Chapter Text
Unlikely Match: Recurso narrativo de unir a dos personas que en principio parecen incompatibles desde cualquier punto de vista.
Patrick: Some asshole paid me to take out this really great girl.
Kat: Is that right?
Patrick: Yeah, but I screwed up. I, um, I fell for her.
10 Things I hate about you (1999)
Enzo no había podido con la curiosidad. Al menos, eso era lo que se repetía a sí mismo mientras abría un link de dudosa procedencia que lo llevaba a la página. La interfaz era rara, y parecía re vieja, pero el contenido era clarísimo. Cientos de historias en las que él y su mejor amigo se enamoraban de un millón de maneras diferentes.
Todo había comenzado un par de horas antes, cuando Julián picó y metió un golazo y Enzo no pudo consigo mismo y lo festejó incluso antes de que el mismo cordobés se diera cuenta de que la pelota había ingresado al arco. Es que Julián era de otro planeta. La conexión que sentían en la cancha era tal que Enzo no se podía imaginar su carrera sin el castaño creciendo a su lado. La vida después los había llevado por caminos distintos, como a todos. Por suerte la Selección Argentina siempre los volvía a reencontrar y parecía que no había pasado nada de tiempo. Enzo siempre lo decía cada vez que tenía la oportunidad: el jugador con el que tenía más química era Julián. Y lo seguía siendo sin importar la distancia entre ellos. La Selección no se sentía como trabajar, no de la manera en que el Chelsea se sentía, al menos. Enzo no había podido viajar a Bariloche en la secundaria, pero se imaginaba que esto era lo más cercano a un viaje de egresados que había. Solo que era mil veces mejor. Lo único que le faltaba, reflexionó una vez que se había encontrado con mucho tiempo al pedo en la habitación, era alguien de quién estar enamorado. Estar enamorado en la secundaria pegaba diferente. Igual, nunca le daba mucha bola a eso. Él podía tener a quién quisiera. Hacía mucho que Enzo no se encontraba con un desafío.
La euforia de los festejos por el triunfo ante Chile los había acompañado durante todo el trayecto al micro. Esta vez, ningún vivo de Instagram estaba permitido. Por obvias razones. Pero Enzo igual estaba en una, al igual que la mayoría de sus compañeros.
Aún en el hotel, había seguido viendo las fotos del festejo y las redes estaban inundadas del momento en el que Enzo había hecho la señal de Spiderman junto a Julián. Sonrió. Aunque verse a sí mismo deslizándose por el césped le inspiraba una punzada de dolor en la rodilla, que protestaba cada vez que la rozaba con el pantalón, no se arrepentía de nada. La próxima tené más cuidado, boludo, le había dicho Otamendi que lo cargaba siempre por sus festejos efusivos. Julián había rodado los ojos pero Enzo sabía que su amigo estaba feliz por haber destrabado el arco. Y eso para Enzo era más que suficiente. Entonces decidió entrar a Twitter para seguir posteando cosas. Tenía muchas ganas de ver qué estaba diciendo la gente. Ese había sido su primer error. Uno nunca sabía qué podía encontrarse en una red social y menos en esa. La mayoría de las cosas eran obviamente positivas, todos los argentinos continuaban la joda y se subían a la alegría posteando memes y highlights del partido. Enzo miraba todo con una sonrisa en la cara. Por las dudas, no quería likear nada era mejor que la gente creyera que era un CM abriendo su cuenta porque de vez en cuando le gustaba chusmear y bueno nadie podía culparlo por eso. Entonces, las imágenes y comentarios aparecieron.
agu@ lovxenzo: NOVIOS
tomás@garnaboy: AY, HERMANAS. Enzo lo ama!!!!!!
lu@enzobaby: NO PUEDO CON ESTOS DOS 😭😭😭😭
julienzo@archivos: Esta noche, más que una cena nos dieron un banquete. Para los que no creían, abrazooooo.
RIVER ES MI VIDA@julilomas: qué significa esto en términos futbolísticos? que están casados?
Enzo estaba tentado. Sabía que había varias personas que por ahí la flasheaban con su amistad con Juli pero verlo así, en vivo, mientras la gente seguía tuiteando era una experiencia surrealista. Julián seguramente lo sacaría cagando si viera lo que él estaba viendo ahora. Pero él no tenía drama. Sabía que era parte de lo que se venía con la fama y mientras estuviera todo en modo chiste no habría ningún problema. Además, una parte de él lo disfrutaba. Disfrutaba sentirse deseado e inspirar cosas en el género femenino. Con las minas esto re garpaba. Si se acercaba un poquito de más a Juli, si lo abrazaba y lo cargoseaba, y si le dedicaba una sonrisa matadora frente a las cámaras después de copiar su festejo, nadie podía negarle que estaba haciendo feliz al pueblo argentino. Enzo simplemente vivía para servir. No tenía competencia en eso y lo sabía.
