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Nadie le creyó cuando dijo que tenía novia.
Ni siquiera sus hermanos menores, ni siquiera ese hermano que a veces visitaba. Nadie, ni su abuelo, ni la vecina chismosa que siempre le preguntaba con intención venenosa si ya tenía novia y para cuándo la boda. No podían creer que el coleccionista de rechazos Sano Shinichiro tenía por fin novia. Y menos una tan bonita como la describía él. Y no los culpaba (del todo), a pesar de que apenas llevaban poco tiempo saliendo le costaba creer que había logrado conseguir que Inui Akane aceptara salir con él.
Pero la buena suerte por fin se había alzado a su favor, Shinichiro sonrió mientras escuchaba el sonido que hacía al recorrer las calles su motocicleta.
Aquella tarde les cerraría la boca primero a sus amigos, porque entre todos los faltos de fe que conocía esos eran los peores.
La universidad Metropolitana de Tokyo podía verse a lo lejos, Shinichiro estacionó su motocicleta cerca de una de las varias cafeterías que estaban en esa misma calle y esperó por su novia. Akane no tardó mucho en aparecer, debido a las bajas temperaturas llevaba un abrigo de lana beige, unas medias y un par de botines que la hacían ver un poco más alta. Ella sonrió y sujetó sus libros con una mano mientras con la otra saludó a Shinichiro.
—¿Te hice esperar mucho? —le preguntó El más alto negó y se ofreció a guardar sus libros— Gracias. Iremos a ver a tus amigos cierto.
—Sí. No creen que tengo novia, es mi momento de presentarles a mi hermosa y maravillosa novia —dijo, guiñando un ojo.
—Tan halagador como siempre —ella ríe y deposita un beso en la mejilla del chico.
Shinichiro sonrió emocionado. El amor era lindo.
Pero más lindo sería ver las caras de Benkei, Wakasa y Takeomi cuando vieran que no estaba inventando nada sobre Akane.
—Sujétate bien —advirtió Shinichiro cuando la chica ya se había terminado de colocar el casco. Akane rodeó el abdomen de su novio en un abrazo.
La motocicleta comenzó a andar y aunque no iban a gran velocidad Akane comenzó a lamentar su peinado. Cuando miraba de reojo a Shinichiro no sólo podía observar la despreocupación porque su cabello se despeinara sino que podía observar en su mirada la alegría con la que recibía el viento en su rostro como si la total libertad de Tokyo se encontrara allí en aquella carretera donde los autos pasaban y tal vez incluso, la vida misma.
La tienda S.S Motors pronto volvería a abrir ya que la hora del almuerzo estaba por terminar. Pero aunque el dueño estaba fuera sus amigos se quedaron allí a la espera de él.
—Hemos llegado —dice estacionando la motocicleta un poco alejada de la tienda, siente como Akane rompe el abrazo y con cuidado se baja de la motocicleta— ¿Te encuentras bien?
—No puedo terminar de acostumbrarme —menciona mareada. Ella se retira el casco y siente como su cabello está hecho un desastre— Oh cielos, no puedo entrar y presentarme así. Permíteme arreglar mi cabello.
Shinichiro asiente, sabe que Akane no lo necesita porque ella se ve hermosa despeinada o no y eso era algo que podría presumir a sus amigos. Sin embargo, estando ya cerca de su tienda no podía evitar sentirse nervioso e intranquilo. Porque ese mismo día podrían dejarlo. Y aunque no quisiera admitirlo, Wakasa podría ser la razón. El tipo era más apuesto que él y si le preguntaban a 3 chicas con quien de los dos tendrían una cita elegirían a Wakasa sin pensarlo.
Y no estaba molesto con él por eso, pero si que le había frustrado cuando se dio cuenta que la mayoría de sus 20 rechazos consecutivos habían sido por su amigo.
"¿Akane me dejará por Wakasa?" Pensó. Si bien ella no lo haría al instante las probabilidades de que pasara eventualmente eran altas. Era eso o Shinichiro ya estaba paranoico por haber pasado por lo mismo una y otra vez.
—¿Shinichiro?
Él la miro, Akane ya se había terminado de arreglar.
—Te ves encantadora.
—Gracias ¿Está bien si dejo mis libros aquí?
—No te preocupes yo los traeré luego.
Le ofreció su brazo y ella lo agarro. Antes de estar siquiera frente a la tienda Shinichiro se detuvo y se mostró dudoso.
—¿Sucede algo?
El abrió la boca con intenciones de hablar, pero miró al suelo llenándose más de dudas y miedo. Miedo de que Akane se fuera de su lado.
