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Primera Vez

Summary:

Gavi era un joven inexperto el tema del sexo, pero todo cambio cuando su padrastro decidió aliviarlo en una noche de tormenta.

Notes:

No se en que me he metido...

Work Text:

Era de noche, las nubes cubrían el cielo de la ciudad, parecía que en unos momentos aquellos cuerpos blancos descargarán su furia en forma de gotas torrenciales.

Un pequeño ya se encontraba listo para dormir, acomodo su lindo cuerpo encima de las cómodas y esponjosas sábanas, soló con su linda bata de dormir, pensando asustado que en algún momento una tormenta iba a comenzar.

Un trueno se escuchó a lo lejos desatando una lluvia intensa, los ojos del pequeño comenzaron a nublarse, puede sea un adolescente, pero el miedo por aquellas gotas de agua estaba latente en él.

Haciéndose volita comenzó a sollozar, se iba a tapar los oídos cuando escucho la puerta cerrarse brutalmente, con miedo abrió los ojos que se cerraron por inercia, vieron a esa escena, con miedo corrió a lo que sus piernas daban a la habitación de su madre, aquella mujer que lo había adoptado cuando tenía 5 años, aquella que ahora estaba en un viaje de negocios, ella que hace 2 años se casó con Robert, un extranjero guapo y millonario.

Tomo la manija de la puerta abriéndole en seguida, topándose con la oscuridad de la habitación pues ya era hora de dormir, pero no le importo nada y se lanzó a la cama.

Sintiendo un cuerpo grande acomodarse debajo de él terminando este sobre sus codos viéndole al menor con una mirada reprobatoria y las pupilas dilatadas opacando el bonito azul de sus ojos.

Pablo se removió terminando sentado en el regazo del hombre mayor, sintiendo algo duro en medio de sus nalguitas, un poco curioso se movió sintiendo como su padrastro le tomaba de la cintura con sus grandes manos apretándole mientras gruñía.

— ¿Qué haces despierto pequeña? — dijo aquel hombre con voz pastosa por su reciente siesta.

— T-tenía miedo, Robert —Se escondió en el amplio pecho desnudo del mayor, aferrándose , al parecer el mayor tenía pensado dormir así.

Olvidándose de su miedo se concentro en Robert su piel estaba cálida y su respiración entrecortada que al parecer se volvió más inestable al sentir el movimiento del menor sobre el.

Su lujuria era extrema, el deseo estaba latente en su inexperto y joven cuerpo, decide llevar su pequeña y pálida mano al lugar pélvico escuchando como es que el mayor gruñía desde el fondo de su garganta en manera de liberar un poco de su lívido.

La tensión entre ellos simple estuvo presente, el día en el que Gavi cumplió 18 no se guardó lo que sentía por aquel hombre y se lo confeso, este dijo que se confundía de seguro recalcando que era solo una sensación pasajera, cosa que lo molesto haciendo que el más pequeño le terminara dando un beso desesperado y mas tarde con una masturbación dejando libre su pequeño secreto, tenía una linda florecida en vez de un verga, el mayor no le importo y se corrió en la cara del menor con la imagen de él coño de su hijastro rojo y empapado por el en su mente.

Aún la mano del menor en la entrepierna sigue acariciando aquel lugar con vehemencia , el mayor no pudo reprimirse a la tentación, ahora jugueteaba con la fina tirita de la braguita del menor, este temblando bajo el toque del experto mayor, siguiendo con su trabajo.

El menor sentía como algo resbaloso salía de su coñito, tembló cuando el mayor comenzó a deslizar sus dedos por el bonito abdomen llegando a la linda braguita empapada haciéndola a un lado topándose con los pliegues donde toco en aquella protuberancia que hacía que el pequeño cuerpo se estremeciera mientras que sus ojos se llenaban de lágrimas de placer y los gemidos salían despavoridos de sus labios rojos.

