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Capítulo 1
Winry POV
…toc toc…
Al escuchar los toques de la puerta salí de mi ensoñación y aparté la vista de la computadora, así como también hice a un lado las revistas que la abuela me había dado más temprano.
-Pase – Indiqué mirando hacía la puerta y sonriendo al ver quien se asomaba.
El recién llegado sonrió de vuelta como de costumbre – ¿Interrumpo alguna clase, cariño?
-No, la clase de química terminó hace una hora y ya no tengo nada más programado para hoy, papá.
-Oh, entiendo – Dijo desde la puerta echando un vistazo a mi escritorio – Entonces a juzgar por lo que veo te interrumpo con tus tareas.
Me reí ante su actitud, lucía un tanto nervioso, lo cual no era muy propio de él, pero seguí con la conversación naturalmente – En realidad, la abuela me dio estas revistas que llegaron en el correo, son sobre actualizaciones en varias partes de algunos modelos de autos en los que hemos estado trabajando. Me pidió que ordenara varias de ellas por internet y las estaremos probando en un par de días con el auto del Señor Jenkins ¿no es emocionante?
Vi perfectamente como la cara de padre se volvió un poema en cuestión de segundos, para finalizar en una risotada mientras movía su cabeza de un lado a otro – Es increíble lo que puede hacer el pasar tanto tiempo con mi madre.
No pude evitar unirme a las risas – Me sorprende que tú no siguieras con el negocio de los autos, digo ¿no te parecía interesante todo eso?
-Si, no lo niego, pero resultó ser que prefería curar personas y no autos – Respondió animadamente.
-Mentiría si dijera que no tienes un buen punto – Dije mientras señalaba mi computadora – Las clases de bilogía empiezan a verse realmente interesantes también, aunque lo único que en serio quisiera experimentar en vivo son las prácticas en el laboratorio, digo ¿cómo sabré si tengo madera para estudiar medicina si no abro un corazón de vaca por mí misma y me cercioro de no desmayarme en el proceso?
Mi intención en parte era hacerme la graciosa con mi padre como era de costumbre, sin embargo, él apenas y reaccionó a ello, lo cual encontré totalmente fuera de lugar ya que siempre que tocaba el tema de estudiar medicina en el futuro como él y mi madre, se emocionaba un montón, aunque su actitud no parecía que fuera a cambiar mucho en los próximos minutos.
Algo no estaba del todo bien, podía sentirlo.
-Entonces ¿no tienes tareas ni clases pendientes, cariño? – Cuestionó evadiendo mi pregunta.
-No – Respondí removiéndome un poco nerviosa, aunque no tanto como él – ¿Estas bien?
-Si claro – Dijo sonriéndome de nuevo y haciéndome señas para acércame a él – Tu madre, tu abuela y yo queremos hablarte de algo en la cocina.
Conocía a dónde se dirigían esas conversaciones, por lo que cualquier nerviosismo desapareció de mi cuerpo y simplemente asentí con la cabeza y lo seguí escaleras abajo.
Mis padres eran médicos, sin embargo, nacieron y se criaron en un pueblo tan pequeño que terminaron estudiando la universidad en la Ciudad Central, lejos de casa. Cuando nací vivimos una parte de mi niñez viajando por diferentes pueblos y ciudades a donde su profesión los llevaba, sin embargo, en la medida que fui creciendo los traslados a las escuelas se hicieron cada vez más complicados, por lo que alrededor de mi cumpleaños número 8 empecé a estudiar en casa con mi abuela y con tutores certificados en línea, mientras que mis padres pasaban gran parte del año de viajando por trabajo y volviendo a Resembool algunas veces al mes.
A pesar de la notoria ausencia física de mis padres gran parte del año, siempre se aseguraban de estar presentes en mi vida, hablábamos a diario por teléfono o videollamadas, y cuando estaban en casa se aseguraban de ellos mismos encargarse de mis clases, revisar mis tareas y divertirnos cuando llegaba el momento.
Estaba totalmente acostumbrada a esta dinámica, por lo que no entendía la razón para que mi padre estuviera ligeramente nervioso cuando de seguro solo tenían que decirme cuál era su siguiente destino y cuánto tiempo estarían fuera.
