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Michael no era ajeno a los golpes y heridas, cuando jugaba football era muy común que consiguiera uno nuevo en cada entrenamiento o que su cuerpo estuviera lleno de moretones. Nunca les había tomado demasiada importancia, después de todo siempre estaban ahí y su rutina para cuidarlos solo consistía en algo de algodón con alcohol y tomar alguna pastilla para el dolor; además sus golpes nunca le dejaron cicatrices entonces era común que no recordara todos.
Es por esa razón que cuando vió el torso desnudo de Batman contuvo la respiración, jamás había visto tantas cicatrices en una persona, ni siquiera creía que fuera posible que alguien tuviera esa cantidad de marcas en el cuerpo.
Acaban de volver de una misión en la que Batman había resultado mínimamente herido, solo era una pequeña fisura ensangrentada en su costado pero Superman había insistido para que el murciélago se dejará atender, al principio estaba reacio a la ayuda pero después de unos minutos meditando aceptó.
Ahora se encontraban en la enfermería de la Atalaya, Superman atendía la herida de Batman mientras Booster solo estaba allí porque había dicho que quería estar al tanto del bienestar del mayor, extrañamente Clark y Bruce aceptaron su presencia sin hacer más preguntas.
- ¿Booster?- lo llamó el hombre de acero cuando notó su estado de shock. Inmediatamente intentó actuar de forma natural y sonreír de medio lado aunque seguramente salió algo más parecido a una mueca.
- Umh- ¿Q-Que ocurre, Sups?- Parpadeó un par de veces y se maldijo internamente al no poder evitar el leve tartamudeo que salió de él, el hombre de traje azul lo observó un par de segundos con la ceja levantada pero solo preguntó.
- ¿Podrías pasarme las vendas? Ya terminé con los puntos.- El rubio miró al murciélago, este estaba en total silencio desde hace varios minutos no pronunciaba ninguna palabra y eso solo inquietaba más al viajero del tiempo.
Booster asintió y rápidamente se dirigió al armario de la enfermería en el que sabía que estarían las vendas, abrió la puerta de cristal y tomó lo que necesitaba pero no se movió, nuevamente se quedó perdido en sus pensamientos, estático en su sitio.
El cuerpo de Bruce no salía de su mente, pero no por algún doble sentido pervertido o algo por el estilo, lo que no podía quitarse de la cabeza era la gran cantidad de marcas que poseía. Heridas de bala, cicatrices por puñaladas, marcas de ácido, quemaduras... cerró los ojos con fuerza, eran tantas las marcas en Batman que seguramente si se ponía a contarlas todas y cada una de ellas nunca terminaría.
Torció la boca disgustado. Por alguna razón sentía malestar al pensar en todo lo que tuvo que pasar el murciélago para adquirir todas sus cicatrices pero a la vez le intrigaba. Quería que el hombre le contara todas las aventuras que tuvo para adquirir cada cicatriz, quería pasar sus manos por aquellas marcas, quería cuidarlas el mismo y ser solo él quien pudiera hacerlo, apretó con algo de fuerza las vendas que le había pedido el hombre de acero, cerró la puerta de vidrio y levantó la cabeza, desearía no haberlo hecho.
Sus ojos se cruzaron inmediatamente con un par de zafiros oscuros y profundos que lo observaban reflejados en el cristal de la puerta, su lengua se trabó y por un momento se sintió completamente al descubierto (como si el murciélago hubiera leído sus pensamientos), la última vez que se sintió así fue cuando lo descubrieron apostando en sus propios partidos cuando aún estaba en la universidad.
La mirada del mayor era penetrante, pero solo eso, si había algo que quisiera transmitirle mediante aquellos ojos Booster no había podido descifrar que era, desvió su atención de aquellos zafiros y fue rápidamente con Superman para entregarle las vendas, en cuanto lo hizo se inventó una excusa tonta, rió y prácticamente salió corriendo de la enfermería sin si quiera mirar a Bruce.
- Que extraño...- Comentó Clark cuando el rubio ya no estaba en la habitación.
Wayne solo se quedó callado mirando fijamente la puerta por la que había huido el hombre dorado.
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Maldijo internamente para evitar soltar un quejido adolorido, el algodón que se presionaba sobre su mejilla lastimada fue pasado con un poco más de fuerza.
- ¿Seguro que no te duele?- La voz de Batman lo hizo abrir los ojos sobresaltado, había olvidado por un instante que era el mayor quien trataba su herida.