El mayor le apoyo en la cama ahora el gran cuerpo encima del menor mientras tocaba a su antojo aquel coño rosa disfrutando de los sonidos obscenos que llenaban la habitación, los gemidos de su nombre y el chapoteo lujurioso unos labios hambrientos de verga eran su kryptonita.

Los pliegues eran manejados al antojo del mayor metiendo luego un dedo y hundirse en él con un poco de esfuerzo, una sensación entraña se sumó al inexperto cuerpo del menor.

— Mi pequeña... ahora te haré sentir bien solo has lo que te digo. —Dijo mientras tomaba los muslos del menor atrayéndolo más cerca de él.

— SÍ papi — Esa palabra dicha con devoción y deseo hizo que Robert perdida la cordura y acelero su acción.

La mano del mayor se movía rápido tocando el punto del menor entrando y saliendo con devoción, este se retorcía y deshacía en gemido sonoros y suplicantes empapándose a medida que incrementaba la sobreestimulación, lagrimas y un fino hilo de saliva salía de sus labios rosas.

Otro dedo se sumo, el menor se sintió abierto y estirado, mientras que se mordía sus bonitos labios, el placer latente en cada en cada embestida.

— Te llenare, haré que no ruegues por más y pedirás que parase por lo satisfecho que estarás con mi verga. — dijo eso con rudeza sonriendo de lado al ver como el menor asentía con los ojos llorosos.

El mayor cansado de juegos, tomo las lindas y regordetas piernas de Gavi y las flexiona rompiendo la braguita con errático movimiento dándole una bendita vista, aquel coño abierto, rosado y apetecible solo para él, se bajó su pantalón de dormir dejando a la vista su verga erecta, dura y con venas sobresalientes, riendo al ver los ojos de miedo y admiración del menor.

— Cabrá, pequeña, y si no, haré que la tragues toda a la fuerza. — su mirada era hambrienta, y su voz ronca llena de lujuria.

Tomo las manos del menor dándole un beso para luego sujetarlas por encima de la cabeza del mismo, este inclinó su cuello, dejándose tan indefenso y sumiso, tal y como el mayor lo quería, se acercó y le lamió el cuello, sabía tan dulce que que sus dientes punzaron la tierna carne del cuello y clavículas con rudeza , ya satisfecho bajo en un recorrido lento y húmedo a los lindos botones rosas del menor la caliente y experta lengua jalándolos y torciéndolos tal y como se le dio la gana dejándolos duros e hinchados.

El mayor se alejó del cuerpo del menor, tomo su gran verga hundiéndose entre los pliegues vírgenes de Pablo, jugueteando con su clítoris maravillado con la idea de partir en dos a su hijastro.

—Pequeña, esto te va a doler, pero te olvidaras luego de que te llene muy bien, ¿de acuerdo? — La voz con la que lo decía era de amabilidad falsa.

—Sí, papi- no pudo terminar porque ya tenía la verga del mayor enterrada, entrando pulgada por pulgada, la excitación presente al ver la vista de ese coño tragándose su verga como una puta deseosa por más, el menor sollozo y lágrimas de placer salieron de sus ojos, le ardía como el demonio sintiéndose estirado y muy bien llenado con cada centímetro.

Ahora un bulto se asomaba en el abdomen pequeño del menor a medida que las embestidas comenzaron en el dejando una vista digna de una película porno: el menor llorando por la experiencia de ser desvirgado, su cuerpecito temblando por cada embestida, sintiéndose bien por los halagos de su padrastro.

Los jadeos del menor ahora estaban sonando con más frecuencia, un grito fue ahogado al sentir como el gran miembro del mayor tocaba todo dentro de él ahora con más fuerza, sus piernecitas ahora temblaban, el bulto del pene del mayor sobresalía más, el dolor presente al igual que el placer que los gemidos del menor incrementaron ahora tan eróticos y suplicantes por más.

— Eres una puta mal cogida, mi puta.

Las embestidas aumentaron a un ritmo bestial que la cama se movía al compás, el menor no podía hacer nada más que gemir hasta que no pueda más , gritar hasta que sus cuerda vocales no dieran más y llorar desesperadamente hasta quedar seco.

