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I see you

Summary:

Luego de la repentina muerte de su hermano a manos de un delincuente, Jake Sully se enbarcara a un nuevo planeta donde formara parte del programa Avatar en nombre de Tom. Viejas amistades, una nueva cultura y nuevos horizontes se abriran para Jake.

Notes:

Primer fic, espero terminarlo.
La IA esta prohibida.
Derechos de autor a quien corresponda.
Me disculpo con antelación por las faltas de ortografía, tengo dislexia y pereza por revisar varias veces lo que escribo

Chapter 1: 1. Un viaje de seis años

Chapter Text

Cuando era niño soñaba que volaba, para la mayoria el cielo es el limite para mi, mi hogar o antes era así. La libertad del cielo era algo que creía no volver a sentir.

Desde que tenia memoria el cielo fue mi escape del mundo real, si volaba lo suficientemente alto podia escapar de la contaminación del aire de la ciudad y observar el cielo azul y con suerte las estrellas, desde que era niño admiraba las estrellas. Pero no era una simple atracción por los cielos sino un suave llamado a algo más allá de este que le dejaba una sensación cálida en su corazón. Por eso nadie se sorprendió cunado se unio al ejercito para poder volar, vivía por volar. Sentia una sensación en el pecho cada vez que surcaba por los cielos como si algo lo estubiera llamando, atrayendolo hacia el. Libertad. Y era algo que ni su hermano Tom y su padre entendieron nunca. Hombres con pies en la tierra donde se sentían seguros.

Tommy siempre fue el chico listo de la familia, por eso no fue sorpresa que lo reclutaron para formar parte del Programa Avatar. Al igual que su mejor amiga Leia.
Ambos tenían un don para la sabiduria pero Lei era especial, tenían una conexión con la las platas y animales que nadie más entendía, un sexto sentido.

Por eso se convertíria en botánica una profesión bastante inútil para un planeta como la Tierra pero útil para Pandora.
Lei es una persona sensible, receptiva y por eso la contaminación le afectaba mucho. Cuando la contactaron no dudo en aceptar. Habia pasado casi un año desde su partida y la extrañaba cada día.
Tommy y Lei compartían el entusiasmo por la ciencia y más tarde fue una obsesión, en palabras simples era un par de raros que el debía proteger.
Ese era su rol, proteger y servir. No necesitaba buenas notas para eso y el ejército le proporcionó un lugar. Claro hasta que todo se fue al carajo.
Durante una misión en Venezuela fue herido, un tiro por la espalda. Por un breve momento sintió un dolor abrasador e insoportable para luego caer inconsciente, cuando despertó no podía sentir las piernas. Fueron meses de fisioterapia donde fue visitado por Tommy un par de veces pero no podia soportar ver a su gemelo, la copia exacta de si mismo de pie y con la libertad de caminar, Tom lo entendió no g¿hicieron falta palabras fue un par de días más y luego se disculpo con la excusa de que pronto se iria y debía preparar. Faltaba más de un año para que lo abandonara.
Lei siempre aparecia a la noche, nunca supo como realmente se colo luego del horario de visita en el hospital militar, nunca hablaron de lo que paso y lo agradeció pero se sento junto a su cama y leía un libro sobre la flora y la fauna de Pandora escrito por una científica y la que seria su reclutadora. Tenia un don para las palabras le permitiria olvidar el dolor de sus heridas. Durante 120 días de Lunes a Lunes, así fue hasta que le dieron el alta. Ella era a Pandora y yo a un departamento pequeño que no tenía un sensor para mi silla de ruedas.
Las historias sobre Pandora fueron un consuelo Las Montañas Aleluya eran sus favoritas se decia que los nativos del planeta los Na'vi volaban sobre ellas con junto con criaturas alas que llamaban Ikran. Ahora estaba atado a la tierra, sin poder volar pero aún podia soñar, claro cuando no soñaba con la guerra y cuando no lo acechaban los terrores nocturnos. Podia soñar volar sobre esas montañas flotantes y ser libre pero mientras miraba las paredes blancas y sin vida del hospital se pregunto si su vida tenia sentido, estaba encadenado en el suelo.
No le pareció demasiado que reclutaran a Tommy para el Programa Avatar. Lo había llamado, entusiasmado, y le había dicho que le habían dado el puesto, que volvería a encontrarse con Lei y que trabajarian juntos.
Estaba orgullosos de ambos pero no podía evitar sentir envidia y una apatía que envenenaba su corazón.
Aun soñaba con volar pero esta vez era en un lugar distinto, donde los árboles abundaban y casi tocaban el cielo pero simplemente despertaba en su realidad, con sus piernas atrofiadas y dolor. Antes de que Tommy enbarcara llamado, no pude contestar el teléfono.
Dejo un mensaje disculpándose por no llamar antes, queria reunirse con su hermano antes de partir. Esa fue la última vez que escucho a su hermano.
Nunca volvieron a verse.
A su hermano, la persona que más amaba y la única que le quedaba, le dispararon para robar su billetera. Esos días se volvieron confusos el día que le entregaron las cenizas de Tommy, Tommy que no compliria nunca su sueño y que no llevaba muerto ni una semana cuando los agentes de la RDA lo encontraron tirado en un charco fuera de un bar, con la silla de ruedas tirada a un lado y el pelo pegado a la cara.

