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El reloj sonaba con su característico tic tac, pero Enid ya se encontraba despierta y sentada en su cama. No dudó en apagar la alarma apenas sonó. Una gran sonrisa apareció en su rostro mientras tomaba su almohada y la ponía detrás de su cabeza para dejarse caer justo en medio de la cama. La chica dejó salir un largo suspiro antes de levantarse y caminar hacía el baño para lavarse los dientes. El espejo reflejaba a una desaliñada pero muy feliz chica que hacía gestos ridículos, pero sin dejar ir su gran sonrisa, escupió la pasta dental en el lavabo y salió del baño. Como si fuese obra del destino, alguien tocó a la puerta así que corrió hacia ella para abrirla rápidamente. Detrás de esta se encontraban sus amigas, Bianca y Divina quienes al verle lanzaron un estridente grito de felicidad y entraron corriendo a la habitación. Las chicas tenían todo el derecho del mundo a estar tan efusivas temprano por la mañana, después de todo hoy sería el matrimonio de Enid.
Esther, la madre de Enid perseguía a su hija más pequeña por toda la habitación intentando que se terminara de vestir para la ceremonia, la pequeña saltaba por todos lados sin escuchar a su madre quien se dio por vencida bastante rápido y solo dejó que la niña siguiera jugando, tomó una chaqueta del closet y se lo puso encima mientras se observaba al espejo, de pronto una figura alta le llamó la atención al mismo tiempo que ponía un rostro de desaprobación.
- Enid, dile a tu padre que no puede usar ese traje. - dijo la mujer en un tono autoritario mientras Murray, el padre de Enid se paraba justo al lado de ella para verse en el espejo también.
-Le queda bien. - gritó Enid desde la otra habitación, sabía que su padre se había esforzado en elegir el traje perfecto para la boda. La chica se asomó para comprobar sus sospechas y vio como su padre lucía un traje azul oscuro que combinada con sus ojos. - Te ves apuesto. - dijo Enid guiñándole un ojo, el hombre le sonrió tímidamente.
-Gracias, cariño. - respondió Murray a lo que Esther rodó sus ojos.
-He visto cangrejos mejor vestidos. - lanzó ácidamente la mujer sin temor a herir los sentimientos de su marido.
-Tengo una pregunta. - dijo la pequeña Francine mientras se acercaba a su madre.
-Dios, ¿alguien puede ponerle una mordaza a mi hija? - Esther dirigió su mirada hacia la pequeña mientras se daba cuenta de que tenía los cordones de sus zapatos desatados.
- ¿Por qué el abecedario tiene ese orden? - volvió a preguntar la pequeña con un tono curioso.
-Nadie lo sabe, a nadie le importa. ¿Por única vez en tu vida, puedes...? - las palabras de Esther se vieron interrumpidas pues Enid salía de la otra habitación luciendo un lindo vestido blanco que se ceñía perfectamente a su cuerpo.
- ¿Qué opinan? - preguntó Enid algo tímida.
- Increíble. - respondió su padre casi al instante.
- Ay, cariño. - dijo su madre dándole una mirada de aprobación, algo que no hacía siempre.
-Pareces un merengue. - agregó Francine haciendo que todos rieran.
- Entonces está bien. - bromeó Enid mientras ponía sus manos en las mejillas de su hermana.
Wednesday se encontraba en la florería mientras armaba un ramo de flores y lidiaba con una de sus tantas clientas.
-Quiero algo que diga: "Lamento que haya muerto... pero no tanto."- la mujer hizo una pausa antes de seguir. -"Era un perro y no lo deberías haber amado más que a mí." ¿Puede armar un ramo de flores con ese sentimiento? - preguntó la mujer con un tono enojado mientras observaba a la chica. Wednesday le dirigió una seria mirada.
-Claro. - respondió tranquilamente mientras observaba su reloj, estaba algo atrasada, pero podía hacerse el tiempo para hacer aquel ramo, sobre todo si la cliente le había dado una descripción bastante buena con la cual trabajar. Mientras terminaba con esa orden, Yoko entró por la puerta llamando la atención de Wednesday.
- Llegas tarde. - dijo la chica viendo como su amiga se colocaba detrás del mostrador.
- No me importa. - le respondió Yoko mientras le dirigía una burlesca sonrisa. Tomó el ramo con el que Wednesday estaba trabajando y lo terminó en algunos minutos mientras se lo entregaba a la clienta quien parecía muy satisfecha. - Así que ¿Cuál es el siguiente trabajo? -
- Una boda. - respondió Wednesday mientras tomaba algunas cajas y se dirigía afuera de la tienda.