El gran pene del mayor le daba muy profundo en su punto sintiendo ganas de correrse, el menor lo interpreto con hacer pipí y no dijo nada porque le daba pena, pero no resistió, su coño no pudo más.

—papi... papi... siento que me voy a hacer pipí. — Su voz salió baja como un susurro y su respiración era irregular, no parando de gimotear.

-- Solo déjalo salir pequeña...

La respiración del menor era errática, su pecho subía y bajaba, le hizo caso dejando salir todo con un grito, un líquido blanquecino salió de él, el menor estaba confundido, pero lo disfruto, sin saber que fue su primer orgasmo y que tuvo de autor y dueño a la gran polla de su padrastro.

Aun con espasmos, lágrimas y gimoteos en su cuerpo fue volteado, sintiendo su cara contra las suaves sábanas, sus manos que antes presas estaban ahora estaban siendo su apoyo, estas con marcas rojizas; sus rodillas estaban apoyadas dejando su culo empinado y expuesto, el mayor le devoraba con la mirada, estaba deseoso por más, aún no se corría.

La gran mano del mayor estaba en la delicada cintura del menor sujetándola con fuerza, mientras la otra dirigiendo su pene a las nalguitas y coño húmedo del menor.

—Te haré gritar, pequeña puta. — La respuesta del menor fue un solo "si" bajo, su desgastada garganta no podía articular más.

Robert apretó su agarre para luego volver a entrar en la pequeña y estrecha cavidad.

El coño del menor otra vez lleno.

— Oh, pequeña, tu bonito coño esta tan listo e hinchado para mí... — el mayor empujó hasta el fondo dando a tope sintiendo sus intestinos retorcerse, este llevo su mano temblorosa a su abdomen tocando la protuberancia gimiendo asombrado por el tamaño de esta, la verga había llegado muy lejos que las regordetas piernas de Gavi fallaron cayendo en la suave cama aún con el miembro de Robert en su interior.

El menor estaba cansado, su respiración era entrecortada y sus ojitos se cerraban, su hora de dormir había pasado hace mucho.

— Puede que te estés durmiendo, pero no voy a parar, yo todavía no me corro, pequeña puta. —dijo mientras embestía con fuerza y desordenado.

— S-sigue...ah! — la luz verde ahora brilla más que nunca. El menor no se quería separar del mayor aun así este dormido y sobre todo quería complacerlo.

Cerro sus ojitos dejándose llevar por los brazos de Morfeo, aún con el miembro del mayor dentro de él y los sonidos obscenos retumbando en la habitación.

(...)

Robert sintió como el menor se deshacía debajo de él, ahora podía hacer lo que quiera con él maquinando en su mente que tal vez lo follaría por los dos lados o en su boca y practicaría todas las posiciones posibles.

Sin duda nadie pensaría que se estaba cogiendo a su bonito hijastro mientras su madre trabajaba.

El hombre mayor escaneo el cuerpo bajo suyo, estaba encantado con Gavi, su actitud infantil y tierna, su belleza cuando su verga estaba adentro de su coñito, sus gemido y lloriqueos era música para sus oídos, mientras sus expresiones eran exquisitas y ni hablar de su cuerpo esbelto y trabajado, sus muslos y culo regordete que era lo que más le gustaba. Por cierta parte estaba el hecho de que le doblará la edad importando poco cuando aquel día de cumpleaños este le dijo que le gustaba, al inicio negó, pero, le constaba admitir que desde que llegó en el paso de los años hizo que lo comenzara a verle de otra manera excitándose cuando este andaba solo con pequeñas faldas y camisas por la casa o cuando se ponía batas translúcidas que dejaban a la vista su esbelta figura y duros pezones.

Solo Dios supo como es que soporto la tentación, puede que de esto se lamente de esto, pero ahora solo pensaría en coger, después de mandar todo al carajo al tener un sueño húmedo con su hijastro para después encontrarlo al despertar encima de el, su madre crió a alguien fuerte pero no con voluntad.

