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Ken Takakura había tomado incontables malas decisiones a lo largo de su vida. Pero ¿En que momento pensó que seguir y hacerle caso a Momo estando más ebria que borracho de una esquina iba a ser una buena idea? Más cuando él también estaba increíblemente borracho. Hunde el rostro en la almohada de la cama de su amiga, esperando que su aroma lo calme pero solo logra enojarse más consigo mismo, pataleando y ahogando un grito de frustración y molestia en la misma mientras Momo se carcajeaba de él con su típica risa sin remordimientos a un lado. Ambos metidos en la habitación de la chica psíquica ahora que Seiko no se encontraba en la casa para sacarlo de allí a patadas.
La pregunta que rondaba la cabeza de Okarun era '¿Cómo es que se podía ser así de idiota?' llevaba cuestionándose a si mismo desde que se despertó, mientras separa el rostro de la almohada, jadeando en busca de aire pero sin soltarla del brusco y fuerte agarre de sus oscuras garras, que ya estaban amenazando con cambiar por sus emociones alteradas, que terrible.
Era (y se veía) totalmente desastroso, la resaca del día anterior definitivamente estaba matando sus neuronas lentamente y sus ropas estaban todas desalineadas a diferencia de antes de la 'reunión' que habían tenido. Momo, a diferencia de él, se veía tan hermosa y linda como siempre en su ropa de entrecasa, incluso con su pelo hecho un desastre.
"¡¿Cómo es que eres así de idiota?!" Se burla con una mano en su boca la castaña, diciendo exactamente lo que él estaba pensando e intentando aplacar las risas que querían brotar sin parar de ella.
Ken piensa que Momo no lo estaba ayudando con sus ganas de arrojarse desde un barranco, actualmente.
"Es que- es que tienes que estar bromeando." Le vuelve a decir con incredulidad entre exhalaciones de aire, intentando no reírse al ver a su amigo omega tan en la mierda. Okarun, sin embargo, sólo suspira sin mirarla a los ojos. "Pero... ¿se ve tu rostro?"
"¡Ayase-san! ¿Crees... crees que armaría un escándalo si no fuera así?" Cuestiona restregando su cara bruscamente. Su voz suena baja y casi congestionada por su garganta agotada. Sus palabras son duramente arrastradas. Luego de la pseudo reunión de la noche anterior en esa misma casa era normal. Hicieron muchas cosas que antes normalmente no habrían hecho, tomaron alcohol, se rieron de sus propias estupideces, gritaron mientras escuchaban música. Kinta borracho armó un alboroto al tocar la casa y casi convertirlos en papilla después de casi transformarla en una licuadora, quitando su camisa y gritando que era el nuevo Deus Ex Machina, Aira usando su cabello de Acro-silky para colgarse del techo y evitar salir volando, Vamola cantando a todo pulmón incluso si no entendía, Turbo Abuela prendida al cabello de Momo (probablemente intentando dejarla calva) e incluso Taro estaba allí con Hana.
Se divirtieron, si. Pero ahora todo estaba pasando factura.
Todo.
"Pfft... Tiene sentido." Se vuelve a burlar Momo.
"¡¿Sólo te vas a reír de mi?! ¿No vas a ayudarme?" Pregunta lastimeramente, viendo a su amiga con tristeza. Haciendo que Momo dejara de reír repentinamente y lo viera serio por la expresión aprehendida del omega pelinegro. Su alfa regañándola y aullando en su interior por burlarse del omega que estaba pretendiendo. Pero es que tampoco sabía qué era lo que él esperaba que ella hiciera. ¿Qué quería que haga? ¿Qué eliminara mágicamente la foto semidesnudo que se había tomado la noche anterior por un reto de Aira y enviado a quien no le correspondía? Si pudiera hacerlo lo haría pero lastimosamente sus poderes aún no llegaban a esos extremos, si no ya hubiera evitado muchos de sus problemas actuales. Lo sentía mucho por él.
En verdad no, se estaba partiendo de risa por dentro.
Para terminar de empeorarla ni siquiera se la mando a Momo, quien se suponía que era la otra persona parte del reto, o alguien con el que él tuviera la misma confianza que Momo como Aira y pudiera llegar a un acuerdo, si no que fue al mismo Jin Enjouji. Quién, de hecho, ni siquiera recordaban si había estado en la fiesta o si se había ido en algún momento. Pero lo cierto es que parecía que el pelirrojo no había hecho acto de aparición porque una personalidad como la de Jin era difícil de ignorar. Y aunque sabían que era el tipo de persona comprensiva que no reaccionaba ni aunque lo provocaran (y eso era su único consuelo hasta ahora), era un peligro para Ken que un tipo como Jin (un tipo en el que Momo había estado interesada antes) tuviera una foto de él en tales condiciones y poder joderlo en cualquier momento aún si no se habían cruzado o hablado mucho desde que había vuelto a Daija Town con sus padres y solo se veían en la escuela o los martes. Pero solo bastaría otra pelea, otro conflicto u problema relacionado con los intereses de ambos y sabía que ese loco de remate usaría todo lo disponible en contra él.
Además ellos... precisamente bien no se llevaban, debía de decir. Pues su relación era un poco extraña. Tampoco es que se odiaran. Pero no estaba de más recordar que nadie querría que alguien más tuviera una foto suya desnudo en el celular. Más en esta situación. Y de ahí venía la reacción de Okarun y el hecho de que ahora mismo estuviera entrando en una crisis como para pedirle ayuda a Momo. La cual no sabía que hacer para ayudarlo tampoco incluso si ella era una de las amigas más cercanas de Jiji.
"¿C-cómo ocurrió todo?" Pregunta aguantando la risa al ver al otro totalmente pálido, seguramente recordando otra vez el como estaba en la foto.
"No lo sé... Creo, que quería enviártela a ti para cumplir con el reto y estaba demasiado tomado, o algo así... creo y yo... presioné mal. No recuerdo muy bien, estaba muy ebrio." Murmura volviendo a hundir el rostro en la almohada. Momo evitó el nudo chismoso en su garganta que le pedía a gritos el querer saber cómo se veía Ken en la maldita foto como para que se pusiera así. "Pero es que ni siquiera me molesta que él la pudiera ver, si no lo que hará con ella. No quiero que todo el mundo vea esa foto, no podría soportar más vergüenza." Dice preocupado. "Y en sus manos... estoy seguro que más de uno terminará viéndola. ¡Ya nos han visto desnudos en la escuela-!"
"¡Cállate, cállate! ¡No me lo recuerdes!" Grita Momo tapándole la boca, y queriendo borrar ese momento de su cabeza. "Quizás... estás dudando demasiado de Jiji. Quiero decir, él no es el tipo de persona que molesta o hace bromas de..." Intenta animarlo Momo. Pero cuando ve a Ken voltear a verla con una mirada de obviedad se da cuenta de la estupidez que acaba de decir cuando claramente ya conocía al otro. "Olvida lo que dije..."
Momo suspira, viendo a su amigo y pensando que decirle en cuanto lo ve suspirar con resignación. Aunque se merecía toda la vergüenza que estaba pasando por descuidado, idiota y borracho, no podía dejarlo abandonado, no luego de todos los favores que el omega le había le hecho, así que le debía unas cuantas a decir verdad. Por lo que sabe que debe echarle una mano con esto como una buena amiga haría. Momo se consideraba a sí misma una amiga excepcional.
"Tengo un proyecto grupal con él, es el mismo proyecto que dan todos los años a todas las últimas divisiones." Dice de repente Momo y Ken asiente confundido, teniendo conocimiento de ello, sin saber que tenía que ver eso con su depresión post-reunión.
"Si, la de armar un plano de una feria para poder organizar el festival escolar de recaudación de invierno. ¿Eso que tiene que ver?" Pregunta Ken.
"Bueno, como te dije, pues a mi me tocó con él. Iba a ir más tarde a su casa para comenzar a avanzar pero... puedo dejarte mi lugar con él y tú me das el tuyo con... tsk, Sawaki." Le dice golpeando su puño contra su propia palma como si hubiera tenido la mejor idea de todas. Hasta llegar al último nombre, el cuál lo dijo con un poco más recelo y una mueca divertida. Era un ganar, ganar. Ayudaba a Okarun y lo alejaba de otro posible peligro para su futuro cortejo. Piensa con una sonrisa escalofriante.
Okarun arquea una ceja mientras se giraba a ver a Momo con semblante derrotado.
"¿Acaso quieres que vaya a humillarme más?"
"No, estúpido. Si te buscas alguna manera de acercarte a él y borrar la foto de su teléfono sin que se de cuenta puedes deshacerte de la preocupación de que tenga algo con lo que chantajearte." Le sisea la alfa tocando su frente como si hubiera tenido la mejor idea de todas. "Me has dicho que no la ha visto aún ¿no? A esta hora sale a correr y luego tenía que volver a ayudar a algunos vecinos con las reformas. No tendrá tiempo de ver su teléfono."
"Si pero de aquí a la tarde no se cuanto tardará en ello..." Pausa de repente, pensando. "Aunque si estaba ocupado también con la reorganización de su casa ahora que sus padres vuelven a ella... puede que tenga oportunidad..." Okarun aprieta los labios pensante y ciertamente, no era una mala idea para nada.
Bueno, al menos nada perdía intentándolo.
La dignidad como mucho.
"Pero, hey... Okarun, ¿de verdad es muy... descriptiva la foto? es decir ¿se nota que eres tú?" Cuestiona Momo con una mano en la barbilla, parándose de su cama y viendo con signos de interrogación en los ojos al chico ahora un poco más animado.
"Si la ven rápidamente no. Estaba algo borracho ¿sabes? evidentemente no tenía el mejor pulso. Pero si la ven detenidamente si."
Ambos se contemplan en silencio. Sabiendo que su plan tenía muchas posibilidades de fracasar e incontables fisuras, pero aún así Ken iba a intentarlo. Todo sea por eliminar cualquier material de chantaje en posibles problemas futuros con Jiji. También para cuidar la nula dignidad y orgullo que le quedaban.
"Pero bueno, haz lo que te digo. Ve tú y dile a Jiji que a mi se me ha complicado y que irás tu en mi lugar. Sabes que lo entenderá." Sigue diciendo.
"Muchas gracias, Ayase-san, en serio. Te debo una." Le dice el pelinegro con una cálida sonrisa que también contagia a su amiga. Pero rápidamente abandona su faceta preocupada para volver a la de siempre, juguetona y burlona.
"¿Cuál gracias? Me debes una cita, maldito omega, vas a ser mío ¿Eh? Recuérdalo." Dice tocando el cuello del pelinegro con un dedo, justo donde iba la marca del alfa. Ken se estremece y le aparta la mano con una sonrisa divertida.
"Si, si, lo que digas." Dice el omega de lentes levantándose de la cama más alegre de lo que había llegado primeramente, ahora con una bonita sonrisa en su rostro y un pequeño sonrojo.
Momo sólo esperaba que Okarun no fracasara con esto también...
Por su parte, Ken salió de la residencia Ayase en dirección a su casa para cambiarse luego de su arbitraria sesión de quejas diaria con su amiga. Estaba listo para hacer el ridículo pero a la vez tenía un mínimo de esperanzas. Además, por lo que sabía, Jiji también era un omega. No sería muy difícil o incómodo interactuar con él como muchas otras veces anteriores con otras personas de las cuales no había sabido su género secundario. Es decir, podría hablar con normalidad, como siempre hacia. Por lo que tenía muchísima fe al respecto.
Quizás más de la que debía.
***
Ken muerde su labio con duda y estrés, sudando después de subir las casi infinitas escaleras que componían gran parte de Daija, daba gracias que por lo menos el pueblo no era tan grande y que una inmensa porción estaba siendo reconstruida o si no moriría en el trayecto. Iba a ir directo a la casa del otro omega, pero desistió cuando de hecho lo vio en el pueblo, aunque no se atrevió a ir a encararlo cuando lo vio rodeado de personas. Así que, en un ataque de pánico cuando vió que de hecho caminaban en dirección hacía donde estaba él, se escondió rápidamente en la rama de un árbol del centro estratégicamente pero incómodo a la vez, viendo al mencionado pelirrojo cargar unas cuantas bolsas de material pesadas sobre sus hombros, al parecer de unos ancianos, para ayudarlos. Estaba junto a unos cuantos más pueblerinos que parecía conocer, ellos también con materiales en sus manos. Al parecer la reforma de su casa iba bien también.
Ninguno de ellos era consciente de que eran observados, en la no tan lejanía por, el chico de lentes.
Se notaban muy contentos y cómodos ya que aparentemente se conocían desde hace tiempo. Además, Jin tenía ese efecto sobre todos de ser querido o apreciado por absolutamente todas las personas mayores como si fuera su hijo, bromeando y haciendo chistes, como todo un pueblo unido. Muchos de ellos queriendo presentar al pelirrojo a sus hijas, pero Jin rápidamente desviaba el tema con alguna broma tonta.
