Chapter Text
Su mente trataba de reorganizar todo lo que podía la investigación que tanto le había costado a Cellbit conseguir. Intentaba memorizar los patrones, lo que significaban ciertos números.
Su inventario tenía lo básico que pudiera necesitar, y su mochila estaba repleta de libros, algunos con apuntes otros no, y solo habían 4 o 3 espacios donde almacenaba el libro que le había dejado el brasileño, y fotos de los que consideraba sus seres queridos. A quienes quería proteger.
Sus oídos captaron el sonido de pasos rápidos, teniendo que guardar todo en un cofre con candado y bajar a ver que sucedía.
-Che, ¿Roier? ¿Estás por aquí?.- Escucho la voz del argentino y se tranquilizó un poco, aunque se le hacía completamente extraño que haya vuelto.
¿No le había dicho antes que conseguiría la forma de escapar de la Isla? Pensó que lo había logrado, tampoco ha sabido de Luzu, Mariana, Slime y otros. Espero, observando al oso oscuro entrar por su puerta, igual que siempre lo ha hecho, pronto sus ojos chocaron al estar parado en las escaleras.
-Hola.- Saludo, noto la mirada del otro, inspeccionando lo, sabiendo que lo hacía porque había vuelto a usar su ropa normal, ya no esa prenda rota para recordar el pasado, ni su traje de abogado o el que asemejaba al de su hijo adoptivo, ni el hecho de querer parecerse a Vegetta. Ahora utilizaba su habitual vestimenta.
-Capo, ¿Que ha pasado aquí? Eh llegado y todos han venido a bardear me.
-Solo saludan, Spreen. Tampoco exageres.- Respondió.- Además, no te han visto, obvio que eres la sensación.- Comento, logrando que el otro sonriera un poco.
Aunque esté lo hizo más por ver qué seguía comportándose con él como antes, ahora sí sin aparentar.
-Vale, ¿Y que ha pasado con tu huevo?.- Pregunto, era raro no ver al cascarón vigilar lo cada que entraba a esa casa.
-Oh, ¿No sabés? Se murió.- Confesó, dramatizando un poco cuando giro a ver hacia otro lado y empezó a caminar a los alrededores, casi imitando esos clichés de novela tercermundista.- Ahora.... Solo soy yo, en estos muros.
-¿Pero que dices? Eh visto que construiste un Oxxo y un Costco.
-Bobby quería que le hiciera una ciudad y la estoy construyendo. Me va quedando bien chida, ¿A poco no?.- Continuo, cambiando su actitud a una un poco más motivada.- Entonces, ah, ¿A qué venías?.
-Quería saber si no tienes madera oscura y cuarzo.
-Mmm..... Pues no tengo ninguna, y el cuarzo es imposible, pero se la puedo pedir a Badboyhalo, Vegetta o Forever, alguno a de tener.
-¿Qué parte de que no quiero andar con ninguno no entendiste?.
-Dale, conchudo, los conoces. ¿Culo o qué?.
-Bien, vamos.
-Deja pregunto, mi amor.- Le dice, abriendo la tableta de chat, mandando mensaje a las tres personas mientras el otro esperaba.
Spreen debía admitir que estaba aliviado por como se le había pasado de una vez la molestia al castaño, además que le iba a conseguir unos materiales, no tenía o se había roto la relación con los demás, por lo que tener a alguien era algo refrescante.
-Listo, Badboyhalo dice que tiene, vamos, te guío a su casa.- Tomo iniciativa, saliendo de la casa y siendo seguido por el otro.- ¿Qué tal las aventuras?.
-Meh, nada interesante. No puedo ir al nether, tampoco encontrar la entrada al dragón, no se puede hacer nada, loco.
-Ni que lo digas. Varios ya lo intentaron, y de los demás, no sé de ellos, ¿No te topaste con Mariana?
-Con nadie, viaje millones de bloques y nada, hubo un momento donde te arrastran a la isla.
-Uff, la estoy pasando bien raro con mis vacaciones.- Comenta, mirando a su alrededor como si estuviera cansado de ver siempre lo mismo, pero sus ojos buscaron señales del oso albino, sin encontrar rastro de este. Algo raro, que le hacía pensar en la posibilidad de que ese Spreen no fuera su Spreen, muchos han dicho lo mismo de los que se van tanto tiempo y luego regresan.
Lo mismo que le está pasando a Jaiden, pero ella es extrañamente sospechosa, aunque la quiera, la idea de que Cucurucho aparezca más cuando están ellos dos juntos es aterrador.
Siguieron hablando de varias cosas, algunas no tan importantes, como el hecho de la llegada de otras personas nuevas, el como habían avanzado algunas construcciones. Tal parecía que Spreen comprendió que no había nada más que hacer que esperar los eventos extraños que aveces sucedían y dedicarse a construir cosas. Tal vez por eso volvía y retomaba su casa.
-¡Badboyhalo!.- Grito el castaño, buscando al chico por la construcción de esa guardería de huevos, aunque no había servido de nada porque de todas formas seguían muriendo.
Cada que la ve, recuerda a su huevito del overol azul, como se le ocurrió esa cosa después de su muerte, la cual significó mucho para los demás, incluso Cellbit le había prometido que lo regresarían. Su corazón daba un brinco cada que recordaba esas cosas, motivando lo a seguir buscando al chico.
-¡Hola!.- Escucho que le respondieron de una vez.- ¡Amigos!.
-¡Ahí estás!.- Pronunció al verlo.- ¡Mirá, Bad, mira quién volvió!.- Se giro al híbrido oso, quien se cruzó de brazos por la exposición.
-¡Spreen, amigo! ¿Cuánto tiempo?.
-¿Que pasa, capo?.
-Oh, Roier, aquí está la madera, es toda la que tengo.
-Gracias.- Dijo mientras esté la soltaba para que la recogiera manualmente.- Pero es para Spreen no para mi.- Aclaro, girandose hacia el mencionado y comenzar a tirarla.
-Oh, ok, lo siento.
-No te preocupes, Bad, todo bien.- Lo calmo.- ¿Retoños no tendrás?
-Creo que tengo adentró, síganme.
-Yo no puedo, debo seguir con la construcción de la ciudad.
-¿Sabés? Deberías dejar eso.
-¿Que? No, es su última plegaria y pienso cumplirla.
-De acuerdo, entonces te dejaré.
-Adiós, chicos.- Se despidió, sintiendo la mirada del que usaba lentes en él, ignorandolo y volver a sus cosas de una vez.
Su atención se dirigió a uno de los huevos que aún había, Richarlyson estaba acompañado de Forever y Philzar, junto a su huevo Chayanne.
-Buenos días.- Escucho a sus espaldas, lo había hecho tantas veces que cada vez se acostumbraba más a guardar su miedo, girandose y enfrentarlo.
-Hola.
-¿Qué hacés?
-Pues paseando, acabo de dejar a Spreen con Badboyhalo.- Declaro, noto el pequeño ladeó de su cabeza hacia donde antes estaba.
-Disfruta la isla.- Exclamó antes de irse, el castaño lo miro por varios segundos hasta que lo vio entrar a ese edificio.
Decidió regresar, sabía que sus técnicas de espiónaje eras patéticas, siempre lo detectaría pero lo poco que le permitiera ver, se quedaría con ello.
