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milanesa con puré

Summary:

Cuando la pregunta es sobre comidas preferidas, la gente divaga hasta encontrar alguna respuesta que seguro cambie con el tiempo, pero Lionel la tiene bien clarita

Notes:

agradezcanle a littlemissanxiety por esto. ayer me mandó un mensaje que decía "un au que p y l adopten a un lio chiquito y le hagan milanesas con pure" como respuesta a un tuit de Pablo y Messi que le compartí y bueno, las palabras simplemente fluyeron ayer a las doce de la noche kjjj. Esta dedicado a ella y su hermosa mente que me acompañan en los delirios más profundos.

***

Por si alguien tiene curiosidad(? Es el año 2003 y Lionel tiene unos 16 acá. Y las edades de Lionel y Pablo están alteradas porque no me daban ajdfjd tienen 45 y 44. Lo adoptaron cuando tenían unos 30 más o menos

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

La comida favorita de Lionel es la milanesa con puré.

No cualquier milanesa, y tampoco cualquier puré. Ambas piezas que conforman esta obra tienen que ser caseras, claro está. La primera, ablandada, pasada por huevo y harina, y frita por Lionel, debe quedar crujiente por fuera y tierna por dentro; el segundo preparado por las manos hábiles de Pablo, con las papas hervidas y luego aplastadas, para mezclarlas con leche, manteca y sal, hasta lograr la textura blanda y cremosa deseada.    

No necesita ningún aderezo, ningún condimento, ningún otro agregado. Quizás le pone limón cuando quiere ir un poco más allá y sentirse atrevido. Sin embargo, el sabor siempre es perfecto, con la temperatura justa y la textura exacta, ni muy muy, ni tan tan.

El porqué de esa pregunta tan zonza, que a la vez conduce al camino de la indecisión, lo lleva siempre consigo en el corazón, justo al lado de la pelotita de fútbol y la morocha que lo cautivó desde el primer día.

Es la primera comida que le hicieron a penas puso medio pie en el lugar que ahora llama casa. Tenía ocho años y muchísimo miedo de conocerlos en su propio lugar y descubrir sus verdaderas personalidades. Va, tenía miedo de que no lo quisieran más una vez que supieran más de él. Era chiquito, más que el promedio de niños de su edad; tímido, tan introvertido que en los primeros meses las palabras salían con dificultad; y se le notaba la tristeza, esa que viene cuando sos lo suficientemente grande para entender las cosas, pero seguís siendo un niño que necesita contención.

Cuando Pablo abrió esa puerta, el olor a aquella exquisitez golpeó su nariz. El cordobés tomó su mochila de Toy Story y lo guió, primero a su pieza que, gracias a Dios, es suya para siempre, y luego a la acogedora cocina. Unas sonrisas cálidas y la charla simple mientras esperaba que ellos terminaran de cocinar bastaron para que baje la guardia y deje que ellos entren en su vida. Si cierra los ojos y se concentra mucho, mucho, mucho, puede recordar el sabor de la carne y papa cuando se llevó el primer bocado y lo degustó, con los ojos cerrados y sonidos de placer al deleitar su paladar. Su primera comida casera en años y se enamoró para siempre.

Dos de sus características antes mencionadas desaparecieron durante los meses que siguieron, al menos ante la presencia de Lionel y Pablo. Lo notaban más feliz y más suelto, después, más dispuesto a abrirse con los demás. Alentado por ambas abuelas, Lali y Mary, siempre compinches, un día se juntó con los chicos de la cuadra dónde vive. Así empezó su otro amor. Jugaba al fútbol con los del barrio, algunos más grandes, otros más chicos, pero todos igual de fascinados por el deporte. Habían creado una barrita , cómo les decía el pujatense, para enfrentarse con los de otros barrios, o cuadras, en cualquier cosa que les proponían.