Julián solía ser más reservado que él con sus momentos de amistad aunque no tuviera problema en hablar de lo mucho que se apreciaban cuando tenía la oportunidad de hacerlo. Y últimamente Enzo notaba un cambio en su amigo, lo veía más confiado, más desatado, más animado. Le había venido bien el pase a España. Se había vuelto más cercano a varios compañeros de selección, sobre todo de Rodrigo, y Enzo sabía cómo venía la mano con esa junta. Era imposible juntarse con Rodri y no contagiarse de su interminable joda. Tenía que admitir que un poquitín le habían dolido las fotos de ellos sonriendo en el Atleti. Hubiera querido estar ahí. Hubiera querido hacer sonreír al castaño. Y a Rodrigo también. A todos. Los extrañaba mucho cuando estaban lejos.
Mientras leía las cosas que se decían de ellos, un hilo en particular llamó su atención.
mimi@cutimiamor: Es obvio que Enzo está re enamorado y Juli no está ni ahí, pobre.
SEL LOVES ARGENTINA@arcticmonos: tal cual boluda!!!! sabes las veces que me habrá pasado. salí de ahí enzi maravilla
mimi@cutimiamor: Hfjdjd enzo: me arranco el corazón por vos. juli: jsjsjaja ahí vaaaa amigazo 💪🏼
Enzo sintió sus mejillas arder de la vergüenza. Ya sabía que en las redes se decía cualquier cosa, pero esta le había afectado leerla. Lo cual no tenía sentido. Obviamente él no tenía esa clase de sentimientos por Julián y ambos coincidían en que tenían una hermosa amistad, más allá de las jodas que pudieran hacer y de las risas por todo el tema del Julienzo y lo de hacerse viral cada dos por tres. Pero aún así. Una vocecita maliciosa se asomó en su cabeza, llenándolo de inseguridades. Si la gente dice eso, por algo es. En un hipotético escenario, Julián no gustaría de vos. Resopló de la bronca. No entendía por qué el pensamiento lo ofendía tanto, qué le importaba lo que pensara de él el cordobés en términos sexuales.
Se pasó una mano por la cabeza, frustrado. No quería dejar que está pelotudez le bajara el autoestima, y menos ahora. Siguió scrolleando. El algoritmo había captado su interacción y ahora le mostraba todos tuits de la misma índole, que Enzo no podía dejar de mirar, hipnotizado. ¿En serio se veían así...? Estaba cayendo en un agujero del que no podía salir, era como si intentara despegar los ojos de un accidente, excepto que el accidente eran sus brazos rodeando a su amigo desde mil ángulos diferentes. Entonces, entró a una de esas cuentas... que los querían juntos. O algo así. Y arrancó a leer. Al parecer, la cosa había escalado al punto de que la gente hasta escribía cuentitos de ellos dos. Enzo no lo podía creer. O sea en parte sí. No estaba sorprendido, sabía lo que provocaban con cada interacción. El tema es que esto era ir más allá. Pero como Enzo nunca se había achicado a nada en su vida, hizo de tripas corazón y le dio click a uno de los tantos links que compartían.