- Siempre sales. - Yoko venía justo detrás de ella con las cajas restantes.
- Alguien debe hacerlo. - ambas chicas comenzaron a guardar las cajas, arreglos, flores y más cosas en el auto.
- ¿Linda pareja? - preguntó Yoko al ver el ramo de la novia en una de las cajas.
- No los conozco. - respondió Wednesday de forma seca. – Solo he hablado con la madre de la novia. Así que toda gira en torno a ella. -
- ¿No es así siempre? - bromeó la chica. - Ven conmigo luego. - Yoko se acercó a Wednesday mientras le hacía un puchero para tratar de convencerla de que le acompañara a una cita doble.
- Por supuesto. - Wednesday sonrió de manera falsa sin tener en cuenta de que su amiga era tonta como una puerta y no sabía absolutamente nada del sarcasmo.
- ¿Vendrás? - preguntó la chica llena de esperanzas.
- Seguro. - contestó la pelinegra de forma desinteresada.
- Genial. Iremos juntas. - Yoko daba pequeños saltitos de felicidad.
- Nos encontraremos allí. - volvió a responder Wednesday dejando salir una pequeña risita que no pudo resistir. Yoko la observó brevemente y de pronto toda su felicidad se hizo añicos.
- No vas a venir. - el semblante de Yoko cambió por uno más sombrío al darse cuenta de que Wednesday estaba jugando con ella.
- Dan mi comercial favorito por TV.- Wednesday seguía molestando a su amiga quien frunció el ceño.
- Necesitas una vida amorosa. - Yoko se cruzó de brazos, hace mucho tiempo que Wednesday no salía con alguien y su amiga ya estaba empezando a pensar que su vida amorosa se estaba pudriendo lentamente.
- Salgo con los que me gustan. Está bien. - sentenció Wednesday mientras se subía al auto.
-No vas a enamorar a nadie con esa actitud. - le gritó Yoko desde afuera para que la chica pudiese escucharle, Wednesday le dirigió una mirada burlesca.
-No planeo hacerlo tampoco. - respondió la chica mientras encendía el auto y se iba dejando a Yoko sin poder responderle.
La iglesia estaba repleta de gente, la familia de Enid era bastante grande, solo ella, sus padres y hermanos conformaban un núcleo familiar de ocho personas sin contar a las esposas e hijos de sus hermanos mayores, alrededor de 450 personas habían sido invitadas a la boda. Ajax, el novio se encontraba a las afuera del lugar saludando a todas las personas que se le acercaban.
-No, me siento bien, en realidad, extrañamente bien. - respondió el chico mientras conversaba con uno de sus tíos.
-Me imagino que estás un poco nervioso. - dijo el hombre mientras le golpeaba la espalda.
-No, no estoy nervioso. Para nada. Gracias. - volvió a decir mientras su tío se marchaba y era interrumpido por una lúgubre chica que aparecía por sus espaldas.
- Hola. Eres Ajax, ¿no? ¿El novio? - preguntó la chica que lo observaba fijamente.
- Sí, soy yo. - respondió el chico mientras la saludaba.
- Bueno, yo preparé las flores. - dijo la chica mientras observaba algunos arreglos florales que decoraban la entrada.
- Ay, ¿en serio? Bueno, son geniales. ¿No es cierto, Tyler? - preguntó el novio a su amigo que se encontraba a su lado un poco desconcentrado.
-Geniales, sí. Aunque no sé nada de flores. - respondió el chico siendo demasiado sincero.
- Pero son fabulosas, ¿no? - volvió a preguntar el novio a lo que Tyler solo asintió mientras la flor que se encontraba en el bolsillo de su traje se caía. Wednesday se agachó para recogerla y se la entregaba al chico. Esther se acercó a Ajax para saludarle.
- ¿Todo bien, Esther? ¿Estás bien? - preguntó el chico al ver que la mujer se encontraba un poco exaltada.
-Si, todo bien, acabo de hablar con Murray, están un poco atrasados, pero nada de que preocuparse. - respondió la mujer.
- Hola, Ajax. - dijo Francine soltando la mano de su madre para abrazar al novio de su hermana.
- Hola, bebé. - respondió el chico con la misma calidez mientras abrazaba a la pequeña.
- ¿Necesitas ayuda con esto? - preguntó Wednesday al ver que Tyler luchaba internamente con la flor que le había entregado unos momentos antes. El chico asintió y Wednesday se acercó un poco a el para volver a poner la flor en su lugar.
-Hago ejercicio físico, sí. No solo tengo músculos abdominales. - dijo el chico tratando de romper el hielo.
- ¿No? - pregunto Wednesday de forma desinteresada.