Mi madre y mi abuela me dieron una sonrisa también cuando entré a la cocina, todos nos sentamos en la mesa donde solíamos comer, y apenas estuve ahí no pude evitar notar el pedazo de pie de manzana que me esperaba en mi asiento.
Este era mi postre favorito, mi madre me había enseñado a hacerlo desde niña, sin embargo, lo reservábamos para momentos especiales y noticias importantes.
¿Acaso había algo que me estaba perdiendo?
-Winry cariño, necesitamos hablarte de algo importante – Dijo mi madre acercándome el pie de manzana – Creí que querrías comer un poco.
La miré para luego hacer lo mismo con mi padre, algo me decía que un pedazo de pie de manzana no sería suficiente – ¿Qué sucede? Ambos están actuando muy extraño.
Ellos intercambiaron miradas cómplices entre sí, todavía viéndose bastante nerviosos, pero alguien más se les adelantó antes de que pudieran emitir una sola palabra.
-Se los dije – Refutó mi abuela dándole una calada a su pipa. A diferencia de mis padres, ella lucía tan serena como siempre – Están siendo demasiados evidentes.
-Madre no es tan sencillo de decir – Contestó mi padre.
-No para nada, pero Winry es inteligente y estoy segura de que sabrá entenderlo – Respondió la abuela mirando a mis padres – Tienen una hija más brillante de lo que piensan, y ya acordamos que es lo mejor para ella.
Me sentí sonrojar por las palabras de mi abuela, generalmente no era de expresar sus sentimientos o lo que pensaba de alguien, sin embargo, escucharla decir palabras tan increíbles sobre mí hizo que el nerviosismo esta vez fuera aún más palpable, y esto me hizo cuestionarme.
¿Qué era tan importante para que ella tuviera que intervenir por mí de esa manera?
-Urey – Dijo mi madre tomando la mano de mi padre – Solo dilo.
Mi padre tomó una bocanada de aire antes de dirigirse a mí.
-Winry, siempre hemos estado tranquilos con el hecho de que mientras trabajamos tu estas aquí con la abuela e igual puedes estudiar; tus maestros hablan cosas increíbles sobre ti y tu futuro, sin embargo, todos con los que hemos hablado concuerdan en que quizás lo único que necesitas es envolverte un poco más en la vida escolar.
-Aguarda – Dije mirándolos aleatoriamente – ¿Hablas de ir a la escuela de nuevo?
-Así es, cariño – Intervino mi madre – Eso en parte fue nuestra culpa, pero que hicieras la escuela en casa funcionó por mucho tiempo ya que podíamos verte incluso pese al trabajo.
-Si, pero ¿no terminaríamos en la misma rutina que cuando era niña? – Interrogué empezando a sentirme bastante fastidiada – No duraba lo suficiente en las escuelas como para hacer amigos o que los maestros se aprendieran mi nombre… fui a 6 escuelas distintas en un mismo año.
Apenas dije eso me arrepentí, ya que vi como mi padre bajó la cabeza. No es como si estudiar en casa era lo que ellos habrían querido, pero sabían lo mucho que me había costado la vida escolar cuando era pequeña porque siempre teníamos que movernos de pueblo.
-Eres una estudiante ejemplar y una ayudante en el taller aún más sensacional, Winry – Agregó la abuela tan tranquilamente como siempre – Pero hasta yo quisiera verte más con chicos de tu edad y viviendo lo que vive la gente cuando es adolescente.
Esto nunca había figurado ser un problema para mí, tenía unos pocos amigos del pueblo con los que salía de vez en cuando, pero al haber empezado la escuela en casa siendo tan pequeña, no era como que extrañara algo en específico, de hecho, no echaba de menos en lo absoluto el tener que despedirme de los pocos amigos que lograba hacer y que se olvidarían de mí a la semana siguiente.
No estaba lista para revivir todo aquello.
-No creo que esto sea una buena idea – Dije predispuesta mirando a los tres adultos – Lo siento, pero no deseo volver a esa vida de cambiar de escuela cada 2 o 3 meses.
-Es que no tendrás que hacerlo – Agregó mi padre para mi sorpresa – Irás a la misma escuela hasta que te gradúes, además de que será una buena oportunidad para explorar las universidades de ese lugar.