Era muy temprano para la hora estipulada por Momo aún, -faltaba una hora-, pero quería vigilar que Jiji no sacará su celular en ningún momento. Precauciones. Pues en el suyo nuevo (que tuvo que conseguir a regañadientes después de que todos se quejaran acerca de él y Momo no teniendo teléfonos) aún aparecía como 'no visto' y le servía mucho, pues si podía hacer algo incluso antes de que la viera mejor.
Pero...
"Jiji, querido, ¿tienes la hora?" Pregunta uno de los ancianos cargando con unas cuantas herramientas y Ken quiere arrancarse los pelos cuando escucha al hombre que quiere hacer al otro sacar su teléfono.
"¡Por supuesto, señor Sakata! Enseguida me fijo." Ay no. No, no, no...
"Son la una de la tarde. ¡Nada de distracciones! muchachos. Hay que movernos antes que el frío empeore, vamos." Sisea una mujer de mediana edad frustrada al cargar tantas cosas, por lo que Jiji rápidamente va a auxiliarla, dejando su teléfono en el olvido del bolsillo de su chaqueta deportiva amarrada a su cintura.
Ken suspira aliviado y agradece mentalmente a la mujer por su ayuda inconsciente.
Media hora, la cosa avanzaba tranquila y Ken estaba en un punto que sentía sus huesos entumecidos. Jiji estaba ayudando con el traslado de estos materiales en esa zona de locales en particular, por lo que no fue necesario seguirlo ya que no avanzó de allí. Tenía el panorama completo desde su posición. Y, por lo que ha estado observando, Jin aun no tocaba el dispositivo móvil, así que todo estaba yendo demasiado bien para ser verdad. Demasiado.
"¡Jiji, amigo! Te perdiste de la reunión de antiguos compañeros de la escuela que hicimos en la noche. Mira la foto que tomé de todos nuestros amigos. Te la he pasado por el grupo. Deberías haber venido." Era uno de los antiguos amigos de Jiji de su anterior escuela por lo que se podía oír.
"Maldición." Sisea Okarun cuando ve al otro joven acercarse agitando su teléfono con una sonrisa. Al parecer era uno de los familiares de las mujeres de allí al ver la forma en que lo saludaron. Jiji lo saluda de igual forma y saca el suyo propio. Ahí es cuando el pelinegro siente que el mundo se le va a caer encima por lo que decide que es hora de intervenir antes de que pase a mayores. Quizás si se transformaba y se lo quitaba con su velocidad antes de que abra la galería de mensajes podría hacer esto más fácil.
No contaba con tropezar del árbol y caer de manera ruidosa, directamente de cara.
"A-ay." Gime de dolor cuando siente su pierna cosquillear por el adormecimiento y el golpe. Pero, cuando se dio cuenta, el estruendo había sido suficiente para captar la atención de los pueblerino cercanos y siente pasos acercándose a él rápidamente.
Mierda.
Bueno, era mejor que lo vieran así a que el otro omega viera la foto.
"¡Oye!"
"¿Un turista?" Escucha que pregunta una de las mujeres mayores en tono desafiante cuando la ve pararse frente a él, casi intimidante.
"¡Oye niño! ¿Estás bien?" Esta vez fue uno de los pocos hombres alfas allí presentes, específicamente el que le había preguntado la hora a Jiji.
En pocos segundos, el tumulto de murmullos y preguntas apareció. Ken suspira al pensar que de nuevo debería de sufrir otra persecución por estos malditos lunáticos de Daija. Este pueblo le traía pesadillas.
"Tranquilos, tranquilos. Es el amigo de Jin." Calma la mujer de mediana edad de antes, abriéndose paso entre los alterados habitantes y ayudando al avergonzado pelinegro a levantarse. "¿Que hablamos sobre ser hostiles con la gente de fuera...?" Su voz sonó tan falsa como la mayoría de allí pero: Por lo menos había impedido que Jiji viera su teléfono. Piensa en cuanto lo ve acercarse también, con una mirada confundida por las feromonas alteradas en el ambiente. Hacían al omega de Okarun retorcerse en incomodidad, los aromas de disgusto por su presencia siendo tan cítricos y ácidos eran fácilmente irritantes para cualquier omega, por lo que intuía que a Jiji le había afectado también.
"¿Qué haces por aquí, chico? ¿No viene la mejor amiga de Jin contigo...?" Le pregunta con cautela sospechosa la mujer.
"Yo... ve-venía para hablar con-" Siente la presión en él con los ojos de las cinco personas allí viéndolo fijamente en busca de una respuesta rápida. "...con-" Las palabras no salían.
No cuando al centrar su mirada en Jin este lo miraba con una mezcla de diversión y preocupación en su expresión.
"¡Es un terrorista! ¡Vienen a destruir el pueblo de nuevo!" Exclama una de las tantas señoras apuntándolo acusadoramente.
"¡No, yo-!"
"¡Se equivocan señores! El viene para hablar conmigo." Ken siente un frío congénito paralizarlo cuando la voz de Jiji interrumpe el murmullo de los demás. Salvándolo de su posible vómito verbal y tartamudeos.
Ken no sabe como reaccionar exactamente. ¿Cómo lo sabía Jiji? ¿Se había descuidado y este había mirado su dispositivo? ¿Había visto la foto ya? Oh no...
"Tengo un proyecto escolar que hacer con él, me iba a acompañar Momo, pero ella ya me aviso que estaba un poco complicada ¿Me equivoco?" Resume el pelirrojo con una expresión tranquila. Abriéndose paso entre los demás para acercarse y envolver su mano cálida (a pesar del invierno) en el brazo de Ken, tirando del pelinegro suavemente para sacarlo del agarre de la mujer alfa y poniéndose sutilmente entre él y los demás para resguardarlo de las miradas.
¿Qué le pasaba? ¿Por qué estaba siendo tan amable de repente? Si hace un par de días él estaba comportándose de manera extraña cuando estaba todo el grupo junto... y desde ahí el trato era cada vez más indiferente. Supuso que desde lo que pasó con Momo y el poco control que tenía él sobre Evil Eye, las cosas estaban un poco tensas entre los dos.
"A-ah, si. Yo venía para eso." Habla con los nervios y las dudas a flor de piel.
Si había hablado con Momo por teléfono no había forma de que no haya visto la foto. ¿Estaba actuando? ¿O simplemente había ignorado su mensaje? No entendía, ¿En que momento lo había usado y él no lo vio?
No entendía nada pero maldice a Momo en su cabeza. Le dijo específicamente que no se comunicara con el otro por mensaje y podía imaginar la sonrisa maléfica de la alfa castaña en su cabeza mientras lo hacia de todos modos para verlo enfrentar su desafío con más dificultades.
"Hmm, el chico no se ve muy seguro Jin, ya te hemos dicho que no traigas gente extraña... es peligroso." Habla el hombre mayor de repente y eso lo hace tensarse ya que reanuda los murmullos de los demás.
"Ahh, ¡Por supuesto, lo entiendo! pero, ¡Okarun es un muy buen amigo mío! y no ira muy lejos si trama algo." Habla en broma en su lugar Jiji, apretando el hombro del omega más bajo en su agarre, haciendo que todos se queden mas tranquilos. "No conmigo." Dice en un tono muy bajo y no sabía como tomar exactamente eso. Pues era obvio que la presencia de turistas o gente fuera del pueblo no era muy bienvenida. No después de las incontables disputas y desastres que se generaron por la maldición de la serpiente. "¿Nos vamos, Okarun?" Se gira el pelirrojo a verlo con una sonrisa tranquila.
¿Por qué...?
"U-um... Si, vamos." Asiente comenzando a seguir al omega más alto hasta su casa, dando una rápida mirada paranoica hacia atrás a los ojos que se clavaban en su espalda como dagas, pensando aliviado que posiblemente Jiji aún no había visto la foto y esa era la razón por la cual no se estaba burlando de él incansablemente o mirándolo extraño, así que había una mínima esperanza de poder borrar la foto aún.
"Momo me dijo que estaba con resaca, pero por lo visto tú también..." Menciona haciendo alusión a su caída y su nariz roja por el golpe. Okarun inmediatamente se frota la nariz recordando el leve dolor. "¡Así que no te preocupes amigo! iremos lento en las escaleras para no hacerlo tedioso."
"Gracias, Jiji." Murmura desganado.
El resto del camino lo único que se escucha es la voz de Jiji parloteando con sus estúpidos tics verbales sobre que estaba ayudando a los demás pueblerinos porque no podía ignorar el 'llamado de auxilio de la gente mayor' y necesitaba hacer su acción encantadora del día para seguir manteniendo su imagen del chico perfecto para sus nietas solteras frente a las ancianas. Ken no pudo evitar rodar los ojos. Su personalidad excéntrica y amable no podría ignorarlos nunca. Todo acompañado de movimientos exagerados y una inmensa cantidad de ademanes a los que ya se había acostumbrado. Okarun simplemente contestaba con monosílabos a las ocasionales preguntas, muy encerrado en sus propios pensamientos.
El otro se detiene abruptamente frente a la puerta de su casa aún en obra, casi haciendo que el otro chocara con él. Después de una subida en las escaleras que parecía eterna, no parecía haberse detenido a descansar, solo gira a ver a Ken con una pequeña sonrisa curiosa.
"¿Cómo estuvo la reunión de anoche entonces?"
Ken suspira, entonces él no estuvo allí. Bien, se las ingeniaría. O eso esperaba.
***
Okarun siente que está siendo realmente molesto cuando en el silencio no para de repiquetear el tatami de madera con la punta de sus zapatillas deportivas. Pero no puede evitar estar extremadamente nervioso, no cuando su tumba podía ser cavada en cualquier momento por un paso dado en falso.
Estaba sentado en la sala de estar que estaba ya en su mayoría reconstruida y amueblada hasta cierto punto, por suerte, lo que faltaban eran detalles menores. En un par de sofás individuales enfrentados alrededor de una mesa de café que el omega pelirrojo había acomodado rápidamente ya que estaba todo un poco desorganizado o fuera de lugar. Pero al menos tenían donde sentarse y solo unas pocas estanterías cerca.
"¿Quieres beber o comer algo?" Consulta el de ojos miel cuando terminó de traer los materiales para comenzar con los planos y dibujos. Además de los materiales que Okarun había traído por si mismo.
Ken presiona los labios con nervios y asiente lentamente. "Solo un poquito de agua, por favor. Ten cuidado..." Pide. Por lo que Jiji sonríe genuinamente antes de voltearse para ir a por ello a la habitación de al lado que era donde estaba la cocina anteriormente.
"Bien, espérame aquí, ya vuelvo." Dice antes de irse. No sin antes detenerse a medio camino y volver a dejar algo. "Ah, casi lo olvido, lo dejaré aquí por si necesitamos buscar alguna referencia o cosas así..." y saca su teléfono móvil del bolsillo, dejándolo en la mesa ratona. Todo frente a los ojos abiertos como platos del chico mitad yokai.
"A-ah, muy bien." Tartamudea viendo como Jiji por fin se iba por el pasillo de su casa hasta la cocina a buscar el agua, dejándolo solo en la sala.
Obvio, como se esperaba, esta oportunidad estaba en la palma de sus manos. Por lo que no dudo en aprovecharla.
Estira su brazo con rapidez en cuanto escucha el ruido en la cocina, tomando el maldito teléfono entre sus manos temblorosas. Una sonrisa malévola pintada en sus facciones por lo fácil que había sido obtener el teléfono desde un principio. Ahora solo debía borrar la foto y...
Obviamente, Okarun volvía a ser un ingenuo.
"Hijo de puta." Susurra.
Se debía desbloquear mediante un pin de cuatro dígitos. Por lo que a diestra y siniestra empieza a probar con los números y combinaciones mas típicas o que piensa que podría poner el pelirrojo.
Pero nada da resultado.
Empieza a impacientarse, con pánico, cuando el teléfono le da un time out de diez segundos por demasiados intentos fallidos, en su mente maldiciendo a todo ser existente de la tierra. Quería arrojar el teléfono al piso y hacerlo parecer un accidente, pero no llegaba a ese extremo todavía. Y estaba tan ocupado maldiciendo hasta que empieza a escuchar pasos en la otra habitación seguido del ruido chirriando de una puerta al cerrarse lentamente, así que inmediatamente deja el celular en su lugar, como lo había dejado el otro y se acomoda actuando como si nada hubiera pasado.
Mierda, mierda, mierda.
Maldita sea. Había perdido su oportunidad, ahora debería crear otra. Piensa mirando el teléfono con enfado, como si este tuviera la culpa de su irresponsabilidad o idiotez.
Jiji llega y le entrega el vaso de agua fría, sentándose en el sofá de en frente, para así tener más comodidad a la hora de trabajar y no estar chocándose o codeándose con el omega.
"¿Estás bien, Okarun?" Le pregunta con preocupación Jiji cuando ve los movimientos tan robóticos del otro y Ken traga saliva en seco. "Uh... no te... ves... muy cómodo que digamos." Opina con una mirada dulce en sus ojos mientras desplegaba las hojas blancas y sacaba algunos lápices para hacer los apuntes y el boceto.
"Yo- si, si... estoy bien, solo... tengo calor." Dice lo primero que se le ocurre. Agitando su mano en forma de abanico para hacer énfasis. "La época y eso ¿sabes?"