- No, los tengo en todo el cuerpo. - Tyler intentaba coquetear con Wednesday nombrando todos sus buenos atributos físicos.
- No me gustan los hombres con músculos. - respondió Wednesday en forma seria cortando de raíz cualquier intento de coqueteo.
-Aunque el premio es que soy muy sensible, también. - Tyler trató con otro método de seducción para intentar lograr conseguir la atención de la chica.
-Ajax, tengo una pregunta. - dijo la pequeña Francine tomando al chico por la manga de su traje.
- Ahora no. - Esther rodó sus ojos, cansada de las tontas preguntas de su hija.
- ¿Cuál es la pregunta, F? - Ajax le dirigió una sonrisa a la pequeña.
- ¿Qué pasa cuando una fuerza incontenible choca con un objeto inmóvil? - la pequeña parecía realmente interesada en saber la respuesta. Ajax lo pensó unos cuantos segundos.
- No tengo ni la más mínima idea. - respondió el chico sonriendo.
- Ya está, ¿ves? Ahora dejaremos que se case en paz. - dijo Esther tomando a su hija de la mano para entrar a la iglesia.
-Nunca sucede. - dijo Wednesday interrumpiendo la conversación, no había podido evitar prestarle atención a la pregunta de la pequeña. -Si hay algo que no puede detenerse no es posible que haya algo que no pueda moverse, y viceversa. - prosiguió con su explicación. Francine dirigió toda su atención a la chica nueva. -No pueden existir. Es una pregunta tramposa, esa es la respuesta.- Wednesday había terminado con su explicación mientras Francine se dirigía hacia su madre y le hacía otra pregunta.
- ¿Puede sentarse conmigo? - la pequeña estaba fascinada. Esther solo las observó y encontró en la chica de las flores la cuidadora perfecta para su pequeña hija así que las tomó a ambas del brazo y las llevó al interior de la iglesia.
- ¿Qué estoy haciendo aquí? - preguntó Wednesday mientras se sentaba junto a la pequeña en los primeros asientos.
- ¿Cuándo duermen los peces? - preguntó la niña. Wednesday no pudo evitar sonreír levemente.
-No tienen un momento fijo para hacerlo, e incluso pueden pararse a dormir a cualquier hora del día cuando necesitan un descanso. - Francine parecía realmente sorprendida, jamás había conocido a alguien que pudiese responder a todas sus interrogantes de una forma tan rápida.
- ¿Cómo te llamas? - preguntó Francine.
-Wednesday Addams. - respondió la pelinegra. - ¿Y tú?
-Todos me llaman "F”. - respondió la pequeña. -Dicen que es por Francine, pero no lo es. Es la versión corta de Jesús F*cking Christ.- Wednesday casi dejó salir una pequeña risita al escuchar como la pequeña maldecía dentro de una iglesia. -Es lo que mamá dijo cuando supo que estaba embarazada de mí. - la niña parecía muy inocente, sus ojos azules y su larga cabellera rubia le hacían parecer un ángel como el de los cuadros del lugar. Esther había quedado embarazada de F después de los 46 años así que había sido una sorpresa para toda la familia, sus hijos mayores tenían más de 18 años el día en que F nació.
- Ya viene, ¿no? - preguntó Ajax a Tyler mientras observaba el altar perfectamente decorado.
- Ya viene. - respondió Tyler tratando de calmarle.
- ¿Cuándo? ¿Cuándo viene? - volvió a preguntar el chico mientras jugueteaba con sus dedos.
- Me gusta la chica de las flores. - Tyler cambió el tema completamente mientras se daba la vuelta e intercambiaba miradas con Wednesday quien seguía hablando con F y parecía ignorarle.
- Sí, sí, ya lo sé. - Ajax se daba la vuelta cada cierto tiempo esperando que Enid cruzara por la puerta y pudiesen casarse lo antes posible, jamás había estado tan nervioso en su vida.
-Le gusto, ¿no? Tengo la sensación que le gusto. - Tyler seguía repitiendo lo mismo una y otra vez cosa que exasperó un poco al novio.
-Tyler, es el día de mi boda. ¿Podemos hablar de mí? - Ajax reprendió a su amigo, a lo largo de los años había aprendido a lidiar con aquella personalidad narcisista pero hoy era un día importante y los nervios le carcomían por dentro así que no tenía ni las ganas ni la paciencia de aguantarle.
- Seguro, sí. - Tyler se quedó en silencio durante unos segundos, Ajax pensó que el chico había entendido la indirecta. - ¿Crees que le gusto? - volvió a preguntar haciendo que Ajax le diera un codazo en las costillas.
