Chapter Text
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El omega tarareaba tranquilamente una canción que había escuchado a Joffrey recitar hace unos días, ahora no pudiendo quitarla de la cabeza mientras bajaba los brazos a la mesada y observaba el pastel que había estado dos horas decorando con ojo crítico.
—Dime que opinas— pidió colocando ambas manos sobre sus caderas y mirando entre la foto impresa en papel que había pegado a la pared y su trabajo.
—Me gustan los colores, te quedo igual que la foto— respondió simplemente el niño, haciendo que girará completamente a verlo con las cejas fruncidas al oír las palabras sonar tan familiares.
—Dame algo más que palabras complacientes, taobba — gruñó juguetonamente, volteandose de nuevo al pastel que decidió guardar para que mantuviera su forma. Caminó hasta el sillón donde su pequeño hermano estaba haciendo su tarea y se sentó al lado, tirando de él a su pecho y abrazándolo fuerte, sonriendo cuando lo oyó suspirar, pero devolviéndole el abrazo al mismo tiempo.
—Todo lo que haces te queda bonito y delicioso, Jacy —murmuró contra su pecho. Jace acarició los rizos chocolate de la cabeza de Joffrey y parecía divertido.
— ¿De dónde aprendiste ese diálogo? —preguntó, ambos mirando hacia la puerta que se abrió y dejó entrar a Lucerys con un marco casi de su tamaño a la casa, lo dejo contra la pared y comenzó a quitarse los zapatos en lo que Joffrey decía.
—Luke me enseñó—
— ¿Qué yo te enseñé que? — preguntó el mencionado tirando su mochila al suelo y acercándose a ellos para unirse a su abrazo.
—A decirle siempre a Jacy que todo le queda bonito y rico para que no se ponga gruñón— dijo acariciando la nariz de Luke antes de que este se alejara de un salto y lo mirara traicionado.
-¡Oye! —gritó intercambiando miradas entre ambos. —Jamás dije eso, solo te dije que podías decir aquello cuando se viera estresado— murmuró encogiendo un hombro y sentándose en el sillón individual.
—Gracias por decirlo, es bueno que ya no pueda confiar en ninguno de ustedes para pedirles consejos— alzó el mentón y se levantó, dando apenas dos pasos antes de sentir a Joffrey envolverse en sus piernas, haciendo caer al suelo sobre la alfombra, pronto sintiendo el peso de Luke en su espalda ya ambos gimotear.
—No digas eso, Jace, nosotros te amamos— dijo Lucerys quejumbroso.
—¡Exacto! Eres nuestro mejor hacedor de pasteles, todo lo que haces te queda delicioso solo que haces muchos safriquicios y te quejas mucho y siempre te quedan preciosos, más lindos que las pinturas de Luke— dijo rápidamente Joff, lloriqueando y dando pequeños mordiscos en sus pantorrillas qué lo hacían reír.
—¡Oye mocoso, deja de molestarme! — gritó Luke, saliendo de encima suyo y quitando a Joff de sus piernas para comenzar a hacerle cosquillas.
Jace se levantó sobre sus codos después de girar boca arriba y los miró, sonriendo y suspirando al sentirse cálido y tranquilo.
—¡Ay Jacy! — gritó Joff volteando la cabeza hacía él. —¿Por qué no decís nada y solo te estás riendo? — preguntó en medio de risas.
—Ya basta, Luke, deja que termine sus tareas— ordenó sonriente, levantándose del sueño y caminando hacia la cocina donde comenzó a sacar lo necesario para hacer unos tallarines con salsa blanca.
Sonrió al escucharlos pelear un rato más, volteandose cuando sintió a Luke entrar a la cocina y verla tomar asiento en una silla, dejando caer dramáticamente la parte superior de su cuerpo sobre la mesa y mirarlo con las cejas fruncidas en aquella expresión medio triste que le hacía imposible decirle que no a lo que fuera que fuera a pedirle.
—¿Qué fue lo que hiciste? — preguntó quitando la sartén del fuego y apagando la estufa un momento. Preocupándose un poco al ver a Luke mirarlo con desesperación y mover las manos en un tic conocido cuando intenta explicar algo que hizo.
—¡Nada!— medió gritó lo que lo hizo alzar una ceja curioso ahora.—Es decir, hubo un pequeño error con Liana en el trabajo y me termino agendando a una cita para mañana y ahora estoy al borde de un colapso nervioso— jadeo tirando de sus rizos, levantándose de un salto.—¿Hay algo dulce? Tengo el azúcar por los suelos, un pequeño muffin va a arreglar esto— balbuceo tomando dos de la heladera y volviendo a su lugar en un principio.
