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Fueron solo segundos ,que se sintieron como horas ,todo paso tan rápido, en un abrir y cerrar de ojos ,sukuna estaba de nuevo en el cuerpo de su recipiente ,en una ubicación que no conocía, no tuvo tiempo de adaptarse al entorno cuando vio al culpable acercarse con una sonrisa en el rostro.
"Vamos sukuna!"
Yuuji Itadori.
Sukuna no era de los que se acobardaron en medio de una pelea ,el concepto de esa idea era algo que todavía parecía muy lejano hace un momento pero ahora jura que sus ojos sentían un escozor característico a cuando su recipiente lloraba de ira por las noches y el se burlaba de él por ser tan débil. Solo que esta vez, el mocoso sonreía y sukuna era quien tenía ganas de llorar, su garganta estaba seca pero aún así pudo articular con voz baja como si no quisiera decirlo en realidad.
"Como?"
La sonrisa que le da su recipiente no debía de provocar el estremecimiento que se extendió a lo largo de su columna, no pudo evitar sentir que era una sonrisa de mierda, jodidamente falsa, el depredador engañando a la presa con amabilidad que no existe solo para darle esperanza. Algo andaba malditamente mal, todo esto estaba mal. No se supone que fuera así
Yuuji solo sonríe más y resopla ,"estamos tomando el tren". Como si fuera lo más obvio señala las vías, perfectas, pulcros, bagones que no deberían de verse tan bien. Algo estaba mal.
El adolescente se desliza cerca de sukuna y por instinto la maldición se aleja.
Cuando se había alejado de su recipiente antes?
Le costaba entender que pasaba, su cabeza seguía en un estado inconsciente, no terminaba de adaptarse a este sitio que era antinatural a pesar del esfuerzo por tener sonidos de aves, la maldición lo sabía, no había ninguna jodida ave por aquí, no había nada ni nadie solo el chico al que le debe más platos rotos que cualquier otro y aún así, itadori solo miraba al frente sonriendo
Esperando.
Es cuando sukuna lo sabe, el sabe
"No quiero tomar el tren"
Yuuji lo mira de reojo, "Como si tuvieras elección"
Y vuelve a poner su mirada al frente, ignorando el hecho de que a su lado estaba el ser que más a odiado desde que se volvió hechicero, sukuna cierra los cuatro ojos porque lo sabe, joder lo sabe
"Mocoso..no quiero"
Y entonces puede ver a yuuji dejar su extraño comportamiento y volver al ceño fruncido de hace unas horas. Antes de que estuvieran aquí, cuando sukuna aún le daba miedo y no al revés
"Estamos muertos sukuna"
No mierda. Eso era algo que no quería escuchar, no tuvo un plan para esto, no podía terminar así, irse
A donde?
Las maldiciones reencarnan o tal vez no, es algo que sukuna debería saber pero su mente es un huevo roto con la yema deslizándose lentamente fuera de su cráneo, ya no está seguro de nada.
Y tiene miedo.
"No mocoso, estas...estamos delirando", se comienza a reír, más para si mismo que para yuuji, "eso es! de alguna manera lo hiciste pero me engañaste", el adolescente le da una mirada preocupada y suspira, "solo quiero irme en paz sukuna...
Mi abuelo quería que me fuera rodeado de las personas que amo pero ya sabes..mataste a todos, supongo que solo quedas tu, al final tenia razon estamos juntos incluso en nuestros ultimos momentos no pude liberarme de ti bastardo pero al menos fushiguro estara bien"
La sinceridad no le dio paz a la maldición, tenía que evitar ese maldito tren, detenerlo porque aún no era el final, todavía no, en realidad nunca lo sería, no se subiría a un viaje de mierda al más allá con su recipiente
"El limbo es más aburrido de lo que pensé"
Yuuji lo mira divertido, "no es el limbo"
"Es mi dominio"
La sonrisa de sukuna desaparece junto a su poca cordura, el mocoso debe de estar mintiendo porque cual sería la razón de retenerlos aquí?, su dominio es alguna mierda que transporta almas al infierno o algo así?, no le da tiempo de pensar una respuesta cuando el adolescente se levanta.
