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P'Max no era un nombre que los estudiantes de ingeniería se tomaran a la ligera.
Si eras un estudiante de la "Facultad de Ingeniería, Arquitectura Y Urbanismo" lo más probable es que en algún momento hubieras conocido al estudiante de ingeniería civil de 5to año llamado Saran, al que todos llamaban Max.
Y es que Max había sido el ayudante del Departamento de Física desde su segundo año hasta ahora. Era cultura general saber que si X profesor tenía a P'Max de ayudante para su sección, probablemente sufrirías todo el semestre porque su método era salvaje.
P'Max hacía evaluaciones sin falta todas y cada una de las semanas en su clase de ayudantía, durante las cuales repasaba lo enseñado por el profesor y resolvía preguntas de forma clara y paciente. Si bien tenía la consideración de realizar la breve prueba escrita al final de la lección y no al principio como los demás ayudantes de la materia... ¡Sus evaluaciones eran estúpidamente difíciles!
Su filosofía era que si te iba bien en sus evaluaciones, entonces las pruebas del profesor, las cuales valían mucho más que las suyas, siendo en total el 80% de la nota final, te parecerían un juego de niños.
Y tenía razón. Si te iba bien en sus evaluaciones, podías estar confiado en que tendrías una buena calificación en las pruebas del profesor y aprobarías el curso sin problemas. Sin embargo, eso no quitaba el hecho que pasabas todo el semestre sufriendo por seguir el ritmo despiadado de su ayudantía y que, si te iba mal con él, tendrías que esforzarte el doble para compensarlo en las evaluaciones importantes.
Por ese motivo, las opiniones sobre P'Max eran divididas. Lo ideal era evitar quedar en su sección y esos afortunados aumentaban el mito alrededor de su nombre al oír los rumores de aquellos que cayeron en su sección y no podían seguirle el ritmo.
Para todos ellos, P'Max era el ayudante Nerd de Física, que disfrutaba arruinarles la vida.
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Nat era estudiante de primer año de Arquitectura. Lo común era que, como recién llegados, los estudiantes de primer año aún no fueran muy conocidos en la facultad por las personas de las demás generaciones y carreras. Sin embargo, ese no era para nada el caso de Natasit Uareksit, el famoso cantante y modelo que había debutado a sus cortos 16 años y era toda una tendencia en redes sociales.
Natasit se hizo rápidamente conocido en la facultad no sólo por sus lives con miles y miles de visitas los cuales hacía a veces desde la cafetería o cualquier banca que hubiese por ahí, sino que además en su tiempo libre tomaba su guitarra, se sentaba en el césped de cualquier patio del campus y se ponía a ensayar. Luego de un rato en eso, siempre se encontraba rodeado de un séquito de gente que se sentaba a oírlo.
Las estudiantes del campus no tardaron en crear un grupo de Facebook como un pequeño fanclub donde avisaban en qué lugar encontraban a Nat tocando la guitarra, para ir a escucharlo o cuándo estaba transmitiendo en vivo.
Nat no era de los chicos más altos de la facultad, su altura era promedio, pero sin duda era guapo y adorable, por lo cual chicas y chicos lo querían por igual, siendo votado el estudiante más popular y también el más atractivo en las encuestas del grupo de Facebook de los estudiantes de la facultad.
Cuando en el segundo semestre, para el ramo de Física, Nat cayó a la sección de P'Max, varios compañeros se acercaron a él para ofrecerle cambiar de lugar, como si se ofrecieran de sacrificios humanos.
Nat los rechazó a todos. P'Max no podía ser tan terrible, su porcentaje de aprobación era un razonable 70%. Así que aceptó su destino junto a los demás desafortunados y asistió a su sección.
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Un mes después Nat ya se arrepentía de no haber tomado el camino fácil. P'Max era despiadado en las evaluaciones, su atractivo rostro debajo de sus lentes anticuados y su voz grave y agradable, eran sólo una distracción del monstruo sediento de sangre que vivía dentro de él.
Sin embargo, Nat no se rindió y un día se le ocurrió una idea brillante —a su juicio— para facilitarse la vida y lograr seguir el ritmo de su ayudantía:
Le pediría al mismo P'Max que fuera su tutor y le diera clases personalizadas.
P'Max al escuchar su petición soltó una carcajada irónica y blanqueó los ojos.
—No hago esa clase de tutorías, lo siento —respondió con una expresión de suficiencia y con tono de estar hablando con un niño pequeño, mientras guardaba en su mochila las evaluaciones escritas recién respondidas por los estudiantes, al final de su lección.
—Vamos, P'Max. Solo dime tu precio y yo te lo pagaré —insistió Nat. Siendo un artista exitoso no tenía problemas de dinero.
