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Sacrifició Divino

Summary:

Todo final tiene un principió que lo desencadena, todo ser existe para nacer, vivir y morir, el ciclo de la vida se retine una y otra vez perdiendo su sentido e identidad.
Gendo está dispuesto a todo para que su objetivo tenga éxito: romper el precioso ciclo de la vida. Esa fuerte e imparable voluntad lo lleva a utilizar a un joven extraño con apariencia humana: David.
Todo sigue el mismo curso que siempre, la Instrumentalización Humana es un hecho inevitable en cada realidad.
Pero cada diseño suyo se desmorona cada vez que David menciona aquella palabra prohibida.
"... amor ¿Qué significa? ¿puedes decirme Gendo?"
Ikari Gendo está a punto de romperse.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: El amado (no) por Dios

Chapter Text

Capítulo I: El amado (no) por Dios

 

/Amanecer/

Gendo fijo su mirada imperturbable en la pantalla, observo el inconmensurable poder del Eva 01 y su terrorífico aspecto al desmembrar al cuarto ángel.

Ojos marrones opacos siguieron con poca emoción las múltiples puñaladas que cubrían de sangre la armadura sedienta de aquella arma de la humanidad, si hiciera el esfuerzo podría sentir los gritos y el dolor encarnado de Shamshel antes de prolongar el silencio cruel de la muerte.

Fuyutsuki sonrió con la misma melancolía que delineaba sus rasgos marchitados.

- Shinji ha mejorado mucho en estos tres meses, ¿no te parece Gendo? – observó atento la falta de reacción de su viejo amigo ante el nombre de su único hijo, aquel mismo niño que ahora mismo estaba arriesgando su vida y sufría un dolor inimaginable sólo por una ínfima migaja de su reconocimiento.

Entonces…

- sin duda todo es gracias a la atención que le brindas como su tutor, David

Como supuso los ojos errantes de Gendo se clavaron como lanzas en la figura de un joven treintañero quien se recostaba perezosamente sobre el sillón de la plataforma.

Un hombre joven y hermoso de ascendencia medio inglés/ medio japonés, de cabello rubio y piel pálida, vestido notablemente discordante con el entorno militar en una simple camisa blanca y pantalones oscuros, su mirada somnolienta giro a Fuyutsuki revelándole dos esferas grandes lilas escondidos en espesas pestañas blancas.

Antes que ninguna parte dignará una respuesta a la observación del científico, el Eva 01 había vuelto y su piloto salto de ella corriendo por los corredores metálicos hacía, increíblemente, el mismo lugar en donde estaba el hombre que odiaba y alguien más.

- ¡Papá! ¡Papá he vuelto! –

La respiración de Shinji estaba agitada, una sonrisa temblorosa y llena de amor se dirigió al joven quien lentamente se levantó del sillón donde descansaba y camino hacia él. Sonriéndole muy bellamente.

- Bienvenido Shinji –

Ambos hombres fueron testigos de cómo el piloto se lanzó a los brazos familiares y cálidos de aquel extraño, y este lo cubrió con amorosa paternidad.

- ¡Vencí al ángel como te prometí! Dijiste que si lo hacía te quedarías conmigo y veríamos una película, ahora cumple tu promesa, por favor – las mejillas del niño introvertido se calentaron al atreverse a reclamar a alguien, su felicidad floreció mezclándose con el sabor de la sangre que parecía persistir en su lengua y estalló en frenesí cuando su sonrisa fue correspondida. Cuando la atención de su papá era para él y sólo para él.

- Si, te lo prometí ¿no? Entonces, vamos Shinji –

La voz de David fue como un arco musical al igual que sus hermosos rasgos masculinos fundiéndose en una mirada suave y una sonrisa llena de amabilidad.

Shinji cayó ante su encanto con todo su corazón, agarrando sin pudor la mano de su tutor y jalándolo con entusiasmo infantil.

- ¡Vamos, vamos! –

No reconocieron a los otros, excepto el joven Ikari, cuyos ojos brevemente brillaron llenos de odio hacia el hombre que el que compartía obvios rasgos físicos, deslumbro una advertencia silenciosa antes de mirar con infinita adoración a su acompañante.

- Valla, tal parece que ambos pueden perderse en su propio mundo ¿no? – Fuyutsuki relajo sus músculos cuando la escena termino, el ambiente tétrico y frío fue regresando a la normalidad a medida que se alejaban.

- después de ver esto, ¿todavía piensas que no hay nada que deba preocuparte, Ikari? – como amigo repitió sus palabras con más insistencia, creyendo a conciencia que todavía, si se actuaba ahora, no sería tarde para remedir el desastre que desataba esta locura enfermiza.

Pero como espero, nuevamente hablo a oídos que preferían seguir sordos.

- David está cumpliendo con su deber, tal como lo diseñamos, cada pieza debe seguir como está previsto en el tablero -

Detrás de los guantes blancos sus ojos se oscurecieron viendo a través de la pantalla de vigilancia a Shinji jalando y hablando felizmente a ese hombre, la molestia brillo al recordar los ojos amenazantes que le dirigió su hijo mientras abrazaba con posesividad su dominio sobre David.

Los dientes de Gendo se apretaron dolorosamente.

/Anochecer/

Después que la mayoría de los operativos, médicos, científicos y técnicos hayan abandonado sus deberes en pos de olvidar un poco el presente y resbalar sus conciencias en un descanso de todos los secretos.

Como ellos el comandante de NERV descansaba en sus oscuros aposentos.

