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Una cita a ciegas.

Summary:

¿Es posible enamorarse en tan sólo unos pocos minutos? Ese es el reto que te propone un speed dating. La posibilidad de conocer a tu alma gemela en una sesión de citas a ciegas.

Después de haber pasado por una ruptura, el corazón de Caitlyn está cerrado y tan sólo tiene ojos para el trabajo pero la presencia de una misteriosa mujer de cabello llamativo la lleva a aceptar la loca idea de su amiga y acepta conocer a varias desconocidas para poder dar con ella.

¿Es posible que esa chica de cabello rosado y varios tatuajes adornando su piel se fijé también en su presencia?

Al contrario Vi está cansada de su desenfrenada vida y tan sólo busca tranquilidad. Puede haber muchas mujeres pero ninguna encaja a la perfección con ella hasta que la persona adecuada se pone delante y tan sólo le dice su nombre.
Quizás si hay alguien para ella entre la multitud de ese lugar.

Una noche como otra cualquiera... O quizás no.

Arcane es una serie creada por Riot Games y posee todos los derechos de sus personajes. Tan sólo los tomo prestados para darle vida a mis locas ideas.

[ Contenido +18 ]

Chapter 1: Woman Club.

Chapter Text

⊱ Pov Caitlyn ⊰

 

⚢ ♡ ⚢ ♡ ⚢ ♡ ⚢

 

—No sé como me dejó arrastrar a esto, Mel —pronuncio resoplandando ante las pocas ganas que tenía de acudir ante la supuesta sorpresa que me tenía mi mejor amiga.

Lo único que me había dicho era que debía de arreglarme y estar a las 10 pm en la puerta de mi casa ya que me recogería para poder acudir al lugar.

—Porque en el fondo confías en mí y sabes que no te llevo a ningún lugar extraño o eso creo —sus ojos comienzan a mirar la pantalla de su móvil para señalar hacia una de las calles que le indica el GPS.

Al parecer quería llevarme a un nuevo lugar que habían abierto en ese mismo mes y por suerte o desgracia no había visto ninguna publicidad de ello.

— ¿Pasa algo? —frunzo mi ceño al ver como se para en seco y levanta su mirada de arrepentimiento.

—Es ahí delante.

Muevo mi visión para poder observar el lugar al que se estaba dirigiendo mi acompañante y mis ojos se abren de golpe al ver una gran multitud esperando para entrar dentro.
Con una gran bandera lgbt+ adornando la entrada, varias luces de neón resaltaban provocando que la luz incidiera en todos tus sentidos.

—Qué es esto... Mel.

—¿Cómo que qué es esto? ¿Tú qué crees, Caitlyn? ¡Pues la nueva discoteca Queer que han abierto en la ciudad!

Observa a mi mejor amiga y me fijo en la cantidad de personas vestidas de diferentes maneras que esperaban con ansia a poder entrar en el lugar.
Era abiertamente lesbiana y no tenía ningún problema con mostrar mi sexualidad pero era cierto que no me solía gustar ir a discotecas en general porque nunca me acababa de sentir un gusto rodeado de personas desconocidas.

-No. No vamos a entrar ahí —pronuncio girándome y con la intención de dar varios pasos para regresar hacia la calle anterior pero la mano de Mel me detiene.

—Dale una oportunidad, Cait. Es una discoteca nueva en medio de Los Ángeles. Estará llena de mujeres y creo que ya es hora de que empiece a conocerlas.

Suspiro con pesadez conociendo las futuras insistencias por parte de mi amiga. Mel era la novia de mi mejor amigo; Jayce Talis y desde que la conozco, congeniamos a la perfección hasta volvernos inseparables y ser una de las pocas personas en ganarse mi total confianza.

—Sabes que no me gustan estos lugares...

El cuerpo de Mel Medarda se acerca al mío para sujetar mis manos y agarrarlas con cariño para ponerse justo delante de mis ojos.