- ¡Segurísimo! Ni la siento.- Estaba mintiendo pero no le iba a decir al contrario que una simple cortada en su mejilla le estaba doliendo tanto, quedaría como un tonto débil.
El murciélago no respondió solo presionó con más fuerza el algodón, el movimiento fue inesperado y Booster no pudo retener el quejido que escapó de sus labios.
- ¡Agh!- Se tapó la boca de inmediato, podía sentir la mirada del contrario fija sobre él.
El mayor bufó y alejó el algodón de su herida. Lo arrojó a la basura y tomó una pequeña bandita que puso sobre su mejilla lastimada, el tacto hizo estremecer un poco al viajero del tiempo pero eso no evitó que también pudiera disfrutarlo el poco tiempo que duró. Durante todo el proceso el rubio permaneció callado, solo observando atentamente los movimientos de su contrario y apreciando su rostro pues extrañamente Bruce en ese momento no llevaba puesta la capucha permitiendo que Michael pudiera apreciar cada facción facial del otro y, aún más importante, podía ver sus ojos. Sus increíbles ojos azules.
- No era nada grave, es probable que siga ardiendo por un par de días y que después tome un tono morado pero nada que algo de crema y unas pastillas no puedan arreglar.- La voz profunda de Batman lo hizo suspirar y asentir levemente.
- Lo entiendo, Bruce. Muchas gracias...- Agradeció con una media sonrisa mientras se ponía de pie, después de todo había estado sentado durante todo ese rato en una camilla de la enfermería.
El contrario solo hizo un pequeño sonido de afirmación mientras guardaba las cosas que había usado para atender al rubio. Con sigilo Booster se acercó hasta donde estaba el mayor de espaldas y antes de poder hacer cualquier cosa, la voz de Bruce lo detuvo.
- ¿Ahora que haces?- preguntó sin voltearlo a mirar siquiera. Michael rodó los ojos y se paró a su lado observándose en el reflejo de una de las puertas de cristal de los armarios en los que se guardaban los implementos médicos.
- ¿Crees que deje una cicatriz?- Soltó la pregunta sin pensarlo mucho, Bruce lo miró de reojo y levantó una ceja.
Mike seguía evaluando su reflejo cuando la mano enguantada del mayor le tomó el mentón y lo obligó a voltear el rostro, se topó de lleno con la expresión inquisitiva del contrario y tragó saliva repentinamente nervioso.
- Mmh, no creo que deje una cicatriz. - respondió después de unos minutos mirando fijamente a Mike, con cuidado subió su pulgar y lo pasó por la zona afectada en una caricia demasiado íntima a los ojos del rubio.
No supo cómo responder a eso, solo se quedó completamente helado sin quitar la vista de Bruce. El tacto en su mejilla era suave y cálido, para nada parecido a lo que solía demostrar Batman comúnmente. Cerró los ojos y se permitió disfrutar de ese momento un poco más, solo unos segundos más.
El murciélago notó esto pero no dijo nada, solo siguió acariciando lentamente la mejilla del contrario, frunció levemente el ceño al recordar la pregunta del rubio. De verdad esperaba que aquella herida no dejará ningún tipo de marca, no quería que el rostro de Michael adquiriera una imperfección como esa. Para Bruce la cara de Mike era simplemente perfecta y quería que fuera así siempre, mentalmente se pactó otra meta. Hacer todo lo humanamente posible porque no hubiera más heridas en ninguna parte del cuerpo del más alto.
Se separó del rubio y bajó su mano, rompiendo la burbuja de tranquilidad en la que se habían encerrado. Michael abrió sus ojos algo confundido por la repentina lejanía, el pelinegro simplemente le dio la espalda y terminó de guardar las cosas en el armario de la enfermería confundiendo más al rubio.
- Ya fue tratada tu herida, deberías volver a la torre de vigilancia.- Empezó a decir Batman provocando que el humor de Booster decayera con cada palabra que decía.- Tu turno aún no termina, recuerda revisar que las alarmas funcionen correctamente y que ningún comunicador esté averiado...
Michael asintió con cansancio a las palabras del mayor, mientras este hablaba la mente del rubio se desconectó y ya no le prestó atención, en su lugar terminó recordando las cicatrices del murciélago. Mientras que él no tenía ninguna marca visible, Bruce estaba lleno de ellas y eso aún lo frustraba de sobremanera pues sabía (muy a regañadientes) que no podía hacer nada para evitar que el pelinegro obtuviera todas esas heridas que con el paso del tiempo dejaron una huella permanente en su piel.