"Estaremos muertos cuando salgamos de mi dominio, ambos no podremos sobrevivir a ese último ataque, estamos aquí para acabar de una vez por todas esto sukuna, el alma más fuerte será quien sobreviva"
Yuuji mira al suelo y sonríe con melancolía, "pero estoy cansado, realmente quiero tirar la toalla ahora, incluso quizá pueda despedirme del profesor gojo cuando el tren nos lleve a nuestro destino, así que por primera y última vez, ya no seas violento conmigo sukuna".
Se supone que la maldición debería de sentirse orgullosa del daño que logró infringir en su recipiente, su espíritu estaba roto, estaba exhausto, no le quedaban más razones para seguir viviendo.
Pero sukuna aún no quería morir, no podía, no podía.
Se lanzó contra itadori, fueron dos, tres golpes hasta que yuuji lo sostuvo.
"Basta sukuna, te dije que no quiero pelear"
"Por qué!?, mocoso no..
No quieres vivir?, con esas malditas pestes que llamas amigos?".
La mano que sostenía el puño de sukuna se contrajo, apretando más fuerte, "todos murieron, no queda nadie"
Y que hay de mi?, quería gritarlo tanto, quería a su recipiente de vuelta, este hombre frente a él no era el chico tonto lleno de vida y curiosidad que conoció
Que conocía.
Los ojos de yuuji se posaron justo donde su mano conectaba con la de sukuna, "si peleamos, podría arriesgarme a que sobrevivas y entonces no tendría sentido morir, solo volverás a traer el caos"
"No podría vivir, si no vienes conmigo"
El adolescente lo miró sorprendido y no había otro momento en el que sukuna deseara tanto realmente estar muerto, tal vez enloqueció pero era la verdad, aquí y ahora sabía que su vida sería aburrida sin nadie que lo igualará, lo reconoce, el mocoso se ganó su lugar, por eso están aquí, entonces que sentido tendría?, tenía razón ya no quedaba nadie pero aún así no quería irse
"Yuuji...por favor"
No sabe si fue el o si fue itadori quien comenzó pero sintió los labios del pelirosa contra los suyos, era raro pero nada se sentía más correcto que esto, quería llorar, que todo se lo llevara el viento falso de este lugar metafórico, tal vez este ni siquiera era yuuji y solo era una proyección estúpida de su cerebro dándole karma antes de morir.
Se separaron por un momento
Por primera vez el mocoso se río y era genuino, "nunca pensé que podría besarte en mi vida pero técnicamente estamos muertos así que supongo que no cuenta"
Las manos en su cintura se apretaron.
En que momento yuuji las puso ahí?.
"Sukuna te odio tanto pero ya no importa, iremos al infierno verdad?"
"Deja de decir que estamos muertos, mocoso"
Así no debería de terminar.
Centro su atención en las manos que aún lo sostenían, estaba seguro junto a itadori mientras lo sostuviera. Estaría seguro si se quedaba con el, estarían bien, no?
"Bueno antes de irnos, me gustan tus tatuajes, siempre pensé que te veías genial con ellos aunque fueras una copia de mi, te hacian ver diferente, lastima que te comportaras como un idiota", una vez más yuuji hablo con voz baja y triste, "mierda pudimos haber hecho tanto juntos, incluso gojo te habría aceptado, nos habria defendido de los altos mandos, hasta podrías haberme enseñado a usar tus técnicas, pero eres un imbecil"
Eso sonaba..bien?
Por qué nunca lo vio así?, no lo sabe, no lo recuerda pero quiere, que paso antes entre ellos?, que hizo?, que hicieron?, todos sus recuerdos comenzaban a estar borrosos
No, no, estaba muriendo, estaban muriendo.
Cuando el tren llegue ya no serán nada, no recordarán nada, solo serán almas llendo a su destino.
No nos dejes morir
"No me dejes olvidarte, mocoso"
Una vez más las manos se apretaron en su cintura. "Como podría?"
Había algo ahí, en el fondo de su mente, una salida, una que no quería tomar, su mente aún gritaba por aceptar la muerte pero no sabía cuál era la razón, si podía vivir junto a itadori no importaba lo demás cierto?, estarían juntos
Estarían bien.
"Mocoso...
Quiero vivir..
Quiero vivir contigo"
Una vez más las manos se apretaron a su alrededor y fue recibido con la sonrisa triunfante de itadori que lo miraba como si acabará de ganar la lotería, "y pensé que nunca lo dirías".
