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El solo hecho de estar en su compañía lo ponía de buen humor, pero cuando estaban desnudos sobre la cama mientras dejaban sus manos vagar por el cuerpo del otro, parecía ser su paraíso personal. Lee Minho podía decir con seguridad que estar de esa manera con Seungmin, era su parte favorita del día.
El día había sido pesado, un horario ajustado que los tuvo andando de arriba para abajo quizás esa fue la razón para llegar y tomar el baño de primeros, se ducharon juntos con el propósito de demorarse menos y darle su turno a los demás, pero también para poder ir y acurrucarse juntos en su habitación, bajo sus suaves sábanas. Seungmin enredó su pierna con las de su novio, apoyándose en su pecho y comenzando a trazar suaves figuras sin sentido en su pecho y torso.
Por su parte, Minho rodeaba la espalda del menor con uno de sus brazos y le dedicaba caricias suaves a lo largo de su espalda al mismo tiempo que dejaba pequeños besos por el rostro, cuello y hombros de Minnie. En ese momento ninguno hablaba, solo estaban allí, disfrutando la compañía y los cariños del otro, sintiendo como sus cuerpo se comenzaban a adormecer de a poco, hasta que Minho decidió que era una buena idea pellizcar el bonito trasero de su novio, haciendo que este soltara un quejido y diera un ligero golpe en su pecho.
—No hagas eso, Hyung — susurro Seungmin —, estoy cansado y lo que menos necesitamos ahora es que nuestra sesión de mimos se vuelva algo más.
—Lo sé cachorrito, solo quería molestarte un poco — pasó la mano por la zona que antes había lastimado —. ¿Mejor?
—Sí, ahora, ¿Podemos dormir? Prometo que mañana, como tenemos día libre, haremos lo que quieras — le dijo, estando ya más dormido que despierto.
—Está bien, duerme cachorrito — susurro y beso sus labios con suavidad, mordiendo su labio inferior y sonriendo al final del beso. — Buenas noches.
—Buenas noches, amor — susurro de vuelta Seungmin y comenzó a dormirse, aún paseando sus dedos por el pecho de Minho y sintiendo las manos del mayor paseando por su cadera y espalda, sus suaves besos en sus hombros. Dejó de sentirlos solo cuando se durmió, pero eso no significaba que se hubieran detenido.
Lee Minho disfruto viendo a su novio dormir, pero después de unos minutos él mismo cayó dormido, aún estando totalmente enredado al menor.