-Aguarda ¿una misma escuela hasta el final de la secundaria y además la misma ciudad para la universidad? – Respondí sintiendo mi corazón exaltarse de felicidad y emoción – ¡En ese caso suena increíble!
-Y se pone mejor – Dijo mi madre sonriéndome – Estamos hablando de ciudad Central, donde tu padre y yo fuimos a la universidad.
- ¡¿Ciudad Central?! ¡Vamos a vivir en ciudad Central! – Contesté con sin contener la emoción – ¡Eso es increíble! ¡Me encantó esa ciudad cuando fuimos de vacaciones!
Inmediatamente empecé a hacerme una película completa en mi cabeza, de nosotros viviendo en una gran casa y yo yendo a la escuela todos los días, teniendo un montón de amigos y de repente el hecho de estudiar en línea ya no se veía nada atractivo, sin embargo, para mi sorpresa, los tres adultos no estaban manejando ni de cerca la emoción que yo estaba expresando, y era que había algo que aún ignoraba a ese punto de la conversación.
-Cariño – Dijo mi padre tomándome de la mano y sonriéndome – Tu vivirás en la ciudad Central.
Toda la emoción que había experimentado bajó inmediatamente y los miré desconcertada – Aguarden ¿y qué hay de ustedes?
-Estaremos una temporada en ciudad del Este, por lo que podremos visitarte allá – Respondió mi madre viéndose más tranquila.
- ¡Es una locura! ¿Cómo se supone que estaré sola en ciudad Central? Además ¿Abuela que hay de ti? ¿Qué pasará con el taller? – Tenía tantas preguntas y los adultos estaban inquietantemente tranquilos.
-Ni siquiera debes preocuparte por esta pobre anciana, me las he arreglado sola por mucho tiempo con el taller desde que murió tu abuelo – Dijo la mujer dándole una calada a su pipa – Además ya he contratado un ayudante que estará más horas de las que tu podías… no iba a encadenarte a ser mi ayudante de por vida, de cualquier manera.
- ¡Pero me gustaba hacer eso!
-Y sabemos que eres increíble en ello y en todo lo que te propongas, y por eso decidimos que esto era lo mejor para ti y tu futuro – Respondió mi padre más tranquilamente sonriéndome – Hace un rato me decías que te gustaría hacer las prácticas en un laboratorio de biología real. Quizás solo es cuestión de un par de semanas para que tú misma te encargues de abrir el corazón de una vaca ¿no, cariño?
- ¡No me refería a eso, papá! – No daba crédito a todo lo que estaba escuchando – ¿Cómo se supone que viviré sola en ciudad Central?
-No lo harás – Dijo la abuela mirándome – ¿Por quienes tomas a tus padres?
Eso definitivamente tenía lógica, pero hasta ese punto de la conversación todo era tan sin sentido que no me era difícil imaginar que de repente tendría que vivir sola… pero la abuela tenía razón, mis padres jamás harían eso.
Y aquello fue lo que dio paso a la siguiente parte de esa conversación.
-Ese es el otro tema del que tenemos que hablarte – Comenzó diciendo mi madre mientras me miraba – No estaremos contigo, pero ni locos pretendemos dejarte ir a vivir a ti sola en una ciudad que apenas conoces, además eres menor de edad.
-Entonces ¿Cuál es el plan? – Pregunté sintiéndome bastante desesperada.
Mi padre suspiró – ¿Recuerdas a Trisha Elric y a su esposo Hohenheim? O quizás recuerdes mejor a sus hijos, Edward y Alphonse.
-Oh, claro, solían vivir aquí en Resembool cuando éramos muy pequeños, antes de que tuviéramos que mudarnos tanto – Recordé inmediatamente al par de hermanos rubios con los que solía jugar cuando era niña.
-Si, lo que no sabes es que yo misma cuidé a Trisha varios años cuando ella y tu padre estaban en la secundaria – Dijo mi abuela tranquilamente para mi sorpresa – La madre Trisha era la cabeza de su familia y enfermera de Guerra, no podía permitirse perderse una sola hora de trabajo, pero viajaba mucho, así que Trisha llegó a vivir con nosotros una buena temporada.