Quería que él reemplazara a su hermano en el Programa Avatar.
Pero no fue la promesa de recuperar sus piernas lo que lo convenció, sino fue el escape del mundo agonizante en el que habitaba y el poder volar sobre Las Montañas aleluya lo que lo convenció. Y como olvidarse de Lei la última persona en el mundo (no en el planeta) que le quedaba, estaría bastada por la noticia.

El viaje en la cápsula tenia la duración de seis años, Lei llevaba años de ventaja y cuando el llegara ya estaría esperandolo.
Cerro los ojos e imagino como seria su nueva vida y esa sensación, esa llamada del cielo, brevemente se intensificó.
¿Qué pasa con los sueños? Tarde o temprano, siempre hay que despertar...

"¿Ya llegamos?", pregunta Jake con la voz ronca. Después de tanto tiempo en criogenización, casi le duele aclararse la garganta. Se siente como si hubiera estado en el Sahara durante seis años, no en una cápsula.

Mira al técnico médico que flota ingrávido sobre él, con una sonrisa divertida en los labios. "Sí... llegamos, cielo", responde, observando sus pupilas en busca de una respuesta. "Llegamos".

Jake se toma un momento para orientarse antes de soltarse de la cápsula, quitándose los nodos sensoriales fijados a sus brazos. En cuanto lo hace, su cuerpo empieza a flotar sin rumbo en gravedad cero. Se sobresalta ante la sensación, poco acostumbrado a la ingravidez, pero se acostumbra en pocos segundos. Jake ve una ventana junto a su cápsula, y en lugar de ir a buscar su bolsa de lona como todos los demás, se dirige hacia el cristal, dominado por la curiosidad.

Una simple vista Pandora era una réplica de la Tierra, al menos desde esta distancia. La anticipación crece en el pecho de Jake y empieza a impacientarse por llegar.
Al mismo tiempo no puede evitar la tristeza por cumplir el sueño de su hermano, solo puede honrarlo.

 

Al poco rato, Jake y algunos otros se reúnen para emprender el primer viaje a Pandora. El viaje fue sin duda el mpas incomodo de su vida y es mucho que decir de un antiguo soldado, con tanta turbulencia que Jake se siente como si estuviera dentro de una lavadora. Intenta ignorar el pánico que siente al estar en un avión desde su baja pero antes de que vomite su desayuno de hace seis años, el avión se detiene.

"¡Pónganse las exopaquetes! Recuerden, si pierden la máscara, estarán inconscientes en veinte segundos. Muertos en cuatro. La rampa de carga se abre con un chirrido hidráulico, y Jake se apresura a ponerse la máscara. Todos los demás se le adelantan, haciendo fila en los pasillos mientras termina de ajustar el sello. "¡Directo a la base! ¡No se detengan!"

Es el último en salir del avión, gracias a su maldita silla de ruedas. Gira su bolsa de lona y se la ata a la espalda, moviéndose tan rápido como puede.

"¡Vamos, caso especial! ¡No me hagas esperar!"

Jake empuja las ruedas de su silla, bajando con cuidado por la rampa. La Puerta del Infierno es como cualquier otra base militar en la que Jake ha estado, salvo por los enormes trajes AMP y las plataformas mineras que deambulan por ahí. No se parece en nada a cómo se imagina el planeta "contaminado por humanos" seria una descripción adecuada. Jake piensa que ese instante que todo lo que tocaban los humanos, incluso algo tan puro como Pandora, podría ser destruido.

Su mirada se detiene durante unos momentos en los árboles gigantescos tras la valla, había olvidado como se veian los árboles eran muchos más grandes que en la Tierra, penso que tan grande seria el Arbol madre. Cuando consiga su avatar explorará más detalles.

"Mira esto, hombre." Oye a alguien murmurar. "Comida a domicilio."

Otra persona se ríe. "Oh, eso está mal".