—No es un asunto de dinero, los estudiantes de quinto año estamos muy ocupados ¿sabes? No quiero invertir así mi precioso tiempo libre, busca alguien más.
—No puede ser alguien más porque tu nivel de exigencia es ridi... —Nat titubeó al ver que el mayor alzaba una ceja en advertencia— ¡Demasiado alto. Por favor, P'Max!
Max miró en silencio al estudiante más joven por un momento. El chico Idol del campus, sus calificaciones durante el mes que llevaba en su sección no eran buenas, por eso estaba desesperado.
Kornthas tenía que admitir que no lo conocía antes de que llegara a la facultad. Pero al principio del año universitario lo escuchó cantando al son de su guitarra detrás de la biblioteca, cerca de la ventana de la sala de estudio que él había reservado para calificar las evaluaciones escritas en paz sin que nadie lo molestara.
Le había gustado su voz al instante, tenía un color de voz muy relajante y bello. Además las letras de sus canciones eran ingeniosas y sensibles, lo cual adicionaba muchos puntos a su favor, ya que a Max no le gustaban para nada las canciones que decían sólo incoherencias. Más que sentirse irritado porque hacía ruido cerca de su sala, disfrutó hacer su trabajo bajo el hechizo de la dulce melodía.
Tiempo después el chico se hizo conocido en la facultad y Max comenzó a ver sus videos de Youtube y a escuchar su música en Spotify. Cuando supo del grupo de Facebook que habían armado, comenzó a seguirlo en secreto para saber cuándo y dónde encontrar a Nong practicando con su guitarra en el campus. Si tenía tiempo, se paseaba discretamente alrededor del lugar para oírlo y verlo a la distancia.
¿A quien engañaba? Se había convertido en su fan, pero no lo iba a admitir en voz alta. Se conformaba con admirarlo de lejos y con disfrutar de su música en las diferentes plataformas. ¿Y qué si tenía algunas revistas de sus photoshoots? Cualquiera que tuviera ojos se daba cuenta de que Natasit era precioso. Su lado lindo y dulce era justo el tipo que le gustaba a Max, aunque su lado más rebelde y masculino también lograba robarle el aliento.
Nong Nat era único e inigualable.
Volviendo al presente, Max decidió dejarse llevar un poco por su lado fanboy y preguntar:
—¿A parte del dinero qué más podrías ofrecerme?
Nat piensa un segundo y responde:
—¿Te gusta el fútbol? Siempre me dan boletos para el fútbol, de los más caros...
—¿Y que hay sobre... boletos para tus eventos? —se aventuró a preguntar el mayor, tratando de parecer lo más casual posible.
—Oh... sí, podría darte los mejores asientos, para que vayas con tu novia. —Nat debía admitir que hizo ese comentario con segundas intenciones, quería saber sobre el estado amoroso de su Phi.
—No tengo novia, pero el resto suena bien.
—Oh... —contuvo su sonrisa el menor. —Entonces... es un trato?
—Sólo una cosa más, ¿me dejarías oír un adelanto de las canciones que compones antes del lanzamiento?
—Seguro, P'Max.
—Está bien —le ofreció la mano. —Tenemos un trato.
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A partir de entonces P'Max se convirtió en el tutor personal de Nong Nat. Para ser transparente, Max estableció que las tutorías serían en la biblioteca de la facultad y que estudiarían en base a las evaluaciones escritas de años anteriores. Todo esto para que la gente los viera trabajar y no hablara de favoritismos o de que le daba las respuestas de los test indirectamente.
Afortunadamente nadie se atrevió a decir una sola palabra malitencionada sobre ellos, porque si lo hacían se enfrentarían la furia del ejército de fans de Nat y a estas alturas eso era un suicidio social.
P'Max y Nong Nat se fueron acercando más con cada encuentro. En algún punto el mayor confesó que una vez lo había oído cantar antes de ser conocido en la facultad y que ahora era algo así como un fan, un poco... —Nat pensó que la forma en que estaba en negación era adorable—. A partir de entonces Nat comenzó a sacarse selfies en su polaroid y entregarle una fotografía autografiada en cada sesión de tutoría. Max aceptó las tres primeras, pero después de eso se negó a quedarse con las demás, de alguna forma se sentía incorrecto coleccionar tantas fotografías exclusivas de Nong Nat, no quería parecer un pervertido.
Nat entonces cambió de estrategia y le pidió que se tomaran selfies juntos con la Polaroid en cada tutoría. Max estuvo feliz de aceptar quedarse con esas, tampoco era necesario que Nong las firmara.