—Lo sé pero tu relación con Maddie acabó hace meses y creo que ya es hora de que empieza a salir con alguien o al menos que empieza a conocer —sus ojos verdes se centran en mí y comienza a moverse arrastrando mi cuerpo con ella para regresar al punto en el que nos habíamos parado antes—. Sé perfectamente que no eres de encuentros casuales pero de verdad, dale una oportunidad.

—Mel... Aún sigo algo... Ya sabes. No me siento bien conociendo a personas desconocidas y no creo que vaya a encontrar a mi alma gemela ahí dentro.

Me observa frunciendo su ceño y levanta su mano para colocarla delante de mi y mostrarme varios de sus dedos.

—Primero, Maddie Nolen es una maldita estúpida por haberte dejado porque no va a encontrar otra diosa como tú en la vida y lo segundo, no tienes que conocer a tu alma gemela, sólo encontrar a alguien que te quite las telarañas. Es una buena oportunidad porque hoy hay una fiesta de speed dating y no es simplemente entrar y ponerte a ligar, es conocer a personas escuchando lo que tienen que contar. Sé que tú eres más romántico para eso.

—¿Ha dicho citas rápidas? Mel... —resoplo maldiciendo a mi amiga por haberme traído a algo así sin haberme preguntado antes—. Eso son varias citas... ¿En serio?

—Cait, podrás conocer a muchas mujeres a la vez y si alguna te encaja, ya lo tienes hecho.

Frunzo mi ceño negando ante esa idea y me giro observando como las personas que estaban esperando comenzaban a entrar al interior del local.

—No lo sé... No me convence la idea...

Niego repetidas veces y tan sólo echo mi cabeza hacia atrás para que la brisa de la calle inunde mis pulmones.

Conocí a Maddie el primer día de la academia y tras varias semanas, nos hicimos bastante amigas. Nos graduamos, nos asignaron a la misma comisaría y entre guardias y patrullas, comenzamos a tener algo serio hasta que por un ascenso, nuestra relación comenzó a enturbiarse provocando discusiones continuas por algo parecido a la envidia.

Debido a mi empeño por mi trabajo y tras aprobar las oposiciones, ascendí a inspectora de policía y eso fue algo que rompió por completa nuestra relación.

—No soy demasiado buena ligando y además... No creo que haya alguien para mí ahí dentro.

—Si no entras desde luego que no lo sabrás —pronuncia empujando mi cuerpo hacia la entrada de la discoteca.

Me rindo ante la insistencia de la mujer de piel oscura y nos acercamos a la puerta colocándonos detrás de dos mujeres que estaban hablando entre ellas.

—Le daré una pequeña oportunidad pero si me siento agobiada, me voy a ir —pronuncio con pesadez y fijada mi mirada en la persona que estaba en la puerta.
Con trenzas y piel caramelizada, una chica de más o menos mi edad saludaba a todo el que entraba dándoles algo antes de pasar.

—He escuchado que es sólo para mujeres, por eso te dije que íbamos a salir tú y yo porque a Jayce no le hubieran dejado entrar. Es un lugar libre de acosos y para que nadie se pueda sentir completo con su cuerpo.

La voz de mi amiga resuena en el ambiente pero mis ojos tan sólo se centran en observar a las personas que iban pasando mientras nos vamos moviendo lentamente.

Era cierto que podía contemplar a diferentes tipos de mujeres y cada una iba vestida de una forma. Con una vida, unos pensamientos, gustos y posiblemente de lugares diferentes que se reúnen en el mismo sitio para poder conocerse unas a otras.

—¡Hola! Soy Gert y me encargo de daros la bienvenida así que espero que disfrutéis dentro —la chica de la puerta se coloca delante de nosotras para levantar la mano y sacar una pulsera para ofrecérnosla directamente —. Antes de que paséis os debo explicar como va la cosa. Es una discoteca normal pero hoy vamos a hacer citas a ciegas para todo el que quiera apuntarse y espero que lo hagáis.