Espera que?
No tuvo tiempo de pensarlo nuevamente cuando su recipiente volvió a besarlo, esta vez con una mano sosteniendo su nuca y la otra su cintura, se alejo un momento sintiendo la fuerza de la mano que sostenía su cabeza queriendo obligarlo a poner sus labios juntos de vuelta, "que significa eso, mocoso?"
"Te tardaste mucho en aceptar mis condiciones sukuna, estaba empezando a pensar que realmente tendríamos que morir"
Condiciones?
Que?
No entendía, no entendía
Sintió la lengua de yuuji sobre su cuello y el sonido de su propia voz rompiéndose, algo pasó, algo que no sabía. Murió y este era su castigo?.
"Mierda mocoso, espera". Yuuji no se detuvo, al contrario solo se río como si supiera algo, movió sus manos para levantar la sudadera de la maldición y masajear su pecho, "shh, cállate sukuna"
Y como podía negarse a eso, se sentía tan bien, correcto, ya ni siquiera sabe quien fue antes de itadori. Quizá siempre fueron uno solo, quería volver a serlo aunque lo profundo de su mente le repetía que era lo contrario, que muriera con orgullo como debía de ser.
Pero entonces un gemido escapo de sus labios cuando yuuji empezó a lamer su pecho y lo demás dejó de importar, estaba aquí, con su recipiente.
La mano de itadori subió para tomar los mechones rosados de sukuna que se cernían por encima de su cabeza de forma rebelde y dio un fuerte tirón, haciendo que la cabeza de sukuna se inclinará con los ojos mirando el techo artificial.
"No sabes cuanto te odio todavía", el adolescente atrajo a sukuna con su otra mano en la cintura de la maldición y permitió que se sentara a horcajadas sobre su regazo, "pero siempre hay segundas oportunidades, no voy a ver morir a más personas por culpa de las maldiciones", la última parte salió con un gruñido, "entiendes sukuna?"
Dio un mordisco justo en la manzana de adán, haciendo temblar las fibras sensibles del cuello de la maldición
"A-ah!, joder mocoso, detente"
Otro gruñido y yuuji tiro a sukuna sobre el banco en el que estaban, dejando sus piernas colgando en uno de los extremos mientras se inclinaba sobre el, "siempre quise ver si tus piernas tenían tatuajes también", fue casi un susurro, permitió que sus manos tomaran los pantalones comicamente iguales del uniforme de hechiceros y bajarlos.
La mano de sukuna lo detuvo, "no"
Los recuerdos iban y venian en la mente de sukuna, la pelea contra satoru gojo, la inevitable muerte de todos los idiotas que intentaron desafiarlo, aún había más de ellos, aún no terminaba.
Yuuji se percato de esto, era prueba de que sus almas volverían pronto a su cuerpo, un alma ocuparía el cuerpo de itadori, solo había un modo de que ambos sobrevivan, no es un idiota, sukuna tiene que ceder o morir en el intento, una cosa era segura.
Sukuna no ganaría esta vez.
Empezó a reír, "y yo que pensé que lo pondrías fácil, pero creo que simplemente no es nuestro estilo verdad?"
"No te preocupes haré esto antes de que puedas saber quienes somos"
Termino de bajar los pantalones, no estaba seguro si la ropa interior se fue con ellos o si nunca la hubo, producto de su propio dominio que se apegaba a los deseos más profundos de su mente, pero no importo, la vista fue directo a su ingle con los muslos gruesos y largas líneas de tatuajes dobles que los rodeaban, sukuna a pesar de verse igual, era diferente de una manera que yuuji se avergonzó en admitir lo ponía caliente.
Aun recuerda como fantaseo en un primer momento con ser amigo de sukuna y mostrarle al profesor gojo y los altos mandos como se equivocaron y que su ejecución era una tontería ridícula, tendrían al rey de las maldiciones peleando a su lado, yuuji se lo permitiría, tomar su cuerpo, verían películas juntos, saldrían los fines de semana y se convertirían en los hechiceros más fuertes después de su maestro.
Pero todo se fue al carajo más rápido de lo que a su tonto sueño le tomó asentarse en su cabeza.
"Cogerme es tu solución mocoso?!", la maldición intento ponerse de pie pero el adolescente uso su fuerza bruta para mantenerlo en su lugar.