En momentos silenciosos como estos Gendo casi sentía que podía ser el único hombre vivo sobre la tierra, un pensamiento tranquilizador que lo alejaba de la amarga realidad, de la sobreexplotación de su imperfecta humanidad para alcanzar sus metas y lograr su proyecto de instrumentalización... de volver a traer y ver a Yui.

Sin embargo, su tranquilo y borroso fantasma se derrumbaba en pedazos tan pálidos como sucios cristales cada vez que escuchaba los leves jadeos a través de la pantalla de su computador portátil.

Las cámaras de seguridad mostraban con cruel claridad dos cuerpos masculinos enlazándose y obligándose a encajar a la fuerza. El que se despojó de su uniforme militar empujaba bruscamente, sin amor ni misericordia dentro del sujeto más delgado, más familiar, más trascendente, que aceptaba el dolor casi en silencio.

- Ahhh… ugh, ahh -

Gendo enfoco su vista borrosa en el rostro hermoso y pálido del extranjero. Viendo sus cabellos rubios empujados por la fuerza contra los asquerosos mosaicos insípidos de los baños, su expresión generalmente impasible arruinada por las expresiones que arrugaban su piel sudorosa, ojos cerrados y su boca rojiza en un silencioso gruñido.

Todavía recordaba la primera vez que lo vio, apenas era un joven que había dejado sus estudios sin muchos preámbulos y había encontrado más que un alma afín en la amable y notable científica Yui Ikari.

Más que eso, se habían casado y decidió, como muestra de su completa entrega y sumisión a Yui, cambiar su identidad y adoptar su apellido. Deshecho sin remordimientos su viejo yo junto con su antiguo nombre y decidió ser el “ancla” de Yui.

A cambio, como reconocimiento de su cariño, Yui le abrió las puertas de su tierno corazón y de sus investigaciones, los esfuerzos de su vida, incluyendo a SEELE.

Nunca imagino en todas sus fantasías más retorcidas la magnitud de lo que vio dentro de aquellas instalaciones: operaciones, descubrimientos científicos en todo ámbito posible y por imaginar. Su vida se ilumino de esperanzas para el futuro.

Hasta que lo vio.

- ¡Oh! ¡Ahí estás David, ven aquí! –

La voz radiante de Yui detuvo a un joven que había pasado desapercibido para él en medio de los artefactos tecnológicos. Ella tomo al adolescente del brazo y tiró de él con mucho cariño.

Sus ojos se agrandaron al contemplar al jovencito claramente europeo, sus rasgos pálidos y ambiguos le hubieran dificultado decidir su género sino fuera por su nombre.

- Gendo quiero presentarte a David, es el discípulo más joven de SEELE y todo un genio, ¡lo conozco desde que era así! – rió entusiasmada y divertida marcando la altura de su estómago, ahora el chico llegaba más allá de sus hombros.

- David, esté es mi esposo Gendo, ya te hable de él ¿te acuerdas? ¡Vamos chico! ¡no seas tímido y preséntate! ¡no es tan gruñón como aparenta! -

La respiración de Gendo se detuvo cuando ojos lilas grandes y desapasionados se fijaron en él, pestañas largas y pálidas reflejaban los rasgos de una muñeca de porcelana de vitrina.

- Buenos días, me llamó David, tengo trece años y soy un becado en el sector de biotecnología, gusto en conocerlo Dr. Ikari Gendo -

- Ohhh, ¡vamos! ¡no tienes que ser tan formal pequeño David… -

La voz alegre de su esposa se perdió en la bruma mientras su corazón borroso se estancó en la voz musical y suave de ese niño.

Aún con su esposa presente sus ojos errantes se desviaron monstruosamente por el cuerpo menudo y aniñado del bello adolescente, un sudor frío y condenatorio cubrió su carne caliente y su mente conecto el nombre con el sentimiento: amado de Dios.

Esos serenos ojos giraron a verlo y la respiración de Gendo se agito.

- ¡Ahhhhhhh!

Salió de sus extraviados recuerdos ante el grito sórdido distorsionado por el sistema de sonido de la cámara.

Su mirada se detuvo en la expresión deseosa y dolorosa del rostro de David.

Aquel hombre que había abandonado la forma infantil que conoció y encarno en el hermoso misterio que le fue enviado como representante directo de SEELE.

Y sin embargo, aquella expresión inexpresiva e inhumana no había cambiado.

De pronto ojos lilas fríos lo miraron, sobresaltado cerró su portátil con un ruido sordo.

Imposible, no puede saber que lo veía.

Debido al ruido atronador de su pecho casi paso por alto la puerta del baño cerrarse, una figura femenina vestida descuidadamente en su uniforme sonrió seductoramente antes de besar la comisura de su boca. Los ojos claros se entrecerraron con resignada tristeza al ver el dispositivo cerrado, pero como siempre guardaron el secreto.

- Me voy, nos vemos mañana Comandante

La voz dulce y satisfecha de Ritsuko fue susurrada en un aliento caliente y adorativo en su oreja.

Gendo asintió fingiendo que la sensación no le causaba nauseas, deseando desesperadamente que esa mujer insoportable abandonará sus aposentos y así lavar su cuerpo a fondo para desarraigar su horrendo perfume.

Pero la hija es tal como la madre, ambas herramientas imprescindibles para concretar un propósito que superaba a la repulsión carnal.

El amor no tiene cabida en el sexo, es sólo una intención.

El amor había dejado de amarlo.

“Tú sientes lo mismo, ¿no David?”