Observa lo que coloca sobre mi mano y me fijo que se trata de una pulsera de color blanco con una pequeña pantalla.

—Si estáis solteras y queréis conocer de manera libre, colocáis el color verde en la pantalla —presiona el botón de mi objeto mostrando un color intenso saliendo de la pulsera—. Si queréis apuntaros al speed dating, la ponéis amarillo y si no queréis nada porque tengáis pareja o solo habéis venido a disfrutar de la noche, lo dejáis en rojo.

Frunzo mi ceño levemente al ver como los dedos de la chica toquetean mi pulsera a su antojo.

—Este es un lugar seguro para todas las mujeres y si ves a alguien mostrando el color rojo, espero que no haya ningún problema con ello.

—Tranquila, sólo venimos a pasar el rato —pronuncio para poder pasar cuanto antes y dejo el color rojizo en el objeto para colocarlo en mi muñeca.

Mel tan sólo suspira y acepta su pulsera para colocársela también en el color intenso y espero a que la chica nos indique que pasemos al interior.

Empujo la puerta para poder entrar y lo que hay dentro de mí sorprende para bien ya que el lugar era amplio con varias barras iluminadas con colores potentes y bastantes luces de neón. Además de decoración de colores, había diferentes luces que alumbraban el lugar moviéndose de un lado a otro provocando un ambiente acogedor pero atractivo.
La música era suave, sacada directamente de los ochenta y en un tono adecuado para poder comunicarte con otra persona.

—Wow, no está nada mal.

Afirmo a lo que escucho de parte de Mel y nos empezamos a mover entre la multitud para dirigirnos hacia la barra para poder coger algo de beber.

Le daría una pequeña oportunidad para no recibir durante una semana las réplicas de mi amiga pero no aguantaría demasiado tiempo porque además de encontrarme cansada, quería madrugar al día siguiente para poder salir a correr.

—Ey —pronuncio tratando de llamar la atención de una mujer de cuerpo fornido vestida con un top bastante sugerente—. ¡Perdón!

Alzo mi voz lo que provoca que los ojos de la mujer se giren hacia mí y comience a caminar hacia nuestra dirección.

—¿Qué os pongo, linduras?

—Un cosmopolita y un daiquiri de lima.

La mujer de cabello corto y oscuro alza una de sus cejas y me muestra su sonrisa para levantar sus manos y coger la coctelera para empezar a verter licores en el interior.

— ¿Pasa algo? —pregunto ante la mirada de la mujer y tan sólo niega proyectando una leve carcajada que no pasa desapercibida por mis oídos—. ¿Hay algún problema?

—Cait...

—Tranquila, fiera. No pasa nada —pronuncia cogiendo una pequeña pala metálica para echar bastante hielo sobre la coctelera —. Sólo que me sorprende ver a una mujer como tú por aquí pero este es un lugar libre.

Frunzo mi ceño sin entender a que se está refiriendo y siento la mano de Mel colocarse sobre la mía para apretarme pero la ignoraro para apoyarme sobre la barra y acercarme más a la camarera.

—¿A qué te estás refiriendo? ¿Acaso no debería haber venido?

—No es que quiera insinuar nada pero... —levanta su mano para señalar a mi espalda lo que provoca que me gire encontrando la profundidad de la discoteca tras de mí—. Las mujeres que ves aquí, por lo general suelen ser lesbianas y quizás te puedas sentir incómodo en este ambiente.

¿Cómo? ¿No se supone que este lugar era un espacio fuera de prejuicios?

Las palabras de la desconocida comienzan a molestarme a medida que se van repitiendo en mi mente y ella me señala a varias personas que pasan por nuestro lado.

—Lesbiana, quizás bisexual y aquella... Uff, sí. Lesbiana —sonríe mostrando sus dientes lo que me provoca mayor rechazo—. Por eso te digo que quizás no es el mejor lugar por si deseas conocer gente. Aquí no vas a encontrar hombres.