Al pasar tiempo con P'Max, Natasitt no pudo evitar que la infatuacion que sentía creciera, transformándose en sentimientos profundos. Phi era una persona con un gran sentido del humor y muy dulce bajo ese exterior intimidante a primera vista. Se preocupaba genuinamente por Nong y por sus estudiantes, aunque eso no se viera reflejado en sus horribles tests para personas superdotadas. Al menos Nat ahora obtenía calificaciones decentes y compartía sus apuntes de las tutorías con los demás, por lo cual a todos les iba un poco mejor.
P'Max definitivamente era un nerd ¿a quien le podría ofender tanto que las letras de las canciones no sean siempre poesía, mientras suene bien? Además, nunca quiso considerar cambiar de modelo de anteojos a unos más aesthetic, que el menor le mostraba en su celular y con los que Nat sabía que se iba a ver super hot.
Su vestuario consistía en básicamente camisas a cuadros de colores aberrantes y pantalones de vestir claros, el menor a veces se preguntaba si tenía problemas para ver colores o a lo mejor no tenía un espejo en casa. Entonces un día se le ocurrió regalarle una chaqueta de cuero de corte bien delineado, patrones de líneas en los brazos y que se adhería perfectamente a la forma de su cuerpo. Fue una excelente idea, su look mejoró mucho, ahora se veía más como un Nerd sexy en vez de un Nerd con daltonismo.
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Un día Nat se armó se coraje y le preguntó si había alguien que le gustara. Max respondió que no por el momento, entonces el menor se aventuró a preguntar qué clase de persona eran de su tipo. P'Max habló sólo de chicas en sus descripciones y N'Nat se sintió desilusionado por un momento, al pensar que tal vez no estaba interesado en los hombres. Nat tenía la esperanza de que al mayor no sólo le gustara su voz y su estilo personal, sino que fuera de la clase de fans que estaban flechados, que tenían un crush con él.
Por su parte, Nat fue honesto y le confesó que le gustaban los hombres, mas prefería mantener esa información en privado porque si se sabía podría perjudicar su carrera artística. P'Max le agradeció la confianza que depositaba en él y prometió que no le diría a nadie.
Nat ya estaba mentalizandose, para intentar dejar atrás sus sentimientos amorosos por P'Max, puesto que era un caso perdido si su tutor era hetero. Pero entonces P'Max correspondió su gesto de sinceridad y le confesó que usualmente solían gustarle las mujeres, aunque en algunas pocas ocasiones, que se podían contar con los dedos de una mano, se había sentido atraído por chicos, mas nunca había hecho algo al respecto porque era más simple salir con mujeres a los ojos de la sociedad.
—No quiero parecer un idiota por decirlo así... además no sé si cuenta cuando han sido sólo un par de chicos...
—Esta bien, P'Max, yo entiendo. Es tu experiencia y nadie puede invalidarte. Sólo tú puedes decidir cómo identificarte o qué etiqueta usar.
—Gracias por decirme eso. Nong Nat es tan lindo —sonrió el mayor dulcemente y con una mirada suave.
Nat sintió su corazón acelerarse y sonrió tímidamente, consciente de que se estaba sonrojando. Pero Max aún lo seguía mirando de esa forma, pareciendo disfrutar lo roja que se estaba poniendo su cara, y de pronto Natasitt quería tanto besar sus labios.
La biblioteca estaba casi vacía y ellos ocupaban la última mesa del fondo, pegados a la esquina, los estantes de libros aislandolos de la mayoría de las mesas.
Nat bajó la vista notoriamente a la boca de Max, para darle una pista de lo que estaba pensando. Si el mayor no estaba interesado en él, seguramente rompería la atmósfera y tomaría distancia. En cambio, cuando volvio a mirar a los ojos de su tutor, éste también había bajado la vista a su boca. Entonces, como atraídos por la fuerza de gravedad, cerraron la distancia y se besaron suavemente.
Nat pensó que los labios de P'Max eran más suaves de lo que había imaginado... le gustaban demasiado. Y el mayor a su vez deseó poder saborear a gusto el brillo labial de fresa que el más joven llevaba puesto.
Max fue quien se apartó primero, recordando dónde estaban. Su expresión era de preocupación.
—Nong Nat... no quiero que pienses mal de lo que voy a decir...
Natasitt pensó muy mal, su estómago se hizo un nudo. Notando su tensión, el mayor tomó su mano derecha en la suya más grande y le dio un apretón reconfortante. Eso hizo sentir mejor a Nat.
—Uhm... primero quiero que sepas que en verdad me gustó ese beso —procedió a hablar Max y el más joven se sintió aliviado al oír sus palabras. —Pero en la situación en la que estamos ahora no se puede repetir.
"Así que era eso" pensó Nat entendiendo a lo que se refería.