Al principio le resultó un cago de risa todo. Al menos acá en esta si creen que Juli gustaría de vos, le dijo la voz, que inmediatamente reprimió al fondo de su cabeza. Cuando llegó al final, se dio cuenta de que la historia que estaba leyendo tenía varios capítulos. Tragó saliva. Ya estaba en el baile. Aparte estaba intrigado, no podía negarlo. Había cosas que eran bolazos totales, él nunca sería tan denso ni Julián tan cortado verde (o al menos eso quería creer). Cuando quiso acordar ya había llegado al quinto capítulo y estaba completamente enganchado en la historia. De repente, una escena subida de tono lo sorprendió. Claro, qué tonto. Si era obvio que estaban calientes con ellos dos, por qué no los harían coger. De todas formas no paró de leer. En cierta forma era raro y le hacía querer retorcerse del disgusto y la incomodidad del asunto y por otro lado bueno... estaba aprendiendo un montón sobre posiciones sexuales entre dos hombres. Que tenían sus nombres y personalidades y eran alter egos de ellos, claro, pero a este punto Enzo ya los veía como personajes a los que les había tomado... ¿Cariño? No, no podía ser. Se había familiarizado, nada más. Ahora el personaje de Enzo había bajado a eso, de rodillas frente al cordobés que le hundía las manos en el pelo, desesperado. La temperatura corporal del morocho había empezado a subir de la vergüenza de imaginarse a sí mismo en esa clase de situación con su amigo. Enzo no tenía problemas con esto. O sea, decía trolazo en joda y esas cosas pero realmente siempre le había chupado un huevo quién andaba con quién, ya fueran hombres o mujeres. Aunque era muy consciente de que no todos en el ambiente del fútbol pensaban lo mismo y era un temita complicado para varios y para las dirigencias. Por eso, el chiste con Julián le daba una mezcla de gracia y orgullo por ser tan mandado y seguro de sí mismo. El tema es que ahora, leyendo, sentía una cosa rara que no podía identificar y se cuestionó si de verdad no le importaba la sexualidad de las personas. Perdido en sus pensamientos y en la historia que tenía en su celular, ni se dio cuenta de que alguien había entrado a la pieza.
– ¿Qué estás haciendo? – la cabeza de Julián apoyada en su hombro para chusmear como siempre hacía casi lo mata de un susto. Pegó un grito y dio un salto tan grande que se le cayó el celular al otro lado de la cama. Julián se retorció de la risa.
– Culiado, como vas a entrar así, casi me das un infarto – retó Enzo, agarrándose el pecho con una mano.
– Jajajajajaja boludo no sabes lo que fue tu cara. Un poema.
– Fantasma que sos.
– Sí, sí. Miedoso – lo cargó Julián agachándose a pasarle el celular antes de que el morocho hiciera un escándalo por la pantalla o algo así.
– Si me rompiste el celular te mato boludo – confirmó Enzo.
– Na, qué se va a romper. Y bueno si no te compro otro. ¿Qué estabas viendo? No me digas que estabas viendo...– Y antes de que Enzo pudiera reaccionar, Julián le desbloqueó el celular y se puso a leer. A Enzo se le pasó la vida por delante de los ojos. LA HISTORIA. JULIÁN ESTABA LEYENDO LA HISTORIA.
– ¡Pará! ¡Damelo!
Julián no lo escuchaba re contra ocupado como estaba viendo el celular. De repente levantó las cejas y pegó un soplido de sorpresa y Enzo supo que había entendido. Se abalanzó sobre él, intentando arrebatarle el aparato. Pero Julián se movió a la otra esquina de la habitación como una gacela, esquivandolo.
– ¿Qué...? ¿Qué es esto? – Ahora lo miraba con una expresión entre divertida y horrorizada. Enzo no sabía qué era peor, si el hecho de que lo hubieran enganchado leyendo básicamente porno soft de ellos dos o el hecho de que él mismo lo había leído sin nadie que lo obligara. Dios, qué asada la concha de la lora.
– Nada, una huevada que me salió recién – intentó arreglarla, como pudo – viste que la gente nos... – hizo un gestito señalando entre ambos, intentado explicar lo que quería decir.
– No, no sé.
– Ya sabes boludo, que nos quieren... Juntos y eso.
– Ah. –Julián lo miraba inexpresivo. Enzo estaba cagado hasta las patas del miedo y los nervios.
– Bueno. Eso. Me apareció una cosa en Twitter y la abrí y era eso. Una boludez. – soltó una risa nerviosa, intentando quitarle seriedad al momento.
– Es un montón eso Enzo.
– Sí. Si ya sé, obvio – tragó saliva – ¿Me lo devolvés por fa?
– Perdón. –el cordobés pareció reaccionar del trance en el que había quedado –Tomá. Es que estoy shockeado boludo.
– Yo también – mintió Enzo. Llevaba como cinco capítulos de lo mismo, ya se había acostumbrado. Pero lo abochornaba la manera en que Julián se lo estaba tomando. – Querés que... Digamos algo o…
– ¿Qué vamos a decir? –se encogió de hombros el cordobés.
– Y que se yo Juli, que no hagan más esas cosas. Que no escriban cosas raras. – lo último que quería era perder la amistad con Juli por este tema.
– La gente no va a parar, En. Ya sabés cómo es esto. Desubicados siempre va a haber.
– Mmm. Bueno. Tenés razón. Sí, son re desubicados. Yo nunca te tocaría ni con un palo. Es más, lo que leíste recién sería al revés. – intentó bromear, odiaba la tensión que se había acumulado entre ellos y no sabía cómo salir de otra forma que no fuera cavando más profundo su propia tumba.