Saliendo de sus pensamientos siguió con su trabajo, el menor ahora dormía plácidamente aún temblaba un poco pero ya estaba completamente dormido, el mayor aún no se corría a sí que comenzó a embestir sin ningún resentimiento e impedimento.

Las embestidas ahora eran brutales sacudiendo el pequeño cuerpo al compás, el coño del menor lo recibía muy bien, tan abierto para el, pero tan apretado.

Como si fuera virgen...

Opps!

Lo era, a juzgar por su edad y pocas amistades, Robert era el primero en probar su coñito, era un alago y un punto más para su ego.

Ahora las embestidas no paran y el cuarto lleno de gemido ahogados retumban, el mayor sigue tomando el cuerpo del menor a su antojo, probaría toda posible posición que se le venga a la mente, ahora lo está llevando a la pared dejando que su lindo cuerpo se recueste en esta para luego embestirlo como una bestia, el menor en sollozos seguía su siesta...

(...)

El más pequeño despertó de su siesta ahora ya era de día, su cuerpecito dolía mucho, pero se sentía bien al verse rodeado por los fuertes brazos de su papi, aquel que le abrazaba como si realmente le quisiera como a su madre, estaba feliz.

Se removía para internar salir, pero sintió algo en su entrepierna, al parecer la verga del mayor aún estaba empalada en su coño, la verga de su papi muy profundo en su interior.

Se removió en busca de placer, pero no pudo continuar porque el mayor lo tomo fuertemente de las caderas y lo apoyaba boca abajo contra el colchón, tomándole del cuello quitándole un poco de aire, el mayor encima del cansado cuerpo del menor que respiraba erráticamente.

— No, no, no, no, pequeña yo soy el único tiene que hacerte correr —Robert volvió a embestir y el menor gimió, las manitas del este se aferraron en las blancas sabanas mientras, escuchaba gruñidos del mayor, al parecer el coñito de Gavi estaba apretado como si no lo hubieran cogido sin control.

Comenzó a embestir como nunca embistió al menor consciente, el cuerpecito del más bajo se sacudía a la par de las embestidas y sus nalguitas dolían al sentir los golpes de las piernas ejercitadas de Robert contra él.

La sobreestimulación y la sensación de ahogo hizo que el menor se corriera aun con el miembro del mayor dentro embistiéndole y arrancándole un grito de por medio, él mayor gruñó y siguió sin importar que el menor llorara desesperado porque parase y le diera un tiempo.

Era mucho para aquel joven que hace algunas horas fue desvirgado, la polla del mayor embistiendo con fuerza daba tanto placer que el menor se corrió de nuevo y con espasmos y lágrimas de por medio grito el nombre del causante de su placer.

El mayor río y el menor se avergonzó, él no sabía que era lo gracioso, luego de unas embestidas salió de sus pensamientos al sentir que un líquido fue soltado adentro de él caliente y espeso hinchado más su vientre abultado, líquido que fue soltado por el mayor, Pablo solo gimoteo gustoso, se sentía tan bien, tan cálido.

(...)

Luego que el mayor terminada salió del menor arrancándole un gemido, se paró de la cama y salió de la visión de Pablo, el menor quería seguirle, pero estaba cansado y adolorido a pesar de que solo fueron unas veces.

Luego de la pequeña siesta del menor, ya despierto se sentía pegajoso y adolorido, fue su primara vez al fin y la tuvo con siempre soñó, siempre, desde que le conoció le gustó aquel hombre de ojos azules y cuerpo ejercitado.

Se sentó en su lugar sintiendo una punzada en el proceso, se asustó un poco al sentir su pancita hinchada y algo salía de su maltratado coño, al parecer el mayor cumplió con lo que dijo, lo llenó, llevo su mano a su muslo tocando el semen y lo probandolo, para Gavi todo proveniente mayor era rico y lamió su mano con gusto, luego decidió salir de la cama.

