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Y por cada uno de mis pecados, una nueva flor saldrá

Summary:

El epílogo que había esperado finalmente llegó, y con el, el sueño de toda la eternidad de Dokja, que Joonghyuk, el hombre a quien tanto ama, corresponda a esos sentimientos.

Pero, ¿y si todo fuera una mentira?

 

o: Kim Dokja despierta al de ser nuevamente reintegrado después de haberse sacrificado por última vez. Al despertar, Joonghyuk le pidió ser su novio y apartir de ese día vivieron una cómoda vida doméstica la cual fue destruida en el momento en que se enteró que Joonghyuk jamás lo amó.

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The epilogue he had been waiting for finally arrived, and with it, Dokja's dream of all eternity, that Joonghyuk, the man he loves so much, reciprocates those feelings.

But what if it was all a lie?

Chapter 1: ¿Este es mi final feliz?

Chapter Text

La vida después de despertar en esa cama de hospital fue muy tranquila, se sentía como una suave brisa en primavera.
Realmente era la primera vez que Kim Dokja se sentía feliz.

Acostumbrarse a la nueva vida después de los escenarios, luego de haber pasado tanto tiempo en ese tren y disperso en el universo, fue realmenente simple, y mucho más simple y cómoda sabiendo que siempre tenía a su lado a su compañero en la vida y la muerte, a ese Yoo Joonghyuk que fue capaz de viajar entre mundos solo para traerlo de regreso.

Cuando comenzaron a salir fue como un sueño, uno de esos sueños que él mismo había mantenido oculto, guardado en el rincón más oscuro de su biblioteca y completamente resguardado con miles de candados, algo que nadie más que él pudiera saber.

Sus sueños fueron cortos a lo que realmente sintió cuando Joonghyuk le pidió ser su novio. Su cuerpo sintió una clara descarga eléctrica, como si electrificación se hubiera activado sin darse cuenta.

Cúlpenlo de lo que quieran, pero, al ver que el protagonista de su vida le pidiera ser algo más que compañeros platónicos fue simplemente un sueño hecho realidad.
Tal cual su nombre de constelación, fue su sueño más antiguo.

Ansioso y con esperanzas dio el sí a la pregunta de su compañero, abrazándolo mientras pensaba en que tal vez la vida de mierda que había tenido antes fue el karma adelantado para toda la felicidad que ahora tiene y tendrá.

Oh, que iluso fue.

Vivir con Joonghyuk fue algo tranquilo y monótono.

La casa siempre estaba limpia y con diversos aromas que te daban a entender que dentro había un chef Michellin. Tal vez Joonghyuk no tuviera ese reconocimiento, pero sin duda para Dokja la cocina de su novio era mucho mejor que la de cualquier otra persona.

  
Por las tardes, cuando ninguno de los dos debía trabajar, (porque sí, salvar el mundo tiene sus ventajas, una muy clara es la nula necesidad de conseguir dinero ya que el gobierno te proporcionaba todo) se quedaban sentados mientras él leía o simplemente veía a su amado compañero y novio jugar y pasar todos los niveles de forma excelente.
Un verdadero pro gamer tal cual lo decía su atributo.

  
Por las noches todo era tranquilo, dormíanuno al lado del otro, disfrutando de la calidez que un cuerpo puedo irradiar.
Si bien eran pareja, jamás habían pasado más que roces ocasionales y besos fugaces, no es que él se queje mucho, lo poco que Joonghyuk es capaz de darle él lo recibe con felicidad.
Él comprende, entiende que si bien se aman, no necesariamente necesitan expresar ese amor de formas tan vanales y terrenales como lo son el sexo y las caricias.
No.
Su amor es uno que trasciende del tiempo y el espacio mismo, asi que una simple sonrisa y un beso en la frente son unas buenas formas de decirse lo mucho que se aman, y lo felices que se sienten de tenerse
   
¿verdad?

Pero, poco a poco la felicidad que sentía viviendo con Joonghyuk comenzó a oscurecerse bajo sus pensamientos pesimistas.
Como bien dicen, el peor enemigo de las personas es uno mismo.
  
   
Cuando salía a pasear o simplemente leía un libro romántico, sus ojos y mente se llenaban de las imágenes de dos extraños disfrutando de su dulce amor. Veía como todas las parejas expresaban sus sentimientos de forma física. Él empezó a comprender que algo dentro de este final feliz que sus compañeros le dieron no estaba del todo bien.

Pronto entendió qué era aquello que estaba mal.
    
    
  
 
Era una tarde tranquila, ambos se encontraban sentados en el sofá viendo una película, la película no tenía pinta romántica, al menos en la descripción no aparecía nada, pero muy pronto aparecieron escenas referenciales, los protagonistas comenzaron a besarse desenfrenadamente. Al ver esto, una idea llegó a su mente. 
  