– Que asco boludo, tocá de acá. –le respondió Julián, pero la expresión de su rostro ya se había suavizado. Igual, le tocó un poquito el ego que Julián usara la palabra asco para referirse a cualquier evento potencialmente romántico entre ambos. Julián no gustaría de vos…
– Ja. Perdón si te incomodé che. No fue mi intención. Es que me puse a chusmear y justo me saltó.
– No pasa nada. – lo cortó Julián. Era evidente que no quería hablar más del tema. – Ponete la pava, ¿querés?
– Dale, ahí va. – Enzo suspiró, aliviado en parte por el cambio de conversación. Con un té para la digestión, ambos se acostaron en sus respectivas camas y pusieron un programa de fútbol de fondo mientras charlaban de los acontecimientos del día. A Enzo todavía se le retorcía el estómago de los nervios y la vergüenza, pero ya estaba un poco más tranquilo respecto a su amigo. Cuando vió que lo había etiquetado en una publicación, los dos sonrientes y mostrando el puño, supo que nada nunca los podría hacer sentir mal el uno respecto al otro. Parecía que Juli estaba tranquilo con él. Si se sintiera raro o incómodo no hubiera subido esa foto de ellos dos, razonó.
Hermanoooooo 🤍 comentó Enzo, y se fue a dormir. Lo último que vio en su cabeza antes de entregarse al sueño fueron los festejos con su mejor amigo. Todo estaría bien.
Enzo se había despertado feliz. Renovado. La vergüenza de anoche le parecía un recuerdo lejanísimo comparado con lo contento que estaba por haber ganado. Se arriesgó a entrar de nuevo a las redes. La gente seguía en una con lo que había pasado y el clima de alegría no aflojaba. Se calzó los auriculares y puso Myke Towers a todo lo que daba. Se puso a bailar y correr silenciosamente por la habitación mientras se cambiaba y se preparaba para bajar a desayunar. Julián seguro se quedaba a remolonear media hora más como siempre. Le echó una mirada desde su cama mientras se ponía los botines. Como siempre, el cordobés parecía un príncipe con los ojos cerrados y su boquita relajada. Era fachero. Enzo no era boludo, tenía ojos como todo el mundo y sabía que su amigo levantaba tanto como él y casi con la mitad de esfuerzo. Los calladitos son los peores, pensó Enzo. Había vivido junto a Julián en su época de mayor levante y sabía que a la araña no le faltaban habilidades para picar.
Ahora todo era diferente. Milagros ocupaba la mayoría de su tiempo libre. No pudo evitar que se le escapara un resoplido cuando pensó en ella. No le caía mal pero tampoco bien. La tipa no le terminaba de cerrar y medio que habían compartido bastante poco para lo amigos que eran con Julián. Igual obvio que Julián podía hacer lo que se le cantara el culo, él no tenía por qué opinar ni pensar nada porque tampoco era un santo. Pero bueno al menos tenía un arreglo con Vani. Co-parenting le había explicado ella y él no había podido estar más de acuerdo. Aunque para las cámaras y todo el mundo seguían juntos, hace tiempo que habían llegado a esa decisión y se sentían cómodos con lo que implicaba. No pudo evitar preguntarse qué haría Julián si estuviera en su lugar. Seguro se hubiera casado al segundo en que tuvo hijos. Igual, todavía no lo había hecho con su novia así que quizás no era tan así. Qué hacés pensando en esto boludo se dijo a sí mismo. La verdad es que estaba viviendola al pedo.
Siguió bailando mientras se dirigía al antebaño para lavarse los dientes. Se arregló un poco el pelo y mandó beboteo frente al espejo. Tas fachero Enzurri. Dejá de compararte con cosas que no tienen nada que ver. Quizás los comentarios que había leído lo habían sacado un poco de su eje y lo había hecho sentirse inseguro frente a su amigo pero la estaba pifiando si total a ellos dos nunca les gustaban las mismas minas. No tenía nada que envidiarle. Todo el mundo estaba caliente con ellos dos, no solo con Julián. Una sonrisa perversa empezó a formarse en su rostro cuando los primeros versos de Fanática Sensual sonaron en sus oídos. Digamos que explotar la situación actual para hacerse desear y levantar un toque no le haría daño a nadie. Un plan desquiciado pero infalible comenzó a formarse en su cabeza. Nada podía salir mal.