Se le dificultaba estar de pie, el mayor lo había cogido bien, fue al baño de la habitación y se vio en el espejo su mirada recorrió su cuellito, piernitas, muñecas, muslos y nalguitas dándose cuenta de lo maltratadas que estaban con moretones y mordidas, la mirada callo sobre su lampiño coño rojo e hinchado sonriendo al recordar que fue desvirgado por Robert teniendo ese título, ahora sentía y se veía propiedad del mayor gustándome esa sensación.

A paso lento se fue a la bañera llenándola de agua caliente y sumergiéndose, viendo como salía la leche del mayor y un poco de sangre al aplastar su abdomen dándose cuenta que el Alfa lo había cogido por sus dos agujeros los dos bien llenos y maltratados.

Ya listo salió del baño aún con dolores, pero ya menores, fue al closet y saco una camisa blanca y cómoda del mayor esta quedándole por encima de las rodillas, se sentí bonito y tierno, ya bajando tomo el cuello de esta y la olfateo el perfume masculino en todo su esplendor, camino por las escaleras yendo a la sala topándose con el mayor sentado en un sillón leyendo el periódico con gafas, se veía malditamente sexy a su parecer.

Corrió, sus pies llevaban pantuflas de conejitos esponjosas y peludas, ya cerca camino lento y se sentó en el regazo del mayor, este él tomó de un muslo y con la otra se quitaba las gafas y dejaba el periódico a un lado.

—¿Cómo amaneció mi pequeña? — Dijo mientras hundía sus dedos en los muslos lechosos del menor.

— Bien papi, amanecí lleno y satisfecho, tu leche estaba muy rica — dijo queriendo no parecer tímido.

El mayor gruñó y apretó más su agarre al pensar en su pequeña bebiendo la leche que salía de su coño y como es que la sacaba de adentro. Suspiro para tranquilizarse, consciente de que no podría otra vez follar al niño, cosa por la que no lo limpio el mismo pues no iba a contenerse, mirándole de nuevo este se veía muy maltratado (pero lindo) lleno de sus marcas.

Viendo su obra de arte su lado posesivo salió a flote —...oh, pequeña, te ves tan hermoso con mis marcas -- dijo para pasar su venosa mano por las más cercanas.

— ... Papi... — llamo mientras se restregaba y refugiaba en el amplio pecho cubierto del mayor intentando que su vergüenza no salga a flote.

— Sí? Hermosa. — Dijo mientras recorría la cintura cubierta del menor y acariciaba la castaña cabellera.

— ... fue mi primera vez... — Confeso temblando, mientras un sonrojo aparecía por los regordetes cachetes del menor.

El mayor rió con gracia — Ya lo sabía pequeña. — se separó del menor para verle a los ojos. — ¿y sabes cómo lo supe? — el menor solo negó viendo como Robert le levantaba la camisa.

Un poco sorprendido por el atrevimiento del menor espeto — Pequeña traviesa — mientras veía el hinchado y rosadito coño del menor al descubierto, acercando su mano y jugueteando con sus pliegues y clítoris.

— Porque tu bonito coño estaba tan apretado y pequeño. — continuó, mientras hundía su dedo en los pliegues empapados del menor.

Avergonzado respondió a la primera frase dicha por el mayor. — Q- uería estar preparada para p-papi, porque me gustó mucho lo que hiciste con m-mi coñito. — dijo con un tono Avergonzado pero deseoso y exitado por la estimulación, el mayor suspiro, si seguía hablando así lo cogería hasta que se desmayase.

— No pequeña, ahora no podemos — dijo mientras su mano subía y estimulaba los pequeños botones rosas. — No podemos porque temo que no resistas y que yo no controlarme, aún eres pequeño, así que anda y toma esta pastilla. — podía ser un cerdo abusador, pero no quería arruinarle la vida.

Rendido el menor asintió haría caso a todo lo que diga su papi, pero, no será la última vez que hará que su papi lo coja.

Tenían una semana sin su madre...

 

Fin.