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Se ve como un tío pero es más bien un papá

Summary:

A lo largo de su vida, Snake se ha visto adoptando un rol paterno más veces de las que una serpiente criminal debería.

Nadie se queja.

Chapter 1: No tendré manos pero los tengo a ustedes

Chapter Text

Para la gente de afuera, los forasteros y las personas que basan sus opiniones en estereotipos, la pandilla de los chicos malos no es más que un tornado formado por fenómenos de poca monta y destructores del orden y de la paz.

La pandilla, no los culpaba.

Frente al público, han creado esta imagen de ser un grupo más fuerte e intimidante que un desastre natural. Se presentan como animales (¿o serían personas?) socarronas, egocéntricas y deshonestas. Durante las persecuciones o las contadas veces que hay un público presente en sus atracos, intentan dejar en claro que son los malos de la historia, que solo piensan en sí mismos y son básicamente monstruos sin corazón con los demás.

Las personas de afuera, esas “demás personas”, no los pueden imaginar cómo un grupo de amigos o hasta una familia viendo la televisión juntos, limpiando su guarida o compartiendo un agradable desayuno.

Sin embargo, hay que recalcar la parte de “los demás”.

Entre ellos, en su dinámica, existe una clara diferencia en cómo son con “las demás personas” y “entre ellos”.

Es gracias al paso de los años y vivir bajo el mismo techo que entre los cinco, los chicos malos se conocen de pies a cabeza, de principio a fin. Entre ellos existen cientos de chistes internos, anécdotas y miles de salidas que han hecho además de los robos y atracos. Cada uno tiene una historia individual con los demás, una dinámica única que no hace nada más que nutrir a su pequeño grupo y fortalecer lazos que, sin querer sonar cursi, se fortalecen cada día más ya que no tienen otros amigos.

No tienen a otra hacker que romperá la seguridad de los programas en el momento exacto que lo necesiten, no tienen a un conductor astuto que los alejara de las patrullas son colisionar con otro auto y matarlos en el acto, no tienen al músculo que dará hasta su último aliento por evitar que ellos salgan ilesos, no tienen a una mente maestra del disfraz que se inventará cada cosa para distraer a la gente sí eso significa ser descubiertos y no tienen a un ladrón de cajas fuertes que juntará todo su talento para liberar el botín por el que están arriesgando su libertad.

El grupo comparte esa confianza, esa seguridad, esa fe ciega en los demás porque se lo han ganado y han demostrado que son dignos de no solo llamarse mejores amigos, si no familia.

Claro, no todo en la vida de la pandilla es miel sobre hojuelas. Hay bromas pesadas, discusiones y peleas diarias, pero son olvidadas a los pocos minutos por lo insignificantes que son. Y ellos lo saben, haberse olvidado de lavar los platos sucios o terminarse el agua caliente durante el invierno más fuerte no significa el fin de una larga amistad y cortar lazos con su familia.

Es como un acuerdo silencio que tienen los cinco, son bromas y todo pero al final del día todos duermen bajo el mismo techo, viajan en el mismo auto y son amigos de las mismas personas.

Snake, a veces piensa sobre eso.

De todo el billón de personas que habitan sobre la tierra, él ha estado con solo cuatro individuos durante más tiempo que puede recordar. No le gusta imaginar en escenarios ficticios o en “que hubiera pasado si”, pero se pregunta si los demás no se han preguntado si solo seran los cinco de ellos contra el mundo, si crecerán, envejecerán y morirán solo los cinco simplemente por que las demas personas les temen, los odian.

Tal vez sea por la edad, pero la serpiente se ha encontrado en un rol como cuidador de los demás miembros de la pandilla. Sus acciones son cómo el resultado de cientos de miles de malas experiencias con la sociedad y simpatía por la gente que le importa…que ama.

Sus demás compañeros, de hecho lo han notado.

Nunca lo han dicho en voz alta, no quieren ser asfixiados hasta la muerte, gracias, pero los cuatro a veces sienten que reciben el cálido y reconfortante cuidado de un padre o algo parecido. Cuando eran más jóvenes era más fácil permitirse esos pensamientos, pero al crecer y dejar de ser adolescentes, sienten más que vergüenza al percibir a Snake como algo más que un gran amigo. No lo niegan, sin embargo, no lo expresarian con facilidad.

