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Bite me.

Summary:

Quizá la vida para Min-hyeong sería mucho más sencilla si hubiera nacido como un alfa.

Notes:

Holaaa!!! Resucité, está vez con un intento de un fanfic de varios capitulos. No creo que sea tan largo, pero queria dividirlo en varias partes en lugar de un one shot largo, creo que queda bastante bien este formato en esta ocasión.
Estoy trabajando en un UA! de 5+1 things de profesores, aunque eso no va tan bien como me gustaría tengo escrito el 1 y el +1 lol, y también estoy trabajando en un long fic sobre sirenas, que me está acuchillando, pero esto salio ridiculamente facil, así que quise publicarlo para alimentarlos:)
Recuerden leer los tags!!!

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: No vas a creer lo que te voy a decir.

Chapter Text

La naturaleza es graciosa.

En un mundo como en el que viven, los estereotipos son muy marcados, y las jerarquías sociales también, a pesar de que existen un sin numero de leyes en defensa de los omegas y una ilusión de igualdad de oportunidades en cuanto al sexo secundario.

Los betas son tratados en función de si son masculinos o femeninos, a los alfas se les tiene respeto a no ser que se trate de una mujer alfa sobre un hombre alfa, y los omega siempre van a ser pisoteados.

Eso Min-Hyeong lo sabe muy bien.

Le costó demasiado llegar hasta el lugar donde se encuentra actualmente, únicamente por su sexo secundario.

Para muchos, el hecho de que un hombre grande como Min-Hyeong sea un omega es algo sorprendente, inimaginable, por lo que en más de una ocasión a lo largo de su vida pudo observar una variedad de reacciones en las personas cuando se daban cuenta de que estaban hablando con un omega en lugar de con un alfa.

El primer tipo de reacción no era su favorita, pero era la más sencilla con la cual lidiar.

La Negación. Era bastante común, después de todo no era muy habitual encontrar omegas con la constitución física de Min-Hyeong. Los cuerpos de los omegas estaban construidos de la misma forma que los de las mujeres betas de tallas medianas a pequeñas, usualmente más pequeños y menudos, solo con un par de diferencias en las feromonas y sus celos mensuales, en comparación a los ciclos menstruales de las mujeres beta. Min-Hyeong, además venia de una familia enteramente conformada de alfas. Su padre, su madre y sus 5 hermanos y hermanas mayores eran todos alfas. Únicamente su hermano menor y el habían nacido diferentes. Un beta y un omega, por lo que para las personas a su alrededor era imposible que Min-Hyeong fuera un omega. Había dejado de tratar de dar explicaciones hacia mucho tiempo, por lo que hoy en día simplemente sonreía cuando le acusaban de mentiroso. Después de todo, no tenia que darle explicaciones a ningún desconocido.

La segunda reacción era la cual más odiaba.

Observar como el respeto que le daban las personas, más frecuentemente alfas mayores, se desvanecía en la nada al descubrir que el aroma a alfa que le rodeaba era todo la marca de olor que su familia ponía sobre el para protegerlo, descubriendo el suave olor a omega que emanaban su cuerpo enterrado entre firmas de alfas.

No estaba seguro de si su constitución era un beneficio o una maldición, después de todo, había observado a esos mismos alfa fingir respeto a otros omegas con apariencia más típica de su genero secundario, mientras que a el lo trataban como si ni siquiera fuera una persona, pero si no se llegaban a dar cuenta de que tenían a un omega frente suyo, le tratarían con tanto respeto como a cualquier alfa.

En sus tiempos de preparatoria había escuchado a uno de los chicos mayores decir algo que le había hecho entender todo —Me da asco ver su gigantesco cuerpo, un omega no debería ser tan grande y ancho, ese idiota no sirve para casarse, ni para follar, ni siquiera podrá tener un trabajo real o hacer nada importante porque es un omega, así que es implemente inútil. —

No había sido su intención escuchar, no realmente, pero había dado la casualidad de que había pasado por la zona para sacar la basura y había escuchado su nombre salir de la boca de un alfa que solía tratarlo con frialdad cada vez que cruzaban palabra.