En realidad no, no tenían que follar, el plan al inicio era hablar con sukuna, obligarlo a que aceptara un voto vinculante para sobrevivir o pelear hasta la muerte, no tendría sus poderes mientras su mente estuviera inconsciente pero una cosa llegó a otra y el pensamiento de tener a sukuna a su merced, puso a yuuji en una situación bastante atractiva, además aún podían morir, al menos tendría esto.
"Me gustaría hacerlo cuando estés completamente cuerdo, así podría ver tu cara cuando sientas que me corro dentro de ti, se que seria de odio, vergüenza o algo más", se empezó a mecer junto al cuerpo debajo de el, sabía que sukuna podía sentir el bulto pesado en sus pantalones, "pero de cualquier forma estarías gimiendo mi nombre"
"Ngh!"
Los dedos de sukuna se extendieron y flexionarón al mismo tiempo, tenía las memorias vagas de que paso hace unas horas, minutos?, aún no entendía que había hecho con el adolescente pero estaban aquí, muriendo y con hormonas alborotadas.
Que forma de morir era esta?.
Escucho el sonido del pantalón cayendo al suelo, no necesito voltear para saber que el mocoso se masturbaba esparciendo sus fluidos a lo largo de su entrada usándolos como si fuera algún tipo de lubricante, "yuuji..por favor", a este punto su cabeza dolía, que estaba pidiendo?, realmente lo quería lejos?, no, tenía miedo de estar solo aquí y morir.
"Esta bien sukuna, estaremos bien"
Estarán bien.
La maldición dio un fuerte grito cuando itadori entró sin aviso y lo sostuvo de la cintura aún con el pecho presionado a su espalda, la textura rígida de la banca donde estaba lo hacía sentir como si su caja torácica se comprimia lista para explotarle los pulmones.
Pero no paso, solo estaba el aliento de yuuji sobre su cabeza y su propia respiración entrecortada.
"Dios..estas apretado", itadori salio unos centímetros, solo para entrar de nuevo con un golpe brusco, haciendo que sukuna emitiera el mismo grito de hace un momento con las manos sujetándose fuertemente al extremo contrario del asiento, yuuji lo sujeto con fuerza moviéndose sin piedad a pesar de los sonidos de dolor que salían de la boca de la maldición.
Si antes tenia una idea de lo que estaba pasando, sukuna la perdió totalmente ahora, solo podía pensar en como dolía y se sentía bien cuando su recipiente lo tomaba.
Una vez más se acercó a su oído mordiendo el montículo carnoso que colgaba de él.
"Hagamos el voto sukuna", sonó tan mal y obseno, mezclado con los sonidos húmedos de la piel con piel, "la próxima vez que te folle lo haré tan duro que la sangre caerá de tus piernas, pero ahora te necesito así, sintiéndote bien, aliviado y confundido"
La próxima vez?
Que paso con la muerte?
Yuuji podía salvarlos?
"Viviremos..siempre que prometas quedarte en mi cuerpo, compartiendo mi alma, no habrá otro recipiente que no sea yo...no volverás a matar ni lastimar a nadie nunca más a menos que yo te lo pida.."
Dio una estocada más fuerte y sintió sus caderas empezar a fallar.
"Ah!", sukuna estaba seguro que dejó marcas muy profundas en todo el banco de espera, que cosa pedía yuuji?, no pudo escuchar bien con los sonidos de sus cuerpos unidos y el propio desastre en su mente, era demasiado, era demasiado.
"A cambio...
No moriras hoy"
Yuuji golpeó más fuerte, la maldición se apretaba a su alrededor indicando que estaba cerca de su liberación, solo necesitaba su respuesta, "aceptas sukuna?", con una mano giro el rostro de sukuna para estar cara a cara, los cuatro ojos lloraban y solo dio un lento asentimiento, "s-si"
"Si que?", se metió por completo haciendo que el cuerpo de sukuna se empujará hacia adelante sacando otro hermoso grito de la maldición. "Acepto!, acepto!, todo lo que dijiste".
Fue suficiente, el adolescente vino dentro de sukuna y a su vez la maldición mancho el asiento con un gemido entrecortado, estaba sobre estimulado y cansado.
Lo último que recuerda fue el sonido del tren acercándose mientras cerraba los ojos.