Uno de ellos es Shark.

El gran tiburón blanco prefiere tratar a sus amigos como iguales que reconocer que tiene mucho más respeto a la autoridad de Snake que sobre todas las cosas. No es que le tenga miedo o algo, él ha visto a la serpiente en decenas de situaciones vergonzosas (como cuando el mayor se pasó de copas e intentó comerse el televisor porque juro que era un conejillo de indias) y a han habido un par de veces de él le gana a Snake en peleas.

Es una dinámica más que curiosa ya que Shark considera a Snake como un…¿padre? y aún así pelean constantemente por cualquier cosa y Snake lo molesta como si fueran simples amigos.

Tal vez es una relación que cambia cuando más le conviene. Por ejemplo, Snake no lo trata como su amigo cuando él se encuentra deprimido.

Shark se describe así mismo como una persona sentimental, y admite que muchas veces se deja llevar por cosas y situaciones que no ameritan tanto escándalo, pero no lo puede evitar.

Una vez, él se encontraba sentado en el sofá de la sala de la guarida. La televisión reproduce algún canal pero él no registra lo que las voces de fondo dicen. En sus aletas, sostiene una hermosa peluca rubia, a su lado, descansaba sin gracia el empaque de donde la había sacado.

Shark siente que sus ojos pican cuando una ola de pensamientos negativos inundan su mente nuevamente.

Porque yo
No es justo
Lo quería tanto

¿Por qué nací así?

El pez cierra sus ojos con fuerza y deja salir un río de lágrimas que recorren todo su hocico y manchan el cuello de su ropa, siente una molesta presión en su pecho y el nacimiento de un dolor de cabeza.

Su momento privado se ve interrumpido al sentir la presencia de alguien frente a él. Sorprendido, levanta la cabeza y se encuentra a Snake, preguntándole en silencio si lo necesitaba o no.

Shark no dudo y asintió con fuerza, viendo atentamente como el mayor se sentaba a su lado y esperaba con paciencia a que se animara a contarle lo que lo molestó.

El maestro del disfraz miró al techo de la guarida un segundo antes de pensar en cómo formar una oración completa.

-Hace como una semana ordené una peluca por internet ¿si? Llegó esta mañana y estaba muy emocionado por ponermela pero cuando lo intenté me di cuenta que no…no cabe. - dijo Shark de forma calmada, avergonzado de compartir la razón de su descontento. Al decirlo en voz alta, entiende porque cualquiera se burlaría de él, pero es solo que…le afectó mucho.

Tal vez él no leyó con detenimiento las medidas, se encogía en el viaje o algo pero no ser capaz de incluso poder comprar pelucas que le midieran, le dolía.

Snake le escuchó atentamente, asintiendo con simpatía y sabiduría.

-Te entiendo amigo. Aquí…no hay muchas opciones para nosotros. No hay ropa, zapatos ni nada diseñado para nuestro tamaño o especie. Entiendo perfectamente esa sensación de odio y disgusto a ti mismo. Te pones a imaginar qué sería de ti si fueras un humano y lo grandioso que resultaría. - la voz ronca de Snake llenó la melancólica sala de ruido, sus ojos cafés veían con atención a Shark.

-Es frustrante saber que este sentimiento no se irá, nadie de afuera intentara incluirnos amigos, solo nos queda idearnosla. - concluyó el mayor con suavidad, esperando por la respuesta de su amigo.

Shark apartó la mirada del reptil y volvió a ver a la ofensiva peluca, reluciente, hermosa pero…inalcanzable.

El pez suspiró con pesadez. - Es solo que… ¿porque nosotros? - volvió a ver a Snake, sin ocultar el dolor en su tono de voz y la tristeza de sus grandes ojos.

