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Fandom:
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Characters:
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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-03-19
Completed:
2023-03-19
Words:
20,683
Chapters:
4/4
Comments:
6
Kudos:
3
Hits:
126

Correspondencia oficial

Summary:

De las miles de cartas que se intercambian entre Mondstadt y Liyue, ninguna termina de preparar a sus líderes para la primera vez que se conocen.

Notes:

No tengo una explicación coherente de por qué, en vez de dedicarme a mis OTPs, decidí escribir sobre una pareja crack en el último NaNoWriMo. Imagino que supuse que podría tomármelo más a la ligera, que es una cosa que no me ha pasado nunca escribiendo fanfiction.

Mientras escribía el fic me encontré con The principles of Diplomacy de forestfirefolk, que sigue una línea similar. ¡Dadle una leída también! 😊

Por calidad de vida y lectura he devuelto las traducciones en español de los títulos de Liyue a la versión inglesa. Así, Las Siete Estrellas de Liyue es el Quixin; el Equilibrio Celestial es la Tianquan y el Equilibrio Terrenal es la Yuheng.

Me ha costado mucho adaptarme al estilo pomposo del juego y, seguramente, esté todo el mundo más OoC de lo que debería. Pero ha sido divertido escribir de sitios y gente nueva :)

Chapter 1: Pincel

Chapter Text

La Gran Maestra Intendente de Mondstadt, una mujer estricta e impecable. Su saber estar no conoce faltas, incluso sus cartas están meticulosamente escritas y dobladas según las normas preestablecidas. Es un detalle tan fácil de olvidar, pero que deja entrever las cualidades de la persona que escribe.”

«Sobre Jean», línea de voz de Ninguang, Nivel de amistad 4.

.-.-.-.

– Creo que esta mujer me está tomando el pelo.

Tacha un trozo de la contestación. No conviene que se note su susceptibilidad. La correspondencia internacional gana cuando ambas partes ignoran el subtexto (Acaso lo lean mal).

Tiene varias montañas de cartas en su escritorio que se agitan, precarias, sobre el pesado escritorio de madera. Hay cuatro archivadores abiertos a sus pies, que usa para clasificar las misivas y recuperar argumentos antiguos.

Pero con este destinatario no hay forma de escapar en tecnicismos. Lisa se la encuentra enterrada en papeles y mesándose el cabello.

– ¿Carta de Liyue? –Pero ni se detiene a consolarla. Esta es ya una visión habitual.

– Nunca sé si me está dando lecciones o riéndose de mí.

– Si es tan mayor como dice en los archivos, tiene pinta que las dos.

Liyue es un vecino fácil, en comparación. Son tan escrupulosos que encajan a la perfección con el modus operandi de Jean. Mil veces mejores que las amenazas veladas de Shneznaya o la verborrea pomposa de Sumeru.

«Si ha pasado la Puerta de Piedra» escribe, después de un largo tachón. Gracias a Barbatos siempre empieza sus contestaciones en un borrador. «es de menester que los Caballeros de Favonius se encarguen de ello.»

Aún con las actuales buenas relaciones, las cartas que más le cuesta responder vienen de Liyue.

– Esta vez alaba mi forma de doblar las cartas –Aplasta los dedos sobre el papel, como si quisiera quitarle cualquier arruga–. ¿Es una forma de decirme que soy una dejada?

Jean es de todo menos dejada.

– Creo que le das demasiadas vueltas. ¿Has pensado que la Tianquan pueda estar alabándote de verdad?

– ¿Por qué querría el Quixin alabarme tanto? Cada carta de la Tianquan se deshace en elogios. A este paso tiene que ser sarcasmo.

– Eres demasiado suspicaz.

Pero Jean recuerda alguna misión conjunta, al principio de su ejercicio, donde metió la pata hasta el fondo y como la Tianquan le pegó un repaso a base de látigo y zanahoria que no ha olvidado jamás.

Puede imaginársela, arrugada como una pasa y quejándose a sus asistentes de la novata de Mondstadt que no para de darle problemas. Es una imagen que no puede quitarse de la cabeza, a su pesar, por mucho que las cartas de Ninguang sean siempre impecables.

No se han visto nunca y Jean se esfuerza cada día en no dar motivos al Quixin para presentársela.

No saldría viva del encuentro.” El clan Gunhildr es muy claro sobre el trato a los mayores: El más elevado respeto. Le tocaría callar y recibir elogios cargados de sarcasmos y un montón de consejos condescendientes.

«Mondstadt se hará cargo de todos los desperfectos en pos de facilitar...» continúa con ahínco, viéndose acorralada. Esta vez el problema de la frontera es un pelín más complicado que mandar a un equipo de aventureros a hacerse cargo.

Cuando eso pasa, el primer paso es mandar a los Caballeros y ya. Si eso tampoco sirve, entonces es cuando se necesita coordinar una expedición conjunta con la Geoarmada. A Liyue no le acaba de gustar esa política, prefieren ser informados al instante y colaborar desde el principio. Pero eso le quita un tiempo precioso a Jean que no siempre puede ofrecer.