Si bien nunca se habían besado como es debido quizás se debía a que no había un buen ambiente.

Así que, tal vez este era su momento para actuar.
  

Volteó su cara a donde estaba su pareja, y con suavidad se acercó a su rostro. 

Él realmente pensó que este podría ser un buen ambiente para finalmente tener un beso de verdad. 

Las parejas se besan así que estaba bien que él besara a Joonghyuk.
 
  
   
Pronto su estado de felicidad por la promesa de una nueva forma de expresar amor se convirtió en confusión y tristeza cuando Joonghyuk lo empujó lejos de él y se paró de golpe.
  
Su mente no comprendía que estaba mal.
  
Ellos eran novios, vivían y dormían juntos, pasaban sus días en una compañía cómoda, entonces ¿por qué no pueden hacer lo que hacen las demás parejas?, ¿Por qué su novio actuaba tan agresivamente ante la idea de darle un beso?
  
Cúlpenlo por ser un tonto pero él jamás había experimentado lo que era una relación,
¿cómo podría cuando la sociedad lo había tachado como una paria debido a sus padres? 

  
  
Su mente siempre enérgica y rápida se apagó en esos momentos, haciendo que lo único que saliera de sus labios fuera un pequeño "¿por qué?"

-No podemos- dijo el hombre que aún seguía de pie, claramente molesto por toda la escena.

-¿Por qué no podemos?- preguntó, él realmente quería comprender.
  
El amor se expresa de distintas maneras, atención, palabras y miradas cariñosas, roces y sexo.
  
Él tenía la atención y las miradas cariñosas, ¿no era digno de lo demás?
  
-No me gustan los hombres- gruñó Joonghyuk 
  
Esa frase no era la primera vez que la escuchaba, hacía mucho tiempo, cuando ellos aún luchaban cada vez que se veían, cuando aún vivian día con día tratando de superar los escenarios, Joonghyuk dijo eso.
Él tambien lo creí en su momento. La epítome de hombre, el protagonista increíble del cual leyó durante gran parte de su vida era un hombre heterosexual que en algún momento tuvo familia.
  
En ese momento esa frase no dolía.
 
Ahora duele.
 
Realmente duele.
  
  
  
-¿Acaso no me amas?- pregunté, tal vez Joonghyuk no supo expresarse, él es así. El Joonghyuk que me tocó, el Joonghyuk que es mi compañero siempre fue alguien que guardaba sus pensamientos lo mejor posible, aún sabiendo que yo los descubriría.
Pero mi esperanza se fue desvaneciendo con los segundos cuando lo único que gané fue un incomodo silencio como respuesta.
  
Los segundos pasaban y, cuantos más se juntaban, más sentía un fuerte dolor abdominal como si de un golpe en el estómago se tratara.
  
Dejé de respirar.
  
  
Todo a mi alrededor se volvió confuso.
Los recuerdos de todos los momentos que vivimos vinieron hacia mi, envistiendome con fiereza, arrastrándome al lodo tal cual una avalancha, haciéndome incapaz de formular más palabras.
  
Incapaz de si quiera pensar.
  
Comprendí poco a poco, que realmente siempre se trató de mi.
  
    
Nunca hubo besos por su parte
Ningún abrazo fue iniciado por él
Y jamás, en ningún momento, él llegó a decirme que me quería, mucho menos que me amaba.
  
    
Lo único que él inicio fue esto. Esta relación
  
Pero, si no me ama, ¿por qué la inició en primer lugar?
  
  
Apretando mi mano sobre mi pecho, pregunté tan bajo como un susurro.
  
-¿Alguna vez me has amado?
  
Pensé que, tal vez se trataba de una pequeña confusión. Todas las parejas tienen sus días malos, ¿cierto? Él seguramente está enojado por algo, quizás hice algo que lo molestó sin que me diera cuenta, oseguramente no quiere hablar sobre sus sentimientos.
  
Es un bastardo amnegado...si seguramemte es eso.
  
Y, cuando finalmente me estaba convenciendo, su voz, aquella voz que más amo, se escuchó.
  
-Nunca te he amado-
  
Fue una voz tan clara que no dejaba espacio para una interpretación equivocada
  
    
Ojalá no lo hubiera escuchado.
   
  
Fue como un golpe directo a la cabeza. Mis oidos comenzaron a sunbar. Mis manos y piernas temblaron incontrolablemente.
Sentía como todo se venía encima de mi.
  
  
¿Acaso este no era mi final feliz?
   
