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Love me, Lucy!

Summary:

Lucy necesita que la amen, no que le regalen mil flores. [LONG-FIC ~ Lucy H. Harem] [ARCHIVO INCOMPLETO SUBIDO ÚNICAMENTE PARA EVITAR SU DESAPARICIÓN]

Chapter Text

Lucy Heartfilia, como todos saben, es una chica de dieciocho años de edad, maga de espíritus celestiales y miembro del más destructivo gremio de Magnolia, vive en un departamento de renta sobre 70,000 jewels, posee diez de doce llaves doradas del zodiaco, es rubia, forma parte del equipo más fuerte de Fairy Tail y es prácticamente una escritora desconocida, pero además de todo aquello, es una mujer preciosa en ambos rasgos humanos; es decir que físicamente tiene un buen cuerpo, una perfecta piel nívea y muchísimas curvas, dándole así una figura envidiable; por el lado sentimental era realmente amable, considerada, honesta y en sí, su corazón era todo un turrón de azúcar. Es por eso que aquí cabe la pregunta, ¿por qué Lucy no tiene novio? Bueno, tomando en cuenta el cómo actuó aquella vez que cenaría con el chico que conoció en la biblioteca de la ciudad, más esa vez de la supuesta confesión de Natsu, quizá estaba resignada en estar pensando en el amor, fue así que la parte que menos le importa ahora terminó siendo la parte de conseguir una pareja amorosa, o bien, quiere pensar en que estando en Fairy Tail y con todos sus problemáticos compañeros, lo que conseguiría no sería una relación como la quisiera, eso, o estaba maldita. Finalmente a la rubia no le importaba mucho, pues de las pocas veces que pensaba en ello, terminaba dando un pesado suspiro, resignándose aun más.

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Podremos llamar a este día "el día en que Gray pasó de ser pervertido a ser más pervertido" y ciertamente, no es para menos.

Retrocedamos al inicio del día, alrededor de las 7:25 hrs. de la mañana, ubicándonos en el departamento de Lucy. Nuestra querida rubia ya había despertado y se había duchado, no obstante se encontraba envuelta en una toalla blanca. Descalza y sin muchos ánimos se dirigió a la cocina por una vaso de agua, bebió el cristalino líquido y suspiró completamente relajada para así volver a la habitación y emprender a vestirse con prendas características de ella. En esta ocasión de aquel traje con el que se ganó el título de "La Reina del Cosplay" por cortesía de Bixlow el hombre de los "babies"; también como un detalle femenino se combinaba en ese día con una discreta diadema azulada acomodándose los cabellos a los lados para finalmente ponerse el calzado que fue siendo unas bellas zapatillas blancas sujetadas por dos largos listones alrededor de las piernas de la maga estelar, haciéndola lucir lindísima ante todo ser cuerdo. Sentándose sobre la rosada cama, utilizó un brillo labial, rubor y una botellita de cristal portadora de alguna esencia para lo que cada uno de los objetos correspondía. Labios suaves y brillantes, mejillas tersas y teñidas y una piel y cabellos impregnados con el fresco olor de las frutas de verano. Finalizó.

Diez minutos había recorrido el reloj así el estómago inició a rogarle por alimentos incitándola a visitar inmediatamente el gremio, saludar amablemente a la siempre presente detrás de la barra y pedir un ligero desayuno. Sin siquiera pensarlo se dio un vistazo al espejo, sacudió la falda, tomó sus preciadas llaves, sonrió ampliamente, guiñó el ojo izquierdo para ella misma y sin más, salió a las calles de Magnolia dejando abierta sin ningún problema la puerta de su hogar.

Conservando su famosa confianza esbozaba sonrisas a todos los habitantes de aquella amena ciudad, aceleró el paso manteniendo la mirada centrada en el camino pero justo en el instante de haber dado el primer paso en las puertas de Fairy Tail, tuvo la desafortunada sorpresa de haber caído súbitamente al suelo junto con un conocidísimo mago de cabellos negro azulados que había sido intencionalmente lanzado a las afueras del gremio, que, para tanto Lucy como para él resultó siendo doloroso, pero a nadie le importaba, pues la vergüenza era la maldita aquí.

—¡Maldito cabeza de carbón, estás acabado! —automáticamente maldijo al culpable de la situación, sin embargo, pasó de largo el revisar al compañero que compartía su dolor—. ¡Oe, fíjate por donde pasas! —gruñó sin girar la cabeza y notar que la persona involucrada había terminado siendo la Heartfilia—, ¿pero qué...? —intentó objetar quedándose a medias a razón de finalmente enterarse de la situación y analizando como estúpido la descarada posición obtenida a causa del accidente. Él sobre ella, Lucy completamente atrapada entre el concreto y las extremidades del estríper, la falda ligeramente subida, el cabello de ambos desordenado y Gray, bueno, Gray no tenía camisa. Tragó saliva.