¿Y no son los Caballeros de Favonius la élite entre las élites militares de Teyvat?

– Igual eso mejor no lo digas –murmura, un poco divertida consigo misma. Se esfuerza mucho cada día en llevar el país pero no está tan alienada de su propia inexperiencia como para no ver sus fallos.

En verdad, Jean sólo es capaz de ver sus fallos.

Quizás por eso le chirrían tanto las cartas de la Tianquan. ¿Cómo se atreve una extraña a recordarle que no sólo puede hacer las cosas bien, sino que las hace de forma habitual?

.-.-.-.

«El contingente preparado será de diez efectivos de caballería acompañados de otros diez del escuadrón de exploración y… »

Demasiado largo. Aparta la tercera hoja de la extensa carta y chupa un poco de su pipa. El verano está en todo su apogeo y las cigarras disturban la paz de una gentil brisa que atraviesa las ventanas. Hay mañanas que ameritan un poco de tabaco, en especial las que vienen con carta de Mondstadt.

– Si Tianquan quiere, estaría encantada de… – Baixiao la conoce lo suficientemente bien como para callar de inmediato.

– Sería muy desconsiderado por mi parte no leer las cartas de nuestros vecinos.

– Pero la cita de las diez… –Y echa una ojeada a la apretada letra con la que Ninguang ha estado entreteniéndose.

– Sigue en pie –Igual que todas las demás–. Contestaré a la carta por la noche.

Su secretaria no está contenta con la decisión pero no insiste más. Por la noche tendrá que volver a releer las cuatro hojas de exactísimos datos que Jean Gunhildr le ha dedicado. Porque sigue sin comprender que Ninguang no le está pidiendo explicaciones.

¿Y por qué sigue siendo tan formal? ¡No soy tan mayor!”

Si sus informes no le fallan, Jean es sólo cuatro años menor. Aún si contara que Ninguang lleva diez años en el puesto, no hay motivos para la exagerada escrupulosidad con la que siempre le escribe. Justificándose de forma continua.

Si yo no tengo tiempo para leerme todo esto, menos lo tiene ella para escribirlo.” Pero aún así, siempre deja más tiempo de lo habitual para contestar sus cartas.

Le gusta Jean Gunhildr de manera difusa. A pesar de su ansiosa necesidad de demostrar, va a al grano, es práctica y le ahorra tiempo llevando las discusiones al punto clave en el menor número de palabras posible. La imagina nerviosa y pequeña (¿Veintisiete años, dicen? En su cabeza la ve como una adolescente) y le despierta cierta ternura que intente hacerse cargo de todo ella sola.

«Los Caballeros de Favonius siempre tienen en cuenta la seguridad de ambas naciones y darán prioridad a los problemas que afecten sus fronteras...»

Chupa de su pipa y suspira. Se sabe la cantinela de memoria. Aparte de la ternura también le despierta bastante frustración. ¿Cuántas veces le ha recordado que no actúe por su cuenta? Si un ente elemental tan peligroso como Rhodeia está actuando por su cuenta, no es algo que quiera hacer desaparecer bajo la alfombra.

«...con una figura tan excelente a su cargo, que da seguridad al éxito de la empresa...» escribe, en una hoja aparte. Toma notas para la noche en la que insistirá en añadir a Liyue a la investigación. Tiene que darse prisa, no es la primera vez que la Gran Maestra Intendente le escribe una respetuosa nota informándole de una situación cuando ya está en camino de ir a solucionarla.

– Mandemos un escuadrón también, entonces –responde el tío Tian, desde su aventajada posición en lo alto de la Casa de Té Yanshang. Ha escuchado los informes de Ninguang con atención a pesar de que la partida de ajedrez está en su apogeo.

Para cualquier otra cuestión, es un perro de presa implacable. Acaba de mandar al diplomático de Inazuma con las mejillas ardiendo por pretender dar los acuerdos comerciales que firmaron antes de cerrar el país por caducados.

¡Caducados! Todavía rabian en el Pabellón Yuheng sobre el tema.

Pero Jean Gunhildr es una excepción a la regla y la mirada de interés que le ofrece Tian le recuerda que no es la única que se ha dado cuenta. ¿Por qué duda cuando Mondtsadt lleva repetidas veces saltándose los acuerdos y actuando por su cuenta?

Todos hemos empezado alguna vez.” Es la voz de su conciencia, allá abajo en el piso subterráneo de su mente. Vive junto a sus escrúpulos e intenta ignorar a ambos todo lo que puede.

No es buena idea llamar la atención de sus compañeros. Mueve ficha, buscando una victoria pausada que no traicione sus recién encontrados nervios. El Quixin funciona porque no se dan trabajo mutuamente. Si Liyue no reacciona a tiempo ante un peligro, el tio Tian tendría que intervenir.

Eso, y no la ridícula idea de que sólo ella debe hacerse cargo de la novata de Mondtsadt, es lo que la hace pasar a la acción.

.-.-.-.