Había sido un golpe de realidad muy duro. La mayoría de los alfas no trataban bien a los omegas que no les parecían atractivos.

Sinceramente, había tenido la sospecha desde que había comenzado su crecimiento acelerado en secundaria, cuando lentamente había comenzado a dejar atrás en altura a sus compañeros omega, betas y a varias alfas, sin embargo, nunca le había prestado la suficiente atención a los sutiles cambios de actitudes de las personas a su alrededor hasta que le habían arrojado ese balde de agua fría.

Era bueno que Min-Hyeong ya tuviera elegido su futuro como jugador profesional y que en los años siguientes a graduarse nunca más vería a esas personas.

Como omega, Min-Hyeong no sabia que era lo más difícil en su caso en particular. Su vida profesional o su vida romántica.

Por un lado, profesionalmente había logrado escalar, lentamente, con mucho esfuerzo y dedicación, escurriendo sangre sudor y lágrimas había logrado llegar a la alineación principal como AD Carry suplente, solo para ser transferido nuevamente al segundo equipo, con una mirada de disculpa de Jin-Seong.

Había escuchado suficientes veces el discurso de “eres un buen jugador, sin embargo, aún hay áreas en las que puedes trabajar”, pero también en alguna ocasión había escuchado “¿qué haremos si tu celo se mezcla con un juego importante, o peor aún, un torneo internacional?”. El reclutador que había dicho eso no había tardado mucho en ser despedido, sin embargo, las palabras aun seguían frescas en su mente.

Si llegara a ser parte de la alineación principal no sería el primer omega en lograrlo, por lo que estaba demostrado que bien planeados, los celos no suponían ningún problema para los omegas, así que le parecía una total hipocresía que aun consideraran eso como un motivo para no ascenderlo.

En cuanto a su vida amorosa. Bueno, eso era más complicado.

¿Relaciones serias? Cero. No importaba cuanto se esforzara, la gran mayoría de personas huían en cuanto se daban cuenta que Min-Hyeong había nacido como omega. Probablemente el problema era que a Min-Hyeong le gustaban los alfas.

Fueran alfas masculinos o femeninas, parecía que todos tenían la primera impresión de que Min-Hyeong era otro alfa con gusto por alfas, igual que ellos. Solo para descubrir que se trataba de un saludable y normal omega con preferencias en la intimidad más típicas de un omega y genitales de omega.

A veces, Min-Hyeong desearía haber nacido atraído por otros omegas o por betas, ya que para el era mucho más sencillo llamar la atención de ellos, pero sus feromonas simplemente nunca le habían causado nada. Era un omega de alfas.

Para su fortuna, el conseguir sexo una vez que cumplió los 18 no resultó tan complicado. Pero dolía en su corazón el no ser “material para una relación” como habían declarado en su momento varios alfas a los que había conocido.

Aparentemente era aceptable querer follarte a un omega como el solo porque tiene donde metérselo o como un fetiche, pero querer una relación seria con él es algo simplemente inaudito.

Simplemente se rindió en tratar de conocer personas profundamente.

Por otro lado, la vida en los dormitorios y la rutina de Min-Hyeong es tranquila.

Ignorar su sexo secundario, fingir que no le molestan algunos comentarios en línea, practicar, hacer stream, practicar, rogarle al support de DRX que se cambie de equipo, practicar.

Sus entrenadores y directivos estaban todos enterados del estatus de Min-Hyeong como omega, fuera de ahí, Min-Hyeong había aprendido que era mucho mejor para el dejar a los demás asumir lo que quisieran de su genero secundario, por lo que utilizaba siempre inhibidor de olores y tomaba pastillas para saltarse la mayor cantidad de celos posibles, programando aquellos obligatorios para sus vacaciones en casa.

Ni siquiera tenia un nido apropiado en su dormitorio, después de todo, era una habitación compartida, pero estaba bastante seguro de que su compañero de cuarto sabia de su género secundario, y si no lo hacía, entonces simplemente no tenía un sentido del olfato, porque Min-Hyeong no utilizaba un inhibidor de olores a la hora de dormir.