Jiji arquea una ceja con un semblante divertido. Haciendo un pequeño silencio antes de humedecer sus labios y decir:
"...Es invierno."
Okarun quiere salir corriendo.
"¡Lo sé! pe-pero, no ese tipo de calor... cosas de omegas ¿sabes? t-tu me entiendes." Dice con exagerados ademanes, esperando que la excusa improvisada sirva teniendo en cuenta que el otro era omega también. Mirando con pena a cualquier lado a excepción de los ojos brillantes del pelirrojo.
Solo espera que el otro deje de ponerlo nervioso inconscientemente y puedan concentrarse en el supuesto proyecto escolar. Porque si esto seguía así terminaría diciendo alguna estupidez de más. Pero el silencio solo se hace más incómodo y Okarun piensa que tal vez dijo algo que no debería cuando ve al otro suavizar su mirada luego de recalcular por unos segundos. Casi mirándolo preocupado.
"¿Estas en período de celo?" Pregunta con pena y Ken no puede evitar reírse por lo bajo. Bueno, eso serviría.
"Algo así. Por estas fechas todos los omegas lo estamos... supongo que eso ya lo sabes de todas formas." Dice viendo como el otro ladeaba la cabeza y piensa por un momento.
"Ah, si, supongo... Yo... no tengo supresores, pero si necesitas puedo ir a comprar." Dice retomando su trabajo y boceteando un margen donde comenzarían a dibujar. "Bueno, volviendo al caso..."
Ken sabe que debe dejar la conversación allí, así que se propone a ayudar al otro omega en lo que necesite con el croquis mientras maquina otra manera de conseguir el código del teléfono de Jiji.
Sin que él se diera cuenta, por supuesto.
***
"Yo creo que estaría bien ubicar el puesto de café de la división A por esta zona," señala el pequeño mapa "...se vería desde lo lejos y atraería a todos los que pasen por la entrada, más que nada por el frío. Además, ¿Qué opinas de ponerle unas luces de navidad de decoración a los juegos? De noche... de noche se vería increíble. Así que si lo hacemos de esta forma..."
Ken quería en ese momento más que nada salir corriendo hasta su casa o dar vueltas como un cachorro ansioso.
Había pasado hora y cuarto y ya llevaban varias ideas y diseños, tanto mezclados como descartados. La imaginación de Jiji y su capacidad de entender perfectamente lo que les gustaba a los niños que podían ir al festival era adorable. Ambos estaban colaborando y debatiendo con opiniones totalmente diferentes, haciendo proyectos de mecanismos para que todo sea más seguro y acorde. Sin embargo, el omega pelinegro ya se había cansado y todavía no le encontraba una solución a lo suyo, pues Jiji no tenía intenciones de despegarse de su teléfono de nuevo y eso lo estaba frustrando.
"Hmm... Y también podemos-"
Seguía hablando sobre los planos... Entendía que le emocionaba. Más a alguien como Jiji que, teniendo al yokai que tenía en su interior, su gusto por divertirse y jugar era muchísimo más amplificado que el de Okarun o cualquier otra persona (de allí su entusiasmo copioso y casi hiperactivo con respecto a este festival de invierno antes de las vacaciones), por lo que era obvio que le apasionaba más que a él mismo todo ese extenso tema. No podía culparlo, tampoco ayudarlo, es decir, su propio poder de la turbo abuela expandía sus emociones y lo hacía estar depresivo como la mierda. Pero ya estaba harto de esto a decir verdad.
Suspira audiblemente, cansado, dando un vistazo a su alrededor y pensando que era extraño que la casa no tuviera ningún aroma, ni siquiera el de sus otros integrantes. Cuando había llegado a la casa por primera vez hace tiempo había pensado que posiblemente se intoxicaría con las feromonas, más conociendo al pelirrojo. Pero sorprendentemente había roto todas sus expectativas acerca de él.
"Jiji..."
Le llama al pelirrojo y este lo ve con curiosidad por su interrupción justo cuando llegaba a la mejor parte.
"¿Que te parece si nos tomamos un descanso y... hacemos otra cosa? Solo por unos minutos." Bien, iba a improvisar. No había otra.
Pues se lo estuvo replanteando y...
Persuadir a un omega siendo un omega no servía, pues si libera feromonas solo lograría espantar al otro con su aroma. Así que debía pensar otra cosa.
Pedirle prestado su teléfono para una llamada parecía una buena excusa, de no ser porque tenía el suyo propio sobre la mesa también.
Así que iba a intentar algo más...
"¿Juegas al Mario kart?" Pregunta de repente, señalando las dos consolas casi sin tocar en una estantería cercana.
"Momo o algunos de mis amigos suelen venir a jugar, así que básicamente las consolas son de ellos... Yo solo he visto un par de cosas, casi nada de hecho. Prefiero el Super Smash Bros"
O sea, que no lo ha jugado.
Okarun sonríe. "¿Al menos conoces como funciona y toda la cosa?"
Jiji asiente desconfiadamente cuando ve los ojos brillar detrás de los lentes redondos.
"¿Unas partidas, si? El perdedor hará todo el resto del dibujo del plano." Propone, pensando que si esto salía bien. Ganaría más de lo que tenía pensado.
Todo dependía de la habilidad de Jiji con los carritos. Por lo que si se fiaba de su palabra, Okarun cree haber encontrado el punto débil del contrario. Era una apuesta segura a su favor.
"Hmm, descansar un poco no vendrían mal, creo. Tienes razón." Dice pensativo. "¡Bien! ¡Juguemos entonces!" Su respuesta positiva casi inmediata hace que el otro casi brinque de felicidad en su interior. Viendo a Jiji levantarse enérgicamente para buscar los dispositivos.
Olvidando su propósito inicial, quitan con cuidado las cosas de la mesilla y se acomodan para jugar, uno frente al otro con el mueble de por medio. Esta vez sentados en el piso en posición de loto y apoyados sobre la madera, encendieron las consolas y se dispusieron a poner en marcha el mencionado juego.
"¿Quieres que te de alguna ventaja?" Pregunta Okarun divertido y Jiji bufa una burla.
"¿Huh? ¿Crees que eres muy bueno, Okarun?"
"No lo creo, lo soy."
"Je, ya lo veremos. Y no, no te preocupes. Hagamos de esto un juego justo." Dice entre risitas. "Sin piedad."
Okarun no puede evitar ver con triunfo en sus ojos al otro. Estaba claro. Jiji era un novato en esto, un novato muy orgulloso, y se notaba únicamente en la forma en la que su expresión era de puro y absoluto disgusto cuando el juego inició en una sala privada únicamente para ellos dos. No sabía jugar. Y aunque tenía facilidad para maniobrar, sin la conducción asistida, siempre se caía en los puentes o no lograba agarrar las cajas en las curvas. Mucho menos las monedas, por lo que iba muy lento a comparación suya.
Pero Okarun, como dijo Jiji, no tendría piedad alguna con él, más cuando tenía algo en mente; un plan que involucraba el juego y él era bueno en esto, por lo que luego de el par de vueltas su victoria es ahora concreta. Y no puede evitar que su competitividad tome el control de su cuerpo.
"Je. Suerte con el resto del dibujo." Le dice a modo de burla y Jiji resopla. Riendo suavemente y desordenando su cabello con un gesto de derrota.
"Bueno, supongo que si necesitaba la ventaja."
"Oops, tarde." Dice preparándose para la siguiente ronda.
"¡Da igual! Ahora, ahora ¿Qué apostamos?" Pregunta Jiji imitando al pelinegro en el proceso, levantando su mirada emocionada y chocando con aquellos ojos marrones oscuros. Perfecto, lo tenía atrapado en esto, solo debía seguir como iba.
"Err... El perdedor deberá... decir algo que lo avergüenza muchísimo. Algo muy, muuuuy privado ¿Sabes? Así como muy vergonzoso." Dice de forma exagerada. Se estaba arriesgando demasiado, pero no vio atisbos de molestias en el omega pelirrojo.
Además, viendo la nula habilidad de Jiji se sentía en desbordante confianza, después de todo, el omega pelirrojo no era tan bueno en esto y eso era algo que agradecía. Y cuando pensaba que iba a responder, su semblante flaquea pero acepta de todas formas con un suspiro en cuando la segunda ronda comienza.
El resultado anterior se repite.
La derrota vuelve a ser para el más alto y la victoria para Ken. Lo ve suspirar con desgano y no puede evitar reírse de la desgracia ajena. Ya muy desgraciado había sido él la noche anterior, no debería tentar tanto al karma de nuevo.
"Bueno... yo..." Piensa Jiji por un momento. "...lo cierto es que todavía no he podido pasar ningún celo con nadie. No porque no se ha dado la oportunidad, si no que... no he podido. No puedo."
¿Ningún celo? Es decir... ¿Se refiere a su propio celo? Era una manera muy extraña de decirlo.
"¿En serio?"
"Si." Dice Jiji con sus mejillas tintadas de un pálido rojo. "No he podido..."
Okarun muerde su lengua cuando quiere preguntar el por qué. Ya que aparentemente hay una razón detrás.
"Bueno, eso no es algo de lo que debas avergonzarte en realidad, Jiji. Ya... llegara tu momento, supongo, y um..." Intenta arreglar el ambiente el pelinegro al ver que el otro se puso demasiado tenso. No pretendía que Jiji se sintiera mal tampoco. "Pero supongo que cuenta. No te desanimes, amigo." Dice sonriendo en cuanto el otro lo hace suavemente también y ambos retoman las consolas con algo de positividad.
Buscaba sacar algo vergonzoso para tener en contra de Jiji, pero no sintió que eso fuera algo con lo que jugar o divulgar, parecía afectar realmente al otro omega. Así que rápidamente descarta la idea. Sin embargo, Okarun decide que ya no había razón para aplazar nada. Iba a poner todas sus cartas sobre la mesa y que sea lo que los dioses, los aliens o los yokais quisieran.
"Okay, el que gane esta vez... tendrá tres minutos para hacer lo que sea en el teléfono del contrario." Dice señalando ambos teléfonos sobre la mesa.
Si bien el pedido hace a Jiji mirar al chico de lentes con un evidente desconcierto, no hace mas que asentir confundido. Y, aún así, Okarun puede notar el nerviosismo en él cuando ve sus nudillos tensarse sobre la consola. Esto estaba más que ganado ya, piensa el omega de cabello negro con arrogancia.
El juego comienza y, Jiji la batalla mucho mejor que sus partidas anteriores de hecho, sin embargo la mediocridad en sus movimientos seguía siendo la misma, pero hace tensar a Okarun cuando solo faltaba una vuelta e iban bastante igualados. Por lo que el pequeño omega de lentes no puede evitar suspirar con alivio cuando el otro choca con un obstáculo y le da toda la ventaja. Las letras doradas brillaron en su pantalla. Poniendo en evidencia que una vez más, la carrera fue a favor del más bajo.
"Tss" Es el siseo que escapa de los labios de Jin, sus bonitas facciones pintadas en molestia y sus dedos inquietos repiqueteando el plástico de la carcasa de la consola. Era muy divertido desde el punto de vista de Ken. Solo hacen al omega más pequeño sonreír con burla en cuanto extiende su mano esperando el teléfono desbloqueado y a regañadientes, Jiji se lo entrega. Quedándose en un silencio absoluto mientras ve a Okarun hacer lo que sea que hacía.
"Bien... Veamos~" Tararea el pelinegro con el triunfo entrelazado a su satisfacción. Si tuviera orejas y cola los estaría sacudiendo como un cachorro contento por obtener lo que quería tan fácil y de la propia mano de su dueño, haciendo rápidos movimientos con sus dedos en el táctil para no perder ningún segundo. Busca la galería y entra, encontrándose con poco mas que diez fotos de sus amigos, Momo, él, flores de montaña e incluso muchas de Turbo Abuela mal sacadas porque el gato blanco era inquieto y odiaba a Jiji. Parecía que ninguna foto había sido enviada o sacada desde hace tiempo, a excepción de la que le envió su antiguo compañero de la escuela ese mediodía.
Ninguna de las fotos allí era la suya.
Comienza a tensarse y reírse nerviosamente de la mueca de Jiji cuando no encuentra nada de lo que estaba buscando. Mirando entre el teléfono y a su dueño, quien estaba bastante serio a diferencia de siempre, con los nervios carcomiéndolo mientras los segundos pasaban. Por lo que se cuestiona si realmente se la había enviado a Jiji y no a alguien más. Quizás se confundió al ver el nombre.
No... estaba seguro. Fue a Jiji sin dudas.
"No lo uso casi." Dice Jiji pensativo, como si leyera sus pensamientos. Rascando su mejilla. "Solo para emergencias y fijarme la hora... ya sabes"
Eso era una vil mentira, pues si así fuera no lo llevaría consigo a todos lados. Además de que lo había visto en muchas ocasiones jugueteando con él en la mano.
No responde.
Revisa los mensajes y su chat pero nada, únicamente habían un par de mensajes de sus padres, de Aira mandándole una mano con el dedo de en medio levantado, la foto que le envió el chico de antes, el mensaje de Momo y uno de Seiko que le preguntaba como iba su día. Pero poco más. Ninguno de esos era su número.