—¿Vas a decirme el porqué de tu colapso o voy a tener que adivinar? — preguntó mirando los ojos verdes de su hermano abrirse después de meterse todo el muffin en la boca a intentar hablar de aquella manera. —Termina de tragar y ordena tus palabras— ordenó señalando con el dedo en su dirección, camino hasta la heladera, tomó dos muffin y fue a donde Joffrey para dejarle ambos en la mesa de café y un beso en la coronilla, volviendo a la cocina y poniéndose a cocinar nuevamente.
—Necesito tu ayuda— dijo detrás suyo.
—Eso es evidente— murmuró revolviendo la salsa con concentración.
—Bueno, sabes que Liana es mi jefa, la que se encarga de ponernos con familias respetables a cuidar a algún niño— comenzó diciendo, parándose a su lado para poder verlo a los ojos. —Me preguntó si no tenía problemas en ser niñero de un bebé de siete meses perteneciente a una casa adinerada— murmuró, bajando la mirada cuando su hermano mayor buscó la suya. —Me emocione mucho, porque es una buena oportunidad de trabajo y pagan lo suficiente como para poder cubrir la matrícula de la universidad y ayudar en la casa, así que dije que sí— y se cortó
—¿Qué parte te tiene nervioso? — preguntó en un tono bajo, dando un paso más cerca de su hermano para dejarle sentir su presencia.
—Liana me llamó antes de entrar y me dijo que la reunión es mañana a la mañana—
—¿Y? Luke, ¿vas a tenerme toda la noche intentando adivinar o vas a decirme que te tiene así? Estás divagando demasiado hermano— murmuró mirándolo.
—La cosa es que tengo el examen mañana— murmuró sonriendo sin ganas.
—Bueno, mierda— susurró mirando sobre su hombro para asegurarse que el niño en la casa no lo escuchara maldecir. —¿Qué tienes planeado hacer? —
—Mi única salvación eres tú— dijo poniendo los ojos de cachorro a los que sabía que su hermano no podía negarle nada y se apresuró a seguir diciendo. —Sé que estás cansado de sacarme las papas del horno siempre, pero de verdad te agradecería la ayuda porque si no asisto mañana a la reunión mi nombre se verá manchado y si falto al examen, mi trabajo se irá a la mierda—
—La boca— retó dándole una mirada de reojo mientras ahora coloca los fideos en el agua. —Ayudarte jamás es algo que me canse, Luke, ni a tí ni a Joff— murmuró acariciando el hombro de su hermano y llevándolo de la mano a la sala de estar donde Joffrey ahora miraba su programa de televisión. —Pero asumo que diste tus datos, ¿No crees que sería más irresponsable? Digo, es una empresa de confianza y el hecho de que tengan tus datos lo hace más difícil, seguramente tendrán una foto tuya y Luke, cachorro, ni siquiera tenemos el mismo largo de cabello— dijo sonriendo cuando el omega se rió mientras negaba.
—Lo sé, lēkia, lo sé, pero es que tu vayas y te presentes en mi lugar a que yo llame irresponsablemente ahora y cancele la cita— terminó de decir con sus ojos grandes y sus palmas unidas y pegadas a su mejilla derecha.
—¿A qué hora tienes tu examen? — inquirió suspirando y centrando su atención en la televisión.
—Mi examen es a las diez, y la reunión es a las ocho, pero aunque haya una brecha de dos horas, la casa está a hora y media de acá por lo que no me alcanza el tiempo ni aunque quisiera— soltó mirando su reloj antes de ponerse de pie. —Voy a sacar el fideo, Joff, ayúdame a colocar la mesa—
Jacaerys suspiró al verlos marcharse hacia la cocina, cerrando los ojos por un momento antes de sonreír e ir detrás de ellos al escucharlos gritar.
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—Buenas noches, Joff, avy jorrāelan— susurró besando la frente de su cachorro y subiendo las mantas hasta debajo de la barbilla, sonriendo al verlo curioso.
—¿Qué significa? Siempre lo dices, casi todo el tiempo, pero nunca me dijiste que significa— murmuró somnoliento, cerrando los ojos, pero espiando con uno para asegurarle qué lo escuchaba.
—Significa “te amo” en… un idioma que nos enseñaron nuestros padres— murmuró en voz baja, humedeciendo sus labios cuando dicha mención lo envolvió en nostalgia.
—¿Algún día volverán? — preguntó ahora mirándolo.