-Son las cartas que nos tocaron grandote. - Snake meditó por un segundo. - Pero, tú puedes decidir qué hacer con lo que tienes. Si, tal vez esa peluca no es de tu talla, ¿que te impide cambiar las cosas y hacer que sea de tu talla, eh? - los labios del reptil se curvaron y formó una suave sonrisa. Sus ojos, normalmente duros y cansados, lo veían con amor y le brindaban seguridad. El tono que usó al hablarle es uno que Shark sabe que está perfectamente reservado para él, cuando necesita que lo mimen y las personas se tomen un tiempo para escucharlo.

-Pero ¿como Snake? - le pregunto buscando guía, aún atrapado en una sensación de pesadez y depresión.

Snake sonrió con cariño. - Pensé que el maestro de disfraz sabría cómo usar una máquina de coser -.

Shark abrió sus ojos de par en par, dejando que la idea se asentara en su cabeza.

El reptil, sintiéndose más audaz, se acercó un poco más al tiburón.

-Mira, te compartiré un secreto ¿si? - Shark salió de su ensoñación y miró a Snake. -Pero si le dices a alguien…seré yo quien use esa máquina de coser en ti ¿entendiste? - El pez asintió con fuerza, ansioso por el aparente secreto.

-La ropa que llevo, la consigo de la sección de niños y mi colección de gafas de sol…es de mujer. - dijo suavemente Snake, midiendo la reacción de su amigo.

Los ojos de Shark se abrieron con asombro y dejó la peluca en su regazo para cubrir su boca con sus aletas y evitar gritar de la emoción. Una sonrisa de par en par nació y no puedo evitar reírse un poco. -¿Hablas en serio? Amigo no tenía ni idea. -admitió con sorpresa.

Snake asintió lentamente, disfrutando de la exagerada reacción de Shark. -Solo Wolf lo sabe, y ahora qué tu lo sabes, espero que se quede entre nosotros. -.

El pez asintió animado y siguió viendo al reptil como si fuera la cosa más asombrosa que ha pisado la tierra.
-¿Vez lo que te digo? Me las ingenié para adaptarme y usar lo que tengo a mi alcance. No puedo cambiar al mundo pero puede decidir si me va a afectar o no - explicó Snake.

Shark sintió que sus ojos se humedecen nuevamente, conmovido por las palabras de Snake y la intención de hacerlo sentir mejor, no solo eso, si no que buscó la forma de apoyarlo y alentarlo a mejorar y superarse.

Una ola de amor le recorrió el cuerpo y el tiburón blanco se abalanzó contra Snake, atrapandolo en un gran abrazo.

La vieja serpiente río con cariño, su risa era cálida y llena de afecto, sus escamas se sentían frías pero suaves.

Snake se removió con habilidad del agarre mortal de Shark y logró envolver al tiburón blanco en un abrazo. Shark sonrió con cariño y restregó su cara contra la de Snake, disfrutando del consuelo del mayor y la sensación de estar protegido.

-Si quieres podemos ir a robar alguna tienda de telas o algo esta misma noche. - dijo Snake.

Shark negó lentamente con la cabeza. -Quiero estar así por un rato más. - y continuó disfrutando la cercanía que tenían.

A veces, Snake no sólo está para calmar a sus amigos, sino también para cuidarlos cuando se lastiman.

No es sorpresa para nadie que de los cinco, Piraña es el que encuentra la forma de salir herido en cada atraco que tienen, y no necesariamente tiene que ser un atraco, Piraña tiene cicatrices de una salida que tuvo para comprar leche.

A veces, sus heridas eran graves y otras veces eran solo moretones o cortadas poco profundas.

Curiosamente, la actual dolencia de Piraña no es ninguna de las dos opciones anteriores.

El pez voraz, había pensado que sería una gran idea beber tres galones de leche e intentar hacer un solo de tap en la mesa del comedor.

Todo lo que pudo salir mal salió mal cuando Piraña resbaló con una mancha de leche de sus galones y su rostro se estrelló contra la mesa, mordiendose la lengua y golpeándose duramente su abdomen. El pez terminó escupiendo los litros de leche y se quedó con las consecuencias de sus payasadas en la forma de un fuerte dolor en el abdomen.

Snake soltó un suspiro cuando presenció todo el desastre y tomó con cuidado a Piraña para atenderlo mientras que los otros tres, conducidos por la lastima, limpiaban el desastre de su amigo colombiano.