¿Acaso la había eliminado? ¿Sin siquiera verla? No, no puede ser solo así.
"¿Buscas algo en concreto, Okarun?"
"Para nada." Miente rápidamente, cerrando todo y devolviendo el teléfono a su dueño en cuanto se dio por vencido y el tiempo se acabó. Tomando un trago de su abandonado vaso de agua cuando sintió la garganta reseca. "Solo quería saber si el chico encantador que todo el mundo pondera tenía algún trapo sucio." Dice en un tono de broma y Jiji hace un sonido irónico con su garganta. "...También quería saber si tenías el número de Sawaki, necesitaba pedirle luego el nombre de un par de libros que tiene pero nunca coincido con ella fuera de la escuela..." Inventa otra excusa rápidamente.
¿Realmente se había equivocado con Jiji?
"Oh~ entiendo, entiendo..." Murmura el omega pelirrojo con una sonrisa, suavizando su expresión. Pero su mirada había cambiado completamente. "Podrías haberlo dicho antes, amigo, te hubiera dejado buscar un poco más. Le he tomado fotos de todos los libros a Rin-chan cuando me ofreció ayuda para recuperar el resto del año en cuando me cambié de escuela. Pero..." Hace una pausa, sin apartar la mirada de los ojos desconfiados de Okarun. Hasta que vuelve a mirar a su teléfono parpadeando lentamente. "...tu sabes, casi no me quedaba espacio en el teléfono..." Agrega con un deje de diversión, esta vez levantando la vista y mirando fijamente al omega pelinegro. Un brillo casi juguetón que nunca antes había visto decorando sus bonitos ojos. "Así que todas las fotos importantes las suelo guardar en google fotos."
Silencio absoluto. Ken se congela en su lugar cuando nota el mensaje cifrado detrás de su frase.
Hijo de puta, era un maldito hijo de puta. Todo este tiempo, debió de haberlo notado y revisar las demás aplicaciones. Jiji nunca era así de servicial y amable con otros chicos si eso no lo beneficiara a él antes. O cuando quería conseguir información. Estaba actuando... Mierda. Piensa con las manos tensas y su ceño frunciéndose
"Hum... ¿Seguimos jugando?" Pregunta con nervios el omega pelinegro y Jiji sonríe diferente esta vez, volviendo a tomar la consola en silencio en el momento que deja su celular. Quería convencerse de que el otro solo quería voltear las cosas a su favor poniéndolo nervioso y hacerlo tropezar por sus propios nervios, Ken no iba a permitir eso, ni de broma. Pues si Jiji aun poseía esa foto era obvio que ahora no iba a dejar que ocupara su teléfono en otra apuesta igual...
Bien, iba a jugar de la misma forma. Ken solo debería hacer lo mismo con él y tener una foto aún peor. Así que estaba decidido a ganar mas que nunca, esta vez no tomándose el juego a la ligera para nada. Si el otro pretendía humillarlo, solo debía contrarrestar eso con un ataque de igual modo. Pero, de cierta forma, el otro había instalado una duda y unos nervios profundos en él. Aun así, en la siguiente partida Okarun vuelve a ganar. Pero Jiji aun se mantiene sereno en su lugar, sin molestia ni nada en su rostro. No expresaba nada más que la diversión y la alegría de siempre, solo que con algo más oculto detrás.
"¡Bien, Okarun, amigo! ¿Qué quieres ahora?" Pregunta el omega pelirrojo, pues ciertamente Ken aun no había determinado el premio de la apuesta. Pensó que Jiji no lo notaría y se pondría nervioso.
Pero si lo había hecho. Es más, lo había dejado pasar.
¿Por qué...?
Con el enojo en sus ojos detrás del cristal de sus gafas, las acomoda con nerviosismo. Ken aun mantenía su idea, por lo que escupe las palabras con un deje de resentimiento y furia. No iba a permitir que el otro juegue con él de esa manera.
"Ropa fuera. Absolutamente todo." Dice Ken con los brazos cruzados.
Ahora es turno de Jiji de vacilar levemente, pues Ken lo ve que se congela en su lugar, viéndolo fijamente a los ojos en cuando la oración es pronunciada.
"Pff... ¿Quieres verme desnudo otra vez? Pensé que ya habíamos pasado por eso. Es decir, no cuestiono tus buenos gustos pero..."
La tensión pesa sobre ambos y Jiji bufa una risita molesta sin aliento. Negando con la cabeza para si mismo en cuanto Ken no le responde, como si hiciera todo esto por un mero berrinche del omega pelinegro. Haciéndolo ver cómo un caprichoso, y eso molesta aún más a Ken. Todo mientras se incorpora en su lugar para comenzar a quitarse la ropa con lentitud. Primero su chaqueta deportiva de colores suaves, seguido por la camiseta negra debajo y por último, con un deje de provocación burlona, desabrocha y quita sus pantalones cargo de color oscuro. Dejando toda esa piel musculada, besada por el sol y llena de múltiples cicatrices desde que tenían sus momentos de luchas los martes, a la vista.
Ken no puede evitar intimidarse aún así, no solo por la altura del otro y el hecho de que le sacaba mínimo una cabeza y poco más, si no porque su aspecto era muy llamativo para él. Demasiado debía decir y eso lo ponía nervioso, pues nunca se había sentido atraído físicamente por otro omega.
Finalmente el pelirrojo se quitó la ropa interior.
Ken simplemente volteo la mirada disimuladamente hacía otro lado hasta que el otro estuviera sentado de nuevo, con la mesa de por medio cubriendo su desnudez, porque no se veía capaz de soportar tal imagen otra vez sin que su cara se llenara de sangre. Su personalidad era más osada desde que conoció a Momo, y eso lo hacía querer hacer un comentario fuera de lugar al respecto sobre lo poco que el otro parecía un omega.
Entre otras cosas.
"Bien. Jugamos una última ronda. Quien gane esta vez obtiene-"
"Una foto. ¿Me equivoco?" Dice Jiji tranquilamente mientras le da a iniciar partida, esperando que la pantalla cargue, teniendo la ventaja de ir primero en la salida debido a que quedó último en la anterior. Ken lo mira con recelo mientras escucha las bocinas chillar avisando que la cuenta regresiva comenzaría. "No tengo ningún problema O~ ka~ run~, te voy a dejar tomarme todas las fotos que quieras, quiero decir, espero que tengas en cuenta que no es que me avergüence que me vean desnudo, pero... yo también tengo mi condición esta vez. Si es que gano."
"¿Y esa es...?" Pregunta Ken con desconfianza.
Jin sonríe, sin levantar la vista de la pantalla.
"Déjame follarte."
Ah...
Comienza a toser cuando siente que se ahoga con su saliva ante las palabras del otro, tomando otro trago de agua. Su rostro tornándose rojo en cuanto el otro omega no vacila en su oración.
"No, no. Es más, quiero que me montes." Aclara de nuevo haciendo que el pelinegro se ponga aún más rojo.
Así que decide hacerse el tonto.
"¿E-eh? ¿Cómo? ¿Ir a montar a caballo? A-aja, si, suena divertido..."
"Ah, bueno... Si prefieres imaginarme de esa forma, déjame decirte que tienes unos fetiches un poco extraños." Se burla. "¡Pero no voy a juzgarte por ese tipo de cosas! ¿Sabes?"
"Yo no-"
Ken no puede evitar estremecerse cuando la carrera da comienzo, interrumpiéndolo, y Jiji lo sobrepasa en un segundo, llevándole la delantera por mucho y haciendo un combo de obstáculos y atajos en su contra con las cajas que agarró estratégicamente. Se le hizo imposible seguirle el paso esta vez, sorprendentemente, luego de un par de minutos, el otro le llevaba media pista de ventaja. Jodiéndolo a diestra y siniestra como si su vida dependiera de ello.
¿Cómo...?
¿En que momento había mejorado de golpe?
Incluso si logró conseguir una seta, en el momento que ocurre, dos caparazones rojos lo hacen perder el equilibrio y todas las monedas haciéndolo maldecir, ahora Jiji le llevaba casi una vuelta entera de ventaja. Incluso mantenía sin problema las diez monedas.
Siente su respiración temblar y sus nervios solo lo hacen jugar peor.
Cuando estaba a punto de lograr mantener el ritmo, al Yoshi de Jin le toca un cohete y termina de lanzarlo a él por el precipicio justo antes de terminar su segunda vuelta. Pero Jiji ya iba por la tercera, por lo que en el momento en el que su monigote de Peach se mueve solo por la pista con una expresión de aflicción indica lo evidente: perdió.
Había perdido...
Él. Contra Jiji.
"Oops, creo que tuve suerte esta vez."
"Pero si tú..." Murmura totalmente ido, viendo la consola en sus manos. La realidad de que había perdido golpeándolo como un puñetazo directo al rostro. "¡Pero si tú ni siquiera habías jugado antes!"
"¿Queeee? Acabo de jugarlo contigo hace unos minutos, Okarun~." Dice inflando sus mejillas y haciendo un puchero a modo de burla.
"¡Pero no hay manera de que hayas mejorado tan rápido! Hiciste... hiciste trampa."
No. No había hecho trampa.
Solo buscaba consolarse. Pues el mismo sabía que era imposible que hubiera hecho trampa ya que todo el tiempo lo estuvo observando. Y el otro jugó limpia y pulcramente. Como dijo desde un inicio. Además ¿Cómo demonios se suponía que haría trampa en el Mario Kart?
"¿Trampa?" Jadea el pelirrojo, separando los labios ofendido. "Pero si no he hecho nada mas que ser honesto contigo, Okaruuuun." Señala su evidente desnudez y el hecho irracional de que había estado siguiendo y cumpliendo las demandas del otro sin quejarse de nada.
Ambos se miran un momento en tensión. El labio inferior de Ken tiembla.
"¡Entonces! ¿Y bien? Ropa fuera." Dice Jiji imitándolo en forma de burla con una sonrisa de ojos cerrados en su bonita cara. "Absolutamente todo."
Okarun piensa que nunca había estado en una situación mas extraña, y no podía irse porque el otro aun tenía la foto... ¿Qué pretendía este maldito omega? Haciendo todo esto. Se sentía patético.
"Borra la foto." Dice entre dientes, cruzando los brazos y casi asesinando al pelirrojo con la mirada. Pero Jiji no se inmuta. "Bórrala."
"¿Huuh?"
"Borra la foto y haré lo que quieras."
Jin lo ve un momento antes de entrecerrar los ojos con duda, ladeando la cabeza como un gran cachorro genuinamente confundido mientras apoya sus codos en la mesa y su barbilla en sus manos.
"¿Qué foto?"
"La que... la que te envíe sin querer, ¡sabes de lo que hablo! No te hagas el tonto." Tartamudea señalando al otro, no iba a seguir cayendo en sus juegos.
"¡Ah! Esa foto, la de la reunión de ayer ¿verdad? Pfft... La había eliminado desde ayer. Supuse que te habías equivocado... Así que la elimine." Dice entre risas, rodando los ojos como si fuera algo de poca importancia.
¿Qué?
"Era obvio que estabas borracho, Okarun, no soy ningún idiota para guardar algo tan privado para mí mismo ¿Sabes? Realmente no se que conceptos oscuros crees tener de mi, amigo. Pero... ah, no soy tan profundo como crees. No porque ahora tengas un interés en Momo voy a comportarme como un imbécil contigo."
Estuvo jugando con él desde un principio, eso era claro. ¿Pero a este punto? ¿Hizo todo esto para nada? ¿Se había arrinconado a si mismo en una apuesta sin sentido? Prácticamente si. Ken siente que la tensión que llevaba encima se desvanece al saber que no había foto entonces, pero no puede evitar que el enojo se extienda por su cuerpo por la manipulación del pelirrojo. Un rubor coloreando sus pómulos cuando siente que su cabello comienza a ondear como una flama con enojo y se para de su lugar de mala gana.
"Tss... Entonces me voy, no tengo nada que arreglar contigo."
Jiji lo mira aun desde su posición sentado, su mirada color miel tornándose cruda y oscura.
"¿Ya? ¿No vas a cumplir con la apuesta? Te recuerdo que has perdido."
No quiere admitir que siente curiosidad, pero los omegas no eran su tipo para nada. No era por nada en particular, simplemente prefería a los alfas. Y en definitiva Jin no era uno, ni siquiera olía como uno. Solo no olía a nada y tampoco esparce feromonas, extrañamente.
"Yo... No tengo por qué hacer lo que tú me digas." Dice de manera brusca. Girándose y dando un paso en dirección hasta la puerta de entrada.
Hasta que la voz del de cabello rojo lo detiene.
"Wow, confías en mí así de mucho, Okarun... eso me halaga, pero ¿Tomarás mi palabra así de fácil, eh? ¿Cómo sabes que no te estoy mintiendo con lo de haber borrado la foto? Vaya." Dice de forma tranquila y despreocupada. Viéndolo de reojo. Sabiendo la repercusión que causaría en su contrario.