Jace se mordió la mejilla por un momento, sacudiendo la cabeza para volver a donde estaba y sonreirle al pequeño cachorro que había criado desde los ocho meses.
—No lo sé, valonqar, espero que nadie de nuestra familia vuelva— dijo en un susurró, apartando los rizos de la frente de su hermanito, de aquel color tan hermoso y que aun así le habría generado inseguridades de haber permanecido con su familia.—Nuestra familia no era buena, lo sabes, te lo he dicho— murmuró, encogiendo un hombro, incómodo por el tema de conversación. —Nuestra madre si lo era, demasiado para protegernos y nuestro padre… él no podía cuidarnos como debía. No con todas las condiciones con las que vivíamos, así que espero no volver a estar cerca de ninguno de ellos— terminó de decir, pasando saliva y viendo a su pequeño hermano mirarlo por un largo rato antes de asentir, haciéndolo suspirar ante la aprobación.
—Está bien de todos modos soy feliz solo contigo y con Luke, no necesito nada más, pero por favor no vayas a decirle porque va a ponerse insoportable— pidió bajito con ojos suplicantes.
—Demasiado tarde, valonqar, he escuchado todo como una chusma— avisó Lucerys, entrando a la habitación con una sonrisa suave en los labios, inclinándose a dejar un beso en la frente de Joffrey y apretándole la mejilla hasta dejarla rojiza. —Yo también soy feliz solo con ustedes y también los amo mucho, mucho— dijo, tomando asiento al lado del cuerpo de Joff y no pasó mucho para que ambos lo miraran.
Con los ojos grandes y expectantes, así que negó sonriendo antes de decir. —Yo también los amo y no hay nada que me haga arrepentirme de nuestra pequeña familia—
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—No te quedes despierto hasta tarde, por favor— pidió cuando llegaron a la puerta de la habitación de Luke, dándole un toque en la espalda, esperando a que lo viera de frente para correrle los rizos de la frente con una mano e inclinarse a dejarle un beso en la frente.
—Sabes, tengo dieciocho años ya, ¿no crees que es un buen momento de que dejemos de hacer esto?— quiso saber curioso, sonriendo y no realmente queriendo dejar aquella tradición de recibir las buenas noches de su hermano, no cuando era lo que lo hacía recordar los buenos momentos de su infancia.
—Ni siquiera estoy seguro que deje de hacerlo después de que tengas tus propios cachorros— bromeó apretando ligeramente el hombro antes de pasarlo para ir a su cuarto.
—Voy a reparar algunas cosas y después voy a dormir— avisó dando un paso dentro de su cuarto.
—Descansa, nos vemos mañana, valonqar—
—Tu igual, lēkia—
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—Envía la ubicación a mi celular— dijo preparando las cosas de Joffrey mientras este restregaba sus ojos y desayunaba silenciosamente entre ambos.
Puesto que como Jace salía demasiado temprano no iba a estar para desayunar con ellos así que había insistido en hacerles compañía y ya desayunar a pesar de que eran las seis y media de la mañana.
—Okay, listo— avisó bebiendo de su té.
—Ay, carajo— murmuró Jace, mirando hacia el refrigerador donde el pastel que terminó ayer tenía que ser entregado hoy. —Van a venir a buscar el pastel a eso de las una, Luke—
—Tranquilo, paso por aquí a esperar a que pasen por él y después voy a retirar a Joffrey— dijo mirándolo desde su asiento y sonriéndole tranquilo, pasándole el sentimiento que lo hizo relajar los hombros.
—¿Solo tienes clases a la mañana, Lu?— preguntó en un susurro Joff, tomando su taza de leche y mirándolo un poco más despierto.
—Sip, termina a las once, pero después de ir a buscarte podemos ir al parque o a pasear, a donde tu quieras mientras esperamos a Jace— dijo sonriente, despeinando a su hermano cuando lo vio asentir contento.
—De acuerdo, portense bien y tomen un taxi, no tomen el autobús, ¿si?— dijo, acercándose a Joffrey y dejándole un beso en la cabeza antes de acercarse a hacer lo mismo con Luke. —Si necesitan más dinero haganmelo saber o saquen del banco, no pasa nada— cortó a Luke cuando lo vio con intenciones de protestar. —¿Algo que se te haya olvidado decirme para que no haga el ridículo en la reunión? — interrogó colgándose el bolso al hombro y moviendo las llaves en la mano.
—Nop, te lo dije todo anoche, pero igualmente te mando mensajes cuando te desocupes de Rickon— murmuró despreocupado llevándose una tostada a la boca, Jace se detuvo a medio giro, volteando de nuevo hacia su hermano.