-Ughh, maldición. - se quejó Piraña por el malestar que no podía detener. Snake se removía con gracia por su habitación, llenando su mesita de noche con medicamentos, agua y servilletas y dejando a un costado de su cama una cubeta por si quería vomitar.

Cuando el reptil terminó se acercó a Piraña y lo miró con un falso reproche.

-Vamos hermano, molestate después, me siento muy enfermo como para fingir que te estoy prestando atención. - suplicó el pez mientras cerraba los ojos y se frotaba el abdomen.

Snake volteo los ojos con cansancio y arropó a Piraña. Después, se enrollo cerca de la cama de Piraña, listo por si su amigo lo necesitaba.

Algunas veces, cuando algún miembro de la pandilla se lastimaba, los cuidados posteriores no eran tan tranquilos y pacíficos como el cuidado de un malestar estomacal.

Son contadas las veces que entre ellos se han lastimado hasta el punto de tener que abrir el famoso botiquín de primeros auxilios de la sala (tienen otros botiquines esparcidos por la guarida pero el botiquín de la sala es el más grande en comparación), es interesante saber que han sido lastimados más veces por los humanos que ellos a los humanos.

Les ha tocado recibir puñetazos, escupitajos, patadas y hasta golpes con bolsos de señoras, pero esta es la primera vez que les toca lidiar con el gas pimienta.

El pobre bastardo que terminó rociado de gas pimienta fue Wolf. El pobre diablo solo estaba paseando con los demás, dirigiéndose a un restaurante cercano para almorzar y pasar el rato.

Tal parece ser que una mujer de mediana edad encontró amenazante que Wolf caminara con las manos metidas en los bolsillos y tarareando una canción que la mujer no tuvo reparos más que voltearse y rociar al lobo con su gas pimienta.

Después del caos inicial, Shark llevó a Wolf a cuestas a la guarida donde Snake y Webs lo cuidaron de acuerdo a las instrucciones de una página de internet.

Media hora ha pasado desde el incidente y todos se tranquilizaron, sabiendo que el dolor de Wolf había sido tratado y solo tocaba esperar a que el lobo se recuperara por completo mientras descansaba.

Fue una decisión unánime que Snake sería el cuidador de Wolf durante su recuperación. El reptil no se quejó y sentó a Wolf en el sofá de la sala con un paño húmedo en sus ojos castaños y lastimados.
Es bien sabido en el grupo de Wolf no tiene problemas en actuar como un niño malcriado cuando está herido, especialmente si su cuidador es Snake, por lo que la cabeza del líder se encontraba recostada contra Snake y no solo eso, él también le había pedido a su mejor amigo que se enrollara un poco con él para más comodidad.

Snake dejó que se saliera con las suyas simplemente porque su amigo la había pasado muy mal. No le gusta pensar mucho las cosas, pero encuentra imposible no sacarse de la cabeza el grito desgarrador de Wolf después de haber sido rociado. Rompió por completo la paz del grupo y arruinó la agradable tarde que estaban teniendo, Wolf caminaba frente a ellos, totalmente tranquilo, y de un segundo a otro él se estaba revolcando en la acera, sosteniendo su cara con fuerza mientras gritaba de dolor.

Repetir esa maldita escena en su cabeza hizo que rechinara sus colmillos con furia y mirara con el ceño fruncido a la nada, maldiciendo a la mujer que atacó a su amigo.

Wolf sintió la repentina tensión de Snake y frotó su cabeza contra el costado de su amante.

-¿No estarás pensando en comerte a esa mujer verdad? - le pregunto.

-...No…Estaba pensando en qué pasaría si le inyecto gas pimienta en las venas. - dijo Snake sin intentar ocultar su odio y veneno en su voz.

-¡Snake! - lo regañó ligeramente el lobo.

-Ya se, ya se, es solo que…tu solo estabas caminando Wolf. Esa maldita mujer te atacó a plena luz del día y se fue como si nada ¡como si nada! Habían testigos, cámaras y aún así, si lo denunciamos a ella no le pasara nada porque es…- la voz de Snake murió, decepcionado consigo mismo por despotricar sus sentimientos de esa forma cuando lo que debería estar haciendo es cuidar de Wolf, el verdadero afectado de todo eso.