Mierda. Ken no había considerado eso... Pero si lo admitía se sentiría muy estúpido. Y ya se sentía lo suficiente estúpido consigo mismo como para siquiera considerarlo ahora.
Suspira, volteando a ver al odioso omega.
"¿Qué fue lo que te hice? ¿Por qué haces esto? ¿Te caigo mal acaso? Si es por lo que le dije a Evil Eye sobre que la comida picante y la caliente eran lo mismo la otra vez que terminaste por dos horas en el baño juro que no fue intencional..." Pregunta el omega girándose completamente a ver a un relajado Jin.
"¡Oye! ¿¡Fuiste tu-!? Ah... solo, olvídalo. ¿Tú caerme mal?" Hace una pequeña pausa. "Creo que es absolutamente todo lo contrario a ello." Menciona con un brillo particular en los ojos. "Entonces, ¿Qué esperas?"
¿Qué espera? que fuera una puta broma, no quería follar con otro omega, sería extraño, muy extraño para él. Es como, los dos prácticamente lubricaban por el trasero... y se suponía que su pene no debía ser utilizado... Solo quería que el otro borre la foto e irse. Por más que ahora tuviera su pene palpitando en sus pantalones de manera molesta por la forma en la que el otro le hablaba de una manera tan persuasiva y que se sintiera a punto de lubricar cada vez que lo veía, porque no lo iba a negar; el omega de cabellos rojos era atractivo y realmente llamativo, pero no quería darle el gusto de verlo humillarse y rogar por un poco de atención. Era un mal perdedor y no lo quería admitir.
Se sentía patético, y ver a Jiji recordándoselo con el solo hecho de existir lo hacía sentirse mas patético.
Pero se queda allí, sin saber que hacer exactamente. Pues Jiji lo observa con su expresión neutral, esperando algo. Algo que Okarun solo quería retrasar, estaba claro. Mirando a cualquier lado a excepción del cuerpo desnudo del otro. Sintiéndose perdido y jugando nerviosamente con su manos, su mirada paseando por el resto de la casa a medio organizar, escéptica. Esperaba algo. Una señal que le indicara que hacer.
Jiji se la da.
"Sin nada encima. Vamos." Vuelve a remarcar, haciendo referencia a su ropa.
Con una expresión de recelo, chasquea la lengua. Con sus finos y delgados dedos de uñas oscuras comenzando a desabrochar sus bermudas de jean negro con roturas, dejándolo caer y quitando por encima su buso blanco. Lo termina de quitar todo. Terminando de desvestirse con sus feromonas dulces esparciéndose como un perfume retenido por la habitación en un intento de espantar al otro, pero se queda totalmente confundido cuando incluso su propio omega no rechaza la presencia ajena. Es más; Jin ni siquiera hace un gesto ante el aroma fuerte rodeándolo, como se supone que debería hacer. Ni siquiera parece disgustado...
Como se supone que debería estar.
¿Acaso este idiota era un beta y lo había interpretado mal?
Una vez desnudo no puede evitar que sus manos vayan directamente a cubrirse su entrepierna aun incompleta con pudor, la sangre en su cuerpo aglomerándose en zonas poco convencionales que solo lo hacían avergonzar más, pues evidenciaban su sonrojo. Y su erección.
No se atreve a mirar al pelirrojo, sabía que seguramente estaba sonriendo divertido por verlo de esa manera. Pues al parecer el otro disfrutaba de su sufrimiento como un maldito sádico.
"Hijo de perra." Susurra en cuanto lo ve apoyar su espalda contra el sofá individual en el que previamente estaba sentado en una pose relajada, exponiéndose para avergonzar aun más al otro porque claramente Jin no conocía la palabra pudor y vergüenza. Jiji solo se ríe por lo bajo en su cara.
"Bien, ven aquí ya. Vamos." Palmea su pierna. Era una orden. Le estaba dando una orden, a él.
"Tsk, ¿a quién demonios le estás ordenando?" Murmura entre dientes en voz baja. Su cara quemando cuando siente que sus ojos se encienden.
Pero por mas que se quejara, acató la orden de inmediato en cuanto la mirada del otro lo intimidó. Y se acercó, haciendo que Jin descruzara las piernas, haciendo aun más obvio el pedido. Con mucha vergüenza, cruzó uno de sus pies por sobre el otro y se sentó en su regazo, en sus muslos específicamente, ambos aún en el suelo.
Sentía a su omega temblar ahora que su dermis caliente estaba en contacto con la tibia piel del contrario, erizando hasta los vellos de su nuca. Pero no por miedo y eso lo hacia aún mas raro, pues el otro lo estaba intimidando evidentemente pero lo único que sentía era anticipación de lo que se avecinaba.
Su omega era del tipo dominante incluso si no lo parecía, aparentemente el de Jin también. Pero cuando un omega dominante intimida o intenta dominar a otro del mismo tipo el sentimiento de rechazo es mutuo, instantáneo e imprescindible. Pero no pasaba eso en ese preciso momento. Al contrario, se sentía aun más atraído hacia el otro y aun más caliente con su piel tocando la suya. No quería dejarse en evidencia, pero estaba claro que un libro abierto como él era difícil de cerrar a ese punto.
Todo de él le parecía extraño y atractivo a la vez. Jiji en si era una sensación nueva y ajena que no había sentido antes, su personalidad era una muestra de eso, y eso le ponía los pelos de punta.
Lo peor de aceptar el hecho de que él estaba sintiendo absolutamente todo esto es que Jiji aun ni siquiera lo había tocado, pues tenía sus brazos bien formados cruzados sobre su amplio pecho y solo lo evaluaba con la mirada oscura y la cabeza inclinada hacia un lado. Sus ojos bajando por el cuerpo más delgado de Okarun. Hasta que llega a donde cubrían sus manos.
"Quítalas." Dice muy lentamente, a modo de amenaza. Dejando en claro que si no las quitaba Ken por si mismo, lo haría él.
Por lo que, con molestia, Ken las quita. Dejando su polla dura a la vista depredadora y burlona del otro.
"Ni siquiera molestaban."
"Shht."
Hijo de...
Sus mejillas arden con pena, pero aun así mira como Jiji lo analiza en silencio. Y contrario a lo que creía, está observando sus manos en vez de a lo que estaban cubriendo.
Descruza uno de sus brazos y esa mano suya encierra completa y fácilmente la muñeca de Okarun, (la diferencia de tamaño en general que había entre él y Jin era demasiado chocante) examinando su mano con determinación y chasqueando la lengua cuando ve las largas y afiladas garritas oscuras en la punta de sus dedos. Una evidencia permanente de la parte yokai en él y el hecho de que no estaba controlando su transformación.
"Um... No puedes hacer nada con esto." Ah, ya sabía a donde quería llegar. ¿Quería que él se preparara por si solo?
Ken gruñe en cuanto el otro no hace más que mirar y analizar sus manos, como si nada de él fuera suficientemente interesante como para mirarlo de más. Es más, el bastardo ni siquiera tenía una maldita erección. Parecía que no le importara un bledo que un omega desnudo, soltando feromonas, estuviera sentado sobre él cerca de su polla. Realmente no le importaba. Estaba hartándolo todo ese escenario que el otro estaba armando.
"Para ser un omega ni siquiera sabes como tratar a otro." Dice en voz baja, inclinando su rostro mas cerca del pelirrojo para que lo viera a los ojos ahora rojos directamente a través de sus lentes. Sus alientos tibios chocando en cuanto la tensión aumenta. Jiji parpadea desconcertado. Siente que su muñeca es presionada con fuerza por Jiji en cuando su mirada se entrecierra con sospecha bajo sus pestañas. Las palabras salen de su boca.
"¿Un omega? ¿Qué te hizo pensar que soy un omega?" Pregunta arqueando una ceja. Su mirada mostrando genuina sorpresa ante la declaración de Okarun.
¿Eh...?
¿Cómo?
¿Cómo que no era un omega...?
No. era. un. maldito. omega.
Okarun lo mira con ojos como platos, sintiéndose demasiado rebajado y vulnerable en las piernas del contrario ahora. Y un tonto por asumir cosas en base a lo que solo había escuchado y no confirmar la veracidad de ello con el afectado de tal declaración. Claro, Momo nunca se lo había dicho, él no preguntó directamente y Jiji no habló al respecto, pero solo había asumido por la personalidad del otro alrededor de otros alfas que en realidad era un omega.
Dios lo odiaba.
"P-porque... lo había escuchado... en la escuela, los chicos de tu clase... A-además encajabas perfectamente en la definición."
Jiji hace un ruido pensativo desde su garganta, una sonrisa pintándose en sus labios mientras atrae al omega mas hacía él. Soltando la mano de Okarun.
"Entiendo. Es curioso, ahora que lo mencionas, porque ¿sabes? a pesar de que eres pequeño, hasta hace poco no se me había ocurrido que eras un omega tampoco. Pero ahora, lo pude confirmar por completo." En cuando finaliza sus palabras, Ken se sobresalta con un gemido sorprendido en cuanto siente dos dedos calientes rozar en su culo hacia abajo, justo en su entrada, donde el lubricante se secretaba cada vez más abundante ahora que los dígitos se resbalaban superficialmente y toqueteaban con lentitud. Humedeciéndose. "Tenía planeado que lo hicieras tú, pero a lo mejor no es buena idea." Menciona en cuanto la punta de uno de sus dedos penetra con facilidad debido a lo maleable, suelto y excitado que se encontraba el agujero del omega; metiéndolos bruscamente hasta los nudillos, haciendo que Ken se doble hacia delante con un gemido sorprendido, comenzando a jugar abriendo y doblando para provocar más pequeños gemidos en el pelinegro cuando rozaba las zonas que le hacían temblar. Logrando que las feromonas solo se dispersen más.
"¿N-no... luzco c-como un omega?" Pregunta con dificultad, volviendo al tema anterior, los dedos en su culo haciendo que el hablar entre gemidos se hiciera muy difícil. Si ya de por si solía tartamudear, ahora más.
"¿Ehh? ¿y yo luzco como un omega?" Ken reprime su gemido, apoyándose en el pecho del pelirrojo, mordiendo su labio al pensar lo tonto que había sido su razonamiento.
Traga saliva en seco. "...¿Qué es lo q-que pa-parezco según t-tú?" Obviamente, toma supresores y no andaba esparciendo sus feromonas por todos lados a menos que no fuera en una situación íntima. Pero creía que a simple vista se notaba que era un omega en comparación a muchos otros. No era por ser un engreído pero le gustaba pensar que era algo que se notaba con solo verlo. Ahora dudaba. Pues ninguna de sus cualidades eran las de un alfa o las de un beta. Pero de esa manera, tenía sentido pensar que Jin tampoco lucía como un omega.
"No lo pensé demasiado. Eras... solo Okarun, y ya." Dice Jiji simplemente, haciendo que el pelinegro chasqueara la lengua en disgusto.
"¿Qué diablos significa eso-...? Ngh~"
Jiji lo interrumpe. Deslizando su otra mano para apretar y separar los glúteos del omega sobre él contra su palma, amasándolo y provocando que éste estuviera casi pegado a él con cada sobresalto y gemido que daba el contrario. Pero cuando Okarun siente que está justo al límite mientras el pelirrojo roza una y otra vez aquel punto que le encantaba, el otro retira malvadamente los dedos húmedos en lubricante con un obsceno chasquido, haciendo que el omega se quejara en un tarareo por negarle el orgasmo.
Aun así no replica o ruega en voz alta, pues su dignidad hecha pedazos aún funciona, cree. Y solo ve expectante con ojos rojos brillantes al otro por lo que vaya a hacer a continuación. Era, definitivamente, un idiota impredecible, porque parecía que nada pasaba por su cabeza, y odiaba no saber que pensaba cada vez que sus orbes se encontraban.
"Cuando quieras..." Dice Jiji mirándolo a la espera de que cumpla su apuesta.
Claro, eso...
Okarun mira hacía abajo y, a pesar de que el otro no tenía una erección completa, era (ahora) bastante obvio que no era un omega. Pues los omegas tendían por genética a ser mas pequeños –de todas las formas—. Pero antes de especular, mira a Jiji con timidez pues la mirada del otro no vacilaba.
"¿Entonces que eres?" Pregunta con curiosidad.
O Jin tenía el control absoluto de sus feromonas o era un beta, eso lo tenía claro. El único aroma que se dispersaba en el ambiente era el suyo y todo eso lo tenía en duda. Pero había visto al otro sonreír y definitivamente tenía colmillos, bastante afilados, por lo que un beta quizás no era.
Pero no tenía ningún aroma. Así que volvía al inicio sin llegar a una conclusión definitiva y se preguntaba qué es lo que Jiji era exactamente.
Los labios del último mencionado se estiran en una sonrisa traviesa. Formulando su cuestión.
"¿Qué es lo qué parezco?" Ugh.
Otra vez con sus estúpidos jueguecitos.
"Hmp. P-pues no quiero saberlo. Tonto." Dice el acalorado omega en un berrinche infantil. Pensando que quizás era mejor dejar el tema ahí, porque no llegarían a nada, ya que el otro no tenía muchas intenciones de darle la respuesta en bandeja.