No es que ocultara su genero secundario activamente, si alguien le preguntara si era un omega, simplemente lo diría, pero estaba bastante seguro de que varios jugadores del equipo lo sabían, como Sang-Hyeok, quien siempre que lo veía preguntaba cómo se encontraba, barriéndolo de arriba abajo, evaluando su estado, asegurándose de que Min-Hyeong estuviera bien rodeado de tantos alfas y betas. Min-Hyeong apreciaba profundamente el gesto del mayor, ya que sabía bien que, si no hubiese crecido rodeado de sus hermanos mayores alfas competitivos y siempre discutiendo, el constante olor a feromonas alfa le causaría un dolor de cabeza constante.

Otro que estaba seguro que lo sabía, era Jin-Song, quien no decía nada activamente, pero cada vez que estallaba una discusión entre cualquiera de los alfas dentro de los dormitorios simplemente pondría una mano en la espalda de Min-Hyeong y lo guiaría a otro lado lejos de los olores enojadas de alfa idiota, además, todas las tardes cuando Min-Hyeong terminaba sus practicas con el equipo principal, el beta mayor colocaba su mano brevemente en el cuello del omega, marcándolo de la misma forma en que sus padres y hermanos hacían para protegerle de miradas indiscretas de otros alfas cuando era más joven, antes de volverse ridículamente alto para un omega.

Fuera de ahí, su lentamente creciente número de seguidores parecía pensar que Min-Hyeong era un alfa, así como aquellos del equipo con quienes menos convivía. Se preguntaba si ese número de seguidores bajaría cuando se dieran cuenta de que se trataba de un omega, ya que creía que era imposible que ese pequeño dato de sí mismo no saliera nunca a la luz.

Acostado en su habitación, Min-Hyeong estaba cansado y con dolor en su área abdominal, muslos y brazos, como si hubiese ido al gimnasio. Su celo natural ocurriría dentro de los próximos dos días, pero al tomar supresores, todos los síntomas habituales eran remplazados por unos cólicos asquerosos y dolor en todo el cuerpo, como si estuviese a punto de resfriarse o como si se hubiese ejercitado arduamente. Un celo sin suprimir y sin compañero no era mucho mejor, pero al menos tenia la ventaja de poder olvidar todo lo sucedido en esos terribles tres días de hormonas sin escape y además de la ventaja adicional de no tener ningún síntoma previo aparte de anidamiento y una necesidad extraña de acurrucarse con aquellos que considerara cercanos a él. Bajo supresores, era todo lo contrario, si alguien volvía a hablarle de manera irrespetuosa en la próxima semana no estaba muy seguro de tener la fuerza mental de ser amable.

Min-Hyeong suspira mientras se acurruca en la cama de su dormitorio, disfrutando de los suaves olores restantes de Sang-Hyeok y Jin-Song en su sudadera, que le brindan consuelo ante la ausencia de los olores de su familia.

Siendo septiembre, dentro de dos meses más podría retirarse a casa para pasar dos celos en la comodidad su hogar, además de que en noviembre sabría oficialmente si Keria, el increíble support Ryu Min-Seok había decidido firmar con T1 o renovar su contrato con DRX.

El pequeño soporte se había negado a decirle nada a Min-Hyeong, insistiendo en que tendría su respuesta en noviembre como todos los demás seres humanos. Precia que el omega disfrutaba de jugar con Min-Hyeong. Una parte del se preguntaba si su relación actual cambiaria si se conocieran en persona y Min-Seok se daba cuenta que se trataba de otro omega como el, aunque una parte de Min-Hyeong estaba esperanzada que el tener ambos la misma dinámica de sexo secundario los podría hacer más cercanos, sobre todo si ambos calificaban para el equipo principal.

Por ahora, Min-Hyeong se tiene que conformar con los restos de las esencias calmantes de los betas mayores que él, la idea de ver a su familia y la esperanza de conocer y jugar con el mejor support del mundo en el mismo equipo.