-Si…aun recuerdo a ese hombre y las pedradas…- admitió Wolf con dolor. -Me duele tanto como a ti cariño, no solo por lo de hoy. - guardó silencio por un segundo. -Supongo que, lo único que puedo hacer es pedirte que me abraces fuerte Snakey. -.

El reptil cumplió con la petición de su pareja y envolvió su cuerpo a su alrededor, sobre los hombros de Wolf hasta su cintura y su regazo. Wolf inhalo el reconfortante aroma de Snake, su débil colonia, tierra húmeda y azúcar.
Al no ser capaz de ver nada, el peso del reptil sobre el suyo y dicho aroma más que familiar, provocaron que el conductor bajara sus defensas, causando que lágrimas se formaran en sus ojos sin ser derramadas y si lo hicieron, ojala y Snake no lo haya notado.

Ambos se quedaron sumergidos en un silencio amargo.

Una solución simple sería solo salir de la guarida cuando es necesario. De todos, Webs es quien más sigue esta regla.
Claro, se divierte con los muchachos y la mayoría de las veces la dejan escoger la música, pero en su opinión es cansado evitar constantemente ser pisoteada por la gente desconsiderada y no poder ayudar a los demás con cosas tan simples como empujar el carrito del supermercado.

Aún que, sin importar cuantas veces diga que no, los demás siempre hacen un intento para que al menos considere salir con ellos.

Hoy, no era una de esas noches.

La pandilla quería tener una noche de karaoke en honor a Piraña por haber superado su récord de 30 policías noqueados a 34 policías. En circunstancias normales, Webs habría dicho que sí, sin embargo, esta sería la cuarta noche de karaoke en honor a Piraña y el asunto se estaba volviendo algo repetitivo.

Ya que había alcohol incluido, los demás volverían a altas horas de la noche y Webs consideró esto como un ganar - ganar ya que tendría una noche tranquila, solo ella y ese maldito videojuego que no ha podido terminar.

Desde la partida de los muchachos, ya había pasado una considerable cantidad de horas y siendo honesta consigo misma, Webs sentía como el cansancio le estaba afectando y mantener los ojos abiertos se le estaba complicando.

Su habitación estaba sumergida en la oscuridad ,su hoodie se sentía particularmente cómodo.

En menos de un minuto, la araña se encontraba durmiendo pacíficamente en su silla, aún frente al brillante televisor reproduciendo su juego.

Las horas pasaron y cuando Webs despertó se encontró acurrucada en su cama, debajo de su manta favorita. La arácnida frotó sus ojos mientras se incorporaba, notó que su televisor estaba apagado y una taza de café descansaba sobre su mesita de noche.

Webs sonrió con cariño y tomó su taza personalizada para empezar a beber su contenido.

Poco sabía ella que en el teléfono de Snake, habían decenas de imágenes de ella con la boca abierta y baba escurriendo por su barbilla, manchando su hoodie. Eso le hubiera arruinado la mañana.

Tal vez sea por la edad, pero la serpiente se ha encontrado en un rol como cuidador de los demás miembros de la pandilla. Sus acciones son cómo el resultado de cientos de miles de malas experiencias con la sociedad y simpatía por la gente que le importa…que ama.
Snake conocio a los demás de forma progresiva. Al principio solo eran él y Wolf y cuando empezaron a expandir su grupo, Snake consideró ignorar a los demás y no intentar formar amistad alguna con ellos. Fue con el paso de los años y atracos que los miembros de su familia llegaron a ser básicamente su mundo entero.

Ellos despertaron en él un lado que ni siquiera él mismo conocía. Donde siente simpatía por ellos, sacrifica su propia felicidad por ellos y pone las necesidades de ellos sobre las suyas.

Él piensa que ha de ser porque son lo más valioso que tiene. Los atracos y los robos son solo una inyección de adrenalina que dura un rato, estar al lado de ese cuarteto es como tener una aventura diaria, ya sea discutir con Wolf sobre cuál batidora es la mejor o visitar el área de ropa infantil con Piraña cuando habían jugosos descuentos.

No hay nada mejor que eso.