—Lo que me faltaba... —pronuncio negando ligeramente y agarro mi copa al verla terminada para girarme y tratar de relajarme.

¿Se me estaba discriminando por mi apariencia? Porque yo no había hablado de mi vida y esa mujer estaba ya insinuando que mi interés estaba dirigido hacia el género masculino.

—Cait... No queremos que nos echen ya cuando todavía no ha comenzado la noche.

—Pero ¿la has escuchado? Prácticamente me ha llamado hetero y la verdad, me han dado ganas de largarme de aquí.

Resoplo con molestia y agito mi bebida para levantarla y dejar que el sabor ácido inunde la superficie de mis labios.

—No hagas ni caso, Cait. Esa mujer no te conoce y tan sólo te ha prejuzgado por como vas vestida —me señala moviendo su índice de arriba abajo lo que provoca aún más molestia en mí—. Pero no significa nada. Estás buenísima y que quieres que te diga, pero eres todo un caramelito aquí dentro. Inteligente, con pasta y en cuanto te vean con el traje de policía se les va a caer la baba.

—Ya no llevo uniforme, Mel —ruedo mis ojos ante las palabras de mi amiga y me giro para observar hacia una zona apartada en la cual había bastantes mesas altas decoradas con un pequeño cartel.

Me había puesto un vestido corto y negro que se ataba a mi cuello pero dejaba toda mi espalda al aire.
¿Acaso se me discriminaba por querer sentirme femenina y elegante?

—Quita esa cara de señora mayor y cambia esa pulsera para que otras mujeres puedan ver que estás accesible.

La mano de Mel se coloca sobre mi muñeca y comienza a tocar el botón para dejarlo sobre el color amarillento.

—Mel... De verdad, no me apetece tener que escuchar la vida de desconocidas porque no tengo tiempo para esto.

—Mira... —las manos de la morena de cabello trenzado se colocando sobre mis hombros y me giran de golpe para poder sujetar mi pecho apoyándose sobre uno de mis brazos—. Hay centenares de mujeres y alguna tiene que poder cuadrar en tu ordenada vida —me gira unos centímetros y señala hacia una que estaba junto a un grupo de chicas más mayores—. Quizás una madurita te puede hacer ver las estrellas o aquella del pelo recipiente puede... No, esa no que se parece demasiado a la zanahoria...

Mi cuerpo se tensa al ver a la chica y realmente era parecida a Maddie lo que me genera una leve molestia en la boca de mi estómago.

—Aquella es atractiva. Morena, cuerpo trabajado y joder, ya quisiera yo ese culo y mira esa, la que va con la del pelo rapado. Es rubia y bastante delgada. Quizás la puedas manejar a tu antojo.

—Mel... No deberías hablar así de la gente...

Ignoro las palabras de Mel reportando como va describiendo a las diferentes mujeres del local. Era obvio que alguna persona llamaría mi atención pero el problema no era el físico, si no la confianza que pudiera poner en mí misma para poder conocer a otra persona.

—Mel, para por favor... Me estás poniendo mal cuerpo... —ruedo mis ojos para separarme del agarre de mi amiga pero un destello provoca que fije mi mirada en una esquina en específico.

Junto a una chica de cuerpo delgado y cabello tan azul como el cielo, una mujer de una edad posiblemente parecida a la mía, se mueve entre la multitud con tan sólo una cerveza en la mano.
Su aura es distinta, su semblante relajado y esa sonrisa cínica dibujada en su rostro le da un aspecto de estar moviéndose como pez en el agua.

No podía contemplarla bien por las luces parpadeantes y la distancia que había entre nosotras pero desde luego era digna de ser admirada.

Con una camisa negra ajustada a su cintura y las mangas por encima de sus antebrazos estropeando la que seguramente era una prenda de calidad pero mostrando unas líneas que parecían perderse en el interior de sus brazos.