—G-gray... —susurró la rubia ruborizada hasta la frente—. ¡Quítate de encima! —pegó un grito que dejó al mago de hielo estático. Él en su intento de incorporarse en un error mortal deslizó una de las manos en la pierna de la fémina mientras que la otra rozó ligeramente uno de los pechos de la misma. Fullbuster sería hielo triturado—. ¡No me toques ahí! —chilló a todos pulmón, haciendo que con toda seguridad, se escuchara tal reclamo en todo Fiore.

La curiosidad mató al gato.

Hola gente de Magnolia, saludos queridos miembros de Fairy Tail, hoy podéis observar a dos amantes desesperados por placer sexual.

—¡Mierda! ¿Qué es lo que están mirando? —refunfuñó rojo de enojo o más bien de vergüenza... El imbécil aún no se quitaba de encima.

—¡Quítate ya! —rogó la pobre maga estelar y desesperada tomó fuerzas de la dignidad que le quedaba, lo alejó con ambas palmas de las manos, lo sujetó como pudo y le concedió una fugaz, dolorosa, única y espléndida patada. Quizá era una nueva técnica de desarrollar la Lucy kick—. ¡Pervertido! —calificó decidida.

Francamente el público había perdido el interés después de haber visto la furia de la rubia, es por ello que al encontrarse nuevamente de pie frente a la entrada del gremio solamente sus compañeros eran los que quedaban. Suspiró pesadamente, retiró la diadema para volverse el cabello a como era antes, pero era imposible, estaba muy desorganizado y sucio. Maldijo por lo bajo, habían arruinado su apariencia de princesa. Mandó a la mierda todo tirándo el accesorio al bote de basura, sacudiéndose la falda y arreglando los zapatos.

Entró al gremio no sin antes ignorar a todas las miradas que se cruzaban con la de ella, buscar velozmente a Fullbuster y matarle con la mirada, llegando así a lo que le pareció una muy lejana barra. Ocupó uno de los tantos asientos vacíos y se resignó a ocultar la cara sobre la barra.

—Ara, ara. ¡Lucy-chan, he oído de tu nuevo acontecimiento! —dejó salir una risita—. ¿Qué tal fue? —bromeó la maga de clase S. Claramente a Lucy sólo le pareció más deprimente para así hacer visible un aura oscura sobre su cuerpo—; Vamos, que sólo estoy bromendo, ¿no te apetece algo? —animó a la maga estelar brindándole una manternal sonrisa. Lucy decidió alzar la vista, finalmente a algo había ido allí tan temprano.

—Si... Desayuno, por favor —musitó sin ganas y avergonzada—. Jugo de naranjas, por favor, Mira-san.

—Vale, Lucy-chan. No tardo —dijo la cálida albina aún manteniendo su significante sonrisa. Se retiró dejando a la ojos chocolate esperando sola -a excepción de muchas miraditas llenas de seguramente, malos pensamientos-.

—¡Lucyyyyyyy! —gritó una agradable voz proveniente de un gato azul con alas, haciendo exaltar a la nombrada—. ¡Natsu se pelea otra vez con Gray! —avisó llegando a los pechos de la rubia, abrazándola empezó a lloriquear—, creo que esta vez van en serio —informó el exceed preocupado.

—¿Ah? ¿Happy?, no creo que vayan en serio... Aún así, es Erza quien les detiene, no yo —aclaró la Heartfilia intentando calmar a su amigo rodeándolo con los brazos. Mirajane quien regresaba en ese instante escuchó la pequeña charla del neko.

—Ara, ¿Erza? Ella no está hoy, Lucy. Ha tenido que acompañar al maestro a resolver unos asuntos con el consejo mágico —volvió la mirada a la entrada del gremio, se giró hacia la barra y sirvió el pedido de Lu con todo y jugo—. No estará mal que vayas a echar un vistazo, Lucy. Happy parece estar bastante preocupado —aconsejó la Strauss a su compañera.