Pero de alguna forma extraña se sentía atraído por aquellas marcas, le parecían perfectas a su modo pues aparte de demostrar sufrimiento y una interminable lucha interna, desvelaban todo lo que estaba dispuesto a hacer un hombre por proteger a su ciudad y sus propios ideales de justicia.
- Bruce...- lo llamó acercándose a él un par de pasos, el nombrado solo hizo un sonido para demostrar que lo estaba escuchando.- Me gustan tus cicatrices, ¿Eso es raro?
Durante varios minutos hubo silencio entre ambos, Booster creía que no tuvo que hacer la pregunta cuándo era obvio lo raro que era que le gustarán las cicatrices de alguien más, mientras que Bruce asimilaba las palabras del rubio.
- ¿S-Sabes qué? Olvida por compl-
- No es raro.- La voz del mayor cortó las excusas del viajero del tiempo.- Bueno, a mi no me parece raro. Aunque mis propias cicatrices no me gusten, es algo satisfactorio que alguien más les encuentro algún tipo de atractivo...
Booster tuvo que tomarse un par de minutos para traducir las palabras del contrario y pasar todo lo que había dicho a un dialectal más sencillo que él si entendiera, al final su traducción fue: "No me gustan mis cicatrices pero está bien si a ti sí te gustan."
- ¿No te gustan?- preguntó dándose la libertad de acercarse más al mayor.- A mi me parecen fantásticas...se ven dolorosas y aterradoras pero al mismo tiempo puedo ver esfuerzo y sacrificio en cada una de ellas, es simplemente increíble.
Michael acercó su mano lentamente al murciélago queriendo tocar su hombro pero el otro hombre fue más rápido y lo tomó de la muñeca, sin previo aviso el rubio ahora estaba aprisionado entre un armario y el cuerpo de su contrario, sus ojos se abrieron con asombro y movió la boca un par de veces buscando que decir pero de sus labios no salían más que balbuceos sin sentido.
-¿De verdad te gustan, Michael? - La forma en la que había dicho su nombre hizo que todo su sistema nervioso entrará en acción.
Solo pudo asentir levemente en respuesta provocando un atisbo de sonrisa en los labios del mayor lo que logró confundir aún más al rubio.
- Perfecto entonces.- dijo Bruce aún manteniendo la cercanía entre sus cuerpos.- Sin embargo, a mi no me gustaría ver ninguna cicatriz en ti, así que cuídate más, ¿Si?
Mike asintió de nuevo e intentó hablar pero las palabras se estancaron en su garganta cuando el contrario se acercó más, cerró sus ojos con fuerza y simplemente esperó, incluso así podía sentir con más vitalidad la respiración del pelinegro chocando contra su mejilla. Esto le pareció mínimamente adorable al pelinegro quien se acercó aún más y depositó un pequeño beso sobre la pequeña herida que acaba de tratar el mismo.
- ¿Que fue eso?- Dudó el rubio abriendo los ojos pero el cuerpo del murciélago ya no lo aprisionaba y ni siquiera lo miraba pues otra vez le dió la espalda.
- Ya sabes que debes hacer, Booster.- Dijo Batman actuando como si nada mientras acomodaba su capucha en su lugar nuevamente.
- Yo- ¿Hacer qué?- Dudó aún más confundido apoyándose en el armario a sus espaldas, las piernas aún no le funcionaban correctamente después de lo que acababa de ocurrir.
El mayor no respondió solo se dirigió a la puerta de la enfermería y la abrió dispuesto a salir de la habitación pero antes de hacerlo cruzó miradas con el rubio por última vez y otra vez estaba ese atisbo de sonrisa en sus labios.
- Recuerda cuidarte, no quiero ver más cicatrices en tu cuerpo y tal vez algún día te deje ver las mías más de cerca...- Y sin más desapareció dejando a un viajero del tiempo confundido y con el corazón latiendole a mil.
El rubio subió su mano hasta ponerla sobre su pecho, justo en la zona donde latía su corazón. Un día de estos el mayor lo mataría de un ataque cardíaco, recordó las últimas palabras que había dicho antes de irse y su rostro se tiñó de todos los colores.
"Maldito Batman."
Fue su pensamiento mientras salía también de esa habitación con una sonrisa de completa alegría en la cara, tocó levemente la zona en la que estaba su reciente herida y suspiró. Ese hombre lo volvió loco en más de un sentido y no iba a negar que eso le encantaba.