Levanto mi copa de manera automática para llevarla a mis labios y fijarme en el pantalón que cubría unos muslos bastante trabajados. Con algunas roturas, le daba un aspecto rebelde pero con un toque personal que era totalmente explotado con el corte natural de su cabello.
Algo único y quizás extravagante. De un color intenso, lo que parecía ser rojizo y con un lado totalmente rapado y el otro cayendo por el lateral de su rostro ocultando quizás una bella mirada.

Pero no todo termina ahí. Por un instante su rostro se gira conectando por unas milésimas de segundos nuestros ojos provocando que el contenido que hay en mi boca se me atragante y comienzo a toser llamando la atención de mi mejor amiga.

—¡Cait! ¿Estás bien? —las manos de la morena la cual iba vestida con un traje pantalón se colocando en mi espalda ayudándome a reincorporarme para poder recuperar el control de mi cuerpo.

¿Qué era lo que había sentido? ¿Un flechazo? ¿Una corriente eléctrica recorrerá mi cuerpo de arriba a abajo?
No podía definirlo ya que no me había pasado en otras ocasiones pero desde luego, por mucha distancia que hubiera entre nosotras, esos ojos se habían clavado en mi cerebro provocando una reacción instantánea en mí.

—Sí... Me he debido de atragantar...

—Ya lo veo... Ni que hubieras visto a un fantasma —pronuncio limpiando algunas gotas que habían caído sobre mis muslos expuestos y vuelvo a girar mi mirada para volver a encontrar a la mujer que me había hecho atragantar.

De un lado a otro, recorro el espacio donde la había visto para descubrir que ya debía de haber marchado o movido hasta otra parte de la sala.
La discoteca era grande, quizás unos doscientos metros cuadrados o incluso más, repleta de mujeres y una oscuridad coloreada entre llamas y luces que no permiten demasiada visibilidad.

—Mierda... la he perdido...

—¿Qué has dicho?

—Nada... —pronuncio volviendo a observar el lugar con la esperanza de volver a encontrar a esa misteriosa mujer.
Quizás había sido un espejismo o fruto de mi imaginación ante la cantidad de personas que ocupaban este lugar esa noche pero desde luego me había parecido muy real y juraría que nadie había llamado mi atención así en mis veintiocho años de edad.

—Entonces ¿qué? ¿Te apuntas a las citas? Porque no me he vestido casual para que te vayas a casa sin un par de números de teléfono.

Resoplo volviendo mi cuerpo hacia la morena que me estaba acompañando y tan sólo afirmo para darle una oportunidad a la noche.
Lo de someterme a pequeñas citas con un tiempo limitado no era de mi agrado pero quizás entre cita y cita, puedo volver a ver a esa mujer aparecer ante mis ojos y comprobar si de verdad es real.

—Pero sólo para aprovechar la noche. Te has tomado muchas molestias por traerme y te lo quiero compensar aceptando esto —muevo mi copa hacia ella para poder chocarla provocando que el contenido de su interior se mueva—. Pero quiero que sepas que todo esto es una encerrona, Mel.

—Me lo agradecerás mañana cuando te despiertes en la cama de alguna de por aquí —me guiña uno de sus ojos y levanta su cóctel para darle un pequeño trago mientras yo imito el gesto.

No era de irme a la cama en la primera cita básicamente porque había estado años con la misma persona pero ahora estaba soltera y debía de empezar a pensar un poco en mí.

Maddie era pasado y aunque hubiera estado muy enamorada de ella, era el momento de empezar a abrirme y dejar que otras personas puedan conocerme para poder sacar de una maldita vez a la pelinaranja de mis entrañas.

Al fin y al cabo, esta fiesta era para eso y no podía perder la oportunidad.

 

⚢ ♡ ⚢ ♡ ⚢ ♡ ⚢

 

Continuará.