Pero es que no sabía que hacer a continuación tampoco, piensa mirando entre el casi nulo espacio entre ellos, ambas pollas presionadas dolorosamente una contra la otra. ¿Debería tocarlo? No es que no haya estado con alguien antes, había tenido varios momentos de intimidad con Momo aún si no eran nada, pero Jiji era diferente. Para empezar, no era una mujer, y lo alfa estaba en duda. Lo hacía sentir cohibido, inexperto y con pena, totalmente diferente. Y algo le decía que si no actuaba ahora, él no se mantendría inactivo por mucho tiempo. Aun así estaba esperando que hiciera algo, que tomara la iniciativa que ahora mismo le faltaba, pues no sabía que le gustaba exactamente y solo quería que le dijeran que hacer. Pero a Jiji parecía que le gustaba verlo sufrir y eso debería haberlo tenido presente desde hace tiempo.
Siente que toda la rabia acumulada en su cuerpo se dispara a mil cuando el otro lo suelta para tomar su teléfono a un costado como si nada y hacer quien sabe qué, la expresión de indiferencia burlándose de él. Se estaba literalmente burlando de él con su maldita expresión de aburrimiento. Ken piensa que nunca nadie había pisoteado, despedazado y escupido en su orgullo de esta forma y de verdad que quiere golpear al pelirrojo. Pero se contiene e intenta preservar su paciencia. Lo último que le quedaba.
Pero es que lo estaba ignorando. Iba a estrangularlo.
Por lo que en el momento que mueve un poco su cadera contra la polla del pelirrojo lo ve sonrojarse un poco y soltar un casi inaudible jadeo. Pero nada más. Ni siquiera aparta la vista de su teléfono en cuando la mano de Ken se cierne sobre su miembro.
El cuerpo de Jiji por naturaleza era muchísimo más caliente, con una temperatura más elevada de lo normal y eso solo hacía que su enojo aumentara por lo bien que se sentía estar cerca de él y contra él. No sabía cuanto mas iba a soportar sin darle un golpe. Así que solo hace lo que sea para cumplir con esto y poder irse. Pero a diferencia de lo que creía, no costó mucho tiempo el tener al otro duro, enrojecido y goteando en su mano aun si su expresión era la imagen de la neutralidad. Una parte de Ken estaba sorprendida porque pensó que costaría más y la otra totalmente encendida tanto en excitación como molestia por la nula reacción de Jin.
Comenzaba a odiar esto.
Sin embargo, en cuanto Jiji levanta la vista del móvil repentinamente siente que su aliento se atasca en su garganta. Todavía no deja el móvil pero sus ojos mieles son oscuros y dulces. Penetrantes. Como nunca antes los había visto. Había algo escondido en sus ojos. Su pregunta lo descoloca.
"¿Alguna vez has leído sobre los Kitsunes?"
Es repentino, piensa pasmado mientras ve a Jiji enseñarle el celular con las fotos escaneadas de un libro de estudios bastante antiguo para ser de la biblioteca, era algo amarillento pero se veía claramente la apariencia real de los yokais kitsunes en un dibujo experimental, pero Okarun no puede comprender realmente que tiene que ver eso con la situación actual. Claro que conocía la historia de los Kitsunes, eran de los yokais más conocidos de su folclore y los más conocidos por mezclarse entre los humanos.
Pero de hecho, no comprendía absolutamente nada de lo que el otro tenía en mente hablando de eso ahora.
"Las leyendas de los Kitsune van variando dependiendo de a qué persona en qué distrito de Japón le preguntes, de todas formas. Pero, una característica general que comparten todos los testimonios es que los relatan como seres 'tramposos, manipuladores y traviesos'." Hace una pausa, mirando fijamente al pelinegro. Como si intentara decirle algo. "La tía Seiko me ha dejado tomar fotos y escanear a unos pares de estos libros que encontró, pero este en particular me llamó la atención desde ayer por..." Continúa antes de hacer una pausa prolongada. No parecía que iba a terminar su oración.
Okarun deduce que esta esperando alguna respuesta o algo así.
"Solo... sé lo que todos sabemos de los Kitsune. Y, um, que cada una de sus colas representaba el nivel de su edad, poder y sabiduría." Dice dubitativo. Pero nuevamente; ¿Qué tenía que ver con esto? ¿Con él? ¿Con esta situación?
"¡Lo sé! Es increíble. ¿Verdad? Realmente fascinante. Me intriga mucho saber todo de los demás Yokais y sus leyendas. Puede que la influencia de Evil Eye este haciendo algo respecto a ello también, pero..." Parecía mucho mas emocionado por hablar de leyendas, yokais y magia que por meterle la polla, increíble. "Estos últimos días he estado investigando el como las personas convivían antes con los yokais y yendo al templo a conseguir algo de información porque... alguien me preguntó acerca de ellos. Lamentablemente, tengo un problema..."
"Uh ¿S-si?" Okarun diría que está hablando con un ser del mas allá si no fuera porque sabía lo mucho que divagaba el pelirrojo de la nada. No es que él fuera diferente... Pero no debía olvidar que tenía su mano firmemente envuelta en la polla dura y palpitante del contrario. Y ganas, muchas ganas de follar, no de hablar de demonios con formas de zorros.
"¡Los aliens! Okarun. Los aliens quieren obtener algo de los Yokais, desde que comenzaron a llegar a la tierra, los Yokais comenzaron a ser más violentos con los humanos debido a que los aliens podían mimetizarse entre ellos. Es una lucha por territorio. Es por ellos que no conviven juntos con los humanos como antes." Suspira afligido. Totalmente disperso en sus pensamientos. "¿Por qué? ¿Qué deberíamos hacer? Todos los intentos de obtener más información de los Serpos fracasaron." Esas preguntas parecían más para si mismo que para el omega desnudo encima suya.
Okarun pensaba exactamente lo mismo, de hecho, si no fuera por la situación probablemente le hubiera seguido la conversación fácilmente.
"Ah... si, supongo que tienes razón. Creo." Realmente no sabía que decir ante eso. Ante la espontaneidad ajena y lo extraño del asunto.
Silencio. Un silencio muerto. Hasta que Jiji vuelve a hablar.
"Hm, ¿Crees? ¿De verdad?" Sus palabras son bajitas, con un tono inquisitivo y sin tacto. "¿Sabes por qué en un principio me interesaron los Kitsune? ¿Lo recuerdas?"
"Um..."
"Porque al igual que tú, son bonitos, buscan su propio beneficio e intentan manipular con esos grandes ojos suyos esperando que los demás no lo noten." Dice tocando con un dedo la frente del pelinegro. Había un extraño deje de decepción detrás de sus ojos que no paso desapercibido por Okarun. Pero inmediatamente se recompuso.
Okarun chasqueó la lengua y desvío la mirada. No sabía sin sentirse insultado o halagado ante la comparación.
Bien, cuando Momo repetía que Jiji era una persona un tanto (muy) extraña (más que él en este caso). Debía apuntárselo y grabarselo en la mente a fuego.
El cambio repentino del pelirrojo hizo a Okarun alertarse cuando el otro deja de lado el celular y lo toma de las muñecas, haciendo que el omega se aferre a su cuello, para luego agarrar la parte externa de los muslos del mismo sin delicadeza y arrastrarlo sobre él hasta que sus rostros estaban demasiado cerca.
Quizás demasiado cerca.
Okarun jadea y ladea el rostro por el repentino trato brusco que recibe de parte del pelirrojo, clavando sus garras oscuras dolorosamente en la piel del chico más grande. Pero no puede evitar que un gemido se escape de su boca en cuando la dura polla de Jin se presiona contra su abdomen.
Nunca antes lo había visto de esta forma, como si estuviera molesto por algo que Okarun estaba haciendo o hizo, y no podía saber qué era. Y eso, aunque fuera raro, realmente lo estaba poniendo caliente, aun si él también estaba molesto. Y cuando hábilmente lo levanta y lo coloca en posición se cuestiona si Jiji le había mentido en cuanto perdió el juego la segunda vez. Sin embargo no tiene tiempo para pensar en ello, pues siente la punta de la polla del otro presionar contra su agujero y se le está haciendo difícil mantenerle la mirada cuando aquellos ojos miel oscuros no mostraban más que un sentimiento extraño. Como si fuera una mascara en blanco o algún tipo de autómata. Contrario a Ken quien tenía sus pómulos coloreados de rojo y sus ojos ahogados en necesidad carmesí. Además de que su cuello pálido y sin marcar se exponía seductoramente, dispersando su aroma como si fuera algún tipo de perro en celo, lo delataba aún más.
"¿Sabes qué creo yo, Okarun? que hay algo que te estas olvidando." Le susurra Jiji muy cerca de sus labios y Ken siente a su omega retorcerse excitado y totalmente prendado por... lo que sea que Jiji fuera.
"No sé... a qué te refieres, Jiji."
Se obliga a si mismo a salir de su ensoñación, ladeando el rostro rápidamente para evitar besar al pelirrojo y bajando su cuerpo lentamente, abrazando el cuello del más alto, sintiendo su agujero ser llenado por el miembro ajeno. No es su primera vez, pero se siente como si lo fuera porque, joder, dolía. Pero no puede detenerse. No quiere detenerse. Por lo que cuando siente la dura y caliente vara de carne completamente apretada dentro suya se relaja completamente en el regazo de Jiji, suspirando y quejándose inevitablemente por la intromisión entre sus húmedas paredes. El lubricante se desborda y los moja ambos de forma desordenada.
Jiji no le responder a su duda.
"Cuando quieras, puedes moverte solo, eres libre."
"¿Uh? ¿O sea que soy libre de irme?" Dice sarcástico, levantándose, pero es empujado hacia abajo con fuerza por las manos grandes apretando en su cintura, provocando una dura embestida que lo dejo casi sin aliento. "¡A-ah...!"
"No juegues conmigo ahora, Okarun, ¿Sabes una cosa? Odio perder en cualquier tipo de juego, creí que lo sabías." La amenaza queda en el aire pero el otro la capta rápidamente. Ken siente que su rostro se calienta aun más y su polla solo se endurece.
Joder.
Hijo de perra, es lo único que puede repetir en su mente el pelinegro, escondiendo su rostro en el cuello del mas alto para no verlo a los ojos. Porque se sentía sucio al pensar que le gustaba ser tratado de esta manera... Era un maldito masoquista y le gustaba. Pero es que ni aun así de cerca del otro pudo detectar su aroma. Solo podía olerse a si mismo impregnado en la clara y marcada piel musculada del pelirrojo.
Suspira ahogado, dejando escapar un leve gemido. Pero es que no podía acostumbrarse a la circunferencia del otro, era demasiado para él. Pero solo era cuestión de tiempo, pues se sentía bien ser apuñalado y penetrado profundamente de esta forma aunque le costara admitirlo. Hasta que siente una mano ajena deslizarse por su abdomen, su pecho y finalmente cerrarse en la base de su cuello, presionando sobre su hinchada glándula aromática, haciéndolo temblar y desacomodando sus ideas de golpe.
"N-no, no la toques." Sisea separándose y juntado sus frentes. Jiji cierra los ojos. "No me... gusta que la toquen." Lloriquea cuando los finos y delgados dedos se enroscan en ella, pellizcando y tirando un poco del pequeño montículo con malicia "¡Jiji-...!"
Okarun siente una ligera bocanada de aire rozando sus labios en cuanto el más alto se ríe, pues ahora él también tiene los ojos cerrados por lo sensible que se sentía cuando tocaban su cuello. Pero antes de protestar por lo que sea que al otro le haya parecido gracioso, Jin lo besa con lentitud, suave y cálido antes de exigirle más y más. Ken respira temblorosamente antes de dejar que Jiji llevara todo el control del beso, sintiendo como aquella mano abandonaba su cuello y ahora estaba en su nuca, obligándole a tomar aun más de su boca. Los chasquidos húmedos escuchándose en el silencio eran algo que no podía soportar, más el ruido casi imperceptible de cuando sus pieles chocaban en cuanto el pelinegro subía y bajaba su trasero levemente, engullendo la polla del pelirrojo en él.
Siente aquella mano en su nuca acariciarlo con un extraño cariño antes de bajar por su espalda y parar allí, justo encima de su trasero, en su columna lumbar. Rozando con suavidad el hueso por encima de los hoyuelos de la espalda. El omega arquea la espalda sobresaltado ante las cosquillas, separándose del beso con un chasquido húmedo.
"No me toques ahí." Gruñe seriamente el omega pero se transforma rápidamente en un gemido de placer cuando los labios del otro se apoderan de su cuello, peligrosamente cerca de la glándula de olor. Besando húmedamente y pasando su lengua por toda la columna de la garganta expuesta del omega. Pero no quería darle la satisfacción a Jin, por lo que intenta suprimir los jadeos y gemidos que querían brotar como una fuente rota de él.
A Jiji no parece importarle de todos modos cuanto se reprima, pues sigue lamiendo y chupando la piel tersa y limpia de marcas sin miramientos. Dejando que sus manos descansen en las caderas del más bajo, masajeando la carne voluptuosa de las suaves curvas. Ayudando con los leves saltos al pelinegro mientras lo montaba tan lentamente.