- ¿Ah sí? – Inquirí un tanto desconcertada por esa nueva información y luego miré a mi padre – No tenía idea de que Trisha había sido así de cercana con la familia, digo incluso fueron juntos a la escuela.
-Así es, fuimos buenos amigos – Cortó mi padre – O por lo menos hasta que cada uno estudió algo diferente.
Hubiese querido preguntar un poco más sobre esa etapa de la vida de mi padre, ya que era algo que desconocía hasta el día de hoy, sin embargo, mi madre se adelantó.
-Vimos a Trisha y a Hohenheim hace unas semanas cuando estuvimos en la ciudad Central – Agregó mi madre siguiendo con la conversación – Ella le guarda mucho cariño a tu padre y a tu abuela, y a esta familia en general por lo que hicieron por ella, así que cuando le contamos un poco lo que estábamos pensando sobre la escuela y la universidad, ella y Hohenheim se ofrecieron a recibirte en su casa.
- ¿En su casa? ¿Viviré con ellos hasta que termine la secundaria?
-Eso no es una decisión 100% tomada aún, cariño – Dijo papá acercándose a mí y mirándome seriamente – Queremos que esto sea una prueba. Por supuesto que quisiéramos que fuese diferente, pero tampoco vamos a obligarte.
-Solo te pedimos que lo intentes, y si no te gusta ni la convivencia ni tampoco la vida escolar en la ciudad Central, entonces tu padre y yo estaremos abiertos a buscar otras opciones para ti – Respondió mamá también acercándose – Y sabemos que es mucho por procesar, pero lo último que quisiéramos es privarte de una vida escolar común y corriente por nuestros trabajos.
Ni siquiera sabía que decir, esto era demasiado para procesar en muy poco tiempo.
- ¿No será extraño que yo aparezca de la nada en sus vidas? Digo, apenas los recuerdo de cuando vivían en Resembool, y fue hace tanto tiempo – Inquirí un tanto nerviosa.
-Yo misma hablé con Trisha, cariño – Respondió mi abuela dándole otra calada a su pipa – Ella solo quiere ayudarnos y de alguna forma sería como devolvernos el favor… le dije que no tenía que hacerlo, pero ella insistió y dijo que todos en su familia estarán encantados de tenerte como una invitada.
-Además, asistirás a la misma escuela que sus hijos – Agregó mi madre con una sonrisa tranquilizadora – Sé que empezar en una escuela nueva, y encima sin haber ido a una en mucho tiempo debe ser duro, pero el hecho de que ya conozcas a dos personas lo hará mucho más llevadero.
-Y eres la persona más social y cool que conozco – Contestó mi padre sonriéndome – Estoy seguro de que harás muchos amigos, pero no dudo que Edward y Alphonse te ayuden un poco.
Entendía que mis padres y mi abuela solo querían lo mejor para mí y que esta decisión estaba resultando tan difícil para ellos como para mí misma, y aunque estaban tratando de mostrarme el mejor lado de aquella situación, yo solo escuchaba ruido a mi alrededor, sentía que mi mundo como lo conocía estaba a punto de cambiar drásticamente y no estaba segura si estaba lista para tomar un riesgo así.
Estaba en pánico.
-Necesito pensar esto – Pedí en un hilo de voz mientras miraba a mis padres y a mi abuela – ¿Puedo?
-Claro que puedes – Respondió papá con una sonrisa – Pero por favor solo toma en cuenta que queremos lo mejor para ti y tu futuro.
Ni siquiera fui capaz de escuchar la totalidad de esa oración, o de quedarme a esperar si mi madre o mi abuela tenían algo más que agregar, simplemente salí casi huyendo de la cocina como alma que lleva el diablo hasta la seguridad de mi habitación.
Mi espacio seguro, mi zona de confort que podría dejar de serlo porque estaría a kilómetros de distancia.
Me tiré sobre mi cama sintiendo el cuerpo pesado y la cabeza a punto de estallar en pensamientos, posibilidades y hasta el más mínimo detalle, pero con la interrogante más grande haciéndose escuchar.
¿Qué debo hacer?
oOo