—Por ser tu tutor y además el ayudante de profesor de tu sección, no puedo hacer avances de tipo románticos hacia ti, no es correcto cuando tú estás en una posición vulnerable.
Nat asintió con la cabeza y luego de un momento añadió:
—P'Max... realmente me gustas. Cuando termine el semestre ¿podemos volver a hablar de esto?
Max sonrió, desviando la mirada y mordiéndose el labio inferior. Aguantar hasta el final del semestre iba a ser muy difícil.
—Me gusta la idea —respondió volviendo a apretar su mano. —Nong Nat es tan lindo, me gusta mucho.
Nat bajó la cabeza avergonzado pero muy feliz. P'Max no podía decirle lindo una y otra vez y después hacerlo esperar hasta el final del semestre, era muy malo para su corazón.
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La gente estaba reunida en el salón conversando y bebiendo, entre la decoración pomposa de dorados y plateados. La noche recién comenzaba y los ex estudiantes aún seguían llegando.
Era la reunión de ex estudiantes de la carrera de Arquitectura de la generación de Nat.
Todos lo que estaban en el salón se voltearon a ver cuando Nat, el chico más conocido y amado de la facultad durante el tiempo que estudiaron allí, llegó tomado del brazo de un tipo alto, guapo y de un físico imponente.
Todos sabían que Nat se casó con un tal Kornthas, un par de años después de graduarse. Decían que Kornthas era también un ex estudiante de la facultad pero al preguntar nadie lo conocía.
Nat, acompañado de su esposo, se reunieron con su grupo de compañeros más cercanos y se los presentó. Los ex estudiantes sonrieron amables y los felicitaron.
Luego Max se disculpó para ir a buscar algo de beber para su marido y él. Entonces Nat fue acorralado y empezaron a chismear:
—¡Nat, pero que papasito te fichaste!
—La pareja más guapa de este salón y ni siquiera me molesta admitirlo.
—Yo lo siento, pero no puedo creer que terminaras con Saran, ¡te veías tan enamorado!
—Enamorado de su nombre quizás porque se busco otro Max.
Todos rieron. Excepto Nat que preguntó confundido:
—¿De qué están hablando? No terminé con P'Max, me casé con él.
La cara de perpleja de sus ex compañeros le darían risa si no fuera porque estaba tan desorientado como ellos.
—Espera, Nat... ¿ese es Max Saran? ¿El Nerd Max Saran?
—Si, pero se cambió el nombre hace un tiempo atrás, ahora se llama Kornthas.
—Pero... pero... ¿Y sus lentes feos?
—Ahora está usando lentes de contacto.
—¿Y sus camisas de franela?
—Lo obligué a ponerse algo lindo para la ocasión.
—¡¡¿¿No puede ser, siempre fue tan guapo??!!
—Si, chicos, mi P'Max siempre ha sido un bombón. Se los dije muchas veces.
—Lo siento, Nat, pero siempre creímos que era el amor ciego hablando por ti.
—Y además sólo lo tuvimos por un año en la facultad, pero eso fue suficiente para traumarnos de por vida. ¿Por qué era tan maldito con las calificaciones? ¿Quién lo dañó?
Nat rió fuerte. Sus ex compañeros eran ridículos.
Entonces Max volvió con una bandeja de vasos de champaña para todos.
—¡P'Max! Tanto tiempo sin vernos ¡qué recuerdos!
El mayor los miró frunciendo el ceño con irritación.
—Si, eso les dije yo cuando llegamos y nadie me respondió.
—Mi amor, no te reconocieron. ¡Pensaron que eras otro P'Max! —le contó Nat riendo.
Max negó con la cabeza, superado por sus tonterías.
—¿Cómo pudieron pensar que Nat me abandonaría, acaso no vieron lo enamorado que estaba de mí? —bromeó a continuación, pasando un brazo por la cintura de Nat y atrayendolo hacia su cuerpo, para luego guiñarle un ojo seductoramente.
—Oi, más bien eras tú el loquito de amor.
—¿Quien siempre venía a dejarle el almuerzo a la facultad como un esposo que se dedica a la casa?
—¿Mi lugar de trabajo estaba cerca, si?
—¡Eso es mentira y todos lo sabemos, P'Max!
Todos rieron de buen ánimo.
Por el resto de la noche Max no soltó la mano de Nat. Quería que todos supieran que ese precioso hombre era suyo para toda la vida. A Nat no le importó, todo lo contrario, pasó toda la noche dándole besos
en la mejilla y poniendo su delgada mano en su grueso muslo, porque veía las miradas intensas que las personas le daban a su esposo y eso afloraba su lado posesivo, así que se aseguró de dejar en claro que este Nerd era sólo suyo.
Fin.