—¿Estás enfermo? ¿Te sientes mal? No tienes buena cara —Akane le miró preocupada mientras posaba una mano en la frente de Shinichiro— No tienes fiebre... pero aún así...
—No es nada de eso, perdón. Vamos.
—¿Seguro? —dudó en cuanto ella le miró con aquellos lindos ojos que lo había cautivado desde la primera vez. Dudas, tenía muchas. Pero confiaba en que si ella había podido ver algo bueno en él seguiría de esa manera.
—Sí, vamos.
La campana de la tienda sonó en cuanto ellos entraron. Akane sintió que había dejado de respirar cuando vio a tres sujetos con apariencia intimidante hablar cerca de la caja registradora.
—Shin-Shin-... —ella se aferró al brazo del más alto cuando vio que los tres hombres la voltearon a ver con cara de pocos amigos.
—Hey, Shinichiro hasta que por fin llegas. Ya pensábamos que te habías ido a esconder —uno de ellos se acercó a ambos, llevaba un cigarro en la mano.
—Ordenamos comida, pero tienes que pagarla —el tipo que se miraba más fuerte de ellos habló después. Y luego, había uno más que sólo los miraba en silencio pero en cuanto vio a la chica se acercó a paso perezoso.
—Así que ella es tu novia Shin-chan.
—Akane, ellos son mis amigos. Takeomi, Benkei y Waka —Shinichiró sonrió al verlos— Ella es Inui Akane, mi novia —finalizó la presentación sintiéndose el rey de... algo. Pero un rey.
Akane mostró una sonrisa tímida, no esperaba que esos tipos con pinta de ladrones fueran los amigos de los que tanto hablaba su novio.
—Es un gusto, soy Wakasa —saludó, su voz sonaba un poco perezosa pero de alguna forma Akane se sintió más tranquila ahora que habían sido introducidos.
Shinichiro sintió que el corazón se le desprendía un poco.
—Venga Waka ¿de verdad vas a creerle? —Takeomi lanzó una carcajada— Esta señorita es demasiado linda como para que esté en verdad con Shinichiro.
—Quizás alquiló una novia —Benkei se le unió con una carcajada. Una vena llena de enojo se le marcó en la frente al mayor de los Sano.
—Oi, oi, oi ¿Acaso buscas pelea Takeomi? —le dijo con una sonrisa forzada.
—Mantén la calma Shinichiro —Akane sonrió luego e hizo una pequeña reverencia— Un placer conocerlos.
—No es mi intención insultarla —le dijo Takeomi— Es sólo que es inesperado e increíble.
Akane les miró divertida, la verdad era que podía entender porqué lo decían. Cuando aceptó salir con Shinichiro había tenido que pasar por varias platicas donde el chico se mostraba siempre dispuesto a todo por ella, Akane supo que podría ser lindo darle una oportunidad y hasta la fecha no tenía arrepentimiento alguno.
—Si Shin-chan llega a hacerle sentir mal, sólo díganos —Wakasa le sonrió levemente.
—Gracias.
—Bueno, ya que hemos visto por fin el milagro de la década podemos dejarte en paz —Takeomi sonrió llevándose el cigarro a la boca— Debemos irnos. Tenemos asuntos que resolver.
—Nos veremos luego señorita Inui, cuida de Shinichiro —Benkei salió siguiendo a Takeomi. Detrás de ambos Wakasa también iba caminando, antes de salir él le sonrió a Akane como si con esa sonrisa pudiera decirle que cuidara de su querido amigo.
—Tengo que admitir que me he llevado un pequeño susto. Pero no se ven como malas personas —Akane por fin dejó salir todo el aire que sus pulmones estuvieron reteniendo. A su lado Shinichiro le miró expectante a cualquier otra reacción— ¿Qué pasa?
—¿Qué te parecieron todos? ¿Qué te pareció Wakasa? —preguntó sin ningún disimulo.
—Uh, como dije no se ven como malas personas. Y Wakasa-san se ve como alguien tranquilo.
—¿No vas a dejarme por él?
—... ¿Tendría que hacerlo? —inquirió divertida ante la preocupación que mostraba la mirada del contrario— En serio, creo que te pasa algo.
—La verdad es que... —terminó por contarle todas sus experiencias que incluían a su amigo. Akane no pudo evitar reír.
—Ahora entiendo —niega divertida mientras sujeta el rostro de Shinichiro entre sus manos dándole un pequeño pero dulce beso— Tranquilo, el que me gusta eres tú.
Y él pudo ver que en su mirada no había rastro de mentira. Shinichiro sonrió triunfante rodeando a la rubia en un abrazo, después de todo Akane parecía ser a prueba de Wakasa.