—Err... yo—dudó de la respuesta a la sugerencia de la modelo, sin embargo, al echarle una mirada al gatito aferrado, no se le pasó por la cabeza el cómo es que podrían estar enfretándose aquellos dos individuos que, a pesar de haber dado más de cien demostraciones en vivo de lo que podían hacer, en ninguno de los casos Happy había reaccionado así—, iré... —concluyó insegura hasta que por la mente corrieron imágenes del pervertido de hielo recibiendo una paliza de parte de Natsu. Perfecto. Se escuchó un sonoro click—. Dime, Happy, ¿dónde están ese par? —animada levantó al exceed con los brazos, sonriéndole.

—¡Detrás del gremio! —se limpió las pequeñas gotitas de los ojos, extendió sus alas y fue con Lucy a por ellos.

"¡Muy bien Lucy! ¡Ya sabes! ¡En este momento seguramente Natsu le está dando una lección a Gray! No basta con imaginártelo, debes ir a ver ya, no puedo controlar mi curiosidad. ¡Kya!" Pensó espontáneamente la maga estelar, dejó salir una audible risita que hizo que el gato azul le mirara con el pintoresco rostro de "Lucy es rara" y sin más llegaron a la escena.

—¡Nat...! —fue interrumpida.

Gray, de nuevo, salió volando.

—¡Pervertido congelado! —pegó un grito el Dragon Slayer de fuego al observar las consecuencias de sus actos—. ¡Lucy! —articuló preocupado el nombre de su nakama.

Muy tarde, Natsu.

—Kyaaaaaaaaaaaaaaaa.

El cerebro congelado -como es llamado a veces por el que come fuego-, terminó estrellándose por segunda vez, en el mismo día con su joven compañera Lucy Heartfilia, esta vez, hundiendo el rostro en los voluptuosos pechos de ella. Después por inercia ambos magos calleron al suelo volviendo a dejar a la chica en una situación comprometedora; él encima de ella y bueno, ya saben lo demás. Una Lucy atónita y un Gray abochornado eran la segunda escena que alborotaba a medio gremio. Flamita quedó con la boca semi abierta.

—G-gray... —se tiñó del rojo más apasionado del mundo—. ¡No me toques ahí! —se cubrió el rostro con ambas manos, intentando ocultar su incubrible sonrojo. Le latía el corazón a una velocidad increíble, sentía la respiración de su amigo entre ambos pechos y una mano ajena rozando su entrepierna; estaba harta del diecinueve de febrero.

Happy miraba divertido.

—Kkk... —Gray alzó el rostro adolorido para así encontrarse con una linda, rojísima y sensible compañera—. Lo siento, L-lucy —trató de incorporarse, esta vez, fijándose cuidadosamente en dónde demonios apoyaba sus manos. Su sonrojo bajó notoriamente de nivel, ayudó rápidamente a su compañera y desvió la mirada—. ¡Oe, mira lo que provocas cerebro de carb...! —pausó—. ¿Ugh?

—¡Se guuuusssstan! —gritó el neko enrollando la lengua, colocando las patas delanteras frente sus bigotes y mirando con "burla" a los "supuestos enamorados", oh.

Natsu Dragneel, no estaba feliz, no estaba enojado, no estaba triste, no estaba neutral... Estaba, estaba con la cara de "¿pero qué mierda ha pasado?" Su mirada de estúpido, mirando fijamente a Gray y evitando ver a Lucy lo decía todo. El mago de fuego hizo una mueca, cruzó los brazos, se dirigió hacia Happy y se murmuraron cosas inaudibles.

—Estoy maldita —susurró la rubia con la peor de las auras deprimentes, su cuerpo se movía como papel y fue retrocediendo lentamente.

—¡Luc...! —intentó detenerle el de cabellos negro azulados, pero fue interrumpido.

—¡Lucy huele bien! ¡Huele a frutas!—gritó Natsu lleno de júbilo mientras mostraba una gran sonrisa que mostraba sus dientes.

—¡Aye! —afirmó el felino mientras flotaba a la izquierda de su mejor amigo.

Lucy se detuvo. Sonrió conmovida.

Natsu pasó las manos detrás de su cabeza manteniendo aquella sonrisa.

Gray se volteó avergonzado, pues lo que había dicho Dragneel era cierto -no por algo no despegaba su cara del busto de la maga-. Sin duda alguna, Lucy había tenido una mañana desastroza. Pero a partir de ahí, Natsu y Gray milagrosamente no continuaron sus peleas.

Después regresó Erza.

Dijeron que la curiosidad mató al gato, pero Happy no quedaba y finalmente suena mejor la curiosidad sonrojó a Lucy.

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Por ahí en una habitación en Magnolia.

—Creo que me he enamorado de Lucy... —confesó Gray Fullbuster.