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"Mestro itadori, cree que podamos seguir entrenando un poco más?"
Yuuji levantó la mirada de su teléfono celular para centrarse en el hechicero de grado menor, era uno de los alumnos de primer año, el pelirosa lo tomó bajo su tutela junto a otros dos al igual que satoru gojo hizo con el y sus amigos alguna vez.
"Lo siento, fushiguro volverá hoy de la misión que tenia en los Estados Unidos y prometí que iríamos a comer algo para ponernos al día..mañana será"
El estudiante solo suspiro negando con la cabeza, "bien bien, mañana entonces", dejo que yuuji se alejara con un gesto en la mano.
Itadori paso por los pasillos de la ahora escuela de hechicería, había un monumento dedicado al profesor gojo, justo en medio ,rodeado de vegetación, le gustaba pasar todos los días ahí y platicar con él sobre como iban las cosas por aquí, a su lado había más piedras talladas con los nombres de sus amigos y ex profesores, kugisaki, nanami, incluso jumpei y geto, aunque no eran recordados con tanto cariño, pidió que se les considerará, todos juntos como debía ser.
La ciudad estaba más iluminada, hubo compañías y establecimientos que se fueron y otros llegaron, incluso la marca favorita de ropa de kugisaki ahora tenía un lugar aquí, yuuji compraba seguido para honrar su memoria, paso a su lugar de pan favorito y se dirigió al apartamento que tenía justo encima del cine donde a jumpei le gustaba mirar películas. En realidad no era un lugar para vivir pero después de insistir con el dueño por un mes entero, consiguió que se adaptará para que fuera habitable, abrió la puerta con cuidado.
"Llegas tarde"
"Lo siento, una vez más me quedé haciendo horas extras pero traje tu pan favorito para compensarlo"
El rostro de sukuna se arrugó de disgusto, "estuve todo el día esperando a que llegaras a comer porque tu maldito trasero no me deja salir de aquí"
"Puedes salir"
"Solo hasta el parque de enfrente, que sentido tiene, no es divertido"
Yuuji solo se río por lo bajo, quitándose los zapatos, "eso no es mi culpa, si pudieras controlar la energía maldita para mantener tu forma manifestada sin mi, podrías ir a donde quieras"
Los ojos de sukuna se dirigieron de vuelta al televisor haciendo un puchero, "es más difícil de lo que piensas, llevo 6 años intentado"
Yuuji se inclino detrás del sofá, abrazando a sukuna por el cuello, "si pero ya casi logras estar un día completo manifestado, mañana podrías venir conmigo, les enseñare a los chicos sobre la expansión de dominio, sigo sin entender bien como funciona"
"Tus mocosos piensan que soy tu hermano gemelo con el que mantienes una relación incestuosa, además...sabes que no me gusta nada que tenga que ver con los hechiceros"
"Okay, primero, ellos no creen eso...bueno tal vez al principio, pero tu viste que pase una clase completa explicándoles lo que paso!"
"Te saltaste la parte en la que me drogaste mentalmente y me follaste por el bien de todos para hacerme aceptar contra mi voluntad vivir una vida de mierda contigo"
El rostro de de yuuji se coloreo de un rojo profundo, "no creo que les haya gustado escuchar eso!", suspiro derrotado, "y segundo, sigues diciendo que no te gusta nada sobre los hechiceros pero eres feliz cuando matas maldiciones conmigo en nuestras misiones".
"Es entretenido".
Fue todo lo que dijo y yuuji sonrió para si mismo, era increíble como después de todo este tiempo, sukuna aún intentaba seguir siendo un dolor de cabeza.
Pero estaba bien no lo prefería de otra forma.
"Fushiguro vuelve hoy de Estados Unidos, cenaré con el, pero debo limpiarme, te bañas conmigo?"
"Me follaras si lo hago"
"No lo hago!"
La maldición se río, "siempre lo haces, en cuanto me desnudo, tienes tus asquerosas manos encima de mi"
"Es tu culpa por tener tatuajes en los muslos y además la forma en la que gritas no me dice que te disguste!"
Esta vez sukuna fue quien se puso rojo, "maldito...
esta bien pero más te vale traerme un corte de carne costoso y bueno para cenar o te mataré"
Yuuji se río
No lo preferiría de otra manera.