   
Lamentablemente me di cuenta nuevamente que en mi vida no hay tal cosa como un 'felices para siempre'
   
  
Apretando mis manos e ignorando mis sentimientos, odiando no tener conmigo la cuarta pared para enfrentar esto, me puse recto lentamente, como una marioneta a quien vuelven a agarrar sus hilos. Como si todo lo sucedido en los últimos minutos no hubiera ocurrido.
     
Como si todo no fuera el producto de mi cruel imaginación.
  
Como si realmente el mundo que creía que finalmente tenía no se hubiera derrumbado.
  
  
Lo miré a los ojos, y lo vi, vi como había una especie de preocupación oculta en ellos. Eso fue lo que dolía más.
  
  
Tenía su cariño como compañero, pero nunca su amor.
  
   
Que tonto fui al creer por un momento que en sus ojos había aunque sea un ápice de amor por mi.
  
  
Recordé nuevamente que yo no soy una protagonista, que jamás sería yo a quien mi protagonista elegiría.
   
¿Cómo diablos pude siquiera esperar eso?
  
    
Soporté como mi corazón se rompía, y con suavidad, sonreí.
  
Si hay algo en lo que todos dicen que soy bueno es en huir de los problemas.
  
Este era el mayor problema al que me he enfrentado en mis eones de existencia.
Mucho más que el haberlo enviado al ciclo de regresión.
   
Al menos en ese momento creí ser amado.
   
Iluso.
  
   
-Veo- digo, la sonrisa sigue en mi rostro. Camino hacia donde está, y como si no pasara nada, palmeo suavemente su hombro -Recordé que tengo algo que hacer,  volveré para la cena- la distancia se fue agrandando poco a poco, dejándolo a él en una sala de estar fría.
   
Tan contraria al ambiente que tenía hace menos de 10 minutos.
  
  
Mis lágrimas salieron estrepitosamente  en cuanto crucé la puerta de nuestra casa.
Bloquee mis sollozos con las palmas de mis manos mientras me deslizaba por la puerta.
Pude sentir como mi corazón se rompía,  como las historias comenzaban a gritar de miedo.
  
No.
  
De dolor.
  
De un profundo dolor que pensé jamás sentiría luego de despertar aquella tarde en el hospital.
  
 
Mirando hacia arriba me pregunté si dentro de nuestra casa se escucharán mis sollozos. Congelandome ante otra realidad.
  
¿Siquiera es nuestra?
¿Hay algo  verdaderamente nuestro?
  
  
La respuesta era más clara que el agua.
   
No.
  
Siempre fue de él, yo solo fui el bastardo que se le pegó.
Solo una molestia de la que él se siente responsable.
   
Todo fui yo.
Yo y mi absurdo anhelo por un final con él.
  
   
Con tristeza pensé que era mucho mejor si él jamás hubiera tratado de recuperarme.
  
Al menos en el tren habría seguido creyendo que me amaba. Esperando mientras me desintegraba poco a poco.
   
Así nunca me habría enterado de esta cruel realidad .
  
  
  
No supe como llegué al puente. Este puente que fue el lugar de nuestro primer encuentro.
El lugar que en algún momento considere nuestro destino.
  
Que idiota.
  
    
Me quedé parado en el lugar, dejando que los recuerdos inundaran mi mente.
   
Claro, no es que fueran muchos momentos los que pasamos aquí. Solo fue ese momento. Aquel momento en el que finalmente había vislumbrado a la única persona que mi corazón amó con firmeza.
  
La única persona a la que realmente quería darle un final feliz.
   
   
Con la fuerza que me quedaba, me senté cerca de la orilla y tomé mi telefono.
   
Los números en él seguían siendo pocos, aún así eran muchos más de los que había antes de que comenzaran los escenarios.
   
Los nombres de las personas me dieron un poco de seguridad y tristeza. Todos ellos habían dado mucho de sí para poder traerme de regreso, pero solo una persona es la única capaz de hacer que quiera quedarme.
  
Que malo de mi parte. Un verguenza.
  
  
El nombre de Han Sooyoung se observó en la pantalla. Antes del tercer sonido, la llamada finalmente fue aceptada.
  
Me reí entre dientes ante tal situación. Una pelea entre pareja y ya estoy llendo como novia resentida a buscar a mi mejor amiga.
   
Bueno, al menos sé que ella sí me considera un amigo.
Por lo menos tengo un amigo de verdad.
   
-¿Qué pasa calamar?- escucho su voz ronca. Rápidamente comprendo que seguro se quedó despierta hasta tarde tratando de volver a escribir. 
   
Me sentí mal al molestarla. Ya los he molestado mucho a ambos. Mi presencia siempre es como un maldito mal del que no se pueden salvar. 
   
Irónicamente son ellos los que no me dejan irme.

    
   
-Esta historia no tiene final feliz- dije, dejando correr mis lágrimas.