Ken presiona sus propios labios juntos tarareando un quejido, pues le estaba gustando mas de lo que debía todo esto. Piensa moviéndose en saltitos lentos, circulares y cortos que lo hacían suspirar. Pero el de cabellos rojos tenía otras intenciones. Pues en uno de esos saltitos lo hace bajar de golpe abruptamente de nuevo sobre su dura erección. Haciendo que el omega lo maldijera en voz alta.
"Ve-vete a la m-mierd- ¡Ah! ¡Jiji!" Lloriquea, un gemido largo abandonando sus labios cuando el otro repite su movimiento. Dios, dolía y era jodidamente bueno a la vez. Sentía que su matriz omega estaba siendo reorganizada tan deliciosamente.
"Okarun... Solo te muestro como deberías hacerlo." Le murmura contra la piel de su cuello.
"C-cállate. No puedo... Así. No- vas m-muy adentro." Le dice con los ojos cerrados fuertemente, sintiendo que el calor y todo era demasiado para él. Su respiración quemando en sus pulmones y su garganta haciéndose un nudo, doliendo por reprimirse sus gritos de placer. "Te olvidas... que estamos e-en el suelo. Mgh, ah~"
"¿No? Puedo llevarte a la cama si quieres." Se burla el pelirrojo.
No. Eso si que no. Ahí simplemente se ahogaría en si mismo, le cedería el control a su omega y solo dejaría que el otro lo maniobrase y follara como quisiera. No quería perder el mínimo control que tenía al estar sobre él de esta manera.
Algo era algo.
No quería ser aun más humillado aun si ahora no le importaba mucho.
Por ello se traga sus patéticos gemidos y se aparta un poco, acomodándose sobre el otro de manera que pudiera montarlo con mas facilidad, sosteniéndose de sus hombros y el sofá detrás. El duro suelo haciendo doler sus rodillas cada vez que se levantaba con lentitud y volvía a bajar sobre el otro. Gimiendo bajito y respirando tembloroso cada vez que el miembro grueso volvía a perforarlo y partirlo a la mitad. La sensación de aquella polla deslizándose dentro y fuera de él, una y otra vez, duro, sin delicadeza, lo estaba acribillando sin piedad. Era demasiado, se sentía demasiado caliente. Cada vez que la punta chocaba con su cuello uterino sentía que iba a partirse y deshacerse en miles de pedacitos como un cristal, más los escalofríos que erizaban su piel y su propia polla que goteaba y chorreaba presemen con cada pequeño rebote sobre el abdomen marcado de Jiji, manchándolo.
"Okarun~" Llama Jiji y Ken quiere callarlo, pues sabe que saldrá con alguna estupidez y no quiere escucharlo. Lo único que quiere de él ya lo tiene dentro suyo. "No eres de cristal, hazlo más rápido." No se equivocaba con lo de que saldría con algo estúpido.
Ken realmente está molesto. Y con facilidad puede decir que nunca otra persona lo ha hecho molestarse de esta manera incluso con la cantidad de gente que lo ha molestado a lo largo de toda su vida. Pero de todos modos, obedece en un crudo silencio mortífero, acelerando su ritmo mientras buscaba mas que nada su propia liberación mientras monta al otro. Aguantando y haciendo lo posible para no comportarse como un maldito omega patético y necesitado de pene que exige por más. Eso si que agotaría su poca paciencia.
Pero Jiji ya se estaba adelantando en eso último.
"Nop, no Así. Así." Vuelve a indicarle. Mostrándole como rodar las caderas con ayuda de sus manos y, no quiere admitirlo pero, el placer se acumula en un nudo en su abdomen que lo hace jadear sin aliento. Sus manos yendo a posarse directamente sobre las de Jiji que estaban en sus caderas ayudándole a moverse, y las aprieta contra si mismo, seguro de que posiblemente los dedos del pelirrojo quedarían marcados. Mierda. Realmente quiere ver las manos del otro marcadas en sus caderas.
"Ahh~" Un gemido inevitablemente se le escapa cuando la lengua caliente de Jin se cierne sobre uno de sus pezones. Mordiendo levemente sin hacer daño, dejando en evidencia unos filosos colmillos. "N-no~ ngh."
"¿Hm? ¿otro punto sensible? que curioso." Dice chupando suavemente ahora el otro, alternándose. Sus ojos observando atentamente las reacciones del omega.
"No, n-no lo es." Balbucea sonrojado. El vocalizar costando cada vez más y más. Mientras que Jiji seguía sereno, pero con un sonrojo mucho más fuerte en su rostro.
"Que bonito." Murmura, soplando en frío sobre la piel húmeda, haciendo que Okarun tiemble.
"¡Que no-!" Pero Jiji lo ignora y vuelve a cerrar sus labios sobre las pequeñas protuberancias hinchadas y duras. Girándolas con su lengua mientras lo hacía retorcerse y gemir con cada lamida, aunque bien era difícil retorcerse con una polla enterrada en culo. Los dedos de la mano mas pequeña cerrándose sobre los mechones de cabello rojizo anaranjado, jalándolo ya sin muchas fuerzas.
Okarun lo siente sonreír contra él, este imbécil...
Jiji sigue lamiendo y chupando hasta conseguir el color rojo en las marcas que dejaba. Apretando al chico mitad yokai contra él para que no se alejara.
"Ahh~ Jiji, espera." Gime Ken.
De repente, la idea de que Jin lo follara contra la cama como quisiera ya no se veía tan terrible como pensaba. Demonios, si incluso ya lo estaba considerando es que estaba demasiado hundido en la miseria y sus rodillas lo estaban matando...
Sale de sus pensamientos cuando una mano caliente cubre su polla. Joder, las manos del bastardo hijo de perra estaban en todos lados de su cuerpo. Moldeando sus movimientos como si fuera un puto muñeco de trapo. Siente su abdomen tensarse y doler más... Su visión manchada de estrellas blancas cuando nota que se va a correr en los dedos húmedos que lo tocan. Que se va a humillar de nuevo frente al otro. Pero ya le importaba poco, a decir verdad. Por ello se traga su orgullo y gime mientras se corre sobre el abdomen de Jiji entre largos y húmedos jadeos ahogados. Las tiras blancas y pegajosas manchan al pelirrojo suciamente, a Jiji no parece importarle de todas formas.
Okarun jadea por aire, con sus brazos descansando débilmente en los hombros rasguñados del alto chico de ojos expresivos. Se siente entumecido, casi siendo un peso muerto sobre el cuerpo ajeno. Pero no puede evitarlo cuando literalmente lo hizo correrse de esa manera tan intensa. Quiere más, todavía sintiendo ganas de ser destrozado y llenado. Su omega delirante pidiendo a gritos por el nudo apretado de un alfa que lo preñara mientras se aprieta alrededor de Jiji inconscientemente con las réplicas de su orgasmo. Pero el pelirrojo no se corrió. No puede, no puede soportar un minuto más así, quiere que el otro lo joda más, que lo cuide como si realmente fuera un frágil omega.
Las manos delgadas y firmes acariciando su espalda y su culo son reconfortantes. Antes de sentir como Jiji las baja aun más hasta sostener la parte inferior de sus muslos y levantarse del suelo con facilidad mientras lo carga. Obligando al nublado chico a aferrarse a su cuello. Llevando al omega con cuidado hacia su habitación en el cuarto de más al fondo, sintiendo el aire frío erizarle los vellos y hacerlo consciente, entre la neblina de su placer, de la polla aun enterrada en él.
La tranquilidad era abrazante. Okarun se siente casi adormecido.
Hasta que de repente algo hace ruido en su cabeza. Hey... ¡Este no era él! Se estaba dejando llevar por su estúpido omega en celo como predijo. Sobresaltándose se aferra rápidamente al marco de la puerta que llevaba a la habitación. Casi haciendo tropezar al más alto en su intento de pararle.
"¿O-okarun? ¿Qué haces?" Se ríe el más alto cuando el otro clava las garras en la madera del umbral con determinación. Era literalmente como un gato al que estaban a punto de meter a la ducha.
"...Se lo que planeas, bastardo. Y no-" Es todo lo que atina a decir cuando su aliento se corta y su corazón salta en su pecho con miedo, los colmillos afilados de Jin amenazan en aquella parte sensible de su cuello donde iría la marca de un alfa para siempre. Soltándose con pánico del umbral y cubriendo rápidamente esa zona arriesgada mientras escuchaba a Jiji susurrarle un 'solo era una broma' por lo bajo en cuanto pudo seguir su camino, reacomodando al omega en sus brazos. "Tú- " Gruñe el omega asustado por la peligrosa acción que acababa de hacer el otro.
Iba a matarlo. Realmente.
La habitación estaba mas iluminada que el salón de afuera, por lo que se podía ver más claramente el desastre de marcas que estaba hecho, pero ni siquiera se detuvo a ver detenidamente cuando Jiji se las arreglo para sostenerlo en una sola mano mientras que con la otra se apoya en la cama en medio del lugar y gatea hasta el centro del suave y cómodo colchón. Soltándolo allí. Okarun no se siente menos desconfiado, por lo que se suelta del otro inmediatamente y se intenta alejar de aquella mirada depredadora y sus fauces que lo devorarían en cualquier momento. Pero las manos en su cintura lo vuelven a arrastrar hacia atrás sobre la cama.
Todo en él otro ahora gritaba: "Alfa..." El susurro sale casi lastimero de sus labios bajo la sombra del cuerpo del pelirrojo a contra luz. Haciendo que Jiji responda al llamado con una negación.
"Cerca..."
No, no era un alfa.
Aún así alejarse no sirve de nada, pues no logra separarse debido a que su subconsciente no lo obedecía. Como si estuviera hipnotizado con el otro. Sus ojos completamente idos.
Aprovechándose de su postura en ventaja, Jiji aprisiona fácilmente las muñecas del pelinegro con una mano contra el colchón mullido de la cama con facilidad. Siendo firme pero suave. Hay algo en el más alto que hace al omega jadear en cuanto se inclina sobre él y lo besa de nuevo, esta vez mas profundo y apasionado. Moviendo sus caderas juntas en medio de las piernas abiertas del más bajo, enganchando la punta de su polla en el borde enrojecido del agujero trémulo y volviendo a meterla, empujando lentamente dentro y fuera, provocando gemidos ahogados en medio del beso. Para sorpresa de Okarun, estaba siendo dulce, demasiado. Y le gustaba, quería más.
El omega vuelve a gemir cuando ese punto es golpeado de nuevo, haciendo que se separe del beso con un chasquido para poder liberar sus gemidos sin pudor, arqueando la espalda con sus ojos rodando hacia arriba y sus lentes desacomodándose con cada dura embestida y cayéndose a un lado en la cama. Deja que el otro lo manipule como quiera, justo como había previsto. Dejándolo incluso cuando vuelve a besarlo, esta vez sondeando su boca con su lengua caliente. Se sentía cálido el como se mecían uno contra el otro, piel con piel, llenos de fluidos. Okarun casi se llegó a sentir protegido debajo suyo.
Casi.
La sobre estimulación provocada por su sensibilidad del anterior orgasmo solo provoca que grandes y gordas gotas de lágrimas comenzaran a bajar de sus ojos ahora cerrados. ¿O era la sensación que le provocaba Jin? Pero no puede controlarlas.
El 'alfa' se separa un poco cuando lo nota y Ken abre sus ojos para verlo y solo quiere llorar con más fuerza porque el pelirrojo era etéreo. Casi imposible de creer. Con su cara enrojecida debajo de sus ojos bonitos (el rojo quedaba tan bien en él), su cabello desordenado y echado hacia atrás por su mano, sus ojos acaramelados brillando fuertemente, toda su apariencia casi opacando la luz de la habitación. No puede evitar liberar feromonas de cortejo y excitadas que se impregnan en todo el lugar, queriendo marcar inconscientemente el territorio como suyo. Su lugar ahora. Su nido.
Jiji solo sonríe mientras presiona su frente contra la de Ken.
"¿Qué? ¿Todo lo que hay aquí es tuyo ahora, cariño?" Le susurra en pregunta el pseudo alfa, refiriéndose a las feromonas.
"Mh... ¿Cariño?" Okarun no contesta al resto. El enojo dispersándose de a poco, dejando únicamente la necesidad latente en él de apresar y ordeñar el nudo de Jiji dentro de él. Su omega grita que le responda, que le exija que lo llene de cachorros. Pero no quiere responder cuando sabe que la respuesta es si. Y que acaba de marcarlo a él también con su aroma. Perfumándolo.
Por lo tanto él también era suyo en la mente de su omega.
Jiji estaba siendo todo lo contrario a como se había mostrado, haciendo que la imagen que tenía anteriormente de él recobre más sentido. Ahora mismo parecía un ángel.
"Separa más las piernas y levanta más el culo." Dice en voz baja.
Toda esa imagen se fue a la mierda. Otra vez.
Okarun vuelve a la realidad y reniega, bufando sonrojado y ladeando la cabeza con molestia para evitar la cara del otro.
"Hazlo tú si tanto quieres- mierda no, ¡espera-!"
