y traslúcidos, extremidades múltiples que se movían con una lentitud deliberada, y ojos—si podían llamarse así—que reflejaban espectros de luz imposibles.

Lex no retrocedió; se limitó a observar.

—Si vienen a matarme, les ahorraré el esfuerzo de una presentación —dijo con una sonrisa ladeada—. Si vienen a reclutarme, exijo información primero.

Uno de los seres avanzó. De su torso surgió una estructura flexible, similar a un tentáculo, que vibró en el aire como si probara la realidad.

Recipiente localizado —resonó una voz dentro de la mente de Lex, sin sonido, sin idioma—. Compatibilidad confirmada.

Por primera vez en años, el pulso de Lex Luthor se aceleró sin que él lo decidiera.

—¿Recipiente de qué exactamente?

No hubo respuesta. Solo luz.

La prisión desapareció.

Alarma en la Torre de la Justicia

La Torre reaccionó como un organismo herido. Protocolos antiguos se activaron, capas de defensa que rara vez se usaban descendieron sobre la estructura. Clark sintió cómo cada segundo que pasaba sin Lex aumentaba una presión incómoda detrás de los ojos, una urgencia que no se parecía al deber sino a la pérdida anticipada.

Superman sintió la alteración antes de que sonara cualquier alarma.

Fue un tirón solar en el pecho, una vibración que no provenía de la Tierra, sino de algo mucho más antiguo. Dejó de escuchar a Flash a mitad de una broma y levantó la cabeza.

—¿Lo sienten? —preguntó.

Batman ya estaba de pie.

—Stryker’s Island perdió señal hace treinta segundos —dijo, proyectando hologramas—. No es humano.

Wonder Woman frunció el ceño.

—¿Apokolips?

—No —respondió Superman, con el ceño tensándose—. Esto es distinto.

El nombre apareció en la pantalla.

LEX LUTHOR – ESTATUS: DESCONOCIDO

El silencio que siguió fue incómodo.

—No me miren así —dijo Flash—. Sé que es Lex, pero si algo lo secuestró desde una prisión diseñada para contener dioses… eso es malo.

Superman ya estaba volando.

No dijo que sí.

No dijo que no.

Pero algo en su expresión había cambiado.

La nave viva

El tiempo no se comportaba de manera fiable allí dentro. Lex percibió lapsos que no podía medir, recuerdos que parecían insertarse entre respiraciones. La nave aprendía de él, y esa conciencia —la de ser leído— le resultó más inquietante que cualquier amenaza física.

Lex recuperó la conciencia dentro de algo que parecía respirar.

Las paredes se contraían lentamente, como un pulmón gigante. Luz orgánica recorría venas translúcidas. No había cadenas, ni campos de fuerza visibles.

—Una jaula biológica —susurró—. Elegante.

Una figura se materializó frente a él. Más definida que las otras. Más… interesada.

Tu especie nos llamó mito —dijo la voz—. Pero tú nos oíste incluso antes de saberlo.

Lex rió suavemente.

—Siempre he sido bueno detectando dioses falsos.

El alienígena extendió uno de sus apéndices y lo apoyó sobre el abdomen de Lex. No fue doloroso. Fue invasivo de una forma íntima, como si algo estuviera aprendiendo su cuerpo desde dentro.

Reaceleración celular activa —dijo—. Regeneración sostenida. Adaptabilidad extrema. Capacidad de gestación interdimensional.

Lex se tensó.

—Eso último no estaba en mi expediente médico.

La palabra llegó como un eco profundo, reverberando en cada célula.

Procrear.

El aire se rompió.

Un estruendo atravesó la nave como un trueno contenido.

Superman irrumpió a través de la estructura viva, ojos encendidos, capa ardiendo como una estrella en combustión.

—¡ALÉJATE DE ÉL!

La nave tembló.

El tentáculo se retiró de inmediato.

Lex levantó la vista, sorprendido… y, para su propio fastidio, aliviado de una manera que le tensó el estómago.

—Siempre tan dramático, Superman.

Clark no respondió. Se colocó frente a Lex con el cuerpo tenso, los puños cerrados, como si el universo entero hubiera osado tocar algo que no era suyo… pero tampoco les pertenecía a ellos.

Territorial

Clark sintió cómo el Sol respondía a su rabia contenida. No era fuerza lo que le pedía el cuerpo, sino presencia: ocupar espacio, negar acceso, convertir su sola existencia en una frontera. Le aterrorizó reconocer lo natural que se sentía.

El recipiente no te pertenece —dijo la entidad—. Ha sido designado.

Superman avanzó un paso.

—No es un recipiente. Es una persona.