—¿Quien? — preguntó confundido.
—Rickon Stark— informó rápidamente. —Es el nombre del niño al que se supone que iba a cuidar—
—¿Rickon Stark? — jadeó mirándolo sorprendido. —¿Cómo el Rickon Stark que sale en las revistas al ser hijo de ese Cregan Stark?— vio a Luke apartarle la mirada y removerse en su asiento. —Luke— medio gruñó.
—Si, solo que no como si fuera, sino como que si es— murmuró encogido entre sus hombros, y Jace suspiró apretando sus sienes, detestando un poco a Luke por guardarse estos detalles.
—A esto me refería cuando te pregunte si se te olvidaba decirme algo— soltó, sacudiendo la cabeza y bajando la mirada para verificar que su ropa no tuviera algún agujero. —Maldición— susurró bajo.
—No creí que fuera a hacer algún cambio— murmuró mirándolo con ojos grandes.
Suspiró negando de nuevo. —Déjame decidir eso a mi la próxima vez, ¿si? — dijo pasando una mano por su cabello y mirando al techo por un momento, procesando la información del hecho de que fuera una de las casas que él sabía que estaba con su madre y que era peligroso para él como lo hubiera sido para Luke si se presentaba allí.
Parpadeó y miró a su hermano cuando lo tomó del brazo y lo guió a la puerta.
—Sé lo que estás pensando, pero es seguro, quedate tranquilo— murmuró no viéndolo a los ojos.
—¿Has estado haciendo esto desde los dieciséis? — preguntó con voz ahogada. —¿Trabajando para las casas que le juraron lealtad a los Targaryen?— susurró asegurándose con una mirada de que Joff no estuviera cerca.
Y ahora tenía sentido el que fuera tan lejos de donde estaban ubicados, porque de lo primero que se aseguró al llegar al Norte hace cuatro años es de haber conseguido lugar en tierra libre donde la guerra no les alcanzaría porque a pesar de estar bajo la orden del señor del Norte, eran personas que se dedicaban a existir tranquilamente sin luchadores u hombres que podían luchar en una futura guerra, por lo que era segura en un cincuenta por ciento, mucho más segura que las otras que lo rodeaban.
—No, es la primera vez que me dan una de las casas importantes, pero la paga es buena, Jace, lo necesitamos para reponer los supresores— dijo y se veía y oía desesperado por explicarle, temiendo ser interrumpido pese a que nunca jamás lo había hecho y suspir relajando su expresión y sus hombros porque habían cosas que no pasarían en solo seis años.—La pastelería nos genera un buen ingreso, pero necesitamos tener una cuenta de respaldo porque la que teníamos casi está en rojo. Tu necesitas dinero para las cuentas, yo para la matrícula y necesitamos dinero para lo que sea que Joffrey necesita, lo que he estado haciendo es solo niños cuidar de ricos que pagan porque mantiene a sus hijos entretenidos, no me es difícil, me gusta y asi puedo ayudarte a cubrir la mitad de las cosas, por favor, por favor, no me pides que deje a Liana— jadeó aferrándose a las manos de su hermano y su estómago se le cayó a los pies cuando se soltó de él.
—No voy a pedirte que dejes algo que te gusta y te da dinero, pero voy a pedirte que no tomes trabajos como este nunca— susurró acariciando la mejilla de su hermano, inclinándose a unir sus frente por un momento antes de alejarse y sonreirle apenas. — ¿Qué ibas a hacer cuando llegara a la dirección que me enviaste y viera la jodida mansión Stark? —Quiso saber inclinando la cabeza.
—No iba a ser tan grave— dijo en voz baja, cogiendo un hombro y liberando feromonas.
—No me agrada que me mientas, mucho menos cuando intento ayudarte—
—Solo estaba omitiendo un poco la verdad—
—Hasta donde yo sé es básicamente lo mismo y sabes que prefiero no tratar con esa gente— murmuró, mordiéndose la lengua para no decir groserías. — ¿Necesita supresores? — preguntó cambiando de tema, viendo a Luke mirarlo por un momento, dudando de si decirle la verdad hasta que amplió despacio.
Comenzó a rebuscar de inmediato en su bolso y sacó las pastillas que le quedaban, casi obligándolo a agarrarlas cuando parecía reacio.
—Está bien, voy a traer más conmigo a la vuelta, tú las necesitas más que yo, tomalas por favor, así puedo irme tranquilo— murmuró, suspirando cuando las aceptaba y apretándole la mano en señal de despedida, girándose y marchando hacía las escaleras.
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