A eso también tienen sabor. A amigos, los del barrio y los de la escuela, que después se sumaron a ser todos los de fúbol, yendo a comer a su casa. Todos siempre alababan el aroma y el gusto, en ese orden. Sus padres siempre felices de ver como crecía su nene, rodeado de gente que lo quería, jamás le negaron una juntada y estaban más que dispuestos a albergarlos si así la situación lo requería. Tres reuniones después, no hizo falta aclarar con qué comida iba a agasajar siempre a sus invitados. El más pegote siempre fue  Sergio, que compensaba su falta de palabras propias hablando hasta por los codos. El mejor amigo de todos los que pudo desear en su vida, cómplice en las buenas y en las cagadas. Siempre que pasaba, y pasa, cerca de alguno de sus padres, mangueaba unas estadía cortita en su casa para probar el plato estrella del lugar.

La milanesa con puré fue la celebración en su casita cuando tomó el apellido de sus padres, año y medio después de conocerlos, un 18 de diciembre de 1996. Lionel Aimar Scaloni. No quería pertenecer a ninguna otra familia. Las lágrimas de parte de Lionel y los ojos acuosos de Pablo le hicieron saber que el sentimiento era recíproco en su totalidad. Lloro al firmar, al abrazarlos y al llevarse la comida a la boca, abrumado por todo el amor.

Esa comida tan argentina y tan simple fue la única que le pudo subir el ánimo después de su diagnóstico definitivo. Su abuelo Ricardo le había dicho a Pablo que no era normal la altura del niño para sus 11 años, y que las lesiones constantes que sufría en el club las tenía que revisar un profesional. Después de unas discusiones mínimas, dónde Lionel mayor insistía con que ya iba a crecer mientras Pablo quería descartar cualquier enfermedad, lo habían llevado a hacerse pruebas.

Pasaron semanas y en aquella sala blanca impersonal, le entregaron un sobre con el resultado de déficit de la hormona de crecimiento. No recuerda mucho más, totalmente alicaído por lo que significaba en su cabeza tener eso que había dicho el médico. Con lluvia completando su panorama gris, llegaron a la casa y se fue a la pieza sin mediar palabras con sus padres. Cuando Lionel lo fue a buscar para comer, lo encontró llorando. El pujatense lo abrazó, lo consoló y lo convenció de que baje a comer, con la promesa de que la panza llena iba a hacerlo sentir mejor. Y cuánta razón tuvo, no solo se tranquilizó por el riquísimo sabor, sino también porque su enfermedad venía con una cura.

Para cuando conoció a Antonela, ya estaba entrenado en el arte culinario. A sus 14 años, se sabía la receta de memoria y podía hacerlo con los ojos cerrados. Lionel y Pablo le confían el lugar, sabiendo que va a cocinar y limpiar cualquier enchastre que haga. Recuerda pedirles que se vayan, en realidad los echó de su propia casa, para poder invitar a la prima de una amigo a comer e impresionarla. Se la dejaron, sin estar muy convencidos de que se traía entre manos su pulguita (que ya no es más pulga, las inyecciones de las hormonas de crecimiento están dando fruto). Con lo único que el Lionel menor no contó fue con sus propios nervios. Para cuando Antonela tocó timbre, las milanesas estaban solo pasadas por huevo y las papas se habían cocinado de más. La vergüenza y el autoodio lo carcomieron hasta que la vió en la puerta de su casa. Se salvó sólo porque ella lo encontró adorable y apreció todo el esfuerzo que hizo por ella. Y también porque Pablo previó cualquier situación y le dejó la misma comida a medio preparar dentro de la heladera. Así que igualmente se pudo deleitar con la cara de emoción de Antonela al probar tal manjar bajado del cielo.

Esa comida significa agasajar a sus padres y a él mismo por lo que les pasa. El día que Lionel asumió como director técnico en el club del barrio dónde juega su hijo. El día que Pablo quedó de vicedirector en la escuela. El día que salieron campeones en el torneo de fútbol con el club de barrio. Cuando cumplen años, cuando empiezan actividades nuevas, cuando se aman.

Así que es todo. El festejo después de los partidos ganados y también la cura de cuando las cosas salen mal. Las citas con Antonela, las reuniones con amigos, las primeras veces, los partidos en la tele con sus padres. Es afecto, contención, protección, celebración, perdón, cariño, abrazos, mimos. Es todo y muchísimo más.

Así que sí, las milanesas con puré son las preferidas de Lionel, por más razones de las que se pueden deducir a simple vista.

Notes:

Gracias por leer, espero que lo hayan disfrutado
Besos y que tengan un excelente día, no importa cuando pasen por acá <3