"Como quieras." Casi vuelve a atragantarse en gemidos cuando sus piernas son empujadas desde sus tobillos sin problema contra su pecho y a la vez fueron abiertas de par en par. Jiji ahora lo folla más profundo y rudo que antes, antes de volver a apretar sus manos –le sorprendía que la cama no crujiera bajo ellos— metiendo y sacando su polla en ese ángulo específico que hacía que su estómago se sintiera raro y lleno. Provocando que sus manos aun aprisionadas se retorcieran debajo del agarre mortal mientras buscaban empuñar las sábanas. Jadeando por aire cuando siente que le falta y sus ojos se cierran fuertemente.
Dioses y malditos yokais...
Como si no fuera suficiente, Jin se burlaba de él dando justo en ese punto que le encantaba y parando cuando lo sentía tensarse a punto de correrse. Provocándolo y jugando con sus orgasmos negados como un sádico. Hasta este punto no le sorprendería que al otro le gustara todo ese plan sadomasoquista. Para nada de hecho.
Lo folla con unas embestidas contundentes, moviendo sus caderas de una forma que hacían al pelinegro salivar. Soltando sus muñecas para agarrar al omega de la cintura y acentuarla más. Okarun solo puede sollozar en el placer desbordante que el otro le ofrecía, gimiendo y frotando sus muñecas doloridas por el agarre. Por lo que Jiji decide empujarlo mas al borde del abismo en cuanto toma la polla solitaria y abandonada del de cabellos negros desordenados y lo masturba al mismo ritmo que sus estocadas.
Ken sintió que esa fue la gota que rebasó el vaso y solo dejó a su omega tomar el control total entre gimoteos y balbuceos llorosos. Totalmente ido.
"Ah~ m-más..." Su voz sonaba rota. "...mierda, ¡si! ah, ah, por favor, ahí... Mgh, mh."
Ya no sabía si algo de lo que decía tenía sentido. Pero no le importaba.
"Mi n-nombre."
"¿Huh?"
"D-di mi nombre, Okarun~"
"Ngh..."
Incluso si su omega tenía el control, se negaba rotundamente a decir su nombre. No. No quería. Seguía molesto.
"Okarun... por favor."
"Ah, Jin~"
Bueno, había durado mucho para ser sincero.
Los gemidos de Jin eran casi mas discretos y suaves que los suyos, tampoco se salvaba de estar hecho un desastre. Escondiendo su rostro en cuello del omega cuando se sintió vulnerable. No quería que su fachada se desmorone aún.
Okarun solo puede gemir entre lágrimas, aferrándose al otro mientras se derrama en un orgasmo no tan espeso como el anterior sobre su propio abdomen, casi acuoso y caliente. Mientras Jiji lo seguía follando a través de los destellos de su éxtasis, prolongándolo aun más y exprimiendo el placer todo lo que pudiera. Los chasquidos húmedos por el lubricante del omega que hacía de hilos entre las caderas de Jiji y el culo del omega eran lo que más se escuchaba, y el morboso sonido del choque de piel contra piel siendo un ruido sordo como de bofetada en los oídos de ambos. Puede escuchar casi de manera lejana al pelirrojo gemir bajito anticipando su orgasmo. Persiguiéndolo, abandona todo tipo de ternura y folla al omega sin intenciones de ser amable. Era mas bien rudo y completamente errático.
Jin cierra los ojos en tensión cuando siente las manos débiles del omega aferrarse a él para mantenerse en su lugar cuando el semen caliente comienza a llenar hasta el borde al omega mitad yokai debajo suya. Las gotas espesas se derraman y se desbordan alrededor de su polla con cada estocada, ensuciándolos a ambos, mientras extiende y ordeña lo que puede su orgasmo entre jadeos. Para sorpresa de Okarun, quién hasta ahora creía que el pelirrojo era un alfa aun si este se lo negó. No hubo nudo.
Así que vuelve a dudar mientras su omega lloriqueaba entre gemidos por la falta de nudo, rasguñando los hombros del más alto.
Finalmente, Jiji suspira en su cuello mientras se siente pesado, descansando su cuerpo –con cuidado de no dañar el cuerpo más pequeño debajo— sobre el omega, apoyando su mejilla en el pecho agitado y lleno de marcas del mismo.
Se quedan así por un tiempo, recuperando el aliento y aire perdido entre el silencio partido por los jadeos. Los minutos corren pero ambos solo se concentraban en recuperar el aire entre exhalaciones y en intentar que sus ojos no se cerraran por cansancio.
Ninguno calcula cuánto exactamente pero los grillos del atardecer comienzan a escucharse cuando Jiji decide enderezarse, (por lo que habían pasado una cantidad de minutos considerables) y apoyarse en un codo para admirar de cerca al omega bajo suya, curioso de su estado.
Okarun aun siendo un desastre se veía bonito, piensa, sus ojos de un rojo oscuros entrecerrados observándolo con furia a pesar de que se notaba cansado, sus cabellos revueltos en una mezcla de rizos oscuros que caían en cascada sobre su frente y sus ojos, en conjunto con los redondeles de sus mejillas aun colorados. Todo bajo una perlada y fina capa de sudor y feromonas. Jiji se burla y presiona un beso rápido en los labios de Okarun, ganándose un fuerte empujón en su cara, (que fue más bien débil por el estado de Ken) que solo lo hace reír.
"Se siente todo pegajoso." Gime el omega con desagrado.
"Si, bueno, al menos ahora sabes que no soy ni un alfa o un omega." Se burla sacando la lengua. "Digamos que Enigma es la palabra correcta."
Por supuesto nunca se le paso por la cabeza que Jiji fuera de ese pequeño porcentaje híbrido de alfas que solo pueden anudar a otros alfas y solo excretan feromonas perceptibles para otros alfas, no tenía aroma alguno desde su punto de vista, porque él no podía olerlo, pero seguro que cualquier otro alfa si podía. Eso lo hizo sentirse un poco mal. Muy pocas veces solían verse este tipo de géneros minoritarios cuando el individuo era hijo de dos alfas como lo era él.
¿Cómo iba a saberlo aún así? Él era un omega. Jiji no podía marcarlo con su olor, preñarlo o siquiera perfumarlo porque su propio cuerpo no estaba hecho para omegas.
"Tss." Okarun lo ve con el ceño fruncido. "Aun así, hiciste lo que te salió de la polla, valga la redundancia. La apuesta no incluía nada de esto."
"Tonto, tú también hiciste lo que quisiste." Protesta Jiji viéndose de repente indignado y Okarun no lo comprendía.
"¿Cuando he sido yo así de hijo de puta contigo?"
Jiji lo observa por un momento desde su lugar, una expresión divertida pintaba sus facciones. Arquea una ceja interrogante y se recuesta más cerca. Ken realmente desearía poder oler las feromonas que el otro debía estar soltando en ese momento.
"¿Ah? ¿No te acuerdas? Te dije que te estabas olvidando."
Okarun lo ve confundido y boquiabierto. No entiende que es lo que provoca que el otro de repente estalle en carcajadas y se mueva como un pez fuera del agua. Quizás Okarun estaba delirando o es que el otro se estaba quedando totalmente loco. O las dos.
"Santo cielo..." Dice entre risas el pelirrojo. Secándose una lagrimilla.
"No se de que te ríes." Murmura.
"Amigo, escúchame una cosa." Dice Jiji intentando no reírse. "Yo también estaba en la reunión ayer, no me fui temprano, de hecho me quedé hasta que todos se fueron ¿Bien?" Menciona haciendo que el otro palidezca, su expresión hablando por si sola. Jiji acaricia la mejilla del omega con la calidez y suavidad de su mano mientras continúa contándole, como si estuviera contando algo que paso hace tiempo. "Estabas muy, muuuy borracho cuando te acercaste a mi en el baño y me empujaste hacía dentro."
El brillo extraño y la diversión resaltan en sus ojos oscuros. Pero Okarun no recuerda absolutamente nada de lo que él menciona, solo la resaca de la mañana. Pero lo escucha atentamente.
"¿Qué has hecho? Te preguntarás, bueno... bueno, como todo un caballero, ni siquiera llegaste a saludarme antes de tener tu lengua en mi garganta y tu mano en mis pantalones." Dice con tranquilidad. "Me acorralaste contra la pared incluso y me dijiste algo sobre un reto. Pero claro, como no puedes oler mis feromonas, ni siquiera te diste cuenta a la mañana."
"No puede ser..."
"Te restregaste contra mi como una perra en celo." Lo señala acusadoramente con un mohín.
"¿Me acabas de llamar perra?" Balbucea incrédulo pero el otro lo ignora.
"Luego me pediste que te tomara una foto, y lo cito; 'voy a enviársela a Jiji porque no pudo venir... a la mierda el reto'. Pfft ¡Despues me hiciste eliminarla porque no tenían que quedar evidencias!" Se carcajea sin piedad el pelirrojo. "S-si es que ni siquiera me reconocías, Okarun." Más risas. "Y l-luego te pasaste media hora diciendo que yo te gustaba, llorando, y que me querías ver."
Ken quiere morirse, quiere que los aliens bajen y lo lleven al cielo y hagan desaparecer su alma de cualquier plano existencial, junto con su nula dignidad. Piensa cubriendo su rostro con vergüenza cuando sientes sus mejillas arder bajo la risa ajena. No podía recordar, pero algún que otro destello de recuerdo con nubosidad pasaba por su mente, como el resumen borroso de una película y confirmaba que todo lo que Jiji le estaba contando era, en cuanto menos, correcto.
"Y después..." Oh no.
Ya mátenlo.
"Comenzaste a llorar más fuerte por que dijiste que los Kitsunes eran tan bonitos pero tramposos, que querías saber más de ellos y que porque los yokais ya no interactuaban tanto con los humanos, y que los aliens vendrían por nosotros y algo sobre la tierra siendo protegida por los yokais y blah, blah, blah, o algo así." Ah por eso lo había mencionado hoy, para ver si recordaba algo de lo que hizo esa noche.
Madre santa, él no dijo eso, él no pudo haber dicho eso, peor, en ese estado, frente a Jin... no podía creérselo. Lloriquea con vergüenza. Retorciéndose y haciéndose una bola en la cama del otro. Mientras más el pelirrojo habla más su cara está roja de pena.
"Y después te pusiste tan pálido que me preocupe porque, bueno, te habías quedado callado de repente. Pobrecito, te veías tan mal cuando me acerque que me quisiste besar de nuevo ¿Y adivina qué?"
No.
Eso no.
Por favor que se calle. Era demasiado.
"No."
"De hecho, si..."
"No. Jiji, cállate."
"Jeje, si, si pasó..."
"No lo-"
"Me vomitaste encima."
No puede ser...
"¡Si, si, lo siento! ¡Lo siento mucho! Maldición. Cállate, cállate. Lo siento..." Lloriquea avergonzado y completamente rojo, cubriendo la boca del más alto para que no terminara la frase. Pero a cambio el otro solo sonríe y lame la palma de su mano para molestarlo, haciendo que Okarun se aparte con una mueca. "¡Oye!"
Jin suspira escondiendo su rostro risueño en el cuello del omega. Acariciando la piel de allí con su cálido aliento y sus labios, haciendo que Okarun se ponga alerta.
"Quiero morir."
Jin resopla.
"Aah~ Okarun eres un tonto... se me hizo tan extraño que Momo cambiara de lugar contigo tan de repente. Era muy obvio lo que buscabas." Señala. Estaba haciendo pedazos todo su lastimado orgullo, haciéndolo pedazos de tal manera microscópica con tal de que no volviera a armarlo nunca más.
Él lo sabía absolutamente todo desde un principio, incluso sus intenciones y movimientos. Era escalofriante, quizás había subestimado demasiado a Jin solo por ser un idiota la gran parte del tiempo, pero a la vez debía atribuirse a si mismo la culpa y el título del idiota mayor. Todo este tiempo el bobo fue él. Poniéndose el moño y regalándose en bandeja de plata a Jiji para que jugara como se le plazca.
Genuinamente, nunca en su vida había pasado una vergüenza y penas como estas.
"Jiji, yo... Lo sient-" Pero cuando iba a hablar el otro lo besa repentinamente. Metiendo su lengua y luchando contra la renuente del omega. Jiji vuelve a tirar de él en cuanto se separa con un ruidoso chasquido para voltearlo sorpresivamente boca abajo, restregando su polla dura de nuevo contra el culo aun pegajoso del omega e inmovilizando las manos del mismo por sobre su cabeza. Gime en su oído cuando Okarun protesta sonrojado pero empuja contradictoriamente sus caderas hacía atrás contra él. Temblando de anticipación de nuevo. "Te odio. Me caes mal. Olvida lo que dije anoche, maldita sea." Murmura, pero tiene un gran sonrojo en su rostro en conjunto con sus piernas separándose para el otro. Y solo puede chillar sorprendido cuando el enigma le da una pequeña bofetada en el trasero para que se callara.
Desde su posición no puede verlo, pero Okarun puede sentir perfectamente la mirada diabólica brillar con intensidad, aclarando que el pelirrojo no había terminado con él.
"Respondiendo a lo de anoche, si, a mi también me gustas."