Ve a dos soldados merodeando por la entrada del complejo, riendo. Solo por su puerta, Jake sabe que son marines. Un grupo de militares imbéciles, eso es lo que son. Los ignorantes, apretando más fuertes las ruedas para alcanzar al grupo. Al llegar, escucha el final del discurso de llegada del coronel. No lamenta perderse ni una sola palabra, lo último que necesitaba eran palabras de militares.

"...al otro lado de esa valla, todo ser vivo que se arrastra, vuela o se acurruca en el barro quiere matarte y comerte los ojos por azufaifos." El Coronel le dice a la sala, con la espalda erguida y la mirada fija. "Tenemos una población indígena de humanoides aquí llamados Na'vi. Les encantan las flechas impregnadas en una neurotoxina, que puede pararte el corazón en un minuto. Y tienen huesos reforzados con fibra de carbono natural. Son muy difíciles de matar." Cuando dice matar parece que recurda con dulzura el desafío de matar, eso hace estremecer a Jake, tenia decidido mantenerse alejado de ese hombre.

Jake presta poca atención, ya sabe por las pocas palabras que escucho como serán las cosas aquí. Cuando el coronel declara que está aquí para salvar a todos, Jake tiene que contener una risa. Realmente quiere jugar con la carta del salvador pero por lo que había visto esto parecia más un saqueo de recursos naturales, al igual que en la tierra.

La sala se dispersa al final de la instrucción de seguridad y Jake es la primera salida. Avanza en silla de ruedas por el pasillo, buscando la habitación vacía más cercana y abriendo paso entre la multitud cargando bolsas de lona y mochilas. Le duele la cabeza, como consecuencia de la cápsula, quiere dormir una siesta y luego buscar a su amiga.

—¡Disculpa, disculpa, Jake! —grita una voz desde atrás. Gira la cabeza y ve a un tipo alto y delgado que se acerca a él—. Eres Jake, ¿verdad? El hermano de Tom.

Él asiente, mirándolo con recelo. "Así es."

¡Guau! Te pareces mucho a él... lo siento, soy Norm, ¡Spellman! Norma Spellman. —Norm le tiende la mano y, tras un instante, Jake la toma—. Pasé por el entrenamiento de avatar con tu hermano.

Finjo que lo reconozco. "Bueno, creo que te ha mencionado antes, una o dos veces. Es bueno ponerle cara al nombre".

—Sí... Por cierto, siento lo de tu hermano. Era un tipo genial. Fue un shock para todos.

Jake frunció el ceño. El corazón aun le duele y el recordatorio constante no ayuda.

"Bueno..." Norm se queda callado, alejándose de Jake con torpeza. "¡Por aquí, al laboratorio de biología! Pasaremos mucho tiempo aquí".

Jake lo sigue mientras gira bruscamente hacia una puerta cercana, que da a un gran laboratorio. Sigue a Norm, escuchándolo hablar sin parar sobre el equipo y demás, cuando algo llama su atención. Para su silla de rueda algo muy grande y azul aparece en su vista. Jake gira su silla pasa por un par de estaciones de trabajo, y se encuentra cara a cara con un par de avatares adultos. Se acerca a uno que se parece a Norm, soltando una risita.

"¡Maldita sea! Se han vuelto grandes."

"Sí, maduran completamente durante el vuelo de ida", explica Norm, inclinándose sobre su hombro.

Jake se aleja en silencio hacia el otro tanque y por fin ve el avatar de su hermano ahora suyo. Mientras observa, no puede evitar notar el parecido, casi parece como si estuviera durmiendo. El gigantesco cuerpo azul gira lentamente en el líquido, moviendo la cola suavemente. Incluso con las orejas felinas y el hocico ancho, el avatar es la viva imagen de Tommy. A lo lejos, Jake siente que su mano se levanta para rozar el costado del tanque por un momento sintio un cosquilleo, una conexión.

"Se parece mucho a él", susurra con un nudo en la garganta.

—No —responde Norm con voz suave—. Se parece a ti. Este es tu avatar ahora, Jake.

Jake se aleja un poco para contemplar su futuro cuerpo de más lejos, cuando oye una voz que a galaxias de distancia podría distinguir.
-Jake?- Lei esta parada a unos metros de distancia un poco atonita como si no creyera que estubiera ahí.
"Sabes estoy bastante seguro que las órdenes de restricción no tienen validez aquí" Jake intenta bromear pero se le rompe un poco la voz.
Lei finalmente sale de su trance y se arrodilla para abrazarlo con una fuerza que los tiraria al suelo si su silla no estubiera trabada. Por un breve momento se permite llorar con la única persona que lo entiende, el dolor y el peso de la muerte de Tommy se vuelve más liviano ahora que puede compartir la carga.