La Liga apareció detrás de él, formando una línea sólida.

Batman analizó los datos que corrían en su visor.

—Clark —dijo en voz baja—. Lo que dicen sobre Luthor… es real. Su biología no es completamente humana- dijo Clark mirando a Batman.

Lex parpadeó.

—¿Disculpa?

—Micro-regeneración constante —continuó Batman—. Probablemente inducida. Alguien lo modificó hace años.

Lex apretó los dientes.

—Siempre hay secretos.

El alienígena volvió a intentar acercarse.

Superman reaccionó de inmediato.

No golpeó.

No atacó.

Simplemente se interpuso, con una presencia tan absoluta que incluso la nave pareció reconocerlo como una amenaza solar.

—No lo tocarán —dijo—. Nunca.

Lex lo miró de reojo.

—¿Me estás defendiendo o reclamando, Superman?

Clark no respondió de inmediato. Inspiró despacio, como si calibrara algo interno que no tenía nombre.

—No sé hacerlo de otra forma —dijo al final.

Lex entrecerró los ojos, evaluándolo.

Las manos de Clark seguían temblando.

Huida

Mientras el hiperespacio colapsaba, Clark ajustó su agarre de forma instintiva, protegiendo la cabeza de Lex con la palma abierta. El gesto fue demasiado íntimo para un rescate, demasiado automático para ser pensado. Lex lo notó, y no dijo nada.

La batalla fue breve, violenta y decisiva.

No porque los alienígenas fueran débiles, sino porque no estaban preparados para una fuerza que protegía en lugar de conquistar.

Cuando la nave colapsó en el hiperespacio, Superman sostuvo a Lex contra su pecho, envolviéndolo instintivamente con su capa, manteniéndolo demasiado cerca como para que fuera solo protocolo de rescate.

Lex, mareado, apoyó la frente contra el símbolo del pecho de Clark.

—Esto va a inflar tu ya legendario ego —murmuró.

—Cállate —respondió Clark, pero sin dureza.

Llegaron a la Tierra con una explosión de luz.

La Liga los rodeó.

Lex seguía vivo.

Intacto.

Y, sin embargo, irrevocablemente cambiado.

Lo que queda

La recuperación no siguió un calendario humano. Lex despertaba con fragmentos de datos que no recordaba haber aprendido, y Clark permanecía cerca, vigilante, como si temiera que el conocimiento mismo pudiera hacerle daño. Ninguno de los dos habló de eso.

Días después, en una sala médica de la Torre, Lex observó sus propios escaneos proyectados en el aire.

—Así que soy… fértil para dioses espaciales —dijo con ironía—. Fantástico.

Clark estaba de pie cerca de la ventana.

—No dejaré que te vuelvan a usar.

Lex lo miró.

—Eso sonó peligrosamente personal.

Clark sostuvo la mirada un segundo más de lo necesario. El silencio no fue vacío; fue una decisión.

El sol entraba por el cristal, marcando el perfil de ambos como si fueran parte del mismo sistema.

—Tal vez —dijo Clark al fin—. Porque nadie debería ser reducido a un propósito.

Lex desvió la mirada.

Por primera vez, no tuvo una réplica inmediata.

Órbita

La cercanía constante empezó a alterar rutinas. Clark llegaba antes de ser llamado; Lex dejaba puertas abiertas que antes habría cerrado. La Torre registró menos incidentes, pero más silencios cargados.

Lex comenzó a notar el cambio en los detalles pequeños.

Superman ya no flotaba lejos cuando entraba a una habitación.

No se colocaba detrás de Batman ni cerca de la ventana. Se quedaba a una distancia exacta: lo suficientemente cerca para interponerse, lo suficientemente lejos para fingir que no era deliberado.

Lex, que había construido imperios observando microexpresiones, lo notó todo.

—¿Siempre miras así a tus antiguos enemigos? —preguntó una noche, mientras los sensores médicos seguían registrando su actividad celular.

Clark no lo miró de inmediato.

—¿Así cómo?

—Como si el mundo pudiera volver a llevárselos —respondió Lex con suavidad—. Como si fueran… frágiles.

Clark apretó la mandíbula.

—No eres frágil.

—No —admitió Lex—. Pero aparentemente soy deseable.

El silencio que siguió fue denso.

—Eso no volverá a pasar —dijo Clark finalmente.

Lex alzó una ceja.

—¿Porque lo dices como promesa o como advertencia?

Clark tardó un latido en responder. Cuando lo miró, ya no había gesto público, solo intención desnuda.

—Porque cuando te tocaron —dijo, en voz baja— sentí algo romperse.

Lex dejó de sonreír.