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Segunda oportunidad

Summary:

El hacha cayó, nadie lo impidió, su cabeza rodó, pero él no sintió nada, se supone que es un alivio, hasta que una caída lo despierte y descubra que solo fue una pesadilla

Notes:

No acabo una y ya hice otra, pero es que nadie me puede reprochar, la verdad estaba planeado esto desde Ghostfuckers y sale Mastermind y me da la inspiración para dar el mejor comienzo...

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Solo una Pesadilla

Chapter Text

El estadio estaba lleno, Goethias y Pecados viendo, la transmisión en vivo con miles de televidentes en todo el infierno, y el verdugo elevando su hacha mientras un Imp espera su inevitable destino, voltea a ver a sus amigos, a quien fue su familia en estos últimos años, valía la pena morir para que ellos estuvieran a salvo, al menos ya no volverá a arruinar la vida de nadie más, solo lamenta no haberse disculpado bien con el Búho por el que lo condenaban, y que sus amigos lo vieran morir de esa manera.

— Los amo chicos — dijo con una sonrisa y lágrimas en los ojos.

El hacha bajó con fuerza y velocidad, al menos sería una muerte rápida, y muchos gritos se escucharon…

— NOOOOO —

 

No registró nada después de eso, el hacha dividió su cabeza de su cuerpo y todo se volvió oscuro.

“¿Así que esto pasa después de la muerte?” pensó.

Pero aunque su mente estaba despejada su cuerpo reaccionó de otra manera, se retorcía, gritaba, y entonces un golpe frío que sintió al caer de dónde sea que estuviera.

— Oye… Blitzo, despierta… — dijo una voz conocida que sonaba demasiado preocupada y también muy joven.

— ¿Qué le pasa? — dijo otra voz igual de conocida e igual de joven.

— Creo que tiene una pesadilla, pero no reacciona —.

— Deberíamos despertarlo, si sigue despertará a todo el circo y Cash no estará contento —.

— Ya se, ya vuelvo — dijo el pequeño Imp saliendo de la carpa.

— ¿A dónde vas? — gritó la otra voz.

— Buscaré a Tilla, ella sabrá que hacer — y con eso sus pasos se escucharon desaparecer.

Aún escuchando eso, el Imp siguió gritando, retorciéndose, la niña se quedó a su lado y trató de tranquilizarlo, hasta que logró que al menos se quedara callado, ahora había despertado, pero seguía conmocionado, hace un rato había sido ejecutado.

Primero vio a su alrededor sin registrar nada, hasta que empezó a observar más claramente, esto debía ser la broma más cruel del destino, esa era su vieja carpa, la persona a su lado era su hermana.

— Veo que ya volviste en ti, hiciste que Fizz se preocupará… — dijo Barbie ocultando en indiferencia que ella también se había preocupado.

Los ojos del Imp no se separaron de su hermana, ella estaba frente a él pero tan joven, y le hablaba sin problema, no había odio en su mirada, vaya que el destino era cruel, siguió viéndola, analizando cada detalle.

— ¿Vas a seguir viéndome Freak? Es como si no me vieras todos los días — dijo ella un poco a la defensiva.

— Y entonces empezó moverse mucho y gritar — dijo una voz que se acercaban.

Al abrir la carpa frente a él estaban dos figuras que nunca pensó volver a ver igual.

Fizzarolli, sin cicatrices, cuernos grandes y tan hermosos como siempre los tuvo, y aunque sonará cruel, estaba completo, sus ojos comenzaron a lagrimear pero lo que lo hizo llorar realmente fue la figura alta que le siguió a Fizz, su mamá estaba ahí, en su máximo esplendor, alta y con una expresión preocupada.

— Oh, lograste que se calmara… — dijo Fizz al ver que Blitzø ya no se movía bruscamente.

Pero Blitzø se movió sin parar para abrazar finalmente a su madre, quien con todo el amor del mundo le devolvió el gesto.

— Debió ser una pesadilla horrible — susurro Fizz a Barbie quien solo asintió con la cabeza.

Blitzø siguió abrazando a su madre, sin querer soltarla ya que pensaba que si la soltaba, aquella pesadilla del hotel volvería y ella desaparecería en llamas, recordarlo solo lo hizo soltar más lágrimas y sollozos demasiado fuertes que preocuparon a los presentes en la pequeña carpa.

— Tuve un sueño tan horrible… Lo siento, yo no quería, todo fue un accidente… Lo juro — balbuceaba el pequeño Imp en brazos de su madre.

— Shh.. shh… No pienses en ello, aquí estamos, aquí estoy, no me voy a ir — dijo la voz de su madre con un amor tan genuino que sólo una madre podría dar.

Los otros dos niños simplemente miraron en silencio a su hermano, llorar en brazos de su mamá, el niño sin aparente consuelo, aferrado como si sintiera que el momento se desvanecerá.

“Así que esto pasa después de la muerte, que cruel” pensó para sus adentro Blitzø, pero sin alejarse de su madre, hasta que finalmente cayó nuevamente rendido al cansancio tanto físico como mental.

— Creo que será mejor que me quede con él, siento que si me voy, volverá a alterarse — dijo Tilla con una sonrisa triste mientras acariciaba la mejilla de su hijo.

Los niños acomodaron un espacio para dárselo a Tilla, ellos la amaban y si había oportunidad de que ella estuviera con ellos, la aprovecharían, en silencio Fizz y Barbie comenzaron a pensar.

¿Cuál fue la pesadilla de su amigo y hermano?

Bueno, al menos para ellos era sólo fue un sueño, pero para Blitzø eso fue más que un sueño fue una realidad.

 

-_-_-_-_-_-_-_-_-

 

A la mañana siguiente, Blitzø despertó con un aroma tan reconfortante, hacía tiempo que no había percibido ese aroma, pero jamás lo olvidaría, abrió los ojos lentamente, aún con temor, pero al hacerlo la figura a su lado lo recibió con una sonrisa maternal.

— Que bueno que despertaste, ¿Te sientes mejor hijo? — dijo la mujer a su lado acariciando la cara de su hijo y alejando las lágrimas que no dejaban de salir.

— Que crueldad, siempre pensé que al morir volvería a verte… y te abrazaría y entonces ya no sentiría lo que sentí durante décadas… — dijo sin pensar Blitzø.

— ¿De qué estás hablando hijo? ¿Tiene que ver con tu pesadilla? — dijo preocupada Tilla observando la desesperación de su hijo de aferrarse a ella.

Blitzø abrazo a su madre aún más fuerte, quería creer que tal cual, había sido solo una pesadilla, pero el incendio, los años de auto desprecio, la ejecución, fueron tan reales.

— Tuve la peor pesadilla… — dijo tan débil, tan pequeño, diría que incluso acorde a su edad en ese momentos, había vuelto a ser aquel niño.

— ¿Quieres hablar de eso? — preguntó su madre.

— No, ahorita solo quiero seguir así… ¿Podemos quedarnos así para siempre? — preguntó con la mirada más inocente y vulnerable.

Su madre solo sonrió y se acercó más